POV Bella
Tu me tienes que decir algo – era verdad hoy le diría todo a Edward, hoy confiaría plenamente en el, por primera vez le diría a alguien que fue lo que paso, que me orillo a abandonar a mi cariñosa madre y al cálido aire de Phoenix, hoy era el día.
Lo se – suspire – pero no se por donde comenzar – me acerque mas a él.
Tranquila aquí estoy yo – me froto los brazos tratando de reconfórtame
Cuando iba al instituto de Phoenix era diferente a lo que vez ahorita – levanto una ceja – ya sabes era la típica chica nerd del instituto, de la cual se burlaban por cualquier cosa – en mi mente se colaban las imágenes mas tormentosas de esa época – no importaba que intentara pasar desapercibida siempre encontraban la ocasión para molestarme, creo que era preferible eso a lo que sacudió después.
¿Qué te hicieron? – había dolor en su voz, no tanto como la mía.
Nada solo eran comentarios mal intencionados – suspire ahí venia la otra parte de la historia – de la noche a la mañana uno de los populares se intereso en mi, como amigos o eso fue lo que él me dijo cuando se acercó a mi.
Flashback
Me encontraba en la biblioteca buscando un nuevo libro para poder distraerme un poco de mi entorno.
Hola – escuche una voz a mis espaldas y cuando me gire para ver quien era me sobresalte tirando el libro que llevaba en mis manos y este fue a parar en sus pies – descuida – se agacho para levantarlo el mismo - ¿Cómo te llamas? – continuo.
Bella – dije un poco tímida.
Hermoso nombre – me dedico una sonrisa gentil – me llamo james – me ofreció su mano.
Lo se – al instante me arrepentí de haberlo dicho – quiero decir todos lo saben – sentí que me puse roja.
¿Y porque estas tan sola aquí? – se acercó un poco mas haciendo que yo retrocediera.
Me gusta estar sola – le respondí así sin más.
Sabes eres muy hermosa – me susurro en el oído haciendo que me estremeciera.
Gra-gracias – tartamudee.
Fin de flashback
Platicamos por un tiempo y me dio a conocer a una persona distinta a la cual se presentaba a los demás, una persona encantadora, al instante fue que caí en sus hechizos, me engatusó dándome esperanzas vanas, unas ilusiones demasiado elevadas y sabia que algo estaba mal pero por primera vez creía que alguien estaba conmigo por que así lo deseaba no por interés, me cegué completamente no sabia ni quien era yo – hablaba en susurros y no sabia porque – primero fuimos amigos, me presento a sus amigos y me aceptaron, o eso fue lo que aparentaron las chicas me seguían molestando pero era tolerable, sabia que hablaban mal a mis espaldas pero no podía llegar a reclamarles de algo que intuía, solo me buscaban cuando necesitan algún trabajo – no me había dado cuenta de que estaba llorando hasta que sentí que su mano estaba limpiándolas – entre al equipo de porristas, cambie mi guardarropa, dejando de un lado los zapatos bajos para ponerle unos de tacón, quería demostrarles que yo también podía ser bella.
Tu no eres bella, eres mas que hermosa – escondí mi cara en su cuello mientras él me decía palabras de aliento – eres mucho mejor que todas las personas eres pura, tu alma es igual de pura que tu – beso mis cabellos – eres mucho mejor que ellas y lo sabes.
Si, pero de alguna manera quería que supieran que ellas no eran las únicas que podían vestirse a la moda y caminar con tacones y sentirse superiores a los demás – susurre sobre su piel – después de 3 meses de "conocer" a james – hice comillas en el aire – me pidió que fuera su novia.
Flashback
Bella ¿Podemos hablar? –había una mezcla de ansiedad con nerviosismo.
Si claro – le ofrecí una sonrisa para que se tranquilizara un poco.
¿Podemos ir a fuera? – me indico con la mano.
Esta bien – ambos salimos de la biblioteca y nos sentamos en unas de las bancas que se ocupaban para hacer un picnic – dime – hable al ver que no me decía nada.
Eres muy guapa – me sonroje – y desde que te vi me gustaste – mi sonrojo iba en aumento – solo quiero saber una cosa – se quedo callado, y yo estaba esperando para que siguiera hablando.
