CAPITULO 25: EL AMOR NO PUEDE ACABARSE ASÍ DE FÁCIL¿VERDAD?

La verdad era que se había sentido muy preocupada ante la idea de que Ron encontrara primero a Harry, sobre todo por que al parecer el pelirrojo aun no había asimilado todo lo que le había dicho, mas cuando una corazonada la llevo hasta las gradas de Gryffindor en el estadio de Quidditch, no pudo menos que suspirar aliviada al ver que Harry se encontraba con el pelirrojo y que aparte de ello, parecía que el pelinegro se estaba desahogando con Ron, quien parecía llevar la situación bastante bien.

- Maduro podría ser la palabra si no habláramos de Ron – comento Hermione para si misma con burla, pero con la voz lo suficientemente baja para no llamar la atención de ambos chicos, sobre todo por que sabia que Harry necesitaba sacar todo eso que lo lastimaba, y su presencia quizás interrumpiría.


- Alguien debió de haberle enseñado a Pansy que el cerebro no es solo un adorno para rellenar el cráneo – murmuro Zabini molesto mientras se masajeaba las sienes, pues comenzaba a sentir que un punzante dolor de cabeza se avecinaba. Sin ánimos, se dejo caer elegantemente sobre uno de los cómodos sillones de piel que adornaban la sala común de Slytherin – Y ahora gracias a su impertinencia e impulsos, yo debo encontrar la manera de arreglar todo esto para salir lo menos perjudicado que sea posible – pero simplemente no se le ocurría nada, absolutamente nada.

Cerro los ojos frustrado, Pansy le había arruinado el plan y de paso le había dejado con un problema enorme, y si él estaba al tanto de lo ocurrido a esas alturas, se debía a que cuando caminaba por uno de los pasillos buscando a la chica, se topo con la comadreja y Granger, pero antes de que esos se percataran de su presencia, logro esconderse detrás de una armadura, y cuando Dumbledore salió de la enfermería para encargarles que buscaran a Harry e informarles de lo ocurrido con el Chico Dorado, él escucho todo, y atando cabos, le fue fácil saber lo que había sucedido.

Mentiría si decía que se sentía mal por lo ocurrido, era algo que él mismo había planeado, solo que no había esperado que las cosas salieran así o que el Chico-Que-Vivió reaccionara como lo había hecho.

- ¡Se supone que en todo caso, yo debí haber estado con él para consolarlo! – protesto Zabini mucho mas molesto, por que ahora no tenía ni una maldita idea de a donde había podido ir el chico de hermosos ojos verdes, y si a él lo encontraban fuera de las mazmorras por andarlo buscando, lo castigarían, y por el momento no quería mas problemas, primero debía solucionar el que tenía en frente.


- Lo siento... – musito Harry cuando por fin se separo de Ron, quien no muy seguro, también se aparto.

- ¿Ya te sientes mejor? – le pregunto, aun que todavía no sabia si era lo correcto o no.

- No Ron, y en lo sucesivo no me sentiré bien – respondió Harry, y en contra de todo lo pensado, sonrió, aun cuando aquella sonrisa solo trataba de ocultar todo el dolor que sentía.

- Pero en lo sucesivo nos tendrás a nosotros para apoyarte – le aseguró una voz, y ambos chicos supieron que esa voz pertenecía a la castaña que se acercaba a ellos en medio de la penumbra.

Ron suspiro aliviado al saber que Hermione se encontraba ahí, por que sabia que ahora, seria ella quién se haría cargo de la situación, y eso le alegraba, pues había llegado el momento de poner en palabras todas aquellas emociones para buscar una solución, y eso era algo que a él se le daba pésimamente.

- ¿Hace cuanto que estas aquí? – le pregunto intentando buscar un tema menos tenso para comenzar a hablar.

- Algunos minutos; No mucho, aun que no poco – respondió Harry en lugar de la castaña sin inmutarse.

- Si, y había olvidado que eres capaz de sentir la presencia mágica de lo que te rodea, aparte de que reconoces la mágia con la que ya has estado en contacto – comento Hermione sin mostrarse alterada o asombrada.

Durante algún tiempo, el silencio se poso sobre ellos, y aun que se podía sentir el ambiente un tanto tenso, el silencio jamás resulto incomodo para ninguno.

