Aférrate a mí

El dolor se hace tan intenso que apenas si puedo mantenerme con la espalda erguida, es tan insoportable que me encojo casi automáticamente para ver si de esta forma el malestar se apacigua, comienzo con una de mis manos a tocarme el estómago tratando de ver si de esta forma percibo el origen del sufrimiento, y la otra la desplazo a mi ropa, específicamente a la zona en donde ha surgido la mancha, y la peor pesadilla comienza a aparecer en ella, con solo unos segundos, observo al retirarla como ha quedado completamente roja.

Toda mi mano ha quedado manchada de sangre, he teñido mis dedos y mi palma con ese liquido que no deja de emanar como una llave de mi cuerpo, parece que estuviera en un charco enorme de esta sustancia roja que se pierde entre el color escarlata de mis sabanas.

Mi cuerpo esta sudando y temblando completamente, las lágrimas comienzan a aparecer no sólo por el dolor sino por el miedo que empiezo a sentir. Miedo a lo que esto signifique, terror a lo que nos pueda pasar. Mi rostro está completamente húmedo producto de la mezcla de sudor y lágrimas, incluso mi ropa comienza también a empaparse.

Comienzo a recordar lo que he leído, lo que he escuchado y lo que me han dicho, la sangre en un embarazo es el peor síntoma, nada bueno puede traer esto, no es algo normal, no es algo que está permitido en este proceso. Pero por qué entonces estoy sangrando, que significa todo esto.

Trato de gritar, de emitir un llamado de auxilio, pero no puedo, mi boca está completamente seca, tanto así que siento rasgar mi garganta al intentar producir un pequeño quejido, algo que me permita solicitar ayuda, algo que permita a mis compañeras darse cuenta de lo que me pasa. Necesito despertar a Violeta, ella esta durmiendo en la cama de al lado, si tan sólo pudiera llegar a su lado, si tuviera las energías de quejarme. Pero no puedo, sigo aquí acurrucada en mi cama, cubierta de sangre, sudor y lágrimas, pero debo hacerlo, tengo que salvarlo.

Comienzo a respirar lo más rápido que puedo, mientras trato de juntar todas mi energías para gritar, y justo cuando vuelvo a intentarlo el dolor se intensifica de tal forma que me permite lanzar un gemido agudo, tan fuerte que veo a lo lejos como mi amiga se voltea a verme, pero antes de que pueda ver que va a hacer, la habitación comienza a desaparecer, todo se vuelve negro, la oscuridad y el silencio se apoderan de mi, desvaneciendo mi conciencia para trasladarme al completo abismo.

A lo que para mi a sido sólo un instante desde que me perdí en la oscuridad, comienzo a percibir nuevamente mi cuerpo, pero esta vez lo siento extremadamente liviano, jamás me había sentido de esta forma, casi como si no existiera ninguna parte de él, pero percibo mis brazos, mis piernas e incluso percibo los latidos de mi corazón. Los tengo, los siento, pero no los siento parte de mí.

A pesar de sentir que mis ojos están cerrados, todo a mí alrededor es blanco, demasiado intenso para mí, extremadamente etéreo. Lentamente comienzo a recordar el color rojo de mi sangre, el penetrante dolor que atravesaba mi cuerpo, y la desesperación comienza a impulsarme para tratar de comprender que es lo que sucede, y las preguntas no se demoran en aparecer, pero necesito respuestas.

¿Dónde estoy?, no comprendo que ha pasado conmigo ni reconozco nada de lo que sucede.

¿Dónde esta el dolor?, ahora apenas si puedo percibir mi cuerpo, hace unos instantes creí morir por la punzada que se atrevió a alojarse en mí.

¿Dónde esta la sangre?, en estos momentos sólo veo está luz que me ciega, por qué brotaba de mí este maldito liquido, por qué no se quedo dentro.

Pero lo más importante…

¿Dónde esta mi bebé?, porque trato de sentirlo y no puedo, necesito saber de él.

Lo necesito sentir, quiero que este conmigo, no quiero perderlo, por favor ¿dónde esta?

