No me golpeen, aqui les dejo un capitulo más. Solo díganme si continuo o le paro jejeje
Capítulo 23 No soy para ti
En ese momento entró Narcisa al salón, borrando su sonrisa al ver quién estaba ahí.
–¡¿Tu?! –Hermione se volteó y las miradas de ambas mujeres se encontraron –Jane, hace mucho tiempo que no te veía.
–Lo mismo digo señora Malfoy –contestó la castaña con una sonrisa amigable y casi sincera.
–¿Por qué tanta formalidad? Sabes que puedes llamarme por mi nombre –hizo un ademán invitándola a que se sentaran.
–Sí, lo sé. Tenía mucho tiempo de no verla ¿cómo ha estado?
–Muy bien. Al fin estoy en mi casa y puedo cuidar de mis flores ¿quieres verlas?
–No, ahora no. Pero sé que están hermosas, Draco me envió unas hace unas semanas.
–Ah sí, me las pidió para su novia ¿eres tú?
–Lo dudo, Narcisa, yo estoy casada y tengo una hija.
–Oh… –se quejó tristemente– Entonces ¿por qué dice que iba a invitarla a cenar? Ah no, espera, eso es mañana. Perdona mi torpeza, sigo confundiendo cosas de antes con las de ahora.
Ambas mujeres continuaron charlando, esperando la hora de la cena y al chico que había ido a su habitación a cambiarse, muchacho que no tardó en llegar arreglado y presentable.
–Mi vida, mucho mejor –opinó Narcisa observando a su hijo desde su lugar en la sala para después ponerse en pié– Mira, te quiero presentar a Jane. Jane, él es mi hijo Draco.
–Madre, ya nos conocemos –dijo Draco sonriéndole a Hermione.
–¿A si? –preguntó incrédula Narcisa– ¿De dónde?
–De la escuela, Hogwarts. Fuimos juntos hace ya varios años, Narcisa.
–No me habías dicho que ustedes dos se conocían –reprochó la rubia. Hermione se encogió de hombros restándole importancia –Oh, no importa. Pasemos al comedor, es hora de la cena.
Hermione se puso de pie y junto con Draco y su madre se dirigieron al comedor. Draco se acercó a la chica deteniéndola para interrogarla un poco.
–¿Cómo es que mi madre te conoce? –preguntó incrédulo, pues sabía que la memoria de Narcisa fallaba bastante y ni siquiera podría identificarla ya que no era la niña ni la joven que alguna vez vio durante su estancia en Hogwarts.
–De vez en cuando iba a visitarla a San Mungo –contestó indiferente evitando detenerse.
–Así que eras tú. En San Mungo nunca me supieron decir quién era la que visitaba a mi madre –la siguió de cerca.
–Jane –llamó Narcisa– ¿Cómo está tu bebé? –preguntó una vez estuvieron sentados a la mesa.
–Cada día más grande. Es una niña hermosa.
–Tráela un día de estos, le encantará jugar en los jardines o por la casa –sonrío.
–Un día de estos. Estoy segura que disfrutará jugar por aquí –le devolvió la sonrisa, mientras bebía un poco de agua de su copa.
Los tres se sentaron a cenar entre conversaciones de trabajo, recuerdos de la infancia y cosas triviales que no demostraban más que el tiempo había pasado en la vida de los tres adultos sentados a la mesa. Narcisa cuestionaba a Hermione con preguntas sobre la niña y su trabajo dentro de la empresa de modas, pero lo que más le sorprendió fue saber que estaba casada y no precisamente con Draco.
–Entonces ¿Kiara no es mi nieta?
–No, Narcisa, lo lamento. Ella es hija de Shane, mi marido, y una amiga mía que murió hace más de un año –explicó Hermione para que comprendiera y se ubicara en las relaciones.
–¿Y el bebé que dijiste que ibas a tener? –cuestionó nuevamente.
Hermione se llevó la copa de vino a los labios bajo la sorprendida mirada del rubio. Miró a Narcisa sin decirle nada, pero después miró a Draco y sonrió girando los ojos para restarle importancia a la pregunta.
