Recapitulando
La determinación de ambos jóvenes era asombrosa, querían lo mejor para la castaña y eso se demostraría en una batalla; en la que se decidiría más que la compañía del entrenador, sino también el rumbo de las aventuras que pronto tendrían.
Capítulo 25.- Batalla problemática
DÍAS FALTANTES PARA LA COPA ÉLITE: 25
Dentro del gimnasio de Norman, se preparaban dos jóvenes para lo que seguramente sería una asombrosa pelea. Max estaba dispuesto a dejarlo todo en el campo de batalla, al igual que Ash; mientras que las otras personas presentes, esperaban que a pesar del resultado, todo se calmara un poco.
— ¿Estás seguro de esto? — preguntaba May, que claramente no le terminaba de agradar la idea de una batalla entre su hermano y Ash; y menos si pensaba en las repercusiones de la misma.
—May, entiende, no puedo simplemente decirle que no vaya con nosotros a Max— decía sumamente honesto, intentando hacer entender a la chica —Así como tampoco puedo prometerle cosas que no estoy seguro de poder cumplir— girando en dirección al pequeño y observando la determinación que demostraba.
—No quiero que tomes a mal mi comentario Ash, ¿pero hace cuanto que no disfrutas de una pelea?, se nota que te gustan las batallas, pero últimamente no parece que te diviertan; parece que se volvieron una competencia más, para ti— escuchando los comentarios tan serios del entrenador.
Ash no sabía que contestarle a la castaña, y se limitaba a guardar silencio. Desde que la liga Sinnoh había terminado, se percató que algo le hacía falta a sus batallas, pero no sabía lo que era, simplemente no lo llenaban como antes; tenía la idea que tal vez era que estaba madurando, pero lo dicho por la castaña lo desconcertó mucho.
—Por ahora no quiero pensar en eso May, tengo que resolver antes esto— viéndola directamente a los ojos —Además, está también lo de la agresividad de los pokemon y…—
— ¡Deja de perturbarte por esas cosas de una vez Ash!, sabes que si llegara a pasar algo, no estás sólo; nosotros te apoyaremos— interrumpió de golpe y muy desafiante.
—Y lo tengo muy en mente May, pero aun así no puedo hacer imprudencias como hace mucho tiempo lo hice; este asunto de los pokemon agresivos ha puesto en juego la vida de muchas personas: Drew, Nando… la tuya— sacando la pokebola negra de su bolsillo —Incluso tomó la vida del entrenador original de Darkrai…— recordando aquella visión de la mente del pokemon que le había mostrado.
May no tenía nada que discutir ante esto. Aunque no lo pareciera, realmente era muy peligroso en esos momentos viajar tan descuidadamente.
— ¡Ash! ¡Esta pelea será de un solo pokemon, así que elige bien! — advirtió Max, acercándose al otro extremo del campo.
— ¡De acuerdo Max! — guardando la pokebola negra —May, no te preocupes por esta batalla; tu hermano es muy fuerte, pero si pelea es lo que quiere, pelea tendrá— sonriéndole amistosamente.
—Está bien— calmándose un poco, tratando de no complicar más las cosas — ¡Buena suerte a los 2! — animó, antes de ir a tomar asiento en una banca cerca de ahí.
—Bien chicos, esta será una batalla 1 vs 1. La batalla terminará cuando uno de los 2 ya no pueda continuar o se rinda— avisó Norman, que sería el árbitro en esa batalla.
— ¡Den lo mejor de ambos!— apoyó Caroline, sentada a un lado de su hija y observando también la batalla.
— ¿Listos? — preguntó, observando a ambos entrenadores a cada lado y recibiendo una afirmación por cada uno —Entonces, ¡comiencen! — exclamó el líder de gimnasio.
—Bien Ash, espero que estés listo para perder— sacando una pokebola —Tal vez me hayas ganado anteriormente, pero esta vez estoy seguro que te derrotaré— arrojando la pokebola — ¡Sal Pidgeotto! —.