Dispara – le dije al ver que el silencio se prolongaba.
¿Quieres ser mi novia? – Su pregunta me tomo por sorpresa y fue por eso que me quede callada, no había tenido novio antes y me sorprendía que un chico popular se hubiera fijado en mí - ¿Qué dices? – estaba mas nervioso porque no le respondía.
Me encantaría – casi grite de emoción, no era porque me gustara; era guapo y varias chicas se babeaban por el, pero fue en ese momento que me sentí importante al saber que me había elegido a mi sobre ellas.
Fin del flashback.
Tarde me di cuenta que había cometido un grave error, que por mas que quisiera repararlo ya no podía, había cavado mi propia tumba, estaba prácticamente en un camino sin salida, con forme pasaba el tiempo la salida se me hacia mas difícil de encontrar, en un principio se comportaba de lo mas lindo que te pudieras imaginar, hasta parecía que estaba intentando enamorarme – solté una risa de ironía – por supuesto que no lo logro, no estaba interesada en nadie que no fuera mis estudios y que dejaran de burlarse de mi, supongo que por lo cobarde que era lo vi como una salida fácil – me encogí de hombros.
No eres cobarde, eres demasiado fuerte como para haber soportado mucho tiempo lo que te sucedió – me miro directamente a los ojos – ahora me tienes a mi, nada malo te va a pasar yo te protegeré.
Duramos tres meses de novios – continúe con mi relato – cada vez se volvía mas tormentoso estar con él, un día salió de fiesta, yo no fui porque a mi no me gustan esas cosas así que me quede en casa sola por que mi madre no estaba había salido con su esposo a cenar, no tenia miedo de quedarme sola no era la primera vez. Estaba en mi cuarto escuchando música a un volumen moderado las notas se colaban por todo el cuarto y eso me relajaba, tumbada sobre la cama me encontraba leyendo uno de mis libros favoritos "Romeo y Julieta" tan perdida estaba en la lectura que al momento de escuchar unas piedras golpear contra la ventaba me asusto, por curiosidad me asome para poder ver de donde provenía ese ruido – mi vista se enfoco en un lugar lejano recordando cada detalle de lo que paso esa noche.
Flashback
Me asome a la ventaba con mucho cuidado para ver de donde provenía el ruido, en la planta baja se encontraba la figura de una persona recargada a un auto, lo reconocí de inmediato era James pero no sabia que era lo que hacia ahí.
Espera un momento – grite desde arriba, me coloque rápidamente una chamarra y mis zapatos para dirigirme a la puerta, baje las escaleras con cuidado para no caerme, al abrir la puerta lo pude apreciar mejor, estaba totalmente borracho aun sostenía la botella entre sus manos, no sabia como no había sufrido un accidente en el auto, en el estado en el que se encontraba no era conveniente que manejara.
Amor – se le barrio la "R" – te extrañe – paso a la sala sin ser invitado y eso me molesto – dame de comer – sus modales eran de lo peor, no sabia de donde había sacado su tono autoritario.
No tengo nada – me cruce de brazos.
Pues hazme algo – eso encendió más mi furia.
No soy tu sirvienta, si querías comer te hubieras ido a un restaurant o a un local de comida – estaba tratando de mantener mi voz tranquila.
¿No has visto la hora? – me pregunto irónicamente.
Un bledo la hora – fruncí el ceño.
Estas mas hermosa hoy – se levanto del sillón y se me acerco – hermosa – su aliento a alcohol me aturdió por un momento, comenzó a besarme al principió le correspondí pero después estaba mas demandante a tal grado de hacerme daño me separe de él y me miro mal - ¿Qué pasa muñeca?, ¿No te gusta? – me miro con desdén, era la primera vez que me trataba así.
Mañana hablamos – comencé a caminar hacia la pueda diciéndole con acciones que lo quería fuera de mi casa, al parecer no entendí porque no se inmuto en moverse de ahí.
