Rob , amor de mi vida, feliz cumpleaños! 13-05-10


POV Edward

El camino a casa fue un mar de pensamientos… por una parte me había quedado preocupado porque Bella tendría que hablar sola con su padre, y no sabía que tan enfadado podría estar… no quería hacerla pasar un mal rato por mi causa…

Por otro lado, aún tenía en mi mente ese par de palabras que se habían escapado de mi boca sin aviso previo; por primera vez en mi vida había dicho "Te amo". Y realmente lo sentía, con cada partícula de mi ser, estaba absoluta y completamente enamorado de Isabella Swan, ahora ella era mi vida.

Al llegar a casa noté como toda mi familia se quedó en silencio al escucharme entrar, todos estaban reunidos en la sala, cada uno me dedicó una mirada distinta, pero la pequeña Alice sólo se limitó a sonreír de manera traviesa, quién sabe que estaría tramando ahora ese mini terremoto.

Los saludé a todos rápidamente y me disculpé para ir a mi cuarto. Había sido un día bastante entretenido y me sentía algo cansado.

Llegué a mi cuarto, y tomé mi guitarra favorita casi por acto reflejo, llevaba un par de días sin tocar, ya lo extrañaba, además, pensar en Bella siempre me inspiraba, y justo en éste momento mi mente estaba completamente con ella.

Luego de un rato, cerré mi libreta de composiciones y me acosté a dormir, esperando por un nuevo día.

POV Alice

*flashback*

- ¿Hola, quien habla?

- Hola Alice, soy yo, Bella. ¿Cómo estás?

- Oh, Bella, muy bien, gracias, y tú? Me sorprende mucho tu llamada.

- Lo sé, lamento que no hablemos más seguido, y que justo ahora que te llame lo haga para pedirte un favor, pero… creo que eres la persona perfecta para lo que necesito.

- Claro Bella, con gusto, sólo dime en qué puedo ayudarte?

- Verás, supongo que recuerdas que Edward cumple años éste fin de semana

- Sí, por supuesto, nunca lo olvidaríamos, aunque la verdad nunca lo hemos celebrado a lo grande, ya sabes cómo es él… Bueno, en realidad no lo sabes, ha cambiado tanto desde que está contigo, jamás creerías lo ensimismado que solía ser.

-Tienes razón, no lo puedo imaginar de otra forma como el chico dulce y tierno que conozco. Bueno, el caso es que quiero pedirte que me ayudes a organizarle una fiesta. Sé que quizás nunca les ha permitido celebrarlo, pero, tal vez éste año pueda ser diferente, ¿qué opinas?

- Me parece fabuloso! Oh Bella, estoy tan feliz de que hayas pensado en mí para que te ayude con esto, vamos a hacer algo genial para mi hermanito, ya verás.

- Ok Alice, gracias por tu ayuda, por favor dile a los demás, para que Edward no sospeche nada, bueno?

- Si, ahora mismo voy a citarlos en la sala, aprovechando que Eddy aún no ha llegado. Un beso Bella, eres la mejor!

- jajaja, Adiós Alice, gracias por todo.

*End flashback*

- Edward no puede sospechar nada. Bella quiere que sea una sorpresa, y ya saben lo difícil que es sorprenderlo, es tan perceptivo…- dije, contándole a mi familia lo que me había pedido mi nueva hermana.

- Lo sabemos Alice, pero podremos manejarlo con discreción, bueno, en realidad todo depende de ti- Se burló Emmet- Tú eres la que hace de lo más simple todo un acontecimiento-

Todos estallaron en carcajadas. En ese momento la puerta se abrió y supimos que Edward acababa de llegar de casa de Bella. Nos miramos, sintiéndonos un tanto cómplices y ninguno de nosotros fue capaz de improvisar, tal vez por lo inmediato de su llegada, así que fue él mismo quien rompió el silencio y nos saludó, mientras pedía que lo disculpáramos pero se retiraría a su cuarto porque estaba cansado.

Cuando se fue todos soltamos un suspiro de alivio, y nos volvimos a reír cuando notamos lo malos que éramos para actuar.

Luego de ello, cada uno también se retiró a su habitación, ahora yo tendría que ponerme manos a la obra.

Saqué una pequeña libreta para escribir los detalles de la fiesta. Primero el lugar, bueno lo más conveniente sería hacer en casa, era bastante espaciosa, y bueno, la verdad era más fácil controlar todos los detalles desde mi propio territorio.

