Capítulo XXV

Se cierra un círculo, se abre otro

Shuichi lo miró con odio. Su mirada reflejaba un rencor guardado por mucho tiempo y a punto de explotar y aún cuando no sabía el porqué de su odio Ryuichi sintió un dolor en su corazón que no había sentido con anterioridad, una especie de tristeza mezclada con culpa y un poco de nostalgia. No hizo nada cuando el pelirrosa, al parecer, retiraba con violencia su mano del agarre del mayor.

—Y es que te has formado una idea diferente de quien soy. Crees tener la razón en todo y no eres nadie, vas por ahí con tu sonrisa inocente que no es más que burda caricatura de tu verdadero ser—le dijo Tatsuha con una tranquilidad casi enfermiza.

—No me entiendes, yo en realidad, sí te conozco.

—Es lo que quieres creer, dices amarme pero no es cierto…¿A quién amas en realidad?— preguntó el cantante

—A ti, ¿a quién más?

—Pues no lo parece—el monje se acercó al oído del castaño que parecía estar paralizado, entonces le habló muy quedito—En tu mundo solo estás tú.

—No es cierto

—Sí lo es—arremetió Shuichi separándose de Sakuma—Y lo sabes

—Yo te quiero….

—Pues yo no—le contestó el menor Uesugi fuerte y claro

Noriko casi se tira encima una de sus cremas carísimas compradas en París cuando escuchó el grito de su compañero de cuarto, volteó instantanemente para saber lo sucedido y lo vio todo sudado, hace unos momentos dormía muy tranquilo y ahora parecía temblar como si de un niñito de cinco años se tratase. Suspiró. No solía pasar muy a menudo, pero ya conocía esas situaciones, entonces se acercó para abrazarlo, pero él la rechazó. Se levantó muy enojado y se dirigió al baño.

La tecladista suspiró, como odiaba la jodida doble personalidad de su amigo.

-Tu esposa es patética—le dijo Yuki a Seguchi

-Vamos Eiri-kun hasta tú deberías saber que la mueve la preocupación-sonrió cortés

-Es todavía más patético. Ya soy bastante grande-masculló, el escritor se metió la mano a la bolsa de su saco para disimular que apretaba los puños; como si al hacerlo pudiera guardarse los pensamientos para su novio y su hermano. Preocupado estaba. No quería mostrarlo. Tampoco llamaría como loco para saber información, él podía controlarse, además, si algo más pudiera suceder agradecía que Mika le diera razón. Movió su cabeza un poco, era demasiados sentimientos para manejar.

-Tu genio está un poco alterado Eiri-chan-arrastró las últimas palabras con la intención de ser reprendido por utilizar un término tan de confianza, pero el escritor ni siquiera le puso atención, pues su cabeza pensaba en largarse de ese maldito lugar que no le daba buena espina.

-¿Sucede algo?- interrumpió su ensimismamiento.

-Nada. Es simplemente que detesto este lugar, cómo si hubiera vivido algo aquí.

-¿Una vida pasada?

-O presente

-¿Paralela?

-No importa, el punto a tratar aquí es ¿por qué demonios compartimos habitación?

-Eso no interesa, deberíamos buscar en tu interior el por qué de tu odio por Longford ¿no crees?

Uesugi se sobó el tabique de su nariz. Odiaba que Tohma estuviera hasta en la sopa.

Ryuichi terminó de escribir un correo largo y algo quejumbroso e inmediatamente lo envío. Noriko estaba un poco molesta por cómo la trato horas antes y él no se atrevía acercarse al cuarto hasta después, cuando tuvo la oportunidad salió con su portátil al looby del hotel.

Se maldijo así mismo por esos cambios de humor, pero no podía hacer nada contra ellos, además así lo habían conocido, ¿verdad?

No.

¿Estoy enfermo?

Mimado.

Pero soy yo, merezco trato especial.

Egocentrista

Ryuichi terminó con sus cavilaciones con un movimiento de cabeza, estaba demasiado preocupado con su sueño para seguir con la rutina de la tortura mental, así que abrió un foro de Nittle Grasper en el que encontró a millones de personas sin rostro diciéndole que lo amaban no importando qué hiciera o dijera. Se sintió bien un rato, hasta que su consciencia le susurró que todo lo que hacía era engordar -aún más- su ego. Entonces, simplemente la cayó escribiendo una canción.

