Capítulo 25.
Narra Jacob Black
Todo era un asco. Mi brazo seguía doliendo. Mucho. Por suerte el resto de mi cuerpo había dejado de punzar. Ser suponía que era algo bueno, ¿no? Eso esperaba.
Paul había venido a verme hacía ya unas horas. Me había dicho que Peter, Embry y Quil habían muerto… Aún no lo podía creer… Peter era un estúpido, pero había sido la única forma de estar cerca de Bella, por más que ésta no lo supiera. ¿O sí lo sabía?
Bella. ¡Cómo la extrañaba! Extrañaba su calor, su ternura… sus sonrisas y caricias… sus besos… Me hacía mal estar lejos de ella, o al menos eso yo quería creer. La amaba. Ya había tenido la estúpida esperanza de que me aceptara como yo era. ¿Cómo no había podido ver que ella andaba con los chupasangres también?
Yo era un imbécil. Por culpa mía, Embry y Quil, mis mejores amigos, estaban muertos. Pero lo hecho, hecho estaba; ellos no iban a volver y los vampiros esos iban a pagar por su pérdida. La mataría. Mataría a Bella como venganza. Sabía que eso conllevaba una batalla segura, pero no me importaba.
Sonaba loco. Mi corazón no quería eso, pero en realidad bella era la razón de todos los problemas, y la mejor solución para resolver inconvenientes, es eliminar lo que sea lo causante. Además, ella ya no me quería, había elegido al vampiro antes de a mi. Había visto en los recuerdos de Peter cómo Edward la acariciaba, cómo la besaba.
Me daba asco.
No entendía que la había hecho cambiar de opinión tan bruscamente, de un día para el otro. Capaz que le habían lavado el cerebro.
-¡Ashley! – murmuré al darme cuenta de dos cosas; una, de que ella estaba en la puerta de la cabaña. Había olvidado que saldríamos. Y dos, que de seguro ella le había contado a Bella de nuestra antigua relación.
-Diablos – susurré cuando tuve que pararme para abrir la puerta. – Hola – saludé. – Pasa.
-Hola Jake. – dijo ella empinándose para dame un beso, el cual recibí y respondí contento.
Se sentó en el sofá y me miró, hasta que visualizó el brazo vendado.
-¡Ay, Jake! ¿Qué te pasó? – inquirió saltando hacia mí y observándolo.
-Nada. No te preocupe… ¡Ay! – grité cuando lo movió. – Sí, está quebrado, pero no te preocupes.
Ella me miró avergonzada.
-Lo siento. – murmuró.
-No hay problema. - Sonreí.
Ella me comenzó a arrastrar hasta hacerme sentar en el sillón. Cuando lo logró, se sentó a mi lado y se recostó en el hombro sano. Suspiró y cerró lo ojos. Pero empezó a decir "Jacob" cada dos segundos. No estaba dormida, ya que la toqué y abrió los ojos, pero seguía diciendo mi nombre.
-¡Jacob! – gritó mi padre.
Veía todo nublado, oscuro.
-Hijo, ¡Despertate! – chillaba el viejo Billy.
-¿Qué…? ¿Qué pasa?
-Te quedaste dormido después de que vino el doctor, Jake. Sam te ha estado llamando por media hora. Quiere saber cómo estás.
En ese momento recordé el estado calamitoso en el que me encontraba, que era mucho peor que el del sueño.
-Argg. Dile que mal – informé al intentar moverme y sentir cuchilladas por todo el cuerpo.
Había sido esa chupasangre, la de pelo puntiagudo, Alice, creo. Me había dejado hecho paté. Todo había sido culpa de Bella, que cuando yo la estaba mirando, la chupasangre me agarró por detrás.
-Está bien, Jake. Pero igual deberías llamar a los chicos, te extrañan y están muy preocupados por ti.
-Lo sé, papá. Pero no tengo nada que decirles.
-Ok. Dime si necesitas algo, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
Mi padre caminó fuera de mi cuarto y cerró la puerta al irse.
Cerré los ojos y pensé en Bella. ¿Qué estaría haciendo? Bueno, de todos modos no era de mi incumbencia, así que dejé de pensar en ella para pensar en Ashley. Le había dicho que saldríamos hoy. ¿Qué le diría? ¿Me caí de la moto? No me creería. ¿Me patotearon? Tampoco ¿Por qué era tan difícil mentirle? Se suponía que la quería... No debía tratarla así.
La puerta se volvió a abrir y entró Sam.
-Jacob, debes mover tu culo de ahí, ¿entendiste? No sé cómo, pero lo harás.
-Pero Sam, ¡No puedo moverme!
-No me importa. Tenemos tres de menos. Y tú así. No podemos patrullar sin ti. Mejórate rápido, que si se infiltraron una vez lo pueden hacer de nuevo y tenemos que estar en guardia para agarrarlos.
-Pero...
-Pero nada. Mejórate rápido.
Y se fue.
Bufé y cerré los ojos de nuevo. Intenté dormirme, pero no podía.
Siempre venía Bella a mi mente. Era como un virus. Siempre en todos lados y rompiendo esquemas. Pero bueno, si hay que pensar en ella, pensé, pensaremos.