- Harry – dijo Hermione rompiendo el silencio que les rodeaba – Se como te debes sentir al respecto, pero creo que es justo que le des a Malfoy la oportunidad de defenderse –

- ¿Por qué? – pregunto Harry, y aun que fue una simple pregunta, para ninguno de sus dos amigos paso inadvertido el tono defensivo y brusco que el chico ojiverde había usado.

- Por que pese a lo dolido y molesto que en estos momentos te sientes, sabes perfectamente que aun lo quieres – respondió Hermione con firmeza.

- ¿Cómo sabes? – volvió a preguntar Harry en el mismo tono.

- Por que te escuche hablar de él prácticamente desde que la relación comenzó Harry, por que vi el brillo en tu mirada cuando le observabas, y por que si no te interesara, no te dolería – y aun que Hermione tenía razón, Harry dudaba que supiera cuanta razón guardaban sus palabras.

- Aparentemente él no sentía lo mismo – comento el moreno dolido, bajando la mirada avergonzado de haber creído de una manera tan ciega, en el amor que decía profesarle el otro chico.

- ¡Por eso debes hablar con él, Harry! – exclamo Hermione - ¡Ese mismo brillo que había en tu mirada, era el mismo que había en la suya cuando te veía, y las pocas veces que hable con él, me harían jurar que en verdad estaba enamorado de ti! – Ron se movió incomodo y Harry solo suspiro, sabiendo que su amiga era inconsciente del dolor que aquélla revelación le hacía sentir – Yo fui la primera que desconfió de él – continuo Hermione segura de lo que decía y de que debía decirlo – No me sentía segura sabiendo con quien estabas, sobre todo por que constantemente me imaginaba que era solo un truco para entregarte a Voldemort, pero logro convencerme; Siempre que hablaba de ti parecía ser otra persona, parecía... ¡Parecía ser sincero, créeme, cuando decía que te quería, no mentía, en verdad sentía eso por ti, sus intensiones y sentimientos en ese momento eran reales, y su ahora ya no lo son, mejor que te lo diga de una vez y deje de jugar contigo –

- No se si quiero escuchar eso – confeso Harry intentando con todas sus fuerzas que su voz no sonara tan afectada como en ese momento el mismo se sentía.

Sin poder evitarlo, Ron se movió incomodo.

- Es mejor a que te sigas engañando – dijo Hermione, sabiendo que aquellas palabras lastimaban a su amigo, pero era necesario decírselo, era necesario que comprendiera.

Durante un rato permanecieron en silencio, esperando a que alguien dijera algo, a que Harry tomara una decisión.

- Creo que lo mas correcto es despertarlos – opino Harry, sin poder reprimir el dolor que su voz reflejo – Pero no quiero hablar con Dra... Malfoy... No aun –

- Esta bien – accedió Hermione, sin saber como sentirse al escuchar a su amigo nombrar al rubio por su apellido, cuando durante tanto tiempo lo llamaba por su nombre.

Ron sentía la necesidad de decir algo, pero la verdad era que no sentía la confianza de hacerlo, así que prefirió callar y seguir a los otros dos que ya regresaban al castillo.


Con paso firme, el mago enfundado en la negra túnica se detuvo frente a la enorme puerta que daba acceso a los terrenos de Hogwarts, y que se mantenía firmemente cerrada no solo por medio de un seguro, si no de mágia muy poderosa y antigua. Sus ojos, ocultos por la capucha, se movieron examinando la puerta, buscando algún indicio de debilidad tanto mágica como física que le permitiera transgredir aquélla fortaleza mágica.

Pronto, se detuvo junto a unas enredaderas que cubría los gruesos muros, y aun que estiro la mano, jamás llego a hacer contacto, pues era consiente de que incluso los muros y esas enredaderas, estaban cubiertas por un poderoso conjuro, y si los tocaba, por mas leve que fuera el roce, inmediatamente estos reaccionarían a la mágia negra que lo impregnaba, advirtiendo a Dumbledore de la cercanía de magos oscuros en torno al castillo.

Sonrió, y sin mas, desapareció. Ya había descubierto lo que quería, ahora solo debía hacer algunos ajustes ates de llevarle el reporte a Voldemort.


- Entonces así lo haremos – accedió Dumbledore mirando fijamente a Harry, quien solo se limito a asentir sin decir nada.