Ahora, la comida, seguro mamá estaría encantada de encargarse de ello, su comida es exquisita y a Edward le encanta.

Invitados… bueno, mi hermano no era el hombre más sociable del mundo, y ahora que lo es, pasa la mayoría de su tiempo con Bella, eso reduce bastante el número de invitados. De la escuela supongo que no vendrán más de 10 personas, contando entre todos nuestros amigos y los de Bella, que también eran pocos. Seguro nuestros amigos de infancia de Denali estarían encantados de venir, vivimos allí hasta los 12 años y llevamos muchísimo tiempo sin verlos. Ellos son 5. Bueno, ahora también tendría que pensar en acomodarlos en la casa por el fin de semana. Afortunadamente hay habitaciones de sobra. Ahora, obviamente tendría que contar a mi familia completa, incluyendo a Bella. Somos 8. Al parecer sí habría algo de gente en la casa, aunque pareciera imposible.

De la música creo que podríamos encargarnos Bella y yo. Ella tiene muy buen gusto, por lo que he visto. Ésta parte sería sencilla. Aunque claro, a la vez podría ser el plato fuerte de la noche, finalmente, antes de que mi hermano encontrara a Bella todo su tiempo se lo dedicaba a su música.

Ahora tendría que convencer a Bella que me permitiera jugar a las muñecas con ella. No es que necesitara demasiado arreglo, ella en realidad es muy linda, pero la idea era sorprender a Edward con todo lo bueno que eso implica.

Luego de que tenía organizado todo en mi libretita, comencé a ponerme manos a la obra con los detalles.

POV Bella

Hace seis días había llamado a Alice para que me ayudara a organizar la fiesta para Edward. Quería que todo fuera perfecto, que éste fuera uno de los mejores cumpleaños de su vida.

Durante estos días me he reunido a escondidas con Alice, Esme y Rosalie, planificando cada cosa, minuciosamente. Incluso había tenido que ir de compras con ellas, había sido completamente maratónico. Jamás, en toda mi vida, había cargado tantos paquetes y me había probado tantas cosas, pero al final valió la pena, hallé el atuendo perfecto. Quería sorprender a Edward tanto como me fuera posible, así como el lo había hecho conmigo innumerables veces. Y esto definitivamente había sido sólo el comienzo… no tenía idea de que planear una fiesta pudiera ser tan complejo, pero con las mujeres Cullen todo era elevado a la enésima potencia, y por ello mismo era simplemente impecable. Estaba feliz de contar con ellas.

Por lo que Alice me había contado, mañana sobre el medio día llegarían los invitados de afuera, unos amigos suyos de infancia. Cuando le pregunté sobre ellos, Alice simplemente se limitó a decir que era muy queridos por toda la familia, y que en su compañía había pasado sus "Grandes aventuras infantiles" Por lo que sabía eran tres mujeres jóvenes, casi de nuestra edad, y sus padres. Sólo podía sentir dolor en la boca de mi estómago de pensar que a Edward alguna de ellas le hubiese interesado de alguna manera, o peor aún, que ahora que las volviera a ver eso sucediera…

Pero, vamos… no podía ser tan negativa, o si? Él no había hecho otra cosa que hacerme inmensamente feliz desde que nos conocimos, así que… ¿Cómo podría yo ser tan insegura? Definitivamente no tenía sentido.

Los planes para mañana comenzaban desde temprano. Quería que disfrutara absolutamente cada segundo del día, y eso era justamente lo que pensaba hacer.

Se suponía que yo llegaría a casa de los Cullen temprano en la mañana, para despertar a Edward con su desayuno favorito en la cama. Ése sería mi primer regalo del día, uno de los tantos que tenía preparados.

Luego, tendría que sacarlo de la casa, hasta entrada la tarde, mientras todos se encargaban de decorar la casa. Alice supuso que aquello sería bastante fácil de lograr ya que en las últimas semanas no nos despegábamos más que para lo humanamente necesario, así que él no opondría mucha resistencia.

Mi segundo regalo del día sería llevarlo hasta lo que llamábamos "nuestro prado" Allí, Rosalie me había ayudado a preparar un Picnic. Todo, incluida la decoración iba por su cuenta y detalle, claro, según lo que yo le había indicado que me ayudara a conseguir, ellas eran lo suficientemente comprensivas para respetar mis deseos sobre éste día, todo lo que hacían simplemente mejoraba mis ideas, pero no las cambiaba.