Pero no sólo no sé donde esta él, sino que me encuentro pérdida en este lugar, ¿por qué no puedo despertar?, ruidos lejanos se cuelan en mis oídos, palabras sueltas, sin sentido, leves murmullos comienzan a dejar este silencio atrás para comenzar a perturbarlo sólo con incomprensibles vocablos.

Trato de concentrarme y de pronto aquellas palabras comienzan a tomar sentido, cada palabra comienza a formar parte de oraciones, que se elevan en volumen para que yo pueda entender.

- Esto es grave- son las primeras palabras que comprendo.

Pero que es lo grave, qué me ha pasado, esto no puede estar ocurriendo, estaba durmiendo, como algo así puede pasar. Estaba descansando, no había hecho nada malo, dormir no puede ser causante de esta tragedia, además si recuerdo bien, el día de hoy no hice nada más que ir a clases y estudiar, nada de ejercicios, nada de discusiones, nada de peleas. No logro entender nada.

- Hay que actuar rápido, no aguantara- vuelve a resonar en mis oídos.

Pero qué van a hacer, quién no va a aguantar, por favor necesito que nos ayuden, yo aguantaré. Lo que sea necesario, pero que lo hagan, si tan sólo pudieran escucharme, si pudiera volver a hablar, y decirle que no nos dejen, que nos ayuden. Qué es lo que tienen que hacer, porque no puedo saber lo que me pasa, estoy completamente desesperada.

Esto es mi culpa, todo esto es mi culpa, no me voy a perdonar si algo malo sucede.

- Es demasiado pequeño no sobrevivirá- nuevamente percibo.

Y con esta frase mi angustia llega a los niveles que jamás pensé que atravesaría.

No, no, no dejen que se vaya de mi, por favor quédate, quédate no te vayas, no me dejes, por favor te lo suplico, te necesito, perdóname, por favor perdóname por todo lo que te he hecho. Realmente te quiero, te quiero en mi vida, no me dejes sola, te prometo que yo no lo haré.

- Ya es tarde – otra vez escucho hablar.

No, eso no es posible, no dejen que pase, sálvenlo, yo voy a estar bien, no me importa que pase conmigo. No es tarde, vamos a luchar, yo se que sí, por favor, no me hagan esto.

No lo voy a permitir, no voy a permitir que nada malo pase. No va a ser tarde no lo permito, no lo concibo, no dejen que pase eso.

Tengo tanto miedo, quisiera gritar, desgarrarme si es necesario para que me escuchen.

Miles de imágenes de todo lo vivido estos meses comienzan a brillar en mi mente.

Mi último cumpleaños, la noche que pase con Scorpius, el día que comenzó mi sospecha, la compra del test, la confirmación en el baño, mi llanto constante, la forma en que le solté a Scorpius la verdad, la discusión con mis padres, la primera visita médica, mi llanto constante, la forma en que toda la escuela se entero y como me trataron, el día en que Scorpius me defendió de Blake y reconoció que él era el padre, cuando nuestro padres se enteraron de la verdad, mi llanto constante, nuestra citas, nuestras peleas, la reconciliación, la foto de regalo, y la imagen del ultrasonido y el sonido de su corazón, que vi y escuche cuando fui al médico muggle, eso el lo único que permanece latente y constate en estos momentos.

Pero también comienzan a aparecer las eternas sesiones de llanto que he vivido, jamás me dí el tiempo de disfrutar, de aprovechar los segundos que tenía, los desperdicie sumida en el miedo, en la tristeza, sin comprender que todo es una consecuencia de mis actos y que por eso debía enfrentarlo con la frente en alto, pero no fui capaz, y quizás ahora pague las peores consecuencias.

-Aférrate a mí, por favor, tú eres fuerte- son las únicas palabras que puedo pensar, si tan sólo el o ella pudiera escucharme, ya no me importa lo que digan o hagan esas voces desconocidas, sólo quiero que mi bebé, mi hijo me escuche.

No quiero perderlo, no quiero hacerle daño, por qué no me di cuenta antes, quizás todo esto es por mi culpa, no debí concentrarme tanto en pensar en como no quererlo, ahora no sé que va a pasar. No puedo perderlo, no quiero que eso pase, si algo le pasa yo me muero con él.

