Blaine, Kurt y otros personajes nacieron de otra mente (RM) y pertenecen a otros dueños. Yo nada más los hago caminar por otros mundos :D
Capitulo dedicado para caro2907ps FELIZ FELIZ CUMPLEAÑOS¡ TE VEO MAÑANA EN EL CONCIERTO ;)
Capítulo 25. Miracles.
Duele…
Vuelvo a aferrarme al mango del delicado instrumento color canela que Ennis puso en mis manos desde aquella mañana en la que vi por primera vez el video de mi padre ganando el Concurso Nacional de Composición al que debo presentarme en menos de tres semanas. Mis dedos se resisten a rodear como es debido al arco. Desde el principio Ennis me dijo que esto no sería fácil, lo que no esperaba es que de verdad doliera tanto, que cada pequeño movimiento me costaría todo este esfuerzo.
-No, Blaine no- dice Ennis cuando mis dedos cansados vuelven a soltar el arco que cae sobre la alfombra sin que yo pueda evitarlo- no te aferres a él de ese modo, no va a ir a ningún lado; deja que tus dedo se acoplen de forma natural, vamos, levántalo.
Me agacho al suelo resoplando un poco. Esto de verdad es imposible. Mis manos, esas manos que por mucho tiempo me rogaron volver a componer canciones dignas de ellas, hoy me traicionan, hoy me abandonan a mi suerte. Sí, lo sé, no es porque ellas estén rebelándose, sino porque de vedad no pueden hacerlo pero no puedo evitar sentirme frustrado y estafado por la vida. Suspiro mientras mis manos se encuentran con la suavidad de mi arco. Puedo hacerlo. Es música Blaine, tú puedes hacer brotar música de este instrumento aunque los hechos digan lo contrario.
-Venga hijo- dice mi tío cuando coloco el instrumento entre mi barbilla y mi hombro, y mi mano izquierda presiona las cuerdas con tanta firmeza como puede- esa posición es la adecuada, ahora el arco, recuerda, colocamos el dedo anular junto al corazón, el dedo índice un poco separado y apoyado lateralmente en el arco a la altura de la articulación de la mitad del dedo, formando una pequeña curva. Eso es Blaine, así, lo tienes… ahora, ya dominas esto, ya conoces las notas. Mira la partitura solamente, concéntrate en ella, tu solo es precioso, no pienses en el dolor. Puedes hacerlo, puedes…
Puedo. Miro la partitura en el atril frente a mí, dejo que las notas dejen de ser notas y se conviertan en mi idioma, el idioma que he hablado incluso antes de aprender a comunicarme con palabras. Ennis tiene razón, es hermoso. He compuesto una canción ganadora y lo sé. Si tan solo mis manos me ayudaran en esto, si tan solo estas manos pudieran ser las manos que antes fueron.
Mi mano derecha comienza a moverse, tratando de seguir el ritmo y el movimiento suave y pausado que Ennis ha repetido hasta el cansancio para mí. Son solo 36 segundos, 36 segundos que mis manos deben de soportar, que yo mismo debo de soportar si no quiero que todo esto sea en vano. Mis dedos sienten la tensión de las cuerdas que vibra hasta el inicio de mi cuello, se esfuerzan en hacer real ese sonido que salta en la partitura, el sonido que empieza suave y se va haciendo agudo hasta convertirse en un lamento. El lamento de un corazón lastimado, el sonido de un alma al romperse como lo han hecho todas esas almas que por desgracia o por error, han tenido que vérselas con mi madre.
Las primeras notas que produzco están bien. No son limpias y puras como las que Ennis parece tocar sin esfuerzo alguno, pero poco a poco van acercándose más a la idea que yo tenía acerca de esta canción. Noto que mi tío sonríe un poco cuando los primeros diez segundos pasan, haciendo que incluso yo me sienta un poco más seguro. Puedo hacerlo, estoy haciéndolo. A pesar del dolor que parece convertir a mis manos en carne ardiendo, a pesar de mi torpeza, de mi miedo, de mis dudas, estoy lográndolo… mi solo, mi solo es real, ¿no lo ves mamá? Hago lo que tú no puedes hacer, lo que siempre dijiste que no podría…
Mamá… mi concentración se rompe y mis dedos fallan una vez más cuando pienso en ella. Trato inútilmente de que su recuerdo no me afecte pero lo hace. Casi puedo mirarle ahí, frente a mí, mientras el arco cae y el violín resbala de mi hombro hacia el suelo, apenas detenido por las manos de Ennis que impiden su caída. Ella se ríe. Sus ojos azules, fríos y pálidos me miran con burla. Parecen decirme "una basura hijo mío, eres una basura como siempre". Y mi corazón se rompe, mi respiración se corta y le creo a las palabras de ese recuerdo. Soy basura. Ni siquiera puedo luchar contra 36 segundos. No puedo luchar con ella, no podré…
-Vamos a descansar un momento, Blaine- dice mi tío, levantando él mismo el arco y colocando su precioso instrumento sobre el negro escritorio de nogal- lo hiciste bien, cada vez mejoras más.
-No me mientas- digo yo con la mirada ausente- sé que soy basura.
-Blaine…- dice él un poco dolido por mi comentario- pensé que había dejado bien en claro que no toleraría escucharte decir tales estupideces.
-No son estupideces, es la verdad- digo yo moviendo la cabeza negativamente- Ennis, por más que lo intento siento que no voy a logarlo, no podré.
Mi tío suspira profundamente antes de indicarme con la mirada que quiere que nos sentemos en el sillón contiguo a la ventana desde donde podemos mirar la lluvia cálida del verano cayendo sobre los rosales del jardín.
-¿Cuánto tiempo te llevó aprender a tocar el piano, Blaine?- dice él obligándome a mirarlo a los ojos.
-No sé, no lo recuerdo- digo yo mirando la lluvia por la ventana- era muy pequeño, siempre he pensado que nací sabiéndolo, para mí era algo natural, mi papá…
-Tú papá te enseñó ¿cierto?- dice mi tío con una mirada nostálgica- ¿Cuántas tardes se sentó Richard a tu lado, frente al piano?
-Muchas- digo yo no sin cierta tristeza- fueron muchas y sin embargo, no puedo si quiera recordar más de cinco.
-Pero fueron seis años de tu vida, Blaine- dice Ennis colocando su mano sobre mi brazo- eres un genio tocando el piano porque le has dedicado la vida a ello, una vida Blaine, no solo dos semanas. No puedes exigirte tanto, no puedes llamarle basura al esfuerzo enorme que estás haciendo. El violín es difícil, extremadamente complejo para quienes se acercan a él por vez primera, incluso para la gente sana. Y mírate, mira esas manos: alguien creyó que las destruiría y sin embargo, siguen tocando. No te permito que te refieras a ti mismo como basura porque bien sabes que no lo eres. No puedes ser perfecto en todo Blaine y si eso es lo que te preocupa, la perfección que ahora le entregarás al mundo será la perfección de tu esfuerzo. Sé que es una competencia, sé que quieres ser el mejor, pero, solo concéntrate en dar lo mejor de ti, si te concentras en eso, no vas a fallarte a ti mismo. Olvida a tu madre, sé que esta canción es para ella, pero cuando estés tocando, cuando ese solo de violín hechice a todo mundo, no la mires, no la traigas a ti… hazle sentir que no existe, que con tu música estás olvidándola, que con ella estás borrándola de tu memoria… hazlo Blaine, hazlo aunque yo sé muy bien que quisieras que ella te escuche por fin…
Mis ojos bajan al suelo y suspiro. Lo sé, sé que Ennis tiene razón pero ¿cómo poder ignorarla, y hacer de cuenta que no existe, si por mucho tiempo no hubo más mundo que el que ella creaba para mí? Uno no puede olvidar así como así. En este momento estoy seguro de que debe haber heridas que no sanan nunca y las que Danielle me ha hecho, son de esas.
Flexiono mis dedos tratando de aliviar un poco la sensación de punzante quemazón y aunque me cuesta mucho, asiento a las palabras de mi tío. Sé que es todo un milagro que mis manos estén cooperando con mi canción del modo en el que lo hacen pero, a veces el mejor esfuerzo no es suficiente para dejar huella. Y es que no puedo quitarme de la cabeza que si no gano, no servirá de nada. No quiero que todos aplaudan mi esfuerzo, quiero dejarlos sin palabras, sin duda alguna de que Blaine Hummel-Anderson es el mejor compositor del país como lo fue su padre, como su madre nunca llegó a pensar que lo sería. Si no gano, Danielle triunfa. Si no gano, volveré a sentirme roto una vez más.
