Sophie POV
-¡Maldita escuela! ¡Qué bien que haya terminado!
Estábamos terminando el año, estábamos a mediados de diciembre. Ahora que había terminado el año escolar, quería dedicarme al cien por ciento de la fiesta de máscaras. Sasha y Daisy me ayudarán, claro, e invitaré a todos menos a Chester.
-¿Eso significa que también vamos a tener que invitar a Patrick? –Preguntó Daisy mientras pasaba los últimos detalles de la fiesta, empezaba sólo una hora para que empezara.
-¡Claro! Chester lo odia, más envidia le provocará que él esté en mi fiesta y él no –contesté con suficiencia, pero en realidad yo sabía que Chester envidiaría no estar en mi fiesta porque Melly estará aquí.
-No se preocupen chicas –interrumpió Sasha–, yo ya lo he invitado. Fui al refugio a invitarlo para que no te tengas que tomar la molestia de ir, Sophie.
Le pregunté qué había contestado. Sasha me contó que Patrick literalmente le había agradecido que no fuera una fiesta de bikinis porque él no tenía uno. Imbécil, para qué me tomo la molestia de invitarlo… Pero en fin, tengo que hacer un par de sacrificios si quiero ver a Chester sufriendo. Por lo menos sé que Patrick vendrá, tal vez sólo porque Melly vendrá… Bueno, si es que viene, claro.
-Ya le creció la barba un poco, ya me lo imagino como un viejo decrépito, igual que Francisco.
Últimamente, sin importar a qué chico mencionaran, o cualquier cosa que mencionaran, pensaba en Chester. Aún no podía quitármelo de la cabeza, lo amo pero tengo que vengarme de él. Tengo que darme a respetar, pero sé que si él se mostrara un poco más amable conmigo… Caería rendida a sus pies. Él sabe eso, y aunque haya tratado de hacerlo desde que terminamos aún tengo una fuerza interior que me mantiene digna.
Las tres estábamos en mi habitación, grande, blanca, muy elegante. Tenía un ropero que usaba una pared entera, donde sólo tenía ropa de marca, lo mejor de lo mejor. El pasatiempo favorito de los tres era cambiarnos de ropa, y ahí estábamos decidiendo cómo ir para ser las mejores vestidas de la fiesta. Sasha iba vestida con una falda negra y una blusa verde con vuelos, y con una máscara veneciana que le cubría todo el rostro. Daisy iba vestida toda de un molesto color fucsia, se veía horrible, pero no le iba a decir nada, no debe opacarme. Llevaba un antifaz rosado, para colmo.
Me miré al espejo. Yo llevaba un vestido plateado y un antifaz verde metálico, acompañado con varias joyas del mismo color. Me veía fría hermosa, como una princesa que había sido arrancada de su reino de fantasía. Y así era, Chester me había apartado de mi mundo perfecto. Pero ya vería, demostraré que no me importa lo que pase con él.
Me pregunté dónde estaba Melly, ella tenía que venir sí o sí. Sasha me explicó que ella se quedó en su casa y que los padres de Sasha la traerían, porque no quería llegar tan temprano. Nunca he conocido a los padres de Sasha, pero éste no es el momento para dedicarme a eso. Tendrá que ser en otra ocasión. Empezaron a llegar varios invitados.
El vestíbulo ya estaba lleno de gente, y todos estaban ya rodeando la piscina. Mientras nadie se caiga, todo estará bien. Sé que mi fiesta tenía todas las cualidades de ser una fiesta nocturna, pero ésta empezó alrededor de las seis. Quería que durara la mayor cantidad de tiempo posible.
Como buena anfitriona, yo iba a abrir la puerta y a recibir la gente, mientras que Daisy y Sasha se encargaban de que todo estuviera bajo control. Digo, los chicos son algo peligrosos y podrían romper algo, pero de todos modos si algo pasa un sirviente limpiará mañana. Eso sí, cerré mi habitación con llave, ése es mi lugar privado y nadie podrá entrar. Pero, además de mi habitación, todo el mundo podía entrar a cualquier parte de la casa.
