Capítulo 25 Una Promesa entre Candy y Terry.
Eran ya las 4:30am del 6to día de viaje, el Mauretania continuaba tranquilamente su rumbo rompiendo el agua del océano que al igual que el cielo estaba silencioso. Robby Madison el Segundo Oficial dirigía el barco desde la cabina de mando junto a sus dos acompañantes cuidando que todo fuera bien. Uno de ellos mantenía el timón y el otro estaba sentado vigilando el radar. Robby por su parte estaba de pie bebiendo una taza de café con sus hermosos ojos azules fijos en el horizonte.
Quien imaginaria que el Segundo oficial que se veía tan tranquilo dirigiendo al Mauretania en ausencia de Brian y el Capitán realmente estaba preocupado, cada vez que bebía un sorbo de café su pulso se veía intacto, pero por dentro su corazón se agitaba preguntándose ¿quién diablos deseaba dañarlos? Muchos sospechosos venían a su mente, pero los descartaba de inmediato pues su idea le parecía sacada de una novela de detectives.
Dio un suspiro, después saboreo el último trago de café, camino hacia la mesita de té, colocó su taza sobre dicha mesita y después regreso a mirar el horizonte. Se acerco a mirar el radar, después la velocidad del Mauretania, se acercó a la bitácora, hizo cuentas en su mente y noto que todo iba tal lo planeado lo cual hizo que se le formara una hermosa sonrisa de alivio.
Eso lo reconforto ya que en 48 horas si el clima lo permitía el Lusitania estaría a la par y con ello no importaba si daban o no con el rufián o la pólvora, ya que cuando los dos barcos estuvieran a la par todos los pasajeros del Mauretania serian evacuados al Lusitania. Solo se quedaría la tripulación, si después de esto el barco sufría el atentado por algún traidor de la tripulación el Lusitania ya estaría para salvarlos. Por lo que el rufián no se saldría con la suya. Al menos no se perdieran vidas humanas solo el adorado barco.
Estaba a punto de servirse otra taza de café cuando una hermosa enfermera con pecas tocaba a la puerta. Robby extrañado de ver semejante ángel blanco en medio de la madrugada se acercó a abrir.
-Buenas noches señorita enfermera ¿puedo ayudarla en algo?
-Muchas gracias, pero no soy enfermera solo soy voluntaria por una noche, mi nombre es Candy White Andley -dijo sonriente la pecosa.
-Mucho gusto señorita Andley yo soy Robert Madison. Y ya la recuerdo, solo que con su uniforme y sus coletas escondidas en su cofia no la reconocí -dijo el joven y después con una sonrisa continuo – Dígame a que debo el honor de la visita de la jovencita que hizo perder el juicio a mi primer oficial.
-Pero ¿que dice? – murmuró sonrojada Candy.
-No se sonroje, solo fue una broma. Ya supe que él y Grandchester ya hicieron las pases así que ya no podre burlarme de él y su enamoramiento por una quinceañera.
-Muy gracioso -contesto enojada Candy.
-Ahora dígame señorita ¿que hace aquí y a estas horas?
-En realidad vengo buscando al Capitán debo llevarlo a la enfermería Brian necesita verlo.
-¿Brian? ¿Qué hace Brian en la enfermería? -dijo Robby extrañado.
-Está en cama por agotamiento el doctor tuvo que ponerle un suero y medicamento ahora solo hay que estarle checando su pulso para cuidar que no sufra un infarto.
-¡Dios mío!, ¿y estará bien? – pregunto preocupado Robby.
-Sí, lograron controlarlo a tiempo solo es cuestión que siga los consejos del doctor. Por ahora tendrá que quedarse en la enfermería.
-Gracias a Dios – dijo con alivio el segundo oficial.
-¿Puedo ver al Capitán para avisarle?
-Me temo que no ha regresado de revisar los camarotes de la primera clase, ¿No te diste cuenta de la revisión?
-Pues no sé si tocaron a mi camarote mientras estaba dormida, porque no escuche nada, y después fui a la enfermería a llevar a Terry y no vi nada raro en el camino. Solo unos marineros que iban y venían.
-Es posible, las suites principales y los camarotes de lujo están alejados del resto, supongo que el Capitán prefirió dejarlos al final. ¿Por que no te sientas a esperar ya no debe tardar? Permíteme acercarte una silla.
-Muchas gracias, pero prefiero estar de pie es maravillosa la vista. La primera vez que estuve aquí era de día y se veía tan lindo. Ahora es de noche y todo luce tan bello, el oscuro mar se pierde con el cielo es como si fuéramos flotando -decía entusiasmada Candy
-Lo sé, la madre naturaleza nos da estos regalos, es una pena que en lugar de cuidarla la destruyamos y después nos quejamos de su furia.
