Caleb encendió otro cigarrillo y Katrina notó que cada vez estaba más impaciente. Fingiendo aun estar aturdida por el medicamento que él le administró, cerró los ojos, pero estaba completamente concentrada en escuchar al hombre y cualquier movimiento que éste hiciera.
Lo escuchó exhalar el humo por la boca y cómo ahogaba una risilla. Desde que le había vuelto a poner el emblema de Loki, inmediatamente sintió como se había puesto completamente helado y ella empezaba a sentirse mucho mejor. Si en realidad el objeto absorbía la energía de su dueño original para dársela a ella, entonces eso solo podía significar que Loki se encontraba cada vez más débil. Lo que podría traducirse en que jamás lograría llegar a donde ella se encontraba.
Pero tampoco podía quitárselo del cuello sin hacer sospechar a Caleb de que estaba completamente consciente y alerta.
—¿Te dijo que venía de Asgard—Caleb dijo de repente, seguido de una risilla burlona. Katrina recordó aquel día en el que Caleb la miró sorprendida después de encontrar en su computadora la última búsqueda de internet, sobre Asgard. Pero no, era imposible que Caleb también vinera de aquél supuesto reino que solo creía que existía en la mitología nórdica.
Caleb se giró para mirar a Katrina y se levantó. Caminó lentamente hacia donde ella se encontraba y se arrodilló frente a ella, quitando un mechón de su cara y acomodándolo detrás de su oreja. Ella abrió los ojos lentamente y lo miró, mitad aturdida, mitad enfurecida.
—Seguro te contó del bobo hijo de Odín. Una patética excusa de dios, que no puede hacer nada sin su amado martillo, que ansía ser rey de Asgard para llevarlo a su ruina... Eso no sería tan malo—añadió encogiéndose de hombros y sonrió maliciosamente. —Y luego él, el pobre hermano adoptado, recogido del campo de batalla de un reino aun más inhóspito que éste. Un gigante de hielo, de piel azul y que Frigga se encargó de realizar hechizos sobre él para hacerlo parecer un asgardiano más.
Katrina lo miró confundida. ¿Entonces no era asgardiano sino un gigante de hielo? ¿Un gigante de hielo? De no ser porque el emblema le había ayudado a deshacerse de los últimos efectos del medicamento, podría jurar que lo que estaba diciendo Caleb era parte de las alucinaciones que éste podía causar.
Aunque a decir verdad, desde que había conocido a Loki y él la había salvado, ya no estaba completamente segura sobre qué era cierto y qué era solo una fantasía.
Caleb exhaló el humo de su cigarro directamente sobre la cara de Katrina. Ella no se inmutó.
—Sé que lo odias. Sé todo lo que te gusta y todo lo que no te gusta. Y a pesar de que eres una mortal común y corriente, supiste entretener bien a Caleb Nicholls, neurólogo del hospital de Ottawa—la tomó de la barbilla y la obligó a que lo mirara a los ojos— y todo habría salido bien para ti de no haber aparecido él—gruñó, su cara ahora a pocos centímetros de la de ella, —me hubiera aburrido tarde o temprano de ti y hubiera desaparecido. Adoptaría una nueva identidad en algún otro lado…¡los midgadianos son tan estúpidos! Jamás se dan cuenta de nada. He logrado mezclarme entre ellos y pasar desapercibido durante varios siglos. O tal vez soy muy bueno en el arte del disfraz, ni siquiera el padre de todo logró encontrarme... Hasta ahora— entrecerró los ojos y el crujir de una rama captó su atención. Se levantó rápidamente, mirando hacia donde había escuchado el sonido.
Crono caminó lentamente hacia él, sus ojos azules fijos en el hombre. Katrina lo miró y alzó la ceja. ¿Acaso nadie era quien ella pensaba en realidad? ¿Había vivido engañada por todos? Ella pensaba que su vida había cambiado desde que había conocido a Loki, pero al parecer su vida siempre había sido diferente, solo que ella no sabía verlo.
