INMORAL. SOMBRAS.
CHAPTER 25.
POV DE TRUNKS.
—Hola—saludó Pan al llegar a casa. Se acercó para darme un beso en la mejilla, y pude captar un olor, no el de ella. Era el olor de un hombre.
—No se lo digas a nadie—dijo—, pero… Goten estuvo aquí. Acabo de hablar con él—explicó.
—Ya veo—Tiene razón.
Es el olor de Goten.
No hay duda de aquello.
—Entonces, vamos a comer—oferté.
Salimos de casa con dirección a un restaurant, de todas maneras, Pan estaba vestida de acorde al lugar. De vestido tubular negro enterizo, al igual que sus zapatos. Comimos, bebimos un par de copas de vino, y ahora conduzco de vuelta a casa, pero ante la señal del semáforo en rojo, obligatoriamente debo parar.
Mientras espero, mi vista enfoca una tienda de pastelillos, no muy a lo lejos.
"Sr. Briefs"
"¿Qué quieres?"
"Han enviado un presente para usted. Seguridad lo está revisando"
FLASHBACK.
—¿Quién lo ha enviado, Nian?
—Dice que es de parte de Mai Yamada.
¿Qué mierda ha dicho?
—Sr. Briefs. Si usted lo ordena, les diré a los de seguridad para que lo tiren a la basu…
—No. Tráemelo.
Ella acede, y poco después entra con una pequeña caja atada con un lazo rojo, a manera de regalo.
—Los de seguridad ya lo han revisado. Está limpio, sin ninguna amenaza potencial.
Hm. Como si eso me asustara.
Trunks. Nian solo está haciendo su trabajo. Controla tu cabreo, hombre.
Me hago caso a mí mismo, le ordeno dejarlo sobre el escritorio. Después de hacerlo, ella me deja solo.
Me acerco a la caja de color café, desato la cinta y la abro.
Dentro, un pastel de fina decoración aparece, conjuntamente con una tarjeta, colocada en un compartimiento en uno de lados del interior de la caja.
La tomo, y comienzo a leer:
Trunks,
Muchas gracias por haberme ayudado con Andrew la semana anterior, este presente es para agradecértelo. Tenía que dártelo, sé que no puedo enviártelo a tu casa.
Disfrútalo. Es de chocolate.
PD: Andrew ya está mucho mejor. Y por el otro asunto, asumió que fue un sueño.
Att: Mai.
Carbonicé la tarjeta en mis manos, nadie más debía leerla, los de seguridad y quizá Nian, se habían visto obligados para garantiza mí "seguridad", pero ellos ya saben sus obligaciones, el contrato de confidencialidad que firmaron lo estipula.
Dejando eso de lado, miré el pastel dentro de la caja, pero ni me apeteció comerlo. Nunca me ha gustado el chocolate.
—Nian—la llamé por el auricular—. Necesito que lleves esto a la cafetería. Que se lo sirva quién apetezca.
FIN DEL FLASHBACK.
"Muchas gracias por haberme ayudado con Andrew"
Vaya. Menos mal Andrew ya está bien de salud. Lo que me recuerda…
Mañana tengo que decirle a Nian que desembolse el dinero en la cuenta de Mai. Ya es hora.
—¡Trunks!—me grita Pan, giro a verla con el cejo fruncido.
—¿Qué demonios, Pan?—exijo saber el porqué de sus gritos.
—Ya está en verde—señala el semáforo, y solo allí escucho el sonido de los cláxones de los autos detrás de nosotros.
Piso el acelerador, y me dirijo a aparcar en la acera, al lado de la pastelería.
Pan me mira un tanto extrañada, así que le rectifico que quiero comer algo dulce. Desabrocho mi cinturón de seguridad, salgo del auto, le digo que regreso enseguida, y me encamino hacia la entrada de la pastelería.
"¡Feliz cumpleaños 30, Trunks!"
"Pan. ¿Qué es todo esto?"
"¡Evidentemente es tu fiesta de cumpleaños, Trunks!"
—Buenas noches—saluda la señorita detrás del mostrador de vidrio—. ¿Qué dulce le ofrezco, señor?