Alzó la vista y vio pasar al escritorcillo con Tohma se dirigían al bar y por lo que pudo notar, su amigo se las había ingeniado no sólo para meterse al cuarto del tipo insoportable sino para hacerle compañía toda la noche.

Suspiró y agradeció no ser tan arrastrado.

Después de una sarta de regaños, una buena comida, helados, llamadas acosadoras, un pegajoso y asqueroso beso de su sobrina, Tatsuha pudo regresar a su cotidianeidad. Los dramas no encajaban muy bien en su estilo de vida, prefería las bellas sutilezas que provee el destino en sus juegos enfermos y sádicos aceptados con estoicismo tan propio de su cultura.

Abrió su bandeja de entrada y observó que tenía un correo del líder de la banda para la cual trabaja. Hace una mueca. No es clara si es de emoción o fastidio. Lo abré.

Tatsuha,

Desperté en medio de la noche gritando, creo que...

-TAAAAAATSUUHAAAA! - gritó Shuichi y lo asustó y por malos instintos juveniles cerró la ventana de la mensajería y hasta cerró la lap top con la que trabaja en su oficina improvisada.

-¿Por qué gritas?

-¿Me invitas a comer?- utilizó los ojos más tiernos, pero no le funcionaron.

-No, la cortesía que me dio Mika para Les plaisirs d'Ausone será para Haku – después de todo él le había salvado la vida.

-Yo quiero ir, anda nunca me ha querido llevar Yuki y no pienso ir solo, necesito un traductor no vaya a comer troll - mostró su preocupación.

El monje levantó una ceja, es que este individuo era un gorrón de por vida ¿O qué?

Así, mientras peleaban e iban a comer juntos el monje olvidó por completo que Ryuichi Sakuma le había escrito algo desde algún lugar muy lejano, no lo abrió. Y tampoco hubo alguien que se lo recordara.

-Lo mejor es apurarnos y terminar esta gira lo má rápido posible, creo que todos queremos estar con nuestra familia- sugirió Sakuma de manera madura, provocando que sus compañeros de grupo tuvieran reacciones de sorpresa. Noriko se llevó la mano a la boca como ocultando un grito y Seguchi levantó la ceja y detuvo la taza de té que estuvo a punto de beber.

Antes de que el rubio siquiera formulara la pregunta, el vocalista de la agrupación se adelantó.

-Pero si no es posible, no haré berrinche, asumiré mis responsabilidades y esperaré hasta que se cumplan los seis meses- se recargó en el barandal de la terraza del pent house que estaban rentando en aquella ciudad. Había pasado ya algún tiempo desde su sueño, pero esa sensación de abandono no desaparecía.

-¿Te sientes bien muñequito?- preguntó la mujer un tanto preocupada.

-Claro que se siente bien, es sólo que la soledad lo está matando, ¿no es así?

-Toooooohhhmaaa!- corrió a abrazarlo -ya no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero, no quiero...

Si algo sabía el presidente de NG Records es que si se trataba de cumplir sus locas ideas, el castaño era capaz de comportarse como un adulto y trabajar arduamente. De algo tenía que servir el loco amor que sentía por ese pelirrosa idiota.

OoOoOo

-¿Qué mierda significa eso?

-Significa dos meses más, sensei

-NO ME REFIERO A ESO

-Se refiere a que ya quería regresar, pero es bueno para su carrera, son ocho ciudades más

-o...cho...

-dos meses más, sensei

oOoOoOo

Y Shuichi sintió que el cielo se caía cuando se enteró que su amado-esposo-no-marido-pero-si-amante, se quedaba por allá (no recordaba ni el nombre del continente, ni el de la ciudad) muy lejos y sin él. Suspiró. Tampoco es que se fuera a acabar el mundo; es el trabajo de Yuki y como el pelirrosa no permitiría que el escritor se inmiscuyera en sus canciones -otra vez- tampoco se contradiría, metiéndose en la vida del rubio.

