High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ddraig, Albion, etc.]


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Capítulo 24:

LA REUNION DE LOS JOVENES DEMONIOS


En ciertas dos mansiones en alguna parte del territorio de Tannin en el [Inframundo] demoniaco, dos enormes barcos voladores acababan de aterrizar. De ellos bajaron siete personas. Bueno, en realidad bajaron cinco, llevando a las otras dos. Dichas dos personas durmientes se trataban de los dragones, los cuales se habían dormido nada más subir a sus respectivos [Skíðblaðnir].

Raynare llevaba a Issei en su espalda mientras que David era llevaba por cristina y Silvia, cada una sujetando un hombro. Aún estaban agotados de su batalla contra el poderoso Balrog.

-Pse. Tenían que dormirse, ¿eh? – mascullo Raynare - ¿Ahora quien cojones va a ir a la reunión esa? Yo paso.

-Ya lo sabemos Ray. – suspiro la elfa – Ya me ocupare de ir yo.

-Tengo entendido que Azazel les explicara sus entrenamientos mañana… ¿o era pasado? – se preguntaba la nekomata, llevándose la mano a la barbilla.

-¿Qué más da? Ya sabemos cada una lo que tenemos que hacer, ¿no? Pues ya está. – comento seria la vampiresa.

-¡Pues yo me voy al aseo! – grito Cristina una vez que dejaron a ambos chicos en los sofás.

-¿A qué? – le pregunto Lucia.

-¡A abrir la Cámara de los Secretos, no te jode! ¡¿A que va a ser?!

-…

-¡La madre que la pario! – exclamo Raynare, carcajeándose.

XXXXX

A la mañana siguiente, ambos varones seguían durmiendo tan tranquilamente en los sofás. Alguna extremidad colgando de los sofás, baba cayendo por la comisura de la boca, posturas para nada sanas… aunque, cuando se pilla se pilla.

El quinteto de mujeres los observaban con distintos rostros. Raynare y Cristina tenían sonrisas maléficas, pues no pensaban nada bueno. Cogieron un par de rotuladores, papel, harina, plumas, alguna sustancia pegajosa…. Nada, pero que nada bueno. Lucia los observaba con ternura, pero no pensaba protegerlos del dúo dinámico. Silvia simplemente cogió un libro y se sentó a leer. Anawiel les dejo el desayuno preparado y se marchó a la capital del [Inframundo] demoniaco a bordo de la Perla Negra. Ryuuteimaru se quedaría a vigilar las mansiones. Llevaba su típica ropa élfica con su túnica grisácea. Ahora no tenía por qué esconder su identidad.


Lucifaad

La joven elfa, a bordo del poderoso barco asgardiano, atravesaba el cielo de la capital demoniaca. En un principio le habían denegado el acceso, pero fue gracias al pase que le entrego Sirzechs que pudo entrar sin problema alguno.

No era la primera vez que iba a la capital. Ya había ido unas cuantas veces, por motivos laborales. Todas ellas fue con perfil bajo para no causar alboroto. Ahora eso importaba más bien poco.

La ciudad en si era gigantesca. Posiblemente del tamaño de New York o Tokio. Llena de rascacielos y edificio de lo más modernos. La ciudad que pertenece a las tierras de los [Maou]. Era la antigua ciudad que él [Maou] Lucifer original tenía por capital de sus tierras.

.

(Flashback)

.

-¿Por qué Sirzechs quiere tener a los siervos del antiguo Lucifer tan cerca?

Esa fue la pregunta que le hizo Issei la primera vez que fueron. El joven dragón era unos cuantos años más joven.

-Es debido a que los actuales [Maous] quieren acabar de convencer a los demonios más conservadores. – le explico al pequeño.

-Lo que pasa es que los demonios están muy retrasados socialmente. Y al final les saldrá el tiro por la culata. – le dijo su hermano mayor.

-¿Y eso?

-Por reencarnar a tantos humanos en la actual época.

-Ahhh.

Con eso se lo explicaba todo.

.

(Fin flashback)

.

XXXXX

La elfa se asomó por la borda, observando desde el cielo la ciudad. Podía observar como la gran mayoría levantaba sus cabezas para ver la imponente nave.

[-]

-Si. Ve hasta el edificio. Creo que será lo mejor.

[-]

-Jajajaja. No puedes bombardear a quien ataque o mire mal. Tenemos un acuerdo, ¿recuerdas? – sonrió divertida ante la idea de la Perla Negra.

No tardaron mucho para llegar al edificio donde se reunirían los jóvenes demonios. La joven rubia tuvo que admitir que era impresionante. Sin duda el edificio era la hostia. Gigantesco. Bastante bonito arquitectónicamente hablando. Y lujoso… como no.

-Se puede notar incluso desde aquí. – murmuro mientras el barco descendía.

Una vez en el suelo, un par de guardias se le acercaron amenazantes.

-¿Quién eres y que haces aquí? – pregunto toscamente uno.

La joven elfa, sin siquiera mirarlo, le mostro el pase de los mismísimos [Maous].

-¡L-lo lamento señorita! ¡Pase, por favor!

Ambos se hicieron de lado instantáneamente.

XXXXX

Una vez dentro subió a un ascensor de cristal, el cual permitía observar toda la ciudad. Sin duda una hermosura de ciudad. No se podía comparar con una humana en ciertos aspectos. Aunque claro, ella siempre preferiría las ciudades élficas. Ciudades menos tecnológicas y más en unión con la Madre Naturaleza.