Después, tendríamos que ir de nuevo a su casa, pero entonces, para ése momento, Emmet y Jasper lo atajarían antes de que pudiese entrar a la casa y notara algo raro y se lo llevarían hasta el garaje para enseñarle el regalo de su familia. Los chicos estaban verdaderamente emocionados por la sorpresa que iban a darle a Edward… su nuevo auto. Edward ahora no sólo tendría un auto por mucho más bonito que el mío, ahora tendría dos…! Sabía que le encantaría, yo ya lo había visto y era simplemente deslumbrante, justo como él.

Bueno, mientras él se divertía observando y probando su nuevo auto sería mi momento para que Alice jugara a vestime y maquillarme mientras Rosalie me peinaba y Esme ultimaba detalles de su delicioso Buffet.

Finalmente los chicos se llevarían a Edward a tomar alguna cerveza para "celebrar" su mayoría de edad… Y lo obligarían a comprar alguna ropa más formal que la que llevase puesta… todo con el pretexto de que Alice detestaría verlo por ahí mal vestido el día de su cumpleaños. Eso siempre funcionaba según ella, yo, por supuesto, no lo cuestioné en absoluto.

Dentro de la casa, habíamos decidido improvisar un pequeño escenario en el que descansaba en una pequeña esquina mi tercer regalo, una guitarra nueva. Había escogido una hermosa electroacústica con detalles de violín, esperaba que le gustara, a mí personalmente me había encantado… no podía esperar a verlo y escucharlo tocar en ella. Junto a ella estaba el piano de la familia, y junto a él un micrófono, y ahí iba el cuarto regalo del día. Iba a cantarle a Edward la canción que había compuesto un tiempo atrás para él.

Sí… sabía que iba a morir de los nervios, y que con mi habilidad para hacer cosas equivocadas y fuera de lugar podría equivocarme, y obviamente avergonzarlo, pero… después de haberlo pensado mucho entendí que la única razón de ser de ésa melodía era mi Edward y el amor que sentía por él… todo lo demás sencillamente no importaba; lo haría por él, porque merecía incluso más que eso.

Luego de mi "regalo" personalizado, vendría la comida, y luego, él destaparía sus regalos. Ahí iba mi quinto y último regalo: Un cuadro que había pintado durante las dos últimas semanas para él. Supongo que después de eso tendríamos que bailar o algo así, eso había dicho Alice… pequeño inconveniente, yo y mis tacones… Pero bueno, luego me preocuparía por eso.

Ese era, a grandes rasgos, el orden del gran día… mañana.

Me levanté de mi cama, después de repasar en mi mente el itinerario, alistando el "conjunto informal" que las mujeres Cullen habían escogido para mí, era un pequeño vestido deportivo negro que se ajustaba delicadamente al cuerpo, sin llegar a ser incómodo para llevar al Picnic. Lo usaría con mis converse favoritas, para hacerlo aún mas "informal".

Después de ajustar mi reloj para que me levantara un poco más temprano de lo acostumbrado para los sábados, me dispuse a dormir… mañana sería un maravilloso día.

Al abrir mis ojos, simplemente sonreí. La luz se filtraba por mi ventana augurándome el fantástico clima que haría hoy. Casi podía visualizar a Rose y Alice dando saltitos de felicidad porque el Picnic no se arruinaría por la lluvia frecuente de Forks.

Mi sonrisa se acrecentó al pensar en Edward. Había estado soñando con él casi toda la noche, pero mi sueño realmente me había catapultado a un estado de felicidad permanente el resto del día al poderlo recordar ahora con toda claridad… Había soñando que Edward y yo ¡nos habíamos casado! Fue simplemente maravilloso. Me dolían las mejillas de sonreír, y sólo hasta ese momento me percaté de que la almohada estaba un poco húmeda, tal vez había llorado de la emoción, como lo había hecho en mi sueño… Me preguntaba si sería un sueño también el hecho de que Edward fuera mi compañero, mi alma gemela, mi primer gran y único amor.

Solté lentamente un suspiro y me giré hacia mi mesa de noche, en donde estaba el reloj que me indicaba que estaba perdiendo tiempo valioso. ¿Qué tal que Edward se despertara temprano y se empezara a desbaratar todo el plan que cuidadosamente habíamos trazado?