Finalmente llegó Melly. No vino con Maca, seguía enfadada con ella. Maca me lo había contado un día, no sé porqué me confiesa estas cosas que me tienen sin cuidado. Melly venía con un vestido muy lindo; sin nada de mangas, le llegaba hasta las rodillas que tenía tres franjas de color, empezaba con una franja de blanco, otra color frambuesa y una última de color negro. Y su antifaz era de los mismos colores, con unos toques de dorado, que combinaban con sus pulseras.
No puedo creer que… Se vea mejor que yo.
Patrick POV
-Pareces muy decidido a ir –comentó Francisco mientras me veía arreglarme para ir a la fiesta. Habrá pasado mucho tiempo sin ver a Melly, me habrá traicionado, pero no puedo olvidarla. Kyra ha servido de mensajera entre nosotros en este tiempo que hemos estado distanciados. Yo no le he enviado ningún mensaje a Melly, pero Kyra me ha dicho que ella le contó que está dispuesta a luchar por mí. ¿Será cierto?
Me miraba por el pequeño espejo que teníamos en el refugio. Me di cuenta que si Melly estaba ahí, no debía verme con barba, quería que me viera tal como me recuerda. No sé por qué, pero es que no quiero parecer un extraño para ella. El terno que tengo puesto lo conseguí muy barato, ya estaba usado. Aún así tuve que robar muchas cosas para conseguirlo, lo mismo sucedió para conseguir la máscara. Mi terno era azul marino, resaltaba los hombros y era apretado del cuello. Era incómodo usarlo, pero no me dejarían entrar de otra forma. Un bolsillo estaba agujereado, pero yo daba la impresión de ser una persona de mundo. Mi máscara era del mismo color del terno con adornos dorados, espero que Melly no me reconozca tan fácilmente.
-Adiós, Francisco. Me llevo la moto y te dejo el collar. Guárdatelo en el bolsillo, no sé.
-Suerte hijo, y pase lo que pase allá, suerte.
-Okay. Gracias, vuelvo pasado la medianoche. No me esperes.
Cerré el refugio, cuando vuelva sólo tendré que abrir, así que no me quedaré afuera. Fui en la moto hacia la casa de Sophie. Ahora que me lo pregunto, ya que ella y Chester terminaron, ¿Chester seguirá viviendo en su departamento privado? ¿Irá a la fiesta? Lo único sé es que Melly si irá, eso se había rumoreado. Al menos eso me dijo Sasha.
Si voy a la fiesta, Melly pensará que soy un arrastrado. Pero si no voy… Nunca sabré qué habrá pasado. Tengo que intentar y ver qué sucede. Algo me dice que la Melly que yo creía conocer sí existe, y si existe tengo que salvarla del mundo de plástico en el que viven esos estirados. No hay ningún hecho que me haga estar seguro de quién es Melly realmente, pero si me enamoré de alguien como ella debe haber sido por algo. Ya aguanté tres meses con esa duda, no puedo seguir preguntándomelo por más tiempo.
Llegué, me estacioné, guardé las llaves en el bolsillo bueno, me puse el antifaz y entré. Sophie estaba recibiendo a un grupo de invitados, por lo que me colé en ese grupo sin que ella se diera cuenta. Así nadie conocido pudo reconocerme para que no empezara el rumor y Melly se enterara antes de tiempo. Al entrar al jardín, me sentí pequeño.
-¡Qué estupenda tu casa, Sophie! –Gritó alguien por ahí.
-El ponche está excelente –comentó alguien.
-¡Sígueme Melly, por acá! –Gritó Sasha.
Con que Melly sí había venido. Me costó mucho encontrarla entre el tumulto, estaba cerca de la entrada a la casa. Dios, vaya que se veía hermosa. Llevaba un vestido totalmente ceñido a su cuerpo, y curiosamente se veía muy alta, más que yo. Ah, es que estaba usando tacos. Nunca la había visto así. Tuve que recordarme cerrar la boca.