Una vez que el ascensor llego al piso indicado, las puertas se abrieron, dejando a la hermosa rubia observar el interior. Siendo sincera, no estaba sorprendida. Es más, ya se lo esperaba.

Cientos de mesas enormes, miles de platos de comida, bebida, cientos de empleados y una cantidad tres veces mayor de invitados.

-"Era de esperarse. Siempre todo a lo grande" – pensó con cansancio.

No le gustaba estar en un lugar con tantísima gente.

Todos demonios, como era de esperarse. Demasiado demonio junto.

Camino en línea recta. A los pocos metros se encontró con unas mesas cortando la entrada, con unos cuantos empleados recibiendo a los invitados.

-Bienvenida joven. ¿Tiene alguna invitación? – le mostro el pase – Bien, espero que disfrute.

Sus expertos y perfectos ojos verdes élficos analizaron el lugar en segundos. La gran mayoría eran los viejos demonios de las Casas sobrevivientes. Vestidos con costosos trajes, con unos modales que daban náuseas y con su típica prepotencia de nobles.

No le agradaba la gente, demonio o no, con ese tipo de personalidad. Podía observar las lujuriosas miradas, tanto de hombres como mujeres, y también miradas que le dan los ricos malcriados a los pobres. Esa que te da ganas de reventarle la cabeza con un bate.

Entonces observo de reojo a Rias y su sequito. Caminaban con mucha desenvoltura, con un aire de grandeza, respeto, estilo únicos. Kiba y Koneko mostraban una dura templanza. Incluso John y Xenovia mostraban buena imagen. Gasper… bueno, podría ir peor. Le divertía la situación del pequeño dhamphir. Si Silvia estuviera allí ya le habría dicho dos cositas.

Con una elegancia y fluidez digna de su propia raza, la joven elfa avanzo por toda la sala hasta ponerse al lado de Rias. Los nobles demonios la observaban de reojo con distintas miradas. Extrañeza, lujuria, envidia….

-Demasiada gente para mi gusto. – comento con una sonrisa.

-¡Profesora Anawiel! – exclamo asombrada Rias al verla – Vaya, no esperaba verte.

-Lo sé. Te esperabas a Issei. Me temo que no ha podido venir.

-¿Tiene que ver con la misión a las minas? – entrecerró los ojos.

-Así es. La misión se volvió un poco más complicada de lo esperado. Pero están bien. Solo necesitan descansar.

-¿Tan complicado fue? Pensaba que sería algo sencillo.

-Luego os lo explicare, cuando estemos en un lugar más privado y sin tanto demonio observándome. – comento con un deje de disgusto.

-¿Podremos ir luego a verle?

-Claro. Están en la mansión.

-¿En Kuoh?

-Nop. Aquí… bueno, en el territorio de Tannin, para ser más específicos.

-Entiendo. Nos ha informado Azazel que estaréis con nosotros para cuando nos explique nuestros entrenamientos.

-Así es. Mañana por la mañana estaremos en el castillo de tu familia.

-Esto será entretenido. – sonrió la pelirroja para luego mirar detrás de la elfa - ¡Sairaorg! - exclamó de golpe.

La rubia se puso a un lado y observo al nombrado por la pelirroja. Se quedó mirando al sorprendentemente alto y robusto joven ahora frente a Rias. Alto y fuerte, pero de rostro joven. No llegaría a los dieciocho. Cabello corto, negro y peinado informalmente. Toda su imagen rebosaba vitalidad y fuerza. Era la viva imagen de un luchador. Ella sabía quién era. El número uno de los demonios jóvenes. El primo de Rias y actual heredero de la Casa Bael. Sairaorg Bael.

-Ha pasado un tiempo desde la última vez Rias. - sonrió el joven.

Estiro su mano, estrechando la de la pelirroja con cierta intimidad. La de viejos conocidos.

-Cierto, y te he echado de menos todo este tiempo. Me alegra ver que el tiempo te ha tratado bien. - sonrió la pelirroja.

Dejando de ver al dúo, la rubia paso la mirada por el sequito del moreno. Demonios rubios. Una rubia de cabello recogido en una coleta alta, vestida con un traje rojo. Una rubia de cabello ondulado vestida de traje de negocios. Dos tipos enormemente altos, muy corpulentos, uno feo de cojones, el otro cubierto por una capa. Dos rubios más, uno con una armadura pesada y el otro llevaba una armadura ligera con una espada a su espalda. Y otro tío, también rubio.

Estos no le prestaron la más mínima atención, pues tenían sus miradas fijas en su amo.

-Creo que muchos de vosotros no lo conocéis. - explico Rias – Él es Sairaorg, primo por parte de madre.

-Me llamo Sairaorg Bael, el próximo líder de la Casa Bael. - se presentó el joven moreno educadamente.

-La Casa a la que pertenecía el [Gran Rey]. – le explico Kiba a John.

-Esa casa es la más importante del [inframundo], ¿no? – interrogó el albino, a lo que el rubio asintió.

-¿Qué te trae por aquí? Estáis un poco lejos de las mesas para los Jóvenes Demonios. – le pregunto Rias a su primo.

-Ah, hemos venido hasta aquí porque ese idiota ya ha llegado.

-¿Idiota? ¿Ya han llegado?

-Agares y Astaroth ya han llegado. Zephyrdol llegó el último. Al segundo de llegar, Zephyrdol y Agares han empezado a discutir.

BOOOOOOOOM

-¡Que ha sido eso! - exclamó Rias sorprendida, observando los portones de madera del salón principal abrirse de golpe.

Tanto las paredes como el suelo se sacudieron con fuerza.