–Creo que estoy preguntando demasiadas cosas que no sé siquiera me las hayas dicho. Aun tengo lapsos en los que confundo situaciones y tiempos.
Ninguno de los tres mencionó nada de ese tema durante el resto de la cena y Hermione simplemente comprendió la confusión por la que pasaba la mujer. Narcisa se despidió y subió a su habitación a descansar, Hermione y Draco se quedaron solo en la sala de esta bebiendo un poco de té y galletas.
–Hermione –llamó Draco tanteando un poco el terreno de lo que pasaría o como iniciar una conversación delicada– No entiendo cómo es que mi madre recuerda las cosas que tu le dijiste cuando la visitabas y conmigo no pasa igual.
–Porque tú estuviste ausente de su vida mucho tiempo, en cambio yo la visitaba frecuentemente.
–Puede ser. Oye, me quedé con la duda de porqué creyó que Kiara era su nieta y que tu ibas a tener un bebé… Hermione si algo así hubiera pasado…
–No lo sé –lo interrumpió– recuerda que ella confunde situaciones cuando le hablé de Deirdre. –Draco le cuestionó el nombre pues no lo recordaba– Sarah, –se corrigió– la amiga de París, madre de Kiara –explicó ya que no la conocía por su otro nombre– Por cierto, tu madre se ve bastante recuperada.
–Sí, el haber vuelto a la casa le sentó bastante bien, ha recuperado recuerdos y su mente está cada vez menos confusa.
–Es lo que noté. Y estar en su casa es mucho mejor que después de haber vivido casi 6 años en San Mungo. Créeme es un buen cambio para cualquiera.
Hubo un momento de silencio en el que ninguno dijo nada. Ambos meditaban dentro de sus propios pensamientos.
–¿Por qué cambiaste el día de la cena? –preguntó el chico.
–Por el idiota de Carlo, es un amor, pero cuando quiere también es un fastidio ¿Recuerdas que Smith fue a la oficina a avisarme del cambio de horario del vuelo a Italia –Draco asintió por lo que Hermione continuó con su explicación del retraso del vuelo de regreso y su deseo de ver a Kiara antes de que partiera al colegio – … entonces mañana vo a ir por ella en la tarde, para que me platique todo lo que hizo en la semana, lo que implicaba que cancelara o postergara por tiempo indefinido la cena contigo.
–¿Tienes muchas cosas que hacer?
–Desde luego –respondió como la gran empresaria que ahora era– tengo que ver las nuevas tendencias de los diseños de primavera–verano y lo del próximo año sin contar que todavía falta por realizar dos desfiles en París, Londres y México. Estamos tratando de buscar nuevos horizontes para la compañía.
–Sólo no te vayas a enfermar –bromeó Draco.
–No tengo porqué –contestó secamente– El trabajo me gusta y no hay nada qué me preocupe, de cualquier forma duermo bien y me alimento como es debido. Y hablando de eso, mejor me voy para descansar porque mañana tengo una junta con los accionistas.
–¿Por qué no te quedas? Ya es un poco tarde –invitó el rubio ya que quería quedarse un poco más de tiempo en su compañía.
Hermione sonrío con un dejo de socarronería.
–Si tuviera que usar transporte, tal vez aceptaría tu propuesta. Pero como sólo es cuestión de desaparecer y aparecer… mejor me voy –se pudo de pié.
Draco la imitó y se acercó a la chica para despedirse, la tomó por la cintura acercándola hacia él y le plantó un beso en los labios.
–Creo… –pronunció la chica al romper el beso con el chico pero sin rechazarlo, e incluso saboreando un poco el roce que acababa de abandonar– que te voy a impedir que entres en Yari –el muchacho la miró interrogante y frunciendo un poco el seño– Es que se te están pegando las mañas de Carlo –rió –Me voy –se separó de Draco y desapareció.
Draco suspiró no teniendo más remedio que irse a su habitación, al llegar se encontró con su madre que lo esperaba sentada en un sofá individual.
–Madre… creí que te habías ido a descansar –dijo al ver que su madre hacía a un lado una revista que había estado leyendo frente a la chimenea– Por cierto, la cena de mañana se cambió por la cena de hoy.
