Obscuridad
"Sombras, más sombras y todo parecía difuso, ¿Qué estaba sucediendo?, ¿Dónde estaba?...."
"¡Naruto, Sálvameee!"…
El ruido del segundero en el reloj colocado en aquella pared, de esa habitación penetraba constante en el oído de Naruto mientras que este intentaba ignorarlo fijando su vista en donde desde hacía ya varios días le era imposible despegarla, esperando que aquella tortura terminase, esperando cualquier señal que le hiciera tener una deuda eterna con el cielo. Una mano repentinamente se posó sobre su hombro logrando que por un breve instante el rubio dirigiera su mirada detrás de él para reconocer al intruso en aquella habitación.
-Naruto, tienes que descansar.-indicó Sai retirando su mano del hombro del shinobi y colocándose a su lado en tanto el Uzumaki volvía su vista a la mujer postrada en aquella cama de hospital que mantenía sus ojos cerrados y una respiración lenta.
-No puedo dejar a Sakura-Chan, ella me necesita.-contestó el ojiazul esta vez tomando entre sus manos la mano inerte de la ahora dormida medi-nin.
-Precisamente por eso, deberías descansar así tendrás energía para acompañarla nuevamente durante la noche.-indicó el serio pelinegro mirando con reprobación a su compañero de equipo.
-¡No!-pronunció firmemente el shinobi.-¡Esto paso solo por mi culpa, prometí protegerla y no lo hice!, ¡Y en cuanto a ese traidor de Sasuke, más vale que este corriendo muy lejos de aquí antes de que yo lo encuentre y lo desoye vivo!.-La mandíbula de Naruto se encontraba apretada y todos los músculos de su cuerpo parecieron haberse contraído en un rictus de ira contenida, a pesar de eso, las manos del Uzumaki sostenían con la misma suavidad que en un principio la mano de la Haruno, quién a pesar del tono en el que había hablado el rubio permanecía con un gesto inmutable como si se encontrara sumida en el más profundo de los sueños.
-Tranquilízate, de nada te sirve que te pongas así.-intentó calmarlo el ANBU dándo ligeras palmadas en el hombro del chico de ojos azules. La realidad era que Sai se sentía perdido en aquella situación, los libros decían muchas cosas, el lo había estudiado y comprendido, entonces, ¿Por qué en la realidad era tan difícil seguir al pie de la letra lo que las instrucciones escritas marcaban?. Miró a Naruto y pudo ver que no había nada peor para el Uzumaki que estar pasando por aquella situación en dónde el que alguna vez fue su mejor amigo y casi hermano había herido para sus propósitos personales a la mujer que Naruto amaba desde que tenía memoria. ¿Cuán desgarrador podía ser aquella situación para él estando dividido entre dos sentimientos tan distintos para una persona?, ¿Cuánto tiempo llevaba ahí el ojiazul?, ¿Cuántas semanas habían pasado desde que se había declarado a Sakura en coma con pronóstico reservado?. Cuantas más debieran de pasar, Sai sabía que Naruto no se movería ni un ápice de ahí hasta que su "Sakura-Chan" volviera a abrir los ojos y le sonriera como solía sonreírle sólo a él desde que se habían declarado novios después de aquel viaje de entrenamiento antes de que el shinobi rechazara tajante una oferta de ascenso en el país de la Ola. Ahora no había nada que se pudiera hacer, nada más que esperar, la realidad era que la mayor parte de la aldea de la hoja ya había perdido la esperanza de que Sakura pudiese despertar algún día, pero claro, ninguno de ellos era Naruto Uzumaki, el ninja número uno en sorprender a la gente, ese que jamás se rendía, ese que llevaría todo hasta el final sin importar cuánto tiempo tuviera que pasar, y ese que justo en este momento demostraba eso y además ser el que más amaba a Sakura Haruno por encima de cualquier cosa o puesto que para ese instante no importaba nada entonces.