—Un pastel de té verde.
Meto las cápsulas que contienen mi pedido en los bolsillos de mi pantalón y retorno al auto, en donde Pan ya se ha recogido el cabello en una cola baja, y se ha pasado al asiento del conductor.
—Ah… ¿No compraste nada?—Pregunta cuando me ve entrar sin una bolsa en las manos.
—Lo he hecho.
—De acuerdo. Ah… ¿Necesitas ir a algún lugar más o ya nos vamos?
—Vámonos a casa.
Pone en marcha el auto, y condice a casa. De alguna manera, siento que el camino se está alargando demasiado, quizá se deba a que hemos tomado la ruta principal de la ciudad, y en consecuencia, hay un ligero embotellamiento.
"Tenía que dártelo. Sé que no puedo enviártelo a casa. Att: Mai"
Así que… un pastel a manera de agradecimiento.
Suspiro.
Aun si así quería hacerlo, ¿cómo se le ocurrió comprarme una torta de chocolate precisamente? Sabe que no me gusta demasiada cantidad de dulce. Realmente debió haber creído que sería una buena idea, nada más erróneo que eso.
El chocolate siempre resultó ser demasiado empalagoso para mi paladar. A diferencia de…
"Cómo sé que no eres fanático de los dulces, te he traído un pastel de té verde. Lo probé y resulta ser: ligero y nada empalagoso. Perfecto para ti, Trunks. Apuesto que te gustará"
—¿Y? ¿Qué pastel compraste?—inquiere Pan mientras intenta rebasar a un auto y, en un intento de iniciar la conversación.
—De té verde.
—Oh, es tu favorito—exclama feliz.
"Trunks. Estuve probando cada pastel para encontrar el correcto. Así que si engordo, es tu culpa"
"No digas tonterías, Pan"
Esa fue la primera vez que probé aquel pedazo de masa horneada que ahora amo, y resultó ser tal y como Pan me lo había dicho en aquella ocasión.
Llegamos a nuestro edificio, y Pan estaciona el auto en el parqueadero, y subimos a nuestro departamento. Llegamos, le cedo el paso, y ella camina delante de mí, haciendo resonar sus tacones en el piso.
Sube a toda carrera las escaleras hacia el segundo piso mientras sus manos quitan los pendientes de sus orejas. No tarda mucho en desaparecer por completo, ante lo cual, aprovecho el momento para dirigirme a la isla de la cocina, para sacar mi compra.
Después del humo, veo tres docenas aparecer delante de mí. Las dos primeras, corresponden a las míos, y la última, es para Pan.
"¿Qué hace, madre?"
"Oh, Trunks. Bienvenido. Ah, a Pan le gusta los pastelillos de fresa, y como le ha surgido un antojo ¿Qué mejor que esto, no?"
"Le agradezco su consideración, madre"
"No tienes nada de qué agradecer, Trunks. Recuerda que Pan es mi hija, y Yunny mi querida nietecita. Kami. Estoy envejeciendo, ya tendré una nieta"
"No diga eso, Videl-san. Usted todavía es muy joven"
—¿Trunks?—Pan me llama a mis espaldas.
—Dime—contesto sin retornarla a ver, pero no pasa mucho tiempo para tenerla a mí lado.
—Haré una limonada ¿quieres un poco?
—Sí—asiente con la cabeza, pero antes de que se vaya, la tomo del antebrazo, imposibilitándola de avanzar.
—¿Qué pasa?
—Te compré… pastelillos de fresa—Pan abre los ojos sorprendida, dirige sus ojos hacia las cajas y retorna nuevamente hacia mí.
—¿En serio?
Sch ¿Por qué se sorprende tanto?
¿Será por qué nunca habías hecho eso por ella? Admítelo, siempre lo hacía tu asistente.
Afirma mi alter ego, y tuve que darle la razón.
—Ah, muchas gracias—sonríe—. Entonces, los acompañaremos con la limonada. Sabrá delicioso—comenta guiñándome un ojo.