—Ni sueñes en ganar esta pelea Max— sacó una pokebola normal, haciendo obvio que no elegiría a Darkrai — ¡Ve Infernape! — arrojando la pokebola. El pokemon elegido por Ash definitivamente no era lo que esperaban todos.
— ¿Infernape? — Se preguntó Max, sintiéndose menospreciado —Ash, ¿por qué no elegiste a tu pokemon más fuerte? — haciendo referencia al pokemon legendario.
—Para mí, todos mis pokemon son muy fuertes, así que no subestimes a Infernape— sus palabras sonaban con tanta decisión, que incluso intimidó un poco al pequeño.
—Sé que Infernape es poderoso, ¿pero por qué no usó a Darkrai o a Charizard? — dijo en voz baja la castaña, pero siendo escuchada por su madre.
—No sé mucho, pero creo que Charizard no tendría ventaja en un lugar cerrado como este gimnasio, su cuerpo es demasiado grande para volar libremente, a diferencia de Pidgeotto— dedujo Caroline —Y por lo que tengo entendido, Ash aún no sabe usar el máximo potencial de Darkrai pues tiene muy poco tiempo que lo atrapó— terminó de explicar. Era raro verla tan metida en una pelea, pero después de todo, no siempre podía ver a su hijo peleando.
—Wow mamá, no sabía que eras buena con las estrategias en las batallas— dijo algo burlona May.
—Bueno, escuchar a tu padre por tantos años hablar sobre esto eventualmente me iba a pegar algo— riéndose levemente y algo avergonzada, pero obviamente orgullosa.
—Pero de ser cierto eso, quiere decir que Ash realmente se tomará enserio esta pelea— confesó, un poco preocupada por su hermano.
—No te preocupes, a pesar de que tiene poco tiempo que comenzó a entrenar, Max tiene más experiencia de la que aparenta; estará bien— calmando a la coordinadora.
— ¡Yo empezaré!— interrumpió Max —Pidgeotto usa ataque de arena para cubrir el campo— ordenó precipitadamente.
Pidgeotto comenzó a agitar sus alas, levantando arena del suelo y nublando la vista del campo de batalla. Ash no parecía estar preocupado por todo eso.
—Ahora usa ataque rápido contra Infernape— le dijo a su pokemon.
Pidgeotto, que podía ver a través de la estela de arena, se abalanzó en un ataque directo.
— ¡Infernape, detenlo con tus manos!— exclamó Ash, confiando en los reflejos de su pokemon.
Infernape estaba un tanto desorientado por la arena, pero logró sentir a Pidgeotto acercarse a toda velocidad. Se dio media vuelta y lo tomó directamente por el frente y sujetando sus alas. La fuerza de Infernape impedía que Pidgeotto se soltara del agarre.
—Ahora usa ultra puño pero sin soltarlo, y repite hasta que no pueda más— esa orden era algo despiadada para alguien como Ash, pero era obvio que quería terminar lo más pronto posible con esa batalla.
Infernape soltó una de las alas y reunió energía en su puño. Dio un puñetazo muy duro al pobre Pidgeotto, que, si no fuera porque aun lo tenía sujeto de su ala, hubiera salido disparado. Consecuentemente, comenzó a dar una tanda de ultra puños muy rudos contra el pokemon volador, uno tras otro. El forcejeo de Pidgeotto provocó que la arena se dispersara.
—Esto está mal— pensó Max —Rápido Pidgeotto, usa picoteo sin parar hacia la cara de Infernape—.
Pidgeotto, aun sometido por el agarre de Infernape, comenzó a golpear con su pico el rostro del pokemon de fuego. Al principio parecía que el ultra puño estaba ganando, pero el picoteo sin cesar estaba provocándole demasiado daño a Infernape, por lo que terminó soltándolo.
—Ahora, usa movimiento espejo— ordenó antes de que Infernape se compusiera.
Pidgeotto, con una de sus alas comenzó a reunir energía y dio un tremendo golpe a Infernape, mandándolo casi hasta donde se encontraba Ash. Todos se sorprendieron de la fuerza del pokemon volador.