-Me voy Naruto.-indicó Sai mientras se dirigía a la puerta.-En serio toma mi consejo y descansa.-
-No te preocupes.-el Uzumaki le lanzó un último vistazo a su compañero con una sonrisa entusiasta dibujada en el rostro mientras añadía.-Si me da sueño, dormiré aquí junto a Sakura-Chan.- Sai sólo pudo esbozar una media sonrisa y salir del cuarto tan silencioso como había entrado dejando nuevamente solos al rubio y a la pelirosada.
Naruto miraba con ahínco la expresión de tranquilidad en el rostro de su amada.
-¡Vamos Sakura-Chan!-exclamó el chico acariciando con su dedo pulgar el dorso de la mano de la muchacha que sostenía entre las suyas.-Se supone que el flojo soy yo, ¿no?-
Ninguna respuesta por parte de la joven médico nada que pudiera indicar su pronto despertar, nada que pudiese alimentar la esperanza del shinobi y que le diera más razones para permanecer al lado de la chica.
-Sakura-chan-volvió a llamar el rubio sin perder la sonrisa de su rostro.-¿Sabes que te amo?...-Ninguna respuesta.-Estoy seguro de que sabes, y tú me haces muy feliz por qué sé que me amas.-Esta vez el chico lanzó un suspiro prolongado antes de continuar.-Por eso, hay algo muy importante que quiero decirte, pero necesito que te despiertes Sakura-chan, por que así no me puedes responder.-
De nuevo el silencio era la única respuesta que Naruto pudo percibir en aquella habitación del hospital de la aldea de la hoja, ningún movimiento aún fuera el más mínimo realizaba la Haruno, sus labios no se abrían para pronunciar ninguna palabra, sus manos no respondían al contacto que el Uzumaki ejercía en una de ellas, no había reacción ante la desesperación que el rubio shinobi demostraba día a día al ver como el despertar de su amada flor de cerezo parecía cada vez más y más lejano.
-¡Ne, Sakura-Chan!, ¿Quieres que me cuente mi día dattebayo?-preguntó emocionado el Uzumaki inclinándose un poco sobre la pelirosada. –Pues mira, Sakura-chan, no quiero que te enojes conmigo por no estar contigo está mañana, ¡es que todo es culpa de Tsunade-Oba-chan!, según ella después de que derrocaron a Danzo del poder y le devolvieron su puesto había mucho trabajo, ¡Y no me dejaba venir Sakura-Chan!, ¡No es justo dattebayo!, y luego que más hice…-Naruto se sostuvo la barbilla como si estuviese recordando su rutina de aquella mañana, luego volvió a tomar la mano de la medi-nin y sonriendo volvió a hablar.-¡Claro!, ¡Ya me acorde!, Compré un poco de ramen dattebayo, ¿no quieres un poco Sakura-Chan!, hoy estaba especialmente bueno.- El abrir de la puerta cortó la perorata de Naruto y este se volvió para identificar quién había entrado a la habitación a interrumpir su "plática" con su Sakura-Chan.
Ino cerró detrás de si la puerta y pudo ver como los ojos azules del novio de su amiga se clavaban fijamente en ella.
-¿Qué demonios me ves Naruto?-preguntó la rubia frunciendo el seño mientras se acercaba a la cama dónde Sakura reposaba.
-¿Qué haces aquí Ino?-preguntó curioso el portador del kyubi siguiendo con la mirada el trayecto que la Yamanaka recorría de la puerta a la cama.
-¡¿Cómo qué que hago aquí, baka?! , ¿Acaso crees que eres el único con derecho a visitar a Sakura o qué?-preguntó la kunoichi exasperada ante la pregunta del shinobi.
-Yo sólo preguntaba, no es para que te pongas como loca dattebayo.-contestó el ojiazul quién al ver como la expresión de la visitante se transformaba en una de ira descomunal se arrepintió inmediatamente de haber tenido la boca tan grande.
-Ahora, ¡Vete de aquí a descansar unos minutos y déjame estar a solas con Sakura!-ordenó la ojiazul indicándole al Uzumaki la salida con el dedo.