-Tienes razón Robby, ¿puedo llamarte Robby?
-Sí, Candy ¿puedo llamarte Candy sin que tu novio me quiera golpear?
-Terry no es agresivo -dijo Candy con cierto enojo para defender a su caballero. Lo que hizo que Robby riera.
-OK pero no te enojes, supongo que él solo cuida lo que es suyo como todo un Grandchester.
-¿Conoces a los Grandchester?
-No he tenido el gusto de presentarme con ellos, pero son de las familias más conocidas del Reino Unido sobre todo por la fama que sus patriarcas han tenido durante tantos años. Inteligentes, lideres, orgullosos, calculadores, engreídos y con un carácter bastante… especial. Pero sobre todo vengativos no perdonan a quienes se atrevan a lastimar lo que más aman.
-Pero Terry no es malo, de todo lo que dices de los Grandchester él solo heredo lo Inteligente -dijo Candy altiva y cruzándose de brazos, pero al ver que Robby alzo la cejas incrédulo se corrigió - bueno también es engreído, pero solo a veces… bueno solo cuando se le antoja … ok casi siempre. Pero tiene buen corazón.
-¿Nada más?
-Bueno… ahora que lo dices tiene el monopolio de tareas en el San Pablo, supongo que eso lo hace líder nato.
-Lo ves es un Grandchester -dijo Robby con una sonrisa de triunfo.
-Pero estoy segura que él jamás usaría eso para dañar a alguien.
-No dije que lo hiciera, a decir verdad, el más temido ha sido Henry Grandchester calculador y vengativo. El actual Duque es igual, pero para bien, ha defendido a muchas personas inocentes junto a Lord Hamilton en juicios contra altos funcionarios y aristócratas. Se dice que su cabeza sigue en su lugar gracias a que es sobrino de la Reina Madre, de lo contrario ya lo hubieran asesinado por desenmascarar a tantos criminales de cuello blanco.
-¡Dios que peligroso! -dijo Candy ligeramente asustada.
-No te asustes aún falta para que tu caballero te convierta en duquesa. ¿gustas una taza de café?
-No gracias, quiero dormir en cuanto lleve al Capitán con Brian, si tomo café ya no dormiré.
-Como gustes.
Los dos se quedaron en silencio mirando nuevamente el cielo y el mar que parecían uno solo, todo se veía tan tranquilo, en un par de horas amanecería y todos los pasajeros saldrían a disfrutar el penúltimo día del año. Candy se acercó al marinero que cuidaba el radar y con una sonrisa le pregunto.
-Si nosotros somos este puntito ¿qué es el punto que está atrás casi a un costado?
-Un iceberg -dijo seriamente el chico haciendo que Candy se asustara.
-Thomas no digas eso, no es gracioso -regaño el segundo oficial al marinero.
-Lo siento oficial, lo siento señorita fue una broma de mal gusto- se disculpó apenado el marinero.
-Eso Candy es un barco, se ve cerca, pero en realidad está a millas de nosotros si no me equivoco debe ser el Carpathia – aclaró Robby.
-Leí mucho de él en los periódicos, salvo a muchas personas ¿verdad?
-Sí, su capitán fue un héroe no le importo cambiar el rumbo por salvar a los pasajeros del Titanic.
-Fue muy trágico lo lamento tanto -menciono Candy con tristeza.
-Candy, a veces no es posible predecir las tragedias… algunas son por accidentes… otras por rufianes sin escrúpulos - el semblante de Robby también entristeció, pero porque no pudo evitar pensar en el atentado que amenazaba al Mauretania
-¿Perdiste amigos en ese naufragio? ¿por qué te pones triste Robby?
-Yo no perdí a nadie, pero conocí muchas personas que tenían amigos o parientes en la tripulación o la elite de servicio. Pero eso no me puso triste es solo que… las tragedias solo ocurren.
-Pero eso no importa porque estoy segura que tú, Brian, el Capitán y toda su tripulación velaran por nosotros si algo le pasara al Mauretania ¿verdad? – decía dulce y sonriente la pecosa tratando de animar al marinero. A lo que Robby no pudo evitar sonreír por la contagiosa sonrisa de Candy.
-Claro que sí Candy. Trataremos de no cometer los mismos errores que se cometieron en el Titanic… Te lo juro – Robby juró con todo su corazón. Deseaba que el atentado contra el Mauretania no sucediera, pero al hablar del Titanic no pudo evitar pensar que tal vez el destino de su querido Mauretania sería el mismo.
-Entonces no te pongas triste Robby, perdóname no debí mencionar lo del naufragio del Titanic es muy reciente y eso debe asustarte.
