Planetarium del Cometa - Capítulo 25: Micrófono en mano

Me levanto del suelo tras pasar la noche soñando con una botella de alcohol que me perseguía por toda la astronave. No hay nadie alrededor, así que me dirijo a la mesa donde jugamos ayer. Allí están sentados Midna, Kirby y Saria. De repente, la última me ve.

—Mira, es Zelda.

Midna y Kirby se giran y paran de hablar.

— ¡Buenos días! –me siento.

—No grites… –me dice Midna con mala cara. Como suponía, no se ha levantado bien.

— ¿Te hago un café? –me dice Kirby—. Ahora iba a subir a por el mío.

—Vale, gracias –le digo mientras se va—. ¿Qué hacéis levantados tan pronto?

—Nada, nos hemos desvelado –dice Saria.

Sí, es temprano todavía, todo el mundo sigue dormido.

— ¿Y de qué hablabais?

—Ah, nada… —dice Saria—, Midna nos hablaba de su reino.

—Es bonito a su manera –digo mientras me hago una cola.

—Ya nos llevará algún día –me comenta, pero Midna hace que no con el dedo.

— ¿Y tú estás bien? –le digo.

La pelirroja permanece con la cabeza encima de los brazos, apoyados en la mesa. Me lanza una mirada muy muerta y cierra los ojos.

—Se le pasará en un rato –dice Saria despreocupada—. Por cierto…

Dejo de mirar a Midna y le presto atención a Saria.

— ¿Qué pasó ayer? –me mira curiosa, sabiendo la respuesta.

—Nada –finjo.

—En la última pregunta. Link bebió por…

—Sé por lo que bebió, Saria. No quiero que ahora esto sea algo a lo que debo dar importancia.

— ¿Por qué?

—Porque ya tengo suficientes cosas en la cabeza. Yo mañana me voy a ir a mi castillo y…

—Pero Zelda… —trata de interrumpirme.

—Saria, escucha. Mañana me voy. Si me hago ilusiones con lo que ha pasado y lo que no, créeme, me vuelvo a Hyrule con un mal sabor de boca. Sentiré que tengo algo pendiente aquí. He decidido estar los dos días que me quedan con tranquilidad, disfrutando y sin preocuparme. ¿Me comprendes?

—Perfectamente –afirma con la cabeza.

—Y cuando Midna vuelva a despertar se lo explicas –la señalo, a lo que Saria se ríe—. Voy a ayudar a Kirby con los cafés.

— ¿Ayudarlo con dos cafés que tiene que hacer?

—Kirby se complica mucho en la cocina, seguro que estará poniendo guarniciones y cosas –digo levantándome.

Cuando acabo de hacer los cafés con Kirby volvemos a la mesa. Midna ya se ha despertado.

— ¿Qué hacíais tanto rato? Me he dormido y todo… —dice la chica.

—Kirby ha hecho unos cafés turcos –digo a lo que Kirby suelta una risa nerviosa—, además que tú ya te habías dormido antes.

—Si quieres te preparo un café, Midna.

—Kirby, basta –le digo con una sonrisa un tanto forzada.

—Vale, vale…

La gente se va despertando y desayuna… Miro el reloj de la cocina cuando subo mi taza después de charlar un buen rato y son las diez y media. Estela y yo tenemos la clase de canto a las once, las primeras de hoy, y ella sigue dormida.

—Joder –digo para mí.

Bajo la cocina y entro en su habitación dando palmadas.

— ¡A ver, Estela, a desayunar!

—No grites… —dice frotándose la cara.

—Tenemos la clase en media hora, si quieres comer algo, ducharte y vestirte antes de subir al ático ve rápido.

—Relájate primero.

—Ya son duros los ensayos como para que encima tengamos que esperar más rato por ti.

—Anda, que me dejes –se abraza al cojín.

—Pero no tardes.

— ¡Que vale! –me mira al fin. Está despeinada y el mechón de pelo que normalmente le cubre parte de la cara está echado hacia atrás, por lo que le veo los dos ojos.

—Y… mejor deja que de vez en cuando al ojo le dé la luz… Tienes la pupila muy dilatada.

—Fuera.

—Vale –levanto las manos mientras salgo.

De camino al baño me choco con Saria, que va corriendo a la biblioteca. Entro yo en la ducha y cuando salgo entra Estela. Supongo que habrá desayunado mientras estaba en el baño. Se hacen las once y ella sube en pijama, pero no pienso decirle nada.

