¡Hola chicas! Otro capítulo más. Veamos a un Edward y una Bella más pícaros en este capítulo. ;) Por favor lean la nota que está al final. No será mucho de su agrado u.u

Capítulo 25: Un buen uso al cubículo

EPOV

— ¿Tú también estás nerviosa? –le pregunté a Bella mientras terminaba de ponerme mi suéter para ir a recoger a Carlisle al aeropuerto.

—Un poco. Quiero decir, Carlisle nos verá como pareja ¿no?

—Por supuesto, que claro si prefieres que no sea así podemos mantenerlo oculto hasta que te encuentres preparada, no quiero forzarte a algo, si no quieres hacerlo no lo haremos, pero sí te advierto que en las noches me meteré escurridizo en tu habitación.

—Eso me encantaría, pero no será necesario, sólo estoy nerviosa por cómo lo tomará.

—Descuida, estoy seguro que mis padres serán los más contentos con lo nuestro.

— ¿Más que tú? —me picó.

—Nadie en este planeta puede estar más feliz por el hecho del que estemos juntos que yo.

—Te equivocas —respondió después de un chasquido de lengua.

— ¿A sí?

—Yo estoy más feliz, pasé años soñando con ello.

—Pasé años huyendo de usted, pequeña maravillosa tentación.

—Y al final caíste.

Me abalancé sobre ella haciéndonos caer sobre la cama. Su maravillosa risa llenó cada hueco de nuestra habitación. Amaba verla reír, formarse ese par de hoyuelos característicos de la familia Swan, sus ojos brillar y sus mejillas sonrojarse por la fuerza de la risa.

—Y puedes culparme por ello.

Mordisqueé su cuello mientras ella seguía riendo por mi ataque, pronto esas risas se convirtieron en jadeos, a los que mis manos tomaron como señal de ir más allá, comenzando a deslizarse debajo de su blusa, acariciando la suave piel de su vientre.

—No, Edward, tenemos que ir por Carlisle al aeropuerto —ella tenía razón, debía parar ahora que podía o llegaríamos tarde por mi padre.

—De acuerdo —deposité un suave beso en su cuello para levantarme de su cuerpo y ayudarla a incorporarse—. Carajo que me serán difíciles estos días con papá aquí.

—Sólo son unos días.

—No tocarte en días será una tortura.

—Después te recompensaré —me guiñó un ojo.

—Bella, no puedes decirme eso cuando tenemos que salir —me quejé.

—Andando que se nos hace tarde —me dio una pequeña nalgada que le regresé cuando pasó a mi lado.

Mientras esperábamos pasé uno de mis brazos por la pequeña cintura de Bella y la acerqué a mí. El aeropuerto se encontraba a rebosar de gente, al parecer habían tenido que desviar bastantes vuelos que salían del país por malas condiciones del clima.

—Espero a tu padre le vaya bien en lo que queda de su vuelo y llegue antes de que la lluvia comience —ambos miramos a través de los grandes ventanales como el cielo comenzaba a enturbiarse y el mismo aeropuerto parecía sumirse en su oscuridad, iluminado súbitamente por los rayos que rompían en el cielo.

Varios minutos después de lo que creímos que tardaría papá en llegar apareció con su maleta jalándola detrás de él.

—Hijo ¿Cómo estás? —me saludó con un abrazó y la calidez que a él y a mamá los caracterizaban.

—Excelente papá —me alejé de él para permitirle a Bella que se acercara a saludarlo.

—Carlisle, bienvenido —mi preciosa le dio un abrazo de bienvenida—. Me alegro vayas a pasar con nosotros algunos días.

—Yo también me alegro de pasar con ustedes un tiempo, ya que ustedes jovencitos ya no se acuerdan de sus padres.

—No es eso, son las distintas actividades —se disculpó Bella.

—Descuida hija, entiendo que como estudiantes y aquí mi hijo como futuro dirigente de la empresa tienen múltiples actividades.

—Como he dicho, nos alegra que estés acá con nosotros, pero ¿Sucede algo con la empresa que te haya obligado a viajar?

—Para nada hijo, descuida, sólo son asuntos en el que el presidente debe estar, ya lo trabajaremos —me guiñó un ojo.

— ¿Entonces nada de preocuparse?