-Pero…-y pesar de que Naruto iba a protestar una sola mirada a la expresión presente en el rostro de la que era la mejor amiga de su novia lo persuadió de que un descanso no vendría para nada mal en ese preciso momento, el rubio se levantó de la silla con pesadez y puso los brazos detrás de la cabeza mientras se dirigía a la puerta refunfuñando, antes de salir por completo de la habitación dio un último vistazo a las chicas y exclamó:
-Volveré en un rato.-
La Yamanaka sólo puso sus ojos en blanco para luego mirar al joven ojiazul con resignación.
-Sí. Sí Naruto, pierde cuidado que nada malo le va a pasar a Sakura.-
-Más te vale Ino.-advirtió el chico saliendo finalmente del cuarto y cerrando la puerta detrás de sí.
La joven sólo pudo volver a poner sus ojos en blanco para después tomar asiento en la misma silla que era ocupada por Naruto anteriormente.
-¿Ves como me trata tu novio Sakura?-habló la rubia dirigiéndose a su amiga.-Es un tonto, la verdad, no sé que le viste frentona, pero bueno es tan típico de ti…sólo a ti se te ocurren las cosas más raras…-el silencio se volvió nuevamente reinante en el lugar e Ino miraba con insistencia a la Haruno como si no se le ocurriera otra cosa que decir, finalmente tomó una profunda bocanada de aire y comenzó a hablar de nuevo.
-¡Eres una floja frentona, ya va siendo hora de que despiertes!, sino, ¿quién va a poner en paz a Naruto cuando este fastidiando a todos con sus tonterías?…además ni creas que vamos a estar soportando que llore si no te despiertas…-una nueva pausa y las lágrimas comenzaban a anegar los ojos color cielo de la Yamanaka.-Tú sabes mejor que nadie que él no merece sufrir más… así que levántate frentona, deja de hacerte la débil y…¡levántate!-esta vez la expresión de la rubia se había contraído ferozmente en un gesto de enojo insuperable.-¡Demonios, tú no eres así Sakura, tú siempre quisiste demostrar que no eras débil, ¿no es así?¡, ¡Pues levántate y déjale esto a los que no tiene nada que perder!, ¡Te lo advierto Frentona es la última llamada nadie va a cuidar de Naruto por ti, ¿eh?, ¿me estás escuchando?, NADIE, ninguno aquí se va a poner para protegerlo y mucho menos yo, esa es tu responsabilidad, tú eres la que tiene que hacerlo!.-Las lágrimas ya recorrían el rostro de Ino mientras esta en un arrebato impulsivo se había levantado de la silla tirando esta hacia atrás logrando con ello un ruido estrepitoso.-¡Eres una cobarde Sakura Haruno!, ¡Una cobarde!- Los gritos de la joven parecieron alertar a más de alguno en el hospital pues inmediatamente entró por la puerta Naruto acercándose a dónde estaban amabas chicas; Ino llorando desconsolada y Sakura postrada en la cama sin registrar ninguna reacción ante tal escándalo.
-¡¿Qué pasa dattebayo?!-preguntó el Uzumaki preocupado dirigiéndose a la rubia quién ante la estrepitosa entrada del contenedor del kyubi pareció calmarse.
-Nada Naruto, nada.-respondió la florista tomando la silla del piso y volviéndola a su posición inicial.-Me tengo que ir.-añadió la ojiazul.-Luego volveré Naruto.-Y puntualizando así la visitante salió de la habitación azotando la puerta a su egreso. La consternación en el rostro de Naruto se mantenía presente mientras su vista se encontraba fija en la puerta por dónde había salido hacía unos segundos Ino. El rubio volvió su vista a dónde estaba Sakura, luego nuevamente a la puerta y finalmente la redirigió a dónde se encontraba su novia.
-¿Qué le pasa?-preguntó Naruto sin recibir respuesta alguna, el ojiazul simplemente alzó los hombros y tomo asiento al lado de Sakura.
