Hola y bienvenidos sean todos a leer este Fanfic, los personajes no me pertenecen. ni la historia debido a que esta historia está basada en "Adini Feriha Koydum" , Espero que les guste y acepto sugerencias
Capitulo 25: "Sin secretos"
Akane miraba hacía fuera desde un enorme ventanal, la nieve caía lentamente y el frió comenzaba a hacerse presente. Había llamado a su padre para disculparse por huir, pero el simplemente le dijo que se cuidará y que no volviera a casa. Ahora ya no tenía un lugar al cual llegar.
Volvió a mirar la nieve y entonces recordó aquel día en que Ranma le pidió matrimonio, sonrió con amargura mientras apoyaba su cabeza en una de sus manos. Sintió unos pasos acercarse y su mirada se dirigió hacía el ruido, era el chico de la trenza.
Cargando una manta, luego de preparar la chimenea se aproximo hasta Akane para cubrirla con una manta. Ella se encontraba sentada en el sofá, tan concentrada en sus pensamientos que no quiso interrumpirla, así que simplemente se sentó a su lado y disfruto un poco de su compañía.
—Papá no quiere que vuelva a casa—soltó Akane mirando con amargura al chico frente a ella.—Simplemente dijo que deshonre a la familia, quito la demanda contra ti por secuestro... —suspiro.—Bueno supongo que así serían igualmente las cosas—miro fijamente a Ranma que solo acariciaba su mano libre con dulzura antes de recordar.—Estaba acordándome, Ese día iba a decirte la verdad—sonrió con tristeza.—Cuando me propusiste matrimonio, lo había intentado muchas veces, pero no pude... tenía miedo de perderte.
Ranma acariciaba la mano libre de la joven de cabellos azules, mientras la escuchaba en completo silencio. Aun había algo que aclarar y ella lo estaba haciendo en ese preciso instante, mantuvo la calma y se acerco un poco para escucharla mejor.
—Antes de la carta, intente otras veces y no pude... fui cobarde, lo siento—se disculpo Akane.
—No sabes el dolor que sentí, el día en que me rechazaste—contó Ranma.—Cada vez que te perdí, y después de todas las mentiras que dijiste—suspiro.—Solo quería lastimarte, con toda mi rabia—enfatizo.—Quería que te ahogaras en la tristeza.
—No tenía todas las cosas que solías pensar de mi Ranma—dijo Akane lamentando sus mentiras.—Pensé que no querrías saber de mí al saber la verdad.
—Trate muchas veces de convencerme, que realmente te odiaba—miro hacia afuera para ver la nieve caer.—Quería vengarme...
—¿Qué hubiera pasado, sí lo hubieras sabido por mí? —pregunto la muchacha de cabellos azules con curiosidad.
—No lo sé—Pensó en voz alta.—Hubiera pensado que vivía entre mentiras o hubiera sido más fácil creer en ti, no lo sé—miro con algo de pena a la joven.—Tú me quitaste lo único en que creía, en ti... no tenía a nadie más, así que recurrí a mi ira.
—¿cuánto tiempo paso? —se cuestiono Akane.—¿Qué nos hemos hecho Ranma?
—Te hubiera fallado si hubiera continuado todo como estaba, con esas mentiras...—admitió Ranma con sinceridad.—Iba a decir ven conmigo Akane eres mía—sonrió.—Fue una tortura no creerte, era como la muerte.
—Ese día, Qu-Que... fui a entregarme a ti Ranma, pensé que me había suicidado—Contó mirando seriamente al muchacho de la trenza.
—Cuando te vi llegar, me moleste conmigo—recordó el momento.—Porque... —trago saliva.—Quería tocarte a pesar de la situación—logro decir, viendo a Akane mirarlo sorprendida.—Ese maquillaje, el peinado, todo... nada era tuyo—se aproximo hasta quedar a centímetros de la muchacha de cabellos azules.—Pero tu esencia, era lo único que podía reconocer.
Completamente aturdida por la última confesión de Ranma, se vio envuelta en los brazos del muchacho qué con fuerza la sostenía contra su pecho. Se aferro con desespero a los brazos de Ranma, necesitaba sentir su calidez y su protección, después de todo lo que habían tenido que vivir.
La noche avanzaba lentamente, mientras ellos se encontraban abrazados en el sofá mirando la madera consumirse en la chimenea.
Una pregunta se repetía, una y mil veces dentro de su cabeza. Y hasta que Ranma no la respondiera, no tendría claridad de sus actos.
