Jeje, perdón nuevamente por el olvido, ya mero acabo de publicar estas 30 viñetas, no es momento para dejar de hacerlo, seguimos con la viñeta 25...

Tema: 25. Labios
Título: "Perdón"
Resumen: Después que Vegeta se dejara dominar por Babidi, ¿será Bulma capaz de perdonarlo?
Advertencias: Angsty (pero no mucho)
Notas: Todo de Toriyama y Toei, desarrollada después de la saga de Boo.


25. Labios
"Perdón"

Al interior de la alcoba, Vegeta podía admitir debilidades que nunca aceptaría en público. Sólo con Bulma de frente, y nadie más, podía permitirse esas flaquezas.

Se miraron en la obscuridad, aquellos ojos azules chispeaban, sólo podía recordar un color tan garzo, el del mar virgen que había visto en una de sus tantas ausencias para entrenar, e incluso así, no se le comparaba en brillo, en vida, en pasión. Era como el propio negro de sus ojos, una sima profunda, abismo interminable, nada en esa tierra, o en alguna otra podía compararse a ojos de Bulma.

-¿Ha pasado tanto? –la científico preguntó algo tensa, tal vez incluso molesta; de verdad había pasado tanto, sucesos y tiempo. Vegeta había reanudado su entrenamiento cuando se enteró que Kakarotto regresaría para el Torneo de las Artes Marciales, eso disminuyó el tiempo que pasaba con su familia, que no era demasiado de todos modos.

Luego llegó Babidi, luego Boo, Vegeta murió no sin antes revivir ciertas glorias de asesino, dándose cuenta que ya no estaba hecho de lo que alguna vez lo construyó. Tenía una familia, una mujer a su lado (una a la que casi mata y ahora que lo recordaba se odiaba), un hijo que lo hacía orgulloso. Ya no era el Vegeta que estuvo bajo órdenes de Freezer.

Tampoco se trataba de un extraño completamente, seguía siendo el orgulloso, egocéntrico e hijo de perra de siempre, el Príncipe de una raza casi extinta. Asintió ante lo que acababa de decir la mujer, dio un paso al frente, por todos los cielos que no sólo quería besarla, sino que lo necesitaba.

Pero antes que pudiera hacer otro movimiento sintió un cosquilleo en su mejilla, de momento no comprendió que era hasta que vio el ceño fruncido de Bulma y su mano roja, lo había abofeteado y aunque para él, físicamente no representaba el menor daño, se preguntó por qué.

A Bulma le encantaba que Vegeta fuera saiyajin, pero no aquella vez, tratar de golpearlo era como pegarle con las manos desnudas a una viga de acero. Frustrada por ello, intento hacerlo nuevamente, pero esta vez Vegeta pudo detenerla antes, la tomó por la muñeca sin aplicar fuerza.

-¿Qué haces, mujer?

-¿Qué esperabas? –lo miró con incertidumbre y pena en sus ojos, eso sí que hería al Príncipe mucho más que sus inútiles golpes-, ¡mataste a tanta gente!, ¡intentaste matarme!

Vegeta retrocedió, ella tenía razón, pero también debía saber lo que hizo después, lo que sacrificó y hasta lo que estaba dispuesto a sacrificar (fusionarse con Kakarotto de por vida sólo al saber que aquel monstruo la había matado era inconcebible y aun así estaba presto)

Se miraron, Bulma quería besarlo, pero no podía y no debía, no porque como al perro de Pavlov debía condicionarlo, debía entender que lo que había hecho no estaba bien, que era completamente lo contrario a "bien".

Y él estaba consciente, lo sabía, no lo admitiría, no abiertamente al menos, pero como fuera, le daba la razón a ella. Sin embargo, no pidió permiso, la tomó por los hombros y besó aquellos labios que se habían negado a perdonarlos.

Ella luchó, pero fue en vano, no en realidad porque él estuviera aplicando fuerza, sino porque aquel beso la hizo ceder.

Y lo perdonó.