Este capítulo contiene menciones al miembro masculino. Si esto les trauma, se van a perder de lo demás.
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XXIV.
Dime que si.
Luxanna se aferró a la sábana cuando sintió los dedos de Katarina resbalar lentamente sobre sus labios mojados, la anticipación de lo que vendría era más que suficiente para lubricarla todavía más. Incluso si Katarina había hecho una labor impecable con su boca, la sola posición boca abajo la excitaba demasiado. Parecía que la noxiana lo sabía y hacia el camino entre sus pliegues con lentitud, dejando que sus dedos resbalaran sin la menor resistencia y sabiendo que podía entrar en ella cuando lo deseara. Sin embargo, Katarina consideraba que todavía no era el momento, así que continuó dejando que sus dedos se deslizaran con lentitud.
Desde su posición, Katarina podía ver el perfil del rostro de Lux contra la almohada, tenía los ojos cerrados y gemía muy quedamente cada que sus dedos aplicaban un poco de presión amenazando con entrar. Katarina sonreía en cada ocasión y demoraba su paso, hasta que Lux pareció cansarse de que la tentara y justo cuando sintió que Katarina pensaba tentarla presionó su cuerpo contra sus dedos logrando que entraran con facilidad. Sin embargo, Katarina no le siguió la corriente y no empezó a moverlos, aunque tampoco los retiro. La pelirroja simplemente sonrió observando como todo el cuerpo de Luxanna se movía para darle un poquito de placer.
La verdad es que Katarina tenía otros planes para esa noche y que la rubia estuviera así de ansiosa y húmeda era solo el principio.
Cuando Lux empezó a moverse con mayor velocidad, Katarina retiró sus dedos con un movimiento rápido y la rubia gimió escondiendo el rostro en la almohada para ahogar toda su frustración. ¡Es que no podía Katarina penetrarla y ya?. Llevaba veinte minutos en esa posición, sufriendo las provocaciones de la noxiana y ya no tenía cabeza para seguir haciéndolo. Así que levantó el rostro decidida a cambiar los papeles. No obstante Lux sintió, de nuevo, una presión en su entrada y esta vez no se retiró.
Al principio cerró los ojos agradeciéndole a Katarina no seguir fastidiándola, pero luego, cuando sintió que entraba en ella de una forma demasiado pareja y constante, sumado a que de repente notó como parecía que sus dedos habían aumentado en grosor y longitud. Pero lo que realmente la hizo girar la cabeza fue sentir las manos de Katarina, a cada lado de su cadera.
Katarina tenía los ojos cerrados mientras movía su propia cadera, Luz sentía algo deslizarle muy lentamente fuera de ella y luego, cuando Katarina empujaba volví a entrar. Cuando Katarina se hizo hacía atrás, Luxanna aprovechó para escapar colocándose a gatas y moviéndose hacia adelante, no le importó la presión que ejerció Katarina con sus manos, a fin de cuentas la soltó solo un par de segundos después de intentar retenerla. La rubia en se enfurruñó en la parte superior de la cama tomando una de las mantas descartadas para cubrirse.
La pelirroja abrió los ojos para indagar que ocurría y vio con sorpresa como Lux le observaba un poco asustada. Como era normal, Katarina intentó acercarse pero Lux se encogió dándole a entender de manera efectiva que no deseaba su contacto. Espantando un poco los remanentes de su excitación la noxiana buscó una razón para el repentino cambio de actitud de Lux. Creyó que había sido un poco brusca al colocar el juguete dentro en un solo empujón, incluso si ella parecía más que preparada para recibirlo.
-Desde aquí se veía bastante húmedo.
-¿Qué? – respondió Lux todavía desconcertada.
La asesina hizo una mueca, pero siguió con su idea inicial. Aunque estaba extrañada de haberse equivocado con algo tan sencillo.
-Pues tu…
-No. ¿Qué es eso? – dijo Lux señalando con uno de sus dedos.
Katarina siguió con sus ojos lo que señalaba Lux, y poco a poco fue teniendo sentido toda la situación. No fue que Luxanna no estuviera lo suficiente lubricada para recibir el largo del juguete, sino que ni siquiera sabía que era. Tampoco era tan difícil imaginarlo, pero aun así a la pelirroja le pareció lindo que la viera como un conejo asustado.
-Es un juguete que quiero usar contigo. No te preocupes, no te va a pasar nada.
Intentó acercarse otra vez, pero Lux reaccionó exactamente igual que antes.
-¿Qué demonios te pasa?.
Al ver que Luxanna no cedía, la noxiana largo un suspiró y comenzó a desajustar las correas, el juguete se deslizó una vez la presión cedió y Lux siguió el recorrido que este hizo hasta la cama. Fue en ese momento que notó como tenía en realidad una prolongación en la parte trasera; Katarina tomó el trozo de plástico inerte y lo colocó sobre la mesa de noche a pesar de la protesta de la rubia.