-Ennis…- digo yo un poco avergonzado- quiero ganar…
-Ya sé, lo sé hijo- dice mi tío con una sonrisa paternal en el rostro- yo más que nadie puedo entenderte y lo harás, ganarás, pero no podrás hacerlo si antes no te das un poco de crédito. El primer paso del triunfo, de todo triunfo, es creerlo. Y si vas a ese concurso pensando que eres basura, Blaine… tú sabes que esa no es la actitud que necesitamos aquí.
-Es que es tan difícil- digo yo suspirando de nuevo- a veces creo que necesito un milagro.
-¿Otro?- dice Ennis haciéndome reír por la exasperación de su voz- Blaine ¡A veces me dan ganas de abofetearte como lo hacía el bisabuelo Douglas Anderson cuando sus hijos decían estupideces!
-Vaya- digo yo sintiéndome menos tenso, pues ver a Ennis perdiendo de la compostura de este modo es algo digno de verse- no hables más de la historia violenta de nuestra familia…
-Tu vida es un milagro, muchacho- dice mi tío con seriedad- estás aquí porque mi hermano se empeñó en que así fuera y no te lo digo para agregarle presión… querido mío, has sobrevivido a tantas cosas que no tienes idea de que el solo hecho de que estés aquí, conmigo, es un milagro…
-Ennis, lo siento, yo…
-Alguien me dijo una vez- dice él sin hacerme caso- que un milagro no era más que otro nombre para llamarle al trabajo duro, al máximo esfuerzo y eso, señor cabeza dura, es lo que estás haciendo.
-¿Señor cabeza dura?- digo yo sonriendo con calma- eso es nuevo… perdóname Ennis, no quería hacerte perder la paciencia de este modo.
-¡Es que no te das cuenta de lo maravilloso que eres, idiota!- dice él y después ríe cuando nota lo que ha dicho- ¿Lo ves? Incluso estoy empezando a hablar como tu amigo, el señor Lewis. El punto es, Blaine que todo lo que has hecho, todo, todos esos pequeños pasos no pueden llevarte a otro lugar que no sea el éxito ¿Estamos de acuerdo?
-Ok…- digo yo sin ganas de ponerme a discutir- ¿Podemos seguir practicando?
-¿Qué te parece si lo dejamos para más tarde?- dice mi tío un poco más tranquilo, sin poder evitar echarle un vistazo a su reloj- verás, tengo que ir a ver a Catherine porque… pues, bueno, hay muchas cosas que arreglar para el día del concurso, por tu seguridad, ya sabes…
-¿Mi seguridad?- digo yo con unas sonrisa pícara en los labios- querido tío, escúchame tú a mí ahora: llámale a las cosas por su nombre.
-¿De qué hablas?- dice él algo acalorado.
-De que tienes una cita con Catherine- digo yo acercándome más a él- y de que quiero que vayas con ella y que los dos hablen de ustedes, de Ennis y de Catherine, no de Blaine y el concurso, Blaine y su seguridad, Blaine y su manía de creer que es basura…
-Blaine…- dice mi tío- pero es importante…
-Ennis- digo yo con una sonrisa franca en el rostro- mírame: no esperaste tanto tiempo para poder volver a hablar con ella y que el tema principal de sus conversaciones sea yo ¿no es así?
-No digas eso, me preocupo por ti…
-¡Sí claro!- digo yo imitando su tono exasperado- Ennis Devon Anderson, por favor… te has preocupado por mi padre y por mi toda la vida, sé que lo haces por buenas razones pero… es hora de que pienses en ti. Yo quiero que tú seas feliz, y tu felicidad se llama Catherine Elaine Evans.
-¿Cómo sabes su nombre completo?- dice mi tío un poco aturdido.
-Ella me lo dijo- digo yo riendo un poco- la semana pasada, cuando ella vino a visitar…nos y tú te tardaste de más en el ensayo de la orquesta. Me dijo que te gustaba llamarla por su nombre completo en todas partes porque creías que no había nombre más hermoso. Me dijo que le dedicaste tu canción final en el concurso nacional y que ella ha escuchado esa canción toda su vida, incluso cuando le hiciste creer que estabas muerto. Y claro, también me dijo, que ella fue quien te pidió matrimonio…
-¿En serio?- dice mi tío más encantado que molesto por la cantidad de información que manejo- ¿Mi Catherine Elaine te dijo todo eso?
-Sí- digo yo riendo felizmente- tu Catherine Elaine recuerda todo con claridad, nunca pudo olvidarlo y si me permites decirlo Ennis, te enamoraste de una chica valiente, de una chica que no temía dar el primer paso. También sé que ella te invitó a salir por primera vez, que ella buscaba la forma de bailar contigo en todos los bailes de debutantes a los que asistías con mi padre. Creo que eso hora de que hagas algo por ella ¿no crees? Y dejar de hablar de mí y recordar junto a ella lo que los dos vivieron, puede ser un gran comienzo ¿está bien? Has real tu milagro, Ennis… ella y tú lo merecen.
-Habla el experto en amor- dic mi tío con una sonrisa complacida- no eres tan cabeza hueca después de todo ¿sabes?
-Me lo han dicho- digo yo empujándolo a la puerta- anda, ve. Olvídate de tu sobrino un rato y has que Catherine Elaine sea una Anderson por fin.
-Me pides mucho, hijo- dice él abrazándome con rapidez.
-Esfuerzo duro, Ennis, recuerda, esfuerzo duro…
Mi tío ríe como un colegial enamorado y antes de irse, me pide que no me esfuerce de más con el violín. Yo sostengo la sonrisa serena en mi rostro y después me dejo caer en el sillón sintiendo un poco de calidez en el pecho. De verdad espero que Ennis se olvide de mi por un momento ¿es tan difícil? Es decir, sé que soy irresistible y que cualquiera que me ve no puede sacarme de su mente por un buen tiempo, pero vamos, vale la pena intentarlo. Me rio de mis pensamientos y después suspiro. Es temprano aún, practicaré hasta que Kurt llegue, nadie va a molestarme.
Además, no quiero preocupar a mi esposo quien no ha dejado de preocuparse desde el primer momento en el que le hablamos de la nueva regla del concurso. Él piensa que es absurdo, cree que terminaré lastimándome para siempre, pero me apoya. He de admitir que no está muy contento con mis esfuerzos intensivos por demostrar que puedo hacer cosas extraordinarias, pero me ama y lo entiende. Y yo sé que si él no creyera en mí, estaría acabado. Lo necesito, cuánto te necesito a mi lado en ese concurso, Kurt, no podré hacerlo sin ti…
Me paro frente al atril nuevamente con el violín en brazos. Esfuerzo máximo Blaine, fabrica tú también tu propio milagro. Llevo el instrumento a la posición ideal y me esfuerzo en mantenerla. Vamos, podemos hacerlo con un poco más de esfuerzo.
Y las horas pasan así, sin darme cuenta. Empiezo a tocar y me detengo solo para cerrar los ojos y apretar los dientes, sin pensar en el dolor, sin pensar más que en esos 36 segundos que darán cuenta de la maestría de este joven compositor que se resiste a pensar que exista algo más que la victoria. Fallo, fallo una y otra vez pero ahora no me permito sentirme miserable, no… si fallo empezaré de nuevo, si fallo volveré al principio hasta que pueda lograrlo. Soy terco, sí, soy un cabeza dura pero es momento de usar eso a mi favor. Tengo que hacerlo, lo haremos… sigo intentándolo una y otra vez. Me olvido de todo, de la hora, del lugar en el que estoy, incluso me olvido de mí mismo…
-¡Blaine!- dice una voz a mis espaldas después de lo que me parece una eternidad.
La voz suena de verdad asustada y preocupada. Kurt…
-¡Hola!- digo yo saliendo de la concentración en la que al parecer me había perdido, sonriéndole alegremente aunque él parece no estar nada contento- llegaste temprano, amor mío.