La imagen que antes tantas veces me atemorizo hasta los huesos, en donde a penas podía veme con un bebé llorando en mis brazos y yo llorando junto con él, comienza a transformarse para mostrarme sola, acunando al aire, y llorando aun más intensamente, porque no está ese llanto infantil para controlar el mío.

Él dolor nuevamente se presenta tan intenso como antes, pero ya no es en mi estómago, es en mi pecho, en mi corazón, que lo siento completamente oprimido, ni siquiera quiero respirar, la angustia y la desesperación más desgarradora comienza a llenar cada espacio de mi vacío cuerpo.

Si tan sólo Scorpius estuviera aquí, él podría ayudarnos, ¿dónde estará?, sabrá de esto, quizás me este odiando, o a lo mejor esta feliz, porque esto va acabar, pero yo no quiero, quiero seguir como estaba. Por qué no puedo escuchar su voz, por qué aquellas voces que escucho no son de nadie que conozca, no son de Violeta, no son de la enfermera Smith, no son mis padres, no es Scorpius, simplemente no es nadie que conozca.

Pero de pronto otra vez no escucho nada, esas voces se han ido, han vuelto a desaparecer, la luz brillante comienza a teñirse de negro, me estoy sumiendo nuevamente en la oscuridad, pero no quiero volver a sentir ese dolor intenso, no quiero despertar si es para escuchar que ya no hay nada que hacer, que ya se ha ido para siempre de mi vida, que por mi culpa no lo he dejado que me enseñe a crecer con el o ella.

No quiero despertar, pero ya no puedo respirar, me falta el aire, me estoy ahogando, quiero y necesito gritar, quiero poder mover mi cuerpo, quiero sentirlo moverse dentro, ¿qué puedo hacer para lograrlo?

Un nudo frío y asfixiante comienza a descender por mi garganta, necesito expulsarlo, es tan desesperadamente incontrolable que no puedo evitarlo. Me duele, me duele todo, no sólo mi cuerpo, sino que también el alma.

No puedo, no lo acepto, no admito que esto me este ocurriendo.

¡NO!- logro emitir este grito ya no sólo en mi mente, sino que logra escapar de mi boca.

Mi cuerpo se eleva por inercia quedando sentada en el lugar en el que me encuentro, mis ojos permanecen cerrados, pero las lágrimas caen de ellos de forma más precipitada que nunca, y no queman, sino que laceran mi piel.

- Rose, Rose ¿Estás bien?- logro escuchar a mi lado, pero no quiero ver quien es, no quiero saber nada.

¿Mis manos?, ya puedo mover mis manos, rápidamente las llevo a mi vientre, queriendo abrazarlo, queriendo contenerlo.

- Rose ¿Qué te pasa?- vuelve a interrogar la voz, que está ves si reconozco, es Violeta que está a mi lado.

Abro mis ojos lentamente y descubro donde estoy, es mi habitación, por qué estoy aquí, no logro comprender nada. Mis manos siguen abrazadas a mi cuerpo, a nuestro cuerpo.

Volteo mi rostro y Violeta me mira con cara de espanto. Ya no controlo los innumerables sollozos que emito.

- Rosie, tuviste una pesadilla, eso es todo, tranquilízate- comienza a decir en tono dulce, acariciándome el cabello.

¿Una pesadilla? no puede ser, todo lo que sentí fue parte de un estúpido sueño.

Bajo mi mirada y ahí está, mi vientre igual como estaba antes de acostarme, levanto rápidamente mis sabanas y ahí estoy con mi pijama tan blanco como siempre, no hay sangre, no hay dolor, no hay palabras sin sentido, sólo aquellas que estoy pensando.

- Violeta, tuve tanto miedo- logro pronunciar mientras busco refugio en sus brazos.

- Shhh, ya no pienses en eso, no fue real, sea lo que sea que hayas soñado, no paso y no va a pasar- me consuela, mientras acaricia mi espalda, para tratar de calmarme, pero a pesar de todo aún no puedo dejar de gemir y emitir lágrimas silenciosas.

Esto ha sido tan real, todo lo que sentí, todo lo que viví, aunque no haya sido más que un juego de mi subconsciente, fue una tortura, la peor forma que he tenido para darme cuenta lo idiota e infantil que he sido.