-¡Maldita sea! ¡Por esto recomendé no reunirse antes de la reunión! - exclamó Rias avanzando hasta la sala, seguido de Sairaorg, Anawiel y ambos sequitos.

La joven elfa tenía una leve sonrisa. Seguro que si ambos dragones estuvieran allí, ya se habrían unido para repartir muchas hostias.

Abriendo las puertas con autoridad la joven se sorprendió al ver todas las mesas, sillas y ventanas destrozadas, lámparas derribadas, grietas en el suelo y en el techo. La gran mayoría de los presentes, que eran cientos, tirados en el suelo, la mayoría inconsciente.

-Vaya. Esto es sin duda algo interesante. – murmuro la elfa.

Cuatro grupos de demonios permanecían en pie.

Uno estaba en una mesa, la única intacta, en un rincón de la sala, con elegantes demonios sentados a su alrededor, un rubio tomando te tranquilamente. Dos estaban enfrentados entre sí, con todo tipo de armas en mano. Un delgado muro de hielo se desintegraba frente a ellos.

-¡Aléjate de mí, imbécil! - exclamó una joven rubia, con gafas, muy atractiva, con un largo vestido azul, emanando una poderosa aura mágica, rodeada de más demonios.

Frente a ella había un joven de cabello verde, con la cara y los brazos cubiertos de tatuajes con forma de sellos mágicos. Con el pecho descubierto, unos vaqueros negros, con cadenas y colgantes de plata a lo largo de sus piernas.

-Esto Jefa, ¿quiénes son ellos? – curioseó John.

-Seekvaira Agares y Zephyrdol Glaysa-Labolas.

-Ah…

-Seekvaira es junto a Sairaorg Bael, Rias Gremory y Sona Sitri, los miembros de los [Cuatro Novatos]. – le explico Akeno - Ese es el hijo rebelde de los Glaysa-Labolas, lo han desheredado.

-Ahhh. Ahora si entiendo. – se cruzó de brazos mientras asentía.

-¡Zephyrdol, solo tú puedes ser tan imbécil como para querer buscar una pelea en un lugar así! ¡¿Quieres morir?! ¡¿Realmente quieres morir?! ¡Te advierto de que si te mato ni siquiera los de arriba me culparan de nada!

-"Una chica de armas tomar" – pensó divertida la elfa.

-¡Hah! Lo diré de nuevo para que tus sordos oídos puedan escucharme. ¡No, mejor puta barata! ¡Si tu problema es que eres una virgen acomplejada puedo solucionar tu pequeño problema en un dormitorio de un solo empujón! Pero veo que a la onee-sama de los Agares no le gusta estar sola, sin su guardia. ¿Eso es porque no dejas que ningún hombre se te acerque? ¡Arg! ¡La peste que emiten las herederas de los clanes de los [Maou] a virgen es insoportable! ¡Pero soy sumamente considerado! ¡Podemos cambiar la ceremonia por tu desvirgamiento!

-"Madre mía. Que mal esta la juventud demoniaca."

-Este se supone que es un lugar donde debemos esperar hasta que nos llamen. Donde los jóvenes teníamos que reunirnos y relacionarnos. Pero los jóvenes de esta generación están dejando mucho que desear. Pero es lo que pasa cuando reúnes en una misma sala a tantos personajes tan volubles. Pero dudo que los ancianos o los demonios de clase alta se quejen. Pero, pese a todo, no me gustaría tener que verme relacionado con esto. - expresó Sairaorg caminando hacia los herederos, estirando su cuello con unos estiramientos, colocándose entre los dos grupos.

-"Ahora veré un poco del poder de este chico" – su atenta mirada no se despegó de Sairaorg.

-Chicos, observad bien. Ese es nuestro mayor rival en esta sala. Él es el número uno entre los [Cuatro Novatos]. – señaló Rias con seriedad.

Las miradas de todo el sequito Gremory fueron directa al moreno.

-Seekvaira, princesa de la Familia Agares, y Zephyrdol, hijo rebelde de la familia Glaysa-Labolas. Si decidís continuar entonces vuestro oponente seré yo. Escuchadme, sé que es repentino, pero es vuestra última advertencia. Dependiendo de vuestra decisión, de vuestras acciones, me veré obligado a usar mis puños contra vosotros sin misericordia.

-¡Me importa un capullo lo que la estúpida familia Bael me…!

PAM

Un intenso golpe resonó en la sala. Antes de que el chico acabase de hablar, atravesó la sala de lado a lado de un puñetazo del moreno, estrellándose contra la pared.

-Impresionante. - murmuró la elfa – Tiene una fuerza física impresionante, aunque no ha demostrado nada.

-Te he avisado. Esa era tu última advertencia. - siseo Sairaorg.

-¡Maldito bastardo!- exclamaron sus siervos - ¡Maldita casa Bael! - exclamaron furiosos, avanzando hacia el moreno.

-Id tras vuestro dueño. Eso es lo primero que deberíais de hacer. E incluso si blandís vuestras espadas contra mí no ganareis nada. La reunión está por empezar. Deberíais de cuidar de que vuestro amo este bien.

Deteniéndose en seco, los siervos se miraron entre ellos, optando por atender a su [Rey] primero. Al instante Sairaorg se giró hacia la otra [Rey].

-Aún hay tiempo. Retócate el maquillaje. Yo no me presentaría en la reunión luciendo como no mereces.

-… Si, será lo mejor… - intimidada por la presencia del moreno la joven se retiró junto a todo su sequito.

Observando sus alrededores el moreno pasó su atención a sus siervos.