¿Y si ella me encontraba? Por favor, no había venido hasta acá sólo para observarla. ¿O podría hacerlo? Podría quedarme escondido por ahí, ocultándome con mi máscara, observándola toda la tarde y toda la noche. Sé que así al menos no me aguardaría ninguna sorpresa desagradable.
Mike también llegó a la fiesta, sin Maca. Él me contó que estaba muy nervioso, incluso más que yo, porque nunca iba a ninguna fiesta sin su hermana. Le daba terror saber que la fiesta la había hecho Sophie, temía que le hicieran una broma a él. Recordé cuando grabaron esa broma de la salsa de tomate. Nunca más supe de eso. En fin, intenté tranquilizar a Mike hasta que por fin lo logré.
Al fin se fue, aliviado. Esta noche no me iba a acercar a Melly, tal vez nunca. No sé en qué estaba pensando cuando decidí venir. No me gustan este tipo de fiestas, y fui un estúpido al creer que Melly sería quién yo creía. Se veía tan contenta en Plastilandia, tal vez debería dejarla en paz…
Chester POV
¿Con que Sophie pensaba hacer una fiesta y no invitarme? No me importa la fiesta, lo que me molesta es que no me haya invitado. Me enteré de esto gracias a los gemelos Black. Todo el mundo iba a ir, incluso Melly. No la había visto desde el campamento, no sé dónde está viviendo ahora. He tratado muchas veces de ir a la mansión de Sophie con el pretexto de pedirle perdón, sólo para ver si Melly se encontraba ahí, pero jamás la encontré. Y Sophie nunca me perdonó. Por mi parte, estaba viviendo en un pequeño departamento de soltero en otro barrio.
Necesitaba valor para ir a la fiesta sin ir invitado. Tuve que emborracharme un poco para poder lograrlo. El tabernero me aconsejó que no manejara, ¿pero cómo iba a llegar a la fiesta entonces? Busqué un terno cualquiera de color negro, y entré con los gemelos Black. Creo que todos sabían que yo no estaba invitado en la fiesta, y Sophie me encaró.
-¡Hey! Tú no estás invitado, tienes prohibido venir aquí –Sophie se veía realmente fenomenal, pero eso ya lo juzgaría cuando viera a Melly para poder comparar bien.
-¡Mira como me importa! –Ágilmente la esquivé y pasé, no quería golpearla. Vaya, cuántas muchachitas lindas había aquí– ¡A atacar!
Sophie siguió viéndome con rabia. Seguramente no había nadie que pudiera sacarme de aquí, yo tenía a mis propios guardaespaldas, Gaspar y Connor. Ellos estuvieron cuidándome todo el tiempo, aunque no había nadie que quisiera desafiarme. Realmente estaba pasándomela estupendamente en la fiesta de Sophie. No tenía máscara, pero no importaba. Empecé a regalar besos por dinero, era una buena manera de tener celosa a Sophie y de ganar un poco de dinero extra. Además, todas las chicas de la fiesta eran realmente muy guapas. Estaba tan ebrio que no podía distinguir a casi nadie e hice este concurso para que Melly se acercara a mí, porque realmente no la veía.
-¡Uy, Chester, para! ¡Daisy, Sasha, hagan algo!
-¡¿Qué quieres que hagamos?!
-¡No lo sé, lo que sea! ¡Uy!
No les hice caso, estaba demasiado bebido para hacerlo. Después hice un juego de bebidas con algunos chicos. Obviamente estaba ganando, y sentía cómo se me acaloraba la garganta y mi lengua se crispaba. Es más, empecé a hablar más de la cuenta –¡Hey! ¿Quiénes de ustedes fueron al campamento de Sophie, sí el del hotel inventado? ¡Fue una mierda! ¿A qué no? ¡Jaja!