Salí corriendo para el baño, y procuré demorarme sólo lo necesario para que mi olor fuera tan agradable como Edward siempre me decía… honestamente no sé de que hablaba, pero si lo hacía feliz, entonces era algo automáticamente concedido para él.

Bajé las escaleras al haber terminado de arreglarme. Ya había hablado con papá sobre hoy, y él, a regañadientes y con las súplicas persuasivas de Alice y rose había aceptado que estuviera todo el día y toda la noche por fuera, y que me quedase a dormir en la mansión Cullen.

A pesar de ello… no pude dejar de escuchar y sonreír internamente ante sus pensamientos…

POV Charlie

- Dios!... por que no me matas YA!, cielos, mi hija se ve tan hermosa…es casi tan linda como Renée cuando tenía su edad, de hecho creo que es mucho más,- me contraje de dolor al pensar en la madre de mi pequeña, ella siempre sería mi gran amor…- no creo que ningún muchacho la merezca… me pregunto si sigue siento una buena idea dejarla ir… pero, ya le había dado mi palabra, sin embargo es mi niña... No quiero que le pase nada malo. No podré estar tranquilo sabiendo que esta con él… tal vez a solas…Edward es un buen chico pero… no deja de ser un hombre… juro que si le pone las manos encima yo mismo me encargare de dejarle sin herencia de por vida... Pero Bells se ve tan entusiasmada con todo esto de la fiesta… no ha hecho más que ocuparse de eso durante días – Suspiré profundamente- supongo que tendré que confiar en él, porque estoy seguro que Bella jamás me defraudaría; y esperar que no haya ninguna circunstancia que los haga hacer tonterías…

Bella me sonrió y se sonrojó un poco. Nunca seré capaz de comprender enteramente sus reacciones… se acercó a mí y depositó un beso en mi frente.

Y justo ahí había derrumbado mis cuestionamientos sobre dejarla ir o no. Ella era capaz de doblegar mi voluntad simplemente con su ternura.

- ¡Buenos días, papá!- me dijo con enorme entusiasmo en su voz. No podía escucharse más feliz… y yo sólo era capaz de pensar en que no había visto tanta dicha en sus ojos desde hace mucho tiempo, y que ahora que la había hallado de nuevo iba a hacer lo que fuera necesario para que permaneciera así… sonriente, deslumbrante…

- Buenos días pequeña, ¿ya te vas?- le pregunté, aún teniendo la leve esperanza de que me dijera que por alguna extraña razón del cosmos se iba temprano para regresar temprano, pero no, por supuesto que no era así…

- Sí papá, ya sabes, hay mucho por hacer, ya sabes que puedes llamarme antes de las 8, pues a esa hora comienza la fiesta y probablemente no escuche mi móvil con el ruido- dicho esto, me sonrió y salió casi bailando por la puerta, no sin antes agregar un despreocupado y a la vez emocionado – ¡Nos vemos mañana… !

Hoy definitivamente sería una noche eterna…

POV Bella

Salí de casa en medio de una risita sofocada, no podía evitar recordar los pensamientos de papá. En cierto modo lo entendía y lo compadecía… no debe ser fácil lidiar con ésta clase de situaciones… El camino a la mansión Cullen fue todo felicidad y ansiedad, no hallaba la hora de felicitar a mi niño, bueno, ya no tan niño…

Al llegar todos me recibieron en medio de abrazos, sus pensamientos eran de lo más agradable, incluso los de Emmet, que eran bastante censurables, pero todos a su manera me hicieron sentir como en casa. Un momento después de la cálida bienvenida me fui a la cocina para comenzar a preparar el desayuno de Edward. Con la ayuda de mi adorable suegra terminé bastante rápido, teniendo en cuenta el gran desayuno que llevaba en la bandeja… Abrí el cuarto para encontrarme con una de las escenas más tiernas que mis ojos hubiesen visto jamás:

Edward estaba recostado de medio lado, casi en posición fetal, abrazando una de sus almohadas, y con una mano cerca de su boca, casi se veía como un pequeño niño, cuando recién le acaban de leer su cuento o cantar su nana. Su cabello estaba ligeramente desordenado y sus mejillas sonrosadas, pero lo mas hermoso eran sus labios, que se curvaban ligeramente en una sonrisa. No pude imaginarme nada más perfecto que aquel cuadro al despertar cada día de mi vida…

