Bien, pensaba subir esto el lunes, pero no alcancé, Martes actualiza Tenshiko así que ni hablar. Miércoles y jueves estuve sin Internet, así que actualizo hoy.

De los Akatsuki no hay en este capitulo, pero en el próximo habrá de Yahiko, de Yoriko, que se que Pete me lo ha estado pidiendo.

El titulo es cursi y parece que no tiene mucho que ver (esto ya es costumbre), pero bueno, al fin y al cabo eso a nadie le importa.


Las Formas del Amor

- ¡Ma, me voy al concierto de FLOW! - grité mientras bajaba de a saltos la escalera.

- ¡Un momento Tsuki!

- Llevo recordándotelo toda la semana - dije encarándola molesta.

- ¿A que hora vuelves?

- Ya te lo dije, no estoy segura... Tarde.

- ¿Con quienes vas?

- Amigos de la academia... Seguro iremos a comer después.

- ¿Vas con Inuzuka? - gritó mi hermano insidiosamente desde la cocina.

- ¿Quien es Inuzuka? - preguntó mi madre algo alarmada.

Mamá pasó la mitad de mi adolescencia lidiando con mi rebeldía, mis bajas notas, mis problemas en la escuela, mis piercings y mi actitud en general. Pero podría asegurar que mi madre no estaba lista para lidiar con un posible novio y menos si mi hermano metía cuchara...

- El chico con el que va a tocar los domingos. Por cierto Tsuki, ¡no olvides los preservativos!

- ¡Shirouga Tsuki! - exclamó mi madre.

- Déjalo mamá, lo que pasa es que intenta inculparme sus pecados... - respondí burlona. Claro. Como si yo fuese a intentar algo con Kiba. Lo quería mucho pero no de esa forma.

- ¡Kaitou! - gritó mi madre y se dirigió a la cocina para averiguar el significado de mis palabras.

Sonreí mientras me arreglaba el peinado en el espejo de la entrada. Kiba dijo que me pasaría a buscar a las siete. No podía creer que iba a pasar una noche increíble con mis nuevos amigos.

Sonó el timbre y abrí la puerta de golpe. Kiba estaba en el umbral esperando sonriente. Antes de que pudiera saludar, mamá salió de la cocina con la intención de inspeccionar a mi "cita". Aunque siendo que íbamos con un grupo bastante grande no se le podía llamar así, claro que mi madre no tomaría eso en cuenta.

- Buenas tardes Shirouga san - dijo Kiba respetuosamente.

- Buenas tardes, Inuzuka kun - contestó mi madre mirándolo con algo de recelo. Seguro que no le gustaron nada las marcas que llevaba Kiba en las mejillas.

- Eh, bueno... - Dije mirando hacia la calle donde un hermoso vehículo negro increíblemente familiar esperaba con el motor encendido. - veo que nos esperan, adiós mamá.

- Un momento, ¿quien los lleva? - preguntó algo cortante.

- El hermano mayor de un amigo, no se preocupe, la vamos a cuidar bien. - dijo Kiba exhibiendo esa media sonrisa que le daba siempre un aspecto algo travieso.

- Portaos bien y no hagáis ninguna tontería - dijo mi madre severa antes de cerrar la puerta y dedicarse a espiar por detrás de las cortinas.

- Dios, que se pone pesada a veces...

- ¿Siempre es así?

- No, lo que pasa es que no esta acostumbrada a que yo salga con chicos, y mi hermano no mejora las cosas... El fin de semana pasado no puso problemas porque estaban Miyu y Konan.

Dentro del auto nos aguardaban Naruto, Kankurou y Sasuke, quien aunque me caía más o menos mal igual era tolerable.

- ¿Itachi? - pregunté sorprendida en cuanto reparé en quien conducía

- Mi madre me obligó a llevarlos. - respondió divertido. - supongo que no quería que el pequeño Sasuke anduviese solo de noche.

- ¡Cállate! - replicó este furioso.

Cuarenta minutos más tarde estábamos en el estadio de a-nation buscando a Gaara y algunos otros que vendrían. Itachi nos iría a buscar al café Aoyama cuando terminara.