–Entonces ¿Jane es la muchacha que tu quieres, de la que tanto me has hablado?
–Si, madre. Es ella, aunque suelo llamarla por su primer nombre, Hermione.
–Draco, solo quiero decirte que Jane o Hermione es una mujer casada y con una hija. Y por lo que vi feliz con su familia…
–¿Qué tratas de decirme?
–No quiero hacerte daño, ni que tu te lo hagas, pero sería mejor que desistieras.
–¿Porqué ella es una mujer casada? –Narcisa asintió– Ella no ama a su esposo, ni él a ella. Se tienen afecto pero nada más, su matrimonio es un matrimonio por conveniencia y nada más.
–Igual que muchos otros –contestó la mujer poniéndose en pie con la revista que leía en las manos–y todos aprendieron con la convivencia a amarse.
–Madre, no sé porqué pero creo que tu sabes algo más y no quieres decírmelo.
Narcisa suspiró.
–Le pedí a Zarina que me comprara unas revistas y algunos libros para leer. Me trajo esta –se la entregó a Draco, en ella aparecían Hermione y Shane. El rubio la miró leyendo el encabezado "Estamos creciendo", alusión a que la compañía se abría camino poco a poco al mercado mundial –En el artículo hacen una entrevista donde dicen que están pensando en hacer crecer no solo la compañía, también la familia… y en las fotos se ven enamorados –Narcisa lo dijo con gran pesar pues después de todo se daba cuenta que aquello lastimaba los sentimientos de su hijo.
–¡Imposible! –espetó Draco enrollando la revista para no ver la foto en la que aparecía la pareja en portada alejándose de su madre y caminando enfadado de un lado a otro de la habitación –Ella no lo ama, estoy seguro… Madre, ¿podrías dejarme solo por favor?
Narcisa lo miró y salió sin decir nada más.
Draco permaneció apretando la revista para después lanzarla al fuego y mirar como ésta ardía. Sus puños se cerraron con fuerza sintiendo los celos arder igual o más que las llamas de la chimenea, sabía que Hermione no amaba a Shane, pero también sabía que su madre podría tener razón porque al igual que ella, Hermione se lo había dicho una vez ¿qué tan cierto sería eso? ¿sería en verdad un necio que no quería ver lo que se presentaba delante de sus ojos? Hermione ya no respondía a sus palabras, sus caricias y al parecer tampoco a sus besos. Había cambiado y también la relación que tenía con él, pero esperaba poder reconquistarla, quería volver a tenerla a su lado y no se daría por vencido tan fácilmente.
A la mañana siguiente temprano en un auditorio del Ministerio de Magia, se encontraban reunidos diversos medios de comunicación esperando el momento que iniciara la rueda de prensa que tanto habían estado anhelando para que se diera la explicación razonable al caso de Hermione.
Los siete aurores encargados del caso entraron en la sala e inmediatamente se dispararon los flashes y luces de las cámaras, además de un murmullo general con un sinfín de preguntas que deseaban tuvieran respuestas.
Las explicaciones se dieron según las investigaciones se habían dado desde que se desencadenó la noticia de que Hermione estaba viva, y basados en las pruebas que habían encontrado y continuado con las declaraciones de Hermione otras personas que habían interrogado.
–¿qué fue lo que pasó con Mheragnee? ¿Está viva también? –preguntó Rita Skeeter con su habitual tono mordaz.
–No, no lo está –contestó Lewis– Ella al irrumpir en la casa que ocupaba Hermione los hechizos que intentó utilizar para hallarla funcionaron mal debido a los encantamientos protectores que ya rodeaban la casa y que no desactivó.
–¿Qué hechizos protectores? –preguntó uno de los reporteros.
–Harry y yo –contestó Ron– compartíamos la casa con ella, sin embargo nos ausentábamos a veces por mucho tiempo así que decidimos varios encantamientos alrededor de la casa para proteger a Hermione de cualquier situación cuando se quedaba sola.
–Entonces ¿cómo fue que murió Mheragnee y otra Hermione?