Dejé la bandeja sobre su mesa de noche y con todo el cuidado de que fui capaz, le rocé ligeramente su mejilla, el tacto con su piel siempre era algo maravilloso para mí, nunca dejaría de experimentar aquella descarga eléctrica cada vez que nos rozábamos… y al parecer él tampoco, ya que lentamente comenzó a abrir sus ojos

POV Edward

Me encontraba en una hermosa casa de campo admirando todo a mi alrededor, era tan bello, lleno de paz y seguridad que no lo conseguirás en algún otro lugar nunca, ni aunque pagues millones por ello. Inhalaba suavemente el olor del bosque que se escondía detrás de la pequeña casa, perfumando todo a su alrededor. De repente ciento un par de bracitos atrapando una de mis piernas y un olor a rosas me invadió por completo. Baje la mirada para ver quien era. Una pequeña de cabello castaño hermoso y brillante con un olor que sentí que ya conocía de antes, estaba completamente absorto observando esa belleza que se hacía tan conocida para mi, cuando alzo su mirada y pude ver… mis ojos… Era absolutamente extraño y al mismo tiempo maravilloso ver mis propios ojos en otra personita, sobre todo alguien tan dulce, tan tierna, tan hermosa. Sus facciones eran angelicales y muy suaves. La pequeña embozo una sonrisa torcida y extendió sus bracitos hacia mí para que la cargara. Sin dudarlo ni un segundo, alcé a ese angelito y pude sentir un delicado y cálido contacto contra mi piel. Ella escondió su cabeza en mi pecho y murmuro –papi, te quiero- antes de que sus ojitos se cerraran y me abrazara. Mi corazón casi se detuvo ante éstas tres palabras, experimentaba una felicidad que no cabía en mi pecho. La besé en la mejilla y un adorable sonrojo apareció en su rostro. En ese mismo momento comprendí que algo me faltaba… alguien sin lo cual mi vida no tenía un sentido real… giré sobre mí mismo, buscándola en cada rincón hasta donde alcanzaban mis ojos, y entonces… la vi… ahí estaba ella… era el ángel que trajo a este hermoso querubín que sostenían mis brazos. Tenía una preciosa sonrisa y sus ojos brillaban con calidez y amor. Cerré los ojos, tratando de contener las lágrimas de felicidad que me invadieron por la escena tan perfecta.

En ese instante sentí el rose de unos cálidos dedos en mis mejillas. Suspire. No era posible tener sueños tan vividos… sentí una mano que acariciaba mi mejilla suavemente, mientras acomodaba con cuidado algunos mechones de mi cabello y fue eso lo que me trajo de vuelta a la realidad.

Mis ojos no podían creer lo que veían. Mi ángel personal estaba ahí…mirándome de una manera maravillosa e indescifrable, quizás entre curiosa y feliz, con una sonrisa que quisiera que tuviera toda la vida para iluminar cada amanecer de mi existencia, justo como en éste momento. ¿Estaré todavía en mi sueño?

Ella se acercó lentamente, dejando su boca a unos pocos centímetros de la mía, hizo más grande su ya evidente sonrisa, y me besó delicadamente por unos pocos segundos. Ésa sensación de paz que tenía en mi sueño inmediatamente retornó a mi. Al separar sus labios de los míos, me miro con un pequeño brillo de diversión y picardía y me dijo – Buenos días, dormilón. ¿Sabes qué día es hoy?- y volvió a sonreír ampliamente.

Yo no pude hacer más que devolverle aquella arrebatadora sonrisa que me regalaba. Tal vez ella no lo sabía, pero verla sonreír de esa manera, era el mejor regalo que yo pudiera tener en mi existencia.

-Que linda forma de despertar- murmure atrayendo su cuerpo hacia la cama. Me miró un poco sorprendida por lo que estaba haciendo. Pero juro que fue un acto completamente espontáneo. Simplemente la mire con cara de perrito abandonado, como suele hacer Alice cuando quiere algo. Se limito a esbozar una media sonrisa cediendo ante mi chantaje emocional y a movió su cabeza hacia un lado indicándome que me moviera un poco.

Le hice lugar, sintiéndome más que emocionado y feliz, y me fui al extremo de la cama para que ella pudiera estar cómoda a mi lado. Se deslizo sobre la manta y pidió permiso con sus ojos para acercarse más a mí.

