Mil disculpas, como dicen en mi rancho no estaba muerta solo andaba de parranda, los meses pasados mi vida estuvo llena de caos, primero fue mi graduación, la entrada al mundo laboral que tengo que decir que no fue fácil acostumbrarme y por si fuera poco las fechas navideñas, todo esto no me dejaba mucho tiempo para escribir, pero no voy a abandonar la historia, en este tiempo perdida aproveche para en mis pocos ratos libres adelantar un poco y tengo que decir que hasta yo me sorprendí de la vuelta que dio la historia (Ya verán unos capítulos más adelante XD)
Gracias a todas las que me mandaron mensajes preocupadas por mí y a las que agregaron a favoritos, no se preocupen cuando me pongo en un proyecto lo termino aunque haya contratiempos más que nada porque yo sé lo que se siente tener una historia incompleta.
Se me paso decirles desde el capítulo anterior que lean con cuidado todas las reacciones de Bella esto les ayudara a entenderla un poco más, porque más adelante nos dará grandes sorpresas en las que se necesitara tener presentes los capítulos pasados. Tengo que advertirles también que a esta historia todavía le queda mucho que contar.
...
Capítulo XXV
Edward POV
Estábamos todos en el comedor, Bella estaba comiendo todo lo que estaba a su paso incluso había logrado robar comida del plato de Emmet el cual no parecía muy feliz por eso, decía que tenía que reponer todo lo que no había comido los días pasados, ya estaba mucho mejor el dolor había desaparecido, había recuperado el color y sobre todo esa sonrisa que tanto amaba, aunque yo seguía insistiendo en que se tomara las pastillas cada 8 horas, no quería volverla a ver igual.
-Chicos tenemos una invitación que hacerles-. Dijo Alice dando brinquitos y llamando nuestra atención. –Mis padres nos quieren llevar de campamento y queremos que nos acompañen, que dicen sé que nos la pasaremos muy bien-. Termino con una gran sonrisa.
-¿Cuándo?-. Pregunto Bella emocionada.
-Sería este fin de semana saldríamos el viernes saliendo de la escuela y regresaríamos el domingo en la tarde-. Explico Alice. Bella me volteo a ver preguntándome con la mirada, pero yo no estaba muy seguro de poder ir, me gustaba la idea de pasar este fin con los chicos y Bella pero tenía que cuidar de Bree y visitar a papá el domingo.
-Lo pensaremos-. Le dijo Bella con una sonrisa, mientras tomaba mi mano en señal de que yo tenía la última decisión. Alice parecía conforme con la respuesta por lo que asistió y siguió hablando de los planes del próximo fin de semana para ir a la conferencia.
-No creo que pueda ir al campamento-. Le dije con pesar a Bella mientras caminábamos al salón. –Pero eso no significa que tú no puedas ir, sé que será divertido-. Le dije porque no era justo que por mis obligaciones ella no se pudiera divertir.
-¿Te quieres deshacer de mí?-. Me dijo con una sonrisa pícara.
-Sabes que no es así, solo quiero que te diviertas no es justo que te tengas que quedar encerrada este fin de semana, yo sé que te gusta mucho salir-. Le dije con pesar.
-Hey-. Me dijo mientras se paraba delante de mí impidiéndome seguir caminando su rostro se notaba serio. –En primer lugar, me he divertido más contigo de lo que me he divertido en toda mi vida, incluso cuando intentas enseñarme a cocinar, segundo no es sinónimo de diversión el irme sola con dos parejas, seria traumático para mí y creme ya tengo suficientes por una vida-. Me dijo con una sonrisa. –Tercero debería saber que soy una novia muy pero muy posesiva y celosa, no te pudiste encontrar otra peor, que te hace pensar que te dejare solo para que esas lagartonas tengan la oportunidad de saltarte encima, mientras sales a dar la vuelta con Bree-. Me dijo mientras se paraba de puntitas y rodeaba mi cuello con sus manos.
-¿Muy celosa?-. Le seguí la broma, la había extrañado estos últimos días me gustaba que fuera tan llena de vida.
-Mucho-. Me dijo seguida de un beso que respondí inmediatamente. –Vamos a clases, antes que se nos haga tarde y por favor deja ese tipo de ideas, me gusta que mi chico sea inteligente y este tiene que saber que si él va yo no voy, si no se puede estaré encantada de pasar una mañana del sábado comiendo de su rico desayuno-. Dijo mientras me daba otro beso en la mejilla.
Las clases pasaron muy rápido, una vez que terminaron pasamos por Bree la cual como siempre estaba muy emocionada, al llegar a casa vimos que mamá se encontraba un poco adormilada, la pobre había tenido mucho trabajo y que le estuvieran cambiando el horario no ayudaba.
-¡Mamá!-. La saludo Bree con un fuerte abrazo.
-Hola Esme-. Ahora fue Bella la que la saludo con una sonrisa.
-Hola mamá-. La salude con un beso en la mejilla. -¿Cómo te encuentras?-. Le pregunte preocupado.
-Muy bien cariño, un poco hambrienta pero estoy bien-. Me dijo con una sonrisa.
-Pues no se diga más, preparare algo rico de comer-. Le dije.
-Oh no yo har….-. Empezó mamá ella por más cansada que estuviera siempre se quería hacer cargo de sus hijos.
-Nada de eso yo cocinare, tu descansa-. Le dije seguido de un beso en la mejilla.
-Está bien, eres igual de sobreprotector y exagerado que tu padre, sé cuando no puedo ganar una batalla-. Me dijo con resignación y escuche una risita de Bella, la voltee a ver y parecía divertida por la situación, me gustaba mucho verla sonreír así.
-Entonces usted a descansar-. Le dije con una sonrisa.
-Me iré a cambiar-. Hizo el tono enojado pero sabíamos que estaba divertida.
-¿Qué te parece si tú y yo vamos a hacer la tarea?-. Le pregunto Bella a Bree que asistió energicamente feliz, sabía que las muy pillas se estaban escapando de la cocina, pero no podía evitar estar feliz de verlas tan cercanas.
Me fui a la cocina y decidí que haría Espagueti con pollo, mamá no tardó en llegar a ayudarme.
-Deberías estar descansando-. La regañe.
-He dormido todo el día eso es descansar-. Me dijo con una sonrisa.
-¿Cuándo regresas a tu turno normal?-. No quería que siguiera tan desvelada.
-Hoy hare turno doble y el viernes ya tendré mi turno normal-. Me dijo con una sonrisa como si algo de lo que dije le hubiera hecho gracia.
-Pero eso es mucho-. Me queje.
-Ya pronto terminara no te preocupes-. Me dijo con una cálida sonrisa. –No sabes lo orgullosa que estoy de ti, en estos día te has hecho cargo de todo, me alegra que también Bella te ayude me quitan un peso de encima, sabes que no me gusta dejarlos tanto tiempo-. Me dijo con preocupación.
-Sabes que cuentas conmigo para lo que ocupes-. Le dije mientras le daba un beso en la mejilla.
-Mi pequeño ya se convirtió en un hombre, tú padre estaría tan orgullo de ver en la clase de hombre que te convertiste-. Me dijo con tristeza en su mirada, me sentía tan mal cuando la miraba tan melancólica sabía que extrañaba mucho a papá. -¿Y dime que harán este fin de semana?-. Me dijo ahora con una sonrisa para quitar la tristeza del momento anterior.
-Hasta ahorita no sabemos-. Le dije un poco tenso, no me animaba a poner más carga sobre sus hombros al comentarle del campamento.
-Hay algo que quieras contarme-. Me dijo con una ceja alzada y en su tono de ya te cache, pero yo solo negué. –Sabes que puedes contarme lo que sea, dime tienes planes con Bella, alguna cita tal vez, sabes que puedes confiar en mí, te ayudare a que salga perfecta, incluso ya se me están ocurriendo una cuantas cosas-. Me animo con una gran sonrisa, a veces cuando estaba muy emocionada se me a figuraba demasiado a Alice, llena de energía.
-No es nada de eso-. Le dije un poco incómodo.
-No hay nada de que sentirse incómodo, quieres organizarle una cena, te puedo ayudar a cocinar o quieren salir a comer, ¿Necesitas más dinero?-. Mamá seguía muy emocionada, ya estaba planeando todo.
-No es nada de eso, lo que pasa es que nos invitaron de campamento Alice y su familia-. Le dije un poco incómodo pero no quería que siguiera planeando.
-Eso se escucha interesante-. Me dijo todavía emocionada mientras se recargaba en la isla. –¿Por qué no me habías dicho nada?-. Me pregunto suspicaz.
-Porque no tiene caso, no vamos a ir-. Le dije mientras me encogía de hombros y huía de su mirada.
-¿Y eso por qué?-. Ahora la podía notar sería. –¿Los papás de Bella?-. Podía notar su tención.
-No estoy seguro que para ellos no abra ningún problema-. Le dije con algo de ironía. –Es solo… que se trata del fin de semana… no me puedo ir todo un fin de semana-. Le dije muy nervioso.
-¿Por qué?-. Me pregunto seria.
-Tengo que ayudarte con Bree y tenemos que visitar a papá el domingo-. Le dije en voz baja por si la enana estaba cerca y también porque estaba incómodo.
-Edward eres un gran muchacho y no sabes cómo valoro lo maduro y responsable que eres, tu ayuda me sirve de mucho, pero cariño nada de eso es tu responsabilidad, eres un muchacho de 19 años que tiene que divertirse, tienes que aprovechar las oportunidades que te da la vida para disfrutar y vivir nuevas experiencias-. Me dijo mamá en tono maternal.
-¿Pero qué harían ustedes? Suponiendo que no fuera a ver a papá, alguien tiene que recoger a Bree en la escuela el viernes, el sábado en la mañana no se puede quedar sola es nuestro día-.
-Cariño siempre has estado aquí para ella y tanto ella como yo te lo agradecemos, pero tienes que entender que aunque tu padre ya no este, tu eres solo su hermano no tienes que intentar llenar ese vacío, ella esta consiente que solo eres su hermano mayor-. Me dijo sería y yo solo pude incomodarme porque siempre había intentado que no sintiera ese hueco como yo lo había sentido tan repentinamente. –El viernes tú la puedes llevar y yo la puedo recoger sin problemas tendré mi horario normal, el sábado se puede quedar con Emily ella estará encantada de pasar tiempo con su amiga, ya que salga de trabajar voy por ella y el domingo estaré todo el día aquí. -. Me dijo con una sonrisa.
-Pero serán dos semanas seguidas-. Le dije.
-Oh veo que ya te comentaron lo de la conferencia, Bella estaba muy emocionada cuando me lo dijo, sabía que estarías encantando pero antes quería asegurarse que no causara problemas tu ausencia, es una gran muchacha muy madura y por si fuera poco se nota lo mucho que te quiere-. Me dijo con una sonrisa y otra se instaló en mi rostro a pesar del tema del que estábamos hablando. –Pues haremos lo mismo Edward, no es como si no la fueras a ver en mucho tiempo, se miran todos los días dos fines de semana no haran daño-. Termino como si no pasara nada.
-¿Papá?-. Fue todo lo que le dije.
