Capitulo 25

Han pasado exactamente seis semanas desde que ocurrió lo inolvidable. En donde todo se complicó a mal, donde secuestraron a Zoro por beneficios propios y destruir el mundo. Ese momento donde los Sombreros de Pajas murieron disparados en la cabeza. Zoro nunca lloro con tanta intensidad, ver a sus nakamas morir delante de sus narices, sin poder absolutamente nada. Era tan frustrante y más cuando observo lentamente, a cámara lenta, como el cuerpo de la chica que amaba cedía su vida a la muerte.

Desde ese mismo segundo, su mundo murió y se hundió en la oscuridad. El recuerdo de verla morir, escocia y si añadían la muerte de sus nakamas, era peor que mil dagas en el pecho. Le dolía más que la cicatriz de su pecho y ojo junto.

Fue lo último que recordó, después todo se convirtió en oscuridad, un absoluto negro donde nunca volvería a ver la luz. Unas horas después se encontró en una celda de máxima seguridad donde le vigilaba veinticuatro horas al día, observando y analizando cada movimiento y detalle, como si fuera una rata de laboratorio.

No paraban de hacerle analíticas y pincharle cualquier suero o sustancia que le provocaba somnolencia o furia incontrolable. Escuchaba la risa de Spandam y de Melody enfureciéndole más y que golpeara las paredes metálicas sin hacerle ningún rasguño. Era un metal demasiado resistente por dentro.

Cuando llego lo primero que hizo fue intentar destrozar las paredes, pero como antes, no le hizo ningún rasguño. Lo intento durante semanas, cada hora, cada minuto, el aburrimiento le consumía y era lo único que se le ocurría para salir de la celda.

Seguía teniendo esperanza de que Robin y los demás siguieran vivos, que le drogaron en el último momento para vivir sus peores pesadillas al igual que hicieron con Robin. Pero sufría más que aceptar la verdad, escuchaba como los soldados se acercaban a él y le torturaban pegándole, clavándole cuchillos en el costado y más torturas que no desearía ni a su peor enemigo.

Las horas pasaron y los días, de forma lenta y tortuosa, atado por las muñecas y algunas veces todo el cuerpo, por seguridad. Pero eso no era nada comparado con las sesiones con Rafael, intentaba dominar su mente, le llenaba de recuerdos dolorosos para que cediera a su control mental. Luchaba pero no soportaría más tiempo. Seguía luchando por sus nakamas.

Suspiro derrotado y sudando por todo el cuerpo, necesitaba aire. Cayó al suelo derrotado después de horas intensivas de tortura. Respiraba con pesadez y entre cortado. Llevaba días sin pegar bocado y menos pegar ojo, ahora se le estaba pasando factura.

Zoro no cedería el control a esos mal nacidos. Había perdido la esperanza, las ganas de llorar por los seres queridos eran inmensas, el dolor era insoportable y las heridas se abrían o se infectaban a un ritmo alarmante. Moriría tarde o temprano. No temía a la muerte.

Unos tacones resonaron por la celda, frenándose a unos centímetros del espadachín que le miraba con odio. Le dio una patada en la cabeza, aumentando el sangrado de su labio inferior. La mirada fulminante no disminuyo de intensidad.

-¿Qué piensas?- pregunto Melody furiosa. Después de estar tanto tiempo aislado encontró una forma de soportar la tortura, era hundirse en sus recuerdos donde era feliz, donde estaba lo que más deseaba. Sus nakamas. Él lo miro como si fuera lo más obvio. –Eres fuerte, Roronoa. Creí que cuando matara a tu noviecita te descontrolarías y sería más fácil controlarte.

-Ella está viva, igual que mis nakamas.- le llamaban loco por tener fe de que ellos seguían vivos, pero algo dentro de él le decía que estaban vivos y a salvo. Que le buscaban y que dentro de poco volvería a abrazar a la arqueóloga.

-Eres muy cabezota. Asúmelo de una maldita vez, la mate…-saco entre sus pechos la pistola que disparo contra Robin, colocándolo en su frente.-Con este arma. ¿Quieres seguir su camino?-el no temía la muerte ya le había rebatado lo que más quería. Sus nakamas.