-¿Temprano?- dice él levantando las cejas en un claro gesto de disgusto- estuve llamándote desde las siete, trataba de decirte que llegaría un poco tarde, sabes que esta semana tengo los exámenes finales de mis chicos en la universidad, y como no contestabas el teléfono, llame a la casa. Cecille, el ama de llaves me dijo que estabas aquí… pero…
-¿Qué?- digo yo observando el reloj de la pared. Las nueve… ¿de verdad pasó tanto tiempo?
-Blaine, tus manos…- dice él tratando de contener el enojo de su voz- ¿qué les hiciste?
Por un momento no entiendo lo que Kurt quiere decir hasta que mis ojos bajan de los suyos a mis manos. Están sangrando. Mis ojos se abren de par en par, no son solo gotitas de sangre cayendo al piso de madera sino… ¿cuándo empezaron a sangrar así? Le dedico a Kurt una mirada de pánico puro y él suspira exasperado al notar que de verdad no me había dado cuenta de que algo así había pasado. Mi esposo camina hacia el intercomunicador y le pide a Cecille vendas, agua oxigenada y toallas mientras yo sigo mirando realmente sorprendido el espectáculo de mis manos cubiertas de rojo.
-¿Crees que haya manchado el instrumento de Ennis?- digo yo con un hilo de voz cuando Kurt se acerca a mí.
-¿Es el violín lo que te preocupa?- dice Kurt resoplando de indignación- ¡Te dije que no te esforzaras de más¡ ¡Apuesto a que Ennis te lo dijo! ¡Todos te lo hemos dicho!
-Kurt…- digo yo tratando de tranquilizarlo, sabiendo que no podré hacerlo porque al parecer Kurt ha querido decirme esto desde el primer día de ensayos con el violín.
-¡Kurt nada!- dice él levantando la voz- ningún estúpido concurso es tan importante como para ponerte en riesgo de este modo ¡Carajo, Blaine! ¿Sabes cuánto nos ha costado la rehabilitación?
-¿Estás así por todo lo que ha costado?- digo yo un tanto incrédulo- Kurt, si es por el dinero…
-¡No estoy hablando de dinero!- dice él bastante fuera de sí- hablo de ti, del esfuerzo que invertiste en estar bien. No podemos echarlo a perder, Blaine, no puedes seguir forzando así las cosas.
-Kurt…- digo yo tratando de mantener la calma- pensé que me apoyabas en esto, pensé que estabas conmigo en esto.
-¡Estoy contigo!- dice él fulminándome con la mirada- ¡Estoy contigo! Pero no puedo quedarme tranquilo viendo cómo te haces daño y sabiendo además que todo es por ella ¿no? Todo es por tu madre y ella no merece nada de esto. Nadie lo merece ¿es que no te das cuenta? Yo quiero que estés bien, es todo lo que quiero…
-Pero Kurt- digo yo bastante frustrado- tú sabes que no puedes protegerme de todo, tengo que hacer esto, tú más que nadie sabes que tengo que hacerlo.
-¡Pues ya no quiero que lo hagas!- dice él haciéndome poner los ojos en blanco- ¡Ya no quiero que te hagas daño! ¡Esto es una locura! Lo pensé desde el primer momento, si querías tocar algo ¿por qué no un instrumento que no te dañara tanto? Pero jamás me escuchas ¡Jamás! Siempre eliges lo más disparatado, lo más peligroso, lo más estúpido y…
-¿Eso hago?- digo yo un poco dolido por lo que él me ha dicho- ¿Eso crees que hago? ¿Crees que soy un niño estúpido que hace esto solo por molestarte?
-¡Sí!- dice él y de pronto mi corazón se queda helado- ¡Eso haces! Siempre tienes que llevarme la contraria. Te dije que te apoyaría pero no puedo, no así Blaine, no viendo cómo te destruyes intentando hacer cosas que…
-Cosas que alguien tan estúpido e inútil como yo podría hacer ¿verdad?- digo yo con una sonrisa fría en el rostro.
-Blaine, yo no dije eso…- dice él, al parecer desarmado por mis palabras.
-No, pero eso piensas.- le digo y tomo el violín entre mis brazos- sé que sigues creyendo que soy un niño mimado, un imbécil que hace las cosas solo para meterse en problemas. Pero no es así Kurt, no me puedes decir eso porque tengo motivos que tú no entiendes y no te estoy pidiendo que me entiendas… pensé que nuestros votos matrimoniales incluían apoyarnos en todo, incluso en lo que me causa dolor… pero… ya no quiero escucharte ¿sabes? Si no vas a apoyarme, está bien, me acostumbraré a ello y trataré de no implicarte en esto. Si sigues pensando que siempre elijo las cosas más estúpidas, solo recuerda que te elegí a ti conmigo y eso, Kurt, no tiene nada de estúpido para mí. Hablaré contigo más tarde, si quieres, claro.
Salgo del despacho de mi tío dejando a Kurt silencioso y pálido en la habitación. Sus palabras han dolido más que mis manos. Corro hacia la terraza de la casa conteniendo las lágrimas. No quiero llorar. Sé que todas las parejas experimentan este tipo de peleas algunas veces, pero eso no me quita el dolor que siento. Sí, sé que él está preocupado y que por eso actúa como loco, sé que quizá no quiso decir muchas de las palabras que dijo pero salieron de sus labios, él las pronunció ¿Por qué Kurt? ¿Por qué no puedes entender que no estoy haciendo esto para herirte? Sé que te duele mi dolor pero… ¿Por qué? ¿Por qué me has dicho que no puedes apoyarme? ¿Por qué?
Me siento en la silla colgante del techo con el violín entre mis piernas. La lluvia sigue cayendo sobre el jardín y oigo que dentro de la casa Cecille pregunta si debe llamar al médico sin obtener respuesta de Kurt. Miro una vez más mis manos y las limpio en mi pantalón, están llenas de sangre seca pero en realidad las heridas que se abrieron de nuevo no son tan grandes. Kurt de verdad debió asustarse al verlas, son de verdad un espectáculo impresionante, pero no es tan grave como parece, sé que ni siquiera deberán volver a suturarme.
Suspiro un tanto aliviado, la verdad es que yo también me había asustado un poco. Quizá sea cierto, quizá debo darme un descanso, debo tomarme esto con calma. Pero es que, el ansia de triunfo, el ansia de ver a mi madre derrotada es lo que no me permite actuar con más inteligencia. Ok… quizá Kurt tiene razón, soy un imbécil. Un idiota que no se da cuenta de cómo hiere a los demás en el intento vano de hacer que las cosas resulten como él quiere sin tomar en cuenta a los otros. Esto debe ser difícil para Kurt… él… él ya tuvo que soportar todo lo ocurrido con Sam y ahora yo estoy tratando de hacerme lo mismo. Felicidades Blaine, no tienes ni un mes de casado y tus idioteces te han costado ya tu primera pelea matrimonial.
Me levanto de la silla dispuesto a bajar las escaleras para buscar a Kurt, pero hay algo en el aire que me detiene. No sé de qué se trata, simplemente siento algo parecido a un susurro en mi oído que me dice "toca ahora". Sé que mis manos volverán a sangrar una vez más, pero no me importa. Sé que estoy siendo necio y descuidado pero la idea de no obedecer al susurro de la noche me parece algo imperdonable. Llevo el violín a su posición y, sin saber muy bien cómo, mi canción empieza a sonar. No son solo los 36 segundos de mi solo, es toda la canción. Cada nota, toda ella suena ahora calma y triste, pero aun así, intensa… miro mis manos moviéndose rítmicamente sobre las cuerdas, el arco acariciándolas con suavidad pero con toda la firmeza que antes les faltaba. No sé qué es lo que me pasa, no lo entiendo pero sigo tocando… y me siento libre, transportado a otro mundo, vuelo muy lejos, donde estoy ahora puedo hacerlo todo, todo…
Mi canción sigue y mi solo suena ahora con elegancia, con maestría, como si mis manos y yo hubiéramos tocado esta canción toda la vida, como si hubiéramos nacido para esto y nada más. La noche le rinde tributo a mi canción haciendo que la lluvia de las nubes se una a la melodía, nada más se escucha en el jardín, nada más debe oírse en toda la casa. No sé de dónde viene esta magia, pero ahora creo que sería capaz de repetirla simplemente porque ahora estoy lográndolo. Y cuando mi canción termina, el arco cae de mis manos pero esta vez es más por la sorpresa que por el dolor. Sé que he hecho brotar más sangre pero una emoción nueva y cálida me invade de pronto. Lo hice, lo hice de verdad…
Alguien aplaude y yo me doy la vuelta entre emocionado y asustado de que alguien pueda robarse la magia que la noche trajo a mí, pero no, eso no pasará. Mis ojos chocan con los de Kurt. Descubro que está llorando y ahora me siento apenado. Pero él sigue aplaudiendo y yo me quedo ahí parado, debatiéndome entre las ganas de abrazarlo y las ganas de preguntarle si de verdad esa música venía de mí. Miro que las cosas que le pidió al ama de llaves descansan ahora en la mesita de jardín de la terraza y me pregunto cuánto tiempo debió de haber estado ahí y si me volverá a reñir ahora por haber tocado una vez más cuando era obvio que no debía hacerlo. Pero sin dejar de sonreír, él avanza con seguridad hacia mí, me toma entre sus brazos y me rodea con ellos con fuerza, haciendo que mi cuerpo se rinda ante él y me dejo envolver por su calor.