-No tienes por qué verlo precisamente el domingo puedes ir cualquier día de la semana-. Me dio amablemente y tenía razón. –Escúchame Edward te daré un consejo, vive todo lo que puedas has recuerdos invaluables, al final los tesoros más grande que tendrás son los bellos momentos y los tropiezos que te volvieron más sabio y fuerte-. Me dijo mientras me tomaba de la mano, al final sabía que mamá tenía razón ella vivía de esos tesoros que le había dejado papá. No lo imaginaba lo que sería perder a Bella pero si un día lo hacía al menos quería tener esos hermosos recuerdos.
-Está bien me iré-. Le dije y me regalo una amplia sonrisa.
-Sabes cuándo estabas más chico eras muy tranquilo igual que ahora un excelente niño, pero nunca pensé que tendría que convencerte para que salieras a divertirte, soy la envidia de todas las madres de chicos adolescentes-. Me dijo con una sonrisa muy amplia. –Aunque-. Me dijo sería lo que llamó mi atención, hace un momento estaba muy feliz. -Supongo que es el momento en que también hablemos de protección a la hora de intimar-. Casi tiro la lata de tomate que estaba abriendo cuando la escuche decir eso.
-¡Mamá!-. Fue todo lo que le dije muy nervioso esperando que no continuara.
-No pasa nada Edward es normal, pensé que tendrías esta platica con tu padre pero yo también sé del tema-. A este punto estaba igual que la salsa de tomate.
-Mamá no por favor-. Le rogué no podía hacer esto y menos con Bella a unos cuantos pasos.
-¡Vamos Edward! no soy tan vieja para no saber cómo son los jóvenes, sé que están todos llenos de hormonas y queriendo experimentar-. Me dijo sería y yo quería que se abriera la tierra. –El punto aquí es que no les digo que está mal, es normal son novios y se quieren, pero tiene que ser responsables y usar protección, no querrán tener un bebe antes de tiempo, yo sé que me paso contigo y no me arrepiento de nada, pero les aseguro que sería más fácil tener cuidado y esperar un tiempo-. Me dijo sería y yo solo asentí sin mirarla, sé que era muy grosero de mi parte pero solo quería que dijera lo que iba a decir y terminar con esta situación tan incómoda. –¿Entonces tú y Bella están siendo responsables cuando tienen relaciones? Si quieren puedo recomendarles algunos metodos…-.
-Cof, cof, cof,-. La interrumpió la tos de Bella, la cual se estaba ahogando al parecer con su propia saliva en la entrada de la cocina.
-Bella ¿estás bien?-. Le dijo mamá cuándo acudió en su ayuda, yo solo estaba muy quieto y rojo porque sabía lo que había pasado, había escuchado y la sorpresa había desencadenado esto.
-Yo… si… creo…eso creo-. Dijo huyendo de la vista de mamá, se miraba totalmente confundida, en cualquier otro momento me hubiera causado mucha risa o ternura no estaba seguro cuál de las dos, pero en estos momentos estaba en blanco. –Yo solo… solo venía… es mejor que vaya-. Finalizó dándose la vuelta y yéndose totalmente roja.
-Bueno creo que eso fue un poco imprudente de mi parte-. Dijo mamá cuando vio partir a Bella. –Solo quería aclarar que si tenían algún tipo de dudas o necesitaban ayuda podían acudir a mí sin ningún problema, pero ahora miro que esto es muy incómodo-. Se excusó mamá.
Dejamos el tema por la paz y por fin pude terminar la comida, una vez que estuvo lista fui a buscar a Bella, algo me decía que la pobre estaba intentando ser una avestruz, creo que en un momento compartí el sentimiento pero ya había pasado finalmente era mi mamá y había vivido situaciones bastante parecidas a lo largo de mi vida.
La encontré en mi recamara queriendo pasar inadvertida.
-Bella-. La llame cuando entre al cuarto, la pobre todavía estaba algo roja.
-Por favor miénteme, dime que tu mamá no sabe nada de… de este nosotros y no estaban hablando sobre protección-. Me dijo en cuanto me vio de puro milagro logre reprimir mi sonrisa, parecía traumatizada.
-Bella mamá no sabe nada…- Empecé pero me interrumpió.
-Está bien no me mientas no sirve de nada-. Dijo mientras se dejaba caer en la cama viendo hacía el techo. –Dime ya me odia-. Me pregunto asustada.
-¿Odiarte?-. No entendía.
-Por supuesto que me odia, estoy intentado abusar de su bebe, por si fuera poco de su primogénito, me he convertido en el clan enemigo-. Dijo con pesar, ¿me había llamado su primogénito? sabía que estaba mal pero no pude evitar reírme, había sido demasiado, primero con la conversación surreal que había tenido con mamá y luego Bella con esta idea no lo pude evitar. –Me alegra divertirte Cullen-. Me dijo enojada mientras me aventaba una almohada.
-Y cuando se entere de lo mucho que maltratas a su primogénito se enojara más-. Le dije con una sonrisa divertida con lo que me gane una mirada de enojo. –Lo siento, lo siento-. Le dije mientras la abrazaba pero estaba renuente. -¿Me perdonas?-. Agregue con una mirada de disculpa y un beso en la mejilla.
-No, estoy enojada-. Me dijo cruzando los brazos.
-Si me perdonas te cuento que fue lo que paso hace rato-. La chantajee con lo que recibí una mirada de enojo.
-Eso es chantaje pero está bien-. Me dijo mientras descruzaba los brazos pero seguía con su cara seria.
-Demuéstralo-. Le dije con una sonrisa. –Quiero un beso-. Ella rodo los ojos. –Pero uno de verdad, que me demuestre que no estas enojada-. A veces me sorprendía lo mucho que había crecido mi confianza en ella, había momentos como este en los que no me sentía inseguro, sino todo lo contrario me podía relajar y ser más confiado a su alrededor.
-Eres un chantajista de lo peor-. Me dijo con tono enojado, pero alcance a ver una pequeña sonrisa formándose en sus labios cuando sus brazos rodearon mi cuello seguido de un beso bastante pasional, nos separamos por falta de aire, era sorprende como parecía que nunca teníamos suficiente del otro. –Ahora cuéntame ese suceso tan extraño de la cocina-. Me dijo mientras me abrazaba.
-Hablamos sobre el campamento al que nos invitaron los chicos, me dijo que era gran idea que fuéramos, después al imaginar que nos íbamos a ir empezó a hablar sobre protección-. Sin poder evitarlo me puse rojo de nuevo. –Dijo que lo que le importaba es que fuéramos precavidos y lo demás lo escuchaste tú-. Le dije escondiendo mi cara en su cuello.
-Eso fue muy vergonzoso-. Me dijo mientras acariciaba mi cabello, me encantaba que hiciera eso, sentía que casi me podía poner a ronronear.
-Si lo sé para mí también lo fue, aunque supongo que… que tiene razón no había pensado en eso-. Le dije bastante nervioso, lo que no hizo más que aumentar cuando sus manos se detuvieron.
-Yo me encargo de eso-. Me dijo y sin poder evitarlo levante mi cabeza para verla a los ojos. –Tomo pastillas-. Agrego un poco nerviosa. –Ya sabes ayuda para mi periodo-. Ahora estaba roja.
-Oh-. Fue todo lo que pude decir antes de volver a enterrar mi cara en su cuello los dos éramos todo un caso.
-¿Entonces ella no sabe nada?-. Me pregunto después de una rato aun nerviosa era bueno que no viera mi rostro porque tenía una sonrisa.
-No nada de nada-. Le dije.
-Eso es bueno, no creía que la pudiera ver a la cara de nuevo-. Me explico pero el pulso en su cuello había llamado mi atención y sin pensarlo situé ahí mis labios, cuando le di un ligero beso escuche que Bella contenía la respiración y eso me motivo a explorar más. Pero no llegue muy lejos porque los labios de Bella encontraron los míos, la situación empezó subir de tono una de mis manos estaba tocando su cintura y abdomen mientras la otra estaba llegando a su pecho, cuando Bella se alejó. –No podemos, tenemos que parar-. Me dijo con la respiración entrecortada.
-Está bien-. Fue todo lo que pude decir mi mente aún estaba bastante confusa, esta solo había entendido que Bella había dicho que no y eso era suficiente.
-Tu mamá y hermana están a unos cuantos metros y yo me encuentro indispuesta-. Me recordó y yo asentí totalmente rojo, se me había olvidado por completo, a veces solo con besarla nublaba mi mente. –En cualquier otro momento estaré encantada-. Me dijo seguida de un beso el cual no dude en responder. –Es mejor que salgamos de aquí-. Me dijo mientras se paraba y acomodaba su blusa, yo solo respire profundamente para tranquilizar mi problema antes de seguirla.
…..
Bella POV
Estábamos caminando por los pasillos del hospital, Edward quería visitar a su papá ya que mañana nos iríamos al campamento con los chicos y no podría venir, se me hacía un gesto tan lindo su compromiso de visitarlo cada semana, pero este era mi chico y por eso lo amaba su amor era fiel hasta el final.
-Quieres que te espere aquí-. Le dije cuando estiro la mano para abrir la puerta del cuarto, quería darle su tiempo a solas creía que eso era lo prudente o no lo sabía nunca había vivido algo similar.
-¿No quieres entrar?-. Me pregunto nervioso mientras volteaba a verme.
-Sí, si tú quieres que entre, pensé que a lo mejor querías algún tiempo a solas por mí no hay ningún problema, te puede esperar-. Me explique.
-No ven quiero que conozcas a papá-. Me dijo mientras tomaba mi mano y abría la puerta.
Era como todos los cuartos de hospitales, totalmente blanco y con una ventana por donde entraba los rayos del sol, había un aparato que monitoreaba los latidos del corazón, lo cual provocaba un sonido totalmente rítmico, pero fuera de eso este cuarto tenía toque personal muy parecido a la casa de Edward, nada que ver con un frio cuarto de hospital, el sillón se encontraban varias cobijas, que asían juego con los almohadones y en la mesita de alado había libros como si pasaran mucho tiempo aquí, pero lo que centro mi atención fue la persona que estaba en el centro de la habitación.
-Te presento a mi papá, Carlisle Cullen-. Me dijo Edward mientras me quedaba parada enfrente de la cama.
Carlisle parecía muy alto, era rubio y muy blanco, incluso más de lo que parecía en la foto que había visto en su casa, también se miraba más delgado, pero fuera de eso era muy guapo tenía un rostro muy simétrico, se encontraba perfectamente rasurado como si alguien lo hubiera hecho esta mañana.
-Es un placer conocer a mi suegro, ya veo de donde saliste tan guapo con dos papás así-. Le dije con una sonrisa pícara no me gustaba verlo tan serio.
-Si papá era muy guapo-. Dijo mientras se tocaba el cabello, señal de que estaba algo incómodo como siempre que tocábamos este tema.
-Pues yo lo miro muy guapo todavía, igual que a su hijo-. Le dije con una sonrisa, seguido de un beso en el cachete.
-Normalmente cuando vengo, tomo un libro y me pongo a leer en voz alta, pero si quieres…-. Cambio de tema nervioso aun por lo que le ayude.
-Me encantaría que nos leyeras-. Le dije con una sonrisa a lo que asistió y tomo un libro en lo que yo me sentaba en el sillón.