—¿Qué hubiera pasado, si Kuno no hubiera aparecido? —pregunto mientras se alejaba un poco del cómodo regazo de Ranma, para verlo directamente a los ojos.
—Ya hemos hablado de ellos—respondió el chico de la trenza.
—No lo hemos hecho—aclaro Akane.—Hablaste de tus sentimientos, no de tus pensamientos... ¿cómo estaríamos juntos sin haber vivido eso?
—No importa como sucedió Akane—soltó con sinceridad mirando a la joven.—Pero sabía que íbamos a volver a estar juntos, y así fue.
—Pensé que me odiabas Ranma... —contó con tristeza.—Incluso imaginar nuestro encuentro era difícil.
—¿Qué más pensabas? —pregunto Ranma notando la tristeza en la voz de la muchacha.
—Pensaba en que te había perdido, aquel día en que te vi con aquella mujer contigo—recordó.—Era como si me aventaras la puerta en la cara... y Aunque no lo hicieras apropósito, pensé que termino.
—¿Cómo te repusiste?
—Pensaba todo el rato, en que nuestro amor no había terminado—admitió sonriendo.—Era en lo único que pensaba, mientras tú te escondías en tu enojo.
—En esos días, cuando te veía y sentías todo eso... yo me sentía peor—agrego Ranma con la mirada perdida.
—¿cómo lo soportaste? —pregunto Akane acomodándose en el pecho del muchacho.
—En esa casa, al borde de aquella cama, me quede de pie a luchar por ti—aseguro con determinación.—Y ahí, me llamaste mi amor...
Nerviosa por las palabras tan directas del chico de la trenza, tomo la manta y se tapo hasta la nariz para ver a Ranma mirarle intrigado.
—Tu esa noche, con la mujer que te fuiste ¿dormiste con ella? —interrogo Akane recordando aquella espina que le clavaba en su pecho.
—No es necesario hablar de eso—respondió Ranma con incomodidad.—Por favor ¿sí?
—Ranma no me evadas—se acerco persistente hasta el oji azul.—¿Qué sentiste? —logro ver como el azabache miraba incomodo en dirección hacia la chimenea. —Tocaste a alguien más... la besaste ¡Ranma ¿cómo te sentiste?!
—¡Sentía que me odiaba tanto como el odio que sentía por ti, por mentirme! —respondió molesto.—¡Sentí que era un miserable e inútil hombre! —Tomo a la chica por las mejillas para obligarla a verlo.—Akane, tu eres mi fuerza... lo siento.
—Yo también lo siento... —repitió Akane con pesar.
Se abrazaron antes de ir a dormir, por fin ambos le habían dado un cierre a sus problemas. Ahora solo quedaba en sus manos lo que pudiera pasar.
Despertó algo más tranquila para abrir sus ojos lentamente, se estiro un poco y entonces volteo para ver al muchacho a su lado. Pero su sorpresa fue mayor al mirar el sitió completamente vacío, extrañada se reincorporo para sentarse sobre la cama y destaparse para salir de la enorme cama en que se encontraba.
—¡Ranma! —llamó Akane.
Sin obtener respuesta, se encamino fuera de la habitación para ir en búsqueda del muchacho. Logro ver la chimenea prendida, pero el lugar completamente vacío. Asustada se sentó en el sofá, preocupada por el joven de ojos azules.
Miraba el reloj sobre la chimenea, eran las tres de la tarde y aun no habían rastros de Ranma, fastidiada se dirigió hasta la pecha para buscar su abrigo, cuando entonces la puerta de la cabaña se abrió dejando ver al chico de la trenza.
Observo atentamente a la joven de cabellos azules, esta le miraba queriendo fulminarlo con la mirada, pudo ver como la chica se aproximaba hasta él con el ceño completamente fruncido.
—¡Ranma ¿Donde estuviste tanto tiempo?! —reclamo Akane perdiendo la paciencia. —¡¿Por qué te fuiste sin despertarme?!
—Pensaste que me fui sin ti—insinuó mirando a la chica.
—¡Estás hablando enserio! ¡Estaba a punto de ir a buscarte! —soltó irritada cruzándose de brazos.
—¿Querías buscarme en el bosque? —pregunto Ranma riendo por la escena de la menuda muchacha.
Miro de medio lado a Ranma, mientras que este dejaba un montón de bolsas del supermercado sobre la mesa.