-Eres magnifico en todo lo que te propones hacer, Blaine- dice él acariciando mi espalda- yo… yo de verdad no quería decir nada de lo que dije. No eres estúpido, no eres nada de eso, es que… tengo miedo.
-Ya lo sé- le digo sin soltarlo- perdóname por ser un egoísta desconsiderado, perdóname por ser tan terco, perdóname Kurt. No quiero dañarme, no quiero dañarte, perdóname ¿sí? Perdóname…
-No debes disculparte por nada, mi amor- dice él mirándome a los ojos- soy yo el que llegó aquí actuando como un esposo psicópata y sobreprotector. Es que… es que no puedo tolerar la idea de que algo te haga daño Blaine, no después de todo lo que ha pasado.
-Te juro que este será mi último dolor- le digo sin dejar de mirar sus ojos- te juro que después de esto no haré nada para preocuparte.
-¡Ay Blaine!- dice él acariciando mi mejilla lentamente- no puedes prometerme eso, no te dejaré… mira, siempre intento tener todo bajo control pero eso es imposible per la vida es preocupante en sí. Blaine, todo siempre es un riesgo así que voy a tratar de entender eso ¿está bien? No, no puedo protegerte de todo, pero puedo estar contigo y pase lo que pase, no me iré de tu lado. Lo siento, mi Blaine, de verdad, lo siento… y ahora ¿me dejas curar ese desastre?
Kurt toma mis manos un momento, temblando cuando lo hace pues aún hay sangre fresca en ellas. Él suspira, pero no dice nada y yo lo beso antes de que algo más pase. Nuestros labios juntos son dulces ahora, se siente bien. Él me toma en un abrazo apretado y yo me adentro en su boca, acariciando su lengua, dejándole saber con ese beso lo feliz que me siento de tenerlo ahí conmigo. En lo bueno y en lo malo, Kurt, sé que será así siempre aunque nos guste pelear por tonterías.
-Te amo- me dice Kurt sobre mis labios- te amo, no sabes lo hermosa que es tu canción.
-¿De verdad suena bien?- digo yo sin separarme mucho de él- ¿Ya no estás enojado porque esta vez no escribí una canción para ti?
-Jamás estuve enojado por eso, idiota- dice Kurt riendo mucho más tranquilo- ya te dije que simplemente estaba muerto de miedo, ver tus manos así…
-¡Ah, estúpidas manos!- digo yo riendo también- al menos para algunas otras cosas, aún son bastante útiles… ¿vamos a hacer, tú sabes, esas cosas que las parejas hacen cuando pelean y se reconcilian y descubren que se aman más que a nada en el universo?
-¿Qué cosas?- dice él sonrojándose un poco. Cielos, este hombre ha hecho tantas cosas conmigo y aún se sonroja cuando insinúo eso en voz alta- ¿Vamos a darnos un casto beso y huir en un caballo blanco hacia el atardecer?
-No estaba hablando de las parejas de Disney- digo yo haciéndolo reír- hablaba de, bueno, hay otro tipo de cine ¿sabes? Con menos líneas y menos ropa.
-¡Señor Hummel-Anderson!- dice mi esposo soltándome de pronto- ¿Qué voy a hacer contigo?
-Pues, eso depende de ti, amor mío- digo yo poniendo mis manos en sus caderas y atrayéndolo a mí.
-¿Quieres saber que voy a hacerte ahora mismo?- dice él, tomándome por la cintura, frotándose en mi cuerpo, haciéndome perder el aliento con su cercanía.
-¿Qué?- digo yo entrecortadamente.
-Algo sucio, pervertido y sumamente erótico…- dice él con una voz susurrante que eriza los cabellos de mi nuca.
-¿Qué?
-Voy a quitarte la camisa- dice él colando sus manos por debajo de mi prenda amarilla- voy a dejarte prácticamente desnudo y te acariciaré con mucha lentitud, muy lento Blaine…
-Ajá…
-Después, voy a enredar tus manos en vendas- dice él haciéndome temblar de deseo- voy a atarlas fuerte, no podrás escapar, no podrás tocarme, ni quejarte… ¿una mordaza? ¿Te gustaría? Para que tampoco puedas protestar, ni gritar, ni gemir, ni quejarte… serás mi prisionero, mi amor, haré de ti lo que yo quiera, lo que me venga en gana porque eres mío…
-¿Qué más?- digo yo empezando a emocionarme de más.
-Jugaré contigo- dice Kurt con una sonrisa torcida que lo hace lucir endemoniadamente sexy- quizá sientas un poco de dolor pero valdrá la pena, apuesto a que me rogarás por más porque te tomaré de una sola vez y hasta el fondo, bien profundo Blaine, sin avisarte, sin dejarte proferir ni un quejido… y lo haré una y otra vez, sin dejar ni una gota en ti, voy a limpiarlo todo…
-¿Limpiarlo?- digo yo empezando a sentirme enfebrecido a pesar de que la idea de limpiar algo no cuadra del todo con la imagen que empezaba a dibujarse en mi cabeza, hasta que la idea de que él limpie todo con su lengua, con su boca, hacen que empiece a desear desnudarme ya.
-Sí… - dice él besándome ahora con bastante profundidad pero no por mucho tiempo, porque de pronto me suelta dejándome bastante confundido y camina hacia la mesa del jardín donde dejó el material de curación- voy a limpiar bien esas heridas y por eso necesitaré vendas, muchas vendas en tus manos, para poder curarte, así que deja de imaginarte lo que sea que estés imaginándote y déjame curarte o de verdad voy a atarte, y te dejaré aquí. Y no haremos nada…
-¡Kurt!- digo yo, riendo de todos modos- eres malo con tu esposo…
-Claro que no- dice él guiñándome un ojo a la vez que extiendo mis manos hacia él y comienza a lavarlas con agua y jabón antibacterial- quizá podamos usar las vendas que sobren cuando termine de curar el desastre que has hecho, violinista estrella.
Kurt me guiña un ojo de nuevo y la forma en la que él ha dicho "violinista estrella" basta y sobra para derretirme completamente. Él… él de verdad está orgulloso de mí. Mientras cura mis manos no dice gran cosa acerca de la canción pero ahora sé que él no me dirá que es una estupidez riesgosa. Sé que él por fin ha entendido que no habrá nada que pueda detenerme. Y mientras él toca mi piel herida con cuidado, mientras él ríe y me cuenta con calma acerca de los más desastrosos exámenes que tuvo que revisar hoy en la Universidad, de verdad me doy cuenta de que aunque a veces los dos no estemos de acuerdo en todo, hace falta algo verdaderamente grave para poder separarnos.
Porque un amor así no puede si quiera tocarse con peleas. Un amor así no debe sentir miedo de nada. Un amor como el que Kurt y yo compartimos debe ser el creador de esa magia milagrosa que esta noche ha tomado mi cuerpo haciéndome poder lograr tocar mi canción. O quizá sea que esa magia de verdad viene de mí y de nadie más… no lo sé, de verdad no lo sé y no me hace falta saberlo. Solo sé que ahora mismo, sintiéndome amado de este modo, sintiéndome mágico de nuevo, de verdad no puedo obtener otra cosa que no sea el triunfo. Mi vida entera más que un milagro, es un triunfo. Y eso será así diga lo que diga y haga lo que haga esa mujer que jamás entenderá la fuerza de los milagros, la fuerza de la fe, la fuerza del amor que ella se negó y al que yo, le abrí el corazón para no dejarlo ir jamás…
Mañana es el Concurso Nacional de Composición.
