Hola mis sexis lectores! Adivinen que…..ESTOY EMBARAZADA!...ñeeeeee mentira XD todavía soy una bebita u.u….es que estaba aburrida ;D en fin (no en serio ,mentira…después me botan de la casa)

Aquí el nuevo capítulo de "volver a amar"

Capitulo 25

Amu se preparó para ir a la cama esa noche con rabia. Las tensiones de la tarde la enervaron cuando se quedó a solas. Se quitó el precioso vestido y se puso un camisón de satén, el mismo que había llevado la noche de bodas. Con una ligera sensación de amargura, revisó que estuviera apretado el cordón del escote.

Cuando colgó su ropa, estuvo a punto de cerrar de un portazo la puerta del armario. Ikuto, que entró a tiempo de verla, se encontró frente a una Amu a la que no había visto nunca. Tenía los ojos tormentosos, las mejillas muy sonrojadas y había una aguda precisión de sus movimientos que denotaba a una mujer de temperamento enfurecido. Robert colgó su bata y esperó a que ella hablara. Como no lo hizo, tanteó con cautela el terreno: ―Ha sido una fiesta estupenda ―comentó.

Bien.

Has tenido un éxito rotundo. Me he sentido orgulloso de ti.

Bien.

No contestas más que con monosílabos. ¿Pasa algo malo?

No tenías derecho a hacerme lo que me has hecho.

¿Perdona?

¿Cómo te atreves a lanzármelo a la cara sin avisarme?

Lanzarte ¿qué?

A Marcie Miller. Oh, no Marcie Grey ahora que es libre, como ella misma me aclaró.

Yo no te la he mentido nunca. Lo hemos hablado y te he dicho que no tenía nada con ella.

Sí, lo hiciste. Y te creí. ¡Como una tonta!

¿Me estás llamando mentiroso?

No sé cómo llamarte. ¿Por qué intentaste hacerme creer que no había habido nada entre Marcie y tú?

No he intentado hacértelo creer. No lo ha habido.

No me trates como a una estúpida.

Me estás llamando mentiroso.

Ella se dio la vuelta hacia él con los ojos chispeantes.

Llámalo como quieras. No me importan las mujeres que hayas tenido. ¿Por qué debería? No es asunto mío. Pero, ¿por qué no ser franco conmigo?

Ikuto sacudió la cabeza como intentando aclararse.

¿Quieres que salga y vuelva a entrar de nuevo? Hasta ahora no me he enterado de nada.

No me gusta que me traten como a una tonta. Me sentí tan estúpida cuando ella dijo que... bueno, lo dio a entender.

Bueno, si sólo lo dio a entender, no se pasó mucho, ¿no crees? Ahora, lo que tienes que contarme es lo que dio a entender para que podamos llegar a algún sitio.

Me metió esos rubíes bajo la nariz y dijo lo bien que siempre has sabido escoger las joyas para las mujeres. Deberías haberme preparado para ello, eso es todo.

Amu se dio cuenta de que la estaba mirando fascinado.

No irás a negar que se las has regalado tú, ¿verdad?

No, no lo niego.

Bueno, pues eso es todo.

Ikuto la estaba mirando fijamente. De repente, rompió a reír, se sentó en la cama y se sujetó la cabeza con las manos con los hombros temblorosos.

¿Qué es lo que te divierte tanto?

Tú. ¡Oh, dios!

Me alegro de producirte esas carcajadas.

Lo siento. Debería haberte escuchado cuando me dijiste que Marcie me había echado el ojo. ¿Cómo iba yo a pensar que ella interpretaría tanto en un simple gesto de amistad?

Varios miles de dólares en rubíes es un simple gesto de amistad? ¿Quién eres tú? ¿El rey Midas?

La noche en que le hice ese regalo me sentía como el rey Midas. George, su marido, me acababa de hacer ganar mucho dinero en muy poco tiempo. Salimos los tres a cenar para celebrarlo y le hice ese regalo de agradecimiento.

¿De verdad? Si el favor te lo hizo él, ¿por qué le regalaste los rubíes a ella?