-Oh no, no te preocupes Candy estoy bien, además recordé los días en Nueva York después de la tragedia del Titanic. ¿sabes? El Mauretania llevaba el manifiesto de carga del Titanic. Recuerdo que íbamos Brian y yo para entregarlo a la oficina naval de Nueva York, todo era un caos en el puerto, reporteros buscando la nota, familiares buscando a sus seres queridos. Habia un muro enorme, tenía los nombres de los sobrevivientes y los fallecidos. Nos tocó conocer a una madre que buscaba a su hijo que habia conseguido trabajo en el Titanic como marinero, irónicamente era su primer viaje, no lograba encontrarlo entre los sobrevivientes, así que le ayudamos a buscar su nombre entre esa enorme lista pues por ser nuevo nadie recordaba al chico.
-¿Habia muchos marineros nuevos en el Titanic?
-No lo sé, pero supongo si, el barco también lo era, su construcción empezó en… - Robby quiso continuar su relato, pero como un destello algo vino a su mente, algo que hizo que su corazón se llenara de angustia - Dios soy un imbécil.
-¿Qué pasa Robby? -preguntaba Candy sorprendida al ver que el semblante de Robby cambiaba drásticamente.
-Soy un estúpido imbécil -seguía diciendo el oficial mientras pasaba sus manos sobre su cabello
-Robby cálmate estas asustando a la pequeña, ¿a dónde vas? – dijo uno de los marineros al segundo oficial, pero esté desesperado corría a la oficina del capitán, ubicada a un costado del cuarto de mando. Una vez dentro comenzó a buscar en el escritorio, Candy que lo siguió estaba parada en la puerta mirando la desesperación del segundo oficial.
-Robby cálmate… ¿qué pasa?... me estas asustando- preguntaba la pecosa. Justo en ese momento llegó el capitán que miro a Candy con ojos asustadizos.
-Candy ¿que haces aquí a estas horas? … Robby ¿que buscas? – decía el capitán entrando a su oficina.
-¡Capitán los archivos de los chicos nuevos dóndes los dejo! -preguntaba desesperado el segundo oficial sin mirar al capitán pues su vista estaba enfocada en encontrar los expedientes.
-Están en mi gaveta aun no los he podido leer, pero ¿qué pasa Robby? ¡cálmate!
-¡Pasa que soy un imbécil Capitán!
-Robby mídete no estamos solos.
-Lo siento es solo que…-el chico por fin encontró los expedientes, los abrió deseando estar equivocado, pero al darse cuenta que no, apretó fuerte la carpeta que estaba en sus manos y conteniendo su enojo para no asustar más a Candy se dirigió al Capitán - Debemos hablar por favor es urgente.
-Está bien Robby lo haremos – acepto sereno el capitán. Al ver a su segundo oficial pudo darse cuenta que no serían gratas noticias. Después se dirigió a la asustada rubia - Candy pequeña necesito que nos dejes a solas debo hablar con Robby.
-Yo… bueno es que … Brian está en la enfermería y me pidió que lo llevara a hablar con él dice que es Urgente.
-No te preocupes una vez que termine con Robby iré a verlo de inmediato.
-Pero dijo que era urgente.
-No tardare te lo prometo ahora por favor regresa con él y no te preocupes lo de Robby son cosas de marineros todo está bien lo prometo.
-Si Candy discúlpame todo estará bien. Te lo jure ¿recuerdas? -dijo Robby con una sonrisa, aunque aún estaba preocupado y Candy le regreso tímidamente la sonrisa.
-Vamos Candy déjame a solas con Robby -pidió el Capitán a lo que la rubia solo asintió y se retiró.
Candy dejo solos a los dos marineros, caminaba desconcertada preguntándose ¿Por qué Robby de repente se puso tan preocupado y desesperado? ¿De verdad solo eran cosas de marineros? ¿será que la tragedia del Titanic sensibilizo a Robby y por eso actuó así? ¿por qué a Brian también le urgía hablar con el capitán?
-No debo preocuparme, seguro el Capitán dice la verdad. Además, si algo malo pasara con el Mauretania Robby ya juro que estaremos bien. Y yo confió en él, estoy segura que también Brian y el Capitán harán todo por todos los que vamos a bordo - Candy tomo la cruz de la señorita Pony que colgaba junto al corazón de rubí que le regalo Terry y aferrándola con sus dos manos dijo – Dios protégenos.
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Camarote de David Smith 4:50 am
-Perdóname Charlie no quise despertarte – decía David mientras se terminaba de servir un vaso con agua desde la mesita frente a su cama.
-No te preocupes ya estaba despierto, el dormir en el suelo no creas que te permite tener un sueño muy profundo – mencionaba Charlie. Habia tenido que dormir con David ya que no podía volver a su camarote en la tercera clase para evitar sospechas entre los pasajeros pues para ellos él debía estar arrestado -Dime ¿el Duque no paga tan bien como para un camarote más grande, al menos que tuviera sala?