Siempre que se encuentra divertida, suele hacerlo, creo que ni siquiera es consciente de eso.
—Por favor, siéntate y te serviré, Trunks.
No le tomó nada en prepararlo, se sentó frente a mí, radiante como si fuésemos a cenar un festín.
POV DE GOTEN.
¿Por qué una chica tan metódica como es Pan, terminó envuelta en toda esta mierda?
Kamisama sabe que me callo por Bra, pero…
¡Mil veces maldito Vegeta! ¡La deja metida en esta mierda, para que asuma la culpa entera, y claro, el desgraciado se larga!
Puto cabrón.
Es el padre de Bra, pero…
—Sch. ¡Tonta!—termino estampando mi puño a la roca.
"¿Por qué con ese maldito hombre, Pan? ¡Si tu abuelo Satán estuviera vivo, se moriría al ver la clase de mujerzuela en la que su nieta se ha…"
"¡Ya es suficiente, Milk!"
Aquel día mí padre detuvo a mi mamá, sé que ella hubiese podido continuar con los insultos que sé, algún día lamentaría, menos mal así lo había hecho.
A pesar de todo, la culpa enteramente no fue de Pan, sino de todos los involucrados allí. ¿Cuántas veces no le pregunté a Pan por Trunks y él casi no estaba?
Fueron muchas.
¿Cuántas veces no le dije a Trunks que debería pasar más tiempo con Pan?
"Ella entiende que la empresa requiere de mucho tiempo"
Eso fue precisamente lo que me pareció injusto, todos, la juzgaron basándose en la traición de Pan, pero ¿qué hay de Trunks?
¿Quién le reclamó el hecho de preferir su trabajo por sobre Pan?
Nadie.
Para todos era evidente la falta de desinterés de Trunks, pero a la hora de juzgar y reclamar por los errores, solo vieron los de Pan, no los de Trunks.
Así que no puedo evitar sentirme enfadado por todo el asunto, y es porque me da tanta pena esa chica.
Amo a esa niñata, pero no puedo evitar sentirme furioso con ella porque sé, midió las consecuencias que sus actos traerían, porque si de algo todos estamos seguros es que Pan nunca actúa sin pensar, y a pesar de eso, ella decidió continuar.
Lo que me hace pensar…
¿Cuán grave era la dimensión del desinterés de Trunks por Pan?
Siempre que le preguntaba a Pan, ella siempre decía que todo marchaba bien, excelente por decirlo menos. Aunque…
¿Qué tonto he sido?
Ahora que lo pienso, ella jamás diría algo que nos preocupara.
"¿Y Trunks?"
"Está de viaje, dice que le está yendo muy bien"
"¿Ah, sí?"
"Sí. Me siento muy orgullosa de él. Siempre logra lo que se propone"
Maldita sea.
Todos hemos sido tan ciegos quizás.
"Ninguno de nosotros sabe a ciencia cierta la relación que Trunks y Pan tienen, aparte de ellos mismos. No sabemos qué problemas desencadenaron esto. Así que les pido, guárdense lo que sea que quieran decirle a Pan, todos estamos molestos ahora mismo, incluso yo aunque no lo crean"
Ahora que lo recuerdo, no puedo evitar darle de nuevo la vuelta al asunto.
Papá…
"…Podríamos complicar las cosas. Además, al final, solo ellos sabrán cómo pueden solucionar esta situación. Claro, si es que quieren estar juntos"
"Pero Goku…"
Papá….
"Es mi decisión, Milk. Espero entiendan"
No puedo estar equivocado, no creo estarlo, mi papá…
"Ahora debemos dejar que Trunks y Pan hablen. Así que… vayámonos de esta casa"
"Goku…"
"No es desinterés, Milk. Pero… esto es algo que, ellos deben resolver solos. No hemos pasado por esto para darles un consejo, además, ellos no son un matrimonio que tiene poco tiempo de serlo"
No cabe duda alguna de que mi papá sabía. No quise creerlo para entonces, pero ahora, mientras más lo pienso y encuadro lo dicho por él aquella vez, nadie me va a convencer de lo contrario. A pesar de que sus palabras parecían no denotar otra intención, y quizá los demás no se hayan dado cuenta, la forma en la cual lo dijo aquel día me hizo concebir la idea de que, él ya sabía de todo esto, y si así fue…
¿Por qué se calló? ¿Acaso había hablado con Pan al respecto? ¿Qué fue lo que él hizo?