Vi el terror en el rostro de Sophie. Causarle daño me daba una sensación de alivio que aún tenía que calmar. Me paré en la mesa del ponche que estaba en el jardín y antes de seguir hablando vi mi reloj. No pude leer bien la hora, pero creí que sería ya algo tarde. Les conté a todos todo lo que pasó en el campamento, el hotel inventado, mi pequeña aventura con Melly, incluso cuando ella me rechazó.
-Y ella no me quería… Y yo la amaba, la amo… ¡Pero qué más da, es mejor estar soltero! Ah, recuerdo cuánto peleé con Patrick por ella… ¡Hip! ¡¿Y saben qué?! ¡Yo fui el que borró el video! ¡Sí! ¡Y ninguno de ustedes lo sospechó! Tarados…
Recuerdo haberlo borrado porque aún después de todo, he sabido conservar los buenos tiempos con Patrick en el refugio en mi memoria. Además, ningún ex amigo mío iba a sufrir esa humillación. Aunque no hubiera borrado el video de haber sabido que Patrick iba a ser un contrincante tan difícil al que vencer para conquistar a Melly.
-¡No le hagan caso a Chester! –Interrumpió Sophie con los ojos brillantes, a punto de estallar en lágrimas– ¿Recuerdan lo que les dije acerca de Chester? Terminé con él porque es muy aburrido, y ahora él trata de vengarse diciendo estas mentiras y haciéndose el interesante. Si hubo hotel, se los juro. ¡Por favor que alguien saque a este idiota de mi fiesta, por favor! ¡Uy!
Pero a pesar de todas las imbecilidades que hice en la fiesta para llamar la atención, no vi a Melly por ningún lado. ¡¿Dónde está, maldita sea?! Tengo que encontrarla, y así empecé a buscar. Sentí cómo tambaleaba y cómo me caí un par de veces buscándola entre el público. ¡Dónde está!
Patrick POV
Vaya, Chester sí que estaba bebido. Con que él había sido el que borró el video… No tiene sentido, pero no creía que estuviera mintiendo. Por suerte, Melly no se vio afectada por las otras cosas que él dijo, es más, parecía como si ella sólo quisiera divertirse y no pasarla mal en esa ocasión. Ésa es la Melly que me gusta. ¿Debería acercarme…? Preferí quedarme en un rincón de la fiesta, con mi antifaz observándola. Nadie aparte de Mike sabía que yo estaba en esa fiesta.
Vi cómo Sophie estaba hablando con Melly seriamente desde el otro lado del jardín, pero con la música no pude escuchar nada. De pronto, Sophie me señaló y siguió hablándole a Melly. No, ahora Melly me había visto. Pasó por entre todos los invitados con una gracia sorprendente y se acercó a mí. Yo mantuve la mirada en el piso.
-Hola Patrick, no te había visto. Qué bueno que hayas venido –comentó Melly con indiferencia, como si no me hubiera visto hace sólo un par de días. Lo dijo como si no me hubiera traicionado, como si no me hubiera obligado a distanciarme de ella por mi propio bien.
Ahora podía verla de más cerca, y vaya que estaba guapa. Pero no importa cuán hermosa esté, eso no significa que vaya a caer ante sus encantos, ¿no? Soy más fuerte que ella, podré aguantarlo.
-Perdóname Melly, pero no me gusta la hipocresía de la gente.
-Okay, okay. Es sólo que te extrañé, no sé cómo actuar…
-Creo que me di cuenta. Bueno, no sé si tú tienes memoria, yo sí. Recuerdo cómo terminó todo la última vez que confié en ti.
-No vivas en el pasado, Patrick. Y no digo que olvides lo que pasó, estoy muy arrepentida. Pero podríamos volver a empezar desde cero. ¿Qué tengo que hacer para que me perdones? ¿Qué tengo que hacer para demostrarte que te quiero?