Ya sin el juguete, Luxanna permitió que Katarina le quitara la manta, la tomara de la cadera y abriera sus piernas para acomodar su cuerpo sobre ella.
-Mmm… a ti realmente no te gusta el pene ¿Verdad? – comentó a noxiana besando a Lux mientras sonreía.
-Ya te lo dije, no me gustan los hombres. Para nada.
-Si, si. Pero es solo un juguete, no es real. Solo sirve para darte placer y ya – respondió la noxiana llevando sus manos a los pechos de Lux.
Aunque la rubia le miraba con desconfianza ya no intentaba huir, por el contrario parecía acomodarse para que Katarina tuviera todo el espacio necesario al momento de tocarla.
-Por esta noche lo dejo pasar, pero hazte a la idea. Me gusta esa cosa.
Luxanna de verdad que no quería pensar en ello, pero ya sabía que cuando Katarina decía algo lo cumplía. La noche en que había confesado ante las chicas le hizo prometer a la noxiana que no le dejaría más marcas, en especial en el cuello. Y, hasta esa noche, la pelirroja había cumplido. Por supuesto que todavía usaba los dientes en ocasiones, pero ya no aplicaba tanta presión para dejarle amoratada la piel sino que se contenía y cambiaba de zona si consideraba que podía excederse de continuar.
En general, la personalidad de Katarina tan decidida e inflexible consigo misma le gustaba, pero en este particular caso no le hacía la menor ilusión.
-¿Ahora qué? – preguntó Katarina al verla hacer muecas.
-No quiero hacerlo con esa cosa. No me siento cómoda…
-Ay por favor. Te vas a sentir bien. No seas tan delicada, no es un pene de verdad, no vas a quedar embarazada ni nada.
-Eso lo sé. Pero no quiero, no puedes… no sé…¿Antojarte de otra cosa?.
Katarina fingió pensarlo, pero al final le dio un pellizco a los pezones de Lux y respondió negativamente. Pocas veces se empecinaba así, pero desde que estuvo arreglando su habitación y encontró el dildo supo exactamente como lo quería utilizar. Para ella, era una tontería la reserva que tenía la demaciana y estaba convencida que una vez le demostrara lo bien que lo podían pasar las dos terminaría pidiendo que lo usara más a menudo.
-No, quiero hacerlo así.
-Pero yo no.
-Por ahora…
Lux entrecerró los ojos, intentó quitarse a Katarina de encima para darse media vuelta y dormir. No quería hablar del tema, no iba a darle pie a la noxiana para creer que no era definitivo. No dejaría que la tocara con esa cosa puesta.
-Ya, quédate quieta – dijo Katarina mientras reía divertida.
-Quiero dormir.
-Por supuesto que no. No seas infantil, no voy a usarlo hoy. Pero aún quiero hacerlo, así que… dime.. ¿Qué quieres?.
Como la noxiana ya lo sabía, Lux no respondió solo la miró a la expectativa de lo que pudiera decir; Katarina sonrió y empezó a besarla mientras se acomodaba para introducir sus dedos. No le molestaba complacerla de esa forma si era lo que quería, luego cambiarían y la noche no se iría al traste. Sin embargo, tuvo una mejor idea.
Con cuidado de no espantarla Katarina fue acomodándose en tanto la penetraba despacio, con la suficiente velocidad para mantener a la rubia distraída en tanto se colocaba en una posición cómoda. Cuando estuvo lista, retiró sus dedos y esperó que Lux abriera los ojos. Su mirada era reprobatoria, casi parecía que esta vez sí se voltearía y se dormiría sin importarle quedarse a medias, pero al ver como Katarina había acomodado su cuerpo de manera que solo fue necesario dejar se levantara una de sus piernas para que le sexo húmedo de la pelirroja hiciera contacto con e suyo enviando una descarga de energía por todo su cuerpo.
La sensación solo se fortaleció cuando Katarina empezó moverse con lentitud, solo unos cuantos movimientos circulares que provocaban un exquisito roce entre sus clítoris. La fricción provocó que Lux se dejara caer y empezara a gemir, lo que provocó que Katarina se acomodara un poco mejor sobre ella y aplicara mayor presión a la vez que aumentaba el ritmo; Luxanna entreabrió las piernas para incrementar todavía más el contacto e incluso iba al encuentro de Katarina aunque el peso de la pelirroja se lo dificultaba.