—Bien chicas. Solo quedan dos clases, y como ya os sabéis bien la letra y cómo defenderla hoy nos pondremos con la coreografía.

— ¿Coreografía? –tanto yo como Estela nos sorprendemos.

—El programa busca que sean representaciones bonitas –dice Nawile—… Son cuatro pasos de nada –nos intenta convencer al ver que ponemos mala cara ante esta idea.

—Bueno, ¿y cómo sería? –digo.

Ella pone la canción y la va pausando para indicarnos qué debe hacer cada una. A lo largo de la canción y con los pasos que tengo asignados, puedo ver que yo tomo la actitud dominante durante la actuación. A veces hasta tengo que empujar a Estela, y eso no me disgusta mucho.

Acabamos y Nawile nos da suerte como hace siempre, aunque las tres sabemos que la veremos más veces antes de cantar. Salimos y yo me tumbo en mi saco con Midna, que sigue sin llevar muy bien la resaca. Contemplo las estrellas que decoran el mundo más allá de este concurso.

—Con lo tranquila que estabas tú –me susurro a mí misma, sonriendo.

Y es verdad. Yo estaba tranquila en Hyrule, con mí rutina en el castillo. Y bueno, mírame ahora, jugándome la oportunidad de cumplir un deseo con otras trece personas y vigilada por unos millones más. Pero en verdad aquí se está bien, y creo que es la única vez que lo pienso desde que llegué. El tiempo se me pasa cada vez más rápido, supongo que es una señal de que estoy a gusto. Aunque mañana…
Pero no quiero pensar en mañana. Me levanto y pregunto a Mario si puedo ayudar en alguna tarea. Lo cierto es que todos los que ayer no acabaron ebrios están limpiando y haciendo la colada. Quizá es como una especie de favor hacia Estela, para que vea que no está sola en esto de la limpieza por si mañana se va.

El día se pasa volando. Midna vuelve en sí por la tarde, es increíble lo que se puede llegar a emborrachar. Samus e Ike a media mañana ya estaban bien. Cenamos y vamos a dormir, sin ninguna novedad durante el día.

— ¡Buenos días!

Abro los ojos lentamente y veo a Saria encima de mí.

— ¿Qué haces?

— ¡Hoy es un gran día! –grita

— ¿Por? –digo medio dormida aún.

—La gala. ¡Estela puede irse para siempre!

—O yo –digo vigilando que nadie haya escuchado a Saria.

—No, creo que ella tiene más papeletas.

—No quiero pensar en eso, ¿recuerdas?

—Bueno… Ya. Pero además cantamos hoy, y a lo mejor nos enseñan las opiniones de la prueba de la biblioteca… ¿No tienes ganas? –dice contenta mientras me levanto.

—La verdad es que prefiero no escuchar lo que piensan de mí… Ni aquí ni en el reino.

—Todo estará bien afuera.

—Eso espero. Bueno, hoy vuelve la gobernanta de turno, así que no me preocupo.

Saria salta y me da una colleja.

—Ni una vez más, ¿entendido?

—Lo siento –me río.

A la una del mediodía clase de canto de nuevo. Más que canto, la coreografía. Ambas estamos de acuerdo a la hora de movernos por el escenario.

—No solo serán vuestras voces y los pasos, también habrán luces y ambientación –dice parando la canción cuando estamos haciendo un último ensayo.

—¿Y eso a que viene ahora? –dice Estela.

—Lo digo porque no os asustéis –se ríe.

No sé qué quiere decir con eso, pero supongo que ya lo veré esta noche.
El ensayo, a pesar de ser el último, se pasa igual de rápido como cualquier otro. Nawile nos mira fijamente una vez estamos a punto de salir del ático.

—Suerte –dice una vez más—, estoy convencida de que esta noche lo haréis de perlas.

—Gracias por todo –le sonreímos.

Supongo que veré a Nawile en más ocasiones, pero si esta fuera la última, me llevo una buena experiencia con ella.

A las siete de la tarde empieza a haber alboroto, como cada semana. Hay gente en la ducha, e incluso cenamos antes para después tener más margen de tiempo. Cuando el reloj llega a las nueve y media entro en el baño para tomarme una ducha, me arreglo y me visto. Para entonces queda un cuarto de hora para la gala y es cuando me doy cuenta que llevo el mismo vestido con el que entré. Fantástico, volveré a Hyrule como me fui. Menuda cabeza la mía.