Miré a mí alrededor, no había nadie observándonos. Estábamos a pocos metros de la gente y aún así sentía como si ambos fuéramos invisibles para el resto. Era una burbuja de privacidad donde podía hablar con Melly sin temor a que alguien escuche. Iba a decirle que lo nuestro ya había acabado, que el daño era muy grande, que a pesar de lo mucho que dejó en mí ya era demasiado tarde para arrepentirse. Pero cuando levanté la mirada y me encontré con esos ojos fogosos protegidos por la máscara, se me ocurrió una idea mucho mejor. ¿Verdaderamente Melly intentaba hacer las paces? Iba a demostrármelo.
La tensión que tenía en mi rostro desapareció e intenté hacer la cara más despreocupada y a la vez desafiante que podía tener.
-¿Sabes qué es lo que tienes que demostrarme? Que no perteneces a este mundo. Mira, Melly, todos los estirados de esta fiesta están vacíos por dentro, tú aún no. Pero tienes que demostrarme que no eres parte de ellos.
-¿Pero cómo te voy a demostrar eso? –Preguntó algo decepcionada.
-Vámonos de acá, vámonos de esta fiesta estúpida. Escapemos.
Vi cómo Melly vaciló. Obviamente le gustaba ese mundo de lujo. Tal vez en su antigua vida habría sido alguien tan acomodada como Sophie, no lo sé. Pero vi cómo Melly titubeó antes de poder responder.
-Me estás pidiendo que abandone esta fiesta –procesó mis palabras, moviendo los labios lentamente, pensando y estudiando cada palabra–… ¿Qué estamos esperando?
La conducí hasta la entrada, sin poder dejar de mirarla. Ya había dejado en claro que era un arrastrado así que no tenía que seguir fingiendo del todo. Rápidamente nos subimos a la moto y partimos de vuelta al refugio. Melly tuvo que ir sentada de lado por tener un vestido. La emoción que sentía en ese momento al conducir siendo abrazado por la mujer que amo me hacía sentir algo que no podía describir bien, que se asemejaba a ir en el coche de recién casados.
-Ya llegamos, Francisco dijo que iba a dormir. Ya sabes que él tiene un sueño muy pesado. Debe estar durmiendo hace horas.
Emocionado, abrí la puerta del refugio, entré la moto y cerré, esta vez con Melly adentro. Ya serían alrededor de las doce de la noche y adentro en el refugio había una oscuridad absoluta. Busqué la linterna y la encendí para comprobar que Francisco estuviera durmiendo. Así era.
-Tengo que admitir que no extrañé este lugar, la casa de Sasha es mucho más cómoda. Sólo extrañaba a quién vivía aquí –dijo Melly con malicia.
Se acercó a mí, me aflojó el cuello del terno abriendo el primer botón y puso sus brazos encima de mis hombros. Recordé que yo seguía teniendo la máscara puesta, Melly, quien ya se la había quitado, me la arrancó de la cara y la arrojó al suelo. Me sorprendí al ver que Melly era más alta que yo y recordé que ella estaba usando tacos. Antes de continuar, ella se los quitó y volvimos a estar a la misma altura.
-De verdad, te extrañé mucho –musité mientras veía que sus labios se acercaban a los míos, pero se lo impedí–. Hey, tranquila, no vayas tan rápido. Aún no te he perdonado.
En realidad lo que más quería hacer en ese momento era besarla pero yo aún conservaba mi orgullo, mi dignidad. No voy a entregarme así como así, no importa cuánto tiempo haya pasado esperando esto, aún puedo esperar un poco.
-¿Pero qué pasa? Yo pensé que…
La obligué a callarla y con cuidado sujeté su pera entre mi pulgar y dedo índice –Melly, sé que hiciste lo que te pedí, pero eso no es suficiente. La confianza se perdió y se necesita tiempo para volver a recuperarla.
-Sí, tienes razón. Pero se necesita ser atrevido para obtener esa confianza.
-¿Pero de qué estás hablando?
-De esto, hombre orgulloso –sujetó mi cara entre sus delicadas manos y lentamente me devoró la boca.