—¿Solo trajiste esto? —encaro Akane levantando una de sus cejas.
Eso no explicaba la tardanza de su salida, eran muchas cosas pero aun así nadie tarda cinco horas en ir a comprar.
—Te ves tan dulce enojada—comento Ranma quitándose el abrigo.
—¡Ranma ¿Dónde estabas?! —vocifero Akane enfadada.—¡No creo que fuiste solo de compras!
Con una sonrisa en el rostro y manteniendo la calma, observo el fuego de la mirada avellana de Akane antes de responder.—Solo espera... luego lo veras—aclaro.—Mejor vamos a cocinar juntos... —sugirió indicando la cocina de la cabaña.
Resignada comenzó a abrir las bolsas del supermercado, necesitaba ver que había comprado el joven antes de empezar a cocinar.
En la casa de los Hibiki, una muchacha recién casada cocinaba tranquilamente la cena para su esposo que había llegado hacían unos minutos atrás. Sonrió para ver a Ryoga sentado en la isla de la cocina, el muchacho leía un diario animadamente mientras bebía un café.
—Ryoga—pronuncio Satsuki para llamar la atención del joven.
—¿sucede algo? —pregunto el chico de la bandana dejando el periódico a un lado.
—Gracias por todo—logro decir al borde de las lagrimas.—Sé que no me amas, pero si me quieres y eso lo usaré—aseguro sonriendo.—Lograré que me ames, te lo juro.
Miro a la chica de cabellos color vino con dulzura, pese a todo el daño que él había causado en su familia. Ella aun así lo quería y estaba dispuesta a ayudarlo con su mayor obsesión y amor.
—Satsuki, toma las cosas con calma—sugirió Ryoga sonriendo.—No es necesario que lo hagas, de todos modos... yo soy feliz igual—aclaro.—Mi felicidad esta con los que amo, y yo soy feliz de haberte ayudado, no te prometo nada... pero intentaré que esto funcione.
—Entonces funcionara—rió Satsuki.—Seremos muy felices...
Ryoga solo se limito a sonreír ante la aclaración de su esposa, después de tanto luchar por un amor no correspondido se encontraba cansado. Quizás necesitaba vivir con esa mujer, para lograr descubrir realmente cuáles eran sus sentimientos, y sabía que en aquellos ojos brillantes de la chica encontraría la respuesta.
Molesta por lavar tantos trastes sucios sin ayuda, se levanto de la mesa para ir en búsqueda de Ranma. Camino dentro de la cabaña, mientras buscaba al poco proactivo joven que se encontraba a un lado de la ventana.
Miraba a través de la cortina hacía fuera con sigilo, cuando los pasos de la enojada muchacha de cabellos azules lo distrajeron.
—¡Dijiste que me ayudarías y te fuiste! —reclamo Akane levantando una de sus cejas.
Ranma paso por su lado ignorándola completamente, tomo el abrigo de la muchacha que le observaba sin entender sus acciones.
—¿Qué pasa? —cuestiono Akane preocupada.
—Ponte esto—ordeno Ranma pasándole el abrigo a la joven.—Vamos a salir...
Fastidiada con la misteriosa actitud del chico de la trenza, obedeció a regañadientes su orden. Con lentitud se puso el abrigo, la bufanda y unos guantes antes de seguir al inquieto joven.
—¿Está nevando afuera? —pregunto la chica.
—No preguntes Akane—resoplo Ranma tomando de la mano a la muchacha.—Cierra los ojos—pidió frente a la puerta ante la extrañada mirada de Akane.
—¿Por qué? —volvió a preguntar sin entender nada.
—¡Ciérralos! —pidió nuevamente para ver a la joven rodar los ojos antes de obedecer. —¡No los vayas a abrir! —advirtió antes de abrir la puerta del lugar.
Con cuidado saco de su bolsillo la última cosa que había sacado de la casa de Akane, lentamente tomo los aretes y los puso con cuidado en las orejas de la muchacha.
Levanto una de sus manos para sentir el objeto que estaba ahora en sus orejas, el tacto de sus habilidosas manos le indico de inmediato que era, los reconocía después de haber estado tanto tiempo con ellos.
—¡Trajiste los aretes! —sonrió Akane sin abrir los ojos.—¿Como los encontraste? —pregunto para abrir sus ojos y ver la mirada azulada de Ranma.
—Ven acompáñame—pidió Ranma tomando la mano de Akane con fuerza.
