Sometimes I hate every single stupid word you say, Sometimes I wanna slap you in your whole face, There's no one quite like you, You push all my buttons down I know life would suck without you…
Q: Que pasa Britt? - Cerraba su casillero y veía como Brittany se acercaba.
B: Creo que ví a Lindsay… Allí… - Señalaba el auditorio, susurrando como una niña.
Q: Aham… Y Santana?
S: Escuadrón, dos amenazas en el auditorio, vas?
Q: Te quedas en la puerta – Su mandibula apretaba tan fuerte sus dientes que debía golpear algo, la puerta del locker. – Que demonios pasa ahora…
Leyendo y releyendo los I hope you feel beautiful today… -R
:) Nos vemos después, linda? -Q
Si, almorzamos? -R
En mi casa :) -Q
Quinn, no está tu madre? –R
Resuelvo algo y te veo, pasillo dos, en 15 minutos, tenemos que hablar xo -Q
Algo malo no, por favor… - Suspiraba Rachel y entraba a la clase de Astronomia. El profesor Schmidt, en llamas la invitaba a su escritorio.
-Berry, Rachel Berry?
R: Si?
-Acérquese por favor. – Miraba pinchando con sus ojos a la enana que se acercaba dubitativa.
R: Si? – Tragaba con dificultad.
-Sé que quizá no le interese mi materia, usted es un bicho del arte, de la música, pero tiene que comenzar a priorizar, por lo menos si quiere aprobar mi espacio.
R: Pe, pero señor yo…
-Señorita, vengo desde comienzo de año pidiéndole que se esfuerce, siéntese a estudiar media hora por dia, media hora…
Rachel miraba con pena, conocía el final de la conversación.
-El próximo examen es en meses, pero usted va a tener que dar uno mas largo, con todos los contenidos del año, le aviso desde ahora – Decia acomodando sus anteojos y rascándose la barba, barba típica de hombre sabio – La astronomía es fácil, use la lógica señorita Berry, tome asiento, ya está avisada.
R: Pero señor Schmidt yo hice…
-A ver clase, abrimos el libro en estudio, en la pagina 125, comenzamos, Puckerman? Actividad 1 a 3…
Rachel se levantaba, pesada de la silla y caminaba a su pupitre, un suspiro largo salía de su boca.
L: Quinn! – Saltaba del piano en el que estaba sentada, el frio auditorio oscuro pero lleno de luz y buenas energías, le daba la bienvenida a Quinn que entraba no muy sonriente – Hey!
Q: Hola, no vieron a Artie? – Mentia para averiguar como o que estaban tramando la vampira y el ogro.
F: No, aquí no está. – Decia mientras trataba de afinar su voz.
Q: No te pregunté a ti, Finn. – Ponia sus ojos en blanco y repreguntaba – Artie? Por cierto, que haces tu aquí Lindsay?
L: Que? Acaso no puedo venir a cantar con mi mejor amigo? – Sonreia mirando fijo.
F: Claro, por que todo te molesta?
Q: No, saben que? No me molesta… Es mas, bien por ti Finn, necesitas mas trabajo en esa voz.
F: El que Rachel me da…
Lindsay soltaba una carcajada y se tapaba la boca, Quinn mordía su labio inferior.
Q: Ah si, veo, hasta cantas mejor que ella. – exteriorizaba con sarcasmo y el rostro del muchacho se iluminaba.
F: En, enserio canto así como Rachel? – Decia sonriendo, de verdad parecía decirlo enserio y si, se veia estúpido. Lindsay revelaba otra risotada al igual que Quinn.
L: Claro, cantas como Rachel, o como yo… - golpeaba el hombro de su compañero. – Pero eso no importa ahora muchachos, Quinn tienes algo perdido por aquí? Que lindo vestido – Eso hacia sonreir a Quinn, pero su otro yo despertaba e indicaba el camino correcto.
Q: Que hacen aquí? Los dos juntos? – No lo preguntaba por que le interesaba si no que, ¿Qué diabólico plan podría surgir con estos dos?
F: Estás celosa?
L: Podriamos hacer un trio… - Decia mientras recogía su bolso y tomaba su celular – Los dos deben se sensacionales, y Quinn…
Q: Ha ha…
F: No respondiste Fabray, estas celosa de que Lindsay esté conmigo? Y no contigo? Quieres todo lo que tienen los demás no?
Q: Por que no te callas?
F: Por que no te alejas de Rachel?
L: Por que no se callan los dos?
Q: Que?
F: Que? – A milésimas de diferencia, esa conversación era rápida y difícil de llevar.
L: A ver, por quien están peleando? Ordenémonos muchachos…
F: Quinn no quiere alejarse de Rachel, rachel es mia.
Q: Estupido, no es un objeto, Rachel no es de nadie. – Tecnicamente le pertenecía a ella, porque se lo había susurrado miles de veces mientras lamia y sonreia en sus orejas.
L: Yo quiero a Quinn, pero ella no sabe lo que es realmente bueno.
Q: Se lo que es bueno para mi, gracias. –
F: Deberia largarme de aquí… - Suspiraba y golpeaba el piano.
Q: Claro, claro que deberías, irte bien lejos…
F: No me provoques fenomena.
L: Hey hey… Tranquilo. – Fulminaba con la mirada y apuntaba con el dedo índice, Finn se espantaba y se sentaba sobre un banquito
F: Perdon… - Quinn sonreia sorprendida, alguien podía contener a Finn con solo tres palabras.
L: Vamos a ser claros y nadie quiere ponerse violento y menos tu…
F: Yo no soy violento…
L: Ah no? Porque me contaron que siempre golpeas sillas, casilleros y te abalanzas contra las señoritas, incluso Rachel Finn, es una mujer, por mas que no lo parezca –
Q: Hey…
L: Es una mujer y tienes que respetarla… - Decia sin importar la interrupción que Quinn había hecho a lo que decía.