Papá…
¿Por qué callarte si lo sabías?
Maldita sea.
No necesito preguntárselo, yo mismo puedo contestarme esa pregunta: Protección.
Absolutamente es eso, la razón por la cual quizá mi papá no dijo nada, fue con la intención de protegernos a todos nosotros, a Pan misma, incluso.
Cómo no he de comprenderlo cuando yo mismo suelo hacerlo.
Estoy seguro de mi teoría, y también sé, ésta aplica también para Pan. Ya que ella nunca nos dijo que tan mal marchaba su matrimonio o que tan mal ella se sentía en él, sé que debe haber una razón valedera para haber sido capaz de serle infiel a Trunks.
—¡Demonios!
"Todo marcha excelentemente bien, como siempre."
No lo estaba. Solo que ella lo decía para que no nos preocupáramos. Tonta. Esa maldita cualidad de ella es un arma de doble filo. Por no querer preocuparnos, la que salió abarcando toda la culpa al final fue ella.
Es ella a quién juzgaron a diestra y siniestra.
Maldición. Y ninguno nos dimos cuenta.
¿Cuánto tiempo nos ha estado ocultando cosas?
Somos su familia, por un demonio. Debimos haber sabido lo que le pasaba. Aun si ella lo hubiese intentando ocultar bajo una manta de positivismo.
—¡Agh! ¡Eres una idiota, Pan!—vuelvo a estampar mi mano en otra piedra—. ¡Si ya no aguatabas a Trunks solo tenías que dejarlo! Te habríamos comprendido.
POV DE MAI.
[Ahorros]
Tipo de cuenta [Ahorros]
Número de cuenta [992345993]
Saldo disponible USD 300, 450.00
Balance contabilidad USD 300, 450.00
Actividad Reciente
[Depósito Bancario] +USD 28, 000. 00
14/04/809
—Trunks…
"Te depositaré dinero cada seis meses. Por el lugar, no te preocupes, todo está listo"
FLASHBACK.
"Llegaré a las nueve ¿Crees que puedas?"
Apenas sí me lo podía creer cuando esta tarde me había llamado para vernos en su departamento.
"Por supuesto que sí, Trunks. Allí estaré"
Tal y como lo había dicho, Trunks llegó, con unos minutos de retraso para su propio gusto, según lo conozco. Pero esa actitud misma, hace que me formule la pregunta:
¿Qué lo ha hecho venir con tanta urgencia?
¿Por qué no planificarlo desde antes?
Siendo tan metódico como es, todo esto resulta extraño, Trunks había aterrizado en el balcón del penthouse, me había abrazado, y tiempo después, cuando nos besamos, supe que ya había mandado a volar mi cordura. Tengo que admitir que me dejé llevar por el cuerpo musculoso escondido en un traje aburrido de diseñador. Y ahora estábamos aquí, en su habitación.
Pasamos unos minutos en silencio, ambos tratando de normalizar nuestras respiraciones. Poco después, Trunks me apartó de él para dirigirse al baño. Tomé esos minutos sola para incorporarme entre las sábanas, y pasar mis dedos por mi cabello, en un intento de peinarlo.
"Gracias por haber venido, Mai"
"Trunks… no tienes nada de que agradecer. Yo… te amo ¿Lo sabes, no?"
Por supuesto que él lo sabía, de lo contrario, no correría tantos riesgos, juro que si no fuera él, yo ni siquiera estaría en una posición como ésta: Inmoral.
Cierro mis ojos, los abro de nuevo y los permito deambular por ésta habitación una vez más. Ahora, de alguna manera extraña, me siento parte de la misma, parte de todo lo que en ella existe e incluso de su propio dueño, quien, justo en este momento cierra detrás de sí la puerta del baño para encaminarse hacia la cama nuevamente.