-Paga lo suficiente, pero estoy en la segunda clase para pasar desapercibido y aunque no son tan grandes los camarotes yo si estoy muy cómodo ¿Por qué no pides asilo a Terry? seguro su suite te gustara más.
-Ni lo digas que soy capaz de ir ahora mismo a pedírselo. Aunque más bien necesito ropa.
-Te puedo prestar algo mío.
-Oh vamos no te ofendas, pero fácil eres dos tallas más que yo – dijo riendo Charlie.
-Mal agradecido, mira aún es de noche porque no vas a tu camarote y recoges algo. Fuiste ladrón supongo que sabes cómo llegar sin que te vean.
-Bueno idea -Charlie se puso de pie, estiro su cuerpo y dio un bostezo – Préstame tu gabardina aunque me quede grande afuera hace frio.
-Adelante, está en el perchero.
-Por cierto, ¿ya enviaste el telegrama al Duque? -preguntaba Charlie mientras se colocaba la gabardina.
-Sí, desde que deje la oficina del Capitán. Le avisé que ya arrestaron al Conde Ferguson. Seguro preparara todo en el puerto para cuando arribemos.
Charlie dio un suspiro y continuó -Ojalá también pudiera ayudarnos con la amenaza del atentado. ¿le mencionaste algo?
-No, no tiene caso, eso solo se puede solucionar desde aquí y no quiero preocuparlo más. Terry es su adoración es capaz de mandar la Royal Navy para venir por él.
-Sí, durante el año que estuve con ellos me di cuenta cuanto lo ama.
-Ya imagino las travesuras que hicieron juntos, seguro tú eras la mente maestra.
-No creas, Terry también tenía sus ideas yo solo… las afinaba – mencionó orgulloso Charlie y después continuó - De hecho, un tiempo Terry y yo habíamos leído demasiados cuentos de Robin Hood así que nos dio por robar para ayudar a los pobres, pero el tercer atraco no salió del todo bien, quisimos robar una carnicería para llevarles comida a los niños huérfanos del puerto teníamos año años respectivamente, la policía nos atrapo y nos llevó a la comisaria. A las pocas horas llegó el Duque su cara de pocos amigos no daba miedo daba terror. El error del comisario fue que no nos creyó que Terry era su hijo y se negó a avisar, por eso el Duque no nos encontraba pensó que nos habían robado pues vivíamos muy cerca del puerto y era muy común el robo de niños. Así que discutió con el comisario un par de minutos. Terry y yo estábamos sentados afuera de la oficina, escuchábamos perfectamente las palabras del Duque, no dejaba de gritarle comisario estúpido, idiota e incompetente. Sino fuera porque no estábamos en Inglaterra seguro el padre de Terry se hubiera encargado de usar todo su poder para destituir al comisario por tratarnos como adultos y no avisar a nuestros padres. En fin, durante todo el camino a casa él iba serio, Terry y yo solo nos mirábamos y honestamente deseábamos mejor volver a la cárcel. Mi madre me castigo con el cinturón y te juro que me dolía sentarme. A Terry también el Duque le pego con el cinturón y le quito su mesada. Pero al día siguiente durante el desayuno lo abrazo y le dio un beso diciéndole que era lo más sagrado para él que no volviera a ponerse en peligro. Desde entonces ya no salíamos a la calle sin que un séquito de guardaespaldas nos vigilara.
-Terry es lo más sagrado porque es su hijo y el único lazo que lo une a su amada Eleonor -pensó David.
-Bueno me voy, regresaré pronto para el desayuno ¿Por qué me invitaras el desayuno verdad? -dijo con una sonrisa Charlie.
-¿Seguro que no quieres mudarte con Terry?
-Lo pensaré- seguía burlándose Charlie mientras salía del camarote.
Charlie caminaba tranquilamente por los pasillos de la segunda clase, prendió un cigarrillo y comenzó a disfrutarlo dando bocanadas una y otra vez.
-Por lo visto la segunda clase no es tan mala – murmuraba Charlie – El próximo viaje le pediré al Capitán que me permita poner mi casino en esta clase, no creo que se niegue, ya casi seré su yerno.
Llego al elevador ubicado al final del pasillo principal, entro en él y apretó el botón de la tercera clase. Mientras llegaba a su rumbo seguía fumando, no le importaba llenar de humo el elevador a fin de cuentas era de noche y nadie lo usaba además de los marineros en turno. El elevador llegó al destino señalado. Charlie abrió la puerta después el cancel y al salir miro a los lados cuidando no hubiera algún pasajero que lo reconociera. Los pasillos se veían solos como era de esperarse, pero le llamo la atencion que no hubiera ningún marinero custodiando el pasillo principal. Siguió caminando estaba a punto de dar otra bocanada cuando de pronto al dar vuelta por el pasillo sintió un fuerte aventón que lo hizo golpearse contra la pared.