F: Voy a destruirte, me escuchas? -
L: Estupido, basta! – Lo empujaba por los hombros y se llevaba un empujon como respuesta, los compañeros de sabotaje estaban peleando entre ellos – Tratala bien cuando esté yo, escuchas?
Q: Basta! Basta! – Los separaba y se ponía nerviosa – Son estúpidos?
F: Tú eres estúpida!
L: Tu eres estup… No, lo siento lo siento…
Q: Tu, basta, vete de aquí, en serio, me traes problemas… Y tu, Hudson, estoy harta, en serio, basta… Demonios! – Frotaba sus ojos buscando algún tipo de calmante. Frustrada comenzaba a salir de aquel auditorio.
F: Espera!
Q: Que…
F: Quiero, quiero algo a cambio…
Q: Que?
L: Sshh… Para que Finn deje de rondar por aquí… - Señalaba todo el espacio, como indicando la vida de Quinn.
F: Tienes que salir con Lindsay…
Q: Que? – Fruncia el seño y volvia en los pasos que había dado para salir de ahí – Que?
L: A mi no me veas… -
F: Yo dejo de molestar, pero tu sales con Lindsay…
Q: No, definitivamente no, sigue molestando y voy a enojarme… - Se giraba y comenzaba a caminar hacia la puerta.
L: Vamos a ser dos los que molestaremos entonces! Voy a molestar yo, preciosa! – Quinn cerraba los ojos con fuerza, tener a Lindsay como una molestia, como una abeja rondando cerca era peligroso, pero por sobre todas las cosas era molesto.
Q: Acepto! Que demonios quieren para dejarnos en paz!? – Sentenciaba casi gritando y volvia para escuchar el trato.
Br: Llegamos tarde! – Britt tomaba la mano de Santana que esperaba algún tipo de señal para entrar a patear culos. – Vamos, amor…
S: si, si, vamos… - Preocupada dejaba aquel lugar para correr a la siguiente clase. En el camino chocaba con alguien y ni siquiera se disculpaba.
Rachel casi caia al suelo abatida tras chocar su estomago con las manos de Santana… Despacio caminaba al pasillo, lugar donde habían quedado de verse, ansiosa, compraba en el quiosco del lugar, un chupetín para su chica.
R: Pasillo dos, estoy llegando – Sonreia mientras veía su celular, sentada sobre un escalon oscuro del pasillo menos habitado (de hecho sin gente en ese momento) Rachel se sentaba esperando a la luz, la rubia que cada vez se convertía un poquito mas en su todo.
Q: Aburrida? – Despues de 5 minutos Quinn aparecia algo cansada sonriendo y cayendo a su lado, su cabeza sobre el hombro de Rachel denotaba cansancio.
R: Hola… - Sonreia y mordía su labio inferior - ¿Siempre eres tan bella en las mañanas?
Q: Hola… No, solo cuando estamos juntas… - Regalaba un beso corto y lleno de sentmiento sobre los carnosos labios de la otra.
R: Todo bien?
Q: Si… - Suspiraba – Todo bien, lo tuyo?
R: Bien, voy a tener que rendir astronomía…
Q: Te lo dije…
R: Toma… Para ti – Le enseñaba la paleta que había comprado para ella.
Q: Ay… Para mi? – El rostro de Quinn se derretía al igual que todo su cuerpo – Por que eres tan dulce? – Besaba sus labios despacio y con mas entrega que aquel beso anterior – Gracias, perfecta!
R: Entonces, dices que tengo clases particulares de astronomía?
Q: Fisica y astronomía…
R: Pero física yo no-
Q: Se lo que digo, tienes clases particulares – Abrazaba a Rachel y se aferraba a su cintura – Tienes todo lo que pueda darte…
R: Y eso?
Q: Si, todo lo que esté a mi alcance y mucho mas…
R: Te quiero… - Se perdia en los colores de aquellos extraños, pero atrapantes ojos como por milésima vez.
Q: Yo te quiero aun mas, tanto que podría hacer cualquier estupidez para tenerte cerca… Cualquier estupidez para tenerte cerca – Decia abrazando aun mas a Rachel y mirando al suelo, menuda estupidez estaba por hacer aquel dia.
R: Siempre suenas trágica.
Q: Porque casi siempre lo arruino ¿No es eso trágico?…
R: Hey, estás hablando como Rachel! – Trataba de hacer sonreir a la rubia que parecía ida y lo conseguía.
Q: Lo sé, que hacemos aquí? – miraba a su sucio alrededor y se lamentaba – Te gusta esconderte?
R: Tu me invitaste y no, no me parece lindo esconderme… -
Q: Vamos a mi casa? – Saboreaba aquel caramelo que Rachel le había comprado
R: No… No está tu mamá? – Costaba, costaba articular palabra al ver la boca de Quinn trabajar así –
Q: Si, pero no importa… - Notaba como Rachel parecía boba y jugaba con ella.
R: Eh? –
Q: Que mi mamá está en mi casa, pero vamos igual…
R: Si claro… Yo… Claro… - ¿Cómo hace eso? Por su mente giraban diferentes situaciones que ya había imaginado antes pero que jamás se las contaria a nadie, esa Rachel solo era para Rachel. Fantasias con Quinn Fabray.
Q: Vamos… - Tomadas de la mano, salian del colegio por la puerta de emergencia.
R: Me encanta tu casa… - Observaba el jardín perfectamente cuidado, las rejas frenándolo todo y el color blanco sobrio, como teniendo todo bajo control
Q: Judy es una loca del jardín…
R: Tu no?
Q: Tengo cara?
