¡Hola!
Gracias a Sadie Black, Wissh, Nochedeinvierno13, Neideen Halse y Marice Nieve por sus reviews.
XXIV
Para probar el antídoto
o—o
Tom nunca ha tenido tantos problemas para controlar a James.
Los ataques del joven para tratar de recuperar el control sobre su cuerpo no tienen orden ni concierto, casi ni racionalidad. Tom es consciente de que con cada intento fallido el organismo de James se deteriora un poco más y de que si le devolviera la voluntad el joven dejaría de hacerse daño, pero no va a hacerlo. Sólo estará en ese cuerpo un par de horas más. Mucho tiene que hacer James para que eso suponga un problema, y de momento sus cortos quince años de experiencia le dan una considerable desventaja. Es la primera vez que Tom se toma realmente en serio el controlar al joven.
En realidad controla a dos, piensa. Tiene detrás al joven Slytherin con el que se ha encaprichado James, prácticamente comiendo de su mano porque la curiosidad lo corroe. En cuanto cumpla la función para la que Tom lo necesita, aunque originalmente el muchacho sólo supusiera un estorbo, descubrirá que la curiosidad mató al gato.
Lo escucha preguntar algo. En su prisión, James sigue gritando y tratando de escapar.
Tom los ignora a ambos y aprieta el paso, internándose más y más en el bosque. Tras él, Elijah empieza a tener problemas para seguir su ritmo. Tom no se preocupa. Sabe que el joven será perfectamente capaz de ir tras él; si algo ha demostrado es que no es estúpido. No sería un mal mortífago.
Tras casi media hora de camino llegan a su destino. Tom se detiene y contempla su obra. No es mucho, apenas un pequeño tejado de madera para proteger el caldero de la lluvia y algunos hechizos alrededor para evitar que se acerquen los animales, pero es suficiente.
Agitando la varita de James, Tom enciende el fuego que hay bajo la poción, de un tono azulado, y aparta el tejado para que el vapor ascienda hacia el cielo. Saca raíz de asfódelo y una daga del bolsillo y corta una pequeña porción que echa al caldero, haciendo que el líquido se vuelva del color de la sangre.
—¿Qué es eso?
Tom sabe que tiene que darle una explicación al muchacho. La mínima.
—Estoy investigando—explica—. Se supone que es veneno—en realidad, Tom lo ha bautizado como amaldiente y su función es aunar todos los pedazos de su alma, que están a buen recaudo en los bolsillos de la túnica de James, y separarla de la del chico.
—No, si ya decía yo que era algo que no debías hacer—murmura Elijah—. ¿Se puede saber para qué quieres hacer veneno?
—Para comprobar si funciona el antídoto—responde Tom. Saca una botellita llena de polvo brillante (compuesto por sangre de unicornio deshidratada, hoja de mandrágora triturada y pétalos de crisantemo machacados) y se la tiende a Elijah.
—Espera—él sacude la cabeza, los ojos grises enturbiados por la preocupación y la incredulidad, mientras observa la botellita (restituyente, fundamental para que su propia alma mutilada pueda escapar del cuerpo de James)—. Me estás diciendo que vas a probar un veneno y quieres que yo te dé el antídoto. Es peligroso.
—Sin riesgo no hay descubrimiento—replica Tom, encogiéndose de hombros.
—Sí, y de valientes está el cementerio lleno—Elijah no parece ni remotamente convencido—. ¿Y si no funciona? ¿Qué hago con tu cadáver?
Tom piensa que no necesitará preocuparse por eso. Él ya tiene una idea bastante aproximada de lo que hará con el cuerpo de James cuando recupere el suyo.
—Funcionará—le asegura; está convencido. Saca la copa de Hufflepuff, el guardapelo de Slytherin y su diario del bolsillo. Sabe que sería más efectivo si utilizara todos sus horrocruxes, pero no tiene forma de recuperar el resto. De todas formas, está seguro de que funcionará. Los echa al caldero y mueve la poción con su varita.
Pese a que no está permitiendo a James asomarse al exterior, Tom lo nota revolverse con más ímpetu; debe de intuir que le queda poco tiempo.
Apaga el fuego y hace aparecer un vaso en el aire. Escucha un comentario de Elijah sobre la magia no verbal, pero no le presta atención. Hunde el recipiente en la poción y lo saca lleno de ese líquido que parece sangre.
—¿Seguro que quieres hacer eso?—inquiere, aferrando la botellita con más fuerza.
No. No. No. Por favor.
—Claro. A tu salud.
Tom finge que brinda con alguien invisible antes de llevarse el vaso a los labios y beberse su contenido.