—No, todo en orden ¿Y Alice? – cambió el tema al ver que su princesa no había ido por él junto con nosotros.

Alice había rechazado la oferta de acompañarnos porque no sabía cómo se enfrentaría a papá para decirle que ella y Jasper habían terminado su relación. Además, se encontraba mal, no quiso regresar a su departamento desde que habían terminado; por lo que se quedó con Bella y conmigo en el departamento. Había regresado al suyo el día anterior para que Carlisle se quedara con nosotros.

—En su departamento —respondí—. Ha estado arreglando unas cosas en él, ya sabes cómo es, le sale su lado diseñadora al igual que mamá.

—Bueno, vamos que ya quiero verla.

Tomé a Bella de la mano y caminamos detrás de Carlisle. Esperábamos el momento idóneo para decirle, o por lo menos a que él se diera cuenta de que las cosas entre Bella y yo habían cambiado.

Como sospechamos la lluvia no nos dejó llegar tranquilamente al departamento, me quité la chaqueta para dársela a Bella y de esa manera se cubriera. La lluvia cambió rápidamente de una brisa a una tormenta demencial.

—Vaya bienvenida que recibo de New Haven —comenzó a reír papá acompañado de nuestras risas.

—Bueno a correr se ha dicho —miré por el espejo retrovisor a Bella quien ya se abrochaba mi cazadora.

— ¿Correr bajo la lluvia? Eso sólo significa desastre seguro para mí.

Antes de que bajáramos del automóvil, le pedí, por no decir le supliqué a Bella que tuviera cuidado a la hora de correr. Efectivamente, como ella misma lo había dicho, en la operación Bella más lluvia más correr no daban un buen resultado en la adición; y mis suplicas parecieron entrarle por un oído y haberle salido por el otro. Al subir un escalón mientras corría su pie derecho resbaló cayendo en el otro escalón doblándose y provocando que Bella cayera. Chilló de dolor. Aventé las maletas de Carlisle y corrí a su lado.

—Carajo, Bella, lo primero que te dije ¿Por qué no puedes tener más cuidado?

—Lo tuve, pero el suelo está muy resbaloso —se quejó.

La lluvia ya nos había empapado, nuestra ropa ya se pegaba a nosotros como segunda piel, limitando nuestra capacidad de movimiento. Las gotas ya caían de mi rostro, el cabello de Bella se adhería alrededor de su bella cara.

— ¿Qué te duele? —pregunté preocupado.

—Mi pie —se quejó.

Tomé a Bella en mis brazos con sumo cuidado y comencé a subir las escaleras hasta el departamento. Procuré que en cada escalón que subiéramos no la sacudiera más de la cuente, no quería lastimarla. Papá se adelantó a nosotros con todo y maletas para abrirnos la puerta y pudiéramos pasar sin problema. En cuanto entramos en el apartamento llevé a Bella a nuestra habitación y comencé a quitarle su ropa con delicadeza

—Necesitamos quitarte toda esta ropa empapada antes de que agarres un resfriado; después te revisaré el pie.

—Creo que únicamente fue la torcedura, ya no duele nada.

—No importa, debo revisarte.

Froté la piel de sus piernas y brazos, que se encontraba helada, para calentarla un poco. Corrí a mi cajón y saqué una camiseta limpia y unos pantalones deportivos. Regresé a su lado y me perdí en su belleza. Lucía como una diosa, hermosa y sexy, en mi cama, en ropa interior casi transparente y con el cabello húmedo.

— ¿Qué sucede? —me preguntó.

—Luces demasiado sexy para tu propio bien.

Le pedí que extendiera sus brazos para poder ponerle la camiseta.

—Deberías quitarte tú también esa ropa, sino el que terminará resfriado serás tú.

—No puedes culparme por querer que estés calientita.

Comencé a desvestirme, despegando la ropa completamente empapada y me puse mi pantalón deportivo. Saqué una manta para cobijar a Bella, se la di e inmediatamente se cubrió con ella. Me senté frente a ella y tomé con cuidado su pie lastimado, comencé a tocar, masajear y observar para ver si tenía alguna lesión.

— ¿Te duele?

—No, ya no, te dije que sólo había sido la torcedura.