La miro fulminándola, no le importaba morir.-Cede de una maldita vez.-grito tan alto que provoco una honda sonora empotrándolo en la pared, pero ni aun así no le hizo ni un rasguño.- ¿Qué tengo que hacer para que cedas?- estaba de los niervos y desesperada.

-Nada.- le costó decir el chico, estaba a punto de caer inconsciente.

-Se acabó.- se dio la media vuelta resonando sus tacones, miro a una cámara para que Rafael lo vería por los controles. Él lo entendió todo y fue a su encuentro. Entro en la sala.-Quiero que este bajo mi control hoy.

-Pero Melody es muy arriesgado...-entendió a lo que se refería.

-Me da igual. Lo quiero para ayer, así que empieza.- salió de la sala dejando a los dos individuos.

Él se aproximó al chico que estaba a punto de perder el conocimiento. Zoro se alejó arrastra de él, que extendía la mano para tocar su frente, chocándose con la pared. Poso sus dedos cinco dedos de su derecha en la sien de Zoro y los otros cinco en su sien. Esto tenia pinta de que le iba a doler.

-Vive.- susurro sin entender nada, pero no le dio tiempo a descubrirlo porque perdió por un segundo en conocimiento, pero al segundo despertó encontrándose con los ojos blancos y sin vida del peliverde.

-Por eso te amo.- se escuchó en un altavoz. Zoro rio de medio lado como si fuera satánica. Había cedido el control al peliverde. –Deberíamos probar nuestra Arma Ancestral. – pensó de forma psicópata.-Soldado llevároslo y curarlo. – Los soldados hicieron su saludo y obedecieron.-Prepárate mundo, porque dentro serás mío. Jajajajaja.

No muy lejos de allí se encontraba un barco embarcado en una isla cercana. Un barco que conocemos perfectamente. Una chica morena, de piel de porcelana con los ojos azules, se encontraba en la barandilla del barco observando su siguiente objetivo. Suspiro al recordar el acontecimiento de hace seis semana.

No entendía como seguía viva, pensaba que había muerto en el mismo instante que escucho el gatillo. Después de unos minutos de que la marine desaparecieran con Zoro, los chicos despertaron, tenía la sensación de que estaban muertos pero estaban más vivos que nunca.

Entonces lo entendió todo. Rafael utilizo sus poderes provocando que todas las personas de su alrededor tuvieran la misma visión, controlándola a su gusto. Ahora era más que obvio, pero lo extraño era porque le había ayudado. Si supuestamente la odiaba, la quería ver muerta al igual que Spandam y Melody.

Daba igual, lo que pensara o no, estaban vivos y se había llevado a su espadachín. Le salvaría aunque le costara la vida y aunque Chopper le prohibiera actuar. No se iba a rendir después de semanas investigando hasta encontrar su paradero. Gracias a los revolucionarios fue todo más fácil y ahora estaban con ellos para planear un plan.

Sus fuentes les informaron de que el antiguo CP9 estaba allí con Spandam y que la guarida tenía más armas y seguridad que la anterior. Pero para ellos le daba absolutamente igual. Le salvarían dando igual el coste.

No permitiría que unos locos por que pensara que la leyenda fuera cierta le iban a quitar a su espadachín. Una lágrima se le escapó al pensar en él y su rostro. Le echaba de menos, ahora más que nunca le necesitaba. Sentía lo que había pasado Zoro cuando ella estuvo desaparecida cuatro meses.

-Robin.- llamo su capitán. Ella se secó las lágrimas, estaba a punto de llorar por los nervios. -¿Estas bien?- ella asintió.-He hablado con Chopper y he tomado la decisión de que tu no vendrás con nosotros. Lo siento.- lo sentía tanto pero no podía arriesgar la vida de su nakama. Aun no había encontrado una cura para lo del veneno y en estas semanas, había tenido náuseas y vómitos y más de una vez había perdido el conocimiento. Le preocupaba la salud de su nakama.

-No. Capitán me niego. Quiero ir… debo ir. Soy la única que puede detener a Daniel y a Melody. – le grito enfadada.

-Soy tu capitán y harás lo que te diga.- le hizo callar por unos segundos. Nunca había visto a Luffy tan serio y menos abusar de su autoridad.

-Entonces me voy del barco.- se dio la media vuelta pero sintió un pequeño mareo, se sujetó de la barandilla para no caer.

