Solo quiero que sepan que no estoy en contra del JeanxMarco
Łųcıøƪε (Luciérnagas) / Cεŋdrε (Cenizas) / Vøtrε ąuǥεŋ (Tus ojos)
DISCLAIMER: Los personajes de shingueki no kyojin no me pertenecen, su autor es Hajime
TIPO: Romance/drama/sobrenatural/misterio/horror/lenguaje vulgar/yandere/Ereri/EXTRAS
Dejé a Eren durmiendo esta mañana, su mejilla aplastada contra la almohada blanca...
¿Cómo se vería estrellado contra el pavimento?
Esa sola pregunta que le hice a mi mente fue tan dulce como el azúcar, me hizo feliz.
—..Levi —susurró entre sueños buscándome con sus manos libres, rápidamente introduje una almohada al espacio vacío de su pecho y pareció contentarse.
Encontré mi ropa cerca del suelo, cada vez que Eren quiere hacerlo nuestras cosas quedan tiradas en el piso, en el sucio y mugriento piso. Sí, soy un exagerado, es un alfombrado peluche limpio, pero para alguien como yo todo el mundo es asqueroso.
La camisa de algodón nieve, el abrigo negro con botones del mismo color, los pantalones negros hechos a mi medida y un par de zapatos. Eren me viste muy bien, me cuida como cualquiera cuidaría a su propiedad más preciada.
Su muñeca, algo especial. Como cualquier loco tiene algo especial, un retrato, una mascota...
Eren me tiene a mí.
A veces lo siento, como se pone tenso y en el fondo desea encerrarme en su caja fuerte para que nadie me mire o me toque. Y sacarme solo para mostrar su mayor logro, su trofeo.
"Miren, me casé con la muerte. Folló con la muerte y la tengo dominada"
Casi podía escuchar su voz llena de orgullo.
Ser un trofeo no es tan malo.
—Marco —digo a la sombra que duerme en el cuarto continuo, acurrucado entre una pesada cobija— Marco Bott
Él se frota los ojos al verme, no tiene la venda y se la coloca con rapidez sobre el ojo dañado.
—¿Sucede algo? —me dice estirando la mano velozmente para coger una pistola de la pequeña cómoda
—Vámonos —doy media vuelta para salir de su habitación, él toma sus cosas y me sigue sin hacer ruido, todavía es tarde, un poco más de la medianoche.
Le ordeno que también traiga a Armin, él duerme más abajo en el piso del trio raro de amigos de mi esposo, es obvio que el estúpido afeminado va a gritar y chillar como un cobarde. Pero Marco es inteligente, casi un psicópata.
Subimos al auto para no llamar la atención, Armin es lanzado dentro como un costal de mierda. Tiene un feo moretón en la frente.
—¿Recuerdas a Jean? —le pregunto a Marco quien entra presuroso al asiento copiloto, su apariencia recatada se distorsiona en una fría sonrisa perturbadora.
—Ilse no me deja ir a visitarlo —murmura— sería interesante hacerlo
No distingo lo que dice pero por la manera como pellizca su mano recuerdo que Marco ha sufrido mucho, ya no es el mismo.
—Vive bien, con el dinero de Eren —creo que me gusta echarle leña al fuego— es un inmortal, vive con ese par de idiotas.
—No son idiotas —Marco vuelve a su actitud humilde— tienen nombre, Levi. Sasha y Connie, son mis amigos.
—Los amigos no traicionan
—Son buenas personas —replica.
No volvemos a hablar en todo el camino, Armin cae del asiento cuando tomamos la próxima ruta y está amaneciendo. El sol comienza a salir alumbrando una mansión arriba de una colina rodeada por varias casas.
Es el barrio de los ricos.
Nos impiden el paso, una enorme reja dorada que es la entrada al lugar. Si te acercas se pueden ver casas lujosas y parques con fuentes.
—Podemos indicar quienes somos —sugiere Marco
—Y explicar porque tenemos a un chico desmayado ¿cierto? —mi voz suena desdeñosa— ¿explicar? ¿Cómo si fuera un crio? —me esmero en colocar veneno en cada palabra, veneno y odio
Malditos insectos.
Malditos cerdos, que deberían arrodillarse ante mí.
Devolverme lo que es mío, lo que me quitaron.
—Me encargaré de ellos —dice Marco tomando su pistola Magnun. Si lo hace no es la primera vez que le ordeno matar, yo le devolví la vida, el me debe obediencia.
—Es así como entramos a aquel lugar, tres hombres muertos en el suelo.
Tres hombres.