El mundo no siempre era su amigo. Caminó arrastrando los pies rumbo a su cabina para grabar, estonces escucho lo que parecía una discusión y Fujisaki pasó corriendo a su lado enfurecido, como Suguru tenía un genio de mil demonios no lo molestó, era tan común que no le pareció extraño, lo que si lo dejó algo consternado fue ver a Hiro hablando con Ayaka y por lo que escuchó ya llevaba un rato parloteando con ella, por lo que concluyó que el enojo del tecladista fue la falta de atención del guitarrista.

Tenía planeado ir con Hiro a la tienda de mangas pero por lo visto estaba tan metido en su plática con la muchacha que no lo tomó en cuenta. A mala hora a Ayaka se le ocurre absorber a su amigo. En fin, se dio la media vuelta y decidió dar otro paseo previo a sus labores, que mas da, Fujisaki no andaba para darle lata con respecto a "debes ser profesional", imitó al menor y río complacido con su chiste personal.

-¿Hablas solo? - el pelirrosa se erizó cuando escuchó la voz de su cuñado.

-N-n- noo, es que ... pues... tonteaba, nada más, -dijo algo sombrío.

-Pero eso lo haces siempre – contestó honesto – sin afán de molestar creo que es un comentario fuera de lugar.

El cantante no se sentía fuerte para comenzar una pelea, no dormió del todo bien, habló hasta tarde con Eiri, además, le mostró una canción hecha para ellos dos con un "alto valor símbolico" y al parecer, el escritor o no quiso entenderlo o simplemente era una certeza cruel que no sabía escribir y sólo juntaba letras a lo baboso.

-Hoy ni siquiera tengo ganas de pelear... - miró a su cuñado y respiró como si hubiera corrido hacia el trabajo.

-¿Por qué?- preguntó de golpe el menor, así que el pelirrosa le contó que le enseñó una canción a su amante y que éste dijo que era mala y se había disgustado -déjame ver, déjame ver – el muchacho sacó de su bolsa un papel doblado con cuidado, lo extendió y se lo entregó para que lo leyera el monje, al terminar el texto soltó una carcajada – ahora entiendo porque se molestó si pones toda tu relación en una canción, seguro que no querrá que el mundo se enteré.

Shuichi se sintió agradecido porque por lo menos alguien le había entendido a su canción, se preguntó porque Yuki no comprendía nada de lo que escribía, pero después de escuchar a su cuñado, ya no le importaba realmente, el escritor era de esa forma, intentar cambiarlo era como había dicho Tatsuha hace algún tiempo, como rodar una piedra colina arriba, o algo por el estilo.

Hablaron durante un rato, cosas intrasendentes, sin sentido y algo rídiculas, pero con la seriedad propia que un niño tiene al comentar sus asuntos. Vieron pasar a Fujisaki varias veces, entrar esperanzado y salir encabronado; les resultó divertido y se olvidaron de sus tareas respectivas por unos instantes, hasta que el chico los descubrió y maldijo a Shindou para que se pusiera a trabajar como las personas decentes.

-¿Por qué Suguru tiene ese genio? - comentó en voz alta en el momento que se levantaba de la silla.

-Creo que le gusta tu amigo, pero es sólo una suposición- se metió el dedo meñique en el oído en señal de aburrimiento- Oye tengo boletos para ir a Disneyland Tokyo, quedé de ir con Chiba, pero el muy perro traidor me abandonó por su nueva novia y con eso que a ti te gustan estas tonterías pues pensé que... ¿Por qué tienes esa extraña mirada? No... ¡No me abraces! ¡Aléjateee!

Tatsuha lidió algunos minutos eternos porque el cantante no lo soltaba, cuando le dio un verdadero empujón agradeció que fuera tan diestro y fuerte a pesar de esa apariencia, ya que no lo lastimó.

-¡Qué emocionante!

-Sólo es Disneyland... y me los regalaron por comprar panecilllos...

-Me sentía tan solo...

-Se supone que Mamoru me enseñaría a ligar madres sexys y sin esposo, eso es importante no quiero salir en el periódico por un crímen pasional..

-Yuki nunca me lleva.. no es que sea un mal novio...