-Avisad a los responsables. El salón esta echo un desastre, así no seré capaz de tomarme un té con Rias.

Dicho y hecho. Sus siervos salieron de la sala en busca de los responsables de esta.

-Eso sin duda ha sido digno de ver. – comento Anawiel, acercándose al moreno con las manos en la espalda.

-No es para tanto. – sonrió el moreno – Así que tú eres la famosa elfa de los Antiguos Elfos y miembro del famoso grupo mercenario. Un honor conocerte. – le extendió la mano.

-El placer el mío. – se la estrecho.

Nada más hacerlo pudo notar la gran fuerza del moreno.

-Si he de serte sincero, no me lo creí cuando me dijeron que habíais sido invitados. Pero, ¿dónde están los demás? – pregunto mirando a todos lados.

-Mi novio y mi hermano se encuentran indispuestos por cierto motivo, por lo que no han podido venir.

-Vaya. Eso es una pena. – dijo con desilusión.

-Pero estamos sin duda agradecidos. Poder ver a esta generación de jóvenes demonios. Parece ser prometedora.

-Bueno, casi casi. – miro de reojo a donde había estado antes el idiota.

-Ovejas negras hay en todos los rebaños.

-¡Jajajajaja! ¡Cierto! Por cierto, ¿crees que algún día pueda pelear contra él [Dragón del Fuego Dorado] o contra él [Sekiryuutei]? Me gusta pelear contra gente fuerte.

-Quizás algún día. Estoy segura de que no se negaran a un buen combate.

-Entonces lo esperare con ansia.

-Rias. Sairaorg. Profesora Galad

Otra voz en la sala. Los Gremorys, Anawiel y Sairaorg se voltearon, observando a Sona junto a su sequito. Junto a ellos salieron de la sala para permitir que la arreglaran.

-Me esperaba que viniera el grupo de mercenarios entero. Aunque, si he de ser sincera y franca, me alegro que no hayan venido. – declaró Sona con gesto serio.

-Supongo que es normal. Aun debes estar enfadada por el destrozo en el instituto, ¿verdad?

-Así es.

-¿A pesar de que evitamos mayores problemas?

-…

-No puedes estar resentida toda tu vida. Eso no es bueno para la salud y la belleza. – comento con gracia.

Varios minutos después volvieron a abrirse las puertas.

-Chicos, la reunión está por empezar. - girándose, observando a uno de los demonios organizadores llamar a los [Reyes] de los [Cuatro Novatos] - Recordad, nada de peleas, comportaos. El evento quedará registrado, mi padre lo vera todo.

-Estos son los asientos para los Gremory. - anuncio uno de los sirvientes señalando con la mano abierta una zona de una mesa circular, enorme, en donde los Agares ya estaban sentados, y los Sitri y los Bael se iban sentando.

-Yo en el centro. Akeno a mi lado. John y Kiba a las bandas. Koneko y Xenovia junto a ellos. Gasper, junto a John. - ordeno la pelirroja.

-Siiii.

Los siervos obedecieron al instante, colocándose en línea, con John y Kiba sentados junto a alguno de los siervos de otras casas.

-Bien, yo he de irme. – dijo la elfa, caminando hacia otra sala.

-¿A dónde vas, profe? – curioseó John.

-Dado que no soy uno de los jóvenes demonios, y tampoco pertenezco a ningún sequito, los [Maous] nos ofrecieron ver esto desde otro ángulo. Pero estoy segura de que podréis verme. Espero que os comportéis. No estaremos en la escuela, pero seguir siendo mis alumnos. – sonrió mientras movía su mano a forma de despedida.

-Nos vemos, profesor. – se despidieron los Gremory y Sitri.

XXXXX

Anawiel paseaba tranquilamente por el pasillo que la llevaría hasta la zona donde vería la tan famosa y esperada reunión de la prometedora próxima generación de demonios. Entonces vio a la [Maou] Leviathan, la cual vestía con ropas formales y la esperaba sonriente.

-¿[Maou] Serafall?

-Hola hola. – saludo alegremente la morena, apartándose de la puerta – Me da gusto volver a verte. No nos veíamos desde la reunión en Kuoh. Y, por cierto, ¡puedes llamarse solo Serafall!

-Ok. Cierto. Fue una tarde bastante ajetreada. – le devolvió la sonrisa - ¿Y por qué estás aquí? Pensaba que ya estarías en tu asiento de [Maou].

-Te estaba esperando.

-¿A mí? ¿Para qué?

-Para llevarte a tu asiento. ¡Me hace ilusión! ¡No siempre se puede estar junto a un Antiguo Elfo!

-Sabes que no tengo ni veinticinco, ¿verdad?

-Eso no importa. Perteneces a esa raza. ¡Eso me es suficiente!

-…

-¡Ven ven! ¡Acompáñame! ¡Ya casi está a punto de empezar!

La [Maou] abrió la puerta, dejando pasar al castaño. Lo primero que vio fue cuatro tronos. En cada uno de ellos estaba sentado un [Maou], a excepción de Serafall.

-Si os parece dejamos las presentaciones para luego. – comento Sirzechs al ver que Ajuka iba a saludar – Esto está a punto de empezar. Anawiel, me alegra mucho verte. Supongo que la ausencia de David e Issei tendrá su motivo. En fin, tu asiento es ese de ahí. – señalo hacia una pequeña mesa que tenía tres asientos, asientos que tenían pinta de ser de lo más cómodos… y muy caros. Estaba situado entre la tercera planta donde estaban los cuatro [Maous] y la segunda planta, donde estaban los demonios de los 72 pilares sobrevivientes – Al pensar que vendríais los tres ordene esto, pero no pasa nada. Desde ahí podrás observar todo sin problema alguno. Tienes algo de comida y bebida, por si te parece.