Tras tomar una decisión, los tres se habían dirigido al despacho de Dumbledore para informarle que Harry levantaría el hechizo que mantenía inconscientes a Malfoy y Parkinson, pero que en cuanto el hechizo fuera retirado, él abandonaría la enfermería para evitar cualquier enfrentamiento con ambos Slytherin, sobre todo con el rubio. Remus, la profesora McGonagall y el profesor Snape habían sido convocados por Dumbledore cuando Harry llego, y tras oír la única petición de parte de moreno, el director accedió, sabiendo que el chico tenia sus razones.

- Pero hay algo que debes saber Harry, y es que pese a las circunstancias en que se dieron las cosas, no se puede pasar por alto tu comportamiento, así que la profesora McGonagall se encargara de imponerte un castigo propio a tu falta de juicio por usar tu mágia en un nivel tan desmedido, y creo justo que 100 puntos sean restados a la Casa Gryffindor – nuevamente Harry solo asintió, sintiendo la cara arderle de vergüenza y coraje.

Detrás de él, Ron apretaba los puños jurándose que Malfoy pagaría todo lo que le había hecho a su amigo, pues no solo le había caudado un gran dolor, si no que aparte de eso, recibiría un castigo y les restarían 100 puntos¡Y todo eso lo había provocado esa maldita serpiente!

- Por fin un poco de justicia – comento Snape maliciosamente.

- "Si no fuera profesor, ya le habría borrado esa maldita sonrisa" – pensó Ron furioso. McGonagall solo se limito a fulminar al profesor de pociones con la mirada, tal como en aquel momento hacían Harry y Hermione.

- Descuida Severus, Harry, al igual que el joven Malfoy y la señorita Parkinson, tendrán un castigo apropiado para su falta – le informo Dumbledore con tranquilidad. Snape arrugo el seño claramente molesto y Remus no pudo menos que sonreír ligeramente – Y ahora creo que es mejor ir a la enfermería – Harry solo asintió y todos se apresuraron a abandonar el despacho rumbo al lugar indicado.


Hacía menos de 2 horas que Harry había retirado aquel conjuro de Malfoy y Parkinson, pero inmediatamente se había ido a refugiar a la torre de los leones, a donde Ron y Hermione le siguieron sin decir nada, por que no sabían que decir. Sabían que Harry trataría de evitar al rubio de cualquier forma posible, aun cuando el mismo sabia que no podría evitarlo eternamente y en algún momento tendría que confrontarlo; Sin saberlo, tanto Ron como Hermione habían tomado la decisión de que si Malfoy intentaba acercarse a su amigo para humillarlo mas, ellos le haría arrepentirse inclusive del día en que había nacido.

- ¿Cómo te sientes? – le pregunto Hermione sentándose con algo de inseguridad en una de las cómodas bancas junto al ojiverde, quien contemplaba el chisporrotear de las llamas con ensimismamiento.

- No lo se – respondió éste sin apartar su mirada del fuego, y era la verdad, no tenía ni la mas mínima idea de como sentirse, todo él era un torbellino de emociones contradictorias, Por un lado deseaba odiar al rubio príncipe de Slytherin, pero por otro y aun que le doliera admitirlo, era consiente de que aun lo amaba, quizás mas de lo que había imaginado en un inicio. El único sentimiento concreto que había podido registrar y reconocer, era un vació tan doloroso que se extendía desde su pecho.

- Estuvo bien lo que hiciste – le confirmo Hermione mirando el fuego, sintiéndose impotente, pues por segunda vez en su vida, no sabia que decir para animar aun que fuera un poco a su dolido amigo.

La primera vez que lo había visto así, había sido tras la muerte de Sirius, mas Draco parecía haber borrado en él esa tristeza que ensombrecía su verde y brillosa mirada, mas ahora, esa sombra de dolor y tristeza había vuelto a aparecer, y le dolía mucho ver a su amigo en ese estado tan deprimente y no poder hacer mucho por ayudarle.

- "Por el bien de Malfoy, espero que tenga una excusa aceptable para su comportamiento, a menos que quiera morir de la manera mas dolorosa que existe" – pensó, diciéndose que si Malfoy solo había jugado con su amigo, ella se encargaría de hacérselo pagar.

Sin saberlo, algo muy parecido pensaba Ron, quien en silencio se sentó al otro lado de su amigo y poso su mano en el hombre de éste, dándole a entender con aquel gesto silencioso, que estaban ahí para apoyarlo, que no estaba solo aun que así se sintiera. Harry intento sonreírle en muestra de agradecimiento, mas aquélla sonrisa solo consiguió reflejar con mayor acentuación el dolor que en aquel momento sentía, y Ron se prometió que no olvidaría eso, ya luego se las cobraría al hurón.