- ¡Eh Sasuke! - exclamó Suigetsu mientras se habría paso entre la multitud. Detrás de él venían un chico con ropa algo gastada y holgada y el cabello desordenado y rojizo método debajo de una gorra. Cuando se acercaron más me di cuenta que era una chica de mirada desafiante y largo cabello rosado obscuro metido en el gorro era Tayuya.

- ¿O'Callagan? - preguntó Kankurou sorprendido. Esta le devolvió una mirada dura.

- Suigetsu... - dijo Sasuke en un tono que claramente exigía explicaciones.

- Juugo no podía venir, iba a pasar el fin de semana con su padre y Kimimaro esta enfermo otra vez, así que invite a Tayuya. No iba a desperdiciar la entrada - respondió este encogiéndose de hombros.

- ¿Por qué están ellos aquí? - le susurré a Kankurou.

- Sasuke iba a venir con Juugo y Suigetsu, y Naruto se enteró e insistió en que viniésemos todos juntos. - me susurró de vuelta.

- Aquí estaban ustedes, vamos que se nos hace tarde. - dijo Gaara apareciendo de la nada, acompañado de dos jóvenes que parecían ser unos cuantos años mayores que nosotros. El primero un tipo alto y moreno de ojos sagaces y calculadores que nos miraban con una extraña expresión. El segundo era bajo, de tez morena y aspecto pulcro. Parecía aburrido y nos miraba como si no valiese la pena gastar su tiempo con nosotros.

- Matsuda Takashi, Odama Ichiro - dijo el pelirrojo señalando al más alto y luego al tipo bajo - ellos son los que hicieron el arreglo.

- ¡Gracias por eso dattebayo! - se lanzó Naruto a saludar.

- No hay de que - contestó Matsuda.

- ¿Quienes son exactamente estos tipos? - preguntó Kankurou en voz baja a su hermano.

- Trabajan para la disquera.

- Con razón. ¿Como...?

- Larga historia que por lo demás no es de tu incumbencia - le respondió Gaara en un tono frío.

- Soy tu hermano, si me incumbe. - lo oí murmurar cuando se alejaba Gaara.

Entramos y tuve ocasión de conocer más a Suigetsu. Me pareció un poquito arrogante, pero no tanto como Sasuke, y era mucho más sociable. Es algo molesto a veces, pero un tipo simpático. A Odama parece que no le agradamos para nada, y de seguro que a Temari le daria un ataque cuando supiera que estaba entablando una conversación con su enemiga jurada, quien por lo demás era bastante tratable. Se podía mantener una charla agradable con ella si no soltaba palabrotas cada dos por tres.

Matsuda san nos llevo por detrás, evadiendo a la multitud y acabamos bastante adelante. Una vez allí Kiba se encargo de alejarme lo mas posible del amigo de Gaara, que me seguía mirando de una forma muy desagradable y hasta Naruto lo había notado. Tayuya solita se alejó de el en cuanto paso junto a él y este la miró como estudiándola.

- ¿Como fue que acabaste aquí? Iba a ser una salida de chicos, o eso me dijo Suigetsu - me preguntó Tayuya.

- Suigetsu no sabía que yo venía. Me colé. Tenten iba a venir, pero al final dijo que prefería ir en dos semanas más con Temari a ver a Utada Hikaru.

- Yo a Utada no la trago.

- No me gusta mucho como canta, y se apellida igual que los gemelos esos. ¿Que música te gusta?

- El rock, pero también el rap y el metal. Nada de ese pop de niñas. - dijo haciendo una mueca - También me gusta mucho la música instrumental. Toco flauta traversa.

- ¿De veras? Yo toco guitarra.

- Me han dicho que te mudas bastante, ojala estés para cuando venga L' Arc en Ciel a fin de año.

- No me lo pierdo por nada - dije con convicción. La verdad es que me sorprendió verla acá, no pensé que fuese la clase de chica que Suigetsu invitaría a un concierto. Por como yo lo veía en clases, me parecía mas la clase de chico que invitaría a una chica como Ino. Tayuya iba a decirme algo y fue cortada por el sonido de fans gritando, seguido por el estruendo de los primeros acordes de "Go!". Se encendió la luz sobre el escenario y empezó el concierto.