-Muchas gracias. – agradeció educadamente.

Dejando a la [Maou] Leviathan ir hasta su asiento, la rubia fue al suyo. Se sentía bastante incomoda ante tanto lujo. En las mansiones no tenían tanto. Eran como casas normales. Si Vivian en mansiones era porque pensaban en el futuro. Hacía falta que fueran así de grandes. No era por otro motivo. Dejando a un lado sus pensamientos, se sentó y observo. Podía ver casi todo, quitando a los demonios que tenía justo debajo. Su asiento estaba en el lateral, por lo que simplemente girando un poco los ojos podría observar a los jóvenes demonios y a los [Maous].

Era una ostentosa sala con unas plataformas por pisos, en los dos primeros pisos había mesas con demonios de obvia alta cuna, presumiblemente en la segunda planta todos los presentes formaban parte de las Casas supervivientes de las 72 originarias. Los jóvenes demonios estaban un piso por debajo del primer piso de nobles demonios.

En la tercera y última es donde estaban los más importantes demonios.

Tal y como Issei había observado antes, cuatro tronos y cuatro [Maous] en ellos. Sirzechs, el más poderoso e influyente de los [Maou]. Serafall, una [Maou] con su propia serie. Ajuka Beelzebub, el friki de la tecnología. Un [Maou] de temer por su interesante poder. Por último y no por ello menos importante el casi siempre dormido Falbium Asmodeus.

Tanto el aura como el poder de los actuales [Maous] se podían percibir a cierta distancia, tanto su presencia como la autoridad que imponían era impresionante. Poco o nada tenían que envidiarles a los gobernantes más veteranos.

Por otra parte, la gran mayoría de los demonios de los 72 pilares sobrevivientes parecían típicos burgueses de edades más viejas. Casi los mismos que había observado antes en la sala. Sangres puras que tenían el pensamiento humano de la Edad Media. Pero parecía ser que poco a poco la cosa iba cambiando. Y los jóvenes demonios estarían a cargo de ello.

Por regla general, cuando un siervo o subordinado, ha de presentarse ante la realeza se establecen una serie de elementos para la ocasión. Con el fin de intimidar, provocar y recordarle al siervo cuál es su lugar en la jerarquía, los superiores suelen ponerse sobre el nivel visual del inferior. Quien manda mira hacia abajo, quien obedece hacia arriba. Eso suele ser así en prácticamente todo el mundo. Otra cosa es que el siervo no se intimidara ni por un momento, pero muy pocas veces se ha dado ese caso.

Ese pensamiento era sin duda anticuado. La civilización occidental humana había perdido, para suerte de muchos, ese tipo de acciones. Mentiría si dijera que el mundo es igualitario, pero es cierto que ahora no se "humillaba" de esa manera. Solo en países con dictaduras se realizan ese tipo de acciones. Aunque siempre está la excepción a la regla.

Nunca jamás en su raza se había hecho algo parecido. En todo caso los reyes elfos se habían elevado un poco más que sus súbditos, pero era para momentos muy puntualizados.

Podía observar como algunos siervos de los jóvenes demonios parecían tener problemas con eso. Y lo entendía. Antes eran humanos que no estaban para nada acostumbrados a este traro. Ahora se les hacía demasiado complicado.

Colocados en fila tras su [Rey], los siervos esperaron en silencio a que sus dueños moviesen ficha. Concienzudamente planeado, los jóvenes demonios dieron un paso al frente al unísono, empezando a pleno derecho, su ceremonia de graduación.

-Es bueno que os hayáis reunido. Nos gustaría ver las caras de aquellos que cargan con la responsabilidad de ser la nueva generación de demonios. – habló uno de los ancianos, a un piso por debajo de los [Maou] – Esta es una reunión que mantendremos de manera periódica, a fin de evaluar y seguir vuestro crecimiento. Evaluar asimismo, vuestro comportamiento.

-Como por ejemplo, la pelea que habéis tenido afuera hace no mucho tiempo. - intervino otro demonio con bigote.

-Ahhh…- murmuro Sirzechs Lucifer, apoyando su rostro en un puño, observando a los presentes con una sincera sonrisa – La nueva generación de demonios. Ustedes seis son los demonios de más alto grado, portadores de un talento único al cual no se le puede reprochar nada. No obstante, ese debe de ser un talento a pulir, por ello, a fin de lograr dicho objetivo quiero que compitáis entre vosotros antes de vuestro debut con el fin de que estéis preparados para vuestro gran momento.

-¿Eventualmente se nos enviará a luchar contra la [Brigada del Caos]? - preguntó Sairaorg

-Nunca se sabe. - respondió el pelirrojo – Pero, si es posible, no me gustaría enviar a los jóvenes demonios para combatirlos.

-¿Por qué? Aunque seamos jóvenes cargamos con la responsabilidad de ser demonios. Si solo recibimos la sobreprotección de nuestros antepasados a nuestra edad sin ponernos a prueba… - el moreno no parecía entender la respuesta del pelirrojo.

-Sairaorg. Reconozco tu valentía. No obstante eres demasiado temerario. Por encima de todo me gustaría evitar tener que enviaros a la batalla, a aquellos que estáis por crecer. Aparte de que sería una gran pérdida para las futuras generaciones el perder a sus individuos más talentosos. Quiero que lo entiendas. Nos sois más preciados de lo que os pensáis. Por eso quiero que viváis, que aprendáis paso a paso.