-Y yo le dije Hey! ¿A caso es más importante que yo? y cínicamente contestó Me da sexo ...

-¿Pero Yuki no tomará esto como una infidelidad?

-No lo culpo...

Tardaron muchos minutos para ponerse de acuerdo, incluso cuando ambos llegaron a su casa todavía no estaban completamente definidos ni el día que irían ni la hora, básicamente, porque sus horarios no empataban y porque decir "Tiene vigencia hasta dentro de dos semanas" no era exactamente escoger una fecha, hasta que juraron sobre videos de Nittle Grasper que el domingo asistirían a pesar de los inconvenientes que aparecieran, aun si eso significaba faltar a una tarea obligatoria.

Estar con el pelirrosa todo el rato no le había molestado, ya no le parecía tan aburrido o infantil e imbécil como lo hubiera jurado hasta hace unos meses. Era diferente, su percepción había dado un giro. Cansados en la banca vio su alegría y se sintió dichoso de estar a su lado justo en ese momento.

Si lo veía con frialdad en realidad su contacto fue mínimo pero se entendieron a la perfección y no se incomodaron por tonterías, comieron juntos, incluso subieron a algunas atracciones y gritaron como niñitos. Fue una buena tarde. Ambos lo sabían y no tenían que decirlo con palabras, bastaban las sonrisas que ambos tenían en el rostro. Disfrutar sin preguntarse sobre dudas existenciales o demonios resentidos.

- Me dijiste que Mamoru no había podido venir por una cita con una novia. ¿No te sentiste celoso? - se burló el cantante.

- Claro que sí. Pero no es algo que le vaya a reprochar, después de todo cuando yo salí con Reiko él no se quejaba.

Shuichi se pasmó, no esperaba tal sinceridad de parte del muchacho, le pareció extraño que siendo un Uesugi fuera capaz de mencionar la palabra celos sin alebrestarse o sentirse menos hombre. Así que siguió hablando como si se tratara de una conversación común y corriente para que el monje continuara con esa naturalidad sin que sospechara de alguna triquiñuela de su parte.

-Me sorprende que lo digas así como así... Suena raro... De hecho me parece un poco tenebroso escuchar esa palabra con esa voz.

-¿cuál?- preguntó curioso

-si... Me refiero que aunque Yuki es monosilábico, casi nunca dice si... Usualmente abre una posibilidad pero no lo dice directo ¿me doy a entender? - esperó escuchar la respuesta del monje.

-¿No te cansas? -no tenía en mente escuchar algo así, quizá una bromilla de mal gusto o cualquier comentario en el que no se requiera una mayor profundidad. Shuichi entendió que hablar con Tatsuha seriamente no lo convertiría en algo extraño, al contrario, lo acercaba cada vez más a la familia y eso le daba alegría, formar parte del mundo de Yuki por lo menos a través de su hermano.

-Si quieres la verdad - el otro asintió- es que la mayoría de las veces quiero tirar la toalla, porque la actitud de tu hermano me pone verdaderamente de malas, con ese porte de sabelotodo insufrible y perfecto. Es raro, porque en verdad lo amo, pero también me crispa los nervios. ¿Soy un mal novio?- preguntó un poco desenvuelto ante tal confesión.

-sinceramente no esperaba que me contestaras, creí de verdad que evadirías el tema y dirías "no seas malo, yo lo amo" con un tonito bastante fastidioso- soltó el monje

-Quizá lo hubiera hecho hace algunos años, pero la verdad ya no estoy de humor para ser tan buen muchacho, sólo quiero tener una relación normal con Yuki.

-detesto ese nombre...

Shuichi estuvo apunto de enojarse y hablar una sarta de tonterías que después captó. Yuki era el nombre de quien había vendido a su hermano. Durante todo este tiempo intentó comprender los sentimientos de su amante sobre ese "asunto", pero no se había detenido siquiera un instante a considerar a su familia, en su sufrimiento ellos también formaban parte de ese fragmento en la vida de Yuki.

-¿Quieres un globo? - sonrió y Tatsuha asintió. Entendió por qué Eiri se había enamorado de esa sonrisa, de la persona.