En cuanto puso un pie fuera de la cabaña, se encontró con la nieve cayendo lentamente en el lugar. Mientras que el sitió había una pequeña mesa instalada con unos banquillos, además de eso estaba la señora Kin y el señor Chingensai, más otro hombre que no pudo reconocer pero parecía ser un juez.
Los espectadores comenzaron a aplaudir ante la llegada de los muchachos.
Akane miro a Ranma que le observaba con una sonrisa, se acercaron a la mesa de a poco mientras era guiada por el azabache que caminaba hacia el lugar. Pudo ver como el joven se quitaba el gorro de lana que traía puesto y volteaba para verle.
—Esta vez no hay anillo—dijo Ranma mirando la nieve caer.—Pero la nieve es real, tu eres real, no tienes un vestido, ni yo un traje—rió.—Ni siquiera te di una sortija de compromiso, aquí, ahora, en este momento—tomo aire y hablo.—¿Te casarías conmigo?
Con emoción y viendo caer la nieve en el lugar, trago saliva antes de responder aquella pregunta que antes no había logrado resolver debido a sus mentiras. —¡Acepto! —logro decir con lagrimas en los ojos debido a la emoción.—¡Acepto! —repitió feliz para abrazar al azabache.
La señora Kin se acerco hasta Akane, para entregarle un hermoso velo con pequeños encajes en él. Extendió sus manos y le puso con cuidado el trozo de tela a la muchacha en sus hermosos cabellos azules.
—Hija, espero que seas tan feliz como yo lo fui—pronuncio la anciana con cariño.
—Gracias—sonrió Akane antes de tomar asiento.
La ceremonia se llevo a cabo en completo orden, el juez realizaba sellaba la promesa entre los jóvenes y la pareja de ancianos era testigo de dicho evento. No necesitaban nada más, solo se necesitaban el uno al otro.
Ambos firmaron el acta matrimonial y se consolido la unión entre la pareja, los dueños de las cabañas aplaudían felices mientras que los jóvenes sonreían.
Ranma levanto el pequeño y delicado velo, para ver el rostro de su ahora esposa y observarla lleno de emoción, los ojos de ella brillaban tanto o más intensamente que los suyos. Haciendo el momento más especial para ambos.
—A partir de ahora, mi corazón latirá siempre por ti Akane Saotome—hablo Ranma completamente hipnotizado por la hermosa sonrisa de la muchacha.
—Te amo Ranma—logro decir Akane antes de eliminar la distancia entre ambos.
Movía sus labios lentamente por aquella adictiva boca de la joven, disfruto levemente del momento, ya que se encontraban presentes los dueños de las cabañas y el juez. Se alejo levemente de Akane para abrazarla con fuerza. Deseaba congelar y detener el tiempo, qué ese hermoso día no terminara jamás.
-o-
Sayuri observaba detenidamente a su amiga de la Universidad, Akari llevaba días en los que parecía ser por completo otra persona. La muchacha miraba la caída de la nieve, mientras fumaba un cigarro fuera del club nocturno de los Saotome.
—Me he quedado sola—suspiro Akari mirando la nieve.
—Akari... —se acerco hasta la joven.—No estás sola amiga.
—Siempre supe que Ranma quizás me dejaría, pero Ryoga—tiro la colilla de cigarro lejos.—No me lo esperaba...
—Mira las cosas suceden por una razón amiga—comento Sayuri.
—Yo solo espero que él sea realmente feliz—sonrió con lagrimas en los ojos.—Entiendo que me haya dejado, yo lo arruine todo... haré un viaje y me tomaré un tiempo para pensar.
—Has madurado... —menciono una voz tras la chicas.
Ambas miraron extrañados al castaño tras ellas, sabían perfectamente quien era el sujeto en el lugar.
—Maestro—expreso Sayuri.—¿Qué haces aquí?
—Necesito hablar un poco con Akari—comento el ex-capitán.—a solas—indico el hombre para ver como la muchacha salía del lugar.
Se acerco hasta el actual maestro de la Universidad y sonrió con sarcasmo.
—¿A qué debo su presencia? —pregunto la muchacha de cabellos verdes.—Si viene por información de Ranma, creo que se equivoca esta vez... —agrego dando en el clavo.—Capitán le diré una cosa, deje a Ranma en paz.
—Lo haré—sonrió Shinnosuke.—Supe lo de Ryoga, y espero que tu viaje te haga reflexionar... aunque aun no entiendo ¿lloras por ego o por amor?