El tiempo parece ralentizarse con cada paso que da. Sus largas piernas acortan el camino, y sus caderas apenas sí están llevando su bóxer color negro; su cabello lila, antes perfectamente peinado, ahora solo es un matojo sin forma alguna, con algunos mechones cubriendo su frente, sus cejas y sus increíbles ojos azules, siempre tan serios, estoicos, sin dejar la mínima oportunidad de adivinar qué es lo que está realmente pensando.
Se detiene cuando está a un paso de adentrarse nuevamente, me mira extendiendo una sonrisa triunfante, y es allí cuando caigo en cuenta que he soltado la sábana que cubría mi desnudes.
Intimidada, me apresuro a tomar la sábana, pero de algún modo mi cerebro parece no coordinar los movimientos de mis dedos. Estos tiemblan, nerviosos, tontos y hasta podría decir que tienen autonomía, porque no quieren ceder a mis exigencias.
Lo escucho reír relajado al verme en mi deplorable estado de incompetencia absoluta, sabe que me ha desestabilizado.
Se adentra nuevamente entre las sábanas, decide sentarse, apoyando para ello su espalda en el respaldo. Una de sus manos se posa sobre mi cintura, jalándome hacia él para pegar mi mejilla y una mano a su torso, en completo silencio, aparta mi mano de sí, para enroscarla con sus dedos, a la par que su barbilla decide reposar sobre mi cabeza.
—¿Cómo ha ido tu día?—pregunto, pero... que idiotez la mía.
¿Tan nerviosa me ha puesto que no puedo formular una pregunta más inteligente?
Kami, no soy una chiquilla, y ahora mismo, juro que puedo escuchar mi corazón latir a todo galope.
—Bien—contesta de pronto. Lo cual me alivia, al parecer no fue una pregunta estúpida.
—Me alegra, Trunks. ¿Has cerrado los contratos que tenías?—pretendo borrar el incómodo momento.
—Sabes que sí.
—El ego siempre toma la delantera ¿No es así?—bromeo, y él bufa brevemente, mientras, yo sonrío y me entretengo mirando uno de sus pectorales subir y bajar al compás de su respirar, lento, pausado, en absoluta tranquilidad.
—Desde hoy…—de pronto empieza, captando mi total atención.
—Dime.
—No pienso regresar.
Esa respuesta hace que me zafe de su agarre para plantarle cara y mirarlo a los ojos.
La pizca de valentía ha aparecido.
—¿Qué dices, Trunks?
—Lo que escuchaste. No pienso regresar con Pan.
—Ah…
Mis ojos se encuentran con los suyos. Su ceño en su frente no da a lugar a dudas de que está hablando en serio.
Quiero decir algo al respecto pero no puedo. De pronto me he quedado sin voz o quizá mi valentía se ha esfumado. Bajo mi vista, sin enfocarme en nada concretamente.
"No pienso regresar con Pan"
Trunks me ha dado una premisa con la cual sé, qué sigue a continuación.
"Ese día. Tendrás que hacerlo con Daniel"
¿Había llegado la hora?
¿En verdad por fin toda esta serie de engaños terminarán?
Aun con su declaración, no puedo evitar el querer preguntarle:
¿Seguro, Trunks?
Pero decido no hacerlo, evidentemente, preguntárselo es en vano. Cuando a él se le mete algo en la cabeza, es muy difícil o por decirlo menos imposible tratar de persuadirlo. Trunks haría su voluntad a como dé lugar.
—¿Sabes todo lo que eso implica, o no, Mai?—vuelve a inquirir, mientras yo asiento con la cabeza—. Por eso te cité de improvisto, quise que…
—¿Se lo dirás ya?—interrumpo.
—Sí.
—Entonces…—levanto la mirada—. Yo haré lo mismo con Daniel. Se lo diré.
Trunks asiente, al parecer, todo esto también lo ha estado atosigando.
Lo ha hecho conmigo, y estoy segura de que es la presión, es la preocupación por lo que pasará, aunque ahora, su decisión hace que mi alma se alivie. Todo esto terminará por fin.
