23 DE DICIEMBRE DE 1995

"Y en estos momentos el departamento de policía de Los Angeles están tratando de investigar una gran cadena de robos en joyerías que asolan nuestra ciudad últimamente"

El ruido de la tele me saca de mi letargo. Me he quedado frita en el sofá, al igual que Kya. A pesar de ello, no tengo tortícolis, una auténtica novedad. Apago el maldito cacharro que me ha despertado y aviso a Kya para que vuelva al mundo de los vivos, por así decirlo.

-¿Hm? ¿Nos hemos dormido en el sofá?

-Pues eso parece. Se ve que ayer estaba muerta de tanto dar vueltas.

-¡Venga, un día para nuestro cumple! ¿Qué te parece?

-¡Chachi!- Pongo tono tonto para imitar a Brooke.

-¿Brooke? ¿Cómo has entrado? ¡Ja, ja, ja!

Yo también me río, aunque me cuesta. Tengo la garganta muy seca. Y apuesto lo que sea a que esto no se arregla con mísera agua del grifo.

-Aj, mi garganta. ¿Vamos a por un zumo de la máquina?

-De acuerdo. Pero primero vamos a cambiarnos.

-Sí, vale, creo que mi camisa tiene babas. Es lo que tiene dormir a gusto.

Nos cambiamos de ropa y nos despertamos del todo como podemos. A continuación, bajamos a la máquina expendedora para coger una bebida y nos topamos con un anuncio.

-Eh, mira qué interesante, Kylie. "Comprueba el tapón de tu bebida porque puede contener un magnífico premio".

-Por medio dólar, dan ganas de probar. Igual nos toca un crucero.

-Sí, por un trozo de metal.

Cada una elegimos una bebida con una moneda de cincuenta centavos que tenemos por los bolsillos. En dos sorbos me acabo la mía. Le damos la vuelta al tapón, y…

-Tapón premiado. ¡Hurra, he ganado!

Kya gira el suyo.

-¡Qué pasada, yo también!

Chocamos los puños.

-¡Sí!- Las dos al unísono.

Algo nos devuelve a la realidad. El estruendo horrible del artefacto polvoriento al que los vecinos llaman "ascensor". De él se sale la casera.

-Ah, buenos días, señoritas. Me alegra ver que los jóvenes madrugan en vacaciones.

-Buenos días tenga usted también, señora Patrice.

-¿Ya funciona el ascensor? Llevaba siglos estropeado.

-Pero al final ha vuelto a tirar. Nos irá bien para la mudanza, espero.

-No me cabe duda.

-¡Ay, mi cabeza!

A la señora Patrice le ha dado un dolor repentino. Y parece intenso.

-¿Se encuentra bien?-Kya siempre preocupada.

-No temas, Kya, es la cabeza. Siempre me pasa, creo que tengo que dejaros.

-No tema, señora Patrice. ¿La acompañamos?

-No, muchas gracias, puedo yo sola. Adiós.

La casera vuelve sujetándose la cabeza a su apartamento.

-Pobrecilla…

-Te aseguro que no será nada.

*¡Beep-beep!*

-¿Eh?

-Es tu busca.

-Sí, volvamos a casa.

Subimos las escaleras de nuevo ahogándonos en la rutina. Me estoy hartando de subir escaleras. No, no he prestado atención a lo del ascensor arreglado.

-¡Hombre, eres tú!

Es Sue. Ayer ya tuve bastante. Creo que me dormí escuchando desde casa una de sus canciones a todo volumen.

-Oye, Sue, ¿Podrías tocar un poco más bajo en la madrugada? Me causaste un insomnio que aún me retumba la cabeza.

-¿Tan mal toco que tuviste pesadillas?

-No, no es eso. En realidad, la canción no estaba mal.

Tenía cierto ritmillo, y la verdad es que lo hace bastante a pecho.

-¡¿Lo dices en serio?! ¡¿Te gustó?!

-Oye, Sue, no sé a qué viene esa cara. No tengo problema en admitir que me gusta algo.

-¿En serio? Y tú que parece que no aprecies meros detalles como…

-¡Oye, calladita estás más mona, Sue!

-¡Ja, ja, era una broma, colega! ¡Tranqui, que te va a salir una úlcera!

-Lo dice en serio, Sue, tocas muy bien. ¿Cómo se llama la canción de ayer?- Kya lo dice en serio.

-¿Esa? No es más que un boceto, y aún me falta hacer el dueto con Tommy.

-¿Pero cómo se llamaba? Anda, Sue, dímelo, por favor.

-De acuerdo, Kya. Todavía no estoy segura del nombre, pero me gusta llamarla "Laugh and Cry"

-Muy bonito.

-Ayer me llamaron y me dijeron que hoy en la radio pondrán un par de canciones mías y de Tommy.

-¿De verdad? ¡Eso es fantástico! ¿A qué hora las pondrán? Me encantaría escuchar alguno de vuestros trabajos.

-¿Me hablas en serio, Kya? Vaya, gracias, nunca me habría imaginado que te gustaría tanto. Pues si tanto te gusta, lo ponen a las 11.

-Será un placer escucharlo.

-¿Tú también, pelirrojilla? ¡Anda, parad ya, que me sonrojo!

Las tres nos echamos a reír.

-Yo me piro. He de hablar con mi hermano.

-¿No está aquí?

