Último día de luna creciente del doceavo mes.
Querido Diario,
Ahora que he reconocido mis sentimientos he estado menos inquieta.
No le diré nada sobre lo que siento por ahora. Una vez que Link vuelva, veré si soy más o menos correspondida, y hablaré con él.
Mis sentimientos son verdaderos, pero creo que es prudente no hacer un salto al vacío. Tengo un poquito de orgullo, a pesar de todo.
Shad volvió de la Provincia Gerudo -rebautizada por sus legítimos habitantes- hace algunos días, trayendo consigo una cantidad absurda de artefactos, libros, y otros documentos. Es un cuerpo de información cultural fantástico.
He tratado lentamente de aprender a tocar un instrumento que trajo, llamado guitarra. Es similar a un laúd, pero tiene una forma más curva, y suena distinto. He estado torturando a mis colegas Gerudo con mis tristes intentos de tocar una melodía por un par de días ya.
Naima bromeaba diciendo que "debería usarlo para espantar pretendientes"; Telma me recordaba que la práctica hace al maestro, pero era una excelente técnica. Por supuesto que sí, excepto por un cierto héroe cuya presencia anhelo desesperadamente.
Alrededor de esa hora, recibí correo en mi despacho. Había una carta con el sello del Ejército; era de Link, y la guardé para leerla más tarde. Me pregunto qué cosas me contará.
Tuya,
Zelda.
P.D.: Estábamos conversando, esperando a Juli y los niños a que llegaran.
Pero cuando golpearon a la puerta, era sólo Moy.
Sus manos estaban temblorosas.
-Un halcón acaba de traer malas noticias de Pico Nevado.
Sólo atiné a pensar en Link, mientras sentía como si me hubieran dado un golpe en el estómago con esas palabras.
-Hubo una avalancha cuando regresaban, cerca del acceso al Dominio de los Zoras -su voz era casi un murmullo cinco desaparecidos… Link está entre ellos.
Sentí que el alma casi se me iba del cuerpo.
-Los están tratando de encontrar entre la nieve y los escombros. Yeto y los Zoras están ayudando. Deberían enviar novedades en un par de horas más. -finalizó.
Estoy, con toda honestidad, aterrada y llena de angustia. Estoy escribiendo sólo para distraer la cabeza de pensamientos oscuros.
Mi corazón me dice que él está bien, puedo sentirlo, lo sé. Aún así, estoy preocupadísima.
Por favor, Diosas Doradas, cuiden de él y sus compañeros.
P.D.: Después de unas horas de mucha tensión -Moy estuvo a punto de partir al Dominio de los Zoras para ver si habían novedades- recibimos la carta tan esperada.
Link y sus soldados se encuentran sanos y salvos. Dos de los soldados tenían un poco de hipotermia, pero podría haber sido mucho peor, porque los encontraron bajo cinco metros de nieve. Por lo que se nos informó, llegarán mañana como estaba planeado, pero al anochecer, ya que hicieron un alto para descansar y para que se recuperen los soldados.
Link se recuperó del contratiempo rápidamente; probablemente, en comparación a los desafíos que vivió durante el Crepúsculo. O está siendo testarudo y bruto como una cabra de Ordon.
Ahora por lo menos podré dormir tranquila. Trataré por lo menos, porque la anticipación de volver a verlo me tiene los nervios de punta.
Diosas, quiero tanto verlo de nuevo.
Voy a leer la carta antes de dormir, seguro tiene más de alguna anécdota que contarme.
P.D.: No he podido dormir por esa carta. No puedo creer lo que acabo de leer. Ya perdí la cuenta de cuántas veces la releí.
Quería llorar -lo hice- y reír de pura y absoluta felicidad -también lo hice- y gritar desde mi balcón para que todo Hyrule lo supiera, lo cual no hice porque la gente probablemente pensaría que su soberana se volvió loca; sólo estoy razonable, pero perdidamente enamorada.
Él me ama.
Él me ama a mí.
Por el amor de Nayru, siento como si mi corazón fuera a estallar.
¿Es posible sentir tantas cosas distintas en un sólo día?