Cinco minutos y empieza el programa. En el largo sofá permanecemos callados Midna, Samus, Ike, Amy, Mario, Peach, Link, Estela y yo. Al rato aparece Kirby con Saria, que se sientan a mi derecha. Lucario, Bowser, Sonic se sientan justo cuando Paco aparece en pantalla.

— ¡Buenas noches! –decimos algunos de nosotros.

— ¡Hola, mis monigotes! ¿Preparados una semana más?

Afirmamos. Esta semana hay mejor humor por nuestra parte.

—Bueno, hoy va a ser una gala un tanto diferente. Hoy como bien sabéis, tenéis que cantar por parejas, algo que forma parte de la prueba de esta semana. ¿Os explico cómo va a ir la noche?

—No nos haréis correr arriba y abajo, ¿no? –pregunta Ike.

—Tranquilo, la cosa va a estar calmada en ese sentido. Ahora os dejaré un tiempo mientras decidís el orden de las actuaciones. Dentro de diez minutos estaré con vosotros. Iréis cantando y cuando acabéis el público tendrá un cuarto de hora para votar al integrante de cada dúo que les haya parecido mejor. Os daremos la noticia y después seguiremos como cada semana, es decir, expulsión y nominaciones. ¿Entendido?

— ¡Sí! –gritamos al unísono.

—Bien, pues… Os veo luego –la pantalla se apaga y nos quedamos mirando los unos a los otros.

— ¿Quién empieza? –pregunta Amy en un hilo de voz…

— ¿Nosotros? –escucho los susurros de Ike hacia Sonic.

El erizo afirma inseguro con la cabeza. Ike se levanta.

—Nosotros primero.

Seguidamente Midna se levanta de mi lado.

— ¡Yo después!

—Nosotras, después –corrige Samus.

Kirby y Mario se piden el tercer turno. Miro a Estela.

—Tú –intento llamar su atención—, eh, ¡Estela!

— ¿Qué? –se gira.

—Vamos cuartas, así nos lo quitamos de encima.

Hace un gesto con los hombros de conformidad con la idea y nos asignamos el cuarto puesto. Detrás nuestra van Saria con Amy, seguidas de Link y Peach, lo que deja a Bowser y Lucario con el último turno.
Pasados los diez minutos que había dicho Paco, éste aparece en pantalla de nuevo.

—Me han dicho que ya tenéis un orden, ¿no?

Afirmamos. Paco ríe satisfecho.

—Levantaros todos y apartad la mesa y las sillas de ahí detrás.

Empezamos a quitar sillas y las ponemos ahí al lado, donde los sillones de terciopelo rojo con las palmeras. Link y Samus quitan la mesa con la ayuda de Ike y de Amy y la ponen en un rincón, cerca del césped.

—Pues bien, que el primer dúo se quede dónde está y los demás os ponéis junto a las sillas.

Todos menos Ike y Sonic nos quedamos en el sitio dónde nos reunimos la primera vez, al llegar al Planetarium hace un mes. Al tener las sillas ahí nos sentamos a mirar como ambos concursantes esperan órdenes. Me doy cuenta que el sofá ha desaparecido por arte de magia, ya está todo el largo pasillo vacío. De la bóveda del mirador, la menos usada de las seis desde que empezó el concurso, sale Nawile con dos micrófonos. Le da uno a cada uno y seguidamente viene hacia nosotros y se sienta en un sillón, bajo la palmera.

Las luces se apagan poco a poco y el suelo del pasillo se ilumina. Los primeros acordes se escuchan y la canción empieza con Ike al micrófono. No conozco para nada la canción, pero Samus nos suelta el nombre de "Golden Boy". Escucho que Ike puede controlar su voz perfectamente, es muy bonita. Cuando le toca cantar a Sonic hay claramente un bajón de calidad.
El espectáculo sigue hasta el punto en que Sonic pasa la mirada por el público, es decir, nosotros, y Amy se cae de la silla.

—Amy, levanta… —escucho como están reanimándola.

Durante toda la actuación claramente Ike le hace sombra a Sonic. Acaban los últimos acordes y nos levantamos a aplaudir. Ambos saludan y se sientan.

— ¡Siguientes, por favor! –dice la Voz los altavoces.

— ¡Nosotras! –se levantan Samus y Midna.

Llegan a la plataforma y de repente el suelo se inunda de una dorada niebla. Todo se vuelve más oscuro de lo normal y se alzan unos candelabros negros del suelo. Samus empieza a cantar el tema "Chandelier", seguida por Midna.