- ¡Usa la cabeza, Draco! – le espetó Snape sujetándolo firmemente de la cintura para evitar que el chico saliera corriendo de su despacho rumbo a la torre de los leones en donde de seguro se pararía a esperar a que cierto Gryffindor ojiverde saliera para poder hablar con él, aun que para eso tuviera que pasar lo que quedaba de la noche, parado aun lado del retrato; Con cansancio no pudo evitar pensar que de hecho, estaba pronto a amanecer, y que esa había sido una de las noches mas largas de toda su vida.

- ¡Severus suéltame! – exclamo el rubio batiéndose entre los fuertes brazos que se negaban a soltarle.

- ¡Debes tranquilizarte Draco, actúas como un tonto adolescente que se deja influenciar con demasiada facilidad por las hormonas! – increpo Snape, dándose cuenta de que si rubio no dejaba de moverse de esa manera tan constante, pronto no le quedarían fuerzas para seguir reteniéndolo. Sonrió divertido y lo soltó, lo que ocasiono que Draco cayera de rodillas al suelo, y mientras se levantaba para dirigirse a la puerta, Snape había sacad su varita y apuntado a la puerta, la cual se cerro con llave, impidiéndole así al rubio que saliera de ahí.

Durante un rato, Draco se quedo observando la puerta, aun que Snape sabia que en realidad estaba analizando la situación. Bueno, parecía que al menos el chico volvía a usar la cabeza.

Con parsimonia, Draco acomodo sus ropas para después volverse hacía el hombre que le contemplaba inescrutable. Su mirada gris le observaba con fría indiferencia; Aparentemente había vuelto a portar su fría mascara de altanera indiferencia.

- Déjame salir – no fue una petición, aun que Snape dudaba que también hubiera sido una orden, pero era difícil saberlo teniendo en cuenta el inexpresivo tono en la voz de su ahijado.

- Aun no Draco, ahora que al parecer has recobrado un poco de tu cordura, quisiera que habláramos sobre lo sucedido, ya después no te impediré ir a buscar a Potter para que hables con él – respondió Snape sentándose cómodamente en el sillón detrás de su escritorio mientras invitaba a Draco a sentarse en una de las cómodas butacas frente a él.

Draco dudo durante algunos segundos, la verdad no estaba de humor como para volver a revivir la platica que horas antes habían tenido en la enfermería y que aun se mantenía muy clara en su mente.

Flash Back

Cuando abrió los ojos, lo primero que enfoco fue a su padrino a su lado, y tan solo algunos segundos después, pudo ubicar el sitio en el que se encontraba y la presencia de algunas personas mas que lo contemplaban desde alguna distancia prudente.

- Me alegra verle despierto, señor Malfoy – comento alegremente el director.

- ¿Qué hago aquí? – pregunto viendo a su padrino.

- ¿No lo recuerdas? – pregunto Remus con un brillo en sus dorados ojos que Draco no supo interpretar. Lentamente negó con la cabeza, se sentía estúpido y el que Dumbledore, McGonagall, Remus y Snape no le quitaran los ojos de encima, no ayudaba en mucho.

- ¿Me puede decir si recuerda lo que estaba haciendo antes de quedar inconsciente, señor Malfoy? – pregunto Dumbledore alzando una ceja de manera interrogante.

Draco hizo memoria, recordaba que había hablado con Pansy, bueno, mas bien había discutido con ella como ya era costumbre, luego subió a su habitación, tenia sed, así que tomo agua de la jarra que tenía en su mesita de noche, y después, después vino una sensación de dolor, de desesperación, y la mente se le nublo... No, de ahí en mas no podía recordar absolutamente nada.

- Solo recuerdo haber tomado agua de una jarra que hay en mi mesita de noche, luego, todo se volvió borroso y no recuerdo mas – respondió sintiéndose confuso.

McGonagall miro a Dumbledore, quien a su vez compartió una rápida mirada con Snape.

- McGonagall – le dijo volviéndose hacía la profesora – Haga el favor de traer a la señorita Parkinson –

- De inmediato, profesor Dumbledore – respondió ella y se dirigió rumbo a la puerta de la enfermaría.

Confuso, Draco miro a su padrino alzando una de sus platinadas cejas de manera interrogante, mas para su completa frustración, Snape ya no volvió a mirarlo.