-Robin.- la intento sujetar, pero cuando lo hizo sintió algo que le asusto.-Decidido te quedaras aquí.

-Ya no te obedezco.

La sujeto de los hombros.-No hagas el tonto. No permitiré perder un nakama mas.- su voz temblaba, no se dio cuenta de que también sufrían los demás. Como podía ser tan egoísta. Le abrazo consolándose mutuamente.-No quiero perderos. Otra vez no. Ya he perdido a mi mejor amigo, no quiero perderte a ti.

-No me perderás. Pero compréndeme que tengo que salvar a la persona que amo. Tú eres quien debería entenderme. – el asintió, pero era muy arriesgado.

-Y te entiendo, pero…- le apretó más fuerte sin llegar a lastimarla.

-Yo me encargare de que no la pase nada.-interrumpió Franky.-ella estará súper bien conmigo. Así que no te súper preocupes.-Luffy le miro a sus ojos de súplica, no podía con esos ojos, porque era los que ponía cuando no conseguía lo que quería. Simplemente asintió. Casi lloro cuando Luffy asintió.

-Gracias.- le dedico una sonrisa de alivio.- Gracias, Franky. Por todo.

-Luffy.-llamo Koala.-Esta todo preparado. Dragón-san te espera en la cocina. –el asintió serio.- Tu también Robin.-ella asintió. Luffy se adelantó.

-Franky no es necesario que me proteges. Puedo cuidarme sola.

-Lo sé, no lo he hecho por ti.-ella no entendió a lo que se refería. Si no lo hacía por ella, menos lo iba hacer por Zoro. –Sino por la súper criatura que tienes dentro de ti.- quedo impactada, abrió la boca y con los puños cerrado temiendo lo peor.

-¿Cómo lo sabes?-reacciono.- Te lo ha dicho Chopper.- era imposible, el renito se le hubiera ido de la lengua. Negó.

-Por dios, Robin. Te crees que soy tonto. Esos síntomas son de embarazada. —suspiro. La situación era incomodo.- ¿de cuánto estas?

Aparto un mechón un poco nerviosa por ser descubierta. Creía que nadie se había dado cuenta y que todos se creyeron su mentira. Realmente los efectos del veneno eran peores.-De seis semanas.

-¿Cómo es posible?- ella se sonrojo al pensarlo. Pero realmente se sonrojo por la frustración de no proteger a la persona que amaba que estaba a punto de llorar.-No llores.- le limpio las lágrimas. El suero había funcionado y pasó lo que paso creyendo que realmente no podía conceder lo que más quería en el mundo. Ella se alegró cuando se enteró de que estaba embarazada y sobre todo quien era el padre, pero al segundo empezó a llorar por miedo. Miedo de que Zoro no estuviera a su lado. Estaba sola.

Ella también se la seco.- Son las hormonas.

-Pero no entiendo una súper cosa. El súper almirante dijo que no estaba embarazada.

-Mintió. Por eso estamos vivos. –Agacho la cabeza.-Creo que sigue enamorado de mí.

-Da igual. Te súper protegeré. Quiero que luego te pases por mi súper taller. He fabricado un chaleco que aguanta cualquier ataque.- ella volvió a llorar, Franky le abrazo permitiendo que llorara hasta desahogarse. Estaba asustada y su máscara no lo soportaba mas.-Todo va a salir súper bien. Le salvaremos y luego le mataras cuando le digas que traes a un Zoro junior.- ella rio entre lágrimas. Deseaba ver la cara de Zoro cuando le diera la noticia. Un pequeño Zoro corriendo por la cubierta y metiéndose con Sanji. No le preocupaba el futuro, sino el presente, después pensaría como decírselo con delicadeza y más explicárselo de que paso lo que dijo Daniel.

-Gracias por todo Franky después de lo que has sufrido por mi culpa. Debí avisarte…

-Tranquila. Mejor que nos vayamos adentro. – ella asintió. Le dio unos segundos para que se compusiera. Se sentía culpable de no avisar a Franky sobre Melody o como ella conocía, Laura.

Tardo en un segundo en recomponerse, los dos se dirigieron a la cocina, se encontraba Dragon y Koala y el resto de la tripulación. Sabo no estaba por el hecho de que aún no han llegado a Dressrosa y no quería mostrarse aun. Actuaria pero disfrazado.