—Midna nos dijo que haría algo diferente –Saria me llama la atención.

—Es verdad… ¿Qué será?

El clímax de la canción no tarda en llegar y todos nos quedamos perplejos al ver que Midna deja ir una preciosa voz lírica, cantando la canción como si de una ópera se tratara. Me fijo que a Samus también se le rompen los esquemas y cuando le toca hacer su parte del estribillo intenta estar a la altura de la pelirroja.

Siguen cantado paseando por la niebla entre los candelabros a través del largo pasillo. Midna vuelve a hacer de cantante lírica una vez más y la gente que está sentada detrás de mí comentan. Saria sigue embobada.

La canción va disminuyendo y termina. Midna ha conseguido una actuación maravillosa, creo que tiene los dos puntos de nominación en su mano. Mario y Kirby se levantan para intercambiar posiciones con las dos chicas. Cuando Midna vuelve a mi lado la felicito, al igual que algunos de los demás concursantes.

Mario y Kirby empiezan a cantar una ranchera. El otro día le pregunté a Kirby por su canción pero no me lo quiso decir. Ninguno de los dos muestra ningún tipo de don para cantar, aunque Mario hace gallos cuando habla normal y Kirby tiene la voz más dulce. No tengo ni la más mínima idea de a quién elegirá el público, aunque espero que sea a la bola rosada.

— ¡Siguientes! –la Voz nos vuelve a visitar.

Vale, esta es la mía. Yo y Estela nos levantamos prácticamente a la vez. Kirby me pasa el micrófono y Mario se lo da a mi rival. Nos ponemos en la posición inicial que nos indicó Nawile y empieza a sonar la música. A la vez, pero, empiezan a caer gotas de lluvia que luego logro ver que son hologramas. Está todo muy bien trabajado.

Empiezo a cantar mi primera estrofa de la canción para darle turno a Estela, que se acerca a mí desde detrás hasta quedarse a mi lado. El estribillo llega y es cuando nos podemos lucir, aunque nuestras voces se parecen mucho y ninguna se sitúa por encima de la otra… por ahora.

La canción sigue lentamente, tengo miedo de que los nervios me traicionen, pero la melodía te obliga a ir sin prisa. De pronto volvemos a repetir el estribillo pero esta vez juntas. El momento de la verdad llega y vacío mis pulmones en el micrófono, escuchando murmullos de fondo y a la vez recibiendo fuerza para que la nota no decaiga hasta que me tengo que apartar para dejar paso a Estela. Noto que mi cara está colorada, paso mi mirada por el público y veo que Midna, Kirby, Saria y Link me miran satisfechos. Estela acaba su subidón y cantamos el resto de canción juntas. La coreografía que nos han impuesto nos obliga a acabar mirándonos hasta que dejan de sonar las últimas notas, cosa que me acaba molestando.

Todo el mundo aplaude y le dejamos el escenario a Saria y a Amy. Finalmente y ya desahogada, me siento en mi silla.

—Pues nada, a esperar y disfrutar –digo mirando a Midna.

—Bien cantado –Link me palpa el hombro.

—Gracias –le sonrío.

En la actuación de Saria y Amy solo cabe destacar que se nota que Amy sabía japonés de antes. Por mucho que Saria tenga la capacidad de aprender muy rápido, Amy la pisa en este campo. El tema es difícil de defender a nivel vocal, pero se nota que entre ellas se sienten bien y eso ayuda al espectáculo. Además, los efectos de color le dan vida a la actuación y finalizan con una de las mejores de la noche.

Link y Peach saben que son los siguientes y se levantan antes del aviso. Nawile trae unas sillas al medio del escenario y las pone de espaldas la una a la otra. Link y Peach se sientan y no se pueden ver entre ellos.

La mayor parte de la canción se la pasan de espaldas, hasta que en un momento de máxima potencia vocal por parte de Peach ambos giran las sillas sincronizados y crean una tierna atmósfera digna de aplaudir. Link defiende el tema muy bien, se nota que pasa su tiempo cantando en el campo. Yo todo el rato lo miro por si me mira él a mí, aunque lo hace solo al acabar la canción. Aplaudo y sonríe.

Y por último la actuación de Lucario y Bowser. Cuando suenan las primeras notas de una dura canción de rock nos horrorizamos porque ninguno de los dos sabe controlar su voz. Nos pasamos unos minutos intentando reconocer el tema aunque los esfuerzos resultan ser inútiles.