Unos minutos después, la profesora regreso con la chica, quien mantenía la mirada fija en el suelo, como si no fuera capaz de sostener la mirada de ninguno de los presentes.

- Señor Malfoy, si usted se encuentra en estos momentos en la enfermería, se debe a un conjuro bastante potente que el señor Potter les lanzo a usted y a la señorita Parkinson –

- ¿Qué! – pregunto Draco pensando que quizás había confundido las palabras del director. Pansy solo atino a encogerse de hombros, como si con esa acción deseara hacerse lo mas pequeña posible para desaparecer del alcance de la mirada de todos los presentes.

- Lo que escucho, señor Malfoy, la razón por la que se encuentra en la enfermería en estos momentos, al igual que su compañera de Casa la señorita Parkinson, se debe a que hace algunas horas, el señor Potter les lanzo un poderoso conjuro que les dejo inconscientes – explico Dumbledore creyendo que no era necesario hacer referencia al hecho de que aquel mismo conjuro que Harry les había lanzado, había servido al mismo tiempo como un sedante que los mantenía dormidos el tiempo que el dueño del conjuro deseara.

Fue en aquel momento que Draco dirigió su mirada a Pansy, quien al verse observada por los escrutadores ojos grises, no pudo evitar el escalofrió que la recorrió.

- ¿Por qué hizo algo así? – pregunto intentando controlar aquélla sensación de dolor que se expandía en su pecho al saber que Harry había sido capaz de atacarlo.

- "En realidad no puedes culparlo si no sabes la razón por la que lo hizo" – le comento sabiamente aquella vocecita en su interior, y Draco se dijo que podía confiar en aquel juicio, aun que sabia que mas que poder, necesitaba confiar en lo que esa vocecilla le decía: Debía haber una buena explicación a todo esto.

- Por lo que el señor Weasley nos pudo contar, él y el señor Potter les encontraron a usted y a la señorita Parkinson en una escena bastante comprometedora que puedo asegurarle que pasaba de unos simples besos – comento el director tratando de ser lo mas discreto posible, sabiendo que pese a aquellas pocas palabras, el rubio Slytherin podría comprender sin muchos problemas la magnitud lo que aquello significaba.

Pronto, el entendimiento brillo en la gris mirada, mas todas aquellas sensaciones fueron hábilmente contenidas únicamente gracias por los años de rigurosa educación que había recibido desde la cuna.

- Pero¿Cómo? – fue todo lo que alcanzo a articular; El aturdimiento le nublaba la mente, y por mas que deseaba buscar una explicación, ni siquiera recordaba haber hecho algo como lo que estaba queriendo darle a entender Dumbledore.

- Draco – la voz de su padrino le hizo volverse hacía donde éste se encontraba mirándole con un brillo de preocupación que no supo si agradecer o lamentar – Tenemos una leve idea de lo que pudo haber sucedido, pero necesito que me respondas esto¿Ingeriste algo que Parkinson te halla dado? –

Antes de responder, Draco lo medito durante algunos minutos, tras los cuales, un brillo de entendimiento se poso sobre sus grises ojos para ser inmediatamente remplazado por un brillo de incontenible furia que dirigió a Pansy, quien en ningún momento se había atrevido a levantar la mirada, y la verdad es que ninguno de los presentes sabia si era a causa de la vergüenza o del miedo, aun que quizás era a causa de los dos.

- Quiso que tomara un vaso de agua que me ofrecía, pero me negué – respondió sin apartar la metálica mirada de la chica.

- Dijiste que lo ultimo que ingeriste antes de que todo se volviera borroso en tu mente, fue un vaso de agua de la jarra de tu mesita de noche¿Cierto? – volvió a preguntar Snape sin apartar la vista de su ahijado. Ya se había dado cuenta por el brillo en la mirada de Draco, que éste había comprendido lo sucedido, y la verdad que no podía culparlo por las fulminantes miradas que en aquellos momentos lanzaba a la chica.

- Si – respondió Draco apartando por fin la metálica y fría mirada de la chica para dirigirla a su padrino, quien alcanzo a ver un brillo de dolor surcando los grises ojos.

- ¿Quedaba algo en la jarra, señor Malfoy? – pregunto Dumbledore con aplomo, pero eso no consiguió hacer que el rubio pasara inadvertido aquel brillo astuto en su mirada.

