Capitulo 25. Agradecimiento

A decir verdad esa fue la navidad más hermosa que tanto Lupin como Tonks había tenido, ambos sentían ilusión, algo en su interior brincaba de gozo y eso hacía que su día fuese mejor.

Las vacaciones de invierno estaban por terminar, los miembros de la orden recibían el horario de sus nuevas guardias por medio de una lechuza.

Tonks había comenzado sus guardias más pronto de lo que esperaba. Esa mañana se encontraba de guardia junto con Ojoloco, la joven había recibido instrucciones del mismísimo Dumbledore de llevar a los Weasley, Harry y Hermione de regreso a Hogwarts. – Recuerda, debes caracterizarte – le recordaba Moody a la joven, ella solo afirmaba meneando la cabeza de arriba abajo ya que su mente se encontraba en otro lugar, vería a Remus después de tantos días y se sentía nerviosa, como no lo había visto no le había agradecido por el regalo recibido.

Mas sin embargo tenía tantas ganas de verlo que no sabía que le diría al estar frente a él, porque era tan difícil decidir cuál sería la mejor forma de agradecerle… Debía de abrazarlo al verlo, solo sonreír, y lo más difícil que era lo que le iba a decir Gracias Remus, me encanto tu regalo o Gracias ame tu regalo o tal vez Gracias por todo , pero el regalo no había sido solamente por parte de Remus, el regalo se lo había dado Remus y Sirius, entonces ¿Por qué dejaba a Sirius a un lado?, y así su mente comenzaba inconscientemente a idear mas agradecimientos, se imaginaba abrazando a ambos Sirius y Lupin, sonriéndoles etc.

Un minuto después ya no pensaba en nada mas, únicamente se imaginaba a Lupin, su cabello color miel al igual que sus ojos esos que le hacían suspirar – Tonks, ¿Me estas escuchando? – la voz de Moody resonó en sus oídos, la joven salió de su ensimismamiento y recordó lo que Ojoloco le estaba diciendo – Si, no te preocupes yo sé que tengo que caracterizarme bien, no nos gustaría ser descubiertos eso claro está – comento la joven.

Mientras tanto en el numero 12 de Grimmauld Place – Lunatico, se puede saber ¿por qué tardas tanto en tirar? – preguntaba Sirius Black algo desesperado. – Analizo cual sería la mejor tirada, Canuto. Yo no suelo mover mis piezas, al "ahí se va", como tu comprenderás - contesto el licántropo, mirando con atención el tablero de ajedrez mágico que tenia frente a él, Black ya desesperado, se tapo la cara con las manos, sabía que no podía hacer nada para que su amigo tirase. Alguien llamo a la puerta, se abrió y por ella se asomo una melena castaña muy poblada.

- ¡Hermione! - exclamo Sirius, tratando de hacer que su voz sonara alegre, mas no sabía ocultar el mal humor que lo embargaba. – Pasa, pasa. Cuidado con Buckbeack - la chica llego cuidadosamente hasta donde ellos estaban. – Hola Sirius, Remus. Una lechuza acaba de llegar con esto para ti – dijo la castaña dirigiéndose al licántropo.

- Gracias Hermione, no te hubieras molestado, al traerla hasta acá – comento Lupin. – No hay problema profesor, aparte, la señora Weasley, me ha mandado avisarles que bajen, el almuerzo ya está listo – dijo la chica, y sin más ni más, dio media vuelta y salió por donde había llegado.

Lupin extendió la nota y la leyó rápidamente, una sonrisa se dibujo en su rostro, Sirius inmediatamente la noto. – Vaya, vaya, al parecer son buenas noticia, al juzgar por esa cara que has hecho - observo Sirius en tono burlón. – Acaso, ¿es una carta de Nymphadora? -.

Remus salió de su trance y miro a Sirius. – No, no es una carta de Tonks. Es una nueva misión que Dumbledore me ha encomendado por medio de esta nota. No sé porque inventas ese tipo de cosas - añadió Lupin. Sirius rio, le dio una palmada en la espalda y salió de la habitación, dejándole solo con Buckbeack.

La nota le hacía muy feliz, en efecto, como le había dicho a su amigo Black, la nota le delegaba una importante misión, pero para él la importancia era mayor, por la persona que sería su compañera en esta, nada más y nada menos que la dueña de sus pensamientos, Nymphadora Tonks.

A la mañana siguiente, Tonks se encontraba muy nerviosa por la misión que le había sido encomendada y por el hecho de ver a Lupin, se sentía flotar en una nube, la cual la transportaría hasta el número 12 de Grimmauld Place. Guardo en su bolso el disfraz que utilizaría para la misión y salió de su casa apresuradamente.

La calle estaba desierta, el frio invernal aun no había terminado; Tonks apareció frente a la puerta del numero 12, tiritando de frio, iba tan distraída pensando el cierta persona que últimamente llenaba su mente, que olvido que no debía de tocar el timbre. De nuevo lo recordó inmediatamente después de retirar su dedo de este, se escucharon unos horribles alaridos provenientes del interior de la mansión Black, la chica recordando su torpeza se tapo la cara con ambas manos, estaba apenadísima.

- ¿Pretendes quedarte ahí?, apresúrate antes de que mi madre vuelva a despertar - le apremio la voz de su tío desde el interior de la ancestral mansión, la chica retiro las manos de su cara y entro a la mansión.