Ryuichi estaba feliz en el avión de regreso, sintió que nadie le quitaría el placer que sentía en esos momentos, finalmente, después de un largo trayecto, de trabajo de la mano del dictador de Tohma Seguchi y Noriko, además de ver en multiples situaciones al escritorcillo porque aparecía constantemente como si no tuviera una vida propia.

Pero ahora regresaba y ese rubio falso (al diablo que Seguchi dijera que era natural, ¿cómo? Si nadie más en su familia tenía el cabello de ese color) con su prepotencia se encontraban muy lejos y él tenía la oportunidad de platicar con Shuichi o Tatsuha sin que la sombra de ese hombre apareciera como solía hacerlo.

-Estás muy contento, ¿verdad? ¿Extrañabas mucho a Shuichi? - le dijo Ukai mientras separaba la vista de su libro y revolvía el cabello de su acompañante.

-En realidad extraño también a Tatsuha, sabes le llevo algunas cosas, con eso de que a él le encantan los libros en otros idiomas creo que le agradará mi regalo, todo el tiempo le gusta practicar y aunque en ocasiones finja que no le pone mucho entusiasmo, la verdad es que es todo lo contrario, es muy dedicado..

-Vaya, veo que ya por lo menos sabes quién es Tatsuha

-Eso fue algo ofensivo-comentó el muchacho- antes no eramos muy amigos pero eso no significa que no lo conociera, tal vez no lo recordaba, pero no es mi culpa tiene un bajo perfil– Noriko soltó la carcajada.

-Es la peor excusa que he escuchado, pero en fin, eres tú, es normal

Nadie se esperaba verlo por ahí, ni siquiera a sus empleados más cercanos les avisaron de su regreso. Para Noriko había sido un capricho del vocalista que sólo les traía problemas, porque nadie los ayudaría con esa extraña logística que debían tener después de una gira. Pero para él, era fascinante observar como las personas se sorprendían cuando veía las caras de quienes -se supone- deberían estar en otro continente.

Entonces lo miró entrar, supuso, tarde porque venía corriendo como era su costumbre todavía llevaba masticando un pan; detrás de él notó que entraba Shuichi con las manos arriba como si un asaltante se lo hubiese pedido. "K", pensó y en efecto ahí estaba el hombre tan tranquilo con su revólver amenazando a Shuichi. Sakuma sonrió quizo acercarse pero un diálogo se coló por sus oídos evitándolo.

-No necesito que me amenacen también- dijo el muchacho de cabellos negros.

-Sorry! Pero vives con él y desde que son tomodachis pues..

-Si, si como sea.. no me interesa...- contestó- gracias Shuichi hace meses que no desayuno como una persona de bien.

-Pero no hay remedio – soltó el pelirrosa-

Al contrario de lo que los demás quisieran pensar esas palabras eran más reveladoras de lo que aparentaban. Hablaban de una familiaridad que el no tenía con el pelirrosa, incluso con Tatsuha. Sintió envidia. Envidia por ambos. Se preguntó ¿Qué jdemonios había pasado para que se hablaran de esa manera? Quiso escupir, pero sus reglas de etiqueta le prohibían semejante asquerosidad. Se dio la vuelta y caminó a su oficina.

Tatsuha, por su parte, llegó a su lugar de trabajo, contestó correos, hizo reporte de medios, miró su perfil de facebook y de paso le mandó unas tareas a Mamoru para que se les revisará. Una vez que había ido a casa de Chiba se encontró al mísmisimo rector de la Universidad a la que todos querían entrar, no supo muy bien el comienzo de la conversación pero todo llevó a tener la loca idea de ser traductor y ahora estudiaba para el examen de la universidad.

-Maldito Chiba y su "¿quieres que te traiga algunos folletos?" - sacó de su mochila un fajo de papeles, cuando el universitario le ofreció su ayuda creyó que sería nada más uno o dos volantes, no todos los jodidos flayers con información de todas las universidades y escuelas que impartían la carrera en traducción.