Hubiera quedado como un tonto si se los hubiera regalado a él, ¿no te parece?

Ya sabes lo que quiero decir.

Le pagué a George de la forma en que un hombre de negocios sabe apreciar. Los rubíes eran un detalle para la mujer de mi benefactor. Incluso le consulté a George lo que le gustaría y se lo regalé delante de él. Nunca ha habido nada entre Marcie y yo, menos en su mente, según parece. Te agradezco la forma en que la has tratado. Yo nunca lo hubiera podido hacer con tanta eficacia ―la miró divertido―. ¿Qué la llamaste, de paso?

No importa.

De acuerdo ―sonrió y añadió con picardía―. Se lo preguntaré a Alice.

No creo que debas animar a la niña a repetir algo que nunca debería haber dicho yo misma.

No lo estropees ahora ―le rogó él―. Me dejaste impresionado.

De acuerdo. Dije que era diabólica.

¿Eso es todo?

También dije que era doble, penosa y encasillada.

Desde luego, le cortaste un buen traje, ¿verdad? ―sonrió―.en fin…. De cualquiera menos de mi fría y conteni a Amu hubiera sospechado que se trataba de celos.

Era la gota que colmaba el vaso. Con los ojos chispeantes, Amu se dio la vuelta para mirarlo.

¡Cómo te atreves a decir eso! ¡Cómo te atreves! Lo único que me preocupa es Alice

De acuerdo. Lo siento.

Todo lo que hago es por Alice y creo que es imperdonable la forma en que esa mujer ha insinuado cosas de ti y de ella. Alice se podría haber disgustado mucho.

¿Disgustado? ¡Y un cuerno! ―dijo entre la exasperación y la diversión―. Nuestra hija fue la única que acabó con una sonrisa en la cara.

Porque yo puse a Marcie en su sitio, cosa que deberías haber hecho tú.

Y lo hubiera hecho si a ti no te hubiera salido tan bien. Pensé que no me gustaría caerte mal, pero parece que me he equivocado.

No has debido hacer ese comentario acerca de los celos. Ha sido barato.

Deja de darle tanta importancia. Ha sido sólo una broma inocente.

Una broma de muy mal gusto.

Con los nervios deshechos, Amu sintió que todas las emociones que llevaba semanas conteniendo estaban desbordándosele. Se dio la vuelta intentando descargar algo de energía por otro sitio que no fuera la lengua.

Ikuto la miró fijamente.

Dios, no imaginaba que tendrías tanto carácter. Sigo sin saber muy bien qué es lo que he hecho.

No creo que deba decir nada más. Estoy cansada y quiero meterme en la cama.

¿De verdad? ―le preguntó con leve burla―. ¿Y si yo quiero seguir peleando?

No estamos peleando.

Pues lo disimulas muy bien.

¡No estamos peleando! Y no hay nada más que decir. Tú ya has aclarado el problema.

Entonces, ¿por qué tengo la sensación de que sigues enfadada conmigo? Amu si hay algo que te preocupe, vamos a sacarlo a la luz.

Ya te he dicho lo que me preocupaba.

No, hay algo más, algo que te guardas para ti misma ―extendió los brazos y la sujeto con firmeza―. Deja de dar vueltas por la habitación como un gato encerrado y háblame con propiedad. – Ikuto se paso la mano por el cabello y la volvió a mirar clavándole sus ojos azules- Amu sabes qué? Me rindo, hablemos claro ¿te desagrado? ¿tan mala compañía soy? O simplemente no soy suficiente hombre para estar contigo

;-)

;-)

Fin del capitulo 25

Chan chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaan!

Hola chiquibabys…ajaja okeno .-. bueno como verán hoy vine al 100% :D

Y adivinen quee?

Que! (respuesta de ustedes XD)

Mañana o el prximo capitulo vendrá el capitulo que todos esperaban!

Ustedes saben picaronas e.e

Amu e Ikuto…harán limonada e.e

En fin, recuerden dejar sus comentarios y sugerencias

Review=capitulo

Y si desean pueden darme sugerencias o ideas sobre COMO quieren que sea esa situación estre ellos

En fin

Nos leemos luego!