R: No lo sé, a mi me gusta la jardinería, parece un lindo escape… -
Q: Escape? Escape vamos a necesitar después de esto, adelante… - Abria la puerta dejando a la mas enana pasar. – Sientete como en tu casa pero no tanto, ahora cocinamos algo - Sonreia y subia a lavarse las manos.
J: Quinn? – Entraba desde el jardín con un sombrero y unos guantes graciosos, Judy, encargándose del jardín del que Rachel hablaba. – Hola… - Miraba seria fulminando con la mirada – Rachel, ¿Dónde está Quinn?
R: Hola señora Fabray, Quinn está lavándose las manos, creo…
J: Aham… - Analizaba de arriba abajo y viceversa el comportamiento de la mas enana – Toma asiento. Dile que cuando baje me llame. ¿Qué estaban por hacer?
R: No lo sé… - Jugaba con sus manos y no sabia donde colocar los pies.
J: Pareces nerviosa… relájate Rachel… - Levantaba la ceja igual que la hija, la morena ahora sabia de donde habían salido esos gestos.
R: Lo, lo siento…
Q: Que? Que hacen? – Bajaba las escaleras corriendo - ¿todo bien? Hola mamá…
J: Quinnie, haz lo que tengas que hacer y me buscas… Tenemos que hablar… - Se giraba y volvia a lo que fuera que estaba haciendo.
Q: Okey… Entonces, quieres almorzar algo? – La invitaba a la gran cocina, donde Rachel en silencio se sentaba en la isla.
R: No creo que sea buen momento, digo… Está tu mamá, y no le caigo bien… Y…
Q: Basta. – Se acercaba con dos vasos y atrapaba a la mas enana contra el frio material – Ya es hora – Decia viéndola a través del transparente vaso y haciéndola reir – Tiene que enterarse de que su hija está estúpidamente perdida…
R: Quinn, no – Se separaba de los besos que regalaba la otra sobre su mejilla. – Puede venir… y, y estamos perdidas.
Q: No, no pasa nada… - Se sentaba frente a ella y servia lo que parecía una pizza vegana. – Enjoy – Sonreia esperando respuesta.
R: Solo almorzar eh? Luego nos vamos, yo me voy. – Decia mientras comia. – Eres increíble… Esto es…
Q: Si, siempre me lo dices – Reia y Rachel lelanzaba algo – Siempre que –
R: Quinn, no.
Q: Pero y si…
R: No. Basta de tentar al destino.
Y el destino ya jugaba con ellas desde hace tiempo.
J: Que es ese olor? – Entraba ya vestida como alguien normal, con cuadernos y una calculadora. – Solo vine por agua. Quinn. Puedes venir? – La rubia se levantaba e indicaba tranquilidad en el rostro.
Q: Solo unos segundos, haz lo que quieras… - Se limpiaba la boca y seguía a su madre, no sin antes besar la mejilla de Rachel, que la rechazaba por milésima vez – Pero si asi se besan las amigas! – Subia las escaleras para seguir a su madre, que sentada en su estudio la esperaba.
El tiempo pasaba y para la mala suerte de la castaña, su chica no bajaba, resignada se levantaba, juntaba lo que habían usado para almorzar y se dirigía al living, nunca había prestado atención o quizá nunca había entrado las veces suficientes a ese lugar, lo había imaginado como había imaginado todo lo que giraba alrededor de Quinn Fabray, Rachel vivía de imaginar a esa chica.
Frente a ella, un living lo suficientemente grande se mostraba, un color mostaza daba vida a las paredes, una biblioteca con libros en diferentes idiomas, enciclopedias añejas, una pequeña bodega, al lado de ella una mesa llena de bebidas alcohólicas, diferentes licores, muchos colores y quizá gustos, del otro lado y en el centro, una gran alfombra se separaba del vistoso y quizá costoso piso de madera perfectamente encerada. Un televisor gigante, tres sillones y una mesa ratona, veladores por todas partes, luz de leed y fotografías, por todas partes.
Quinn en la mayoría de ellas, pero sobre la biblioteca una foto llamaba de sobremanera la atención de Rachel. Judy, Russel y Quinn abrazados y sonriendo, era la única foto que estaba en porta retrato y en la que estaban los tres juntos.
El resto de las bien tomadas fotografías parecían de cuentos, el halo lunar, caballos, Quinn sonriendo cuando era pequeña y el estomago de Rachel daba saltos.
R: No eres mala… No creo que lo seas… - Decia acariciando la fotografía.
En la planta alta, la osa mayor, opinaba otra cosa.
J: Eres mala, quien es esa muchacha?
Q: Ma… - Se sentaba sobre el escritorio.
J: Sabes lo que pienso de sentarte sobre las cosas ¿Para que tenemos tantas sillas? – Controlaba algunos números y se acomodaba los lentes. – Cuentame, que hace esa muchacha ahí abajo.
Q: No sabes quién es Rachel?
J: Claro, claro que lo sé. Se prácticamente todo sobre ella. Por favor bella…
*Flash back*
La rubia llegaba, colgando sus cosas y soltándose el dorado cabello que hasta tres segundos atrás venia como una cola de caballo.
Hola… - Decia mientras se sentaba a almorzar con su madre.
Quinnie, todo bien?
Eso creo… - Revolvia la comida con el tenedor sin dar un solo bocado.
Que tienes?
Hay una chica, Rachel Berry, que… - Tragaba con dificultad y el cuerpo perfecto venia a su mente. – La odio… Quiere estar con Finn… - Se revolvía el pelo y apoyaba sus codos en la mesa, su madre, con una señal, una simple mirada le indicaba que eso era completamente mal educado.
Defiende lo que te pertenece… O mejor aun linda… - Decia tomando la mano de su hija – Ve por lo que quieres, ¿Acaso no eres una Fabray?