No paso mucho para que se empezara a escuchar la tranquila voz de Edward, era muy relajante oírlo podría estar todo el día así. A mí lado se encontraban unos retratos, pero uno llamó mi atención distrayéndome de la historia que contaba Edward. En el estaba Esme abrazando un niño que recargaba su cabeza en abultado vientre e intentaba rodearlo con sus brazos, el pequeño volteaba a la cámara con una brillante sonrisa, tenía el cabello cobrizo y ojos grises brillantes llenos de alegría y amor, a lado del niño se encontraba un apuesto señor abrazando por lo hombros a Esme y con su otro brazo tocaba el cabello de su hijo, era los sentimientos que enmarcaban su rostro los que me dejaron sin aliento, él no miraba a la cámara, estaba absorto mirando a las personas a su lado con tanto amor, como si no pudiera creer tener tanta suerte, nunca había visto a una persona que procesara tanto amor por otras como el señor en la imagen. Una lágrima rodo por mi mejilla, era tan conmovedor el retrato, siempre imagine que debieron ser una familia llena de amor, pero solo verlos así me di cuenta de lo injusta que era la vida y como se había atrevido a desbaratar algo tan profundo y puro como lo que se reflejaba ahí.
-¿Bella qué pasa?-. Era de esperarse que aunque no hiciera ningún movimiento o ruido Edward se diera cuenta de mi estado.
-Yo solo siento mucho lo que le paso a tu familia, se… se miraban tan felices… no es justo-. Le dije mientras me limpiaba la lágrima que había resbalado.
-Hey todo está bien yo creo que las cosas suceden por algo-. Me dijo mientras venía a abrazarme.
-Pero es que no es justo-. No sabía cómo podía decirme eso y estar tan tranquilo.
-Tú mejor que nadie tiene que saber que la vida no es justa, tú tampoco te mereces lo que te pasa, pero la vida solo nos da pruebas que sabe que podemos soportar-. Me dijo abrazándome.
-Y qué pasa si se equivoca y las pruebas son más fuertes de lo que podemos soportar-. Y era verdad quién era el encargado de decir basta.
-No pasara porque tú y yo somos más fuertes de lo que te imaginas-. Me dijo mientras me apretaba un poco más. Quería debatirle y decirle que había unas veces en las que ya me sentía tan cansada, era como si solo un soplo del viento me pudiera terminar de quebrar, eso había sentido la vez pasada en el último encuentro con ellos, sentía que estaba a límite de mis fuerzas, si retrocediera en el tiempo y no hubiera conocido realmente a Edward creo que ya me hubiera quebrando, últimamente era a lo único que me aferraba para seguir luchando.
-¿Cómo sobrevives a mí? últimamente soy una llorona de lo peor, prepárate tal parece que de ahora en adelante te enfrentaras a un buen de lágrimas de mi parte-. Le dije con una sonrisa no quería arruinar a un más el momento.
-No me importa, a todo lo que me enfrente por ti vale la pena-. Me dijo dándome un beso en la mejilla.
….
Íbamos camino a la casa de Alice, ya estaba todo listo para acampar este fin de semana, estaba un poco nerviosa por conocer a los señores Brandon, recordaba que me había pasado lo mismo cuando conocí a Esme, pero esperaba que todos estos nervios fueran infundados. A penas estaba estacionando el carro cuando Alice salió corriendo a recibirlos, dando pequeños saltitos siempre me preguntaba de dónde sacaba tanta energía.
-Nos la vamos a pasar genial, ya verán será inolvidable-. Nos dijo emocionada en cuanto nos bajamos.
-Ya no necesitabas convencernos Alice, ya estamos aquí-. Le dije con una sonrisa, mientras tomaba la mano de Edward.
-Solo estaba constatando un hecho-. Me dijo Alice sacándome la lengua. –Vamos a que conozcan a mis padres-. Nos dijo mientras nos invitaban a entrar a su casa.
Al entrar lo primero con lo que nos topamos fue con un montón de maletas instaladas en el recibidor. Olvidándonos de todo eso, era una casa muy amplia como la de Jasper, también era muy ordenada y muy bonita pintada en colores neutros, dándole un toque rustico que daba una sensación de tranquilidad, cientos de libros adornaban la sala en un amplio librero.
-Están en su casa, pónganse cómodos, iré a buscarlos, ¡Papá! ¡Mamá!-. Grito Alice mientras se iba a buscarlos nosotros caminamos hacía la sala.
-Te da la sensación de querer tomar un libro y sentarte frente a la chimenea a leer verdad-. Le dije y Edward solo asistió en modo de respuesta recorriendo con la mirada el amplio lugar. –Me encantaría tener un lugar así en mi casa, me asegurare que al menos de esa sensación de tranquilidad-. Le dije mientras me sentaba en cómodo sillón, quería que fuera todo lo contrario a mi actual casa, que en ella se respirara tranquilidad y poder sentarme tranquila a tomar un libro.
-Si tener un lugar así sería espectacular-. Me dijo mientras me sentaba a mi lado y me abrazaba, aún era muy rápido pero podía vernos en un lugar así dentro de algunos años, se valía soñar.
-Chicos les presento a mis padres-. Llamó nuestra atención Alice que venía seguida por dos señores.
Eran de aproximadamente unos 45 años, el señor era alto y delgado, tenía el cabello negro y unos ojos azules tapados por unas finas gafas, venía con pantalones de vestir y zapatos a juego junto con una camisa doblada por los puños era un vestuario formal, pero extrañamente en él se miraba relajado. Mientras que la señora era tan pequeña como Alice, tenía el cabello castaño recogido y unos ojos cafés oscuros enmarcado por amplias pestañas, traía puesto un pantalón de vestir y una camisa fajada.
-Mira papá ellos son Isabella Swan y Edward Cullen-. Nos presentó Alice. –Mi madre Kim y mi padre Benjamín-.
-Es un placer conocerlos señorita Swan, señor Cullen -. Nos saludó muy serio el señor Brandon provocándome una sonrisa, era tal cual la descripción de Alice.
-Papá solamente Isabella y Edward-. Le dijo Alice rodando los ojos.
-También es un placer conocerlos, nos pueden llamar también por nuestros nombres de pila solamente-. Nos saludó ahora la señora Brandon, parecía como si ya hubiera ensayado esto, al parecer no era la única nerviosa.
-Es un placer para nosotros conocerlos, son muy amables al invitarnos-. Les dije con una amplia sonrisa.
-¡Están todos listos!-. Llego Emmet con su efusividad de siempre.
-Solo falta subir las maletas-. Dijo la señora Brandon.
-Muy bien manos a la obra-. Dijo Emmet mientras iba por todas las maletas. –¿De quién son estas?-. Preguntó con miedo cuando miro todas las maletas apiladas en el recibidor.
-Son las de tu mamá y mías ¿por qué?-. Pregunto el señor Brandon.
-Papá, mamá saben que solo vamos a estar fuera tres días verdad-. Dijo serio.
-Por supuesto que lo sabemos, yo reserve la cabaña-. Le contesto el señor Brandon sin entender lo que sucedía.
-Todo este equipaje para tres días, es mucho-. Le dijo Emmet apuntando las bolsas.
-Claro que no, todo se necesita cuando estaban más chicos cargábamos con un sinfín de objetos ahora que están más grandes las necesidades también crecieron-. Les contesto la señora Brandon como si fuera obvio.
-De ver sabido que cubrirían todos los huecos no me hubiera tomado la molestia de empacar-. Dijo Emmet entre dientes levantando las maletas.
Al poco rato llegaron Rosalie y Jasper, los cuales ayudaron a terminar de cargar la camioneta, él señor Brandon nos daba instrucciones de todo lo que teníamos que hacer y se paseaba por la casa con una hoja en mano en donde había enlistado las cosas pendientes por hacer antes de irnos. No podía dejar de mirarlo con una sonrisa era tan tierno y precavido, se me a figuraba en muchas de cosas a Edward lo podía ver así dentro de unos años.
-Lo único que nos falta para terminar con la lista es comprar la comida, pero lo haremos ya que estemos cerca-. Nos dijo el señor Brandon subiéndose a la camioneta en el área del conductor.
Así paso la siguiente hora, con el señor Brandon manejando, de manera muy precavida y la señora leyendo un libro, nosotros nos encontrábamos platicando de lo que haríamos cuando llegáramos a la cabaña.
-Benjamín sería una buena idea hacer una parada a comer, recuerda que a los niños les da mucha hambre ya que están en una etapa de crecimiento-. Le dijo la señora Brandon, era bastante seria, pero podía ver el gran amor que tenía por sus hijos, solo era cuestión de ver que siempre estaba preocupada por ellos.
-Buscare un restaurante para comer -. Le dijo inmediatamente el señor Brandon, moviendo el GPS.
-Se me antoja comida Italiana-. Comento Alice con voz mimosa.
-Entonces buscare un restaurant de comida Italiana-. Agrego el señor Brandon, era fácil ver que estaba conquistado por sus mujeres y hacía lo que ellas les dijeran, era este tipo de cosas en las que se me a figuraba tanto a Edward, cuando este convivía con Esme y Bree era igual, para él era imposible decir no. Creo que ahora tenía un tipo de fijación con los chicos inteligentes y un poco inadaptados.
-¿Edward?-. Lo llamó Emmet.
-Mande-. Le contesto serio.
-Yo que tú cuido más a Bella-. Le dijo con una amplia sonrisa lo cual logro que lo mirara extrañada, sabía que algo planeaba. –Creo que se está enamorando de papá o tiene un tipo de fijación, lo mira muy extraño-. Agrego con una carcajada.
-Idiota-. Le dije seguido de un manotazo para que se dejara de reír y Edward solo me miraba con una ceja alzada. –Solo me agrada tu papá es todo-. Le dije mientras me abrazaba a mi novio.
Llegamos a comer a un restaurant de comida Italiana, fue un poco incómodo más cuando el señor Brandon pidió una botella de vino para acompañar la comida, lo hizo como si fuera algo común para él, pero la mayoría de nosotros éramos menores de edad y no tenían permiso para ingerir alcohol mucho menos en un lugar como este, pero nadie comento nada. Después aprovechando que nos habíamos desviado un poco pasamos a comprar la comida para el fin de semana.
-Papá deberíamos de comprar carnada para pescar-. Dijo Emmet.
-¿Y quién iría a pescar?-. Pregunto el señor Brandon sin entender.
-Pues nosotros-. Le contesto Emmet como si fuera lo más obvio.
-¿Nosotros?-. No parecía entender o no quería entender el pobre se miraba un poco pálido.
-Claro que sí, en la cabaña hay un gran lago y canoas, tenemos que aprovecharlo e ir a pescar, estoy seguro que hasta podemos conseguir la comida de un día-. Explico Emmet emocionado.
-Si quieres puedo comprar pescado, es más higiénico y menos complicado-. Le ofreció el señor Brandon.
-El chiste es ir a pescarlo papá, será un trabajo solo de hombres-. Le dijo Emmet.
-Estoy seguro que…-.
-Benjamín tú hijo a lo mejor necesita demostrarse que puede traer comida a casa, es un cuestionamiento que sucede una vez que ya están madurando o pensando en asentar cabeza, así que tendrás que acompañarlo-. Intervino la señora Brandon.
-Tendremos que pasar también a la farmacia para comprar pastillas para el mareo-. Dijo el señor Brando dándose por vencido, definitivamente era tan tierno.
-¿Necesitan algo de aquí?-. Nos preguntó el señor Brando bastante rojo, pero nosotros negamos sin comprender que sucedía.