Lentamente volvió a asentir y no paso por alto las miradas que McGonagall, Dumbledore, Remus y Snape intercambiaron fugazmente.

- ¿Nos harías el favor de traer la jarra, Severus? – pregunto Dumbledore amablemente.

- Por supuesto – respondió el profesor de pociones solícito y salió con paso veloz rumbo a las mazmorras.

Cuando Snape abandono la enfermería, un silencio bastante pesado se poso sobre los presentes, haciendo sentir a Pansy mucho mas incomoda que antes, mientras cerrando fuertemente los ojos, deseaba que la tierra se abriera y se la tragase, por que seguro que cuando el profesor de pociones examinara el agua, encontraría rastros del filtro de amor, y atando cabos, no tardarían en deducir que había sido ella, aun que no le quedaba la mas mínima idea de que de alguna extraña manera, ellos ya sabían lo que había hecho; Suspiro sabiendo que sin duda alguna eso ameritaría la expulsión de Hogwarts, mas cuando se estremeció no fue por esa idea precisamente, si no por lo que seguramente diría su familia cuando se esterara de que había sido expulsada por ser descubierta usando filtros de amor.

- "Si tan solo le hubiera hecho caso a Zabini" – no pudo evitar lamentarse mientras suspiraba con resignada frustración.


Snape avanzo con paso firme por la vacía sala común de Slytherin rumbo a la habitación que el rubio compartía con algunos de sus compañeros de sexto.

Al encontrarse adentro, se dirigió a la jarra, mas cuando la levanto, se percato de que esta estaba completamente vacía.

Rápidamente paseo la mirada sobre las cuatro camas ocupadas en donde los alumnos descansaban cómodamente. Bufo frustrado y abandono la habitación llevándose consigo la jarra vacía, esperando que dentro, quedara aun que fuera un poco de liquido que pudiera ser analizado.

Una vez que la puerta se cerro, los escrutadores ojos de Zabini se abrieron y recorrieron la habitación al tiempo que esbozaba una astuta sonrisa que la oscuridad volvía imposible de ver.


- Creo que aun es muy pronto para hacer un juicio final al respecto – comento Dumbledore con su acostumbrada tranquilidad mientras se acercaba al profesor Snape, quien se encontraba observando y vaciando un poco del contenido que había en varios de los frascos esparcidos por la mesa.

- Es verdad – convino la profesora McGonagall, aun que parecía querer converse de sus palabras.

Tras recuperar la jarra, todos se habían dirigido a el aula de Pociones para analizarla, y aun que todos se encontraban un tanto aprehensivos al respecto de los resultados, los que mas lo delataban eran Draco y Pansy, sobre todo por que ya había pasado mas de una hora.

- No – dijo por fin Snape empleando aquélla frialdad tan metódica que usaba con los alumnos, mas para Draco no paso inadvertida la frustración en el tono de su padrino, y tampoco para Remus – La jarra no ha tenido mas que contacto único con agua limpia –

Las reacciones no se hicieron esperar: Los ojos de Remus brillaron intensamente por algo que nadie podría ser capaz de interpretar; McGonagall suspiro un tanto aliviada, un tanto frustrada; Snape simplemente se mostró indiferentemente frió al respecto; Dumbledore parecía tranquilo; Pansy parecía aturdida por lo que había escuchado decir a su Jefe de Casa, preguntándose si quizás había oído mal; Draco simplemente se había quedado en shock.

- ¡Eso no es verdad! – exclamo por fin algún tiempo después, cuando logro conectar nuevamente su capacidad de pensar y articular palabras.

- Me temo que no señor Malfoy, esa prueba que se hizo es una de las mas complejas y exactas que existen – respondió con aplomo Dumbledore.

- ¡No! – volvió a gritar Draco, pero ahora fuera de sí, y sin detenerse un poco a pensarlo, saco su varita y apunto a Pansy mirándola con una furia que hizo pensar a la chica que se había hecho de un enemigo bastante peligroso, al tiempo que le suplicaba a todos los dioses que se apiadaran de ella, por que la furia que aquellos ojos gris metálico despedían, le anunciaban una única cosa: La muerte.

- ¡Detente, Draco! – ordeno Snape, pero como sabia que eso no sucedería, no solo lo había dicho, si no que también se había apresurado a llegar a donde el chico se encontraba para sujetarlo hábilmente y quitarle la varita.