—Creo que tienes razón —observé unos minutos más su pie, pero efectivamente, no había nada de cuidado. Alcé la vista y vi que se mordía su labio— ¿Qué sucede?

—Tú —fue toda su respuesta.

— ¿Qué sucede conmigo?

—No puedes hacer eso —se quejó.

— ¿Qué cosa?

—Estarme tocando como si nada, mientras luces tu perfecto torso desnudo y las malditas gotas deslizándose en él —chilló.

— ¿Estarte tocando así? —pasé mi mano a lo largo de su pantorrilla mientras le sonreía descaradamente. Me atreví a subir un poco más mi mano, hasta llegar al interior de sus muslos. Bella me atrajo hacia su cuerpo y comenzamos un beso voraz; nuestras lenguas comenzaron una batalla por dominar el beso. Estaba por adentrar una de mis manos en la camiseta cuando la puerta se abrió y apareció Carlisle.

—Hijo ¿Cómo…?

Bella me jaló más hacia su cuerpo, cubriéndose totalmente y hundió su rostro en mi cuello, podía sentir su piel caliente contra la mía.

—Lo lamento —Carlisle salió silenciosamente de mi habitación y asimismo cerró la puerta.

— ¡Dios, Edward!

—Tranquila preciosa, arreglémonos y bajemos a hablar con él.

—No, estoy muy apenada.

—Sólo nos estábamos besando —me reí.

—Sí, en tu cama y tú con el torso desnudo.

—Papá lo entenderá, no es tan chapado a la antigua.

Después de cambiarnos para mostrarnos presentables ante Carlisle y de una batalla para convencer a Bella de que bajara, estábamos sentados frente a papá.

—Papá, verás —empecé a explicar y tomé la mano de Bella entre las mías—: Bella y yo nos hemos dado cuenta que todo este tiempo nos hemos amado como dos locos y decidimos estar juntos, no nos veíamos más sin el otro. Le pedí que fuera mi novia y extraordinariamente me ha respondido que sí. Así que ahora estamos empezando una etapa donde los dos nos encontramos muy felices y juntos.

—Me lo imaginaba —tanto Bella como yo lo miramos extrañados—. Aunque no es nada extraño en ustedes tomarse de la mano, la manera de tocarse entre ustedes es distinta, su cercanía ha aumentado y no me refiero precisamente a lo sucedido en la habitación de Edward —Bella apretó mi mano, estaba demasiado apenada—. No quiero que se avergüencen de eso, son jóvenes, lo entiendo, sin embargo, me gustaría saber si están actuando de manera responsable.

—Por supuesto que sí —respondió Bella.

Había continuado usando el condón, pero Bella y yo temíamos que en algún momento la pasión y el deseo nos dejara llevar y se nos pasara por completo el usarlo. Además, que ambos deseábamos sentirnos el uno al otro sin la barrera de látex, cosa que seguía sin ocurrir y moría por sentirla de esa manera. Bella había decidido visitar al ginecólogo y ese mismo día la habían inyectado, había optado por la inyección trimestral para evitar olvidos y desajustes al tomar la pastilla; de esa manera sólo tendría que visitar al médico cada tres meses.

—Ante las circunstancias creo que es mejor que me vaya a hospedar a un hotel.

—No, no, Carlisle, por favor quédate —le pidió Bella—. Yo, bueno, ya habíamos quedado en que yo me quedaría estos días con Alice —miré a Bella contrariado. Ese no era el plan ¿Por qué lo estaba haciendo? Yo le había pedido se quedara conmigo.

—Chicos, no quiero importunarlos.

—No lo haces ¿verdad Edward? Ese siempre fue el plan.

—No papá, no lo haces —respondí resignado ¿Qué más podía hacer?

—Voy por mis cosas antes de que se haga más tarde —Bella me sonrió y me dio un beso en la mejilla antes de levantarse. Decidí acompañarla y la seguí.

Acompañé a Bella hasta el departamento de Alice; seguía sin agradarme ni una puñetera pisca el que Bella se quedara con Alice. Me sentía molesto, habíamos quedado en continuar durmiendo juntos.

—Para que sepas que no estoy nada contento con esto —puntualicé mientras bajábamos las escaleras.

—Por favor, Edward, no me sentiría cómoda durmiendo contigo después de lo que pasó.