- ¡Estuvo increíble! - exclamó Suigetsu cuando salíamos.

- ¡Alucinante! - corroboró Naruto mas fuerte de lo normal. Habíamos estado tan cerca que por poco nos quedamos sordos. Tayuya y yo comentábamos emocionadas lo cerca que habíamos estado de Asakawa Koshi; el segundo vocalista.

- ¡Estábamos súper cerca! ¡Y joder que se veía guapo! - exclamó Tayuya.

- No puedo creer lo cerca que estuvimos... - respondí yo aun con la emoción metida en el cuerpo.

- Vamos a tomarnos un café, ¿que dicen? - dijo Kiba

- No creo que necesites más energía... Estas casi peor que Naruto - le respondió Gaara sonriendo ligeramente.

- Yo voto por ir a comer algo - dijo Suigetsu. - Muero de hambre.

- Yo igual. - dijo Kankurou.

- ¿Vamos al WacDonald? - volvió a preguntar Naruto a gritos.

- Haz el favor de no gritarme en el oído, dobe. - gruñó Sasuke.

- Yo debo marcharme. Nos vemos Sabakuno. - se despidió Odama. - Vienes Takashi.

- No. Me quedo a conocer un poco a estas señoritas. - dijo mirándonos a Tayuya y a mi con esa expresión medio lujuriosa que tenía… Maldito pervertido.

- ¿Por qué vino Tayuya? - me preguntó Kiba mientras caminábamos.

- Yo la invite. - dijo Suigetsu detrás nuestro. - pensé que le gustaría distraerse un poco.

- ¿Distraerse de que? ¿De su trabajo como matona a sueldo? - dijo Kankurou burlón.

Vi como Tayuya caminaba ahora algo más adelante. Parecía ensimismada en sus pensamientos. Y no reparaba en lo que Sasuke le decía.

Una vez en el WacDonald me senté lo más lejos posible de Matsuda y deje que mi mente descansara de pensar demasiado. Kiba, Naruto, Kankurou y Suigetsu competían en quien se metía mas papas a la boca, Tayuya ignoraba a Matsuda y Sasuke y Gaara hablaban en un tono educado pero receloso que hacia patente la tensión entre los dos. Estaba cansada, pero me sentía feliz. Era increíble como había conseguido encajar de alguna manera en esta escuela. Eran gente muy especial. Tan diferentes, pero tan tolerantes a la vez. Me maravillaba como se consideraban entre si una familia, como se protegían y defendían, como peleaban como hermanos pero en el fondo eran los mejores amigos del mundo.

Pensé en Konan, Yahiko y los otros, en la suerte de hermandad que tenían. A su manera, eran tan buenos amigos como mis compañeros de clase. A su manera, en el fondo, eran iguales. ¿Como es que dos grupos de gente tan diversa, pero entre si tan unidos se odiasen tanto? Sobre todo cuando en el fondo pensaban lo mismo, tenían ideales semejantes.

Suspire cansada y fije la vista en Sasuke. Sus ojos negros, fríos, ese cabello azabache. Esa mueca de desprecio y superioridad que asomaba ocasionalmente pero que aun así lo hacia ver guapo... Con razón a la mayoría de las chicas les gustaba. ¿Pero que había mas allá? Sasuke había demostrado, en las pocas ocasiones que había hablado con el, poseer una aguda inteligencia y un alto grado de cultura. Seguro que sería muy interesante conversar con el, lastima que sea tan arrogante y nunca se haga un tiempo para los humildes mortales como nosotros.

- ¿Que miras tanto Shirouga? - me dijo en un tono indiferente al cabo de un rato.

- Tu nariz esta algo torcida, o tal vez es por la mueca que pones. - respondí en un tono similar al suyo, sin pensar realmente en lo que estaba diciendo.

- ¿Te has visto la tuya? Combina con tu cara de mora-crema - replicó molesto.

- De hecho si. Es algo pequeña pero por lo demás bien respingadita gracias. - dije burlona - por otro lado la tuya va perfecto con tu cabeza de culo de pollo.

Sasuke me miró como si nunca si hubiese fijado bien en mi cara, luego recobro su mascara de indiferencia y aparto la mirada con desprecio.