A pesar de que ambas jadeaban y que la sensación era placentera, Katarina sentía el deseo incontrolable de besarla y ahogar todos esos sonidos con su propia boca. Le gustaba besarla, así que, embistió una última vez antes de retirarse por completo y continuar su labor con sus dedos en tanto se dejaba caer sobre el cuerpo de Lux para capturar sus labios. De inmediato, los brazos de Luxanna la atraparon en tanto abría la boca para responder el beso sin ser capaz de contener su voz.
Pero Katarina no deseaba perder el trabajo hecho así que de inmediato introdujo dos de sus dedos en la rubia y empezó a moverlos con la velocidad y fuerza suficiente para que Lux pudiera continuar escalando al pico del orgasmo. No le tomó más de tres minutos sentir como todos sus músculos se contraían, gemía sin ser capaz de responder sus besos y con un último esfuerzo arqueó la espalda unos segundos ante de caer completamente exhausta.
Contrario a otras noches, Katarina se bajó de la demaciana y se acomodó a su lado, tomó la manta y se cubrió dejándole suficiente espacio a la rubia para hacer lo propio una vez que estuviera recuperada. En tanto esperaba, Katarina tomó le juguete de la mesa. Era una lástima que Lux no quisiera utilizarlo, para ella no tenían mucho sentido las reservas que manifestaba. No era un pene real, sino un trozo de plástico que hacía un trabajo similar y en ocasiones mejor.
La pelirroja había descubierto hace tiempo que en ocasiones ese juguete le dievertía más que le miembro real, porque podía ir al ritmo que ella quisiera y dudaría tanto como se le diera la gana. Con un hombre podía ser muy bueno, o un desastre. De hecho, ahora que se ponía a pensar su relación más larga con un hombre fue Frederik y él había terminado decantándose por su hermana menor, lo que hubiere podido molestar a otras mujeres, pero a Katarina le daba igual. Luego estaba la freljordiana, con quién estuvo poco más de dos meses, y cuyo nombre ni siquiera recordaba. Luego seguía Lux que, en medio de sus cohibiciones y suposiciones ridículas, resultó bastante buena en los asuntos de cama, en especial cuando acomodaba la cara entre sus piernas.
En tanto pensaba sintió la cobija tensarse y giró levemente para ver como Lux apenas y podía cubrirse del sueño que llevaba; aprovechando el momento, Katarina tomó el juguete de su parte posterior y se lo fue acercando a Lux quién al sentir el cambio de peso en la cama abrió los ojos justo a tiempo para ver le trozo de plástico con forma de falo próximo a su rostro.
-No –dijo mientras rodaba fuera del alcance inmediato de la pelirroja.
Por suerte, la cama era lo suficiente grande para que pudiera acomodarse al borde y disponerse a dormir. Escuchó la risa de Katarina, luego otro cambio en el balance del colchón y el brazo de Katarina apropiarse de su cadera mientras pegaba su cuerpo al suyo.
-Separa las piernas.
-No – repitió la rubia mientras las cerraba todavía más.
Sin embargo, Katarina apoyó su pelvis contra el trasero de Lux y la forzó a separar las piernas con la rodilla. Acto seguido, deslizó su pierna entre las suyas y se acopló a su cuerpo.
-No era tan difícil.
Katarina apoyó la cabeza en la almohada y se quedó dormida solo un par de minutos después; Lux permaneció despierta un poco más, pues creía que se trataba de algún truco de la noxiana para que bajara la guardia y poder acercarle de nuevo esa detestable cosa. Sin embargo, al final también se durmió arrullada por el agradable calorcito que despedía el cuerpo de Katarina.
A la mañana siguiente, cuando Katarina despertó Lux ya se había marchado a su entrenamiento matutino, pero sobre la mesa, en lugar de su dildo, reposaba un plato con fruta, queso, un par de pastas y también un vaso de jugo. Comió, tomó una ducha, recogió toda su ropa sucia y la puso en una bolsa para llevarla a su habitación. luego hizo la cama porque estaba de buen humor. Abandonó la habitación por la ventana, como era costumbre, y llegó a la suya sin siquiera tocar el suelo. Alimentaba su ego saber que seguía igual de ágil a pesar de haberse dedicado a todo menos a entrenar durante los últimos dos meses.
Una vez tuvo todo listo, Katarina fue hasta el recibidor de la Liga y se tumbó a la sombra de un árbol. Tenía una vista perfecta del camino. Sacó su pequeña piedra de agilar y se dedicó a pulir el filo de sus dagas y cuchillos mientras esperaba la llegada de su hermana.
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Este es uno de esos capis que me picaba por escribir. En parte porque me daba mucha risa la situación, por motivos personales, y en parte porque está bastante marcado el carácter de Lux y también el de Katarina.
We shall see more of that toy later on.
PD: Actualizaré solo los miércoles hasta nuevo aviso. Sorry.