—Estúpido gato—Caleb gruñó; Crono movió la cola y se sentó enfrente de él.
Desde que Caleb le había puesto el collar a Katrina, Loki empezó a sentirse más débil. Cada vez le costaba más trabajo seguir a Crono y el gato parecía caminar cada vez más rápido. Jadeando, se recargó en la pared del restaurante donde Caleb lo había abandonado unas semanas atrás. Miró hacia el lago, era de noche y no se podía ver la otra orilla.
Cuando se incorporó para continuar su camino, Crono había desaparecido.
Gruñó por lo bajo y se dejó caer en el suelo, frustrado y exhausto. Era imposible que estando tan cerca hubiera perdido el rastro del animal. En un principio no estaba seguro de seguirlo, pero en cuanto sintió su energía siendo drenada por el emblema, supo que Crono lo llevaba al lugar adecuado.
Si él lograba aguantarle el paso, claro está.
Pero también había notado que conforme se acercaba al lago, aumentaba su debilidad. Eso solo podía significar que estaba cerca. Usando las pocas fuerzas que le quedaban, se incorporó una vez más y caminó hacia el lago.
Rodearlo no iba a ser una tarea fácil. Sin embargo siguió andando, tratando de ignorar el hecho de que estaba a punto de desmayarse.
Katrina vio a Crono sentarse frente a Caleb y por un instante le pareció gracioso. Su gato, más extraño que el promedio, la había seguido hasta ahí. Era fácil para un felino encontrar un rastro. Y, ya fuese asgardiano, gigante de hielo, humano... o lo que fuera, dudaba que Loki tuviera un sentido del olfato tan agudo como el de su mascota.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó el 'click' de una bala entrando en la cámara de una pistola. Caleb le apuntaba Crono. Una vez más, el gato movió la cola.
—Por fin me voy a poder deshacer de ese infeliz animal—murmuró y Katrina volteó a verlo completamente asustada. ¿Qué ganaría Caleb al matarlo? —Porque ahora me doy cuenta que no soy el único maestro del disfraz, ¿verdad, Fenrir? — siseó y Crono siguió sin moverse, sus ojos fijos en la pistola, mirándola con cierta curiosidad.
—Caleb... —Katrina dijo débilmente y él la volteo a ver por un instante.
—Así es, Kitty, podrá parecer extraño, pero tu gato no es un gato normal— él murmuró entre dientes, pero no le reveló más información acerca de la naturaleza del animal. Crono maulló captando de nuevo la atención de ambos. —Afortunadamente para ti no es fácil retomar tu forma habitual.
Caleb acaricio el gatillo de la pistola y sonrió. Por el momento el gato no le representaba peligro alguno, pero era mejor eliminarlo antes de que otra cosa sucediera. Justo cuando estaba a punto de apretar el gatillo, otro ruido lo distrajo, haciéndolo soltar una carcajada.
—Pensé que nunca llegarías, hermano.
A pesar de que el lago solo tenía un par de kilómetros de largo, Loki se encontraba exhausto y el sentía que había caminado durante una eternidad. Además, conforme se acercaba a donde se encontraba Katrina, se iba sintiendo cada vez más débil debido al efecto del emblema. Él lo noto y con eso confirmo que se encontraba en el lugar correcto.
Deteniéndose solo por un breve instante, tomó aire y cerró los ojos. No debía estar lejos, pero el bosque era bastante extenso y tal vez le llevaría un poco de tiempo encontrarlos. Se maldijo por haber perdido el rastro del gato previamente.