- ¡Ella lo hizo, ella tiene la culpa, y si mi relación con Harry se destruye por esto, haré que se arrepienta incluso después de la muerte! – bramo Draco forcejeando contra su padrino con una fuerza que ninguno de los presentes creyó que poseyera.

Dumbledore solo le dirigió una mirada a Snape, quien de inmediato la comprendió y se dispuso a cumplirla: Se apresuro a sacar a su ahijado de aquel lugar.

End Flash Back

Snape suspiro, el camino desde el aula de pociones a su despacho, pese a que no era largo, se le había hecho interminable, pero por lo menos parecía que Draco volvía a pensar con un poco mas de clareza.

- No se si yo quiera hablar sobre eso – comento Draco por fin sentándose frente a su padrino.

- Draco, si usaras un poco la cabeza, sabrías que alguien debe estar ayudando a Pansy, alguien debió de haberla cubierto, y su averiguas quién fue y esa persona confiesa, entonces tu relación con Potter podrá salvarse – respondió Snape enfadado por la poca habilidad deductiva que el rubio Slytherin estaba demostrando en esos momentos.

Draco pareció meditar un poco lo dicho por el hombre frente a él antes de hablar de nuevo.

- Harry debe de estar odiándome en estos momentos – se lamento bajando la mirada para evitar el contacto con aquellos ojos.

- Se puso como loco cuando se entero... – comento Snape, cavilando seriamente la posibilidad de decir lo que estaba pensando, mas el dolor que aquellos grises ojos reflejaba, le hicieron convencerse de que era lo correcto – Ese chico en verdad te quiere –

- Me quería, Severus – corrigió Draco sin poder hacer mucho para que el dolor que sentía no se reflejara en su voz también – Después de esto debe odiarme mas que al mismísimo Voldemort –

- Yo puedo asegurarte que aun te quiere – afirmo Snape comenzando a sentir repugnancia al tener que hablar sobre algo así.

- ¿Y por que podrías asegurarme algo así? – le pregunto Draco con un brillo de esperanza que para su padrino no paso inadvertido.

- Por que si no, hubiéramos tenido que obligarlo a que los despertara – comento simplemente, mas al ver que Draco abría la boca para protestar, agrego – Y por que mientras revertía el conjuro para permitirles despertar, pude notarlo en sus ojos, esa tristeza del enamorado que se cree engañado –

- Se cree engañado – repitió Draco intentando saber que debía sentir en aquellos momentos Harry.

- De alguna manera debes aceptar que eso fue un engaño Draco – comento Snape con seriedad – Los Gryffindor son muy valientes, pero también terriblemente leales, y esperan lo mismo en retribución, y cuando no pasa, se sienten traicionados –

- No será fácil hacer que me escuche – se lamento Draco.

- No, y quizás las primeras veces que quieras acercarte, te mandara a volar con algún hechizo, pero es un Gryffindor, y el perdón también es una parte importante de sus virtudes – comento Snape asombrándose de las cosas que tenía que decir.

Draco ya no dijo nada mas, Snape había logrado levantarle el animo con aquélla charla a la que rotundamente se había negado en un inicio, pero ahora agradecía que el hombre frente a él le obligara a quedarse.

- "En otras palabras te esta queriendo decir que aun tienes la oportunidad de convencerlo de que eres parcialmente inocente si es que no encuentran a la persona que esta respaldando a Parkinson, y puedes convencerlo por que te quiere lo suficiente como para perdonarte" – resumió sabiamente aquélla vocecita dentro de él, y Draco no pudo menos que agradecer son una sonrisa a Snape que le hubiera devuelto la esperanza.


¿Saben, habia pensado en muchas cosas que podria decirles para justificar la tardanza de este capitulo, pero la verdad e decidio que no comentare nada al respecto (Simplemente hay muchas cosas que pasan por mi cabeza como para comentarlas), asi que solo pedire una enorme disculpa a todos aquellos que se toman un minuto de su tiempo para perderlo en este Finc, y sobre todo a los que a parte se molestan en dejar su comentario al respecto n.nU

La verdad aun no se cuanto me vaya a tardar en subir el proximo capitulo, quizas igual y me tarde un poco, no lo se... Tratare de que no sea mucho tiempo, al fin y a cabo bien dice el dicho: Pagan justos por pecadores y ustedes no tienen la culpa de que mi vida este de cabeza n.nU

Cuidense y espero que este capitulo les guste o por lo menos les entretenga un poco...