Leyó atentamente cada uno de ellos, comparó y subrayó algunos detalles interesantes para él, estiró los brazos y ronroneó como si fuera un gato, apuntó algunas cosas en su libreta y miró su reloj, habían pasado cuatro horas, ya casi era el momento del almuerzo, levantó la vista hacía la puerta y se sobresaltó de ver a Ryuichi ahí parado.

-Sa..Sakuma-san, ¿desde cuándo está ahí?- tartamudeó nervioso no por la presencia del cantante, sino porque no estaba muy seguro de su comportamiento creyéndose en soledad

-Hace un rato... ¿quieres ir a comer? - su mirada no mostraba alegría y aunque sonaba con ese tono infantil el monje leyó algo de enojo, así que decidió declinar la invitación, de todos modos, ya tenía pactado con sus amigos la hora de la comida.

-No, lo siento Sakuma-san pero ya hice planes- le sonrió, se levantó y tomó su sudadera y se la echó al hombro, caminó rumbo a la salida, cuando estuvo lo suficientemente cerca habló- ojalá que le haya ido bien en su viaje- y salió dejando al rey musical con una mirada triste y con Kumagoroh en las manos.

YyYyYyYYyYYY

Shuichi salió disparado rumbo a la cafetería, K lo había detenido con un pretexto estúpido, los chicos ya deberían estar ahí, incluso Suguru, que por alguna extraña razón había aceptado cuando le propuso comer todos juntos, pero en su deseo de llegar pronto no se fijó en el trayecto y tropezó con su ídolo. Ambos cayeron al suelo. De inmediato Shuichi se levantó y comenzó a inclinarse en señal de disculpa. No había notado que era Ryuichi, hasta que éste murmuró un "Shu-chan".

-Sakuma-san ¡qué gusto verlo! Bienvenido ¿Cuándo regresó? ¿No serían seis meses? ¿Por qué fueron cuatro?- se emocionó el muchacho al vocalista de Nittle Grasper le supo mal que mejor Shuichi se emocionara y no Tatsuha, explicó brevemente algo inentendible para el pelirrosa, así que prefirió dejarlo pasar.

-Y ... ¿Quieres comer conmigo?

-Lo siento Sakuma-san... hoy no puedo tengo que ir con mis amigos, ¿le parece bien mañana?

-Mañana estará bien- lo abrazó de pronto- Te quiero Shu-chan- habló tierno pero vacío y el menor lo notó, notó la diferencia.

Maiko se dio cuenta que era la única mujer en ese grupo, por un lado tenía al guitarrista tranquilo al que siempre ha querido como un hermano mayor, a su lado se encuentra un muchacho que recién se lo presentaron y al que notaba algo incómodo, Tatsuha y para su mala suerte ahí estaba Chiba tomando un lugar frente a su inseparable amigo el monje.

-Pensé que te irías con tu novia.

-Ya terminamos, lo nuestro no funcionaría- explicó como si hablara de cambiar un libro o una libreta vieja- saludo a los chicos con un gesto de mano y ni siquiera se inmuto de que estuvieran los otros integrantes de la banda Bad Luck, les sonrío por igual y habló con naturalidad que a Fujisaki le produjo desconfianza.

Conversaba con el hermano de Eiri-san con una familiaridad que le molestó, parecían ser buenos amigos.

-Pero...

-No entiendes que lo hice por tí- tomó las manos del menor Uesugi- no pude continuar engañándome

-Me hiciste perder tiempo valioso, no puedes sólo decirme eso- volteó la cara indignado

Suguru se sonrojó con la escena y clavó sus ojos en las manos entrelazadas. Suspiró nervioso y jaló la manga de Nakano con miedo a ser reprendido por la pregunta que se estaba formulando en la cabeza. Miró sus propias manos que se movían con frustración. Tomó fuerzas y le comentó con una voz apenas audible.

-¿Ellos tienen algo?

-¿Quiénes?

-Ellos- ladeó la cabeza para señalar al par de morenos que parecían conversar sin un ápice de pasión, es más, con pereza el monje le explicaba a Mamoru todo lo que tenía que estudiar para su examen y lo que no entendía.

-No que yo sepa – contestó con indiferencia y siguió en su conversación con la hermana de Shuichi.