-¡Idiota quítate de camino!- le grito un hombre vestido con el uniforme del área de calderas que corría junto con otro marinero.
-¡Pero qué diablos! – murmuro con rabia Charlie pues el golpe le lastimo la espalda – Maldito imbécil seguro es algún idiota que se fue sin pagarle a una de las chicas – Charlie siguió caminando malhumorado por el golpe y porque con la caída ya no supo donde quedo su cigarro. Siguió caminando hasta llegar a su camarote, este tenía la puerta abierta y entro en el. Lo encontró desordenado y le pareció extraño pues pese a que el día que los arrestaron hubo un forcejeo no significaba que el mobiliario debería estar tirado y fuera de su lugar.
-¡Hey tú, les dije que se largaran! -gritaba amenazante el Sr. Carson que entraba al camarote junto con otro hombre ambos llevando un palo.
-Tranquilo Sr. Carson soy Charlie -dijo Charlie alzando las manos.
-Vaya por fin vienes, he tenido que estar cuidando tu camarote desde que los arrestaron. Ayer se escucharon ruidos, por eso Víctor y yo decidimos hacer guardia y justo acabamos de espantar a dos idiotas que intentaban llevarse algo.
-¿Llevarse algo? -preguntaba extrañado Charlie
-Sí, eso dijo. Mira no sé qué sea, pero supongo que lo tienes en la esquina porque lo encontramos moviendo el piso justo ahí –mencionaba el acompañante del Sr. Carson señalando la esquina del camarote justo bajo la litera.
-Gracias Señores yo me haré cargo, ya me soltaron así que no se preocupen, arreglare este desorden - agradeció Charlie.
-Buenas noches entonces ¿quieres que te preste mi bat?
-No se preocupe Sr Carson estaré bien.
-Bueno cualquier cosa gritas. -dijo el Sr Carson saliendo del camarote junto con su acompañante
-Entonces esos idiotas que me aventaron estaban en mi camarote, veamos que buscaban – se decía a si mismo Charlie. Se acercó al lugar señalado, recorrió la litera y se encontró con un piso sobrepuesto, lo que hizo que se soltara a reír -Vaya por lo visto Terry y yo no somos los únicos que empleamos el doble fondo. Veamos que esconden aquí.
Cuidadosamente Charlie quito una pequeña tabla, pero no veía nada, se levantó y busco una lampara de aceite, cuando la encontró la encendió y volvió para alumbrar el pequeño orificio, aún era pequeño por lo que quitó otros pedazos de madera dándose cuenta qué varios podían quitarse haciendo una entrada de medio metro cuadrado. Tomo la lampara y volvió a alumbrar el orifico quedando estupefacto, era una mini bodega. Asomo la cabeza y pudo percibir un olor peculiar -¡Santa Madre de Dios!
Ahí estaban la pólvora buscada por casi toda la tripulación. Todo el tiempo estuvo escondida bajo su camarote. Ahora todo cuadraba para él. Rápidamente volvió a tapar el agujero y colocó la litera. Después corrió a buscar al Sr. Carson. Tocaba desesperado al camarote esperando le abrieran rápido.
-Charlie ¿qué pasa? ¿siempre si quieres mi bat? -preguntaba el sr. Carson abriendo su puerta.
-Perdón Sr. Carson necesito ir rápido por el capitán, por favor ayúdame a vigilar que Nadie absolutamente nadie entre a mi camarote, créame es de vida o muerte.
-Está bien pero no demores.
-Por supuesto que me daré prisa, créame quiero llegar vivo a Londres, - se despidió Charlie corriendo a buscar al Capitán iba extasiado por fin encontró la amenaza del Mauretania.
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Enfermería del Mauretania 5am
Candy llegaba al cuarto de la enfermería, durante el camino de regreso no pudo evitar seguir con las mismas preguntas que no dejaron de dar vueltas en su cabeza. Quiso prender la luz del cuarto, pero se arrepintió para no despertar a los demás. Camino lentamente a su cama para no tropezar o pegarse con algo. Pensaba dormitar en lo que llegaba el capitán así que con cuidado se subió a su cama para recostarse, pero se levantó rápidamente al sentir un cuerpo extraño. A tientas prendió la lampara que estaba en la mesita junto a su cama quedando sorprendida al ver que su caballero inglés ahora era un bello durmiente sobre su cama.
Por un momento pensó que se habia equivocado de cama, así que miro las camas y las contó. Dándose cuenta que efectivamente Terry se habia cambiado de cama.