Antes de iniciar nuevamente su camino, empezó a cuestionarse sobre por qué estaba haciendo esto. Sabía perfectamente que no lo hacía solo por recuperar su emblema, pero tampoco se atrevía a aceptar por completo lo que había empezado a asentir por una simple mortal. Katrina le importaba, y más de lo esperado. Incluso más de lo debido y eso era lo que lo impulsaba a seguir caminando. Sabía que en cuanto encontrara a Caleb, estaría tan débil y él aprovecharía la situación para matarlo. Sonrió amargamente pues prácticamente iba a su muerte por defender a una midgardiana.
Como asgardiano, tenía una concepción diferente del tiempo, las cosas eran con calma y la mayoría de los cambios eran tan sutiles que podían llevar un par de siglos. Pero a partir de que Odín lo había convertido en mortal y lo había enviado a la tierra, notó la diferencia y la rapidez con la que viven los seres humanos. Y él ya era parte de eso; había pasado en unos cuantos meses, de ser un asgardiano exiliado cuyo único plan era venganza contra el padre de todo, a un humano que iba en busca de alguien a quien deseaba proteger.
Y descubrió que el cambio no le desagradaba en lo más mínimo.
Comenzó a caminar una vez más, algo le decía que estaba a punto de encontrar a Katrina.
No pasaron más de veinte minutos desde que se detuvo hasta que alcanzó a ver a lo lejos dos siluetas, una recargada en el tronco de un árbol y la otra parada frente a ella con los brazos extendidos hacia otro lado, apuntando hacia el suelo. Cuando logró ver la tercera silueta supo que había llegado al lugar indicado. Y al parecer lo había hecho a tiempo. Su visión era ya un tanto nublada y estaba casi seguro de que si se acercaba un poco más, las dos figuras alcanzarían a escuchar sus jadeos y su respiración entrecortada, así que se movió lentamente y rodeó la escena para poder llegar por donde no estaba mirando Caleb.
Alcanzó a escuchar la voz del doctor Nicholls pronunciar un nombre conocido para él y alzó una ceja completamente sorprendido. ¿Fenrir? Era imposible, Odín le había hecho creer que estaba muerto. Una sonrisa sarcástica apareció en su rostro por un segundo. Al parecer, el padre de todo era tan débil que no era capaz de sentenciar a muerte a nadie en realidad y utilizaba la tierra para exiliar a todos los que no le parecían dignos de estar en su precioso y dorado reino. Un tanto patético a decir verdad. Se preguntó cómo es que no había podido reconocerlo a pesar de que el animal no se había separado de él prácticamente desde que había puesto un pie en casa de Katrina… bueno, ya tendría tiempo más adelante para averiguar eso.
Claro, si las cosas estaban a su favor.
Después cayó en la cuenta de otra cosa que llamo aun más su atención. Caleb conocía a Fenrir, entonces eso quería decir que también era uno de los tantos exiliados por Odín a la tierra. Pero, ¿quién? No lograba recordar a alguien que hubiera sido exiliado (o sentenciado a muerte, que al parecer era prácticamente lo mismo para el padre de todo) recientemente. Caminó tratando de hacer el menor ruido posible hasta que estuvo lo suficientemente cerca y una rama lo delató.
La última palabra pronunciada por Caleb Nicholls, le heló la sangre.
A Katrina le dolía la cabeza y estaba completamente segura de que no era efecto de lo que sea que le haya inyectado Caleb. Katrina no entendía nada de lo que estaba pasando y por qué había llamado Caleb "Fenrir" a Crono. El nombre también le resultaba conocido, pero lo que más le preocupaba era que no podía entender cómo era que había terminado rodeada de puros extraterrestres sin darse cuenta.
Ella había recogido al gato años atrás, mucho antes de conocer a Caleb, y solo hasta ese momento se dio cuenta de que no había sido coincidencia que lo hubiera escogido por sus ojos azules y sus manchas en las orejas; había algo más. También comprendió el odio que tenía el animal por Caleb y cómo éste prefería evitarlo. Sonrió por un segundo. Debido a Crono, Caleb no había podido pasar mucho tiempo en su departamento y ahora le agradecía por eso.
