Perdonadme la tardanza D: malditos estudios TT^TT pero por fin hice el capítulo :D! espero que os guste!
Amy corría mientras el sol de la mañana iba apareciendo y dando sus primeros rayos de luz, aunque ella notara que no podía más, sus piernas no la dejaban frenar, corría por la playa, buscando algo...o más bien, a alguien...
-En fin...-Dijo un erizo azul, no muy lejos de donde ella estaba.-Esto es el adiós...-
Volteó despacio, y vio como una figura a lo lejos se acercaba a el corriendo. Entornó los ojos, para aclarar la vista y ver quien era esa extraña figura. La figura empezó a frenar, asta quedar a poca distancia del azul. El erizo abrió los ojos como platos.
-¿A-Amy?-Preguntó. Ella asintió levemente, mientras recuperaba el aliento. El erizo sonrió.
-Sonic yo...
-Amy, tenía muchas ganas de hablar contigo.-Dijo dando un leve paso hacia ella. Amy se puso recta.
-Sonic...-Sacudió la cabeza de derecha a izquierda rápidamente.-Ni se que hago aquí...-Miró a otro lado.-Yo debería estar en otro lugar...así que...Adiós, Sonic the Hedgehogh.-Volteó rápidamente, con lágrimas en los ojos y salió corriendo. Pero, esta vez, Sonic la agarró de la mano, impidiendo que se fuera.
-¡Espera, Amy!-Le gritó. La tomó del brazo.
-¡Sueltame, Sonic!-Gritó, sin enseñarle la cara, llorando.
-¡Amy, primero deja que...!
-¿Por qué?...-Interrumpió. Ella se puso una mano en el pecho, y notó que su corazón iba más rápido que nunca.
-¿Huh?
-¿Por qué te vas? ¿uh? ¿para hacerme sufrir?-Dijo sin aún dar la cara. Sonic cerró los ojos unos instantes, luego los abrió y sonrió.
-Sabes que no...-Dijo. Amy volteó a mirarle. Sus ojos brillaban como dos esmeraldas, y lágrimas de color cristal caían por su rostro.
-¿Entonces por qué? ¿porque es tu obligación como guitarrista?
-No solo eso...-Siguió sonriendo.-También es por mis padres...-
Ella abrió los ojos a más no poder, estaba hablando de su familia, no de su trabajo, ahí todo cambió.
-¿Tus...padres...?-Preguntó con un hilo de voz.
-Si Amy, mis padres, porque han enfermado, y quiero ir a verlos...
-Y de camino harás la gira...-Dijo con una sonrisa forzada.
-Si, pero no te entristezcas por mi partida, Amy...-Le soltó el brazo, ella no salió corriendo. Se quedó en el sitio, mirando a los ojos del erizo.
-Sonic yo...
-En nuestra cita...quise decírtelo...pero te fuiste y no volviste.
-Yo...lo siento...
-No te preocupes.-La tranquilizó.-Ahora estás aquí, y ya sabes la verdad.-
Amy no lo pudo aguantar y le abrazó del cuello. El también la abrazo, y le acarició el pelo. Así estuvieron unos segundos, asta que se oyó a alguien llamando a Sonic.
-¡Sonic! ¡Sonic! ¡Tenemos que irnos!-Gritó a lo lejos Tails. Sonic volteó, asintió y miró de nuevo a Amy. Los ojos de ella estaban cubiertos de lágrimas aún.
-Adiós Amy...-Fue lo único que dijo antes de irse.
-¿Volverás?-Dijo ella, mirando hacia abajo.
-¿Huh?-Sonic la miró.-Yo...
-¡Responde! ¿¡Volverás!?-Dijo mirándole a los ojos.
-...me tengo que ir...-
-¡Sonic the Hedgehog, promete que volverás!-Gritó desesperada.
-Sabes que no se si volveré...-La miró, notó que ella estaba destrozada.-Te extrañaré...Amy Rose.-
Con esas palabras desapareció, dejando un rayo azul donde alguna vez estuvo. Amy se tiró de rodillas al suelo, y lloró como nunca, millones de lágrimas corrían por sus mejillas, y empezó a llover. Amy se secó las lágrimas y se fue corriendo de allí, pero no en dirección a su casa.
Corrió por el verde del prado, mientras un frío viento hacía que ella temblara, pero no se detenía. Esta vez no era impulso de las piernas, esta vez, su corazón le decía que tenía que ir a la carretera.
Mientras, por la carretera, había una enorme limusina, y en ella viajaban un zorro de dos colas y un erizo azul.
-¿No es genial? ¡Al fin verás a tus padres!-Sonrió Tails.
-Si...es genial...-Dijo sonriente, y miró a la cara.-Y lo sería más si ella viniera también...-Susurró. Entonces por la ventana, vio que una figura corría a su misma velocidad, cuando se aclaró, vio a la inconfundible eriza rosa.
-¿¡Que!?-Gritó. Amy, con gran esfuerzo, suspiró profundamente y gritó:
-¡Te amo!-
Amy se paró, mientras la limusina seguía su camino. Ella sintió más tranquilidad, ya que lo había confesado, y levemente paró de llover. En la limusina, Sonic estaba muy contento, miró hacia delante, mientras las palabras de la eriza aún retumbaban en su cabeza.
Amy iba de camino a su casa, mientras miraba el cielo azul, con una amplia sonrisa.
-Prometo...que te esperaré...-Dijo alegre, con las gotas de rocío como testigo de su promesa.
Continuara...