—Y yo no me voy a sentir cómodo durmiendo lejos de ti, pero veo que dormir conmigo no es precisamente lo que tú quieres.

—Edward no es eso, amo dormir contigo. Además, le caerá bien a Alice no dormir sola en el apartamento que estuvo compartiendo con Jasper —agregó cuando llegamos al apartamento de Alice.

—Da igual Bella, diga lo que diga no te vas a quedar —le di un beso en la mejilla y me fui.

Me la pasé dando vueltas en la cama, en cuanto comenzaba a conciliar el sueño se hacía notoria la falta de calor de Bella. Creía que sería la noche más larga de mi vida. No sólo no tenía a Bella a mi lado, sino que también me había enojado con ella.

Un mensaje me sacó de mis cavilaciones, tomé el teléfono y me sorprendió ver el número de Bella en la pantalla; ya era tarde para que estuviera despierta. Inmediatamente lo abrí.

Edward, lo lamento, no quiero que te enfades. B

Sonreí como bobo al mirar la pantalla. Ella tampoco podía dormir. Me reconfortó saber que también le hacía falta.

No, preciosa. Discúlpame a mí, entiendo que te sintieras incómoda. Te amo. E

Le di enviar al mensaje y a los pocos minutos ya tenía su respuesta.

Yo también te amo; prometo recompensarte cuando tu papá se vaya. B

Ya lo estoy deseando. E

A la mañana siguiente pasé temprano por Bella y Alice. Saludé con un casto beso a mi novia, nos pedimos disculpas por la pelea del día anterior y después las llevé directamente a su escuela. Alice, ya se notaba un poco más animada, por lo menos las compras ya volvían a entusiasmarle. Lástima que Bella tuviera que pagar por ello.

— ¿Ya has pensado en cómo le dirás a papá que has terminado con Jasper?

—Sí, he quedado con él saliendo de la escuela, pasará a recogerme para ir a comer y platicaré con él —suspiró.

—Tranquila, Alice —le dijo Bella.

—Al hablar con él se hará más real —agachó su cabeza.

—No me gusta verte así, duende.

—Lo lamento —susurró.

—No tienes nada por qué disculparte.

Llegamos a su escuela y Alice se bajó dándonos tiempo a Bella y a mí para despedirnos. Tomé a Bella de su cintura y la dejé sobre mi regazo.

—Edward, nos van a ver —dijo entre risitas mientras hacía mi asiento para atrás y darnos más espacio.

— ¿Te importa? —pregunté mientras hundía mi rostro en su cuello.

—Para nada —comenzó a acariciar el cabello de mi nuca.

—Te extrañé ayer —le di un beso en su cuello.

—Y yo a ti —soltó una risita por las cosquillas provocadas por mi beso.

—Bésame —le pedí.

Su mano colocada en mi nuca empujó mi rostro hacia el suyo y unió nuestros labios. Su aliento mismo sabía a fresas, ella era mi fresa andante. Sus dulces labios, carnosos y suaves se movían tentadoramente contra los míos. Su lengua delineó mi labio inferior, y antes de que pudiera apoderarse completamente de mi boca, adentré mi lengua a la suya. Un par de golpecitos en la ventanilla nos hizo separarnos, giramos para ver quién era. Al otro lado Alice nos hizo señas de que se hacía tarde. Mordisqueé el labio inferior de Bella y después la deje ir.

— ¿Vendrás por mí? —preguntó Bella.

—Por supuesto que sí.

La semana pasó rápidamente, a Carlisle sólo le quedaban un par de días en New Haven, y no quería ser grosero, en verdad me encantaba que estuviera con nosotros; me ayudaba a comprender mejor los movimientos de la empresa, y disfrutábamos del tiempo que pasábamos como padre e hijo; pero extrañaba a Bella, casi no la había visto en los últimos días, y ni que decir de extrañarla por las noches. En tan poco tiempo me había acostumbrado a tener su cuerpo cálido a mi lado para poder conciliar el sueño. Por eso cuando me hizo mención que el sábado pasaría un tiempo en la biblioteca, me ofrecí a acompañarla y estar con ella.

— ¿Qué buscamos? —le pregunté mientras miraba los títulos de los libros en un pasillo al fondo.