-Terry, Terry estas en mi cama – decía en voz baja Candy mientras sacudía a Terry para despertarlo -Terry no tarda en llegar el capitán, sal se mi cama.
-Candy regresaste – decía despertando y soñoliento el castaño que apenas podía abrir sus hermosos ojos.
-Sí y quisiera dormir, pero estas en mi cama - continuaba hablando en voz baja la rubia.
-Lo siento pecosa, de pronto no te vi y supuse que estabas con el Capitán decidí esperarte, pero estas medicinas me dan sueño, así que la única manera de saber que volviste con bien era durmiendo en tu cama ya que estaba seguro que me despertarías.
-Terry eso fue lindo, gracias. Anda te ayudo a que vuelvas a tu cama.
Terry se reincorporo para levantarse, pero al sentir la mano de Candy sobre su hombro noto que estaba nerviosa - Pecosa estas temblando ¿segura que no te paso nada? - preguntaba ahora serio Terry.
-Segura todo está bien… el capitán ya no tarda en venir y.. me prometió venir en cuanto terminara de hablar con Robby. Anda vete a tu cama.
'
-¿Robby el segundo oficial?
-Si anda vete a tu cama - suplicaba Candy sin mirar a Terry pues quería ocultarle su preocupación.
-¿y porque no me miras a los ojos?, está bien que estemos a media luz pero … pecosa ¿segura que estas bien? … ¿Candy que tienes? -insistía Terry en voz baja al ver que Candy agachaba la cabeza jugaba con sus dedos impaciente – Candy.
-Nada es solo que cuando estaba en la cabina de mando esperando al Capitán… pues, todo iba bien, Robby y yo estábamos platicando, pero de pronto él se alteró un poco…
-¿Qué te hizo el idiota? -preguntó enojado el caballero.
-No alces la voz vas a despertar a todos.
-Si se atrevió a...
-Oh no Terry no es lo que crees más bien él estaba preocupado y empezó a buscar papeles y después llego el Capitán, dijo que era urgente hablar con él... y eso me desconcertó porque Brian también dijo lo mismo, lo que me hace pensar … ¿para que querrían hablar los dos oficiales urgentemente con el Capitán?... eso no es bueno ¿no crees? -la pecosa no pudo evitar ocultar más su miedo y sin dudarlo más se abrazó a su caballero - Terry tengo miedo.
-Eso te puso así entonces– dijo aliviado Terry, después con tono tranquilo continuó - Pecosa no te asustes es cosa de marineros. Ven acuéstate te quitare el miedo con un abrazo. Prometo irme a mi cama en cuanto estés tranquila.
La pecosa acepto y se acostó en la cama aferrándose más Terry, ahora los dos estaban abrazados en la misma cama y muy cerca frente a frente, ya que la cama era tamaño individual. Se quedaron en silencio sin decir nada solo su respiración se escuchaba y podían sentir el pulso del otro. El castaño la seguía abrazando, pero cada vez el sueño lo estaba venciendo haciéndolo cerrar los ojos, aunque seguía despierto, contrario a Candy que no dejaba de jugar con los botones de la camisa de Terry pues una idea le seguía dando vueltas por su cabeza. Quería preguntarle algo a su caballero, pero no se animaba, alzaba la mirada hacia Terry después se arrepentía y volvía la mirada al botón de la camisa. Así estuvo un rato entre mirar a Terry y mirar el famoso botón hasta que después de un breve momento se decidió por romper el silencio.
-¿Terry? … ¿crees que el barco se hunda?
-¿Qué?... Candy ¿de dónde se te ocurrió eso? -pregunto Terry atónito abriendo los ojos para mirar a Candy.
-Bueno es que no sé … estamos en el Atlántico y hay hielo.
Terry dio un suspiro de resignación pues pensó que tal vez el segundo oficial le hablo de naufragios a Candy y por eso ella estaba asustada – Ahora entiendo... Candy, si eso pasa me asegurare que subas a un bote.
-Robby también me juro que nos salvara a todos… pero somos muchas personas, siendo realistas tal vez no alcancemos a subir todos a los botes salvavidas. Ya ves el Titanic.
-El barco no se hundirá Candy y por ello Nadie morirá de camino a Londres, al menos no por un naufragio. Mejor cierra los ojos y duerme para ya irme a mí cama -dijo Terry volviendo a cerrar los ojos.
En ese momento las palabras de Anthony vinieron a la mente de Candy "Si yo muero viviré para siempre en tu memoria" – la pecosa sintió un vuelco en su corazón y temblando se aferró más fuerte a Terry.
-Terry no quiero que seas solo un recuerdo.
-Candy … pecosa no seré un recuerdo eso te lo aseguro cálmate, seré tu presente hasta el final de tus días – decía Terry con voz firme y después con cierto enojo continuó - Supongo que tendré que hablar seriamente con ese marinero te dejo muy asustada.