-T e extrañe Sakura-Chan.-indicó el muchacho con una sonrisa en los labios y tomando nuevamente la mano de la joven entre las suyas. Unos toquidos en la puerta pusieron en alerta a Naruto quién se levantó y se dirigió a esta.
-Soy yo Naruto, ¿puedo pasar?-El rubio al reconocer la voz de Tsunade abrió la puerta de inmediato permitiéndole el ingreso a la sennin.
-¿Qué pasa Oba-chan?-preguntó Naruto mientras tomaba distancia precautoria en caso de que la quinta hubiese escuchado la referencia hecha de ella, contrario a lo imaginado la mujer pareció ignorar el hecho y seguir de largo hasta dónde se encontraba su alumna.
-Voy a revisar algunos signos vitales Naruto.-indicó la médico procediendo con su labor.
Al finalizar lanzó un largo suspiro y clavó la mirada en la joven que aún reposaba en aquella cama.
-¿Qué pasa dattebayo?-preguntó el Uzumaki acercándose a la rubia mirándola con intriga y desconcierto.
-Naruto…-comenzó a hablar la quinta.-Revisé el expediente de Sakura.-
Esta vez una media sonrisa se formó en los labios del shinobi quién se inclinó un poco más a la sennin con una mirada entusiasmada.
-¡¿Y qué paso Tsunade Oba-chan?! , ¿Buenas noticias?-La sonrisa dibujada ya en el rostro del chico conmovió a la mujer a tal punto que incluso ella pensó en mentirle, en no decirle nada o mejor decirle alguna falsedad que lo mantuviera con aquel gesto siempre o al menos hasta que el mismo perdiera la esperanza, hasta que él mismo se cansara y decidiera que lo mejor era resignarse. Pero hasta Tsunade era consciente de que eso que habitualmente sucedía con la gente normal con Naruto Uzumaki jamás daría resultado, nunca en su vida Naruto se rendiría o perdería la esperanza, antes le llegaba la muerte a arrebatarle la vida que la fe y nada dolía más a la Hokage que hablarle con la verdad al muchacho antes de que este se ilusionara más tejiendo vanas esperanzas en castillos de nubes que simplemente no eran posibles.
-Naruto…yo….-una pausa, debía sopesar con cuidado las palabras que saldrían a continuación de su boca para que estás no mataran de tajo al contenedor del Kyubi. El Uzumaki sintió de repente una profunda angustia invadirle el pecho, un dolor que lo consumía y que apenas y le permitía respirar, algo que lo paralizaba y que no dejaba que su cuerpo se moviera ni por asomo, ¿Por qué se sentía así?, ¿Qué era ese presentimiento que lo ahogaba?, ¿Qué estaba pasando?
Finalmente cuando Tsunade pudo poner en orden sus pensamientos y dejándose ella misma en claro que lo mejor siempre sería la verdad decidió darle fin a ese tortuoso silencio que invadía con pesadez la habitación.
-Naruto…Es probable que…que Sakura…-las palabras parecían no querer salir de los labios de la mujer sin embargo algo en su interior le indicaba que ya no podía dar un paso atrás en ello, haciendo acopio de toda su voluntad la medi-nin pudo completar aquello que sabía sería una sentencia de muerte en vida para el mismísimo Naruto.-Es probable… qué…Sakura no despierte nunca.- puntualizó la mujer ante la mirada mas atónita del aquel que era el ninja número uno en sorprender a la gente…
Continuara…
Lo sé asqueroso, horrible, ¿Tanto para eso?, les pido mil disculpas pues sé que esto está horrible y no es lo que se merecen ni por asomo, he andado algo estresada últimamente y acabo de pasar por un examen muy difícil que en pocas palabras definía mi carrera de aquí en adelante, discúlpenme sé que no merezco perdón y no tengo justificación pero aún así espero disfruten pues todo lo que he hecho lo hago con mucho cariño para ustedes, les agradezco su apoyo y que sigan leyendo, sólo falta un capítulo para que esto se acabe, gracias por su paciencia y su apoyo y por soportarme tanto jejeje, Los amo son geniales!!!