Cuando escuchó el segundo ruido, proveniente del lado contrario a donde se encontraba Crono, volteó inmediatamente y se encontró con Loki. Pero al escuchar a Caleb se quedó sin palabras. ¿Su hermano? ¿Acaso Caleb también era un gigante de hielo? Por un momento le dieron ganas de reír fuertemente, tal vez se había vuelto loca desde hace tiempo y todo esto era parte de su imaginación. Sí, no podía haber otra explicación. Miró a Loki un tanto confundida y después se sorprendió. Loki se veía igual de pálido y cansado como aquél día en que se había enfrentado por primera vez a Caleb. Si esta vez Caleb decidía atacarlo, no había duda de que lo mataría. Katrina, aprovechó la distracción de Caleb y movió sus manos hacia su cuello para quitarse discretamente el emblema.
—Será mejor que no lo hagas—escuchó que Loki murmuró mientras Caleb caminaba lentamente hacia donde él se encontraba. Caleb se encogió de hombros y sonrió.
—Me da vergüenza llamarte hermano— Caleb gruñó y se detuvo frente a él —y me da aun más vergüenza que hayas caído en mi trampa, que te hayas enamorado de una simple mortal y que ahora ese haya sido el pretexto perfecto para atraerte a tu muerte. Al parecer papá Odín en verdad ya no te quiere—dijo mientras meneaba la cabeza y sonreía maliciosamente —mira que mandarte justo a donde estaba yo... Bueno, todos sabemos que a él no le gusta hacer el trabajo sucio.
Loki lo fulminó con la mirada y sintió sus músculos tensarse; estaba listo para pelear, aunque sabía que no duraría demasiado. Además, Caleb tenía una pistola y, aunque no estaba muy familiarizado con las armas midgardianas, sabía que ahora que era mortal era muy probable que esa pequeña pistola pudiera matarlo en un segundo.
—Supongo que no te acuerdas de mí, pues a quien estabas acostumbrado a llamar hermano es al patético dios del trueno. Laufey hizo bien en abandonarte, eres un patético gigante de hielo.
Loki sonrió, por fin sabía quién era Caleb en realidad.
—Býleistr— murmuró, haciendo que Caleb sonriera.
Hola, Queridos lectores!
Sí, sí, lo sé. Actualizo después de eones y no tengo perdón de nadie. Pueden exiliarme si quieren jajaja.
Pero bueno aquí está el siguiente capítulo y como siempre, espero que sea de su agrado.
Decidí mezclar un poquito más de la mitología nórdica con el universo de Marvel. Espero no hacerme bolas más adelante.
Se preguntarán por qué tardó tanto la actualización... bueno si os interesa pueden seguir leyendo, si no, no me queda más que agradecer las reviews, favs y follows que van hasta ahora y los que se lleguen a sumar.
Pues bien, la vida sigue y por un momento tuve un bloqueo con esta historia, he de admitir que aunque no perdí el interés en ella, mis pensamientos se vieron secuestrados por otro fandom. Éste capítulo lo escribí hace un par de meses, pero fue tantas veces editado para que al final quedara igual que al principio. Y eso me agrada.
También debo informarles que no quedan muchos capítulos y que es probable que me tarde también (con suerte no tanto) para actualizar.
La otra cosa que sucedió es la terrible universidad. Los trámites para el internado y los exámenes son la cosa más horrible y ocupó todo mi tiempo. Aún sigo en finales y a mediados de Junio iniciaré el terrible Infiernado, como algunos lo conocen. Lo que significa que al principio mi tiempo libre se irá en dormir. jejeje.
Pero insisto, no pienso dejar esta historia incompleta, es horrible seguir un fic y que el autor lo deje inconcluso. Además que disfruto escribirla.
Bueno son tantas cosas las que quería poner aquí pero se me fue el avión junto con todas mis ideas,jeje.
Hasta la próxima! Que prometo será pronto ;)
~Aloine.