—En específico son dos libros que un profesor me ha recomendado para aprender más sobre la obra de Bellini. Necesito investigar todo lo que pueda; próximamente llegarán unas cuantas obras de él para ser estudiadas, y quiero participar en el proyecto.

—Entonces manos a la obra, porque de que estarás en ese proyecto, lo estarás —me sonrió y fuimos a revisar los catálogos de la biblioteca.

— ¿Te parece si me adelanto a apartar un cubículo para que tengas más privacidad?

—Eres el mejor novio de todos los novios que pueda tener.

—Seré tu único novio, Bella —gruñí.

—Eres encantador —se paró de puntitas y me dio un pequeño beso de piquito.

Observé como se marchaba hacia el otro extremo ¡Joder! Precisamente ese día que me sentía más desesperado por estar con ella había decidido ponerse un vestido de mi color favorito en ella, azul, con botones en todo lo largo por la parte de enfrente y un cinturón delgado a la altura de su cintura y unos zapatos azules de piso. Sus piernas lucían increíblemente hermosas, cremosas y suaves; me ardían las manos por acariciarlas. Me ordené a mí mismo controlarme si no quería tener tremenda erección en medio de la biblioteca. Los últimos días me estaban pasando factura, ni una sola ocasión tuve de poderla tocar. Parecía un maldito adolescente calenturiento con la polla parada en todo momento.

—Sólo he encontrado uno —dijo en cuanto entró al cubículo y se sentó a mi lado—. Al parecer del otro únicamente tienen un ejemplar y por equivocación lo han prestado creyendo que había más —torció su boca.

— ¿Puedo ayudarte en algo? —ofrecí.

—Con que estés aquí es motivación y distracción suficiente —me sonrió mientras colocaba una mano en mi pierna.

—Entonces me callaré para no distraerte más.

Bella comenzó a leer y buscar en el libro que tenía en su mano mientras yo revisaba mi correo electrónico desde mi teléfono, pero Bella me distrajo de mi actividad cuando comenzó a acariciar mi pierna, subiendo y bajando su mano. Volteé a verla y al parecer ella continuaba totalmente concentrada en lo suyo, pero un movimiento en sus labios me hizo darme cuenta de su sonrisa traviesa. Pues bien, continuaría con su juego. Decidí continuar, o por lo menos fingir que seguía leyendo mi correo. La mano de Bella continuaba cada vez subiendo más hasta llegar a mi ya erecto miembro, y antes de que lo pudiera notar tomé su mano y me la llevé a mis labios para besarla, sin embargo, tomé sus dedos y comencé a chuparlos, cada uno me lo llevé a la boca y fui plenamente consciente de la respiración de Bella acelerada. Alcé la mirada y ella ya no leía más, su atención se había redirigido a sus dedos entre mis labios.

— ¿Sucede algo? —pregunté haciéndome el desentendido.

—Me estás distrayendo —me acusó.

— ¿Cómo? —me acerqué a ella sin soltar su mano— ¿Así? —le pregunté mientras hacía un lado su cabello y comenzaba a pasar mi nariz por toda la extensión de su cuello.

—Aja, sí, justamente así —comenzó a removerse en su asiento pegándose más a mí.

— ¿O así? —comencé a besar su cuello y a acariciar su pierna, deteniéndome justamente antes de llegar a donde sus muslos se unen.

—A… ajá...van a escucharnos —se quejó, sin embargo, a pesar de su argumento su cuerpo se movía buscando un contacto más profundo con mi mano.

—Sólo debemos ser silenciosos, preciosa.

Dejé de besar su cuello para buscar los suyos, sus labios corrieron al encuentro de los míos. Bella se movió de su asiento para colocarse en mi regazo a horcajadas, gimió en cuanto sintió en su centro la evidencia de mi excitación. Llevé mis manos a su vestido y desabroché los primeros tres botones de su vestido, dejando descubierto su precioso brasier blanco de satén, sus pezones ya endurecidos sobresalían en la tela. La miré directamente a sus ojos mientras me llevaba su pezón izquierdo a la boca.

— ¡Joder, Edward!

—Shh preciosa.