-No, solo júrame que si algo pasa estarás a salvo -suplicaba Candy mirando a Terry que a través de sus ojos mar reflejaban la tenue luz de la lampara.
Terry también podía ver ese reflejo de luz en los ojos esmeralda de su pecosa. Al mirarla asustada el también sintió un vuelco en el corazón como si algo le dijera que esa mirada la volvería a ver. Sin pensarlo más, la abrazo fuertemente para susurrarle - Suponiendo que el Mauretania se hunda te juro que me voy a encargar que tú subas a un bote, ya después veré a que bote podré subir.
-No Terry, subirás conmigo prométemelo.
-Me temo que eso no será posible ya que la consigna es "Mujeres y niños primero" y yo no soy ninguno de la dos.
-Pues entonces subiré al mismo bote que tú.
-Ya veremos señorita pecas…
-Ya veremos Nada así lo hare y punto, yo no me subiré a un bote hasta asegurarme que tu estés también a salvo -ahora decía Candy ligeramente amenazante haciendo sonreír a Terry por el cambio de temperamento de su pecosa.
-Pero que testaruda señorita pecas.
-No me interesa salvar mi vida si a cambio debo dejarte.
-Creo que no debí recitarte Romeo y Julieta ahora hasta quieres morir conmigo.
-No te burles Terry, hablo en serio, prométeme que estaremos juntos.
-Te lo prometo si ya te duermes y me dejas dormir -dijo Terry dando un bostezo.
-¡Terry!
-Shh no grites pecosa. Vas a despertar a los demás y no quiero que tu Sr. George me aviente por la proa y seguro no me dará un bote salvavidas.
-Si te sigues burlando yo personalmente te lanzo.
-Está bien pecosa te prometo que siempre estaremos juntos hasta el final y nada ni nadie nos vas a separar ¿me crees?
-Sí, te creo.
-Ok. Ya duérmete -dijo Terry bostezando y cerrando sus ojos. Candy regreso a jugar con el famoso botón, pero después de un par de segundos volvió a romper el silencio.
-¿Terry?
-¿Y ahora qué pasa? -murmuro el castaño sin abrir los ojos pues ya estaba más dormido que despierto.
-¿Ni siquiera las guapas actrices de Broadway?, he leído que son muy lindas.
-¿Ahora por qué se te ocurrió Broadway?
-Porque seguro serás actor antes que Duque y en Broadway trabaja tu madre así que obvio trabajaras con mujeres hermosas y pues…
-No te preocupes mi madre dice que la mayoría son muy superficiales y otras locas y manipuladoras. Y yo prefiero una rubia enojona con pecas.
-Terry te pregunte enserio.
El castaño que ya quería dormir abrió los ojos y con voz decidida se dirigió a su pecosa - Yo también hablo en serio. Mira Candy, NO habrá Naufragio y si lo hay me encargaré de mantenernos a salvo. En cuanto Broadway no me interesan las actrices locas y chantajistas ni pienso cambiarte por una ¿sabes por qué?
-¿Por qué?
-Porque desde la primera vez que te vi supe que te quería y pase lo que pase no cambiaré.
Semejantes palabras obviamente hicieron sonreír a la pecosa y de inmediato salió de la cama y camino hacia la de Terry, tomo la almohada y la tapo con las sabanas de manera que pareciera que Terry estaba bajo las cobijas. Cerro la cortina y regreso a su cama.
-¿Por qué hiciste eso Candy? – preguntaba Terry extrañado. Al ver ahora a Candy ahora cerrando la cortina de su cama.
-Así podremos dormir sin que nos molesten, pero pórtate bien – decía Candy mientras se volvía a acomodar junto a su caballero y se recostaba usando el brazo de Terry como almohada. Tal como la primera vez que durmieron juntos la diferencia es que ahora estarían más cerca porque la cama era individual.
-Definitivamente prefiero a mi rubia enojona con pecas -pensó Terry con una sonrisa mientras la abrazaba con su mano libre.
-Buenas noches Terry.
-Buenas noches Candy.
Los dos rebeldes del Mauretania quedaron abrazados dándose las buenas noches. Terry estaba tan cansado y por las medicinas de inmediato se quedó dormido. Candy por su parte miraba dormir a su querido mocoso engreído y en momentos acariciaba su rostro y otros jugaba con su mechón castaño y también el famosos botón. Su respiración la arrullaba haciendo que también empezara a dormirse pensando solo una cosa.
-Definitivamente tendremos una vida juntos Terry. Aunque también estoy consciente que en la vida no todo será tranquilo así que tendremos pruebas que tal vez nos puedan separar o personas que nos deseen malas cosas. Pero sin duda mientras estemos vivos nuestro destino es estar juntos.