Kami.
A pesar de la emoción que me causó su declaración, no dejo de tener miedo por todo lo que vendrá. Vaya que los seres humanos somos una mezcla de sentimientos tan contrarios e irónicos también.
Debería estar feliz, dichosa como nadie en este mundo, pero, también estoy asustada, porque tengo una mínima idea de lo que se viene, pero sé, nunca mi imaginación podrá contra la realidad. A parte de ello, siento pena por Pan.
—¿A dónde fue, Daniel?—inquiere Trunks.
—A visitar a sus padres.
—Ya veo.
—Sí—mis manos toman un par de mechones de mi cabello y los coloco detrás de mis orejas antes de soltar la pregunta para la cual, siempre me muerdo la mejilla—. En cuanto a Pan…
Listo, he empezado, espero no tener que completar mi premisa.
—Comprenderá—solamente dice—. Pan es…—pausa con la intención de continuar, mas no lo hace. Se decide callar lo que sea que hubiese pensando decirme, y, de cierto modo, lo agradezco.
Nos quedamos en silencio por un par de minutos, tan solo disfrutando de la compañía y del silencio del otro, sin decirnos nada más.
Se ha convertido en nuestra rutina al parecer.
Aunque, he de admitir que esos momentos son los más valiosos, usados por nosotros para descansar, al menos para mí representan valiosos momentos que uso para dejar a mí mente divagar, no permitirle pensar en nada más, ni el pasado, ni el futuro, ni siquiera en mi propio presente.
Sé que lo que se viene va a ser duro de aceptar para todos, pero, está decidido. Ambos ya lo hemos decidido, él está seguro, yo también. No hay marcha atrás. No ahora.
Levanto mi vista hacia Trunks, él me la devuelve con una ligera sonrisa en la cara.
—A partir de hoy… quiero que—toma mi mano, enroscando sus dedos con los míos en el acto—, no cometamos más errores. Suficientes tonterías hemos hecho ya.
—Sí—asiento.
Siempre evado el pensar en Daniel y en Pan, pero me es inevitable cuando necesariamente ellos siempre tienen que aflorar en nuestras conversaciones.
—Posiblemente…—pausa, tomando un respiro—... mi madre me desherede, después de esto… mi madre se sentirá ofendida.
Asiento.
—No es algo de lo que tengas que preocuparte realmente ¿O sí, Trunks?
Conociendo a este hombre, sé que tiene todo planeado. No pensará dejar la vida que ha tenido siempre por una de total normalidad, aparte de ello, su habilidad en los negocios es incuestionable, así que, si se quisiera independizar de los negocios de su familia, aun así sé que le iría muy bien.
—No—afirma—. Tengo un par de propiedades a mi nombre, y acciones que he comprado, así que… no tenemos nada que temer.
—Aun si no las tuvieras…—pauso—, yo no daré marcha atrás—Asiente con su cabeza antes de depositar un beso en mi mano.
No hay dudas, como Trunks dijo, ya es hora de dejarnos de tantas tonterías, y de dejar de involucrar a más personas en todo esto. Porque aunque no tengo derecho a decirlo, quiero que tanto Daniel como Pan sean felices.
Nosotros, aunque los apreciemos, no es lo mismo como si los amáramos. Sé que esto los lastimará, en especial porque sé, ellos no se lo ven venir. Aunque, será peor si tanto Trunks como yo dejamos que esto se alargue.
Será más perjudicial para ellos. No lo merecen. Ninguno, y será mejor que los dejemos ya.
Daniel regresará en tres días, se lo diré, y entonces todo habrá terminado. Es un hombre bueno, de eso no hay duda alguna, más, no lo amo como se supone debería.
Esto es tan triste.
Sé que a Trunks le dolerá perder a uno de los pocos amigos que tiene aparte de los guerreros de Goku, pero, él bien sabe que es necesario. Por añadidura, ambos sabemos que en su vida Daniel nos perdonaría. Hasta aquí llegó nuestra amistad, y también mi matrimonio.
