¡Hola, gente! ¿Cómo están? Espero que anden bien. Sé que desaparecí de la fas de la tierra pero es que tuve demasiadas complicaciones con mi horario. Mi hija que anda de acá para allá con el Jardín, los actos... Tuve que faltar a Boxeo para disponer de estos pequeños minutos para subir este capítulo (medio capítulo, ya que es la continuación del cap. 24). Y bueno, nada, mil quinientas disculpas. Nunca más voy a hacer fanfics largos, me di cuenta de que en mi inestable vida es muy difícil. Ah, como si fuera poco, empiezo a trabajar en unos días. Guardería, chau Boxeo y mil cosas más. Igual, don´t worry, voy a seguir actualizando, muchachos.
Bueh, dadas las correspondientes disculpas, vamos a lo nuestro.
Disclaimer: Los personajes & Lugares no son míos. No lucro con esto. El fic sí es de mi autoría.
Summary: En la parte uno lo podrán encontrar.
Dedicación: A mi sobrina. :D Soy tía por segunda vez, una amiga tuvo una nueva bebé. ¡Bienvenida, Magui!
Querido diario.
By: Belencitah.
~Capítulo veinticuatro (parte dos): Mejor amiga.~
Se sintió mal. Se sintió idiota por no haber acompañado a Maggie a buscar a su hermanita.
No tenía esperanzas, las había perdido todas, pero si algo había aprendido de aquella cándida rubia las semanas que pasó con ella era a no rendirse sin importar lo severo de la situación.
Intentar olvidar, superar… No, no había servido y solo Dios sabía lo mucho que Daryl se había esforzado en hacerlo. No podía, la chica sabía cómo meterse en lo profundo de su ser.
¿Dormir? Tampoco recordaba qué era o cómo se hacía. Sin la chica se le hacía imposible aquella tan simple y natural tarea. Había intentado conciliar el sueño después de que Maggie y Glenn salieran en busca de provisiones y la chica. Una hora, una maldita hora había pasado desde aquello y no había podido pegar un ojo.
Se levantó con pesar y volvió a maldecirse mentalmente. Debería haber ido con ellos. Quizá, quizá Beth, por una ínfima posibilidad, había logrado sobrevivir. Quizá y solo quizá, Maggie tenía razón.
Tomó la ballesta que reposaba al lado de aquél colchón fino al que llamaba cama y bajó la temblorosa escalera.
En el sector principal de la fábrica, donde normalmente hablaban e ideaban planes estaba casi vacío. A lo lejos logró divisar a Carl, quien vigilaba por una ventana al exterior.
—¿Dónde están todos? —preguntó el hombre mientras se acercaba al joven niño que, por inercia, le apuntó con el arma.
—Lo siento —comentó por lo bajo, bajando el arma del rostro de su compañero—, Maggie, Glenn y Michonne salieron en busca de provisiones. Papá y los demás están patrullando los alrededores. Solo quedamos tú, Carol, Judith y yo.
—¿Dónde está Carol?
—En el sector 3g, pasando aquél corredor —comentó señalando con el dedo un estrecho pasillo en la otra punta de la habitación.
El hombre se alejó hacia el lugar marcado mientras Carl volvía a su puesto. Caminó por el pasillo hacia una puerta con un maltrecho cartel que nombraba: Sector 3g de ventas.
Observó por unos segundos a la mujer sentada en la cama vieja de madera mientras mecía suavemente a la bebé en sus brazos esperando así calmar su pequeño llanto.
—No se porta muy bien, ¿eh? —musitó Daryl desde la puerta.
—Se porta muy bien para ser un bebé —sonrió Carol sin quitarle la vista a Judith. El llanto de la niña cesó y la mujer madura sonrió con más énfasis del que el hombre había visto jamás—. Deberías haber ido con Maggie, ¿sabes?
Y la mueca de Daryl, lo más parecido a una sonrisa que habías esbozado en mucho tiempo, se fue.
—No tiene caso, Carol —comentó casi groseramente.
—Sabes que no soy la mujer con más esperanza en el mundo pero cuando… —parecía dolerle lo que iba a decir. Daryl se apoyó mejor en el marco— Cuando Sofía desapareció jamás perdí la esperanza de encontrarla, ¿sabes? Y muchas veces es esa esperanza la que me salvó la vida, me salvó de mí misma.
—Beth probablemente haya terminado como Sofía, Carol. Las niñas así, tan buenas, no duran en un mundo devastado y a veces es mejor así.
A Carol le dolía la mención de su fallecida hija pero no dejaba de sonreirle a Judith, quien la miraba con los ojos a punto de cerrarse.
—Pero Beth no es una niña y estoy segura de que sabe cuidarse sola, Daryl.
El aludido se detuvo en sus pensamientos. Aquella no parecía la vieja Carol, era una nueva. Tenía una genuina esperanza que no había visto en ella jamás.
—¿Qué… ¿Por qué estás tan esperanzada? —se atrevió a comentar el hombre de la manera menos dolorosa. De todas formas, su amiga sabía que en aquél mundo no abundaba la esperanza y menos en una mujer como ella. Parecía que la fortaleza y la esperanza se contradecían pero al parecer no era así.
—Un bebé es un ser puro y frágil. Según tu teoría, un ser como ella —comentó mirándolo y luego a Judith, señalándola con la mirada— no podía sobrevivir pero, mírala, aquí está.
Daryl las observó a ambas, tan calmas y pacientes. La menor ya dormía dulcemente sin preocupaciones, sin dificultades. Y entonces sintió un deseo ahogante de correr al medio del bosque y buscar a Maggie, ayudarla a encontrar a Beth.
—Ve, pero bien armado y ten mucho cuidado —susurró Carol para no despertar a Judith. Parecía haber leído la mente del hombre y, en ocaciones, él creía que podía hacerlo. Su amiga lo conocía bastante bien.
Normalmente hubiera dicho algo como: "Solo no" o "Es demasiado peligroso, ya déjalo", pero no, lo alentó a correr hacia Beth.
Quizá era porque Carol sabía lo que significaba Beth en su vida incluso mejor que él mismo.
Cortito, no me odien. Los amo, no tengo tiempo y hago lo que puedo chicos, perdonen.
Bel~