— ¿Estás bien Infernape? — Preguntó Ash, a lo que él respondió poniéndose de pie e incrementando el volumen de sus llamas —De acuerdo, es nuestro turno de atacarlo; acércate lo más que puedas y ataca con llamarada— señalando con su mano al pokemon volador que yacía observándolos.
Infernape corrió velozmente y se posicionó enfrente de Pidgeotto preparando una enorme llamarada contra el pokemon.
—SI eso toca a Pidgeotto, Max perderá— dijo May, al ver la potencia con la que planeaban atacarlo.
—Rápido, usa sustituto— dijo Max, previendo lo que pasaría si lo alcanzaba la llamarada.
Infernape hizo explotar las llamas, pero en ese momento Pidgeotto desapareció.
—Ahora, atácalo con tóxico— para sorpresa de todos, pues no sabían que el pokemon volador podía hacer eso.
Pidgeotto apareció detrás de Infernape, para después lanzarle un líquido viscoso.
— ¡Infernape, doble equipo!— intervino Ash.
El pokemon de fuego, utilizando su velocidad, se multiplicó y esquivó el chorro que le había lanzado Pidgeotto.
—Ya fue suficiente, Infernape, retrocede y acércate— llamó Ash inesperadamente.
Tal como se lo ordenaron, el pokemon bajó a tierra y de un salto estuvo a un lado de Ash.
—Escucha Infernape, Pidgeotto es bueno esquivando ataques, si seguimos desperdiciando tu energía de esa forma, eventualmente te cansarás— explicaba a su pokemon —Tenemos que hacer algo para terminar con él de manera que no se pueda levantar— el plan de Ash era entendido por el pokemon.
Infernape utilizó su habilidad mar de llamas y el fuego de su cuerpo creció desmesuradamente y sus ojos se veían llenos de furia. Esto intimidó a Pidgeotto, pues no había visto nunca algo así.
—Aprovecharemos tu velocidad para evitar que esquive tu ataque final— el pokemon de fuego asintió, dando un enorme grito y expulsando fuego que inundó todo el campo — ¡AHORA!— exclamó el entrenador.
Infernape salió con una velocidad increíble de entre el fuego, y se acercó hasta estar enfrente de Pidgeotto.
—Pidgeotto, no temas y usa sustituto una vez más— ordenó Max, tratando de esquivarlo.
—Infernape, ya sabes que hacer— se limitó a decir Ash.
Pidgeotto desapareció una vez más, apareciendo en lo alto del gimnasio, buscando al pokemon de fuego por todo el campo.
— ¡Detrás de ti Pidgeotto! — gritó Max, pero ya era tarde.
— ¡Ahora, Infernape, rueda de fuego con todo lo que tienes!— dijo sin titubear siquiera un poco.
Infernape se envolvió en llamas. Pidgeotto giró su mirada, por el tremendo calor que sintió; aunque hubiese podido salir de ahí, el miedo que tenía le impidió responder. La bola de fuego crecía cada vez más, aterrando aún más al pokemon volador.
—Infernape, ¡ATACA!— dando la orden para finalizar la pelea.
— ¡NO, PIDGEOTTO! — exclamó igual de atemorizado Max.
La bola de fuego comenzó a descender a gran velocidad. Cada momento su velocidad aumentaba y sin más, el ataque se estrelló contra el suelo creando una explosión de fuego en el piso del gimnasio. Fue un ataque devastador, incluso asustando a los espectadores.
Las llamas se dispersaron poco a poco, mostrando muchos destrozos, resultado del ataque. Infernape fue el primero en mostrarse de pie, sin siquiera inmutarse por la energía que había liberado.
— ¡Pidgeotto, responde!— llamó asustado el niño, esperando que su pokemon estuviera bien.
—Parece que esto terminó, bien hecho Infernape— viendo la sombra de Pidgeotto escondida entre los vestigios de fuego que se dispersaban lentamente.
Pidgeotto temblaba tumbado, sin poder levantarse. Estaba muy herido y parecía tener muchas quemaduras.
—Bien, creo que esto es todo, la victoria es para—.