La casa ahora mismo es un alegre bullicio de gente yendo y viniendo, de bromas y risas, de emoción. Blaine y sus amigos están en su habitación poniéndose al día en lo que respecta a sus vidas aunque no han estado separados más que tres semanas y aun así, hablan por teléfono casi a diario.
De vedad mi esposo está feliz y debo decir que está de sobra preparado para ganar el concurso de mañana. La carta que recibimos la semana pasada nos dijo, que para bien o para mal, Blaine es el encargado de abrir la competencia y sé muy bien por qué lo hicieron, o mejor dicho, por qué Danielle Anderson quiso que así fuera: quiere ponerlo en ridículo, ella está tan convencida de que Blaine no lo logrará que quiere ver que eso suceda lo más pronto posible. Estúpida… Ya quiero ver su cara de sorpresa. Quiero ver cómo su soberbia se desmorona cuando mire lo que su hijo ha hecho, lo que su hijo ha logrado sin ella, en contra de ella.
Una sonrisa alegre y satisfecha se instala en mi rostro. Ver a mi Blaine mañana encantándolos a todos es algo que de verdad no quiero perderme. Muero por ver la reacción de todo mundo, los aplausos a tronadores que el señor Blaine Hummel-Anderson hará surgir. Mi Blaine, mi amado Blaine es magia pura y quiero que todo el mundo lo sepa mañana, que todo mundo se entere que este chico será el dios de la composición de este país, y quizá de todo el mundo, porque tiene el talento suficiente para hacerlo.
Recargo mi frente sobre el cristal de la ventana de la sala. Hace rato que dejé a Blaine a solas con sus amigos porque francamente no quería seguir escuchando las bromas tontas que Andy y Dorian hacían al respecto de nuestra luna de miel y las actividades realizadas en ella. De verdad, ya no ser profesor de esos chicos es algo que extraño, ya no puedo amenazarlos con reprobarlos si no me dejan en paz, pero bueno, debo admitir que hacen reír a Blaine y ver reír a Blaine es uno de mis placeres más amados en esta vida. Mi Blaine, mi hermoso Blaine…
Suspiro como si él estuviera muy lejos y no del otro lado de la pared. Lo oigo discutiendo con Dorian quien le dice que aunque sabe que ha escrito una canción espectacular, está seguro de que no podrá competir con la de Blaine y mi esposo ríe, le dice a su amigo que no sea estúpido y que más le vale que le dé algo con lo cual competir. Dorian ríe y Andy dice que eso es exactamente lo que su novio hará, aunque claro, yo tengo mis dudas porque es Blaine de quien hablamos, de mi Blaine… nadie va a poder hacer nada contra él.
Rio de nuevo y me digo que no debo estar escuchando así las pláticas de Blaine con sus amigos, pero yo estoy listo para ir al aeropuerto desde hace mil horas, no tengo mucho que hacer en realidad. Ennis ha dispuesto todo para que no tengamos que preocuparnos por nada y las clases en la Universidad terminaron hace casi una semana por lo que soy libre.
Suspiro satisfecho y vuelvo a sonreír cuando noto que el auto de Cooper aparece en la distancia. Ahora sí estamos completos. Toda la familia está aquí. Incluso papá y Carole irán con nosotros, aunque nos alcanzarán más tarde en el aeropuerto. Y es que, al ser la familia de uno de los competidores, y más que eso, del mejor de ellos, tenemos el derecho a la primera fila del auditorio, aunque, la verdad yo creo que todo eso es obra de Catherine Evans, quien, desde luego, está con Ennis ahora, mirando un viejo álbum lleno de foto de su juventud en el despacho del tío de Blaine.
Suelto una risa complacida, tal parece, que el amor otoñal de Ennis y Catherine está floreciendo de nuevo o quizá, es que jamás dejo de crecer con la esperanza de que a él pudiera volver a llegar la primavera. Sonrío de nuevo antes de salir de la habitación rumbo a la puerta principal de la casa. Quiero recibir yo a mi cuñado y a Sebastian, siento como si hubiera sido demasiado tiempo desde que lo vi por última vez. Me encamino pues a la puerta con una sonrisa de bienvenida en los labios que se desvanece un poco cuando Cecille abre y miro entrar por ella a Cooper y a Sebastian sosteniendo a una pálida y asustada Aimé Wallace del brazo.
-Kurt…- dice ella y me escandalizo un poco cuando su figura se desvanece en el umbral alertando a todo mundo de que algo malo está pasando o está a punto de suceder.
Cooper sostiene a mi amiga y yo grito sin poder evitarlo, sin importar la mirada de Sebastian que me dice que debo calmarme. Pero no entiendo nada… Aimé, ¿qué le pasa a Aimé?
Es Ennis quien llega primero a la escena con Catherine caminando al lado suyo, y sus rostros antes serenos, se tornan también serios y sumamente preocupados.
-Ennis, tenemos que hablar- dice Cooper llevando a Aimé en brazos a uno de los sillones de la sala y recostándola en él, dándole órdenes a Cecille de traer agua y sales para atender a mi amiga.
-¿Qué hizo ahora?- dice Ennis caminando hacia la sala, Blaine y sus amigos han salido ya también de la habitación de mi amado y nos miran de forma confusa.
-Estupideces, estupideces macabras- dice el hermano de Blaine, quien sigue a su tío y nos hace una seña para que todos lo acompañemos al lugar a donde va. Es claro que no quiere hablar sin que estemos todos ahí.
Cuando llegamos a la sala, Cecille ha logrado que Aimé se despierte y me dedica una sonrisa triste que termina por preocuparme. Sus ojos están llorosos, parece que no ha dormido en días y si es posible, ha perdido mucho peso, tanto, que parece que puede volver a desvanecerse en cualquier momento. Blaine llega a mi lado y toma mi mano dedicándole una sonrisa cálida a Aimé que rompe a llorar cundo recibe el gesto. Ennis toma la mano de mi amiga y le dice que todo estará bien, que todo ha pasado, que él sabe todo lo que ha tenido que soportar pero que ya estamos de camino a terminar con todo este juego, con la guerra…
-No pude evitarlo…- dice ella aferrándose a la mano del tío de Blaine- de verdad no pude…
-No fue tu culpa, querida- dice Ennis con esa voz reconfortante que tanto ayuda siempre- ya sabíamos que el desenlace del señor Crawford no podía ser otro.
-Se lo advertí- dice Aimé confundiéndome un poco- le dije que no confiara en ella, se lo dije Ennis, no por él claro, pero esto va a causar tantos problemas…
-¿Qué le pasó a Adam?- digo yo un tanto asustado, sintiendo el nombre de mi ex novio como una palabra extraña que me había olvidado de usar desde hace mucho, mucho tiempo.
-Dicen que fue un suicidio- me dice Cooper y siento que todos ahogamos un grito, siento frio invadiendo cada parte de mi cuerpo, frío y culpa también.
-¿Cómo?- digo yo sumamente confundido.
-Encontraron a Adam muerto ayer por la noche, en su apartamento- dice Cooper con algo de esfuerzo- Sebastian fue quien se enteró primero, es un escándalo. Todos dicen que es entendible que lo hiciera, ya sabes… lo expulsaron del consejo, Sebastian y su madre lo corrieron de la obra, y tú… bueno, tu boda con Blaine no fue ningún secreto, todos lo saben…
-¿Qué?- digo yo empezando a temblar a pesar de que los brazos de Blaine me cubren ahora. No, no es posible, él… él no pudo…
-¿Por qué dices que "dicen" que fue un suicidio, Cooper?- dice Blaine con la voz opaca por el miedo.
-Porque no lo fue- contesta Aimé con una calma resignada que acaba por asustarme más- tu madre… ella lo hizo, fue ella… intenté que no pasara ¿sabes? Pero ella estaba decidida, Crawford había dejado de servirle desde que no pudo recuperar a Kurt, pero, ella le encontró una nueva utilidad.
-¿A qué te refieres, profesora?- dice Andy con voz temblorosa- ¿de qué hablas?