-Bien ya estamos todos.- procedió Dragon. El ambiente estaba muy tenso, no se escuchaba ni la respiración de las personas presentes. Koala expandió un mapa de las instalaciones de la base secreta.- ¿Cómo estas, Nico Robin?

-Mejor.-él estaba al tanto de la situación de la arqueóloga.

-Bien.- observo en mapa detallado de cada instalación, trampa y piso.- Sabemos por nuestros agentes de que el CP9 y un montón de armas, es casi imputable, pero lo que no saben una cosa. Pero para eso te necesitamos Nico Robin.- todos posaron la mirada a la morena que no entendían nada. –Tú estás entrenada para infiltrarte en sitios más difíciles, para ti sería muy fácil.

-Me niego.- grito Sanji. – Me encargare yo.

-Denegado.- rechazo rápidamente Dragon, ella era la única que podría infiltrarse con facilidad y en poco tiempo.-Ella es la única que lo conseguiría en poco tiempo.

-Pero es muy arriesgado.- reprocho Nami.- Iré yo. Me infiltrado en peores sitios…- darían su vida por la morena. Le preocupaba la salud de la chica.

-Lo sabemos Gata Ladrona, pero Robin sabe a la perfección el sistema de seguridad. Lo haría con los ojos cerrado. – hay no podían quejarse. Ella tardaría un segundo en desactivar las alarmas y en cambio los demás tardarían horas.- Además no ira sola. Koala ira con ella para ayudarte. – las dos asintieron dispuestas.

-Robin tu no iras, tu salud es muy delicada.

-Estoy con Chopper.- apoyo Nami.

-Estaré bien. –le daba absolutamente igual su salud, solo quería salvar a Zoro. Sonaba egoísta por no pensar en su bebe, pero no podía quedarse con los brazos cruzados, mientras los demás arriesgaba su vida. Confiaba en Koala y Franky, no le ocurriría nada.

-Luffy dile algo.-Luffy miro a la navegante transmitiendo con su mirada la decisión.-Idiota.

-Prosigue.-la mirada de Luffy no había cambiado de intensidad desde que paso lo de Zoro. Mataba con la mirada y la seriedad tan impropia de él.

-Hace unos días secuestramos a un almirante que se parece a ti. Así que te maquillaremos para que parezcas a ella. Iras allí diciendo que has capturado a Koala.- las dos asintieron.- Cuando entréis Koala buscara la forma de encontrar la tarjeta para entrar a la sala de control.- marco con un muñeco parecido a ellas en una sala determinada del plano. –Cuando lo consigáis entraremos en acción. Luffy necesitamos que los distraigáis.

-No. Quiero patearle el culo al psicólogo.-Luffy se refería a Daniel. Su padre lo entendió al igual de la mirada suplicante de Robin por ir ella misma a encontrar al peliverde.

-De acuerdo. Rafael es vuestro.-todos saltaron de alegría.-Pero no interpongáis en nuestro camino.

-De acuerdo. Chicos prepararos.-todos asintieron. -¡VAMOS A SALVAR A ZORO Y PATEARLES EL CULO!

-SI.- todos alzaron su puño siguiendo a su capitán hasta el final. Dragon sonrió por dentro al ver los nakamas que tenía su hijo. Estaba orgullo en lo que se había convertido su hijo. Llegaría muy lejos.

-Empecemos.

No tardaron nada en disfrazar a Robin. Le colocaron una peluca rubia y unas gafas de sol y un poco de maquillaje consiguiendo los resultados. Nadie pensaría que era la niña demonio. Los revolucionarios se pusieron los trajes de marine siendo su escolta. Todo estaba a la perfección.

-Lista, Koala.- ella asintió. Hizo una señal para que lo siguieran. Toco la puerta enorme. La base secreta se encontraba en una cueva que atravesaba toda la isla, así que era enorme y subterránea.

-¿Si?- por la puerta abrió un rejilla visualizando.

-Buenos días. Soy la teniente Judit.-saludo con su falso nombre. Se había metido en su papel.-He traído a una revolucionaria.-la mostro encadenada mientras ponía resistencia.- Es peligrosa, así que abra la puerta rápidamente.

-Tengo que consultarlo con Spandam.- informo el cadete.