- Hace tiempo que no veía a una chica decirle algo así. - dijo Gaara divertido.

- El sr. Uchiha necesita que alguien le recuerde que no todo el mundo lo idolatra.

- ¿Y tu vas a ser esa persona?

- No creo que Sakura o Ino vayan a hacerlo, si hay una vacante la tomo.

Gaara soltó una risa. Me gire para encararlo mejor y me encontré con sus ojos usualmente inexpresivos, clavados en los míos, una ligera sonrisa asomando de ellos.

- Eres extraña.

- ¡No! ¡Enserio! - dije con sarcasmo. - ¿Cual fue tu primera pista?

- Tu cabello. - me dijo muy serio. Tal vez demasiado serio. ¿Habrá entendido la broma?

- Bah. El tuyo es rojo. ¿Eso es normal acaso?

- En Europa si.

- Esto es Tokyo cariño.

- Lo se. Tengo ascendencia Irlandesa.

- Ahh, por eso Temari es rubia natural.

- Exactamente. ¿Lo disfrutaste?

- ¿Que?

- El concierto.

- Ahh. Si. Muchas gracias por invitarme.

- Te invitaron Kiba y Naruto, agradéceles a ellos.

- Ya lo hice, y bastante efusivamente. ¿Como conseguiste colarnos tan adelante tan barato?

- Eso es un secreto. - me dijo serio.

- Vale. Cuéntame algo de ti.

No respondió y aparto la mirada. Sus ojos volvieron a reflejar esa soledad con la que me encontré el día que lo conocí. Gaara estaba envuelto en una niebla de misterios. Parecía la clase de persona que hubiese matado a alguien. Oscuro y secretico, con un toque de ira. Su persona inspiraba a una sola palabra y esa era "peligroso". Daba el aspecto de ser algo más que un pandillero callejero y si me fijaba en como la gente lo miraba, no era precisamente bienvenido en la sociedad. Se me hacia similar a Pein e Itachi, con la diferencia que a ellos los conocía bien y sabia que no eran lo que aparentaban. Bueno, Itachi mas que Yahiko. Gaara en cambio... Me aterraba al mismo tiempo que me fascinaba. Ese mismo sentimiento que me produjo Itachi cuando lo conocí...

Volvió la mirada hacia mi y sentí un escalofrío recorrerme la espalda al mismo tiempo que su mirada penetrante me llenaba de adrenalina. Adrenalina en respuesta a un peligro desconocido. Por primera vez caí en la cuenta que Gaara no era alguien a quien tomar a la ligera. Pero no podía tampoco negar la fascinación que sentía por saber que escondía al otro lado de esos orbes verde-azulados.

- ¡Gaara, si vas a besarla que no sea en frente de nosotros! - exclamó Naruto.

Me sobresalte al descubrir que estábamos muy cerca el uno del otro. Me aparte de un salto, extremadamente sonrojada y gritando.

- ¡No digas imbecilidades Naruto! ¡Mira que eres tonto! - y cosas por el estilo. Me sentía como una completa idiota, y entendía a la perfección por que Sakura le golpeaba tanto.

Mientras Kankuro y Kiba se reían me levanté y, prestando oídos sordos a lo que decían los chicos, fui derecho al baño. ¡Por que Naruto tenía que decir esas cosas! ¡Y para colmo, no solo enfrente de Kankuro y Kiba, sino que del mismo Gaara!
Me enjuague el rostro, el cual me ardía como si llevase dos horas tomando sol y cuando iba a marcharme Tayuya salió de uno de los cubículos. Estaba tan distraída que ni había notado que no estaba en la mesa.

- Vaya, ¿también escapaste? - me preguntó.

- Err, si. - contesté sin entender muy bien.

- Ese tarado de Matsuda no cesaba de insinuárseme. No sé que se cree ese cabrón.

- Hombres. - suspiré encogiéndome de hombros.

- Vamos, no todos son así. Tú lo sabes tan bien como yo. - Alce una ceja confundida. - Tu también pasas tiempo con un montón de cabrones, el grupo ese de Pein. No creas que no lo se. El marica de Kabuto se la pasa hablando de la "nueva adquisición" de Akatsuki, creo que te tiene algo de miedo.