Se acercó mas y cerro la puerta de golpe sus movimientos me asustaron, se estaba poniendo agresivo – Isabella – hablo con desde – tengo hambre – y regresábamos a la comida – hambre de ti – me acorralo, haciendo que mi cuerpo chocara en la puerta – eres muy apetecible – me susurro en el oído mordiéndolo a su paso y haciéndome daño.
Lo empujaba pero aun así su peso era muy superior al mio, mis probabilidades eran nulas, no me podía despegar de él, cada vez se aferraba a mi, yo solo quería que se separara de mi, que me dejara en paz, no sabia que quería lograr y me di cuenta cuando estaba pidiendo respuesta a un beso que no lo había visto venir, estaba aturdida, me jalo y me tumbo hacia el sillón.
Copera – hablo furioso – dame lo que quiero – comenzó a quitarme la chamarra, cuando lo logro se disponía a quitarme la blusa y no se lo permití – eres mía y debes de hacer lo que yo diga – estaba enfadado porque no quería tener sexo con él.
Fin del Flashback.
Mi amor – Edward me acurruco como una niña chiquita – ya paso.
Trato de abusar de mi Edward – esas imágenes me seguían persiguiendo – incluso lo sueño, sueño que lo logra que nadie llega para quitármelo de encima – comencé a llorar – solo recordar su asqueroso cuerpo sobre el mio, forzándome a que le de una respuesta – toque mi muñeca que es en donde tenia una cicatriz y me hacia recordar que eso era de verdad, que lo había vivido, por mas que quisiera olvidarlo no podía siempre había algo que me lo recordara – ahora incluso esta aquí, no sé que es lo que quiere – Edward apretó su mandíbula.
Nada te pasara ahora estoy contigo, no dejare que nadie te haga daño – mi cabeza estaba sobre su pecho y sus manos en mi cintura. Edward enfoco su mirada en mi muñeca - ¿Qué te paso ahí? – toco la cicatriz.
Se me quedaron unos pedazos de cristal cuando trate de quitarlo encima mio, recuerdo que sobre la mesita de centro se encontraba un hermoso arreglo de flores que le había regalado Phil a mi madre por su aniversario, como pude me estire para poder agarrarlo y dejárselo caer sobre la cabeza, el mayor impacto me lo lleve yo pero me sirvió de mucho para que se retirará de mi – cerré los ojos – fui corriendo a la cocina por un cuchillo y lo amenace con él.
Flashback.
Lárgate antes de que llame a la policía – mantuviera el cuchillo en lo alto para que no se le ocurriera acercarse a mi, tenia la blusa toda destrozada.
¿Piensas atravesarme con eso? – se burlo de mi.
No me retes – mantenía aferrado el cuchillo entre mis dedos.
Preciosa – se acercó a mi y por instinto yo le alcance a rozar su piel con el cuchillo, la cortada no era profunda pero si lo suficiente para alejarlo lo mas posible de mi – perra – me escupió las palabras en la cara.
Lárgate, no te quiero volver a ver – salió corriendo de mi casa no sin antes amenazarme.
Me las pagaras Isabella – se monto en su auto y acérelo hacia la calle, cuando lo perdí de vista me sentí mas aliviada.
Fin del flashback.
Al desaparecer la adrenalina me percate del dolor desgarrador que sentía en mi muñeca, fui quitando poco a poco los pedazos de cristal que se me habían incrustado, cuando termine con todos limpie el cuchillo y lo deje en su lugar, recogí los pedazos que estaba regados por el suelo y el sofá, no quería que mi madre se preocupara por lo que había sucedido – me abrace mas a él
¿Quién sabe de esto? – hablo Edward después de un rato.
Solo tu – se aferro a mi.
¿No pediste ayuda? – parecía incrédulo.
¿A quien? – Me atreví a preguntar – amigos no tenia y los que se decían ser mis amigos solo estaban conmigo por interés.
Ya lo se, pero ¿Y tú madre? – volvió a preguntar.
Es demasiado frágil, además no hubo tiempo para hacerlo – solté un bostezo.
¿Por qué? – nuevamente pregunto.