— ¡AGUARDA PAPÁ!— interrumpió el pequeño —Esto aún no termina— sus palabras mostraban mucha impotencia —Yo sé que Pidgeotto puede continuar, confío en que lo hará— explicó más calmado.
—Max, no puedes forzar más allá de su límite a tus pokemon— intentaba convencer Norman —Si no atiendes a Pidgeotto, esto se puede poner realmente grave—.
—Eso no es cierto, Pidgeotto no puede perder— mirando a Pidgeotto aun tembloroso en el suelo —Sé que está muy herido, pero también sé que no se rendirá tan fácilmente— mirando a su pokemon — ¡VAMOS PIDGEOTTO, LEVÁNTANTE, TU PUEDES!— gritó con todas sus fuerzas.
—Max…— pensaba May, viendo la frustración de su hermano — ¡Tú puedes Pidgeotto!— apoyó la castaña, levantándose de su asiento y gritando al igual que su hermano.
— ¡Ánimo Pidgeotto, levántate!— gritó Caroline, al lado de la coordinadora.
Max vio incrédulo el apoyo de su hermana y su madre. No esperaba que algo así sucediera.
—Infernape, no bajes la guardia— dijo discretamente Ash a su pokemon, para sorpresa del mismo.
Pidgeotto escuchó las palabras de su entrenador, intentando levantarse con lo que le quedaba de fuerza.
— ¡Eso es Pidgeotto, da lo mejor de ti!— seguía apoyando con todo su corazón el pequeño.
En ese momento Pidgeotto se levantó completamente y extendió sus alas. A pesar de lo grave de su cuerpo, seguía manteniendo su enorme fortaleza y su espíritu.
—No esperaba menos de ti— felicitó Ash —Continuemos entonces— viendo orgulloso el desempeño de Max como entrenador —Infernape, atácalo con ultra puño— ordenó sin pensarlo mucho.
Max no podía exigirle que esquivara el ataque a Pidgeotto, pues no tenía ni fuerza para volar. Eso lo entristeció mucho, pues a pesar del esfuerzo de su pokemon, todo iba a terminar.
Infernape cargó su puño y comenzó a caminar hacia Pidgeotto, para acercarse aumentando su velocidad exponencialmente.
—Estoy orgulloso de ti Pidgeotto— fue lo último que dijo Max, previendo lo inevitable.
Justo cuando puño de Infernape iba a tocar a Pidgeotto, volvió a extender sus alas y comenzó a brillar al escuchar las palabras de su entrenador. El pokemon de fuego se alejó lo suficiente, pensando que era un ataque.
— ¿Que está pasando?— se preguntaban todos los presentes, incluso Max, viendo como el cuerpo de Pidgeotto se iluminaba con una luz cegadora.
— ¿Acaso está…?— comentó Ash.
— ¡EVOLUCIONANDO!— exclamó emocionado Max, al ver como el cuerpo de Pidgeotto comenzaba a transformarse.
El cuerpo de Pidgeotto comenzó a transformarse, volviéndose mucho más grande e imponente.
—Es asombroso— mencionó May, observando muy atenta.
La luz bajaba de intensidad poco a poco, revelando la nueva forma de Pidgeotto.
—Fenomenal Pidgeot— viendo el color que tenía su pokemon. Siempre había tenido un color muy distintivo, pero ahora se había vuelto mucho más brillante y deslumbraba al enfocar la vista en él.
—No pensé que estuviera tan entrenado como para evolucionar tan pronto— pensaba detenidamente Ash —Aunque claro, cada pokemon es un misterio— sonriendo al ver el rostro emocionado de Max.
—Bien Ash, esta vez no te será tan fácil— viendo como su Pidgeot extendía sus alas, volviéndose aún más grande.
—Cada vez me sorprenden más— girando su gorra —Pero siento decirte que aun así no voy a perder— avisó intimidante.
—Ya lo veremos— pensando en que ataques podría utilizar para terminar con el poderoso pokemon de Ash.