-Pero…

-La [Brigada del Caos] es una organización muy peligrosa, si llegado el momento hemos de enfrentarnos a ellos se hará, y si para entonces creemos que estáis lo suficientemente preparados, se os llamará a filas. Incluso el grupo de nuestra invitada… - miro de reojo a la rubia – … ha tenido problemas con la [Brigada], y os puedo asegurar que su grupo no es para nada débil. Mientras tanto queremos que os centréis en vuestros propios asuntos, que no son pocos ni menos importantes. ¿Me has entendido Sairaorg? - preguntó el pelirrojo afablemente.

-Entiendo. – respondió con un rostro insatisfecho.

Desde entonces para más adelante la charla siguió y siguió durante un buen y largo rato. Anawiel se mantuvo perdido en sus pensamientos luego de la pregunta de Sairaorg. Ya se habían enfrentado contra la [Brigada]. No contaba con la vez que los enfrento en la reunión de las [Tres Facciones], pero si era verdad se había encontrado más de una vez con miembros de la [Facción de los Antiguos Maous] en varias misiones. Eran tipos muy problemáticos.

Entonces, la voz de Sirzechs lo saco de sus pensamientos.

-Por ultimo me gustaría escuchar cuales son vuestros sueños. Cuales son vuestras metas, objetivos de cara al futuro que os espera.

-¡Quiero ser un [Maou]!- exclamó Sairaorg orgulloso.

[Ohhh]

Anawiel lo observo con una media sonrisa. Ese chico tenía claras sus metas.

-Nunca antes un demonio de la Casa del Gran Rey ha sido un [Maou]. - recordó uno de los demonios nobles.

-¡Cuando la sociedad demoníaca sienta que no haya más remedio que el que yo sea el [Maou], lo seré! - exclamó aún más convencido.

La sonrisa de Anawiel se hizo más grande. No le importaban los límites que la sociedad demoniaca tuviera en ese momento. Era su sueño y lo cumpliría. Sin duda iba a ser alguien muy grande en el futuro.

-¡Mi objetivo es ser vivir como la próxima matriarca de la Casa Gremory y ganar en cada [Rating Game] en el que participe! – exclamo Rias.

La elfa reprimió una risilla tapándose la boca con una mano, pero eso no pasó desapercibido por los [Maous].

-¿Tienes algo que decir? – pregunto divertido Sirzechs.

-¿Puedo?

-Por supuesto. Eres su profesora. Si te parece bien añadir o corregir algo…

-… - la elfa miro al pelirrojo para luego fijar su vista en Rias, la cual esperaba paciente – Antes que nada, no me rio de tu sueño, Rias, pero he de admitir que me ha parecido curioso. El motivo que mi descortesía ha sido tu primer objetivo. Por lo que tengo entendido, prácticamente ya eres la próxima heredera de tu Casa, por encima del hijo del [Maou] Lucifer. Creo que tu primer objetivo está prácticamente cumplido. En cuanto al segundo, a mi parecer está más que aceptable. Convertirte en la campeona de los [Rating Game]. Tengo entendido que eso es casi imposible. – termino mirando a los [Maou].

-Tienes razón ahí. Los primero puestos son casi inamovibles. – comento Sirzechs.

Rias sonrió levemente.

-Tiene razón, profesora. Entonces lo tengo decidido. ¡Me convertiré en la futura campeona de los [Rating Game]! ¡Ganare todos los partidos y superare al [Emperador] Belial!

Hubo exclamaciones de asombro por parte de los nobles demonios. Ese objetivo era prácticamente tan difícil como el querer convertirse en un [Maou].

Luego de Rias, los demás también dijeron sus metas y sueños. Algunos aceptables, otros daban pena y otros eran asombrosos. Este último fue el sueño de Sona Sitri.

-Yo quiero construir una escuela en el [Inframundo], una escuela para preparar a los alumnos de cara a los [Rating Game]. - expuso la morena alto y claro, sin titubear.

-Si hablamos de enseñanzas de cara a los [Rating Game], ¿no hay una ya? - preguntó un demonio de clase alta.

Suspirando levemente la morena reunió valor y hablo alto y claro de nuevo.

-La escuela de la que habla es una en la que solo está permitido el acceso a demonios de alta cuna y a aquellos con un rango privilegiado. La escuela que yo quiero construir no le cerrará las puertas a nadie, principalmente enseñaré a demonios de baja cuna y a demonios reencarnados sin ningún tipo de discriminación.

Issei sonrió la mar de contento. Le gustaba mucho el sueño de Sona. Le agradaba enormemente. Serafall asentía muy sonriente ante las palabras de su hermana menor. Pero parecía ser que a los demonios de alta cuna no les gustó la idea, pues se echaron a reír como idiotas.

-¡Jajajajajajajaja!

La sala entera resonó con cientos de risas. Cientos de demonios se reían con las palabras de la heredera Sitri. Cientos de demonios se reían de Sona Sitri.

Sin apenas reaccionar, la morena no dijo, no se movió, no reacciono, simplemente esperó a que acabasen de reírse.

-¡Eso es imposible!

-¡Que comentario tan gracioso!

-¡Ya veo! ¡Así que esta es la chica soñadora de la próxima generación!

-¡Es tan bueno ser joven! No obstante, para la joven heredera de la Casa Sitri el tener semejante sueño… ¡debemos de dar gracias de que lo haya comunicado aquí, antes de su debut!