Bajé la copa de su brasier liberando su pecho hinchado por la excitación. Tomé su pequeña piedrecilla melocotón entre mis dedos y lo pellizqué. Callé su gemido sellando su boca con la mía. Bella comenzó a restregar su centro con mi polla más que erecta. La ansiedad acumulada en los últimos días por enterrarme en ella me estaba consumando y el que se estuviera moviendo sobre mí no ayudaba. La levanté y senté sobre las mesas que teníamos frente. Bajé la otra copa de su brasier dejando sus dos pechos desnudos.

—Eres la viva imagen de la lujuria, Bella. Me estás volviendo loco.

—Fóllame ya —pidió—. Te necesito, Edward.

—Lo haré, lo haré, Bella.

La recosté en la mesa, dejando su cabeza colgando. Levanté su vestido hasta la cintura y bajé sus bragas tremendamente húmedas y las guardé en uno de mis bolsillos traseros de mis jeans. Su hermoso coño brillaba de la humedad que había en ella. Se hizo tan tentadora para mí que no pude evitar lamer y devorar su dulce néctar. Las caderas de Bella comenzaron a moverse al ritmo de las embestidas de mi lengua. Apretaba con sus pequeñas manos la tela hecha bola en sus caderas de su vestido.

—Deliciosa —me separé de ella—. Me gustaría darte a probar de tu dulce sabor, pero no tenemos tanto tiempo.

Bella soltó un jadeo debido a mis palabras, supongo yo.

Me puse de pie y desabroché mi bragueta para dejar libre a mi más que aprisionado miembro. Bella al escuchar el ruido levantó la cabeza para observarme.

—Tendrá que ser rápido, preciosa. No sabes cómo me gustaría tomarme mi tiempo y degustarte.

— ¡Cállate y fóllame! —exigió.

Tomé las caderas de Bella para acercarla más, después tomé con una mano mi pene, que ya dolía de la ansiedad de estar dentro de ella, y me enterré en ella de una firme estocada. Piel con piel por primera vez, la experiencia de su cálida cueva al desnudo. Ella y yo.

— ¡Joder, Bella! Te siento tan malditamente caliente y suave.

—Duro y caliente. No te muevas.

—Carajo Bella, no puedo, necesito hacerlo.

—Espera, déjame disfrutarte sólo un poco más. Es la mejor sensación del universo.

Mis caderas cosquilleaban, mi polla dolía. Necesitaba moverme, necesita embestirla y sentir la fricción con su interior.

—Lo lamento —me disculpé cuando no pude continuar con su petición.

—Agh, Edward.

—Nos escucharán.

Tomé sus caderas para evitar que se moviera mientras la embestía una y otra vez. Mis movimientos se volvieron exigentes y salvajes. No pensaba, sólo me dejaba llevar por la pasión y el deseo del momento. Me incliné sobre ella para poder tomar uno de sus pechos en mi boca y succionar fuertemente de él.

—Dios sí, Edward —sus manos fueron a mi cabello, pegándome más a su precioso seno.

—Deliciosa —dije cuando me separé de ella— Eres el puto cielo, preciosa.

Jamás nos habíamos comportado de una manera tan salvaje, pero ambos lo estábamos disfrutando. Muestra de ello eras las embestidas erráticas. Sentir su carne en contacto directo con la mía me estaba volviendo loco. Sus paredes comenzaban a apretarse más a mi alrededor.

—Te sientes tan jodidamente estrecha —continué embistiendo. Necesitaba sentirla cerca, cada vez más cerca.

—Más fuerte —jadeó.

—Agárrate de la mesa —le pedí.

Bella tomó las orillas de la mesa y se aferró a ella mientras yo me seguía moviendo violentamente en ella. Llevé mis manos a esos preciosos montículos y acaricié sus pezones, sintiéndolos duros y suaves.

— ¡Oh Dios, sí Edward! —echaba su cabeza hacia tras mientras cerraba sus ojos.

—Necesito que me mires o pararé —dejé de moverme, lo que no le gustó para nada a mi amigo de allá abajo.

— ¡Joder, Edward, no!

— ¡Mírame! —rugí.

Ella alzó su cabeza y abrió sus ojos. El placer estaba dibujado en cada milímetro de su precioso rostro. Bella era tremendamente hermosa, pero cuando hacíamos el amor su belleza se volvía mil veces más perfecta. La levanté, dejándola sentada sobre la mesa y tomé posesión de sus labios mientras volvía a moverme, esta vez de manera lenta pero firme. Entre cada choque de nuestros cuerpos soltaba un jadeo que acallaba con un beso. Su cabello ya se encontraba totalmente revuelto, sus pechos adquirieron un hermoso color rojo por mis caricias. Bella se aferró de mis caderas envolviendo sus piernas a mi alrededor.