—¿Amor? —cuestiono Akari.—Ese sentimiento no tiene ningún valor...
—Sí es por eso, realmente te lastimaron—agrego Shinnosuke.
—A mí nadie me lastima—aclaro la muchacha de cabellos verdes sacando otro cigarro.
—¿Entonces no eres humana? —bromeo el profesor.
—Depende de a qué llamas humana—respondió con sarcasmo.
—No eres tan dura Akari—hablo el joven.—No te presiones, pero oye si todo este juego de ser mala te sirve, entonces sigue así... —suspiro.—Pero, así no tendrás paz.
—¿Quién dijo que yo quiero paz? —interrogo fastidiada tirando el humo del cigarro sobre el rostro del muchacho.—Quiero encontrarme de nuevo Capitán, ser la que era antes de todo, por eso actué así... Soy Akari y es así como soy...
—Entonces vuelve a ser la de antes y enfrenta tus problemas... —sugirió Shinnosuke quitándole el cigarro de las manos antes de irse.
Sonrió amargamente antes de ver al capitán marcharse del lugar, pese a todo el podía comprenderla mejor, después de todo ambos perdieron algo que amaban.
-o-
Akane y Ranma se miraban nerviosos, se encontraban sentados sobre la cama y la tensión en el ambiente les impedía respirar con normalidad. Ninguno se atrevía a hacer movimiento alguno, más que el de mirarse mutuamente y respirar. Sabían que aquella era la noche de bodas, y debía ser algo inolvidable para ambos.
Ranma tomo la iniciativa y lentamente se aproximo a la joven, para tomarle lentamente del mentón. En cuanto sus dedos rozaron su piel, la sintió temblar y pudo ver en su mirada el miedo de concretar aquel momento.
—Amor... —susurro cerca de su oido, para pasar una de sus manos por el hombro de la chica.
Aquel mínimo contacto la asusto, y pese a que si estaba dispuesta a entregarse. Aun no se sentía capaz de hacerlo, puesto que recordaba nuevamente a su familia. Era correcto lo que había hecho, pensó comenzando a cuestionarse.
Toco un poco la piel bajo la camisa de seda de Akane, cuando la sintió huir a su contacto. Fue entonces que instintivamente se detuvo, sabía que algo sucedía y no quería forzar la situación.
—Ranma, no estoy bien—murmuro Akane observando al joven que le miraba algo decepcionado.—De verdad lo siento mucho—se disculpo.—No estoy bien, pero esta noche es muy importante... y lo arruine todo.
Vio a la muchacha de cabellos azulados llorar cubriéndose el rostro con ambas manos. Comprendió de inmediato que se sentía culpable por no poder consumar su matrimonio, y pesé a que deseaba hacerla suya se contuvo. Respiro profundo y miro a la muchacha con dulzura, para tomar una frazada y cubrirla con está.
—No arruinaste nada—dijo Ranma para tranquilizar a la menuda joven.—Esta noche es especial, te entiendo—comprendió.—Te deseo tanto, desde hace mucho tiempo que te deseo—confeso con sinceridad.—Pero lo importante es que estamos juntos, yo... podría esperarte toda la vida—sonrió para luego acariciar una de las rosadas mejillas de Akane.—Recuéstate bajo la ropa—indico.
Esa noche dormirían abrazados, compartiendo el mismo espacio y disfrutando de la compañía mutua siendo único testigo de ello el oscuro manto de la noche, que se apodero del cuarto en cuanto apagaron las luces.
Ranma se encontraba sentado en una mesa del enorme hotel de su padre, mientras esperaba con calma la llegada de su madre. Miro por quinta vez la hora, antes de verle llegar apurada al lugar. Nodoka lucía elegante como siempre y con cara de alivió al ver a su hijo nuevamente.
—Madre seré breve—dijo Ranma luego de saludar a la mujer.—Me casé con Akane—soltó el mensaje sin irse con rodeos.
Aquello había sido como una bomba para ella, comenzaba a pensar que era una pesadilla. Pero luego de unos minutos, noto con amargura que la noticia era sería, debido a la mirada severa de su hijo.
—Hijo, cometiste un grave error—comento Nodoka para ver la molestia en la cara de Ranma.—Lo peor es que no me dejaste hacer nada al respecto...
—Madre, entiendo tu sorpresa—hablo comprensivo.—Pero escúchame y trata de entender, yo amo a Akane y no quiero estar lejos de ella.