Es una pena lanzar casi quince años de amistad por la borda, pero… lo vale. Pongo mi vida en juego, vale cada maldito minuto.
Hoy… todo se ha decidido.
Trunks quiere estar conmigo, dejará a Pan, y yo, dejaré a Daniel. Es lo correcto, por todos, por ellos, por nosotros.
La llamada de un celular me saca de mis cavilaciones, Trunks se apresta a tomarlo entre sus manos para después colgarlo. No necesito saber quién es, es ella: Son Pan.
Decide apagar su teléfono celular y dejarlo en el buró. Se cruza de brazos detrás de su cabeza y solo respira profundamente.
—Tengo que hablar con ella lo más pronto posible.
—No la he visto… personalmente en mucho tiempo.
Literalmente han pasado 9 años desde que no he visto a la primogénita de los Son, a aquella niñata amiga de Bra.
La última vez fue…
"Buenas tardes, señorita Mai"
Hace mucho.
Aunque, no recuerdo todo con exactitud, hay algo que jamás podría olvidar, y es que, me sorprendí al ver a esa niña de escasos 13 o 14 años, pasar a mi lado, reverenciar para saludar, y dejarme ser testigo de la dimensión del esfuerzo exigido en cada entrenamiento. Estaba magullada, al punto de decir que un grupo de vándalos la habían golpeado hasta cansarse. La recuerdo vagamente enfundada en ropa inservible, y apenas con un ojo medio abierto.
"Ah… pero… ¿Qué te ha pasado?"
Recuerdo que me dijo que solo era entrenamiento. Kami, a casi ser asesinada esas niñas, Bra y Pan, le llamaban entrenamiento. Nunca las había visto así de cerca, siempre de lejos, pero fue allí cuando comprendí realmente lo que era tener una sesión de entrenamiento en la cámara de gravedad de Vegeta.
"Que tenga un buen día, señorita, Mai. Me despido. Con permiso"
Son Pan…
Quién diría que nuestras vidas se cruzaron en ese momento. Tú apenas con 14 años. Según sé, eras un prodigio para las batallas. Yo por el contrario, con 22 años, otorgados nuevamente gracias a las esferas, para ese entonces servibles, preferí rehuirle a todo aquello que implicara sobrevivir, porque, ya bastante había tenido, mi suerte había cambiado, vivía en C. C, tenía un empleo, no tenía que preocuparme por nada excepto de hacer bien mi trabajo. Lo cual me alegraba. No más guerras para mí, no más armas, no más uniformes de soldado.
Esa época había quedado atrás. Las esferas me habían ofrecido una nueva oportunidad de volver a vivir, de volver a tener 22 años nuevamente, de ser joven, de poder trabajar en algo que me gustara, y por ende, cruzó también nuestras vidas.
Ahora, mientras me permito sentir las caricias de Trunks a mis muslos, no puedo evitar pensar que, quizá todo esto estaba ya predestinado. Todo lo que ha pasado solo está siguiendo su curso, y lo que pasará, estaba en nuestro destino, Pan.
No podemos cambiarlo.
"Ah… niña ¿Eres Son Pan, cierto?"
"Sí, señorita Mai"
No puedo equivocarme, mientras más lo pienso… más me aseguro de que tengo toda la razón.
"Ah, Pan. Estás malherida. Usa uno de los tanques de regeneración antes de que te vayas"
"Se lo agradezco, señorita Mai, pero tengo semillas del ermitaño en casa. Además, mis padres y abuela me están esperando"
"Entiendo. Entonces ve con cuidado"
"Gracias. Hasta luego"
Qué irónico es el destino. No la he visto en muchos años, pero aun así, ahora tengo a su esposo conmigo.
Son Pan…
Tú, Daniel, Trunks y yo, todos estamos conectados de cierto modo, todos debimos conocernos según el destino, y lo hicimos en su tiempo, pero ahora… tendrás que aceptar esta decisión.
No es culpa de nadie, solamente, son las jugadas que plantea la vida, las cosas que ya están escritas y a las que nadie puede huir. La vida de Pan, la de Trunks, la mía, siempre se cruzaron, desde el propio nacimiento de la heredera de Goku, hasta la fecha.