-…- mirando a la morena de gafas resistir el intenso abucheo, Anawiel se sintió orgullosa de ella. Pero, aun así, siendo demonio o no, siendo Presidenta del Consejo Estudiantil o no, estando o no en el instituto, la elfa no iba a permitir que se burlaran de uno de sus estudiantes – Perdonen, señores [Maous], pero pensé que esta era la sala donde se reunían los más importantes del [Inframundo] demoniaco. – comentó burlón en voz alta, llamando la atención de todos.

-Y así es. - dijo Sirzechs sonriente.

Tenía el presentimiento de que se iba a armar. Por lo que sabía de su raza y por lo que sabía de ella, no iba a quedarse cayada. Además, en parte daba gracias a que no estuvieran los dragones, o estaba seguro de que la cosa seria aún más animada.

-Pues que decepción. Yo aquí solo veo a un grupo de idiotas ignorantes mentes cerradas y retrasadas socialmente hablando. – comento con gran disgusto mientras se llevaba una mano a la mejilla, negando con la cabeza.

Tanto Rias como Sona como prácticamente todos los jóvenes demonios, observaban asombrados como la elfa acababa de llamar idiotas a los nobles y milenarios demonios.

-¡!

-¡¿Qué has dicho mujer?! - exclamó uno de los demonios.

-¿Acaso estas sordo y no me has oído? – ahora su tono era de decepción y miro con aburrimiento – Yo aquí solo veo a cientos de adultos riéndose públicamente de una adolescente que intenta cambiar con todas sus fuerzas los serios problemas sociales que tienen. Una adolescente que se ha percatado que todos ustedes tienen un serio problema tanto social como militar entre sus propios sequitos. Una adolescente que ha tenido los cojones para intentar cambiarlo. Tiene que joder que una niña tenga más cojones que demonios de miles de años. Además, como su profesora, no puedo dejar que la humillen estando YO delante.

-¡Como te atreves! - rugió uno de los hombres.

-¡No tienes derecho a decirnos nada! – exclamo furioso otro.

-Además, ¿de dónde pensáis que han llegado la mayoría de los demonios de la [Brigada]? Además de los que quedaron de vuestra antigua guerra civil, muchos de ellos son humanos reencarnados o demonios de [Clase Baja] que no soportaban más. Los tiempos cambian. Si seguís reencarnando humanos y seguís tratándolos así, solo conseguiréis que haya una gran revuelta. Los humanos se adaptan y evolucionan rápidamente. Pero, en estos tiempos, la sociedad humana ha avanzado mucho. Ahora ya no se dejan humillar, como lo hacéis vosotros. Ellos pelearan cuando lleguen a su límite. En cambio, vuestra sociedad, sigue estancada en lo que para ellos sería la Edad Media, o como mucho el Siglo XVIII. Al final, el toro os pillara y os clavara los cuernos.

Los demonios nobles iban a volver a reclamarle, pero Sona hablo.

-Mis intenciones son firmes. - exclamó dando un paso al frente, agradeciendo en silencio la ayuda de la elfa – Estoy hablando en serio.

-Señorita Sona Sitri… - intervino un anciano, con tono frio – Los demonios de [Clase Baja] y los demonios reencarnados trabajan para sus dueños, demonios de [Clase Alta], y estos solo son escogidos por sus aptitudes individuales. ¿No haría, acaso, el construir semejante institución, dejar en mal lugar a las antiguas familias que valoran el orgullo, el honor y la tradición? No importa cuánto hable la gente del cambio que ha sufrido la sociedad. - mirando a la rubia con ira contenida – Cambiar puede ser positivo o negativo. Algo como entrenar a los demonios de [Clase Baja] es algo que no le incumbe.

-¿Por qué despreciáis tanto el sueño de la Presidenta… de mi señora Sona? ¿Por qué dais por hecho que no se puede realizar? ¡Estamos hablando en serio! - exclamó Saji.

-Ándate con cuidado, demonio reencarnado. Señorita Sitri, tu siervo no ha sido debidamente adiestrado. - señaló otro de los demonios.

-A esto me refiero. ¿Solo os metéis con los débiles? ¿Acaso no tenéis valor para meteros con alguien de vuestro tamaño? - preguntó Anawiel mirando al demonio con sus ojos serios.

-¡Maldita elfa! ¡¿Quién te crees que eres para darnos sermones?!

-Repito mi argumento. La nueva generación superara a la previa. La sangre nueva tiene más potencial que en la actual. Quizás deberíais de dar gracias de que algo con tanto talento quiera acabar con un problema con el que lleváis miles de años a vuestras espaldas. Quizás, de ese modo, en el futuro que acabéis muriendo por vuestros siervos ex humanos.

-Ya basta. – le pidió Sirzechs amablemente – Creo que les ha llegado tu mensaje.

Al instante todos los miembros de la sala se callaron, se acabaron todos los ruidos. La rubia se mantuvo cayada, aun con sus ojos serios, pero sin perder su elegancia y firmeza.

Por su parte, los jóvenes estudiantes la observaban con gratitud.

-… mi señor [Maou] Lucifer, le pido disculpas. Hablare con mi sirviente luego.

-¡Presidenta! - exclamó Saji - ¡¿Por qué?! ¡Toda esta gente de ha reído de tu… de nuestro sueño! ¡¿Por qué no dices nada?!

-¡Saji, estate en silencio! Este no es un lugar donde puedas actuar de esa manera. Simplemente he mencionado cual es mi objetivo, nada más. - dijo la morena en silencio.