Así que una vez más la recordé. Su cara, sus caricias, sus ojos, sus labios, sus besos, sus sonrisas, sus carcajadas... Todo lo que nunca volvería a tener.
Es injusto como puedes a amar a alguien sin precedentes, pero no puedes tenerlo. Pero iba a dar pelea.
Al final, me dormí.
Narra Bella Swan.
Ese día sin duda había sido el más divertido. Todos me miraban y me preguntaban por el auto, por mi. Sin querer y gracias a Edward, me había vuelto popular y aunque esto no me gustaba, era cómico.
Me había pasado toda la tarde baboseando a Edward y Emmett por haberles ganado.
Tenía que haber apostado algo, así no era en vano.
Había sido muy divertido correr la carrera pero siempre venía a mi mente el motivo de la aparición del auto: La partida de Edward.
Además, no sabía cómo iba a reaccionar Charlie acerca del auto.
-Bella, ¿Estás bien? - preguntó Edward mientras estábamos en historia, la última clase del día.
-Es sólo que no sé que dirá Charlie por el auto.
-Si quieres yo hablo con él... - sugirió sonriendo.
Yo asentí.
-De acuerdo, esta tarde te acompaño a tu casa y hablo con él.
La clase terminó y me dirigí a mi casa en el Ferrari, con Edward pisándome los talones con el Volvo.
-Hola papá. - dije luego de estacionar el auto y entrar a la casa.
-Hola Bella, hola Edward - saludó al verlo detrás de mí.
-Charlie, te queríamos preguntar algo. - empezó Edward, sonriendo.
-¿Sí? - inquirió Charlie suspicazmente.
-Yo me iré en un mes a Volterra, en Italia, por unos asuntos familiares. Estaré allí unas semanas. Pero, como no quería que Bella fuera a pie este tiempo, mi familia y yo hemos decidido hacerle un regalo.
-¿Qué clase de regalo?
Edward se corrió un paso a la derecha para dejarle el camino libre a Charlie para ver el auto. A mi padre se le abrieron los ojos de par en par y jadeó.
-¿Un auto? - dijo sin voz. - ¿pero no es demasiado?
-No, no es nada. Mis padres han estado de acuerdo completamente. La aprecian mucho y no quieren que la pierda por una gripe. - rió Edward.
-¿Estás seguro chico? - volvió a preguntar Charlie.
-Por supuesto.
-No sé... - siguió Charlie. Había olvidado cuánto me exasperaba mi padre.
-Vamos Charlie... A Bella le ha gustado. - sonrió.
-De acuerdo, muchas gracias Edward - dijo luego de un buen rato de indecisión. Se notaba lo aturdido que estaba.
Edward sonrió triunfal.
-Genial. Ahora, si me disculpan, debo irme, se me hace tarde. - comentó Edward.
-Bueno, gracias por todo. - dijo Charlie dándole la mano a mi Edward, que la estrechó fuertemente.
-De nada. Adiós Bella. - se despidió, pero esperó a que Charlie se fuera por el pasillo. - Nos vemos en la noche bonita. - Y me besó tiernamente.
-Adiós Edward. Te amo. - dije luego de que se separó de mi.
-Te amo. Eres hermosa, ¿lo sabes? - rió.
-No... Pero si tú lo dices... Supongo que no debería creerte. Estás ciego. – reí apuntándolo con un dedo.
-Tontuela. Eres bellísima. No encontraría a nadie en el mundo que dijera lo contrario. Adiós.- Y corrió hacia se auto, que salió disparado por la carretera.
-Bella, entra, ¡hace frío! - gritó mi padre desde la sala.
Entré a la casa y cerré la puerta. Llegué al living y tiré mis cosas sobre un sillón.
Ashley llegó corriendo desde las escaleras.
-¡Hola Bella! - saludó.
-Hola Ash. ¿Cómo estás? - pregunté luego de abrazarla y darle un beso. ¿Que le habría picado, que estaba tan tierna?
-Bien. ¿Y tú? - inquirió.
-Bien.
-Hey... ¿Bella? - se sonrojó y miró hacia donde estaba Charlie.
-¿Sí?
-¿Podemos subir a mi cuarto? Debo decirte algo.
-Claro.
Tomé mis cosas y fui escaleras arriba detrás de ella.
-¿Qué sucede Ash? - pregunté al entrar al dormitorio.
Ella cerró la puerta y me miró.
-Mike me pidió que sea su novia.- susurró.
Mis ojos se abrieron de par en par.
-¡Eso es genial! - grité.
-¡Baja la voz! - murmuró.
-¡Lo siento! Pero es que me alegro mucho por ti.
-¡No lo hagas! Porque lo escuché hablando con otro chico, Eric, creo que es de tu curso. Dijo que lo hacía para ponerte celosa y que dejaras a Edward.
Mis ojos se entrecerraron y mi boca se volvió una fina línea.
-Qué estúpido... - murmuré.
-¿Bella? - preguntó, pero no respondí. - ¿Estás bien?
-No Ash, no estoy bien. - de repente apareció una imagen en mi cabeza. - Espera. ¿Qué arreglaste con Jacob el otro día?