—Veamos que tanto ha cambiado— pensó el azabache —Infernape, atácalo con ultra puño una vez más— probando a Pidgeot.
—Pidgeot, detenlo— ordenó Max.
Infernape corrió hasta Pidgeot e intentó golpearlo, pero con una de sus patas, el pokemon volador contuvo el ataque y lo atrapó.
—Vaya, se volvió más rápido y resistente— comentó en voz baja —De acuerdo, ahora usa excavar Infernape— dijo muy calmado.
Infernape comenzó a enterrarse, provocando que la pata de Pidgeot quedara atrapada en el suelo del gimnasio.
—Rayos— pensó Max. Era obvio que Pidgeot se había vuelto mucho más fuerte, pero ciertamente le faltaba experiencia para manejarlo. Además de que su tamaño se había vuelto en contra de él, pues no podía volar con tanta libertad.
—Infernape, sal y atácalo con llamarada— llamó a su pokemon.
El pokemon de fuego salió de un agujero. Comenzaba resentir el haber usado su habilidad mar de llamas. Tiempo atrás había aprendido a usarla cuando quisiera, pero a cambio consumía casi toda su energía, por lo que se le notaba muy cansado. Aun así atacó con un mucha potencia y logró hacerle mucho daño a Pidgeot, aunque no tanto como esperaba.
— ¡Todavía podemos ganar Pidgeot, usa vendaval— recordando ese poderoso ataque.
Pidgeot se liberó de las llamas y lanzó un monstruoso ataque con sus alas.
—Infernape resiste en tu posición lo más que puedas— pidió Ash a su pokemon.
El ataque se estrelló contra las manos de Infernape. Realmente pudo resistirlo, pero el impacto le causó en daño considerable. Sin mucha fuerza, calló sobre su rodilla izquierda y claramente con muy poca energía.
—De acuerdo esta pelea ha terminado— irrumpió Norman —La victoria es para Ash— levantando un banderín, señalando el lado del campo del azabache.
— ¿Pero qué? Porqué le das la victoria a Ash, papá, estoy por ganar— cuestionó muy enojado el pequeño.
—Papá, no puede terminar la pelea hasta que uno de los dos caiga— reclamó May. De repente fue sujetada por Caroline, indicándole que regresara a su lugar.
— ¡Max, observa a Pidgeot!— le ordenó Norman a su hijo.
— ¿Eh?— girando su vista hacia su pokemon.
Sorprendentemente Pidgeot tenía cerrados los ojos y sus alas estaban abajo. Repentinamente se desplomó duramente contra el suelo completamente derrotado.
—No, Pidgeot— corriendo hacia su pokemon.
—Max, obviamente Pidgeot se volvió mucho más fuerte, pero tienes que entender que aun así, el daño que tenía antes era demasiado para él; aun y cuando un pokemon evoluciona no se recupera completamente de sus heridas— explicaba Norman —Su fortaleza es muy grande, pero ese último ataque que uso terminó por agotarlo—.
—Pobre Max, después de tanto que se esforzó— murmuró May a su madre.
—Cierto, pero debe estar orgulloso de lo que ha logrado— sonrió muy orgullosa de su hijo.
—Infernape, regresa— guardándolo en su pokebola —Diste una gran batalla amigo, gracias por todo— guardando ahora la pokebola en su bolsillo. Comenzó a caminar rumbo a Max.
—Descuida Pidgeot, estoy muy feliz de ver que eres muy fuerte y te doy las gracias por tu enorme esfuerzo— guardándolo en su pokebola. Aun así, se notaba algo triste por su derrota.
—Max, es asombroso el cómo luchaste, creo tuve algo de suerte— tratando de animarlo un poco.
—No, Ash— su respuesta asustó a todos los presentes y los enmudeció —No fue suerte— parecía algo molesto, lo que todos temían.
— ¿Qué quieres decir?— preguntó temeroso.
—Todas tus estrategias fueron muy buenas— viéndolo directo a los ojos —Eres un gran entrenador, y sé que tú puedes proteger a mi hermana de cualquier cosa— sonriéndole amistosamente, levantándose del piso y ofreciéndole la mano.