–Sé que es una edad difícil, sus hormonas están alborotadas he estado investigando y es muy normal que los jóvenes de ahora tengan relaciones, he visto de lo que son capaces de hacer cuando sienten… necesidad, entonces nosotros no queremos que haya incidentes por lo que no estarán separados, no queremos que nadie escale ventanas, ni se caigan a media noche de las escalera, solo pedimos que sean precavidos Benjamín puede ir a comprar preservativos para ustedes…-. No podía estar sosteniendo esta conversación por segunda vez en la semana, era demasiado pero por otro lado era muy graciosa la cara del señor Brandon, parecía que quería estar en todas partes menos aquí.
-¡Mamá!-. Alice fue la primera en racionar provocando que el señor Brandon diera un brinco.
-Sé que no les gusta hablar de eso, pero también vi en un estudio que si manejas el tema con normalidad es menos probable que existan los embarazos adolescentes y es lo que queremos hacer tu papá y yo-. Dijo muy convencida.
-Esto no es manejarlo con normalidad mamá-. Dijo Alice.
-Está bien solo queríamos ayudar-. Le dijo la señora.
….
Cuando llegamos ya estaba anocheciendo, el lugar se encontraba en medio de un bosque y alado de un hermoso lago, la cabaña era moderna y muy grande, hecha totalmente de madera, en pocas palabras era hermosa, incluso tenía un columpio en el porche que apunta a esa privilegiada vista. Los Brandon nos habían dejado dormir en donde quisiéramos algo que me tomo por sorpresa, ya que Alice abiertamente decidió que dormiría con Jasper y no dijeron nada, al parecer eran muy abiertos en el tema, por lo que Edward y yo acomodamos nuestras cosas juntas.
Una vez que cenamos los señores Brandon se fueron a acostar a su recamara dejando en claro que cualquier cosa les avisáramos.
-Y qué haremos si no tenemos más que viejas películas y es muy temprano para dormir-. Se quejó Emmet, estábamos todos sentados alrededor de la chimenea. –Ya sé podemos contar historias de miedo-. Agrego con una gran sonrisa.
-Oh podemos hacer algo más divertido como un juego, miren lo que encontré-. Nos dijo la enana que caminaba dando pequeños saltitos, traía en su mano un botella de tequila, oh, oh esto terminaría muy pero muy mal.
-Yo voy por los vasos-. Dijo Emmet mientras se paraba rápidamente y salía corriendo a la cocina.
-¿De qué clase de juego hablan?-. Me pregunto algo confundido Edward, pero por su mirada de desconfianza podía ver que tenía una ligera idea que el asunto central era la botella.
-No han dicho cuál pero te aseguro que los perdedores terminaran muy ebrios-. Le dije esperando ver su reacción. – ¿Has tomado antes?-. Creía conocer la respuesta, pero de todos modos pregunte. Y mi intuición fue certera porque movió su cabeza en señal negativa. -¿Tienes algo en contra del alcohol?-. Recordé que la última vez que me miro tomando no estaba muy feliz.
-No me gusta cuando la gente lo toma y tiene que manejar, ni que tomen todo el tiempo-. Me explico y lo entendía su padre estaba en ese hospital por culpa de un conductor ebrio.
-Entonces no te molesta que juguemos hoy-. Le pregunte algo emocionada ya que yo si quería jugar.
-No está bien yo los puedo ver-. Me dijo tan comprensivo como siempre, pero yo quería que se divirtiera también.
-No tú también tienes que jugar, por fis-. Le dije con un puchero y la carita que sabía que sabía que funcionaba. –Además nadie va a salir, después de aquí nos vamos a ir a nuestros cuartos y ya, cuando sientas que ya no podemos tomar más o que es suficiente nos vamos a acostar que te parece-. Lo intente convencer.
-Está bien pero en cuanto me empiece a sentir mal, dejare de jugar-. Me dijo resignado y yo le di una amplia sonrisa seguida de un piquito justo cuando llego Emmet.
-Yo digo que tenemos que jugar yo nunca-. Nos dijo Emmet mientras nos entregaba un vaso a cada uno.
-No, ese no es justo yo siempre pierdo-. Me queje, porque era verdad, Edward solo me miraba confundido.
-Sí, ese me gusta-. Empezó la duende a dar saltitos.
-Me parece bien de todas formas algo me dice que terminare ebria-. Dijo Rosalie acomodándose a lado de la mesa.
-¿Cómo se juega?-. Me pregunto despacito Edward.
-En realidad es muy fácil, por ejemplo una persona dirá yo nunca he hecho una tarea y todos los que hayan hecho una tarea van a tomar, cuando sea tu turno tú vas a decir algo que nunca hayas hecho y los que sí, tomaran el shot-. Le explique.
-Eso me suena a mucho alcohol-. Me dijo un poco asustado.
-Creme por algo siempre pierdo-. Le dije con una sonrisa, mientras nos acomodábamos con los chicos.
-Yo empiezo-. Dijo emocionado Emmet. –Yo nunca he besado a un hombre-. Dijo con una sonrisa maldosa.
-Eso es trampa-. Se quejó Rosalie, mientras todas levantábamos nuestro Shot, ¡Y aquí vamos! Mierda hace mucho que no tomaba esta cosa cala, incluso sacudí la cabeza, Edward a un lado me estudiaba por lo que le regale una sonrisa. –Sigo yo y me vengare, yo nunca he besado a una mujer-. Agrego Rosalie ya que se había tomado su trago.
-Maldición-. Murmure antes de tomarme el otro junto con los chicos, Edward a un lado mío se empezó ahogar con el licor pero nadie le prestó atención, todas las miradas estaban enfocadas en mí, incluso Edward me miraba con una ceja alzada una vez que se recompuso.
-Suelta la sopa-. Me dijo Alice.
-Fue hace mucho tiempo estaba jugando verdad o reto escogí reto y me toco besar a Tanya-. Le dije mientras me encogía de hombros.
-¿Y qué sentiste?-. Me pregunto Alice totalmente curiosa.
-Amm nada fue solo un beso-. Y era verdad en aquel entonces los besos no significaban nada no importaba a quién se lo diera.
-Eso debió ser la fantasía de muchos-. Dijo Emmet con una sonrisa traviesa, pero lo que me pregunte es si a Edward le hubiera gustado verlo ya que antes tenía un no sé qué con Tanya.
-Yo nunca me he acostado con una mujer-. Dijo ahora Alice.
-Chicas yo que ustedes voy tomando mi shot-. Nos dijo Emmet. –Yo las he visto acostadas a todas juntas, Alice nunca dijo que tener relaciones sexuales así que ¡Salud!-. Con cara de resignación y enojada por parte de Alice todos tomamos nuestras bebidas, hasta Edward que se había salvado hace un momento.
-Yo nunca he tenido relaciones sexuales con un hombre-. Ahora fue Jasper, el que regreso la jugarreta, pero por primera vez no tenía necesidad de tomar Edward y yo no habíamos llegado a tanto, en cualquier otra situación hubiera mentido pero aquí no tenía caso y menos con Edward a mi lado.
-¿Tú nunca has tenido relaciones?-. Me pregunto ahora Emmet totalmente sorprendido.
-No deberías de creer todo lo que dicen Emmet, la gente construye fantasías e historias muy rápido-. Le dije con una sonrisa. –Ahora sigo yo, yo nunca he manoseado a una chica-. Le dije cambiando la conversación. Lo sentía por Edward.
-Yo nunca he consumido ningún tipo de droga-. Maldición Edward me la regreso y tuve que tomar de mi trago de nuevo, pero no fui la única porque Jasper también tomo.
-¿Qué drogas has consumido?-. Me pregunto Rosalie en su tono neutro.
-Varias-. Le dije un poco incómoda, pero la mirada de Rosalie me dijo que no se daría por vencida. –He comido los famosos brownie, antidepresivos entre otras-. Esperaba que no preguntaran más ya que no sabía cómo explicar que la terapeuta de aquellas fechas me había recetado drogas y mucho menos explicarles lo de Alec.
-Regresemos a mí-. Dijo Emmet. –Yo nunca he tocado una bubi-. Dijo Emmet en broma mientras se empinaba su shot, al menos no me tocaba tomar. –Chicas yo he visto que se ajustan sus atributos todo el tiempo así que no sean mentirosas y tomen-. Nosotras rodamos lo ojos pero tomamos.
….
Habíamos seguido jugando y después pasamos a jugar cartas en parejas hasta que la botella estuvo casi vacía. En este momento los chicos se encontraban totalmente ebrios, yo me encontraba algo tomada pero no ebria, tuve bastante suerte de que Edward fuera muy bueno con los números, a pesar de no haber jugado la mayoría de los juegos hizo que ganáramos casi todos, hasta que su nula tolerancia por el alcohol se hizo presente, lo bueno que para ese entonces los chicos ya estaban bastantes ebrios.
-Vamos a dormir, creo que ellos seguirán-. Le dije a Edward mientras me paraba, Alice estaba dormida mientras Jasper miraba fijamente el fuego perdido en sus pensamientos, Rosalie y Emmet estaban a punto de dar un espectáculo no apto para menores. Edward tardo un rato en procesar lo que le dije pero una vez que lo entendió asistió y se intentó parar.
-Ja todo me da vueltas-. Me dijo con una gran sonrisa de orgullo, definitivamente mañana me odiara.
-Venga te ayudo-. Lo anime y con bastante esfuerzo logre que se parara para ser flaco era demasiado pesado.
-Te he dicho lo hermosa que te miras hoy-. Me dijo mientras caminamos a la habitación con un Edward tambaleándose de un lado para otro. –Te quiero mucho, a veces me pregunto cómo tuve tanta suerte-. Agrego seguido de un beso, sus palabras hubieran logrado derretirme si no estuviera preocupada por no dejarlo caer.
-También te quiero-. Le dije para que no quedara dudas mientras entrabamos al cuarto.
-Sabes-. Me dijo arrastrando la frase, mientras se dejaba caer acostado en la cama.
-No te vayas a dormir voy a buscar tu pijama-. Le dije interrumpiéndolo mientras iba por la maleta.
-No me gusta-. Me dijo una vez que me acerque con la pijama.
-La pijama, pero es la única que traes-. Le dije confundida.
-Emmet dijo que debió haber sido sexy cuando besaste a Tanya, pero a mí no me gusta, no me importa si es hombre, mujer o lo que sea que pueda ser, no me gusta ni imaginármelo-. Me dijo en tono enfurruñado y una gran sonrisa se instaló en mi rostro, me gustaba tanto verlo todo celoso. –Tus besos son solo míos-. Agrego mientras me jalaba hacia sus labios posesivos.
-Eso fue hace mucho tiempo, sabes que ahora son solo tuyos-. Le dije un poco agitada cuando me separe para tomar aire, sus labios seguían recorriendo mi cuello, nunca lo había sentido tan pasional. –Edward vamos a que te pongas la pijama-. Le dije separándome un poco intentando que se calmara, ya que no podía pasar nada él estaba ebrio y yo también.
Para mi sorpresa él con toda la seguridad del mundo se sacó la playera y la aventó a un lado, no mentiré eso fue realmente sexy y me estaba dando todo un espectáculo, al parecer el alcohol lo hacía ser más seguro, tampoco lo pare cuando empezó a retirar los pantalones, nunca dije que fuera una buena chica. Solo salí de mi trance cuando sentí que me jalo de nuevo hacía él, para besarme con más necesidad si era posible, mis manos inmediatamente se fueron a su cabello y su espalda que tanto me gustaba.