-Crawford dejó una carta escrita- dice Sebastian mirándome con pena- en ella dice que… que fue tu culpa. Él te culpa de todo, no por Blaine, no… él… él dejó documentos, canciones que tú compusiste y que según su carta tú le robaste. La policía examina las pruebas, sabes que tienes antecedentes en cuanto a plagio y… además…
-Van a culparte por su muerte- dice Dorian con voz helada- apuesto a que Danielle encontrará la forma de que el asesinato que ella cometió….
-Sea responsabilidad mía- digo yo con una voz sepulcral que rebota en las paredes- y lo hará ¿verdad?
Nadie responde. Nos miramos los unos a los otros sin saber qué decir o qué hacer. Yo no le veo salida posible a esto, Ennis sabe tan bien como yo que Danielle tiene contactos dentro de la mafia policiaca, puede comprar a todos los jueces del universo a su favor. Atrapado. Estoy atrapado. Ni siquiera es el asesinato lo que me preocupa, sino que Sebastian tiene razón: pueden encerrarme por plagio porque tengo antecedentes muy reales al respecto. Maldita sea… de verdad esta vez no hay salida posible, no la hay…
-Necesitamos tiempo- dice madame Evans con una confianza que me sorprende y que nos saca a todos del silencio frío en el que habíamos caído- Ennis, necesito ir a un lugar ahora mismo ¿puedo pedirle a uno de tus choferes que me lleve?
-Claro, claro…- dice el tío de Blaine saliendo del estupor- ¿necesitas que te acompañe?
-No, estaré bien- dice ella tomando la mano de Ennis para confirmar sus palabras- ustedes encárguense de llevar a Kurt a un lugar seguro lo antes posible y de llevar a Blaine a Nueva York.
-¿Llevar a Kurt a dónde?- dice Blaine aferrándose con más fuerza a mi cuerpo- ¿Huir? ¿Quieres que Kurt huya?
-Quiero que se esconda, sí- dice Catherine con una voz seria y firme que no había escuchado hasta ahora- necesitamos tener todo en orden, no estoy hablando de que lo saquen del país, pero sí hay que evitar que lo encuentren antes de tiempo.
-Catherine tiene razón- dice Ennis poniéndose de pie- es lo mejor que tenemos. Vamos a defenderte Kurt, pero tiempo es lo que necesitamos. Ella cree que nos toma por sorpresa, pero no es así. No permitiré que te culpen por nada, pero para ello necesitamos una defensa sólida…
-Pero quiero ir con Blaine- digo yo a pesar de todo- tengo que estar con él.
-Kurt…- dice Blaine mirándome a los ojos- quizá… quizá ellos tienen razón Kurt, no puedo arriesgarme, no quiero perderte, no quiero que te separen de mi otra vez. Por favor, por favor no Kurt. Sabes lo que te harán si te encuentran, no habrá cárcel, será… será mil veces peor…
Todo mundo asiente y tiembla con Blaine, aunque es el pánico en la voz de mi amado lo que me hace asentir al plan de madame Evans quien rápidamente sale de la habitación. Ennis dice que Dorian, Andy, Blaine y él irán a Nueva York juntos, mientras que Cooper y Sebastian irán conmigo a… a no sé dónde. Todo pasa tan rápido que las caras y rostros que me dicen que todo estará bien son más como un borrón de tinta que otra cosa. No. Esto no puede estar pasando, no puedo ser un fugitivo ahora, no puedo, yo quería ver a Blaine ganando ese maldito concurso.
Me quedo en la sala con él a mi lado, mientras los demás van y vienen, llevando maletas, intercambiando planes y Ennis decide que Aimé se quede en la casa al cuidado de Cecille porque ahora no es seguro que vuelva al lado de Danielle, no podría. Mi amiga se ha consumido tanto siendo espía, que de volver, estaríamos mandándola seguramente al mismo destino que sufrió Adam. Adam… ¿cómo dejaste que tu vida terminara así? ¿Fui yo quien te lanzó al precipicio? ¿Fue tan malo enamorarme de Blaine en lugar de ti que de verdad no pudiste sanarte jamás por ello? Adam… ¿Por qué? ¿Por qué te aferraste de ese modo a algo que ya no podía hacer, algo que tú mismo sabías no iba a funcionar porque jamás pudimos encontrar el amor en el otro?
-Estaremos bien, estaremos bien- dice Blaine a mi oído, alejando esos pensamientos tristes de mí.
No entiendo por qué me hace sentir tan bien el hecho de escuchar esas palabra de la boca de mi amado, pero si él lo dice le creo. Los dos nos sonreímos con tristeza y cuando yo asiento, él me besa lentamente, con dulzura, pero también con temor porque ninguno de los dos tolera la idea de estar separados aunque nadie diga nada al respecto. Blaine, ¿por qué? ¿Por qué nuestro amor sigue siendo una ofensa para todos? ¿Por qué no huimos los dos a otro universo cuando pudimos hacerlo? Está bien, lo sé… tú jamás hubieras querido huir y yo tampoco te hubiera dejado, pero, estar lejos de ti, separarme de ti es peor que la idea de pasar toda mi vida encerrado en una celda de la peor cárcel del mundo.
-Claro que estaremos bien- le digo cuando rompo el beso y él acaricia mis mejillas- no te preocupes por mí, ¿de acuerdo? Concéntrate en el concurso, eso es todo lo que debe importarte ahora.
-Odio la idea de que no me veas cantar…- dice él y mi corazón se rompe al escuchar el anhelo de su voz.
-Te escucharé- le digo sin poder entender por qué estoy diciéndoselo con tanta seguridad- voy a escucharte Blaine, estaré ahí para ti, pensaré en ti todo el día y sé que cuando volvamos a casa, será para decidir dónde vamos a poner tu trofeo.
-Kurt…- dice él y me abraza con fuerza, yo mismo me aferro a él queriendo fundirme con su cuerpo de modo que nadie pueda llevarme lejos de este chico al que amo tanto.
-Te amo, mi Blaine- le digo sin soltarlo- te amo con toda mi alma y sé que nada malo va a pasarnos.
-Yo te amo tanto también, Kurt- me dice él- hay que ser fuertes, podemos hacerlo ¿verdad que sí?
Por toda respuesta lo beso una vez más y él me responde con entusiasmo. Hay ansiedad y miedo en nuestro beso pero también tanto amor, que de pronto me siento seguro. Nada malo pasará, y si pasa, tengo este amor para refugiarme en él.
-Blaine, vamos- dice Ennis interrumpiendo nuestras muestras de afecto con bastante pena- Kurt, mi chofer los llevará a ti, a Sebastian y a Cooper a mi hangar privado. Creo que Catherine irá con ustedes, espérenla por favor y…
-Voy a cuidarla- digo con calma- no te preocupes, no le pasará nada malo a Catherine. Has lo mismo con Blaine ¿quieres?
-Eso no tienes que pedírmelo- dice él abrazándome de pronto- Cooper, cuídate tú también, lo mismo usted joven Smythe. Hagamos esto como se debe chicos, esto es el principio del fin, se los juro, de verdad se los prometo.
-Hey, Blainey- dice Sebastian aproximándose a mi amado- vamos a cuidar bien a Kurt, quita esa cara ¿quieres? Y tú, Andrew, has el favor de grabar bien a nuestros chicos.
-¿También a mi Dorian?- dice Andy – es decir… ya sabes que lo haré, no dejaré que se pierdan nada. Nuestros chicos arrasarán ese concurso.
-Seb tiene razón Blaine- dice Cooper- todo estará bien, has un buen trabajo en el concurso, tú también Dorian. Ninguno apostaría por nadie que no fueran ustedes dos.
-Gracias Cooper- dice el joven Leigh con calma- le daré a Blaine algo de competencia, quizá logre hacer que muerda el polvo.
-Sigue soñando, Alexander- dice Blaine un poco más animado- no eches las campanas al vuelo aún, hay quien dice que he compuesto la canción del siglo, supera eso, amigo…
Todos reímos hasta que nos damos cuenta de que es cierto, de que tenemos que separarnos una vez más. Beso a Blaine de nuevo, y me separo de él a regañadientes, viendo como después de irme, Dorian lo abraza por la espalda y Andy me guiña un ojo como queriendo decirme "lo dejas en buenas manos". Quiero reírme, porque en serio creo que las únicas buenas manos ahí son las de Ennis pero no digo nada y me alejo junto a Sebastian quien me da una palmadita cariñosa en el hombro y sube al auto conmigo.