-Que saldríamos hoy, pero falté a la cita. - rió - se suponía que nos veríamos en un restaurante en La Push, pero nunca pensé en ir realmente; sólo quería darle su merecido. No lo he llamado ni nada. Por mí, que explote.
Reí. Si ella supiera que para entrar en fase "explotaban", como les decía yo, se iba a querer matar porque su frase asesina no tendría sentido.
-Oye, tengo una idea. ¿Qué tal si llamas a Jacob, le dices una excusa cualquiera y le dices que vaya al Instituto? Yo puedo entretener a Mike lo suficiente. Besá a Jacob delante de Mike, que él lo vea. Cuando Mike se vaya, lo botas y le dices que gracias por la ayuda. Te deshaces de los dos y les hacer ver que son unos idiotas.
La cara de Ash se iluminó.
-Sí que tienes una mente macabra Bella... ¿De verdad harías eso por mí?
-Claro, ¿para qué están las hermanas?
Sonrió.
-¡Gracias Bella! - me abrazó y salió corriendo escaleras abajo, a llamar a Jacob. La escuché murmurar, pero no entendí lo que decía. Me fui a mi cuarto y allí me encontré a Edward, afirmado al afeizar de la ventana.
-Hola. - saludé. - ¿Qué haces aquí tan temprano? No te esperaba hasta después de la cena.
-Venía a decirte lo que Ashley te acaba de contar. Pasé por la casa de los Newton y lo escuché pensando en el plan que tenía. Venía a avisarte para que hablaras con Ash, pero veo que me han ganado de mano ustedes dos.
Sonreí.
-Sí, la verdad que estuve rápida, ¿no?
El asintió, pero parecía triste.
-¿Qué sucede? – pregunté al verlo tan callado.
-Bella, de haberlos visto juntos, ¿Qué habrías sentido?
Lo miré desconcertada y luego entendí su punto.
-No, Edward - dije tomando sus manos y entrelazando sus dedos con los míos - No me afectaría en nada. En éste momento lo único que siento por él es repulsión y odio, por casi hacerle lo que le iba a hacer. En el caso de que su amor por ella fuera verdadero, me hubiera alegrado mucho, porque es mi hermana y porque te amo a ti, Edward, sólo te amo a ti. ¿Qué te hace dudar?
Él me miró tristemente.
-Que el es humano. Para estar conmigo te tienes que sacrificar a muchas cosas.
-No, Edward, despierta. - Tú sabes lo que es. Es un mentiroso, un imbécil. No te gastes en preocuparte por él. Te amo a ti, jamás lo dudes. Eres lo mejor que me ha pasado. Nunca podría cambiarte.
Él, que había bajado la cabeza, la levantó cuando terminé de hablar y sus ojos eran tiernos, casi había llegado a ellos el color dorado, pero aún predominaba el color negro, por la falta de caza.
-Edward, debes cazar. Esto no es bueno para ti. Lo sabes.
Él asintió.
-Voy ahora mismo. - comentó mirando la hora distraídamente. Yo también la miré.
-Bueno, será mejor que vayas - susurré tristemente ante la idea de dejarlo ir.
Él se acercó y me besó. Antes de irse por la ventana, acarició mi mejilla.
Comencé caminar hacia la puerta de mi cuarto, con la idea de cenar y tomar un baño, pero no avancé más de tres pasos cuando sentí un golpe en la ventana. Me di vuelta lentamente.
-Edward ¿Qué sucede? - pregunté al verlo apoyado contra la ventana y mirándome. Las facciones estaban deformadas totalmente. Su cara demostraba espanto y temor. ¿Temor?
-Lobos. - susurró. - Están los lobos afuera. - tragó saliva - Está Jacob... No sé cómo diablos se ha mejorado tan rápido, supongo que por ser licántropo y... rayos...Leí su mente... - gruñó corriendo hacia mi y agarrándome de los hombros. - Te quiere matar. A ti y a Ash. Porque matamos a sus amigos. O, sino, me quiere matar a mi, como venganza hacia ti por elegirme. Ay, Bella, no dejo de meterte en problemas. Se ha vuelto loco. Sabe que no puede vivir si te mata, pero aún así lo ha decidido. - murmuró soltándome. Le tomé de las manos y le acaricié la base de ellas con los dedos índices.
-¿Cuántos son? - pregunté extrañamente calmada. Esto de estar siempre al borde de la muerte me tenia bastante mal, tanto, que ya me había casi acostumbrado.
-Cinco. - dijo luego de un rato. - Voy a llamar a Carlisle.- anunció y tomó el teléfono. Discutieron un buen rato y al final cortó y se acercó a mi.
-Te vamos que sacar de aquí. No te preocupes. - dijo mientras me abrazaba.
¿Es que los problemas para mi nunca terminaban?
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Espero que les haya gustado! Lamento informarles que no tuve tiempo de escribir Recordando el Pasado, pero ya pronto lo haré. Mientras tanto subo Luces Lejanas para ser menos odiada n.n ¿Qué pasará? Jacob se volvió medio loco, ¿qué va a hacer? Gracias por leer y por la paciencia!