Con Trunks, debido a la estrecha relación que mantenían los Son con la familia Briefs. Conmigo, cuando puse un pie en casa de Trunks, y me quedé.
Un trío siempre hemos sido, solo que, yo conozco algunas cosas de Son Pan, en cambio, para ella yo no existo siquiera.
"¿Qué sucede, Mai?"
"Acabo de ver apaleada a la nieta del señor Goku"
Ahora que lo recuerdo, Bulma me habló del porqué de esos entrenamientos.
"Junto con Bra, ellas representan a las mujeres del imperio saiyajin, a medida que un saiyajin está al borde de la muerte, ellos incrementan su poder de pelea"
A Pilaf le hubiese encantado saber eso cuando aún era emperador. Hubiese sabido, de cierto modo, lo que precisamente no tenía que hacer para vencer a Goku. Aunque, nunca le habría ganado.
"¿Cómo dice, Bulma-san?"
"Es por eso el entrenamiento tan duro que les dan, tanto si vienen aquí con Vegeta o si van a casa de Pan, con Goku. Ellos quieren que sean fuertes, creo que temen que algún día Trunks o Goten lancen por la borda sus poderes y no puedan proteger la Tierra cuando ellos ya no estén. Por eso creo que tienen más esperanza con Bra y Pan. A decir verdad, Pan es un prodigio, demostró fuerza desde que era un feto"
Recuerdo que incluso entonces me admiré por todo aquello, y aún hoy, lo hago.
"Es decir, en cada entrenamiento… ellas ¿Están en peligro real, Bulma-san?"
"Sí, Mai. Vegeta y Goku se miden para no terminar matándolas, pero en resumidas cuentas, eso es lo que hacen. Yo no tengo voz allí porque a Bra le gusta, así que la dejo hacer lo que quiera, si la hace feliz, que lo haga. Pero, siempre y cuando, cuiden de no hacerle demasiado daño a mi niña"
Si mal no recuerdo esas niñas tenían una rivalidad demasiada grande, tanto como la amistad que Bulma solía comentar. De seguro eso no ha cambiado, teniendo en cuenta que Pan tiene 23 años y Bra 22. Siguen siendo unas niñas.
—¿Mai, estás bien?—inquiere Trunks, y yo solo atino a asentir y sonreír.
—Por supuesto que sí, ahora estoy más calmada.
FIN DEL FLASHBACK.
—¡Mami, ya llegué!—grita mi pequeño hijo desde la planta baja, por estar sumergida en mis memorias, ni siquiera lo he escuchado. Bajo la tapa de la portátil, y corro escaleras abajo para recibir a mi hijo que recién, creo, llega de su escuela.
"Estudiará en una escuela laica. Aquí tengo el archivo con toda la información, Mai"
"Sí. Pero… veo que es de alto nivel. Yo…"
"No tienes que preocuparte por aquello. Yo lo pagaré"
—Mi amor, bienvenido—lo abrazo, y mi niño me corresponde—. ¿Hace cuánto llegaste?
—Hace…—pausa, mirando su reloj de muñequera—… hace…. Media hora, mami.
Kami.
¿Tanto tiempo me perdí en mis recuerdos?
—¿En dónde estabas?
—Ah… estaba arreglando la planta superior, corazón—contesto mientras mi mano acaricia su cabello café.
—Ya—dice serio—. Mami, tengo hambre.
—Oh, enseguida, señor. ¿Qué desea comer?
—Sashimi.
Asiento a manera de un soldado ante su superior y me coloco detrás de la isla de la cocina. Empiezo a cocinar y a cortar los vegetales, cuando mi celular vibra en la encimera, desbloqueo la pantalla, y leo:
New message.
TB
+2324546567
14/04/809
Mai. He consignado el dinero. Espero lo hayas visto.
No tienes nada de que agradecer.
Me alegra que Andrew ya se encuentre sano.
Gracias por el presente. 3: 10 PM.
Decido no responder el mensaje, dejo el celular en su sitio, y continúo con mi labor.