Sin oportunidad de defenderse, sin una segunda oportunidad.
Así es como mueren los humanos.
Por demás todo es fácil, Armin recupera la conciencia y se asusta. Me mira y vuelve a confiar, busca a Eren con sus enormes ojos azules y cuando no lo encuentra sabe que va a morir.
El pequeño zorro me traicionó, fingiendo que la habían encontrado, en realidad me mostró una escena de las pesadillas con las que siempre sueño, todos los que me traicionan lo pagaran muy caro.
Bajamos en el diminuto parque con el césped cortado, Marco empuja al rubio que cae al suelo bastante asustado rasmillándose la palma de las manos, en ese momento cuando lo tenemos aturdido aprovecho para acercarme a Marco por detrás.
—Dejare que lo mates —le digo con toda la convicción de mi alma— mátalo, mata a Jean Kirstein.
—No —balbucea Armin tratando de ponerse de pie— no, no, Marco no lo mates.
—Son humanos —le vuelvo a decir acaparando toda su atención— castigan todo lo desconocido, lo destruyen,
Marco Bott, miembro de la policía militar. Un chico sencillo y gran admirador del capitán Levi. Siempre reprimido, una y otra vez...
El pelinegro abrió los ojos recordando cada detalle de su vida pasada, en especial ese día.
"Quiero confesarte algo, Jean te amo"
La mueca de repugnancia que puso el ojimiel fue...bastante dolorosa. Como si lo quemaran con fuego, luego le lanzaron piedras y torturaron. Luego...la luz del mundo se apagó para siempre y el otro Marco a veces lo dominaba.
Y pasaron cientos de años.
Y Marco lo amo con todas sus fuerzas, disfrutando cada noche de esos pensamientos pecaminosos que recreaba en su mente. Jean y Marco, Marco y Jean.
Jean gimiendo, diciéndole que lo amaba. Abriendo los ojos al ver cómo la figura del pecoso se desintegraba en fragmentos de gusanos muertos.
"¿Aun me amas?"
—Yo no quiero matarlo —musitó Marco con los dientes apretados— quiero devorarle la mente. Que sufra.
—Sube a esa colina —incitó el pelinegro— llévate a Armin, que lo vea todo.
Marco estaba hipnotizado. El Marco bondadoso y humilde gritaba que no, que no le haría daño a Jean. Pero el otro Marco sonreía.
—¿Por qué a Armin? —preguntó con la voz ronca
—Porque el también lo ama
Ahora lo comprendía todo, el rubio no trabajaba más para Erwin, solo para Jean.
Levi comenzó a hablarle en susurros, como si sufriera un colapso mental que lo dejaba en un completo éxtasis. De alguna forma era seductor, la demencia del pelinegro llego a su límite.
Su sufrimiento había llegado a su límite. Como una tetera con agua que silba hasta evaporarse por completo.
Marco Bott no era un buen chico.
Hace muchos años dijo NO, no a una vida monótona y aburrida, no a una vida de marionetas entrenadas. No a ser parte del montón. Y lo mataron.
Marco Bott aplasto el césped de la mansión con sus botas negras, agarró al ojiazul por el cuello llevándolo a gatas hacia la colina. Mientras escuchaba sus suplicas y llantos y todo el vecindario salía para ver qué diablos pasaba.
"Mátalo, mátalos" la voz de Levi resonaba en su cabeza como una mantra.
A veces llegamos al límite máximo para sufrir y se nos rompe el corazón.
No hipnoticé a Marco, solo lo empuje fuera de esa línea limite y se volvió loco.
Los testigos dicen que un hombre armado entró a la mansión arrastrado a un chico rubio con cola y orejas, en ese momento el "señor" Kirstein leía un libro cuando el hombre armado lo golpeó en la nuca. Los gritos comenzaron en ese momento.
Esos mismos testigos cuentan pedazos de la versión de su historia, fragmentos inventados por su débil mente humana.
En realidad, Kirstein comenzó a gritar aterrado al reconocerlo. Como cuando matas a alguien y esa persona vuelve de la muerte para vengarse, una película snuff.
Es una lástima que nadie lo filmara.
Mientras esos dos volvían a reencontrarse, me encargue de Armin con mis propias manos. Nos alejamos del lugar, Marco ya había cumplido su objetivo y podía prescindir de él.
Murió feliz.
Porque murió junto al hombre que amaba. Junto a Jean.
Eren llegaría pronto y encontrara el desastre que hice.
No creo poder controlarme más, estoy al borde de la locura.
La esperanza debe morir.
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Lujuria
Soy todo lo que he vivido