Se estaba complicaba la misión. Si el soldado llamaba a Spandam todo habría acabado antes de empezar. Las chicas se miraron asintiendo. Koala empezó a ponerse furiosa golpeando flojo y metiéndose con los soldados. Lo improviso todos le seguían la corriente, Robin intervino atrapándola. El soldado asustado abrió las puertas.

Le saludo antes de marcharse. Fueron corriendo hasta llegar a un pasillo donde las cámaras no llegaban a sus alcancen. Se separaron en grupos para encontrar el código de seguridad. Robín corrió hasta la sala de control, pero como pensaban, estaba cerrada de cal a canto. A un lado de la puerta se encontraba unos teclados para teclear la contraseña. Una cámara de seguridad no le quitaba el ojo. Utilizo sus poderes para cubrir el cristal de la cámara y dejarla inactiva.

Soldados corrían de un lado hacia otro y se ocultaba en los tubos del conducto de la ventilación con atención de si escuchaba algo sobre el paradero de Zoro, pero sin éxito. Solo hablaba de la almirante que había implantado. Tenía que tener cuidado, sabían que estaba allí.

-Koala…- hablo a un auricular colocado en el oído. Espero a recibir alguna señal.- ¿Cómo vais?- escucho golpes, koala ya entro en acción.

-Aun nada. Ninguno de estos idiotas los tiene.

-Espera.-se escuchó de fondo, reconoció la voz, era Sabo. –El código es: 018374PU.

-¿Lo has oído?-pegunto preocupada.

-Si.- se aseguró que nadie estuviera abajo para saltas y salir del conducto de ventilación. En un segundo tecleo los números y la vocal consiguiendo que un pitido indicara que la contraseña era correcta.-He conseguido abrirla. -Las puerta empezaron abrirse lentamente.-Voy a entrar.-aviso.

Entro cuando las puertas se abrieron por completo, la habitación estaba oscura, los únicos que iluminaba era los ordenadores y los paneles de control. Coloco un dispositivo que parecía a un den den mushi, tecleo infiltrándose en el sistema de seguridad a la vez robando información. Era muy complicado, su frente empezó a cubrirse de gotas de sudor. Era un sistema muy avanzado, pero no se rendiría. Tecleo el último botón desactivando todas las medidas de seguridad.

-Chicos. Luz verde.-aviso por el auricular.

-De acuerdo, robín. Quédate ahí, vamos para allá.- ella asintió a la orden de Nami.

Siguió infiltrándose en el sistema de seguridad para descubrir donde se situaba el peliverde, pero no hubo rastro de él y esto le preocupo a la chica. En los paneles de la cámara de seguridad observaba como sus nakamas se iba cargando a cualquiera que se pusiera en su camino. Estaban en grupo de dos para cubrir más terreno.

-Koala.-espero a recibir respuesta.-¿Sabéis donde esta Zoro?

-No. Tampoco no hay rastro de Rafael y los demás. – respondió a su pregunta silenciosa.

-De acuerdo. –volvió a centrar la atención a los monitores, vigilando y asegurándose de que todo estuvieran a salvo.

No separo ni un segundo de los paneles de control, analizando la situación e informando a los demás. El plan estaba saliendo a la perfección, sin ninguna complicación, pero el objetivo principal había desaparecido de la tierra. No daba señales de vida. Acaricio su vientre por encima de la tela, rezando que todo saliera bien y que Zoro no estuviera muerto. Le daba fuerzas. Necesitaba a Zoro cerca de ella y decirle que dentro de unos meses tendría un hijo o hija de él. Temía lo peor.

Alguien la llamo, se giró reconociendo a Nami y Franky que corría hacia ella. Sonrió nerviosa fingiendo que estaba bien, pero realmente quería llorar de los nervios. Pero tenía que hacerse la fuerte si quería volver a ver al espadachín y salieran de allí lo antes posible.

Pero de repente las puertas de la sala de control se cerraron, los tres corrieron pero chocaron con ella. Robin empezó a golpear la puerta, no escuchaba las voces de sus nakamas. El miedo le recorría el cuerpo. Todos los monitores empezaron hacer un ruido molesto y raro como si estuviera errores técnicos.

De la nada apareció el careto de Spandam en los monitores. Era todo una trampa. Por instinto desenvaino la katana blanca de Zoro apuntando al monitor.