Ninguno de los tres dice gran cosa en el camino. Yo aún me resisto a creer que todo esto esté pasado de verdad. Hace no más de dos horas estaba en la sala, oyendo la risa de mi amado y ahora… ahora huyo de la justicia como un criminal condenado cuyo mayor castigo será no poder ser testigo de la coronación indiscutible del hombre que ama como el mejor compositor de país. Vaya si la vida es extraña, siempre encuentra la mejor forma de reírse de ti y de arrebatarte esas cosas que querías más que a nada en el universo.
Suspiro cansadamente y Cooper me dedica una sonrisa de apoyo moral antes de bajar del auto, pues resulta que hemos llegado al hangar de Ennis. Cooper se adelanta a hablar con los encargados y confirmar las órdenes de Ennis mientras Sebastian y yo caminamos lentamente hacia el lugar donde un jet blanco nos espera pero la visión de un auto llegando detrás del nuestro, nos alerta de que las sorpresas aún no se han terminado.
-Sebastian…- digo yo cuando el auto que reconozco como parte de la familia Anderson se detiene y de él salen dos figuras que me roban el aliento.
-¿Qué pasa Kurt?- dice mi acompañante, pero su rostro se ensombrece cuando sus ojos se clavan en la misma visión que yo contemplo: Sam Evans y su abuela caminando hacia nosotros.
Yo no sé qué hacer. Había soñado tantas veces con el momento de tener a ese pedazo de basura humana delante de mí para hacerlo trizas que ahora mismo no sé qué hacer. Una parte de mi quiere olvidarse de todo y lanzarme a él para hacerle daño, pero la otra, la más racional, me dice que debo esperar. No solo por Catherine sino porque de algún modo extraño necesito escuchar qué es lo que ese estúpido hijo de perra quiere decirme.
-Kurt, estás temblando- dice Sebastian tomándome del brazo- por favor, tranquilízate…
-¿Tú estás tranquilo?- le digo al joven Smythe- ¿no quieres matarlo?
-Sí…- dice Sebastian y sé que está hablando con la verdad- pero espera, si viene con Catherine es por algo importante.
Los dos Evans llegan a nosotros y nos miramos fijamente los unos a los otros sin saber qué decir… ¿Cómo puede establecerse una conversación tranquila y normal con la persona que has odiado más que a nadie en el universo? Yo no puedo controlarme más y me suelto de Sebastian, para plantarme frente a ese rubio que ahora me mira con vergüenza. Me rio de su tranquilidad y lo abofeteo con todas mis fuerzas sin que él o su abuela digan algo. Catherine suspira un poco desanimada pero ella debe saber, ella debe entender que no puedo estar frente al causante de tanto dolor en Blaine y simplemente quedarme sin hacer nada.
-Supongo que lo merezco- dice Sam con calma- puedes hacerlo de nuevo si así lo quieres.
-¡Eres un animal despreciable!- digo yo con furia- ¿Cómo te atreves a decirme lo que debo hacer? Mereces que te mate después de lo que le hiciste a Blaine. Te he odiado más que a nadie todos estos meses ¿sabes? Si te mato mil veces no sería suficiente para poder hacerte pagar por lo que le hiciste a mi Blaine, a mi esposo. Te odio, asqueroso hijo de…
-Kurt…- dice Sebastian volviéndome a sujetar- por favor, cálmate… no ganas nada gritándole así, por favor Kurt.
-¿Tu esposo?- dice Sam y noto que una enorme tristeza se apodera de él cuando voltea a mirar a su abuela y ella asiente con firmeza a la pregunta de sus ojos que parecen querer decir ¿es cierto lo que él dice? - vaya… quisiera decir que me alegro por eso pero… ¿Es Blaine feliz?
-Más de lo que te imaginas- digo yo haciendo que él sonría con una extraña expresión en la mirada- más de lo que crees tú y todos los que le causaron daño.
-Era predecible…- dice él como si mi odio de verdad no le importara, como si supiera que de verdad lo merece y lo aceptara sin oponer resistencia- es decir, desde que llegaste a su vida él no pudo ver a nadie más que a ti ¿Por qué no me lo dijiste, abuela?
-Porque ya estabas enfrentándote a mucho dolor- dice Catherine tomando el brazo de su nieto- porque tenías que reconstruirte a ti mismo antes de saberlo, Sammy.
-¿Dolor?- digo yo riéndome de la entrañable escena- ¿Qué sabe él de dolor? ¿Qué sabe él si todo lo que hizo fue intentar matar al hombre que amo?
-Yo también lo amo- dice Sam con esa pastosa tranquilidad que me saca de mis casillas- sé que no puedes creerlo, pero yo también lo amo. Y me alegra ahora que él sea feliz contigo ¿está bien? No me importa… sé que tú eres mejor que yo en todos los aspectos posibles, sé que lo que le hice al hombre que amamos no tiene perdón pero… no te atrevas a poner en duda que lo amo porque yo lo amé antes que tú, yo lo amé sin esperanza antes de que tú llegaras a su vida y eso no puedes quitármelo… hazme lo que quieras, podrías matarme pero eso no impedirá que tú sepas que amo a Blaine y que por eso… por eso me volví loco, porque mi amor era egoísta, porque mi amor nunca fue como el tuyo…
-¿De qué se trata todo esto, Catherine?- le digo a Madame Evans cuyo rostro hermoso se ensombrece por la tristeza de las palabras de su nieto, tristeza autentica que yo me esfuerzo en negar.
-Sam va a entregarse a la justicia- dice ella con mucha tristeza, pero con firmeza también- yo lo saqué del hospital psiquiátrico donde lo tenía su padre para ocultarlo y torturarlo, pero… mi nieto va a enfrentar el castigo que merece, él sabe que debe hacerlo, como él lo ha dicho, lo que le hizo a Blaine no puede quedarse así y…
-Voy a ayudarte porque quiero que Blaine sea feliz- dice el rubio haciendo que Sebastian y yo lo miremos con asombro- y él no podrá hacerlo si no destruyes primero a su madre.
Silencio. Sam me mira fijamente como midiendo el alcance que sus palabras tuvieron en mí. Dios santo. No, no puedo tolerarlo, no puedo tolerar la idea de que alguien como él intente ayudarme. No lo necesito, no quiero nada que venga de él, no quiero tener que deberle nada, absolutamente nada.
-Sé lo que estás pensando- dice Catherine con cautela- sé que lo odias Kurt y estás en todo tu derecho pero… él de verdad puede ayudarnos.
-¿Ah sí?- digo yo, riéndome por qué en realidad no sé cómo reaccionar a todo esto- ¿Qué más va a hacer el señor Evans aparte de rendirse a la justicia en nombre de su innegable amor por mi esposo?
-Búrlate todo lo que quieras, Hummel…- dice él suspirando profundamente.
-Hummel-Anderson- digo yo con saña- ese es mi nombre ahora.
-Y quiero que lo siga siendo- dice él dejándome realmente aturdido- y ya te dije que eso no pasará hasta que alguien ponga en evidencia a Danielle, ten, toma esto…
-¿Qué es?- digo yo, recibiendo en las manos un sobre abultado de color amarillo que Sam venía cargando con él.
-Lo que necesitas para destruirla- dice él mirándome fijamente- evidencias de todo el mal que tu adorada y dulce suegra ha hecho en esta vida. Mi padre guardaba esto en su caja fuerte desde que se comprometió con ella, en ese sobre hay evidencia de sobra para inculpar a mi padre también pero ya no me importa. Descubrirás que incluso puedes demostrar que el accidente donde murió el padre de Blaine fue culpa de ella, puedes ayudar a Ennis a volver a la vida y que Blaine obtenga lo que por derecho le corresponde como heredero legal de los Anderson. Has que todos paguen, yo mismo pagaré por lo que hice. Tienes en tus manos el poder de hacer que la bruja vaya a la hoguera, Kurt Hummel-Anderson. Encárgate de eso, y has feliz a Blaine.
-¿Por qué?- digo yo mirando el sobre sin entender nada aún, mirando mi desconcierto reflejado también en los ojos de Sebastian.