- Perdón Sirius, olvide que ese timbre no se toca, venía muy nerviosa y distraída- comento Tonks siguiendo a su tío por el pasillo. – Si, no te preocupes. El amor, el amor – añadió Black entre dientes, con una sonrisilla. La joven, aunque escucho lo que Sirius dijo tardo en asimilar las palabras de este, antes de entrar a la cocina, Tonks le dio un leve empujoncito a Sirius - ¡Hay como eres! - se quejo la metamorfomaga.

Sirius entro en la cocina seguido de la joven, donde Lupin, Arthur y Molly Weasley se encontraban sentados a la mesa. Remus apenas había empezado a desayunar, el matrimonio Weasley había terminado.

- Remus, ha llegado Sirius a acompañarte a desayunar – comento Molly cuando miro a Sirius entrar a la cocina.

- Tonks, querida, ¿Ya desayunaste? – le pregunto a la joven al verla entrar en la estancia.

- Hola Molly, Arthur, Remus. No Molly, aun no he desayunado – contesto Tonks, un poco sonrojada y muy sonriente. La presencia de Remus hacia que sus nervios estuvieran a flor de piel.

- Perfecto, siéntate cariño, en seguida te traigo unos panqueques para que desayunes – invito Molly Weasley.

Tonks fue a sentarse al lado de Lupin, quien no había dejado de sonreír desde que la joven entro a la cocina. Sirius también se sentó a la mesa.

- ¿Qué hay de nuevo? – pregunto la joven al par de amigos. Remus no pudo hablar, se sentía como adolescente, nervioso y feliz.

- Todo normal Tonks, ni bien ni mal, bueno a excepción de ayer que estuvo terrible. Hace tiempo que no te veíamos. ¿Qué tal las festividades? ¿Cómo se encuentran tus padres? – le pregunto Black, al notar que su amigo estaba tan nervioso que parecía que le había comido la lengua un ratón.

- Mis padres se encuentran bien Sirius, los dos te mandan saludos. Las festividades estuvieron fantásticas, no tengo de que quejarme, aunque para ser excelentes solo les falto un pequeño detalle… - comento la metamorfomaga.

- ¿Qué detalle? – pregunto Remus, quien ya había podido recuperar el habla y controlar sus nervios. Los amigos la miraban expectantes. Molly Weasley le llevo a Sirius y a Tonks un plato con panqueques a cada uno. – Gracias Molly – agradeció Tonks sonriente.

- Subiremos con los chicos a ayudarles con el equipaje – anuncio Molly, quien arrastro a su marido fuera de la cocina, dejando solos a Sirius, Lupin y Tonks.

Por fin había llegado el momento del agradecimiento, después de mucho pensar sus palabras, Tonks decidió olvidarlo todo lo planeado y decir lo que le dictaba su corazón. - El detalle fue que los extrañe mucho a ambos. Por cierto, muchas gracias por el regalo, me encanto – dijo la joven brindándoles una sonrisa sincera.

- No fue nada, solo un pequeño detalle que esperábamos que te gustara. – añadio Black, Lupin solo asintió. – A nosotros también nos gustaron nuestros regalos. A Lunático le gusto más de lo normal… - comento Sirius con una sonrisa picara.

Remus se había sonrojado un poco al escuchar las palabras de su amigo, pero no desmentiría lo que este había dicho, pues era verdad, el regalo de Tonks había sido el que más le gusto entre todos, así que dijo. – Claro que me gusto más de lo normal, me será muy útil, y se ve muy bien. Gracias Tonks. – agradeció Lupin a joven un una amplia sonrisa

- No fue nada Remus, cuando lo vi en el aparador, supe que no tendría un dueño mejor que tu. – comento Tonks, sonriendo a Lupin. Sus miradas se cruzaron y un escalofrió recorrió todo su cuerpo, Lupin sentía unas ganas inmensas de estrerchar entre sus brazos a Tonks en ese momento, la voz de la misma hizo que regresara a la conversación. – Cambiando de tema. Sirius, ¿Cómo está eso de que ayer estuvo terrible? – pregunto curiosamente Tonks. Entre Remus y Sirius le contaron a la metamorfomaga el percance que el último había tenido el día anterior con Snape.

- Vaya, si que estuvo intenso – comento Tonks sorprendida. – Snape solo lo hace para provocarte, no deberías de tomarle tanta importancia – recomendó a Sirius. – Yo pienso lo mismo Canuto. Snape siempre busca la cualquier oportunidad para hacerte sentir mal – añadió Lupin, apoyando a la metamorfomaga.

- Créanme que lo sé, pero no me gusta que me recuerde que no puedo ayudar en nada. Odio estar aquí encerrado sin poder ayudar a la orden, más que brindando mi casa para ser el cuartel general, es un honor, pero no es lo suficiente para mí. – añadió Sirius con un dejo melancólico en su voz. – Me siento inútil, aquí sin hacer nada, sin poder ayudar como yo quisiera -.

- No tienes porque afligirte por eso Sirius. Dumbledore no te permite ayudar por tu seguridad, no quiere que regreses a Azkaban, a ese lugar donde nunca debiste estar porque eres inocente, siempre lo has sido - le consoló Tonks. – Gracias Tonks, subiré a darle de comer a Buckbeack. – añadió Sirius algo alicaído para terminar la conversación, se levanto de su silla y salió, dejando solos a Remus y a Tonks.