Caí en una fuerte depresión y ansiedad, cualquier ruido me alteraba, le tenia miedo a la noche, si escuchaba el timbre de la puerta sonar me ponía histérica pensando que tal vez fuera él que venia de nuevo para tratar de abusar de mi –nuevas lagrimas brotaban de mis ojos – mi madre tenia demasiado al verme llorar por cualquier cosa, al gritar por que sonaba el timbre, ya no salía ni para ir al instituto, me declararon falta de mis capacidades mentales, estuve en tratamiento pero no funcionaba – recordaba la cara de mi madre al descubrir que el medicamento no era lo suficientemente fuerte para mantenerme alejada de las pesadillas – mi madre se sigue preguntando que era lo que me atormentaba, no cree que fuer un shock al ver a alguien muerto, que eso fue lo que le hice creer al psicólogo.
No estas sola me tienes a mi – volvió a repetir.
Fue entonces que el Psicólogo le recomendó a mi madre que tal vez cambiando de aires podía mejorar, solo que seguía habiendo un problema, mi madre no podía dejar Phoenix por que su nuevo esposo trabaja ahí, le plantee la alternativa de venirme a vivir con mi padre, no lo quería al principio pero al ver que empeoraba cada día se vio en la forzosa necesidad de enviarme aquí con mi padre en un lugar diferente – volví a bostezar.
No sabia por lo que habías pasado – me arropo.
Pasar mucho tiempo en una clínica con el temor de que te encierren porque no eres apta de tus capacidades mentales, no ser capaz de estar sola porque ellos tengan miedo de que te entre un ataque de ansiedad, sentirme observada por varios pares de ojos al ver que bajaba a la sala, ni siquiera podía salir sola a la calle – me acaricio los cabellos – pero no es nada en comparación a lo que pasaste tu con tu hermana.
No importa que dolor sea mas que el otro, al final siempre es dolor – suspiro – no importa la intensidad siempre sufrirás de cualquier manera, pero ahora estamos juntos, los problemas ya no serán nada si estamos siempre unidos.
Esa es la única parte buena de todo esto – sonreí – ahora también tengo amigos, amigos de verdad y un hermano sobreprotector que no se como reaccionara al saber que su mejor amigo y su hermanita son novios – su risa inundo mi habitación haciéndolo ver de una manera diferente, haciendo también que vibrara la cama por las sacudidas de su cuerpo al reírse.
Lo afrontaremos – me dio un tierno beso – porque no dejaras que me mate ¿verdad? – bromeo un poco.
Por supuesto que no – me hice la ofendida.
Lo sabia – sonrió de manera arrogante – ahora hay que dormir mañana será un gran día, sabes que siempre estaré ahí, para ti.
Lo se y también sabes que puedes contar conmigo – bostece – descansa, que tengas unos dulces sueños – recargue mi cabeza sobre su pecho.
No te preocupes por las pesadillas que yo velare tu sueño – recostó su cabeza sobre la mía.
Hablar con Edward me sentó bien, era tal liberador saber que ya no cargaba con tanto peso, ahora sabia porque me fui de Phoenix, tenia amigos y un novio encantador, y sobre todo guapo, me sentía segura estando cerca de él y mas ahora que estaba entre sus brazos – te quiero – susurre antes de quedarme profundamente dormida, mañana seria otro día y con Edward seria uno muy bueno.
También te quiero – alcance a oír y fue en ese momento que me quede dormida, con Edward en mi habitación en una misma cama sin hacer nada mas que dormir, el velando mi sueño y yo el suyo. Ahora confiaba más en Edward sabia que él no me mentía al decirme que me iba a cuidar, que no me iba hacer daño, él era diferente, era mi Edward y yo su bella. El destino nos junto y no sabia exactamente porque, tal vez porque estando los dos juntos, como lo había dicho Edward, íbamos a afrontar los problemas los dos, ahora íbamos a sanar nuestras heridas con la ayuda de nosotros mismos. El amor todo lo podía, ahora sabia como quería a Edward, estaba enamorada de él, es verdad que existía el amor a primera vista lo comprobé, solo que no me quería dar cuenta, es ahora que entiendo porque soñaba con él y también la sensación de mariposas en el estomago al estar cerca de él y sobre todo los sonrojos que me conseguía sacar tan solo con una palabra o una mirada tan intensa con las que el me brindaba.