Pero no quiero pensar más, no por este momento, necesito calmar mis emociones y mi cuerpo, sólo así podremos estar tranquilos los dos, él permanece quieto en mí, y hoy más que nunca desearía que se moviera, necesito que me diga que está aquí.

- No se mueve ¿por qué no se mueve?- logro susurrarle.

- ¿Quién no se mueve?- mi amiga pregunta con angustia en su voz.

- El bebé, y si le paso algo malo- comienzo a decir un tanto desesperada.

- Debe estar durmiendo, me dijiste el otro día que ya podía hacer eso, no has despertado a todo el mundo con tu pesadilla- responde tratando de aliviarme, y mostrándome como el resto de nuestras compañeras parecen seguir descansando.

De todas formas eso no me tranquiliza, no estaré segura de eso hasta que lo sienta, y si no pasa eso antes de mañana temprano, iré apenas amanezca con la enfermera. Necesito tener la certeza de que todo sigue bien.

No creo poder volver a dormir, tampoco quiero sepárame de Violeta, tengo miedo de que todo se haga realidad, a pesar de que ya la pesadilla comienza a tomar ese aspecto un tanto obnubílenle y sombrío, típico de los sueños, me siento aún angustiada y mientras no logre calmar mi respiración y los espasmos que de vez en cuando asaltan mi cuerpo, seguiré estando igual, incluso no he dejado que me suelte de mi posición.

Pero debo comenzar a sacar los demonios de mi cabeza, no han sido más que eso, debo inspirar profundamente para acompasar mi respiración, eso es lo mejor.

- Te voy a traer un vaso con agua- vuelve a hablar Violeta mientras me suelta delicadamente, para ir al baño.

De manera sutil comienzo a liberar los brazos de mí alrededor, todo parece estar en su lugar, y ya me estoy agotando de estar en esta posición, tengo mi cuerpo completamente agarrotado.

Al llegar Violeta, me encuentra sentada de manera un poco más relajada, pero no por eso ya me siento bien, todo ha sido de manera pausada, mi angustia y estado inicial de shock han comenzado a estabilizarse.

Con mi mano ya un poco menos temblorosa, alcanzo el frío vaso, el liquido transparente, comienza a serenar mi expresión, realmente tenía la boca extremadamente seca, cada sorbo de agua se convierte en un alivio para mi cuerpo.

- Gracias, no sabes cuanto lo necesita- le respondo una vez que he bebido todo.

- Lo supuse, tienes los labios partidos- menciona apuntando mi boca.

Comienzo a deslizar mi dedo índice para tocarlos, al primer contacto aparece en ellos un leve dolor y realmente parecen lijas de lo ásperos que están. Retiro mi dedo y ahí en medio de mi yema, aparece la única gota de sangre real de esta noche, sólo una pequeña gota del líquido rojo, nada de charcos ni nada.

Que alivio, hasta ya comienzo a sentir un poco de euforia por comprobar que todo esta perfecto, que nada marcha mal.

- Fue tan real- murmuro sin intención de decirle eso a Violeta, sólo para rectificar que parecía real, pero no lo era, que fue completamente ilusorio.

- Debe haber sido horrible, jamás te había visto así- contribuye ella.

- Vio, ni te lo imaginas, pero ahora no quiero recordarlo, sólo espero que se me olvide- le respondo esperanzada.

Sin embargo un pensamiento oscuro atraviesa mi mente, comenzando nuevamente a borrar la escasa serenidad que estaba logrando.

- Y si fue un sueño premonitorio, esas cosas existe ¿verdad?, tú asististe a adivinación ¿recuerdas algo así?- comienzo a implorarle a Violeta.

- Rose, cálmate, recuerda que tú misma dijiste que esas cosas eran tonterías y que si existían tú no habías nacido con ese don tan escaso- comienza a decirme con una sonrisa en su rostro, para ver si de esa forma vuelvo a respirar normal.

Creo que tiene razón estoy demasiado vulnerable en estos momentos. Fue un sueño sin sentido, nada más, no debo darle más vuelta al asunto.

Luego de esto veo como ella saca de su baúl un pequeño cuadrado café y me lo entrega.