-Jajajaja.- su risa le irrito más de lo que recordaba. –Hola, Niña demonio. Cuando tiempo.- rio con más fuerza. Ella rápidamente se quitó el disfraz, que más daba si ya le había descubierto. No respondió para mantener los nervios a raja tabla.

-¿Dónde está, Zoro?- grito enfadada.

-No sabes dónde está. Pues deberías saberlo.- no entendió nada. – Hasta luego…Nico Robin.

Todos los paneles se apagaron dejándola oscuras. Corrió y tecleo a toda velocidad, pero no funcionaban. Llamo varias veces a los chicos pero no recibió respuesta. No había señal. Lo golpeo con frustración, pero alguien le interrumpió el reproche. Esquivo en el último segundo el pañetado bestial que destrozo el panel.

De un salto se separó de su enemigo. De nuevo desenvaino a Wado apuntando a él. No cometería ningún error. Con la luz visualizo que era un chico más o menos de su edad, musculado. Descubrió más cuando el chico volteo a ella revelando un pelo verde, una cicatriz en el ojo izquierdo y otra en el pecho y su sonrisa maliciosa que tanto le enamoraba pero ahora pedía ganas de sangre.

-Zoro.- pronuncio temblando al ver su ojo derecho. Tenía un color diferente, su pupila tenía un rojo parecido a la sangre y sus pupilas parecían a un felino. Temió lo peor.

-Te presento a mi mejor obra. Nuestra Arma Ancestral vuelve a la vida. Ahora solo sigue sus instintos. Crees que tú has matado al amor de su vida.- dijo de forma de burla.- Vas a morir entre las manos de tu amado. Jajajaja.- otra vez el.

Su cuerpo estaba dañado y vendado por el torso revelando las torturas que había sufrido en estas semanas. Quiso llorar pero ahora más que nunca tenía que ser fuerte.

-Zoro…- le llamo temblorosa.-Sabe quién soy yo.- no movió ni un musculo. No la reconocía. –Soy yo…Robin.- se lanzó hacia ella intentando pegarla pero ella lo esquivo. Suerte que no llevaba sus katanas sino estaría más que muerta.-Zoro recuérdame.- en su voz noto miedo.

Utilizo sus poderes para frenarle, no quería hacerle daño, pero si no lo detenía antes la mataría sin piedad. Temía por su vida, nunca se imaginó esta escena en su vida. Donde Zoro quería asesinarla fríamente pensando de que ella se había matado a sí misma.

Invoco unas manos fleur capturándole y presionando para que se detuviera, pero el opuso resistencia. No aguantaría mucho su agarre, él era más fuerte con diferencia.

-Zoro…-volvió a llamar pero no respondió a su llamado. Se acercó a el hasta agarrar sus pómulos dañados y obligar a que se acercara a su rostro. El parecía extrañarse, pero siguió oponiéndose -Te quiero.-le beso en los labios con todo el amor reservado desde hace tiempo, como si fuera el ultimo que se daría, como si desde hace tiempo no se vieran. Lo último era cierto.

Al principio no correspondió pero después empezó a colaborar en el beso profundizándolo al máximo, por un segundo sintió las chispas cuando Zoro le besaba, pero la magia se rompió. Al finalizar el beso espero impaciente de que abriera su ojo asegurándose que le reconociera, pero al abrir su ojo descubrió que no había servido para nada. El rojo era más vivo e intenso.

Con una fuerza descomunal se libró del agarre de la chica. Lanzo un pañetado en el vientre que no le dio por unos centímetros. Casi le daba…

Suspiro derrotada, tendría que luchar con él, aunque no quisiera, no quería luchar con el hombre que amaba pero sino la mataría a él y a su pequeño. No quería eso, tenía que salir de allí. No tenía ninguna posibilidad con Zoro. Invoco una mano fleur enorme golpeando a Zoro para que chocara contra la pared enfureciéndole más. Le dolió más a ella que a él.

Invoco sus alas fleur y comenzó a planear para lanzar una patada que fue detenido por los antebrazos de Zoro que los coloco de forma de x y con Haki de armadura haciéndola daño en el tobillo. Siguió planeando.