—Tú a mí, ya me dijiste todo con este matrimonio—suspiro la mujer.—No sabes lo que te has hecho y nos has hecho... creo que quieres ignorar nuestro dolor.
—Mira, sé que te duele enterarte—agrego frustrado el oji azul.—Pero no me dieron otra opción, ustedes no entienden de razones, ahora mismo estas siendo egoísta ¿Qué más podía hacer?
—No la acepto, pero respetaré tu decisión—expreso Nodoka.
—Madre, no estoy de ánimo para discutir contigo—Encaro Ranma cruzándose de brazos.
—No quiero escuchar, como dejaste que te engañara—explico la madre del muchacho llorando de impotencia.—Pero, espero que esto no arruine tu vida.
—Mamá, ya nos dijimos demasiado—suspiro resignado.—No quiero que nos lastimemos más, nos casamos y ustedes, incluyo a papá tendrán que respetarlo.
—Está bien, lo acepto—admitió Nodoka sintiéndose derrotada.—Pero no esperes que confié en ella tan rápido, ella nos mintió y eso no lo olvido—termino por decir la mujer antes de retirarse frustrada del lugar.
En cuanto su madre se retiro, termino su bebida para luego ir a buscar a Akane que le esperaba en el parque frente a la residencia.
Se balanceaba en el columpio alegremente, mientras esperaba a Ranma en el lugar. Había podido hacer las paces con su padre por teléfono, con la condición de que le enviará una fotografía de la libreta de matrimonio para comprobar de que se hubiese casado, ya que eso comprobaba de que no había deshonrado a la familia. Se detuvo poco a poco en el lugar para mirar los juegos, todo en ese lugar le recordaba a ella junto a su hermana mayor, ella siempre le llevaba a jugar a esa plaza.
Llego al lugar luego de estacionar su vehículo, tomo aire y con las manos en los bolsillos avanzo en dirección hacia la muchacha de cabellos cortos. Ella lo esperaba sentada en columpio de siempre, antes de llegar al sitió sus miradas se encontraron y Akane se aproximo hasta él.
—¿Cómo te fue? —pregunto Akane preocupada.
—Bien, ¿supongo? ¿y a ti? —interrogo el chico de la trenza.
—Bien, en teoría... —rió al ver la expresión de preocupación que Ranma ponía en ese minuto.—Aun duele eso sí—explico Akane tocando su pecho.—Los malos ratos, mis errores nos lastimaron a todos...
—¿Por qué lo dices? —cuestiono Ranma tomando la mano de su esposa para caminar lentamente en dirección a la residencia.
—Si hubiera dicho la verdad, si hubiera hablado de ti con ellos desde un principio... las cosas serían diferentes—lamento la joven, haciendo recuerdo de sus mentiras.
—¿Y qué hay de ellos? —agrego el azabache.—¿los golpes? ¿los malos tratos? ¿el compromiso a la fuerza? Y a pesar de todo lo sucedido, nunca los abandonaste...
—Sé que lo aceptaran con el tiempo—expreso la peli azul mirando a su esposo de reojo.—Prometo no guardarte más secretos jamás—sonrió para notar que ya se encontraban frente al enorme edificio.
—También lo prometo—aseguro Ranma para abrir la puerta de la residencia.
Caminaron lentamente por las escaleras hacía arriba, tardaron unos minutos antes de llegar al apartamento del chico de la trenza.
Ranma busco en sus bolsillos las llaves y luego abrió la puerta de su apartamento. Miro a su esposa que le extendía la mano sonriente, comprendiendo que aquel nuevo paso debían darlo juntos en ese lugar.
—Este será nuestro hogar por ahora—indico Ranma.—Cuando me gradué a fin de año, compraré una casa para mi hermosa esposa y mis futuros hijos—aclaro sonriente.
—¿Hijos? —pregunto Akane sorprendida mientras cerraba la puerta tras ellos.—Aun no hablamos de eso...
—Quiero cinco—bromeo el chico de la trenza.
—¡¿Qué?! —exclamo la muchacha de cabellos azules sin notar el tono en que su esposo había dicho las cosas.—Yo pienso que con tres máximo, está bien...
—Yo solo quería uno, pero ya que insistes—rió Ranma ante la ingenuidad de su inocente mujer.