Paco aparece en pantalla con las manos en las orejas, aunque cuando se percata de la trasmisión las retira de inmediato y sonríe.

—Bueno, monigotes, ha estado muy bien –dice una vez se nos ha devuelto el sofá y nos estamos sentando en él—, ¡¿a que sí, público?!

La cámara empieza a dar vueltas por el plató mostrando a la cantidad de personas que caben gritando. También podemos ver por un momento a nuestros cuatro expulsados. Me fijo en los asientos dónde están… Espero que sean cómodos.

—Bueno, queridos míos. El cuarto de hora pactado empieza, el público ya puede dar los siete nombres ganadores de estas batallas.

Y nos quedamos esperando.

— ¿Ponemos la mesa en su sitio? –sugiere Lucario.

—Luego, ahora da toda la pereza –contesta Midna.

—Por cierto, ¿hoy ponen las confesiones de la biblioteca?

—Quizás las dejen para cuando salgamos cada uno.

—Puede ser… Son muy listos en este concurso.

Mientras todos siguen hablando no puedo parar de mirar hacia la biblioteca. Parece que me esté obsesionando, pero los nervios que se sufren son mortales.

Eso sí, los quince minutos que teníamos que esperar se me pasan muy rápido.

— ¡Ya estamos de nuevo con vosotros, monigotes!

Saludamos a Paco, todos con ansias de saber quiénes de nosotros podrá dar dos puntos en un rato.

—A ver, quiero que os pongáis en parejas, como habéis cantado.

Nos levantamos y nos ponemos en el orden en el que hemos actuado y, a la vez, con nuestro rival al lado. Estela y yo estamos en centro al haber sido las cuartas. En la pantalla podemos ver cómo Paco se va y aparecen Ike y Sonic en ella. Debajo de cada uno hay porcentajes, si no recuerdo mal como en la gala en que Pit fue expulsado. Al lado de Ike se ve el brazo de Samus.

Ambos comienzan a subir pero el de Sonic se detiene al 30%, dejando a Ike como el claro ganador. Samus besa a Ike mientras todos aplaudimos por el resultado. Amy no está contenta, pero si hubiera ganado el erizo habría sido una victoria injusta. Él, pero, está bien. No nos jugamos mucho en verdad.

— ¡Gracias público! –dice Ike.

La cámara pasa a la pareja de al lado. El resultado es obvio, y ya lo era antes de que la barra de Midna llegara al 82%. Se lo merece, hasta Samus lo admite. Le da dos besos a la twili y seguimos con Kirby y Mario.

—Buena, Midna –le digo flojito y ella me guiña un ojo.

Barras subiendo y, con tan solo un 8% de diferencia entre ellos, Kirby se alza con la victoria. Un 54% no está mal.

Momento de tensión para mí… Fijo mi mirada en la pantalla y veo como el número sube. Estela está tranquila, no parece importarle, aunque su marcador pronto se detiene y deja avanzar el mío hasta el 76%... ¡¿Cómo?!

— ¡Muchas gracias! –me emociono. No pienso darle los dos besos de cortesía a Estela, ella tampoco creo que los quiera además.

¿Y eso qué quiere decir? Si el público me quisiera fuera del Planetarium no creo que me hubieran dado la victoria. Además han hecho que Estela pierda en la misma jugada… Quizá me salvo de la expulsión.

Saria no tiene la misma suerte que yo y su marcador llega al 40%. Amy gana la batalla, pero ambas se abrazan contentas. A Saria no le sabe para nada mal que haya ganado su contrincante, se aprecian mutuamente.

Link y Peach, también una batalla reñida, aunque el público lo ha tenido claro al poner a Link como ganador con un 66%. Ambos cantaban igual de bien, pero de Peach era de esperar y creo que Link ha sorprendido más.

Lucario gana a Bowser por muy poco, pues los dos lo hicieron igual casi. Un 51% se postra sobre la barra del pokémon.

— ¡Felicidades a los ganadores de la prueba semanal –reaparece Paco—, que tendréis la opción de dar dos puntos de nominación a algún concursante!

— ¡Gracias! –decimos los siete.

—Pero antes de nominar… toca expulsar.


Jajaja bueno monigotes, hasta aquí.

Iba a hacer el capítulo con la gala entera, pero vi que me quedaría muy extenso en comparación con los otros capítulos y he decido cortar aquí :3
Expulsado nº5 en el próximo capítulo :D