El tecladista los observó otra vez. Pestañó un poco y cuando se percató estaban tomados de la mano nuevamente y con los rostros cercanos. Forzó su oído, quería saber que decían.

-Entiendes que eres todo para mi

-Eso lo sé, pero.. ¿lo sabes tú?

-Ella no significaba nada.

-No puedo decirte no... siempre termino cayendo en tus hermosos ojos qué- un golpe en la cabeza calló a Tatsuha que soltó a su vez a Mamoru . Era Shuichi -Oye eso me dolió – se sobó la cabeza.

-Podrían dejar de engañar a las meseras- tomó una de las galletas que momentos antes les habían traído, la masticó lentamente – seguramente son cortesía de la casa, ¿verdad? -los acuchilló con sus ojos violetas.

-¿Qué puedo decir Shuichi? Ellas sólo pagan por el espectáculo- contestó Mamoru.

-Sabes Shindou si te pones celoso por algo tan insignificante, nuestra relación está condenada al fracaso- para sorpresa de Fujisaki, el pelirrosa no berreó, no gritó y ni siquiera lo desmintió, sólo bufoóy exclamó un imbécil.

Raro. Todo era extremadamente extraño.

Ryuichi Sakuma miraba su oficina limpia, yacía una caja en la mesa, sospechó que se trataban de las cenizas de kejun-chan y no se equivocó, había sido un gesto amable por parte del moreno. Se sentó pesadamente, le dolió ese comportamiento, le molestó que precisamente Tatsuha pareciera como si no le interesara, él no quería eso, él regresó para..

-Sí ya lo ví- las miradas escrutadoras hizo efecto al instante- no me miren de esa manera, que querían que brincara de la emoción... -Mamoru iba a decir algo, pero la mano de Tatsuha en su boca se lo prohibió de manera brusca- ok, ok, no es algo que quiera discutir con desconocidos... no te ofendas Suguru...- el aludido puso los ojos en blanco- simplemente me di cuenta que...

La verdad es que ya no entendía por quién había apresurado su gira. Murmuró unas maldiciones para ese par de idiotas que lo hacían sentir confuso.

-¿Dónde quieres ir Kuma-chan?- preguntó para evadir su hilo de pensamientos- ¿qué? A ese café, pero es de mal gusto, aunque tienes razón quizá podamos verlos... no, mejor no, yo no soy una persona que le guste rogarle a nadie kuma-chan.. la gente como yo debe ser admirada y no andar persiguiendo personajes que ni siquiera obtendrían un protagónico aunque el productor y director se acostaran con ellos- rió algo desquiciado.

Pagaron y salieron del local, Maiko sugirió ir por un helado antes de que ella tuviera que tomar su turno en la cafetería, pero sólo Fujisaki -sorpresivamente- se mostró interesado, entonces la mujer contenta lo tomó de la mano y se fue con él. Mamoru por su parte se dirigió a la universidad; le dijo al monje que revisaría algunas de sus notas de estudio y se despidió de ellos.

-Es interesante que Suguru haya aceptado la invitación de Maiko, ¿no creen? -soltó Hiro

-Es interesante como quieres ocultar tus celos- comentó Shuichi

-Sería más interesante si no supieras cuál de los dos lo provoca- remató el monje

Ambos lo miraron con odio.

Y lo días pasaron Shuichi trabajaba arduamente en su disco y Tatsuha estudiaba para su examen bajo la mano de hierro de Maiko y su buen amigo Chiba que se había conseguido un abanico de papel para golpearlo (¿de dónde había sacado esa maldita cosa?), lo interesante es que cada día se le hacía más llevadero pasar de largo frente a Ryuichi sin que su corazón repiqueteara de la emoción.

No supo en qué preciso momento se acercó al cantante sin que se flagelara con pensamientos masoquistas respecto a una relación que jamás tendrían. Cuando cortó o por lo menos adelgazó ese lazo se sintió más liviano y contento consigo mismo, sin embargo, esto no fue lo que sintió el cantante que le irritaba la nueva actitud del moreno.