Abrazo a Akane por la espalda en un inesperado movimiento, que hizo vibrar a la joven bajo sus brazos. Respiro el aroma de su sedoso y bien cuidado cabello, antes de sacar de su bolsillo una caja de terciopelo oscura, con delicadeza la dejo en una de las manos de la muchacha que extrañada miraba el objeto.
—Dijiste que era sin anillo esta vez—reclamo Akane antes de abrir la caja.
El anillo que estaba dentro de la caja era mucho más simple que el anterior, pero esta vez tenía un significado especial, debido a que este anillo poseía forma de copo de nieve.
—Esta vez me costó menos encontrar el indicado—confeso rascando su cabeza fingiendo naturalidad.—Lo vi, y supe que este era el correcto—dijo Ranma alegremente para ver la enorme sonrisa de su esposa.
—También te compre uno, lo mire en una tienda—agrego la peli azul entregándole una pequeña caja a su marido.—Es muy simple, pero es algo que pude comprar yo misma—expreso.
Abrió la caja con cuidado, para encontrarse con un simple anillo de oro similar al que él había comprado.—Para mí, aunque sea simple... es el más importante—informo Ranma para tomar el anillo de la caja de su esposa y ponerlo en su dedo anular de la mano izquierda.
Akane imito la acción de su marido, poniendo el anillo en el dedo de este y ver una enorme sonrisa en el chico de la trenza.
—Te amo tanto... —pronuncio Ranma con suavidad para tomar el rostro de la muchacha con ambas manos.
—Yo también—logro decir Akane sintiendo las manos de su esposo tomar su cara y acariciar sus mejillas con delicadeza.
Lentamente se apodero de los labios de su bella y delicada musa de cabellos azules, disfruto poco a poco de aquel dulce tacto, antes de sentir a la muchacha comenzar a desabrochar los botones de su camisa.
Toco con cuidado el torso bien trabajado de Ranma, mientras sentía como el joven la guiaba en medio de su apasionado beso en dirección al cuarto.
No supo en qué momento la había arrastrado a la habitación del apartamento, pero de lo que sí estaba seguro era que esta vez al parecer, consumaría su matrimonio con su esposa. Ya no quería esperar más, pese a sus palabras el día de la noche de bodas.
Se dejo caer en la cama tras ella, antes de ver los azulados ojos de Ranma ennegrecer de pasión.
—¿Vas a ser mía? —pregunto el chico de la trenza, antes de dejarse caer en la tentación que lo estaba matando por dentro.
—Sí... —respondió con una sonrisa.—Siempre seré y he sido tuya, desde el día en que nos conocimos—aclaro para ver como el joven le robaba un beso que la dejo sin aliento por unos minutos.—Ese es mi último secreto...
Sonrió ante las dulces palabras de su ahora esposa, sabía que desde ese día. Nada ni nadie, los separaría, porque los muros entre ellos ya no existían. Porque ambos estaban ahí ahora, sin mascaras y dispuestos a vivir su amor, sin mentiras, ni secretos. Desde el hoy y al presente, se amarían día tras día, recordando que el mejor camino para resolver los problemas, es siempre ser sinceros y apoyarse el uno al otro.
Fin.
Hola!
Y llegamos al capitulo final, les confesaré que al principio pense que este fic iba a ser más corto... pero uff... fue más extenso de lo que esperaba y me robo muchas horas de sueño, debido a que mi cerebrito trabaja mejor por las noches~ :( maldito imsomnio, además hice corto el final... pesé a que quería extenderlo, porque iba a hacer un lemon, pero al final pienso hacerlo en el Epilogo cuando lo haga, necesito practica e inspirarme con música Tryhard xD! Bueno les envio saludos a todos los que me apoyaron con su reviews y hermosos comentarios positivos, durante estos tres meses casi... y esperando que el final les gustara les envio un fuerte abrazo, nos estamos viendo en "Felicidad sin fin" que se viene un capitulo largo para compensar la falta de actualizaciones . Un beso para todos y esta vez mandaré solo saludos... por privado responderé los reviews en esta ocasión.
Sé que muchos quedarán gusto a poco por el final de Akari, pero no la quise hacer sufrir más :C ! Yo si la quiero xD!
Saludos a: Deliza22, SaeKodachi47, esmeralda saotom , A redfox, Eliza tendo, Haruri Saotome, litapaz, ELISA LUCIA V 2016, a los rusos, a los pokemones y a los haters tambien !
Muchas gracias por leer~ =)
Atte. Bely