- ¿Kabuto?

- Yakushi Kabuto. Un amigo, por así decirlo. Bueno, no es que te tenga miedo a ti en particular, sino a lo que puedas hacer. La gente no entra a Akatsuki así porque si, alguna habilidad especial tienes que tener, y eso es lo que teme ese marica cuatro ojos.

- ¿Ese tío de los lentes? ¿El líder de la Banda del Sonido?

- Ese. Ustedes son nuestros rivales principales y a Kabuto no le ha hecho mucha gracia que una guarra punk como tú se halla unido a ellos. - "¿guarra punk?"

- ¿Así que rivales?

- Ah, realmente no te han dicho nada, o no eres tan lista como pareces. Ellos son nuestro principal oponente, o sea, tú y yo estamos en dos bandos diferentes pendeja.

Pase por alto su comentario y me concentre en la nueva información. Bandas rivales. ¿Rivales de que?

- ¿Que teme Yakushi de mi?

- No se. Te ves algo parecida al gótico ese... Pein. A lo mejor cree que tienes sus agallas. Aunque en mi opinión te pareces mas al enano psicópata. Les he visto la misma mirada asesina. Si, te vi el otro día con la rubia pija esa, Stacey. Si es por eso entiendo a Kabuto. Personas como tu causan problemas tarde o temprano… Yo que tu me ando con mucho cuidado - finalizó marchándose.

¿Enano psicópata? ¿Que mirada? Yo sabía que podía tener una mirada bastante intimidante, pero de ahí a causar miedo, o aunque sea respeto, en alguien como Yakushi... Sea como sea, Itachi me debe algunas explicaciones.

Salí algo confusa y me acerqué a la mesa. Al sentarme junto a Suigetsu note las miradas socarronas de Kankurou y Kiba. Mierda. Las palabras de Tayuya me habían hecho olvidar por completo la razón por la cual había huido a los lavabos.

- Cállate. No. digas. Nada. - dije levantando una mano en frente de Kankurou, al mismo tiempo que evitaba mirarlo, antes de que abriese la boca.

- Si no he dicho nada.

- Y no lo hagas. Tu tampoco. - dije volviéndome a Kiba.

Naruto, ajeno a lo que había dicho anteriormente, conversaba con Gaara, el cual parecía algo molesto. ¿Seria por lo que había dicho el rubio? Probablemente.

- ¿Que miras tanto? - le dije a Sasuke al cabo de un rato. Este me lanzo una de sus miradas Uchiha y se dio la vuelta.

- Tus cicatrices. - me dijo Suigetsu. - es muy extraña. ¿Por eso te las cubres con el cabello?

- Si. - respondí con tono de "no quiero hablar de ello". Tengo tres cicatrices blancuzcas. Dos bajo el ojo derecho, como si un gato me hubiese arañado, y que cubro con un flequillo similar al de Ino y otra que va de mi sien derecha hasta mi clavícula cruzando mi cara justo delante de la oreja. Esa es algo más fácil de ocultar ya que no esta tan a la vista. Pero las otras dos no, por eso siempre ando con el cabello en la cara.

- ¿Tuviste un accidente? - insistió Suigetsu.

- Algo así.

- Yo tengo una bien fea en el antebrazo que me hice cuando era niño. Estaba jugando con mi hermano y me caí de un árbol.

- Yo tengo una bajo el labio, de una vez que Sakura me golpeo. - dijo Naruto sumándose a la conversación.

- ¿Tu amiga pelirrosa? - pregunto Suigetsu. - golpea bien fuerte.

- ¿Tu también te caíste de un árbol Tsuki? - me pregunto Naruto.

- Err... No. Fue un gato.

- ¿También te mordió la muñeca? - preguntó Gaara en un tono plano.

- ¿Ah?

- La muñeca. También tienes una marca blanca allí. - dijo impaciente mientras señalaba mi muñeca derecha, donde había una marca pálida en forma de media luna.

- Eeto, no allí me queme.

- ¿Cocinando? - quiso saber Naruto.

- Exactamente.