Soy Fabray, pero… No entiende, no sabe que yo… - Cerraba los ojos con fuerza para no dejar escapar una lagrima de dolor – Amo, amo a Finn – Parecia vomitar, se estaba mintiendo a ella misma, y a su madre también.
Cuentame, como es esa chica? Es más linda que tú? –
Miles de veces más bella – Suspiraba pesadamente, pero la mano de su mamá se aferraba aun mas a la de ella, Judy hace tiempo sabia que algo no funcionaba en Quinn, no como debía funcionar. – Tiene una voz excepcional, y… Cree que es una perdedora pero… No lo es y si Finn se va con ella yo… - Rascaba su cabeza y la agitaba – De verdad, no sabe… Es una estúpida. – Su voz cambiaba por completo. Sin hablar se levantaba de la mesa y subiendo las escaleras en su corazon ya llovia, llovia a cantaros porque mentir dolia, pero mas dolia mentirse a si misma.
*Fin Flash back*
J: Quinn… No puedes elegir lo que crees que está bien, porque eso no está bien, y lo sabes.
Q: Se lo que está bien madre, se lo que está bien para mi. – Volvia a rascarse la cabeza.
J: ¿La quieres desde el inicio de los tiempos?
Q: Desde antes de tener razón de ser.
J: No quiero, nadie como ella es para ti. Lo sabes. ¿Qué va a decir tu padre? Que van a decir nuestras amistades? De ninguna manera, eso afectaría todo nuestro entorno.
Quinn no respondia ¿No estaba siendo aceptada?
J: Sabes? Para la gente de tu edad es completamente normal y aceptado se gay, ¿Pero imaginas lo que es eso para mi entorno? Quinn…
Q: Otra vez vas a limitarme? – Su corazon se quebraba, juraba que se escuchaban los cracks que de el salian. – Por favor, nunca me apoyaste en nada.
J: Quien te dio todo lo que tienes?
Q: Tu y Russel, pero, sabes quien se escapaba de piano? No entiendes, no entiendes lo importante que es el bichito que está abajo, seguramente revisando todo… No voy a pedir que apruebes nada, solo te voy a pedir respeto.
J: Supe desde un principio que te escapabas Quinn… ¿Hablaste con tu padre? Saben sus padres? ¿Qué piensa ella de mi?
Quinn levantaba la ceja y conseguía entenderlo, sabia de donde había sacado la parte cuestionadora y fría.
Q: No, no sabe nada, sus padres no lo sé, pero ellos son lo mejor del mundo. Ella? Ella no piensa nada mamá, porque a ella no le importas.
J: ¿Disculpa?
Q: Quiero decir… Que le da lo mismo, hasta le caes bien – Mentia mentia y volvia a mentir.
J: ¿Qué pasó con Lindsay?
Q: Nada. Nada, dejémoslo ahí, ¿Puedes dejarme ser una vez en mi vida? En serio, necesito aire mamá…
J: Creo que terminamos, adiós.
Q: ¿Qué?
J: Despues hablamos… Linda, ven aquí – Abrazaba a Quinn que suspiraba aliviada, iba a costar, pero lo iba a conseguir. – Ahora vete que tengo que hacer números… - Se secaba una lagrima y reia - ¿Tienes dinero?
Q: Si… - Tomaba la mano de su madre, arrugada y la miraba a los ojos, un halo de decepcion, luz y aceptación se revelaban – Me voy… - Sin mas, dejaba atrás la gran puerta que durante toda su vida la había detenido. Tenia que admitirlo, se sentía un poco mas libre su madre no iba a ceder con palabras, ese era un paso muy grande.
Conseguia bajar las escaleras y Rachel observaba la foto donde estaban los tres. Quinn la abrazaba por la cintura y ponía su mentón en su hombro.
Q: Que miras? – Observaba con ella.
R: Son lindos juntos…
Q: Aham… ¿Llegamos a tiempo al Glee club? – Acariciaba su pelo y lo despeinaba.
R: Eso creo… ¿Vamos?
Q: Vamos… - Juntas subían al auto recuperado de Quinn. Su madre se lo había llevado y al fin lo había devuelto.
R: Y? Como fue? - Decia preocupada mientras miraba el perfil de Quinn. La perfeccion existe, pensaba mientras esperaba respuesta.
Q: No lo sé, solo, yo lo resuelvo, tu preocupate por patear traseros al cantar… - Decia mientras entraba al estacionamiento y juntas bajaban.
R: ¿Cuándo vas a cantar y porque lo resuelves todo tu sola? – Reia
Q: En cualquier momento… Mientras yo este por aquí voy a tratar de que todo sea fácil. – Su celular sonaba – Perdon. Tu entra…
Q: Francis!
F: Mi niña, como estás? Donde estás?
Q: Te extraño…
F: Hey! Pero si me viste anoche!
Q: Lo sé! – Reia mientras se despedia de la mas enana que entraba al club.
F: Ah, vente a mi casa, vamos a tomar fotos con Dalila y Marcos, te estamos esperando, tenemos algunos mails para enviar fotos…
Q: Marcos? No había abandonado?
F: Si, pero no importa, acá te cuento mi cielo – Hacia sonreia a la mas rubia – Te espero, adiós.
Cortaba sin dar explicaciones, definitivamente debía ir. El club esperaría. La fotografía era lo escencial y primero.