-En este caso… - Serafall tomo la palabra - Si mi Sona gana maravillosamente bien en los juegos no dudareis de su capacidad… ¿cierto? Vosotros siempre medís la capacidad por los resultados en los juegos, ¿verdad? – pregunto mirando a los demonios nobles - ¡Pse! ¡Vosotros, viejos, os habéis confabulado para atormentar a mi Sona! ¡Incluso yo tengo mis limites… no pienso soportar más esto! ¡Si abusáis más de ella yo os atormentare a vosotros! - exclamó la morena con los ojos llorosos, enfadada.

Eso sin duda asombro a todos. Los demonios no sabían cómo reaccionar. Anawiel observaba divertido y alegre a Serafall.

-Muy bien. Creo que ya va siendo hora de aparcar este tema y pasar al que realmente nos concierne… que es el juego de estos jóvenes. – hablo Sirzechs. Mirando a los demonios frente a ellos el pelirrojo volvió a hablar – Rias, Sona, ¿no os gustaría enfrentaros?

-¡!

Tanto la morena como la pelirroja se miraron en silencio, perplejas.

-Originalmente había planeado algún juego para Rias en los próximos días. Azazel ha reunido a amantes de los [Rating Game] de todo el globo. Me servirá como excusa para darles un juego de demostración antes de vuestros debut. Si, hagámoslo así, tendremos un juego entre Rias Gremory y Sona Sitri.

Cruzándose de brazos, sonriendo segura, rebosante de confianza, la morena Sitri se giró hacia Rias.

-Puede que no sea un duelo oficial, pero parece obra del destino que mi primer rival seas tú, Rias.

-Si vamos a competir entre nosotras. Déjame decirte que no pienso perder, Sona. - respondió Rias a la altura.

-El Club de Investigación de lo Oculto contra el Consejo Estudiantil. - murmuro John – Esto va a estar muy bien. – sonrió alegre.

-¡Un duelo entre Rias y Sona! ¡Esto se pone interesante! - exclamó Serafall emocionada.

-La fecha del duelo será la del veinte de Agosto en el calendario humano. Podéis administrar vuestro tiempo a placer. Se os enviaran los detalles en breve.

Con esas palabras del pelirrojo se dio por acabada la ceremonia.

-Ufff. Os juro que, después de ver lo de la Presidenta, tenía miedo de que criticaran a la Jefa por mi orientación sexual. La profe tiene razón. Están muy anticuados. – le susurro a Kiba.

-Por suerte parece que ese tema no tuvo su importancia. – susurro el rubio.

-¡Pues que me quiten lo bailao! – exclamo, tapándose la boca al instante – Perdón.

XXXXX

Una vez que la sala quedo desierta, los [Maous] Lucifer y Leviathan se reunieron a solas con la rubia.

-¿En serio crees eso? Me refiero a lo de una revolución. – le dijo Sirzechs.

-Con todo respeto, Sirzechs, creo que tengo razón. Puede que los humanos de hace doscientos años o más se adaptaran a este sistema de amo-siervo. El problema son los humanos actuales. Sus ideales son muy distintos. Y lo peor para esos viejos nobles es que muchos de esos humanos son poseedores de [Sacred Gear]. Si consiguieran dominar sus poderes e iniciasen una revuelta, tenga por seguro de que habrá muchas víctimas por parte de los nobles demonios.

-… creo que tienes razón.

-La tiene. – hablo Serafall – Muchos de esos humanos fueron reencarnados en contra de su voluntad. Tengo entendido que hay miembros de la [Facción de Antiguos Maous] infiltrados que están intentando que hayan revueltas. Posiblemente tengamos alguna dentro de poco.

-Y hay algo peor. – volvió a hablar la rubia – Hay otra [Facción] que aún no se ha dado a conocer, pero tengo información sobre ella. Es una [Facción] compuesta por humanos portadores de [Sacred Gear] con ideologías extremistas. Esos humanos están estudiando la forma de llegar al [Balance Breaker]. Si lo consiguen y pasan esa información a los humanos reencarnados en demonios… eso solo supondría grandes problemas. Un humano con [Sacred Gear] es peligroso… pero un humano reencarnado en demonio contra su voluntad con un [Balance Breaker] es aún más peligroso. Los humanos no son débiles. Ese es el problema que tienen todas las [Facciones]… y esa es su mayor debilidad. Subestimar a la Humanidad.

Ambos [Maous] se quedaron cayados, pensando en las palabras de la elfa. Si tenía razón, entonces tenían un muy serio problema entre manos.

-Por cierto, ¿puedo saber que paso en vuestro viaje a donde los Antiguos Enanos? – pregunto curioso Sirzechs.

-Bueno… respecto a ese tema… - la elfa se puso a contarle su misión con bastante lujo de detalles – Y eso fue todo.

-¿Un Balrog? – indagó asombrada Serafall – Increíble. Leí sobre ello en los antiguos libros, pero no pensaba que aun existieran. ¿Era poderoso?

-Hay seres muy antiguos que siguen durmiendo, Serafall. La cosa es encontrarlos… o mejor no hacerlo. Para derrotarlo tuvieron que usar casi todo su poder. Destruyeron gran parte de las montañas, aunque no destruyeron Khazad-dûm… de milagro. No me imagino como se hubieran puesto.

-Entiendo. No hay mejor escusa que esa. No dejan de sorprenderme. Entonces, ¿volverán a comerciar con el mundo? – pregunto esta vez Sirzechs.

-No lo sé. Aún no han reconquistado Khazad-dûm al completo. Supongo que habrá que esperar.