Él pedía algo y él otro lo aceptaba pero no como antes, el nerviosismo encantador había evolucionado a una sonrisa cortés. El estúpido mundo le estaba dando un revés al magnífico vocalista de Nittle Grasper y lo peor de todo es que parecía ser tan amigo del pelirrosa que eso le revolvía el estómago.

Por su parte, el menor Uesugi le enseñaba a su cuñado a cocinar o por lo menos a no destruir la cocina cuando estuviera en ella. Su amistad creció, hablan de mil cosas menos de Yuki Eiri, es un tema tabú, en un acuerdo silencioso establecieron que cuando los temas de conversación terminaran podrían empezar a hablar del punto en común. La verdad es que Shindou no tenía porqué mencionarlo y Tatsuha simplemente lo ignoraba a propósito.

Pero no nunca tocaron el tema sobre el escritor, al contrario, día tras día Tatsuha se dio cuenta que vivir con su cuñado no significaba un camino lleno de peleas o de acosos, y hasta por un momento se sintió tentado a que Mika supiera lo divertido que podía llegar a ser Shuichi, pero su hermana no aceptaría tomar el té con ellos.

-Por lo menos ya no la incendias- señaló el moreno a la carne en el sartén

-Me da alegría que ya pueda hacer estos guisados tan complejos...

EL muchacho tenía pensado contestar con algo ocurrente pero alguien le ganó la oportunidad.

-Yo quiero probar eso... -la voz fuerte y clara de Yuki sonó en la cocina, el pelirrosa volteó al instante y corrió tras su amante, se besaron frente a Tatsuha, sin reparo, sedientos por medio año de sequía e ignorándolo. El muchacho se sintió fatal cuando escuchó decir a su hermano en un ronroneo "mira lo que te he traído" y llevó a su amante, seguramente, rumbo a la habitación.

El muchacho apagó la estufa, se quitó el delantal que horas antes se había puesto, lo dobló cuidadosamente y lo colocó en la mesa. Se acomodó el cabello y tomó la chaqueta que había arrojado a la sala cuando llegó, se puso sus zapatos y salió de la casa. No escuchó cuando el concierto de gemidos empezó.

Caminó por las calles sin dirección. Triste, feliz, preocupado, sentido, esos no eran los sentimientos que se formaban en su ser. No, él sentía un cosquilleo en el pecho que se acrecentaba, una molestia en la garganta y le picaban los ojos como si hubiera visto directamente al sol, su cara estaba caliente y apretaba los dientes, pero seguía pensando exactamente que significaba eso...

Su cabeza reaccionó cuando una puerta frente a él se abrió. Había llegado al departamento de Haku.

-¿Uesugi-kun? Es un placer tenerte de visita pero me parece ex..

No terminó de hablar, Tasuha lo besaba y empujaba dentro del departamento.

Hola después de muchos intentos fallidos aquí el capítulo 25.. quiero agradecer que continúen leyendo este fic a pesar de que su autora tiende a la procratinación, en fin, en este capítulo quise hacerle un pequeño homenaje a la autora que hizo que volteará a ver con seriedad a los fanfics, y quien me da ánimos cada que puedo conversar con ella; Petula Klark como la conocí en aquel entonces o Petula Petunia como aquí la llaman. Una verdadera delicia leer sus creaciones, así que si quieren divertirse, llorar y filosofar está en la sección de KKM...

...les contaré algo: Mi jefe, un gran periodista de tecnología me dijo que era el momento de ponerme seria y la editora me comentó que mi problema radicaba en mi nula organización, entonces me dijo que laborar en la revista no tenía porque consumirme y entonces entendí que con "seriedad" se refería a la optimización del tiempo. ¿Qué tiene que ver esto con Las desventuras del monje vividor? Sencillo, buscaré seriedad en varios aspectos y eso incluye a esta historia.

Bien, creo que es todo por ahora, salvo que tengo unas ganas increíbles de escribir fics sobre Faye y Spike de Cowboy Bebop, una de las pocas parejas heteros que me entusiasman... pero aún no tengo como idea de qué.

Y hablando de la historia, Tatsuha es un pobre muchahco confundido, ¿ustedes que creen? ¿Por qué de repente se comporta raro?... Yo sólo sé una cosa VENDETTAAA! Ryuichi debe entender.

Saludos