Unos cuantos brazos fluer aparecieron alrededor de su cuerpo entorpeciéndole pero fue imposible. Piso en el suelo dispuesta atacarle. Empezaron a lanzarse puñetazos pero él lo esquivaba, pero lo asombro de lanzar puñetazos seguidos es que él lo esquivaba con elegancia y coordinación que parecía que lo habían ensayado, pero le recordó la forma como luchaba siempre, no seguía sus intentos.

Detuvo un ataque sujetándolo del puño acercándola a ella, a su cuerpo, nadando en sus ojos azules. No entendía el motivo pero no podía quitar sus ojos de ella. En un momento, un recuerdo apareció en su mente. Donde los dos salían entrenando y luchando por una cosa parecida a esta.

El recuerdo fue interrumpido por una voz que le exigía su sangre. Tiro de ella y de un rodillazo darle en el brazo para rompérselo. Ella grito de dolor, la lanzo al suelo. Empezó a llorar del dolor retorciéndose. La agarro del cuello elevándola para que no tocara el suelo, asfixiándola.

Los dos se miraron a los ojos conectando con ellos. Unos de tristeza y otro con furia que ardía. Las lágrimas se le escapaban. A Zoro los ojos de la morena le traían buenos momentos, cuando se declaró, las veces que se besaron y las veces que hicieron el amor.

Noto que su agarre iba cediendo por cada sollozo reprimido. Las lágrimas empapaba la mano del chico. Le dolía todo, no soportaba ver sus ojos asesinos.

-Zoro.-poso su mano a en la mano que le asfixiaba. –Reconóceme. No estoy muerta. Todo fue una ilusión.- dijo entre cortada, sus pulmones les gritaban oxígenos. Zoro no soporto la intensidad de sus ojos y los recuerdos que golpeaban en su mente.

La lanzo contra la pared. Intento recuperar el aliento e incorporarse. No podía hacer nada y estaba a punto de perder el conocimiento. En su frente corría un línea de sangre, pero no el importo, se aseguró que su bebe no recibiera ningún daño, suerte que el invento de Franky funcionaba a la perfección.

Se acercó a ella con peligrosidad, ella desfundo a Wado apuntando a él llamándole e intentado hablar con él, pero de un movimiento se la quitó lanzándola a otro extremo.

Retrocedió asustada y arrastras, pero Zoro le agarro del tobillo presionando para rompérselo. Grito dolorida. Seguro que lo escucho sus nakamas. Siguió intentando escapar de él, pero Zoro sujeto su katana y se echó encima de ella inmovilizándola poniendo su filo en su cuello.

-Zoro, por favor. Soy yo. Vuelve en si recuerda. los momentos juntos, con tus nakamas, conmigo.- empezó hacer efectos. Parecía que luchaba consigo mismo, era como si se oponer con su propia voluntad, pero alguien le decía lo contrario. –Recuerda lo que me decías, de que si lloraba me abrazarías hasta que parara. Que cuidara de Wado por ti. Las veces que me robaste un beso. La foto que nos hicimos juntos. La rosa que me regalaste cuando me invitaste a la gala. Los entrenamientos juntos. – le obligo a recordar.

Corto su camiseta revelando la armadura, invento, de Franky. Temió lo peor. Le arranco la armadura desnudado su torso entero. Ella se cubrió su abdomen en posición lateral, pero le impidió agarrándola e inmovilizándola por las muñecas gritando de dolor por el brazo roto.

Quedo en estado de shock, observando el vientre que no era muy pronunciado pero se notaba más redondo y abultado. Observo con detalle y percato en sus ojos ternura, unas lágrimas empezaron a resbalar por su rostro. Estaba volviendo en sí, o eso creía cuando volvió a las andadas. Cogió su katana, aproximo la punta de su filo en su ojo, mientras que la otra apretaba con fuerza su cuello.

Aparto la mirada dispuesto a matarla. Le agarro del mentón para que la mirara a los ojos que suplicaran porque le devolvieran a Zoro. El Zoro gruñón, malhumorado y adicto a entrenar. Acaricio su hombro bajando hasta donde sujetaba temblorosamente su katana.

-Mírame a los ojos.- exigió entre lágrimas.-Mírame. Soy yo…soy yo. Zoro…estoy embarazada.- el cuerpo de Zoro quedo paralizado. Aprovecho para quitarle la Katana y lentamente colocar su mano en su vientre.-Estoy embarazada de ti.- repitió. No esperaba contarse de esta forma pero no había otra forma.