Estaba a horcadas sobre Edward y su mano se instaló por debajo de mi blusa justo en mi pecho masajeándolo al mismo tiempo que movía su cadera quedando se erección en el punto exacto en donde nos robó un fuerte gemido a ambos, en ese momento recordé que esto no era una gran ideal él estaba ebrio y aunque yo no tanto también estaba bajo los efectos del alcohol y sería demasiado aprovecharme de él en este estado.
-Edward no podemos-. Le dije mientras me intentaba quitar pero me tenía sujeta de la cintura.
-¿Por qué no? Te deseo y mucho-. Me dijo viéndome a los ojos, sabía que no lo hubiera dicho si no estuviera ebrio, pero eso era algo totalmente lindo más cuando lo deseaba tanto, sus palabras hacían que mi nula resistencia disminuyera. -¿Tú no me deseas?-. Me pregunto aflojando su agarre.
-Sabes que sí y mucho-. Le dije besándolo y el no tardó en responder. –Pero estamos ebrios-. Le dije separándome con el autocontrol que me quedaba.
-Eso no cambia lo mucho que te amo y te deseo-. Maldición hasta ebrio era totalmente bueno con las palabras.
Sin pensar en las consecuencias me dejaría llevar, me quite la blusa y pude ver el brillo en sus ojos volviéndolos más oscuros por la pasión, me acerque dándole un beso totalmente carnal, Edward me apretaba contra él y yo solo podía pensar que no estaba lo suficientemente cerca, un poco torpe y con dificultad logro quitar el seguro de mi sostén y se separó de mí para retirarlo. Sus ojos me miraban fijamente como la primera vez, eso me ponía totalmente nerviosa a pesar de su cara de admiración.
-Eres hermosa-. Me dijo cuando se dio cuenta de mi estado. –Puedo asegurarte que son mis nuevos juguetes favoritos y eso es mucho decir, tengo muchos juegos-. Me dijo mientras me miraba directamente a los ojos y se llevaba mi pezón a la boca. De mi boca salió un fuerte gemido ¿Se daba cuenta lo sexy que resultaba eso? Mientras él jugaba con mis pechos como aprendió la vez pasada que lograba hacerme enloquecer. No supe en que momento pasó pero cuando volví a abrir mis ojos, me encontraba acostada en la cama y con Edward encima mío mirándome como si tramara algo.
-¡Edward!-. Grite cuando apretó mi pezón un poco más fuerte de lo usual, si seguía así no tardaría en venirme.
-Me gusta cuando gritas mi nombre, me excita-. Me dijo con una sonrisa pícara, que me dijera eso demostraba que estaba bastante ebrio pero en estos momentos no me importaba, menos cuando sus labios se encontraron con los míos, lo sentí bajando mi pantalón y le facilite el acceso.
Edward me estudio con solo mis braguitas la última vez habíamos dejado las pijamas puestas, sus labios volvieron a saquear los míos mientras dirigía su mano a la parte inferior, agradecí interiormente que no intentara quitar más ropa porque no era el momento, pero deje de pensar cuando toco el botón de todos mis nervios, mis caderas inmediatamente se alzaron implorando más su contacto, empezó a mover su dedo en círculos y estaba logrando que perdiera la cabeza, más aun cuando sentí unos de sus dedos entrar en mí, al principio se sentía incómodo pero era tan placentero. Perdí la cabeza por un momento solo escuche a lo lejos que grite su nombre, cuando regrese a la realidad solo pude ver a Edward que me miraba con una sonrisa de orgullo, sentía mis huesos como algodón, este orgasmos había sido incluso más intenso que al anterior.
Cuando recobre el aliento, lo bese y lo empuje para yo quedar ahora encima de él, fui dejando besos por su cuello me entretuve en donde en su pulso y le di un ligero mordisco y lo sentí contener el aliento, seguí bajando hasta llegar a sus tetitas, me entretuve un rato jugando de la misma manera en que él lo hacía incluso incluí algo de presión y sentí sus cadera alzarse.
-Bella por favor-. Me rogo.
Poco a poco fui bajando mi mano hasta su erección, aun no la había visto pero podía decir que Edward estaba lo que se consideraba muy bien dotado, en cuanto mi mano hizo contacto lo sentí ponerse tenso, incluso escuche que murmuro algo que no alcance a entender pero seguí, primero toque la punta que tenía el líquido preseminal para esparcirlo un poco para facilitar la acción, después fui bajando mi mano hasta la base, seguí repitiendo la acción ahora con un poco de presión, sentía como cada vez su tensión aumentaba y sus manos estaban en puños sobre la sabana.
-Be—lla-. Me dijo muy tenso a la vez que sentía que se corría, él estaba intentando recuperarse, mientras tanto yo sacaba mi mano, tome su camisa para ir al baño y enjuagarme, cuando regrese me subí a la cama con Edward y podía ver que sus ojos se estaban cerrando el orgasmo y el alcohol estaban haciendo su efecto, jale las cobijas para taparnos mientras me acurrucaba a su lado, él rápidamente me abrazo y me atrajo más a su lado.
-Te amo-. Le dije al mismo tiempo que le daba un beso en la mejilla.
-Yo más-. Me dijo más dormido que despierto.
…
Edward POV.
-Edward te hablan-. Me movió Bella al mismo tiempo que la sentía removerse de forma inquieta murmurando algo que no entendí, al abrí los ojos sentí un fuerte dolor de cabeza, que provoco que quisiera nunca haberlos abierto, unos fuertes golpes en la puerta hicieron que el dolor se agrandara, ahora entendía la molestia de Bella.
-Edward ya levántate iremos a pescar-. Escuche la voz de Emmet a través de la puerta. –Si no sales en 20 minutos entrare por ti-. Me dijo en voz amenazante y sabía que era verdad.
Muy despacio me senté en la cama y decidí que jamás en mi vida volvería a probar el alcohol, voltee a ver a Bella y estaba acostada boca abajo abrazando la almohada su cabello se encontraba todo revuelto, en estos momentos la envidiaba quería poder seguir dormido, quite las cobijas y me di cuenta que solo traía puestos mis bóxer a qué hora me había quitado la ropa, volví a voltear a Bella y me di cuenta de que ella traía mi camisa.
Muy despacio me pare y me dirigí al baño para darme una ducha, quería ver si ayudaba un poco a despejar mi mente, una vez en la ducha recordé lo que había pasado a Bella negándose y yo convenciéndola de que hiciéramos algo porque la deseaba, estaba totalmente avergonzado cuando me termine de cambiar no podía creer todo lo que había hecho.
-Hey ¿Cómo estás?-. Me pregunto Bella una vez que salí del baño, ya se había levantado y se encontraba sentada en la cama con solo mi camisa puesta y su cabello totalmente revuelto, se miraba hermosa
-Bien solo me duele un poco la cabeza-. Le dije sin verla a los ojos me daba vergüenza mis actos.
-Edward ven-. Me dijo con voz seria mientras se hincaba en la orilla de la cama.
-Emmet no tarda en regresar-. Me justifique sin acercarme ni verla a los ojos.
-Edward-. Me dijo seria y en forma de reclamo, no pude evitar pensar que bien podía cambiar los papeles con Esme, sin saber que más hacer y no querer enojarla más, menos después de lo sucedido anoche me acerque justo enfrente de ella donde me había señalado la primera vez, pero aun sin verla a los ojos. –Edward todo está bien-. Dijo en tono dulce mientras buscaba mi mirada, seguido tomo mi cara entre sus manos para que la viera a los ojos. –Sé que estas avergonzado por lo que paso anoche, por eso no quería que pasara nada, no era porque no quisiera yo estaba más que dispuesta como muestra de ello está mi nulo autocontrol, lo que sucedió a noche me gusto y mucho-. Me dijo todo viéndome a los ojos para demostrarme que decía la verdad. –sobre todo lo disfrute mucho-. Me dijo en tono pícaro y una sonrisa en su rostro provocando que me pusiera rojo. –Me gusto verte más confiado, fue muy muy sexy-. Dijo en tono seductor mientras instalaba sus manos debajo de mi playera, acariciando lentamente mi abdomen provocándome agradables estremecimientos, a la vez que acercaba sus labios a los míos, sin poder contenerme elimine la distancia que quedaba para poder tocarlos. El beso fue bastante pasional y lleno de necesidad, parecía que últimamente no podíamos estar mucho tiempo sin tocarnos. –Te amo-. Me dijo mientras se separaba un poco para tomar aire, pero regresando de nuevo a mis labios, sin darme la oportunidad de contestarle, una de mis manos estaba instalada en su cintura y la otra viajo para tocar su pierna, me gustaba tanto su piel era tan suave. –Me encantaría seguir pero Emmet no tarda en venir por ti y por nada del mundo quiero que nos vea así-. Me dijo con voz entrecortada aun con sus manos en mi cabello, yo no podía despegar mi vista de sus labios ahora hinchados.
-Yo también te amo-. Le dije logrando que se instalara esa sonrisa que tanto amaba, sin poder evitarlo volví a besar sus labios eran tan adictivos.
-Tienes que irte, ve a atrapar un pescado para mí-. Me dijo poniendo ahora una distancia más prudente entre nosotros.
-Está bien-. Le dije con resignación seguido de un suspiro para calmarme sobre todo mi lívido que había subido bastante estos últimos minutos. –Adiós-. Le dije dándole solo un beso en la frente no confiaba en mí.
-Que te diviertas y sobre todo te cuidas-. Me dijo con una sonrisa, sabía que era muy pronto pero me encanto tenerla así, hincada en la cama en la que dormimos juntos, solo con mi camisa puesta, su cabello muy alborotado pero haciéndola ver adorable y sobre todos sus mejillas y labios hinchados por nuestros besos. Sin confiar en mis palabras asentí, mientras me daba la vuelta para caminar hacia la puerta. –Edward-. Me llamó, voltee en señal de respuesta y mire que tenía una sonrisa traviesa que me advirtió que algo tramaba. –Siempre tenemos toda la noche-. Me dijo en forma pícara y para mi sorpresa en lugar de ponerme rojo solté una carcajada.
Camine a la sala pero no había nadie así que fui a donde provenían los ruidos, me encontré con Emmet que parecía un poco desesperado y el señor Brandon que parecía resignado.
-Por fin ya falta uno menos-. Se quejó Emmet, me preguntaba cómo después de todos el alcohol que tomo anoche podía estar tan tranquilo.
-Buenos días señor Brandon-. Lo salude.
-Buenos días Edward.
-Ten jugo de naranja y unas pastillas parece que las necesitas-. Me entrego Emmet y yo solo pude tomar ambos, en realidad si los necesitaba. –Puedes comer lo que sea que haya-. Me dijo apuntando al refrigerador. –¡Al parecer Jasper no tiene para cuando!-. Grito Emmet esperando que lo escucharan.
Primero que nada me serví más jugo y tome un paquete de galletas para el camino, en estos momentos no tenía hambre pero no sabía cuánto tiempo estaríamos fuera. Jasper no tardó en aparecer el pobre no tenía muy buena pinta, se veía muy pálido y las ojeras demasiado marcadas. Emmet no tardó en darle un vaso de jugo igual que unas pastillas apremiándolo para que nos fuéramos.