Como respuesta natural, alcé mis brazos indicándole que era más que bienvenida en mi pecho. Inmediatamente recostó su rostro sobre él y yo la abracé con fuerza, como si de alguna manera algo la pudiera arrancar de mi agarre.

Suspire feliz de tenerla tan cerca. Éste, sin duda, se estaba volviendo el mejor cumpleaños de mi vida.

Pasaron quizá unos 10 minutos antes de que me saliera de mi ensoñación. Por alguna razón, no podía alejar ése último sueño de mi mente… Nunca la palabra sueño había tenido un significado tan literal para mí, y supe que éste sueño, sería mi mayor sueño de ahora en adelante, tener ése futuro que había visualizado junto a ella, iba a convertirlo en una realidad si Bella me lo permitía. Quería convertirla en mi esposa, quería unos hijos, una casa en el campo, y lo demás; toda felicidad que implicaba estar con ella.

- Amor, sé que estamos muchísimo más que cómodos, pero tu madre y yo hemos preparado el desayuno, y .... no queremos que se enfríe, ¿verdad?

- No amor, no queremos… es sólo que… tienes razón, nunca había estado tan cómodo y feliz como ahora, pero- en ese instante le di una mirada a la bandeja, todo se veía delicioso- voy a hacer el enorme esfuerzo- nótese la ironía en mi voz- de sentarte en mi regazo para que desayunemos juntos, ¿te parece?

Ella asintió feliz y efectivamente se sentó en mi regazo mientras alcanzaba la bandeja y la ponía en frente de nosotros. Tal y como pensé, todo estaba delicioso. En cuestión de unos pocos minutos todo lo que había allí, desapareció.

Miré el reloj de mi mesa y me di cuenta que aún era bastante temprano, teniendo en cuenta que hoy era sábado y no teníamos nada que hacer en particular, así que le sugerí a Bella que nos quedáramos un ratito más haciendo pereza.

- Amor, te molestaría si nos quedáramos un rato más aquí, de verdad estaba demasiado cómodo, no quiero levantarme aún teniéndote acá, entre mis brazos.-

- mmmm, ok, no hay problema, pero no podemos quedarnos demasiado, qué pensará tu familia si no nos ven bajar en un tiempo prudente…?- Me dijo un tanto preocupada

- Descuida, hoy es mi cumpleaños, y nadie puede molestarnos- y dicho esto volvimos fundirnos en un abrazo hasta que en algún momento, nos quedamos dormidos.

Sólo me sacó de mi delicioso sueño la estruendosa risa de Emmet, -juro que éste chico a veces me sacaba de casillas- no tuve tiempo a penas de reaccionar, cuando de golpe, se abrió la puerta de mi cuarto, dejando a la vista de toda mi familia la escena tan particular, yo en pijama y bella apenas despertándose sobre mi pecho.

- Oh hermanito, pensaba venir a felicitarte, pero veo que alguien ya lo hizo y ha quedado exhausta- dijo Emmet en tono sugerente, a lo cual Bella simplemente respondió escondiendo su rostro sonrojado contra mi hombro. Todos estallaron en risas por la escena. Mi novia, por supuesto, quería esconder su cabeza bajo la almohada y no salir de ahí en días.

- Emmet, sal ahora mismo de mi habitación, y llévate toda la audiencia, bajaremos en un momento- dije un poco molesto por la pena que le estaban haciendo pasar a mi pobre Bella, ya había roto mi promesa de que nadie iba a molestarnos, y ni siquiera había pasado una hora desde que la hiciera, que injusto.

Por suerte, Emmet entendió el mensaje y cerró la puerta, dándonos un poco de privacidad, pero aún así, parecía que Bella nunca más recuperaría su tono natural de piel, ahora tenía un sonrojo sostenido, que por cierto la hacía ver adorable. Me moví con cuidado, y la atraje hacia mí, indicándole que me iría a bañar y arreglar, ella asintió y se recostó boca abajo, abrazando mi almohada ahora. Sonreí.

Hoy sin duda sería un día inolvidable. Podía sentirlo en el aire…


Espero que les haya gustado éste múltiple POV. Además coincidió con el cumple real de mi amado Rob, que felicidad... jajaja. Besito para todas, mañana actualizo Sweetentation, ya terminé cap nuevo. =D Las quiero!