- Come, es chocolate, el mejor remedio para calmar este tipo de situaciones- vuelve a decir.

Simplemente lo acepto, y lo coloco completo en mi boca, dejando que se derrita y traspase mi cuerpo. Tan pronto como comienzo a percibir su dulce sabor y su suave textura, una sensación de alivio comienza a recorrer mi cuerpo.

- Rose, crees que puedas dormir, recién son las tres de la mañana- responde tratando de ocultar un bostezo. Pobre la he tenido quizás desde hace cuanto rato despierta a la mitad de la noche.

Yo asiento, ella ya ha hecho demasiado por mí esta noche, debo dejarla descansar y para que pueda hacerlo, debe verme tranquila y dispuesta a intentar volver a dormir.

- Gracias por estar aquí- le susurro mientras me vuelvo a tapar, para quedar recostada.

- Somos amigas, ahora trata de descansar y no pienses en nada- me dice ya acomodada en su cama y con voz de somnolencia.

Todo ha vuelto a estar en silencio, permanezco acostada, pero con los ojos totalmente abiertos, tengo miedo de que si los cierro todo vuelva a suceder, con una mano comienzo a acariciar mi vientre, esta todo tan tranquilo, pero un leve movimiento, hace mi corazón saltar de alegría, lo ha hecho, me ha hecho saber que está bien, que está conmigo.

- Gracias, gracias, gracias- comienzo a murmurar tan despacio que no logro escucharme.

Esto me ha puesto tan aliviada, que creo que ya puedo comenzar a cerrar los ojos, tratando de no pensar en las imágenes que vi en mi sueño, sino en Scorpius, cómo me gustaría que estuviera a mi lado, su simple presencia se volvería mi paz. Pero me basta por ahora saber que mi bebé y yo estamos vivos y juntos, y que todo continúa como hasta ahora.

A pesar de mis miedos, pude volver a dormir, esta vez no hubo sueños, pesadillas o imágenes que me afectaran, sólo un descanso tan necesario, porque realmente estaba agotada. Ahora que comienzo nuevamente a despertar, observo que ya no están mis compañeras de habitación, sólo espero no haberme quedado dormida otra vez saltándome el desayuno, no hoy, que necesito tanto ver a Scorpius.

Debo continuar con mi plan, hablaré con él, le preguntare que es lo que quiere y ahora si que tengo todas las energías para escucharlo, necesito contarle mi pesadilla, mis miedos, todas mis ideas, mis búsquedas de soluciones. Creo que llego la hora de hablar intensamente, no de nosotros en el presente, la escuela, o el quidditch, sino que de lo realmente importa, de nuestro bebé y su futuro.

- Rose, buenos días ¿estás mejor?- aparece preguntando Violeta mientras sale del baño.

- Sí, gracias, ya me siento mucho mejor- le respondo mientras me levanto de la cama.

Debo apresurarme, ahora sólo quiero encontrar a Scorpius, necesito estar en sus brazos y sentirme protegida, que nada malo va a pasar, porque a pesar de todo, aun estoy un tanto nerviosa por lo sucedido, creo que una vez hablando con él, podré calmarme completamente.

Camino lo más tranquila que puedo a la entrada del gran salón, mis ojos sólo lo buscan a él, sin importarme mucho quienes pasan a mi lado o quienes me saludan, no tengo tiempo ni energías para desperdiciar segundos en no llegar a mi objetivo.

Al ingresar al comedor, volteo directamente a su mesa, hoy es el día que hemos dejado para compartir el desayuno con nuestros amigos, cada uno desayuna en su mesa, pero hoy no. Hoy no puedo esperar a tener un tiempo libre, por eso de manera segura dirijo mis pasos hacia donde esta él, se encuentra de espaldas, conversando con sus compañeros, al frente esta Alexia, quien lo mira y de vez en cuando abre la boca para decir quien sabe que tontería. Pero no la tomaré en cuenta, debo concentrarme en hablar sólo con él. Debo ir, llamarlo y pedirle que me acompañe.