Mi cielo, me voy con Francis que acaba de llamar, te veo a la noche si? :) –Q
Ufa… :( -R
Te veo de noche, o si quieres puedes venir tu, a mi casa ;) –Q
Buena oferta… Para tener en cuenta, ¿Pero que consigo si voy? ;) -R
Consigues toda mi atención, todo lo que esté a mi alcance… ;) –Q
Lo analizo Fabray… Lo analizo, besos miles… -R
Besos miles –Q
Q: Besos miles – Repetía mientras su cara parecía un sol, su sonrisa se ensanchaba haciéndose gigante, cualquiera que la viera en ese instante adivinaba, deducía que su felicidad era absoluta. Cuando se preguntaba, cuando su cuerpo iba a estar en total trance como en ese momento.
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Q: Que?! Estoy yendo, por favor, estoy llegando. – Cortaba mientras manejaba hacia el parque de la ciudad, la noche ya lo había atrapado todo y como tenía una promesa que cumplir corria hacia el lugar para no hacer que las aguas se pongan más pesadas aun.
Después de unos minutos Lindsay se veía sentada sobre un banco.
L: Tardaste… - Sonreía y parecía desbordar. – Creí, creí que no ibas a venir…
Q: Hola. – Saludaba con la mano – Entonces… ¿Por qué este lugar? – Un parque de diversiones, un lugar de ocio, lleno de niños, adolescentes y padres corriendo detrás de infantes. Mucha gente para la Quinn de siempre. – Por donde quieres empezar? – Apagaba su celular para no recibir llamadas, no porque fuera a hacer algo extraño, si no porque no quería que nadie se enterara de que estaba cometiendo ese gran error.
L: No lo sé, es lindo, no te parece?
Q: Aham…
L: Quieres? – Ofrecía algodón de azúcar a la rubia que no prestaba mucha atención.
Q: Gracias, ya cené. – Lindsay parecía embelesada, parecía saltar, estaba con Quinn Fabray y nadie estaba haciendo que no funcione.
L: Entramos? - Como una niña señalaba aquel "paseo del terror" Aquel pseudopasillo lleno de horrorosos maniquíes, brujas, fantasmas, torturadores y asesinos con moto sierras que a nadie conseguían asustar. - ¿Por favor?
Q: Si… - Conseguía sonreír falsamente por primera vez en la noche - ¿Te gusta este lugar?
L: Si, lo adoro – Tomaba del brazo a la rubia y entraban. Sus manos se rozaban por milésimas de segundo, toque que la rubia cortaba enseguida.
Un pasillo completamente oscuro con telas de araña colgadas por doquier, gritos y aullidos comenzaban a sonar, Lindsay se asustaba de inmediato o fingía estar llena de miedo.
L: ¿Tienes miedo? – Decia mientras continuaban avanzando entre las luces rojas, verdes y continuaban avanzando a pesar del "zombi" que había caído del techo sobre ellas.
Q: Para nada… - Un frio en sus espalda la hacia aumentar el paso involuntariamente.
L: A mi me parece que si. Aaah! – Chillaba mientras del otro lado de una reja, un hombre con un cuchillo asesinaba a una niña que no paraba de pedirles ayuda, el hombre bramaba y parecía demacrado. – Corre corre!
Juntas comenzaban a correr mientras algunas manos intentaban atraparlas en la oscuridad, Lindsay no paraba de reir, pero Quinn, Quinn en el fondo estaba aterrada, no se sentía a salvo para nada.
El recorrido comenzaba a finalizar, una luz se veía detrás de una puerta que crujía al abrirse.
Un payaso con una moto sierra salía detrás de ellas y las perseguía, graznando con la maquina que llevaba en las manos y gritando despavoridamente, al igual que las dos chicas que aterradas y riendo, salian de aquel lugrube lugar.
L: Wao… Eso fue… - Reia mientras agitada se sentaba en un banco de madera – Nunca me había asustado tanto…
Q: Lo sé, fue… Raro…
El tiempo transcurría y la muchacha mas Quinn completamente tomando distancias pasaban por todos los juegos. No habría silencio por siempre y Lindsay era la que con cara de dolor lo rompia.
L: Listo Quinn, puedes irte…
Q: Esta bien, necesitas que te lleve? – Nada extraño de nuevo – Nada extraño, solo que eres una chica y no deberías volver sola…
L: Ahora vienen por mi, no te preocupes – Rompia de a pequeños pedacitos el envoltorio de las palomitas de maíz que había comido completamente sola. – Espero que no tengas problemas…
Q: No, está bien… Adios – Besaba la mejilla de la muchacha que nada tenia que ver con la mujer que todo el tiempo estaba a la defensiva, nada tenia que ver con la Lindsay que lastimaría a cualquiera por su bienestar.
L: Quinn… Espera… -
Quinn se giraba dubitativa, el puñal podía venir de cualquier dirección
Q: dime…
L: Gracias, gracias y perdón… Yo – Las luces del parque y el frio de la noche, pintaban su cara de un colorado frio, el gorro amarillo que colgaba de su pelo la hacia perfecta a cualquier ojo – Eres la cosa mas hermosa del universo, lo he mencionado demasiadas veces – Reia negando con la cabeza – Gracias, gracias por haberme dado esta pequeña tregua – Encogia los hombros – Me tienes fuera…
Q: Está bien – Sonreia y por un momento, por un momento se perdia en el rostro completamente blanco y en esos ojos, aquellos ojos que eran especiales, para mirar de cerca. – Tengo que irme…
L: Estoy fuera, hasta que cometa una estupidez, ya sabes… Adios. – Saludaba con la mano a la muchacha que se movia hacia su auto.
Mentia, era tan infeliz, que volveria caminando, porque no tenia posibilidades con nadie, había alejado a todo lo que se acercaba a ella. Lindsay resignada volvia hacia su casa con las manos vacias.
Espero que no te enamores, tanto como para perder la cabeza. Fue divertido Quinn. -L
No respondia, solo tiraba el celular en el asiento del acompañante y miraba por la empañada ventanilla, la casa de su chica era iluminada por tres faroles.