–Como les había dicho mi compañero, hubo un choque entre la magia protectora y la de Mheragnee ocasionando su propia muerte –explicó Clay– y de alguna forma la aparición de una réplica del cuerpo de Hermione.
–¿Cómo que la aparición de una réplica?
–Sí, digamos que era una reproducción cien por ciento fiel a la persona que conocemos, pero no se trataba de ella.
–Pero la casa la compartían Harry y Ron con ella ¿Por qué no una réplica de alguno de ellos? –cuestionó Luna que se hallaba ahí.
–En principio porque la magia iba dirigida a Hermione y en segunda porque era ella la última esencia que estuvo presente en la casa, digamos que solo fue magia acumulada…
–De hecho –tomó la palabra Hank– La magia acumulada, como saben, no tiene vida, pero puede parecer que la tiene durante unos momentos, depende de la cantidad de magia que esté presente. E igualmente como recordarán el cuerpo de la réplica de Hermione fue llevado a San Mungo donde se declaró como estable después murió. Esto se debió que al momento del choque de la magia protectora de la casa y la de Mheragnee, la energía vital de la bruja dio vida momentánea a la réplica.
–La transferencia de energía –agregó Sky– transfirió también la herida por la que fue tratada y llevada a San Mungo. Podemos decir que en el hospital atendieron la magia acumulada con la última esencia de vida de Mheragnee, Hermione nunca estuvo muerta.
Los murmullos no se dejaron esperar, después de todo era muy extraña dicha explicación, nunca se imaginaron algo así por lo que nadie entendía que estaba pasando y para ellos quedaban cabos sueltos.
–¿Cómo fue que descubrieron todo esto hasta ahora y no cuando ocurrió? –observó Rita Skeeter perspicaz sabiendo que de cualquier forma ella daría su versión de los hechos en la publicación donde escribiera.
–¿Madame? –llamó un elfo a Hermione que dormía plácidamente en su cama.
–¿Doni? –preguntó aun dormida y sin intenciones de levantarse– ¿Por qué diablos me despiertas tan temprano? –miró su reloj que marcaban las 8 de la mañana.
–Doni lo lamenta, madame, pero hay una lechuza en la sala con una carta para usted.
–¿Y no podía esperar? Recógela y dámela más tarde –dijo girándose en la cama y cubriéndose con el edredón.
–La lechuza no permite que Doni tome la cata, solo permitió que Doni viera a quien va dirigida.
–¡Agh! ¡Está bien! –se levantó, tomó su bata y se la colocó mientras salía de la habitación dirigiéndose a la sala.
La lechuza estaba posada sobre una silla. Hermione se acercó a tomar la carta que estaba atada a la pata de la lechuza y después la ahuyentó. La lechuza salió volando por la puerta de la terraza.
–Genial, sólo a Harry se le ocurre escribirme tan temprano ¿Qué será tan urgente? –abrió la carta y comenzó a leerla.
–¡Qué madrugadora! –dijo Shane al ver a Hermione sentada en la sala.
–Es Harry –contestó mostrando la carta– dice que hoy dan la rueda de prensa explicando mi muerte.
Shane rió por lo bajo. –¿Qué explicación están dando?
Hermione no contesto, simplemente le extendió unas hojas que el chico leyó concentradamente mientras daba la vuelta a la sala para irse a sentar al lado de su esposa.
–Muy buena explicación, confusa pero aceptable –observó Shane doblando la carta y guardándola en el sobre que venía– Fue como lo que habíamos estado hablando, creo que se sacaron una estrellita en la frente –se burló.
La chica asintió.
–Voy a darme un baño –avisó Hermione dirigiéndose a las escaleras.
–¿Te acompaño? –preguntó el chico con una mirada seductora.
Hermione se encogió de hombros cuando subía por las escaleras, miró a Shane mientras comenzaba a dibujarse una sonrisa en su rostro. El chico sonrió de igual forma y parándose de un brinco salió corriendo las escaleras tratando de alcanzar a la chica pues ella también había echado a correr hacia su habitación para tomar un baño… y quizá no se bañaría sola. Después de todo tenía que aprovechar el día después de haberse levantado tan temprano.
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Enero 5, 2015