-¿Saben por qué se produce las resacas?-. Nos preguntó el señor Brandon a Jasper y a mí, mientras íbamos en camino, los dos negamos. –Obviamente es debido al alcohol, el dolor de cabeza se produce por la deshidratación que presenta tu cuerpo, de ahí la sequedad que sientes en la boca. Es diurético, hace que segreguemos menos antidiuréticas, que los riñones reabsorban menos líquido y que por tanto aumentemos la producción de orina, terminas eliminando más líquido del que ingirieres. La fatiga es causada por la disminución de azúcar en la sangre, ya que el alcohol induce cambios en el metabolismo hepático, la recomendación es intentar volver a elevar el azúcar en la sangre. Pero la culpa no es solo del alcohol, sino también de nuestro metabolismo hepático. Poseemos dos enzimas que transforman el etanol en acetato, una molécula más inocente para nuestro organismo. Si bebemos muy rápido y no damos tiempo a actuar a estas enzimas, la concentración de acetaldehído molécula intermedia entre el potente etanol y el inocente acetato será demasiado alta, dando lugar a náuseas, sudores, aceleración del pulso y malestar. Y por eso se presentan todos los síntomas que tienen ahora, las recomendación es que tomen despacio y sobre todo que ingieran mucha agua antes de beber demasiado alcohol, desde que se lo explique a Emmet ya no sufre esos malestares-. Termino el señor Brando con una sonrisa, me pregunte si se daba cuenta de que éramos menores de edad, que habíamos tomado en su casa y sobre todo que no era común que nos estuviera dando consejos de cómo evitar la resaca.
-Prometo beber mucha agua para la próxima-. Dijo Jasper y el señor Brandon asistió de acuerdo.
…
Eran alrededor de las tres de la tarde cuando regresamos de pescar, Emmet y su papá se habían quedado despidiéndose de unos amigos, al abrir la puerta escuche un fuerte grito seguido de unas carcajadas que inmediatamente pusieron una sonrisa en mi rostro, las reconocería donde fuera, al asomarme mire a una sonriente Bella que corría seguida de una enojada y muy sucia Alice mientras Rosalie se encontraba doblada de la risa.
-Alice yo no fui, bueno si fui pero yo no quería, en verdad-. Decía Bella entre risas mientras seguía corriendo seguida por Alice que se encontraba toda manchada de lo que parecía chocolate. No entendía que había pasado, pero me gustaba ver a Bella así se miraba tan libre y feliz.
-¡Me las pagaras Isabella!-. La amenazo Alice. Pero Bella dejo de correr cuando se dio cuenta que ya habíamos llegado.
-¡Llegaste!-. Fueron sus palabras antes de correr hacia mí y aventarse a mis brazos tuve que agradecer que tuviera la pared atrás ya que si no los dos hubiéramos caído. –Te extrañe-. Me dijo antes de darme un beso en los labios. Otra vez se instaló en mi mente la sensación de que me gustaría ser recibido siempre así.
-Yo más-. Le dije seguido de otro piquito.
-Y estas es mi venganza-. Nos interrumpió Alice, llenando la mejilla de Bella con chocolate.
-Hey eso es trampa, me tomaste distraída-. Se quejó Bella intentando limpiarse.
-Tú fuiste la que me tomaste desprevenida a mí-. Le dijo Alice provocando una gran sonrisa bastante traviesa a Bella.
-¿Qué paso?-. Preguntó Jasper al ver a Alice toda manchada de chocolate desde la playera hasta la cara.
-Pues yo les dije que no sabía cocinar-. Se justificó Bella recibiendo una mirada de reproche de Alice y casi suelto una carcajada porque ya me imaginaba lo que había sucedido.
-Alice decidió que la enseñaría a cocinar y le quiso explicar cómo se usaba la batidora-. Sin poder evitarlo solté una risita, que intente disimular con tos, pero al parecer no me creyeron porque Bella me miro con una sonrisa y Alice con reproche. –Se instaló enfrente de Bella y le dijo toma la batidora así, o fue tan chistoso-. Se empezó a reír Rosalie. -Bella lo intento pero empezó a salpicar y se asustó e intento acomodarla pero solo cambio de dirección salpicando, todo fue a parar directo a Alice la cual intentaba decir que la apagara pero no podía porque se estaba ahogando de tanto batido que estaba recibiendo-. Nos dijo Rosalie entre risas.
-No fue chistoso, no podía ni ver porque hasta en los ojos me entraba-. Dijo Alice enojada, pero solo hizo que nuestro nulo autocontrol cediera y Jasper y yo nos empezáramos a reír.
-¿Y cómo les fue chicos?-. Nos preguntó Bella una vez que nos recuperamos.
-Pues a nosotros bien, incluso nos gustó al que no le fue tan bien fue a Emmet-. Dijo Jasper con una sonrisa.
-Pero Emmet era el que quería ir-. Dijo Bella.
-Pues nos fuimos con otras personas a pescar, en cuanto nos subimos al barco empezó con mareos, Benjamín tenía de sus pastillas y le dio, pero estas hicieron efecto media hora después, cuando Emmet ya había vomitado, después cuando intento pescar resultaba que no podía ni siquiera lanzar la caña y por si fuera poco cuando pesco algo le dio remordimiento el pescado que se estaba ahogando, no sé qué pensó, que salía muerto o algo así y todo finalizo con Emmet vomitando de nuevo cuando vio que otro viajero limpiaba un pescado, así que no traemos nada más que un Emmet bulímico-. Explicó Jasper provocando que las chicas se empezaran a reír por lo absurdo de la situación.
-Pues tengo que buscar a mi chico, al parecer lo tendré que ir a consolar-. Dijo Rosalie mientras salía a buscar a Emmet.
-Pues nosotros también nos vamos, yo necesito irme a lavar y Jasper tiene que hacer lo mismo huele a pescado-. Dijo Alice con una mueca mientras jalaba a Jasper para irse a su habitación.
-Creo que yo también necesito un baño-. Le dije a Bella también debería oler a pescado.
-Muy bien en lo que tú te bañas yo arreglare el cochinero que hice en mi intento por cocinar-. Me dijo Bella.
-¿Necesitas ayuda?-. Algo me decía que no sería fácil limpiar todo lo que había hecho.
-No estaré bien la mayoría callo sobre Alice, tú date un baño-. Me dijo con una sonrisa seguida de un pequeño beso antes de irse a la cocina.
Me fui directo a la ducha me quería dar un relajante baño, después del día que habíamos tenido lo necesitaba, una vez que termine salí con mi playera en una mano y la toalla en la otra, esperaba encontrarme solo por lo que me sorprendió ver a Bella sentada en la cama en forma india. Lo primero que paso por mi mente fue en ponerme rápido la playera para cubrirme pero recordé que era Bella y reprime la necesidad.
-Hey chico guapo-. Me saludó en su forma usual con una sonrisa, me gustaba verla tan feliz sus ojos brillaban y sus mejillas estaban rojas, después del episodio que había tenido la semana pasada, cuando nos habíamos peleado había aprendido a valorar estos momentos, cuando se veía radiante.
-Hola hermosa-. La salude de vuelta mientras caminaba y me sentaba a su lado.
-Te traje un pequeño regalo-. Me dijo mientras me daba un pedazo de pastel de chocolate, eso me tomo por sorpresa ya que pensé que la masa había quedado sobre Alice. –Ese no lo cocine yo, por si estas asustado-. Me dijo cuando vio mi duda.
-Solo pensé que la harina había quedado sobre Alice-. Le explique.
-Bueno este es el que compramos ayer, cuando estábamos comiendo, Alice decidió que me enseñaría a prepararlos y todo termino mal-. Me dijo con una gran sonrisa. –Así que te lo puedes comer con toda la confianza del mundo, yo me comí casi la mitad y no me hizo ningún mal-. Levante una ceja en forma de reproche. –Bueno no tanto, fue un pedazo un poco grande pero… ¿Estás enojado?-. Me dijo nerviosa teníamos un acuerdo no comería tantas golosinas y menos sin haber desayunado, pero se veía tan linda toda nerviosa que le di un beso sin responderle.
-No pero tenías que haber desayunado otra cosa antes de comer pastel-. Le dije separándome un poco de sus labios pero seguíamos abrazados.
-Te dije lo sexy que te mirabas ahorita que salías del baño-. Me dijo con una sonrisa y confundiéndome, qué pudo haber sido sexy de mi salida. –Ni pongas esa cara de no estar de acuerdo, porque para mí fue muy sexy, sin camisa y con una mano secándose el cabello mientras caminabas hacia mí, eso fue muy sexy bueno tu no podrías entenderlo eres hombre-. Le iba a rebatir porque sabía que para muchas mujeres pudo haber sido sexy si fuera cualquier otro hombre con un buen cuerpo, pero se me olvido porque cuando termino de hablar me dio un beso en el hombro mientras acariciaba mi espalda distrayéndome, me había dado cuenta que tenía algo con mi espalda siempre que podía la estaba tocando o viendo. –Ten pruébalo-. Me dijo cortando un pedazo para dármelo en la boca. -Aunque te quieras portar como el señor gruñón sé que te encanta el chocolate-. Agrego cuando probaba el pastel, era verdad me gustaba mucho el chocolate y este pastel estaba muy bueno. -¿Verdad que esta riquísimo-. Me pregunto emocionada.
-Está muy rico pero tuviste que haber comido algo antes-. Me justifique antes de tomar otro pedazo. Si la dejaba era capaz de vivir a base de dulces y nunca probar una comida decente.
-Lo sé, pero sabes que soy un asco para cocinar y al parecer las chicas solo saben cocinar postres-. Me dijo con un beso en mi espalda. -¿Y cuéntame que tal te la pasaste con los chicos?-. Así estuvimos disfrutando del momento, hablando sobre todo y nada a la vez, entre besos y caricias.
…..
Bella POV
Estábamos todos comiendo en el patío, los chicos habían decidido preparar carne asada, al parecer eran los únicos que sabían cocinar a excepción del señor Brandon que intento seguir un instructivo que bajo de internet para prender el carbón y para picar las papas las cuales solo se trataba de cortar a la mitad, hasta yo lo podía hacer, desde mi punto vista había sido algo lindo era capaz de salir siempre de su área de confort para complacer a su familia, él tenía algo que me recordaba a Edward, si no hubiera visto a Carlisle y tuviera que imaginarlo creo que el mejor prototipo hubiera sido Benjamín.
-¿Y qué planes tienes para la universidad?-. Me pregunto el señor Brandon, al parecer era su tema seguro.
-Pues estudiare Literatura-. Le dije con una sonrisa.
-¿En dónde estudiaras?-. Me pregunto ahora la señora Brandon interesada, pero yo no quería contestar esa pregunta no después de que Edward y yo no lo hubiéramos hablando.
- MIT-. Le dije un poco incomoda no sabía que pasaría Edward y yo estaríamos a tres horas en avión.
-Yo también estudiare ahí y Jasper también-. Dijo emocionada Alice, esa si era una gran sorpresa no me lo espere, por extraño que pareciera nunca habíamos hablado de eso.
-¿Qué estudiaras?-. Le pregunte.