- Pues te quemaste bien feo. Yo siempre me quemo cocinando, pero nunca me quedan marcas así.

- Por que no me extraña. - dije metiéndome las ultimas papas a la boca.

- A mí una vez me mordió un perro, uno de los de mi madre. Yo estaba jugando con él y de repente me encajo un colmillo en la frente y el otro en la barbilla y…

- Casi te saca la cara –dijo Kankurou

- No exactamente… Pero había mucha sangre y si no es por Hana que le mandó el medio piedrazo al perro… Después me pusieron esas vacunas para la rabia.

- Ya decía yo que eras medio perro, ¡te transmitió sus genes! –exclamó Naruto

- ¿Y no quedaste traumado con los perros? –preguntó Suigetsu

- Eso es lo curioso, me gustan cada vez más, además solo me quedo una cicatriz en la barbilla y una hendidura pequeña en la frente.

- Yo a los seis me caí de una bicicleta y me esguincé el brazo, pero no tengo tantas cicatrices raras – dijo Kankurou

- ¿Y tu? ¿Esas del brazo, de donde las tienes? –le preguntó Naruto a Tayuya. Esta se bajó las mangas del polerón y le dirigió una mirada venenosa al rubio.

- ¡Eso no te importa! – exclamó en tono defensivo.

- Ya, ya… solo preguntaba dattebayo

- Itachi pasa a buscarnos en veinte minutos. - dijo Sasuke. - ¿quien se viene conmigo?

- ¿Me puedo quedar a dormir en tu casa? - preguntó Naruto.

- Como sea, duermes en el piso dobe.

- Yo voy contigo. - dijo Suigetsu - ¿vamos Tayuya? - esta asintió y se levantó a botar la basura.

- Hana pasa por mí en quince. ¿Te llevo Tsuki?

- Vives hacia el otro lado. A nosotros nos queda de camino. - dijo Kankurou - la llevamos.

- ¿Pero tu no te venias a mi casa? - preguntó Kiba

- Ah... Cierto. Esto... ¿Gaara, no te importa llevarla tu? ¿Por favor? - Gaara lo miró sin expresión alguna por unos segundos y luego a mi. Finalmente suspiró y asintió.

- ¿No te importa irte con él cierto? - me preguntó Kankuro. Tragué saliva.

- Para nada. - dije sonriendo de forma muy similar a Sai.

- Bien. Tayuya, nosotros te pasamos a dejar. - dijo Sasuke.

- Culo de poyo, dile a Itachi que me llame. - dije volviéndome a Sasuke. - ¿Ustedes dos que van a hacer mañana? - le pregunté a Kankurou y a Kiba mientras ignoraba la mirada asesina de Sasuke.

- Mañana temprano vamos a una pista de skate - respondió el primero.

- A ver quien llega el lunes con un brazo esquinzado. - dijo Gaara.

- Bueno Kankurou, Hana esta fuera. Vamonos. Nos vemos Tsuki. - dijo Kiba dándome un abrazo.

- Bueno, yo también me voy. - dijo Matsuda Takashi levantándose. - Gaara, consígueme el número de este ángel - dijo mirándome con una pinta de no querer intentar algo muy bonito conmigo. Le dirigí una mirada similar a las de Sasuke.

- ¿Ángel? Yo diría demonio. - rio Suigetsu revolviéndome el peinado con la mano - nos vemos punk. - añadió levantándose. Y en menos de cinco minutos me quede sola con Gaara.

- Espero que no te importen las motos. - dijo mientras se levantaba.

Lo seguí fuera y me detuve a admirar el vehículo. Nunca entendí mucho de motos, pero la Honda negra y roja me parecía tan bonita como imponente. Daba una sensación de poder, libertad y velocidad al mismo tiempo. Tres cosas a las cuales no hacia ascos. Gaara me alargo el casco y me solté el cabello para estar más cómoda. Note como me miraba frunciendo el ceño. Me puse el casco sonriendo y entonces caí en la cuenta de que pasaría el no tan corto trayecto hasta mi casa abrazada a él.

- ¿Vas a subirte? - me preguntó con impaciencia al notar que estaba inmóvil. En toda respuesta salte tras de él y me aferre a su cintura con toda confianza. Gaara pareció incomodarse ante este hecho pero no dijo nada.