Con cautela, la mayor que podía tener en ese momento, bajaba, el frio congelaba sus venas, ¿Soy yo o por esta zona hace mas frio? Pensaba mientras frotaba sus brazos con sus manos. Las luces parecían completamente apagadas, salvo la de la habitación de la señorita. Sonriendo Quinn comenzaba a entrar al patio. Tratando de no hacer ruido.
Todo parecía calmo, calmo hasta que tropezaba con unas macetas, el ruido no se parecía en nada al silencio, Quinn tropezaba y caia al suelo, obviamente chillaba y no muy despacio.
-Ay mierda mierda! – Se levantaba de inmediato y acomodaba su cabello por instinto, si Francis la escuchara insultar como un muchacho…
Quinn seguía caminando hacia la ventana de Rachel, como una ladrona conseguía llegar complementando con la oscuridad, pero…
L: ¿Disculpa? – Una voz gruesa la sacaba de clima. Los ojos de Quinn se abrían como platos.
Q: No… Hola… - Se giraba y quedaba enfrente de el padre de Rachel, Leroy – Hola no, yo… - Negaba con la cabeza pero ninguna palabra conseguía salir. Porque estaba jodida.
L: ¿Quinn Fabray? – El hombre miraba con el ceño fruncido y no parecía muy amigable.
Q: Si, hola. Que tal… - Sonreia pero juraba vomitar del susto que se había llevado – Puedo irme si quiere… - Tragaba con dificultad.
L: Tu molestas a mi hija desde primer año… ¿No? – El hombre se cruzaba de manos, para Quinn no había posibilidades.
Aquella pregunta caia como un balde con hielo sobre la cabeza de Quinn.
Q: Algo, algo así… Perdon, señor Leroy yo….
L: ¿Qué haces aquí? – Interrogaba a la rubia que estaba aun mas pálida del pánico.
Q: - ¿Qué carajos respondo? La pregunta revotaba de arriba hacia abajo y en círculos sobre el cerebo de Quinn, improvisar – Tareas… Buscar tareas… Rachel tiene… Mis apuntes.
L: Aham… - Miraba su reloj - ¿Tareas a la 1 y media de la madrugada?
Q: Si… - Ponia los brazos a los costados y parecía rendirse – Si, si señor…
L: ¿Sabes cuantas veces Rachel llegaba llorando a casa?
Otro balde de hielo, pero esta vez el bloque de hielo, sin agua, solo hielo solido golpeando contra Quinn.
Q: Lo sé… Pero… - Moriria de sofocación – Por favor déjeme ir… Perdon. –
Parecia una oveja, una cebra, por primera vez Quinn Fabray no era la leona.
Q: No, lo que menos haría es lastimar a su hija, lo juro. – Se apoyaba contra la pared esperando un tiro o algo así.
L: Vete de aquí.
Q: No pero yo…
L: Vete de aq—
Q: Lo siento lo siento! – Preferia perder esa batalla. Obviamente no se iria de ese lugar – Adios. – Sonreia en la media oscuridad y caminaba hacia su auto para frenar una cuadra después y volver cuando ya nadie este despierto.
L: Espera! – Corria tras ella y la giraba – Rachel está arriba.
Q: ¿Qué?
L: Rachel está en su habitación, nosotros salimos, asi que, hazle compañía Quinn… No eres mala.
Q: Pero yo crei que… - ¿Eso era real?
L: Lo sé todo. – el corazon de cierta rubia se salía de orbita, las manos transpiraban de mas y su cara parecía bordó – Sube, y abrígate por favor. Ah, no olvides subir por la ventana, a ella le gusta que la sorprendan! – Saludaba con un beso y se subia al auto con su pareja para perderse por ahí.
Quinn tragaba con dificultad y fruncia el ceño
¿Qué carajos fue eso?
La rubia estaba sobre el pequeño balcón de la habitación de Rachel, con una lima de uñas había la ventana, bingo.
Rachel estaba sentada en el ordenador, investigando sobre algo extraño y escuchando música con auriculares. Quinn entraba con la ventaja de no ser escuchada, disfrutaba camuflarse, olia a su chica y eso la volvia enferma.
Q: Hola… - Suspiraba sobre la nuca de Rachel que exaltada, saltaba de la silla y gritaba despavoridamente.
R: ¡¿Qué mierda?! – Se paraba y se quitaba los auriculares, ponía una mano sobre el pecho y golpeaba a Quinn – Idiota idiota! – Parecia llorar – Casi muero!
Quinn no hacia mas que reir.
Q: Lion Quinn… - Se encogía los hombros y se sentaba sobre la cama haciendo rebotar una pelotita de goma que había dejado ahí, siempre que Rachel se perdia en algún reallity show o cuando tardaba demasiado en ducharse, Quinn no hacia mas que lanzar la pelotita al suelo. - ¿Vuelves del gimnasio?
R: No me hables… - Quería parecer enojada, odiaba que TODOS LOS DIAS Quinn intentara matarla – Estoy enojada.
Q: Si? – Continuaba con la pelotita – Me quedaré hasta que me des un beso.
R: No quiero. – Del closet sacaba ropa limpia y toallas.
Q: Dame un beso. – Quinn parecía seria.
R: No quiero! – Gritaba pero moria de ganas de reir, las dos sabían en que desencadenaba ese juego.
Q: ¿No quieres? – Se paraba poniendo cara de resignación.
R: No quiero! – Volvia a gritar y se iba moviendo, esta vez no la iba a atrapara tan fácil – No, Quinn… - Tomaba una almohada para defenderse de lo que venia.
Q: DAME UN BESO! – Gritaba y tiraba en el cuerpo de Rachel la pelotita de goma. – Rachel…
R: Ah! - Se quejaba y lanzaba un almohadón – Hush gatito, hush! – Pasaba por arriba de la cama para quedar bien, bien lejos de la rubia que la miraba fijamente sin quitarle atención.