-Yo estudiare artes y Jasper Historia, será genial estaremos cerca-. Explico mientras daba saltitos.
-Y por si pensabas extrañarnos tengo que decirte que Rosalie y yo estudiaremos a menos de una hora de distancia en Brown University-. Me dijo Emmet mientras me cerraba un ojo de forma picara.
-¿Qué estudiaran?-. Les pregunte para distraerme del pensamiento algo egoísta que se estaba colando en mi mente, quería que Edward se pudiera ir y todos estuviéramos cerca, sería perfecto.
-Emmet estudiara arquitectura y yo psicología-. Sus elecciones me dejaron sorprendida no esperaba algo tan serio para Emmet mientras que Rosalie pensé que agarraría otro tipo de carrera, pero supongo que era muy buena porque siempre conocía mis reacciones antes que yo.
-Será perfecto podremos vivir todos en el mismo edificio, uno que este a media hora de camino entre nuestras universidades y la de Emmet y Rosalie-. Dijo Alice emocionada, yo intentaba no voltear a ver a Edward, porque en realidad nada sería perfecto.
-¿Tú que estudiaras Edward?-. Pregunto Jasper dándose cuenta que Edward había estado muy callado.
-Medicina-. Podía escuchar la tensión en su voz.
-Vaya ¿estudiaras en Harvard?-.
-Amm no, me quedare cerca, estudiare en Washington-. Dijo algo incómodo, Rosalie me miro con una ceja alzada preguntándome en silencio que estaba pasando, pero yo solo moví la cabeza en señal negativa ya que no había forma de que yo le explicara todo lo que estaba sucediendo.
-Pero…-. Dijo Alice sorprendida.
-¿Qué les parece si mañana vamos a nadar a lago?-. La interrumpió Rosalie cambiando de tema drásticamente.
-Me parece una gran idea, algo me dice que será más divertido que pescar, ya que no estaré viendo vomito todo el día-. Dijo Jasper burlándose de Emmet.
-No fue mi culpa que se rentara una lancha tan defectuosa, esa se movía demasiado y solo por eso me enferme-. Se justificó Emmet.
-Creo que estamos en tierra la segunda vez que vomitaste-. Lo siguió provocando Jasper logrando que todos se olvidaran del tema anterior.
….
Me estaba terminando de arreglar para irme a acostar, una vez que los chicos olvidaron por completo el tema, habíamos decidido prender una fogata y los chicos intentaron contar historias de miedo, pero el señor Brandon nunca nos dejaba terminar ya que nos mostraba lo físicamente imposible que era la situación, por lo que decidimos contar mejor historias chistosas de cada uno de nosotros, fue bastante gracioso no podíamos dejarnos de reír todo el rato.
Salí del baño y mire que Edward estaba sentado en la orilla de la cama, tenía los brazos recargados en sus piernas y miraba fijamente el suelo, su postura me decía que estaba pensando en algo que lo estaba poniendo muy tenso.
-Hey ¿Qué pasa?-. Le pregunte sentándome a su lado y tomando su mano. Sabía lo que estaba pasando por su mente pero no era un tema que supiera tratar por lo que decidí que él tomara la primera palabra.
-¿Qué vamos a hacer?-. Me dijo cada vez más tenso. –Dentro de poco tú te iras muy lejos y yo me quedare aquí y… y…-. Me dijo cada vez más tenso.
-No piense en eso, no lo hagas-. Le dije tomándolo de los hombros para que se enderezara.
-Pero…-. Me dijo intentando seguir pero interrumpiéndose cuando me senté a horcadas.
-No quiero pensar en eso, lo solucionaremos cuando llegue el momento, ahora no me quiero quebrar la cabeza pensando que vamos a hacer, quiero disfrutar de momento lo que tenemos, no sabemos lo que sucederá más adelante, lo único que quiero es disfrutar, lo enfrentaremos cuando se llegue tiempo-. Le dije mientras le daba un beso, necesitado y muy pasional poniendo todos nuestros miedos e incertidumbres en el.
La verdad es que no creía ser tan fuerte para pensar en eso, estaba aterrada incluso más que él, tenía miedo de lo que iba a suceder, sabía que nos amábamos pero él no dejaría a su familia y yo no me podía quedar, no sobreviviría al veneno de mi familia teniéndolos tan cerca, cada vez mis fuerzas se debilitaban más, no lo entendía ahora que tenía más amigos, una casi familia y sobre todo a Edward debería sentirme más fuerte y viva que nunca, pero la verdad era que cada vez sentía un peso mayor en mis hombros, él me hacía sonreír y ser feliz tanto que miraba lo hermoso de la vida, pero solo cuando estaba él, cuando estaba sola no era lo mismo, él había hecho que mis murallas bajaran, que el entumecimiento se fuera y me hiciera consiente de mi propio dolor, dándome cuenta de todas mis carencias y sobre todo de lo frágil y cansada que estaba, por años había entrenado a mi mente para que luchara hasta que pudiera escapar a la universidad y al parecer solo me quedaba voluntad para resistir ese tiempo. La única solución sería una relación a distancia pero tenía sentido cuando yo por nada del mundo regresaría a Forks y él nunca pensaría en irse.
Edward POV
Hoy mientras los chicos hablaban en el comedor sentí el peso de la verdad, mi subconsciente había querido engañarme no pensando en ello, hasta ahora me había dado cuenta de que no faltaba mucho para que Bella se fuera de mi lado, no había ninguna manera de que se quedara, ella tenía todo un futuro allá, un mundo de posibilidades experiencias maravillosas y por si fuera poco estaría cerca de los chicos, mientras yo no podía dejar sola a mi familia, eran mi responsabilidad y sobre todo también los amaba, cuando fue consciente de lo que significaba dolió mucho porque la amo igualmente, quería pedirle que se quedara conmigo pero ella no podía quedarse estancada en Washington por mi egoísmo, jamás podría pedirle eso, por eso estaba aterrado y podía sentir mientras me besaba y me pedía que no pensara en ello que ella también estaba aterrada.
-No te preocupes aun no, más adelante-. Me dijo separándose un poco de mis labios y viéndome directamente con suplica, sus ojos estaban cafés eran sorprendentes la capacidad para cambiar de color de acuerdo a su estado de ánimo y estos me decían bastante, cuando se volvían oscuros era cuando estaban asustados intentando protegerse de algo y no quería que sintiera que se tenía que proteger de mí.
-De acuerdo-. Le dije mientras le daba otro pequeño beso, en verdad no estaba preparada para hablar de ello, aunque intentara aparentar dureza sabía que era muy frágil. Era un gatito intentado aparentar ser un león. –Te amo-. Fue lo único que me atreví a decir y al parecer fueron las palabras correctas porque me beso con pasión tanta que termine acostado con ella encima.
-Edward-. Me dijo separando nuestros labios pero quedando muy cerca viéndome a los ojos, mis manos se encontraban debajo de su blusa una sosteniendo su cintura y la otra acariciando su espalda me gustaba tanto su piel era tan tersa. –Quiero llegar hasta el final-. Dijo viéndome bastante decidida.
-¿Q—ué?-. Le pregunte bastante nervioso, de repente empecé a sentir que me sudaban las manos.
-Quiero que lo hagamos Edward-. Me dijo decidida, si había comprendido hace un momento pero no lo podía creer.
-Bella no creo que sea buena idea-. Le dije mientras me sentaba, atrayéndola conmigo.
-¿Tú no quieres?-. Me dijo con su carita triste era sorprendente que siendo tan hermosa fuera insegura que hombre en su sano juicio no quisiera estar con ella y no era que yo no quisiera pero la amaba y no quería que fuera como respuesta a lo que acababa de suceder.
-Bella no quiero que sea como respuesta a lo que esta sucediendo, que sea porque tienes miedo de lo que nos espera en el futuro, quiero…-. Le intente explicar pero me interrumpió.
-shhhh-. Me dijo poniendo un dedo en mi boca señalándome que guardara silencio. –No quiero hacerlo por lo que paso, lo quiero hacer porque te amo, porque quiero dar el siguiente paso y que nuestra relación avance, porque estoy lista y te deseo, si nunca lo he hecho antes es porque jamás estuve tan segura ni desee tanto alguien como lo hago contigo, quiero que nuestra primera vez sea juntos, solo quiero que sea contigo y ahora o después me parecen un buen momento porque lo único que importa es que sea contigo-. Me dijo viéndome directamente a los ojos para demostrarme que era verdad y la muy descarada se atrevía a reclamarme que yo era bueno con las palabras. -Pero si tú no quieres yo lo entiendo, yo…-. Ahora fui yo el que la interrumpió con un beso necesitado dándole una respuesta y demostrándole que yo también lo deseaba.
Nos separamos por falta de aire, lentamente tome su blusa y la empecé alzar sin despegar mi vista de ella que me facilito mi tarea, no dijimos ninguna palabra con esta simple acción habíamos tomado una decisión. La acerque de nuevo a mí para besar sus rojos labios, cuando nos volvió a faltar el aire empecé a bajar por su cuello besando en donde latía su pulso, me encantaba esta parte porque sentía que su olor que tanto me gustaba se hacía más fuerte, más por instinto que por táctica di un pequeño mordisco pero sin causar daño en esa zona, logrando que Bella gimiera y moviera sus caderas provocando una agradable fricción que hizo que contuviera la respiración y un escalofrío me recorriera teniendo que reunir mi autocontrol para no pedirle que lo volviera a hacer.
-Yo también quiero disfrutar de la vista-. Me dijo con una sonrisa pícara mientras jalaba mi playera, amaba verla agitada con los labios y las mejillas rojas por nuestros besos. Le ayude a quitar mi playera y en cuanto estuvo fuera acerco su pecho contra el mío y la fricción fue exquisita, pero necesitaba verla sin ese molesto sostén, por lo que lleve mis manos a su espalda intentando desabrochar esa prenda. Bella al entender mis intenciones llevo sus manos al broche y fácilmente lo logro, subí mis manos lentamente por la espalda de Bella provocando solo un ligero roce con el cual Bella cerro los ojos demostrándome lo mucho que le gusto la acción, una vez que llegue a sus hombros lentamente deslice los tirantes para que la prenda se resbalara.
Definitivamente amaba sus pechos, no eran muy grandes pero bastante firmes, su areola era color rosa que contrastaba perfectamente con su piel color perla, ella era tan hermosa que me costaba creer que no era un sueño y en verdad tenía tanta suerte. Lleve mis labios a su rosado botón mientras llevaba mi mano a su otro pecho amasándolos con delicadeza amaba su sabor era indescriptible, Bella soltó un gemido y llevo sus manos a mi cabello acercándome más a ella, mientras sus caderas se movían rítmicamente haciendo que mi erección incrementara, tenía miedo de que si seguía moviéndose de esa manera no aguantaría mucho. Cambie de posición recostándola a ella en la cama y quedando yo encima, esperaba que esta posición me ayudara a aguantar un poco más, pero eso no parecía estar en los planes de Bella ya que llevo sus manos a mi pantalón desabrochándolo, para luego acariciar mi erección por encima de mi bóxer.
-Bella-. Gemí fuertemente enterrando mi cabeza en su cuello, no iba poder llegar hasta el final si ella seguía provocándome de esa forma. –No sigas por favor, no aguantare mucho si sigues así-. Le rogué sin estar cien por cierto seguro de querer que parara.