- Cuando quieras. - le dije. Otra vez no respondió, se limito a encender el motor.

La sensación triple que sentía al ver pasar los edificios a decentemente rápida velocidad, el viento y el motor rugiendo en mis oídos y la sensación de que los tres, él, yo y la moto, éramos uno, fundidos en una carrera libre contra el tiempo, me embriagaba. Podría pasar horas así pensé. Contenta, hundí el rostro en el hueco en su cuello y lo abrace con más fuerza, sintiendo como se tensaba ante el contacto más próximo.

- Más rápido. - le dije al oído. Lo vi sonreír del rabillo del ojo mientras accedía a mi demanda.

- Ya puedes soltarme. - me dijo después de lo que me pareció una eternidad demasiado corta. Abrí los ojos y me di cuenta de que se había detenido frente a mi casa.

- Lo siento - murmuré mientras desenredaba mis brazos de él, disgustada ante la extraña sensación de vacío que me producía dejarlo ir.

- Te veo mañana. - murmuró mientras una extraña y nueva emoción asomaba de sus ojos; era una mirada menos dura, casi blanda. Sonreí en respuesta y le di un breve abrazo antes de rápidamente desaparecer por la puerta.

- ¿Quien era ese? - preguntó una voz detrás mío sobresaltándome.

- ¡Kaitou! Mierda, deja de hacer eso.

- Ese no era Inuzuka...

- No.

- Me pregunto que dirá mama cuando se entere de que te trajo un tío con un tatuaje en una moto.

- Me pregunto que dirá mama cuando se entere de lo que hiciste con esa rubia en asiento trasero de SU automóvil.

- Vale - refunfuñó. - no digo nada si no dices nada.

- Así me gusta. - respondí mientras subía. Desaparecí en mi habitación y me eché en la cama pensando en que la noche no podría haber sido mejor. Mi último pensamiento antes de caer rendida fue: ¿como demonios supo donde vivía? Jamás me preguntó...


bien... la verdad es que no se si sentirme orgullosa de este capitulo o ir a meterme a un pozo y no salir mas. no decido si esta bueno o demasiado cursi y cliche! Si esta muy terrible me dicen y para Himitsu me deshago de esto.

Gaara no iba a besarla, en caso de que me vallan a acusar de ooc, solo que a Naruto le gusta meter las narices donde no debe, y si Tsuki lo estaba mirando embobada bien se podría malinterpretar... Había una escena extra al final, pero la tuve que cortar porque ya estoy liando muchas historias y bien la puedo incluir después. Los dos amigos de Gaara fueron de lo primero que planee, cuando pensé esta escena no tenia pensado en meter a los del sonido (excepto a Tayuya y a Kin) o a los Akatsuki, pero ahora que lo pienso, tampoco es que hubiese podido reemplazarlos por alguno de ellos... saldrá mas de ellos mas adelante

Tengo un ligero problema, y es que estuve hablando con un lector (tu sabes quien eres) y me recomendó que me tomase la historia con mas calma, que valla más lento. Así que decidí releer los primeros capítulos, algo que no hacía hace mucho... y me dio un bajón horrible. ¡Son una mierda! ¡¿Cómo es que nadie me aviso? Pensé en borrarla y empezar a subir directamente Himitsu en español, pero no me parecio justo para ustedes, asi que lo dejo a su elección. ¿Que creen que deberia hacer? Le pregunto esto al puñado de personas que se que me van a contestar, you know who you are!


En el próximo capitulo:

Temari: chicos, ¡almuerzo familiar! No hay excusa, ¡los quiero a todos presentes!

Kankurou: ¿Es imprescindible?

Gaara: ha llegado carta de la abuela Chiyo

Sasori: oh no...

Yoriko: se un secreto de Sasuke... y tambien se que Karui ha metido la pata...

Seiren: esta chica no tiene remedio.

Karui: ¿que? ¡el bastardo lo merecía!

Suigetsu: pero claro, para eso tendrán que esperar al próximo capitulo!

(no me odies Mara)

ps: aun pienso que este capitulo esta muy... no se!