Q: No me digas gatito! – Tiraba una almohada con forma de corazon que impactaba en la cabeza de Rachel – Ahí fue mi amor, hermosa! – Saludaba con la mano a Rachel que parecía bloqueada – Quiero un beso! – Caminaba hacia Rachel que lanzaba un zapato y Quinn largaba un alarido.
Rachel se descocía de la risa mientras Quinn parecía lesionada.
R: Hiciste como un león! – Se reía de su chica mientras le lanzaba con lápices que había sobre el escritorio – Fea! – Quinn no se levantaba, algo no parecía funcionar – Quinn? – La pateaba despacito, Quinn parecía llorar.
Q: Muy bruta… - Tocaba su cara – Pero demasiado lenta Berry! – Gritaba con todas las fuerzas y empujaba a Rachel sobre la cama, mientras esta insultaba e intentaba despegarse.
R: No! No! Estas haciendo trampa! - La rubia estaba a horcajadas, apretando sus costillas despacio, solo para hacerla reir, esa risa que hace que te descompongas o llores de la risa. – Quinn!
Q: Beso! – Apoyaba la nariz sobre el rostro de Rachel ya colorado por la falta de aire y la risa ahogada – Besos! – Repartia besos improvisados, no muy elaborados sobre el rostro de Rachel que conseguía zafarse empujándola y corriendo hacia la ventana.
R: Ah! – Gritaba e intentaba sacarse los besos que la rubia había dejado sobre su cara, Rachel tomaba el paraguas y apuntaba a la rubia como si fuera una bestia – No!
Q: No vas a poder quitártelos – Se arrodillaba sobre la cama y acomodaba su pelo.
R: hush! No! No te lo acomodes – Seguia apuntando – Despeinate!
Q: Que me das a cambio? – Se acercaba directamente y ponía la punta del paraguas sobre su pecho – Me lo desacomodo, pero tu me das lo que es mio.
R: Pero solo uno. – Miraba entrecerrando los ojos, sabia que no se podía confiar en Quinn cuando de juegos se trataba. – Te mato eh?! – Presionaba contra el pecho.
Q: Si, es un trato – Sonreia esperando a que la mas enana se acerque.
Rachel bajaba el paraguas y se acercaba a Quinn sonriendo, tomaba sus mejillas y dejaba un pequeño beso en sus labios. Con sus manos comenzaba a despeinar la corta melena.
R: Asi esta bien. – Decia no muy lejos de los labios de la rubia que mantenía los ojos cerrados.
Q: Mira… Aun hay para desacomodar – Las manos de la mas enana iban hacia el cabello, pero, - No! Si no hay de lo que me diste recién no haces nada.
R: Eres una tramposa! – Volvia a apuntar, pero a los segundos cedía – Bueno, esta bien – Mordia su labio inferior y volvia a acercarse.
Esta vez, era Quinn la que tomaba sus mejillas y profundizaba el beso, la rubia soltaba un largo suspiro, Rachel intentaba despegarse, pero esta mordía dulcemente su boca y sonreia.
R: Eres una tramposa. – Soltaba todas las armas, el almohadón que tenia de escudo y el paraguas que usaba como espada. Enojada se movia hacia el baño. – Voy a ducharme, no rompas nada gatito.
Q: Mala! – Gritaba y comenzaba por milésima vez, a jugar con la pelotita de goma.
R: ¿Qué? – Gritaba desde el baño
Q: Nada nada lo siento! – La había extrañado durante todo el dia, no podía tenerla lejos mucho mas, tenia que portarse bien. - ¿Necesitas ayuda?
Entraba al baño y Rachel se duchaba detrás de la cortina, el calor del agua mas el calor propio que generaba esa muchacha sobre ella ya comenzaban a hacerla desvariar. Resignada volvia sobre la cama, caia sobre la almohada y gritaba el ella el nombre de Rachel.
A los diez minutos Rachel salía con una toalla sobre el cuerpo sin hablarle, Quinn dormitaba y movia su cabeza hacia la morocha que dejaba caer la toalla al suelo, involuntariamente cerraba los ojos, pero a los segundos los volvia a abrir. Su silueta era en verdad perfecta.
Se sentaba sobre la cama y con total lascivia miraba el cuerpo desnudo de Rachel. Otra vez, otra vez esas pirañas rasguñaban en su cuerpo haciéndola querer gemir el nombre de la enana que se ponía ropa interior.
R: ¿Todo bien? – sonreia peinándose, y sentándose al lado de Quinn que la miraba a los ojos con completa adoracion, deseo y una mezcla extraña de sentimientos.
Q: Si… - No conseguía despegarse de ese cuello, por el cual una gota de agua se perdia entre sus pechos. – Si…
R: Te extrañé – Sonreia como solo Rachel Berry lo hace y ponía las manos sobre las piernas de Quinn que largaba un gemido de dolor, la enana se separaba rápidamente - ¿Estas bien?
Q: Si, si, solo me cai y oh demonios! – Su pierna sangraba un poco, había raspado su rodilla derecha y sangraba.
R: ¿Dónde hiciste esto? Quinn! – Iba al baño y volvia con un botiquín – Dejame…
Q: Amor, no es nada – Su chica ya estaba arrodilladla en el suelo sacando el agua oxigenada – En serio!
R: Dejame… No te va a doler… - Miraba a la rubia inspirando confianza y acariciando su muslo izquierdo, desde su rotula hasta su muslo. Quinn solo cerraba los ojos. – Me avisas…
Con una gaza comenzaba a acariciar la rodilla lastimada, mientras que con su otra mano, tomaba una mano de Quinn, desde arriba Rachel se veía concentrada en su trabajo.