Los ojos de Zoro empezaron a clarearse sujetándose de la cabeza y a la vez apartándose de ella retorciéndose de dolor luchando contra el poder mental de Daniel. Gritaba y gemía de dolor. Hasta que la habitación quedo en un absoluto silencio, un silencio espelúznate y muy tenso. Se podía palpar con la mano.

-¿Zoro?- llamo asustada e intentado incorporarse pero sus brazos cedían. Volteo con los ojos cerrado caminando a ella. Se preparó para todo.

-Robin.-su voz la paralizo y las ganas de llorar fueron inmensa. Abrió los ojos mostrando sus ojos negros noche que tanto le enamoraba.

-Zoro.- le abrazo como lo pudo pero él le respondió, mientras se dejaba abrazar. Lloraron, acaricio su espalda consolándole.

-Lo siento, Robin. Lo siento.- lloro como nunca sin creérselo. Estaba viva delante de sus narices.

-No te tortures.-dijo cansada.-Por recuperarte lo volvería hacer las veces necesarias. – el la beso con timidez rozando sus labios, como si no se lo mereciera y no se creyera que estuviera delante de sus narices.

-¿Cómo…-ella asintió a darse cuenta. Cuando le toco el vientre sintió una voz que le llamaba" papa" y después la voz de la morena confesando esas maravillosas palabras. Contento la beso sin poder creerlo. Iba a ser padre. Vale que quería ser padre más adelante pero no se arrepentía, amaba ella y a la pequeña criatura que me esperaba.

No dijo nada porque sabía la respuesta a su pregunta. Daniel había utilizado sus poderes. Hablarían más tarde sobre el asunto del bebe. De su futuro hijo o hija.

Zoro volvió en si dándose cuenta de donde se encontraba. –Te voy a sacar de aquí. – Ella asintió.- Lo siento por todo.

Seguí sin creerse que Robin estuviera ahora mismo en sus brazos. Entendió todo desde el principio. No había que ser muy listo. Rafael seguía sintiendo algo por ella por eso había planeado todo.

-No lo sientas. No eras tú. Te amo.

Cuando se iba a volver a besar, la puerta se abrió de par en par revelando a sus nakamas que miraban la escena atómicos. Chopper reacciono y corro para atender a la chica que tenía roto un brazo y un tobillo. Se aseguró que él bebe estuviera bien.

-¿Cómo está? Dime que no le ha pasado…

-Tranquilo. Tú bebe está perfectamente. Pero Robin…

-¿Qué?- se asustó Zoro. Lo demás quedó mudo al descubrir que Robin estaba embarazada. El único que lo sabía era Luffy y Franky.

-Tenemos que buscar el remedio para el veneno.- de repente la morena empezó a arder y a respirar con fuerza. Sudaba con violencia. Sus labios se tiñeron de color morado, Zoro se dio cuenta de que iba medio desnuda, cogió el abrigo que llevaba de almirante y la cubrió. Observo su torso decorado con unas venas de color azul que se iba expandiendo por su cuerpo. Esto el asusto. Temió lo peor.

-¿Qué veneno?

-Es una larga historia. Ahora no hay tiempo.- recordó Luffy. Los demás asintieron. – Debemos irnos.

- ¿Dónde crear que vais? una nueva voz se hizo presente en la sala. Zoro agarro su katana dispuesto a luchar protegiendo a la mujer que amaba.

¿Qué pasara?

Continuara…

Review

Review

Review

Tres años, tres malditos años para escribir este capítulo, desde el principio quise escribir este capítulo. Lo del embarazo estaba planeado desde el primer segundo. Que ganas tenia de escribirlo. Ya no queda casi nada para el final y me da pena después de tanto tiempo escribiendo este fic, mi primer fic que ha sido testigo de la evolución que he tenido durante estos años. Espero que lo disfrutéis y me mandéis más review que me enviáis poco pero me da igual, yo seguiré escribiendo hasta el final. Gracias por vuestro apoyo.

Estoy preparada para que me tiréis piedras. Jajaja. Siento por la falta de ortografía, ya sabéis, lo malo de la dislexia.

Respondiendo review:

-Susii ZoRo: espero que te haya dejado más loca este final, pero ya queda poco para la gran final y no me quiero enrollar tanto que luego os aburrís. Espero tu review. Bss y abrazos.