—Te siento tan adentro —gimió.

—Vamos, Bella, sólo un poco más.

Su coño prácticamente comenzaba a estrangular mi pene. Se hacía más difícil moverme y mi orgasmo estaba a la vuelta de la esquina.

—Preciosa, me estás apretando tan deliciosamente.

Llevé mis manos a ese precioso culo que tiene y la pegué más a mi cuerpo. Un poco, sólo un poco.

—Edward, por favor, por favor —susurró, sabía que estaba haciendo todo para controlarse y no gritar—. Estoy cerca, muy cerca — ella misma comenzó a mover sus caderas recibiendo cada uno de mis golpes en su interior. Cuando sus paredes comenzaron a palpitar no lo pude aguantar más y me vacié dentro de ella; gruñendo mi liberación, mientras Bella mordía mi hombro para no gritar la suya.

Esperé a que nuestras respiraciones se calmaran para llevar a Bella conmigo a la silla. Su rostro se encontraba ligeramente sonrojado, su cabello terminó hecho un desastre y su vestido se encontraba todo arrugado de la cintura hacia abajo.

—Eso ha sido… —empecé.

—Caliente —terminó ella.

—Sí, algo así —ambos reímos.

Nos acomodamos la ropa, Bella se recogió su cabello en un moño improvisado agarrado únicamente por un bolígrafo. En cuanto terminamos de arreglarnos y estar más calmados salimos del cubículo.

—Justamente iba a ir a tocarles, su tiempo está por acabarse —dijo una de las bibliotecarias.

—Oh descuide, hemos terminado. Hemos aprovechado el cubículo muy bien —le sonreí, pero recibí un codazo por parte de Bella. Tomé su mano y salimos hacia el estacionamiento— ¿Por qué ha sido el codazo?

— "Hemos aprovechado el cubículo muy bien" —dijo tratando de imitar mi voz. Solté una carcajada.

—No puedes negar que a ese cubículo se le ha dado el mejor uso que cualquier cubículo pueda tener —la atraje hacia mí y bese dulcemente sus labios—. Te extrañaba.

—Y yo a ti —acarició mi rostro y decidí perderme en su caricia.


¿Qué tal chicas? Veo que están un poco preocupadas por Alice y Jasper y por el momento están de parte de Jasper, y en eso estoy totalmente de acuerdo. ¿Se arreglarán las cosas? Sí, por lo menos se aclararán. ¿Volverán a estar juntos? Realmente no lo sé. Pasarán algunas cosas y tengo un plan para Alice.

Reviews a responder: Cary primero que nada, una enorme disculpa, me di cuenta que se subió el documento sin la actualización donde respondía tu comentario y lamento eso; en cuanto a tu review actual vemos que todo esta más que bien con esos dos xD... Tania, sí hay que tenerle un poco de miedo. Algún lector anónimo tienes toda la razón en pensar en el tremendo dolor de cabeza que nos dará y en cuanto a Alice y Jasper creo que no se solucionarán las cosas pronto ;D. Blankitapia sí es diferente ver a Alice así, de hecho me ha costado imaginarla y tratar de escribirlo. Muchas gracias por leer :D. Pera l.t pues sí, como lo dices, Alice la tendra bastante difícil, pero tengo un plan para ella ;) Gracias por leer

NOTA: Presiento que tendré que correr a esconderme en cuanto lean esto. Primero comienzo ofreciendo una disculpa por mi próxima falta de responsabilidad en las próximas tres semanas más o menos. ¿Recuerdan que les he comentado sobre mi tesis y el proceso de titulación? Bueno, pues ya estoy en el último paso para lograr mi acreditación y obtener mi título en mi licenciatura. El punto es que ya tengo fecha de examen recepcional que está programada para mediados de febrero, entonces las próximas semanas estaré al cien enfocada en preparar mi exposición, estudiar y todo lo que implica, así que pido paciencia para la próxima actualización. En verdad una enorme disculpa u.u