-Porque ya te dije que amo a tu esposo- dice Sam riendo un poco- y sé que esto no sana nada de lo que hice, pero, al menos quiero ser parte del "felices para siempre" que le entregarás a él. Yo voy a pagar ¿entiendes? Ahora te toca a ti lograr que nadie pueda hacerle daño a Blaine, nadie… y Hummel…
-Hummel-Anderson- digo yo en automático.
- Hummel-Anderson, no le digas nada a Blaine- dice Sam dejándome aún más perplejo- que él nunca sepa que yo te di esas pruebas, si puedes, has que él no vuelva a pensar en mí jamás.
-Sam…- dice Catherine sumamente triste ahora.
-Es lo mejor- dice él comenzando a caminar al auto una vez más- no quiero que nada lo lastime, ni siquiera los recuerdos. Sé que yo soy el más doloroso de ellos, por eso, no permitas que hable de mí, no le permitas pensar en mí. Deja que me olvide, ni siquiera dejes que me odie. Sé feliz con él, Hummel-Anderson. No te pido que me perdones, yo no puedo perdonarme… pero es mejor así…
-¡Sam!- grita Sebastian de pronto.
-¿Tú también quieres golpearme, Seb?- dice el rubio con tranquilidad- debo decir que de todos tus amigos, tú siempre fuiste el más maduro y tranquilo, claro, junto con Dorian. Pero si quieres golpearme…
-No… no quiero golpearte- dice el señor Smythe- Sam… ¿Por qué te haces esto?
-Porque los malos recibimos cosas malas, Seb- dice él y de verdad no puedo comprenderlo- tú tampoco me perdones ¿vale? Olvídame también, olviden todo esto cuando haya terminado, ya no falta mucho. Espero que Cooper y tú pronto tengan un apellido compuesto también.
-Tú no eres malo- dice Sebastian y yo lo miro realmente sorprendido- Sam… este mundo no es tan sencillo como para decir que eres blanco o negro y que nada puede cambiar ¿sabes? Tú no eres malo, tú…
-Estoy enfermo, Seb…
-Entonces puedes sanar- dice el amigo de Blaine- ocúpate de sanar y déjanos a nosotros la decisión de perdonarte.
-¿Puedes decirme que no me odias por lo que le hice a Blaine?- dice Sam como si de pronto considerara algunas otras cosas que había dejado de lado.
-No, no ahora mismo- dice el joven Smythe con sinceridad- pero tampoco quiero malgastar mi vida odiándote. Hay cosas imperdonables, pero aún así… Sam, empieza contigo. Paga todo lo que tengas que pagar y luego intenta hacer las paces contigo.
-Cooper tiene suerte- dice Sam sonriendo un poco- será lo que tenga que ser, Sebastian. Cuídate ¿quieres? Abuela – dice el rubio mirando a Catherine que ahora parece incapaz de decir nada- creo que debemos irnos antes de que el novio de Seb llegue, creo que él no es tan diplomático como estos dos caballeros…
Sam se aleja de nosotros sin agregar nada más. Simplemente me mira directamente a los ojos como dejándome en claro que habla en serio cuando dice que quiere que Blaine sea feliz. Yo no puedo decir nada aún. No lo entiendo. No entiendo sus motivos, ni me interesa entenderlos. Para mí, él siempre será el motivo del sufrimiento de mi Blaine, el loco que nos hizo tanto daño, el desgraciado que lastimó más allá de todo al hombre que amo. No… no puedo tolerar la idea de que él lo ame, no puedo, él no puede amar a mi Blaine, no después de todo lo que le hizo.
-Hablaré con Ennis de todo esto- dice Catherine sin detener a su nieto- no quería que él supiera que he estado ayudando a Sam, sé que va a molestarse pero, las situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.
-No tienes por qué decirle nada a Ennis- digo yo dejando de lado al nieto de madame Evans- escucha, Catherine, nada de lo que él hizo fue culpa tuya.
-Lo fue, Kurt- dice ella con tristeza- fue mi culpa. Edward hizo de mi nieto un ser inestable y furioso para molestarme a mí. Él jamás me perdonó que no pudiera amar a su padre, él lo sabía, sabía que siempre le fui fiel a Ennis en mi corazón ¿Por qué crees que apoyaba tanto a Danielle para lograr destruir a los Anderson? Pero eso no importa ahora, Kurt. Destruye a Danielle, hazlo. Nos veremos mañana en el concurso, espero…
-¿El concurso?- dice Sebastian haciendo eco de mi propio desconcierto- pensé que estábamos a punto de huir.
-Solo huyen los que tienen culpa, señor Smythe- dice madame con una sonrisa- y el hombre frente a mí es inocente, no tiene nada que temer. Además, ahora tiene poder y su adversaria no cuenta con ello ni con todo lo que caerá sobre ella cuando piense que ha ganado.
Catherine se despide de nosotros con una sonrisa tranquila y se aleja rumbo a su nieto que la espera en el auto. De verdad espero que Ennis no se enoje con ella, para mi es incomprensible claro, que alguien pueda sentir amor o piedad por Sam pero… la familia es la familia. Yo mismo, un ruin plagiario de canciones, debí de ser la vergüenza de mi padre cuando se enteró de la verdad.
-¿Están listos?- dice Cooper después de un rato, llegando a nosotros con el gesto más serio que he visto en su rostro.
-Si por listos quieres decir que volaremos a Nueva York también, sí, estamos listos- dice Sebastian, sonriéndole a su novio quien en seguida suaviza su expresión al mirarlo.
-¿Cómo?- dice Cooper sin entender nada.
-Sebastian tiene razón- digo yo con renovada confianza- tengo que desatar el infierno Cooper, tengo que enfrentarme a Lucifer y acabar con él…
El mayor de los Anderson asiente y me mira intrigado, pero no pregunta más. Los tres caminamos rumbo al jet de Ennis, sin saber qué decir. Me digo que le contaré todo a Cooper en el avión o dejaré que Sebastian lo haga, me siento demasiado cansado y aún sin ganas de comprender todo lo que ha pasado en las últimas horas, con la única diferencia de que ya no me siento tan indefenso como antes. En mis manos tengo la evidencia de crímenes sin castigo, estoy sosteniendo la llave que nos liberará de nuestro sádico verdugo. En mis manos sostengo tu final, Danielle Anderson, quizá fue todo obra de un milagro o de un amor que no puedo entender aún, pero lo cierto es, que de todos modos, soy yo el que reirá el último, seré yo el que te haga pagar por todo el dolor que has causado y cuando eso pase, Blaine y yo también vamos a olvidarnos de ti, mi querida suegra…
NDA:
NO HAY CANCIONES HOY :OOO
XD
Ustedes disculpen, de verdad traté de que Blainey cantara en este capítulo, pero no se pudo porque muchas otras cosas que contar antes del concurso. Ojalá les guste el capítulo, si se lo preguntan, compu bebé ya está bien, sana y salva y lista para seguir escribiendo cosas bonitas.
Quiero agradecer en este capítulo, el hecho de que hemos sobrepasado las 300 reviews¡¡ Ustedes son la onda, me hacen sentir cual idol coreano ( o sea, bien popular xD). Bien dejaré de desvariar, disfruten el capítulo, va ganando mi Cruz Azul (eso qué) y sí.. ahora sí, el próximo capítulo canta Blainey ;)
caro2907ps¡ sé que faltan algunos días para tu cumpleaños, pero este capítulo era para ti desde hace mucho. Ojalá lo disfrutes y mil gracias por compartir conmigo no solo esta historia, sino muchas risas a altas horas de la madrugada y a ver si nos encontramos mañana en el concierto de OneRepublic¡
PORQUE VOY A IR AL CONCIERTO DE ONEREPUBLIC¡ XD DIGANME CON CONFIANZA SI QUIEREN QUE LES DEDIQUE MIS GRITOS EN ALGUNA CANCIÓN¡ :P
Okya...
Es la emoción, compañeros de aventuras. De verdad los quiero harto a todos y quiero que sepan, que en estos días difíciles que me han tocado en la vida, ustedes me recuerdan que de algún modo, uno siempre puede hacer sus sueños realidad. Todo escritor (aunque aquí no nos paguen por ello y muchos digan que no podemos llamarnos escritores así nada más) sueña con que lo lean. Ustedes me dejan hacer real ese sueño. Gracias infinitas desde mi rosa corazón¡
Nos leemos pronto, juro que esta vez no me tardo nada con el capítulo 26¡
ABRAZOS DE OSO¡ :))))