Q: Eres adorable… Ah! Ay! – Se movia inquieta el agua oxigenada calaba en los poros.
R: Esta bien, volvia a acariciar el muslo interno de Quinn y esta ahora largaba un gritito ahogado, mirame a mi… - Las manos de Quinn se dirigían a la remera de Rachel.
Q: Sin eso, apuesto a que me duele menos – Retiraba la remera de Rachel y se concentraba en el espacio que había entre sus pechos, su sostén completamente sexy, no iba a sentir ningún tipo de dolor.
Rachel continuaba, y al finalizar ponía una bandita de corazones sobre la pequeña herida.
R: Como nueva – Trenzaba su pelo y miraba orgullosa su trabajo, una mano la tomaba despacio del pelo y la invitaba a subir.
Q: Gracias – Juntas caian sobre la cama.
Tocaban sus cuerpos como si fuese la primera vez, como si fuese la última, pero jamás se tocaron como si fuese una vez más. La pasión desbordante en ellas iniciaba. Quinn se apoderaba con sus manos de la cintura de Rachel. Se erizaban tan sólo al sentir sus aromas, al sentirse en cercanía. Sus bocas se encontraban con completa ternura y entrega, la rubia atrapaba con sus piernas a la mas enana que acariciaba su cuello e intentaba llegar al bendito cierre de el bendito vestido de Quinn.
R: ¿Por qué no usas algo mas sencillo de sacar? – Se quejaba mientras las manos de la rubia en milésimas quitaban el vestido y quedaban en iguales condiciones.
Sus dedos recorrían la poca piel descubierta de Quinn… sus brazos, cuello y rostro eran delineados delicadamente por la yema de sus dedos. Quinn se rendía a sus caricias cerrando sus ojos y ladeando su cabeza rítmicamente con el paso lento de aquellos mimos. Aún no había suspiros pero si leves corrientes eléctricas que iban y venían en su cuerpo completo.
Q: ¿sabes cuanto quiero? – Sosteniendo, suspirando y lamiendo su lóbulo susurró Quinn al oído de Rachel, quien parecía derretirse luego de sentir el aliento caliente de su amada en su oreja -. ¿Sabes cuanto te deseo Rachel? – De nuevo la enana se estremeció, se estremeció debiendo apretar los brazos que la abrazaban y mordiéndose el labio inferior.
Los suspiros, las mordidas y los escalofríos ya llenaban la atmosfera. Rachel comenzaba a besar con dedicación el cuello de la rubia, el mapa imaginariamente dibujado la llevó hasta el inicio de los senos de Quinn, subió despacio hasta sentir con la punta de su nariz el pezón erecto de su chica. Mientras lo hacía, no podía evitar ver como ella se estremecía de excitación. Se sentó sobre su cuerpo rozando su centro con el abdomen de Quinn. La tomó por sus manos para evitar que Quinn se rehusara a lo que le hacía, aunque sabía muy bien, que ella, no lo quería impedir. La boca de Rachel ahora se alimentaba de su pecho. La rubia empezó a respirar aceleradamente, sentía como su cuerpo se humedecía por completo.
Q: Aah, Rachel! – No recordaba cuando había retirado su ropa interior, pero en ese momento, Rachel rasguñaba y mordía su abdomen, llegando a sus partes sensibles, la voz de Quinn denotaba suplica. Las manos presionaban sobre su cabeza y la llevaban hasta su centro. Ella sin protestar obedeció y pasó su lengua muy lentamente desde el comienzo hasta el final de su centro. Repitió ese movimiento unas tres veces, haciendo que cierta rubia dejara escapar algunos gemidos ahogados de su boca.
El cuerpo arqueado de Quinn le mostraba que disfrutaba lo que le hacía. Con sus manos la tomó de su cadera para hacer más presión en su sexo. Quinn sostenía con una mano la cabeza de Rachel, con la otra laceraba la superficie de un almohadón que se encontraba arriba de su cabeza y con sus piernas envolvía el cuerpo de la morocha, quien ahora tenía sus rodillas sobre el piso de la habitación. Levantó las piernas de Quinn y las colocó sobre sus hombros, se separó ligeramente para acomodarse. Quinn se retorció de placer y sacó un grito intenso desde lo profundo de su diafragma al sentir los dedos de su chica dentro suyo, que una, dos, decenas de veces se movían dentro y fuera, aletargando la ola de sensaciones que ya comenzaba a venir para Quinn, tres, cuatro veces mas y Rachel subia a escuchar las palabras incoherentes que Quinn largaba luego de hacer el amor.
Q: Aah… - Dejaba caer – Rachel… - Se abrazaban y Rachel comenzaba a acariciar el cabello de la rubia que mascullaba cosas inentendibles, el estado post orgasmo de Quinn era realmente tierno.
R: Tapemonos… - Se hacia un rodete en el cabello y se recostaba. Quinn se relajaba de a poco.
Q: Rachel? – Entrelazaba sus piernas y acariciaba el abdomen de la enana.
R: mmh?
Q: Ademas de mi… ¿Quién mas estuvo en esta cama? – Preguntaba jugando y estimulando los senos de la mas enana.
R: Solo, solo Finn… - Las caricias cesaban y Quinn solo asentia. – Te quiero Quinn…
Alcanzaba a decir la morocha antes de que la rubia sienta miedo de que todo lo lindo se cayera, antes de que comience a sentír pánico por querer tanto esas caricias, Quinn dejaba un beso sobre la nuca de Rachel y cerraba los ojos, cerraba los ojos tratando de suavizar el suelo en el que seguramente se iba a caer.
10R+ Para proxima actualizacion, en el proximo empieza el drama, espero generar algun que otro sollozo. Besos miles!