-Se fue temprano con unos colegas a jugar al fútbol. Chao.

Sue se marcha. Parece muy entusiasmada.

-Antes de oír la radio, veamos qué quiere mi tía.

-Muy bien, vamos.

Entramos en casa, en mi cuarto, y llamo.

-¿Dígame?

-Soy yo, ¿Qué pasa?

-Ah, hola. Nada, que he encontrado algo sobre 'Cóndor'

-¿Y bien?

-El antiguo hotel Cape West usaba un cóndor de distintivo.

-¿De verdad? Qué curioso… ¿Y por qué un cóndor en particular?

-Ni idea. Se ve que a los McGrath les gustaría.

-Seguro. ¿Y de Raver?

-No mucho, solo que su abuelo era un tal Frank Raver. Estoy en ello, dame un poco más de tiempo.

-Muy bien, tranquila.

-Oye, espera, antes de que cuelgues… ¿Qué quieres que te regale por tu cumple?

-Nada.

-Vamos, no seas tan modesta. En serio, ¿No te hace ilusión nada?

-Pues no sé, no se me ocurre nada…

-Siempre me sueltas la misma excusa. En serio, mañana voy a venir a verte. Es tu cumple, y además Nochebuena. Celebración doble, ¿No crees?

-¿Y qué tienes pensado hacer? De verdad, en casa no cabe nadie más.

-He oído que hay una cafetería en la planta de debajo de tu bloque, ¿Verdad?

-Pues sí, el Lucky's Café.

-¿Te gusta ese sitio?

-Mucho.

-Pues déjame invitarte a una cena de cumpleaños. Os haré ese regalo a las dos, ¿Te parece?

-¿Hablas de Kya?

-¡Pues claro! ¿Quién más cumple años el mismo día que mi sobrina?

-Bien, de acuerdo, me parece bien.

-…

-¿Tía Rochelle?

-Perdona, estaba distraída. Pues quedamos allí alrededor de las siete. Dale un toque a Kya, ¿Vale?

-Vale. Gracias.

-Adiós.

Cuelgo el teléfono.

-¿De qué hablabais de mañana?

-Dice que nos quiere invitar a una cena de Navidad-Cumpleaños mañana a las siete en el Lucky's.

-¡Qué amable de su parte! No hacía falta…

-Se lo he dicho, pero es muy testaruda…

-Son las 11. ¿Ponemos la radio para escuchar a los hermanos Wolf?

-Me parece bien.

Cogemos la radio del comedor y la encendemos. Acto seguido, giramos el dial de las emisoras.

"Y hoy, pondremos un par de canciones de unos hermanos con mucho porvenir como músicos: ¡Los hermanos Wolf! Apenas han despegado, pero seguro que llegarán al corazón de millones de personas cuando pase el tiempo. Os dejamos con la música de Tom y Sue-Ellen Wolf"

¿"Sue-Ellen"? Ja, ja, eso no lo sabía. La música empieza a sonar en breve. No está nada mal. Tienen talento, aunque a simple vista no lo parezca. Seguro que no pusieron canciones antes por lo sucedido con Sue. Una pena.

-Suenan genial, ¿No crees?

-Pues sí, la verdad. Oye, ¿Bajamos a picar algo?

-De acuerdo. Tengo un poco de hambre.

-Ahora que lo pienso, hoy salían los resultados del crucigrama.

-Es verdad. ¿Nervios?

-Sí, veamos a quién le ha tocado.

Bajamos abajo al Lucky's para toparnos con los Jeunets. Parece que la euforia de los colores fosforito se ha extinguido ya.

-Uf…

-Hola, chicos, ¿Qué tal?

-Pues no muy bien, Kya.

-¿Y eso?

-El sorteo. Que no nos ha tocado.

-Ah, ya veo.

-¡Qué rabia!

-¡Yo creía que íbamos a ganar nosotros!

-Hasta queríamos invertir el premio en nuestra novela, para registrarla y tal.

-Pues mala suerte.

-¿Pero ese dinero no lo han de verificar los mayores?

-Sí, pero nuestros padres estaban de acuerdo.

-Los dos son artistas. Papá es guionista y mamá pintora.

-Les parecía estupendo. Pero nada, no va a poder ser.

-Tendremos que invertir nuestros ahorros.

-Otra vez será.

-Nos vemos luego, chicas.

Los Jeunets se van. Hay que ver, no se encuentra una familia así en mil millones de años.

-Vamos. ¡Cada vez estoy más impaciente!

Entramos en el Lucky's. Como siempre, Claire nos recibe con una sonrisa.

-¡Hola, chicas! ¡Vaya, Kylie, ya estás mejor!

-Sí, siento el numerito de ayer.

-¡No fue nada, mujer! ¿Qué os pongo?

-A mí un chocolate caliente con churros.

-¡Enseguida! ¿Y tú, Kya?

-Pues lo mismo, venga. Pero mi chocolate, que sea con leche.

-¡Marchando!

-Hoy salían los resultados del sorteo, ¿Verdad?

-¿Dónde podemos comprobar la papeleta?

-Allí, en aquella pared, está el papel. Comprobadlo vosotras mismas, ¡Y buena suerte!

-Gracias.-Kya y yo al unísono.

Antes de sentarnos a desayunar vamos a mirar el papel. Ambas sin demasiado entusiasmo, la verdad.