—Gracias Max— acercándose y respondiendo al apretón de manos.
Todos vieron felices esa escena, pues parecía que todo estaba resuelto, pero…
—Pero eso no quiere decir que me doy por vencido— cambiando el gesto de Max —En nuestra próxima batalla no tendrás tanta suerte— inflando el pecho y señalándolo.
— ¿Eh?— viendo confundido a Max — ¿Revancha?— para colmo, se había ganado un nuevo rival.
— ¿No acaba de decir que no era suerte? — pensaba May, más confundida que nunca.
—Nunca cambiarás hijo— dijeron al unísono Norman y Caroline.
Todos comenzaron a reír, exceptuando al azabache, que estaba más que agobiado por la pelea. Muchas cosas le esperaban con ese niño tan terco que tenía enfrente, seguramente si seguía descuidando su entrenamiento, pronto sería superado por él, por lo que no podía seguir perdiendo el tiempo.
—De acuerdo, ¿entonces vendrás con nosotros?— preguntó finalmente Ash. Todos guardaron silencio esperando la respuesta del niño.
—Mmmm… luego de pensarlo un poco— suspirando muy cansado —Supongo que me quedaré— riéndose levemente —Tengo muchas cosas que hacer aquí con Pidgeot— viendo su pokebola —Y creo que mi hermana está en buenas manos— concluyendo, observando a la chica.
—Te lo aseguro Max— sonriéndole muy confiado.
—Pero el que permita que se vaya no quiere decir que te la estoy regalando ¿ok?— reclamó sorpresivamente.
Ash se hizo el desentendido, pues ya no quería lidiar con más por el momento, en cambio a la castaña se le iban y venían los colores al rostro con lo dicho por su hermano.
—Es cierto, May… no tienes permiso de fugarte todavía— regañó su padre, señalándola con un dedo.
— ¡PAPÁ!— quería que la tierra se abriera para huir de una buena vez de esa situación.
—Hija, tu padre tiene razón… aun soy muy joven para ser abuela— decía con las manos en la cintura.
— ¡MAMÁ!— tapando con su pañoleta su rostro, más rojo que nunca —Ash, ¡diles algo! — viendo que el entrenador veía su pokenav.
—Bien, entiendo… en un momento estamos allá— comentó el inocente Ash, colgando lo que parecía una llamada —May, debemos apresurarnos, el Ferry sale en 1 hora, tenemos que irnos ya— guardando el pokenav y observando el rostro rojo de May —No me digas que te enfermaste— desentendiendo la situación.
—Olvídalo, tenemos que irnos de una vez— corriendo fuera del gimnasio de su padre.
—Señor, supongo que May no tendrá tiempo de despedirse bien de ustedes, así que bueno; le prometo que la cuidaré— su comentario era algo serio.
—Lo sé, lo sé… lo has repetido muchas veces— tratando de avergonzar a Ash, pero no lográndolo como quería —Como sea, supongo regresarán hasta dentro de 1 mes, una vez termine el encuentro de la copa élite ¿cierto? — preguntó.
—Esa es la idea— respondía Ash, recordando lo poco que faltaba para la copa élite.
—En ese caso, llévate esto— dándole una carta en la mano a Ash —Supongo que te servirá en algún momento— sonriéndole.
— ¿Y qué es? — intentando abrir el sobre.
De repente la puerta del gimnasio se abrió, mostrando a May, con la misma ropa que llevaba durante los viajes con Ash, e incluso la pañoleta.
—Ash ya vámonos, o perderemos el Ferry— entrando y comenzando a jalar al entrenador, quien lo único que alcanzó a hacer fue guardar la carta en su chaqueta.
— ¡Nos vemos dentro de 1 mes!— fue lo último que gritó May, que parecía llevaba mucha prisa.
Y así como repentinamente se abrió la puerta del gimnasio, se cerró. Dejando a todos perplejos por las acciones de May.
— ¿Qué se le va a hacer a esa niña?— suspirando todos al mismo tiempo.