Ya casi estoy muy cerca, unos pasos más y podré tocar su hombro y llamarlo por su nombre para que él se voltee a verme. Alexia se ha dado cuenta de mi presencia y comienza a mirarme con esa cara de desprecio que ya casi ni me molesta, hasta creo que debe ser parte de ella, incluso he llegado a pensar que hasta el sanador que la cogió cuando nació debió recibir esa mirada, es una mueca perpetua sin sentido para mí.

- Scorp- susurro suavemente tras él, haciendo que todos sus compañeros se volteen a verme.

Él lo hace de manera tranquila, como siempre lo ha hecho, nada de apresuramientos, le gusta hacerse el interesante.

- Rose ¿Qué haces aquí?- pregunta serio.

- Podemos hablar, por favor- le digo lo más tranquila que puedo.

- Ahora estamos ocupados- irrumpe Zabbini.

No puedo evitar lanzarle una mirada de desprecio a la intrusa entrometida, sin embargo vuelvo a mirar a los ojos a Scorpius, tratando de que acepte lo más rápido posible.

- Estamos en una reunión del equipo de quidditch, ¿es muy urgente?- cuestiona él, dándole la razón a su amiguita, quien coloca una sonrisa en su rostro que quisiera borrársela con cualquier cosa, si tuviera algo en las manos.

No pudo evitar sentirme un tanto enfadada, porque ha preferido quedarse con sus amigos, en vez de ver cómo estoy o qué necesito conversar. Pero si no quiere, pues le daré en el gusto, no dejare que los tontos de sus compañeros me vean suplicarle que me acompañe, no tengo ganas, y ya me está dando hambre, no perderé tiempo en causas perdidas. Sé que es muy probable que crea que no es nada importante, pero para mí si era muy necesario, lo ansiaba desde antes de dormir anoche, luego con la pesadilla este deseo aumento, sin embargo él no lo ha notado y yo tampoco se lo he dicho.

- No, no lo es, después nos vemos- le digo lo más dulce que puede sonar mi voz en una situación como esta y comienzo a caminar de vuelta a mi mesa.

Cada parte de mi anhela sentirlo detrás mío, caminando para preguntarme que es lo que necesito, alcanzando mi cuerpo y regalándome esa sonrisa de autosuficiencia tan necesaria para mi en estos momentos, porque sé que con ese gesto me traspasaría toda la seguridad que imperiosamente requiero para desahogarme.

Pero eso no sucede, todo el recorrido lo realizo en la más completa soledad. Me siento en mi puesto y comienzo a comer, sin dejar de ver de reojo cada ciertos instantes hacia la mesa de los slytherin, observando como él a continuado conversando y riéndose como si nada, ¿qué clase de reunión es esa en donde han pasado todo el rato riéndose?, acaso han creado tácticas tan divertidas y graciosas, que no pueden parar de disfrutarlas.

- ¿Por qué tan ojerosa?- pregunta Albus sentándose a mi lado, frente a Violeta, que no ha querido levantar su mirada del plato.

Debo salir de mi estado de mutismo, hablar de otras cosas me servirá para no pensar en tonterías.

- No dormí bien anoche- le respondo completamente seria

- ¿Pasa algo malo?- cuestiona preocupado.

- No, sólo un mal sueño, eso es todo- le respondo tratando de acabar luego de comer, la tensión entre mi primo y mi amiga, mi pesadilla y la actitud de Scorpius, no van a ayudar a sentirme mejor, así que es mejor salir lo más pronto que pueda de aquí.

Comienzo a caminar al salón en el cual tengo clases, prefiero llegar temprano que soportar otra vez la misma escena con el profesor de defensa, sin embargo aun es muy temprano, quizás de todas formas deba ir a ver a la enfermera para comprobar que todo marcha realmente bien, es mejor asegurarse de las cosas, eso me tranquilizará. Y eso quizás me ayude para que cuando Scorpius se digne a querer conversar conmigo le diga todo lo que tengo ganas y necesito decirle.

***

(HOLASSSS... gracias por los comentarios y lamento haberlos/as asustados, pero fue la mejor forma que encontré para hacer k Rose se diera cuenta de algunas cosas...) Ahora REVIEW PLISSSS...

(tuve el mal pensamiento de que no fuera un sueño, pero nop, no soy tan mala......) y faltan tantas cosillas interesantes, pero prefiero no adelantarles nada...