Con este pensamiento Candy se quedó dormida mientras llegaba el amanecer del 6to día de viaje y el Mauretania seguía su rumbo al Puerto de Southampton.
Continuará…
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Gracias a todas y todos por sus comentarios: Blanca G, Eli, Lydia Grandchester, Sandy Sanchez, Nally Graham, Dianley, Skarllet Northman, Hakuouki, CCG, Silvia, sayuri1707, Gladys, Rubi, Silvia, Aurora, Asuba-san 1998, Grandchesterandre, Paulina y todos los Guest.
Es satisfactorio saber que les gusto el capítulo anterior. Honestamente no todo el capítulo anterior estaba en mis borradores solo me deje llevar pues como les dije anteriormente estaba en Bogotá esperando un vuelo con 4 horas de retraso y pues decidí en lugar de matar al culpable del retraso hacer algo productivo. Y como no traía mis borradores a la mano pues le agregue y quite otras cosas al capítulo, es decir preferí dejar de narrar la pelea de Legan vs George-Albert y darles más desarrollo a los eventos de la enfermería. Por sus comentarios me doy cuenta que valió la pena.
Cintymaldonado bienvenida a la historia y a todos los que me han colocado recientemente en sus follows y favs. Gracias
Ahora responderé sus comentarios dándoles un toque de spoiler, les aconsejo que lean todos tal vez adivinen lo que viene:
Blanca G - Terry seguirá inseguro de enfrentar al Duque por la fama que este tiene. Dicha inseguridad lo llevará a cometer un error que les partirá el corazón a Eleonor y a Richard.
Aurora: Oh si Terry ya se lleva bien con Brian, pero un suceso trágico pondrá a prueba la lealtad de ambos.
Nally Graham: Los secretos ya se descubren, tal vez un rubio patriarca al ver a su pequeña llorar se anime a decir su secreto.
Lydia Grandchester: Me alegra que te haga feliz cada capítulo :) La carta la escribí inspirándome en la Candy que escribía sus cartas en CCFS, llenas de amor, nostalgia y alegría. Y el suspenso, es lo que más trato de hacer y si lees la historia de nuevo notaras un detalle tal vez insignificante pero que se repite y se seguirá repitiendo, (igual ya lo has notado) y en uno de los últimos capítulos sabrás él porque :¨(
Sandy Sánchez: Siempre que incluyo a Annie no puedo evitar pensar "Sandy se va a enojar" de hecho la Tímida se marea y vomita porque cuando estaba con Terry en el cuarto de servicio pues quedo embarazada del castaño, pero lo narrare más adelante en un flashback… jeje no es cierto. En realidad, solo se marea porque es muy delicada. Tan delicada que eso puede costarle la vida en un clima frio como las heladas aguas del Atlántico. Gracias por las flores al describir mi historia "una historia de amor, divertida, fresca, con un toquecillo de drama, emoción". Si me lo permites tomaré tus palabras para mi profile ? Me agrada saber que otros lectores al igual que tú entienden que es una historia diferente que no es ni la continuación o el beginnig de la historia original de Candy sino una historia alterna de lo que pudo haber pasado en el Mauretania agregando lo que Mizuki nos negó y lo que yo hubiera deseado que pasara. Y como no es solo drama sino también comedia puedo agregar situaciones que en otras historias tal vez sería absurdo.
Eli: Sobre Annie, te doy la razón sobre que es egoísta, pero eso a su vez la ayudo a conseguir que el amor de su vida se casara con ella, no digo que este bien. Lo que sé es que hubiera deseado que Candy y Terry también hubieran sido egoístas como Annie y no hubieran sacrificado su amor por Gusana. ¡Pero noooooooo! Ellos son buenos como el pan y aceptaron separarse para no dejar sola a una mujer invalida y sin carrera. Lo malo es que en mi historia también Candy y Terry tienen un corazón puro y en momentos críticos las personas con este corazonsote suelen arriesgar su vida para salvar a otros.
Asuna-san1998: Como decía mi abuelita ten cuidado con lo que deseas porque se puede cumplir y hacerte llorar :¨(
Skarllet Northman/Grandchesterandre: si, una aventura divertida en la enfermería, pero la más difícil aventura está por venir.
CGG: gracias por tus bellas palabras. Terry ya dijo que desea ser actor y la pecosa ya demostró que será enfermera ahora solo falta que un rubio patriarca se atreva a salir de las sombras.
Paulina: Soy Canderry de corazón por eso quise darles un giro diferente a mis rebeldes y dejar que sean felices y se disfruten. Pero no puedo negarte que también en este fic van a llorar.
Un beso y abrazo ahora desde Madrid España a todas las Canderrys :)