-Tal vez si ya estés más relajado es más fácil-. Me dijo con una sonrisa, mientras metía sus manos dentro de mi bóxer, para luego intentar bajarlos.
-¿Bella?-. Le dije algo nervioso nunca había estado tan desnudo, pero ella solo me jalo para darme un beso bastante pasional.
-Confía en nosotros-. Me dijo separándose pero en lugar de volver a intentarlo con mi pantalón y bóxer empezó a desabrochar el suyo. Lleve mis manos y le ayude a retirarlos verla así casi provocaba que no soportara más tuve que tomar aire para recordarme mantener la calma, después ella instalo sus manos y deje que los bajara los míos sentir sus piernas contra los mías mientras nos besábamos era una sensación bastante placentera, podría estar todo el tiempo así, Bella cambio nuestra posición quedando ella encima de mí. -¿Puedo?-. Me pregunto mientras tomaba el resorte de mi bóxer, bastante nervioso solo me atreví a asentir, ella me regalo una sonrisa intentando darme confianza. Una vez que estuvieron fuera Bella me beso y puso su mano en mi erección acariciándola, en el momento en que sentí su contacto no pude reprimir el gemido lamistero que salió de mi boca y el movimiento de mis caderas buscando más de su contacto. –Quiero aclarar que me gusta todo lo que estoy mirando-. Me dijo al oído en forma seductora mientras seguía dándome lentas caricias, cuando acaricio su cuerpo contra el mío no pude sopórtalo más.
-Be-lla-. Fue todo lo que mi cerebro pudo formular mientras me venía perdiendo la conciencia por un momento, cuando me recupere un poco ella me estaba viéndome con curiosidad, en otro momento me hubiera sentido cohibido pero me encontraba en un punto sin retorno.
-¿Me pregunto?-. Creo que dijo más para ella que para mí, pero en este momento no podía estar muy seguro, solo sabía que a pesar de lo que había sucedido me estaba tentando demasiado ella delante de mí casi desnuda impidiéndome pensar. Hasta que llevo su dedo índice a la punta de mi semi-erección la cual estaba volviendo solo de verla, esa acción me provoco un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, para luego llevar el dedo a su boca, nunca pensé que un acto me pudiera provocar tanto un fuerte gemido salió de mi boca y tuve que apretar la sabanas y cerrar los ojos para contenerme, cuando los volví a abrir Bella me miraba con una gran sonrisa en su rostro. –Sabes bien en otra ocasión puedo intentarlo-. No era tan tonto para no saber a qué se refería, quería decirle que no era necesario, pero las palabras nunca salieron de mí solo la acerque a mí para besarla.
La recosté en la cama mientras yo me situaba encima de ella, empecé a jugar con ella como la vez anterior me entretuve un rato con sus pechos que se habían convertido en mis favoritos, para luego bajar mi mano hasta sus pantaletas, le pregunte con la mirada si las podía retirar y ella solo asistió entendiendo mi pregunta, muy nervioso las quite no puede evitar quedándome viéndola, era perfecta, estaba totalmente depilada lo que explicaba porque estaba siempre tan suave, lentamente lleve mi mano zona que acababa de descubrir la cual se encontraba muy mojada, justo cuando mi mano hizo contacto con esa zona tan delicada las caderas de Bella se alzaron y sentí como contuvo la respiración me encantaba poder provocar esas reacciones en ella.
-Dios Edward -. Dijo mientras seguía jugando con su pequeño botón, al mismo tiempo jugaba nuevamente con los pechos de Bella. –Para, para Edward-. Me dijo Bella entre jadeos y rápidamente la obedecí con miedo de haberla lastimado. –Quiero que lo hagas quiero terminar pero contigo-. Agrego mientras me jalaba para darme un beso, cuando nos separamos la mire a los ojos esperando ver si había un atisbo de arrepentimiento en ellos, pero solo podía ver amor era de las pocas veces que creía que ella me amaba tanto como yo a ella.
-Te amo-. Fue mi única respuesta mientras me situaba en medio de sus piernas, cuando nuestros sexos hicieron contacto, no pude evitar soltar todo el aire contenido, se sentía tan bien que dudaba mucho que fuera aguantar. –Si te hago daño quiero que me lo digas, por favor-. Le dije con deseo y miedo a la vez, había escuchado que las primeras veces para ella eran muy dolorosas y lo que yo menos quería era lastimarla.
-No lo harás-. Me dijo mientras me jalaba para darme un beso el cual respondí con la misma necesidad que ella, mientras la besaba intente entrar pero era un poco difícil estaba muy apretada aunque se sentía tan bien, me recargue en su cuello para intentar calmarme un poco todavía no entraba por completo y sentía que no podría aguantar mucho tiempo, estaba tomando todo mi autocontrol no entrar rápidamente. –Sigue-. Me invito por lo que di un empujón al mismo tiempo que Bella movía sus caderas, sentí el mayor placer que había sentido en toda mi vida pero también mire que Bella realizaba una mueca de dolor cuando entre por completo, su rostro hizo que me olvidara de mi placer que había sido sustituido por el miedo de estar lastimándola.
-Lo siento, lo siento-. Me disculpe mientras intentaba retirarme sin lastimarla.
-No quédate quieto no te muevas-. Me dijo rápidamente por lo que la obedecí no quería lastimarla más, estaba aterrado solo pegue mi frente a la de ella intentando calmarme porque a pesar de lo que ella sufría me estaba costando mucho no moverme. –Ya paso-. Me dijo mientras movía un poco sus caderas logrando que viera lucecitas negras.
-No creo yo lo …-. Le dije intentando disculparme pero no quería lastimarla aún más.
-Todo está bien confía en mí, ya paso estaremos bien-. Me dijo viéndome a los ojos, por lo que no me pude resistir más y la bese mientras me empezaba a mover lentamente atento a cualquier señal de dolor que hiciera aunque eso me estaba costando más de lo que podía describir, pero a la tercera ocasión ella soltó un gemido de satisfacción lo que me hizo sentir más confianza.
-Te amo-. Le dije mientras me empezaba a mover un poco más recio, Bella se sentía también era tan cálida que sabía que no iba a aguantar mucho, por lo que lleve mi mano a su botón del placer porque quería que disfrutara.
-Dios Edward-. Gimió mientras hacía su cabeza hacía atrás y sus manos se aferraban a mi espalda, al parecer no había sido una gran idea porque cada vez la sentía más estrecha si eso era posible, lo que me estaba costando más a mí. –Más, más… por favor… yo no…-. Me decía frases incompletas las cuales me alentaban a seguir y al mismo tiempo me conducían a un abismo. –Dios Edward-. Grito mientras se ponía muy tensa.
-Isabella-. Fue lo único que salió de mis labios, que ella se viniera había sido mi detonante.
Me quede acostado aun encima y dentro de Bella esperando recuperar la consciencia si es que aún tenía algo de ella. Había sido más de lo que había podido imaginar alguna vez, ahora entendía porque a todo el mundo se volvía loco. Sentí las manos de Bella acariciando mi cabello lo que me hizo voltear a verla, tenía los labios muy rojos igual que sus mejillas, su cabello estaba todo alborotado y unos cuantos mechones pegados a su frente por el sudor, pero lo que más me gusto era el brillo en sus ojos verdes que los hacía parecer más resplandecientes.
-Todo fue maravilloso te amo-. Me dijo cuando nuestras miradas se encontraron.
-Yo también te amo y fue más que maravilloso-. Le dije mientras le daba un pequeño beso, para después salir de ella provocando un gemido de protesta en los dos, ya que antes se sentía tan correcto, pero tenía que moverme la estaba aplastando. Por lo que me di la vuelta atrayéndola hacía mí mientras tomaba la cobija para taparnos. -¿Cómo te sientes?-. Al parecer la consciencia estaba regresando a mí.
-Estoy bien nunca he estado mejor, estoy maravillosamente bien-. Me dijo mientras se acurrucaba en mi pecho, amaba cuando Bella se ponía así de mimosa. -¿Tú cómo estás?-. Me pregunto recargando su barbilla en mi pecho para verme a los ojos.
-Soy el hombre más feliz en la tierra, porque no puedo creer mi suerte, te amo tanto-. Le dije como me sentia mientras la volvía a besar.
...
Espero que hayan podido leer mi recomendación al inicio para que se les haga más fácil entender los próximos capítulos.
Esmeraldamr: Hola perdón por la tardanza de dos meses y muchas gracias por preocuparte por mí, es un gesto muy lindo, por personas tan lindas como tu sacare tiempo para escribir.
Me alegro que te haya gustado el capítulo anterior espero que este haya tenido el mismo efecto. Todos queremos matar a Charlie, Sue y Ángela, pero ya vimos que a esta última no le salió su jugarreta, lo mejor que pudo haber pasado es que Edward se diera cuenta de la clase de persona que es y qué me dices de este viaje sorpresa a poco no amaste a Edward algo tomado ;)
Ale.18 Hola me alegro que volvieras, me ha pasado lo mismo hasta que me enfade y la puse la misma contraseña a todo jajajaja, comparto tu sentimiento odio a todos no es extraño que Bella se empiece a sentir tan casada. Qué bueno que te encante el drama porque lo que viene está muy fuerte, tengo miedo de que les deje de gustar porque el que normalmente los dramas anteriores duran muy poco, yo si quiero un novio así y qué me dices de verlo ebrio, me encanta los comentarios largos ;) y no te preocupes vendrá un drama muy fuerte que creo que me odiaran.
Yomii20: Hola demasiado atrasada pero espero que tu recuperación después de la fiesta haya sido rápida, ya tienes consejos para cuando vayas a tomar alcohol, lamento decirte que los Swan no tienen compostura, pero que tal ya mejoro la semana ;)
Claudia: Una disculpa por la tardanza, espero que te siga gustando la historia aun después de tanto tiempo.
Rossy-Bells Cullen: Sin Charlie los capítulos son más fáciles, ya se le calló el teatrito de mosquita muerta y termino mejor para los enamorados, pero tengo que advertirte que regresara. Te pido que leas con atención la reconciliación las palabras de Bella siempre son muy importantes para predecir sus próximos actos, espero de todo corazón que en todo estos meses te hayas mejorado.
Carpedita dien: Hola puedo preguntar si todavía tienes uñas, en verdad lo siento un disculpa :´(
Debora: hola yo también quiero un novio así, te lo presto solo en lo que terminas de leer el capítulo, para cuando estés leyendo este comentario ya volvió a ser mío ;)
Elizabeth Everly: Hola lo siento por la tardanza pero intentare que ya no vuelva a pasar, ya tengo adelantado unas buenas 100 hojas para no atrasarme, cuando dije que teníamos historia para rato no mentí jajajaja
Guest: Lo siento por la tardanza y no te preocupes no la dejare a medias, no sabes lo feliz que me hace que te guste, gracias a ustedes es que aun en mi caos me doy un tiempito.
A: Una discula :(
: Hola y si mi memoria no me miente bienvenida, no sabes lo feliz que me hace que te guste la historia, perdón por la tardanza pero después de este enorme retraso tengo que decir que a lo mucho tardo en publicar 10 días.
Lilyjmarquez: Hola gracias por tus deseos y preocupación, es muy lindo de tu parte preocuparte y si era falta de tiempo pero no dejare la historia, no sabes lo feliz que me hace que te guste.