Seguramente cuando volviera, la verían muy cambiada, y quien sabe, tal vez con algunas sorpresas. Pero por ahora todo lo que hacían era apoyarla desde lejos con sus sueños, pues sabía que Ash era una gran ayuda para que ella pudiera alcanzarlos.
Fuera del gimnasio, 2 jóvenes iban corriendo rumbo al puerto. Seguramente no sabían lo que en esos días les espetaba. Pero lo que más los emocionaba era que ahora tendrían una nueva aventura, tal vez era eso lo que les hacía falta a ambos, pero tenían que quitarse esa duda por su cuenta.
—May, a este paso no llegaremos a tiempo— corriendo lo más rápido que podía.
—Es tu culpa por quedarte hablando con mis padres— corriendo igual de veloz que Ash.
—Por lo menos me despedí educadamente— regañándola por cómo se fue del gimnasio.
—No me vengas con eso ahora Ash, que tú no eres un santo— reclamando de igual a igual.
—En fin, ven…— tomándola por la cintura y frenándola —Sal Charizard— sacándolo de su pokebola.
Subieron ambos al pokemon, que se elevó muy veloz en el cielo.
—Rápido Charizard, ve a toda velocidad en esa dirección— apuntando al puerto que se divisaba muy a lo lejos.
Charizard asintió, para salir disparado, provocando que casi caiga May de su lomo, de no ser porque Ash la tomó de un brazo.
—Sujétate bien May— ayudándola a reponerse.
— ¡Avísame antes de hacer estas cosas Ash!— tremendamente asustada por la caída que vio muy cerca.
Mientras tanto, en el puerto cierta chica trataba de atrasar lo más que podía el Ferry.
—Lo siento señorita, no podemos seguir con esto, tenemos que zarpar— explicaba un trabajador del Ferry a Dawn, que trataba de ver si a lo lejos se veían sus amigos.
—Espere un poco más, le aseguro que ya no tardan— muy nerviosa porque el Ferry se fuera sin ellos.
—Lo lamento, pero si no sube, nos iremos sin usted— abordando el Ferry y dando la orden de salir.
La escalera para entrar al Ferry se cerró tras la entrada del marinero.
— ¡Aguarde, ahí vienen!— trataba de decir Dawn, pero el Ferry había salido al mar —Diablos, si no nos vamos hoy, no sabemos cuándo habrá otro— pensaba muy preocupada.
—Charizard, desciende y sube a Dawn también— ordenó Ash.
El pokemon bajó su vuelo a ras de suelo y empujó a la peli azul a su lomo, para sorpresa de esta.
—Ahora, rápido, dirígete a ese Ferry a toda velocidad— concluyó.
Dawn había caído encima de May, y las dos quedaron totalmente aturdidas por el impacto. Charizard, por su parte, se acercaba velozmente hasta el Ferry.
—Ahora, Charizard, regresa— guardando a su pokemon de fuego en la pokebola.
La repentina desaparición del pokemon y con el impulso que llevaban, hizo que los 3 salieran volando contra el Ferry.
— ¡¿QUÉ ESTÁS PENSANDO ASH!? — cuestionaron ambas coordinadoras, viendo cómo se iban a estrellar contra la cubierta del Ferry.
—Lo siento, cuidado con la…— fue interrumpido, pues cayó duramente contra el suelo del Ferry.
Encima de él, cayó Dawn, amortiguando su caída, y encima de ella May. Los 3 estaban totalmente mareados y desorientados.
—Lo… logramos— cayendo rendido contra la cubierta del Ferry, comentó Ash.
El marinero, viendo el estado de los pasajeros, decidió ayudarlos llevándolos a sus respectivos cuartos.
—Estos mocosos de hoy tienen muchas energías— reía en sus adentros, cargando al trío en sus hombros.
Finalmente lo lograron, estaban rumbo a ciudad Portual, esperando tener un buen entrenamiento, o por lo menos eso deseaba Ash. Nada era seguro en una ciudad como esa y menos con ese trío tan problemático.
Continuará…
Ojalá les agrade esta continuación =).
