Capítulo 25: Un poquito de paz.
Todo fue tan inesperado. Hace sólo menos de 24 horas había estado teniendo una conversación bastante seria con Drusila acerca de los planes de Gregory y de cómo ayudar a Bella a manejar sus poderes sin que ella perdiera la vida en el intento y ahora estaba presenciando el matrimonio de uno de sus mejores amigos con la mujer que amaba.
Draco y Karmina.
Esa tarde que llegó a su casa, encontró que se estaba preparando una cena de compromiso para los novios. Se sorprendió bastante ya que no se lo esperaba. Al menos no por el momento. Y ahora se encontraban en el jardín de su casa donde se llevaba acabo la ceremonia la de matrimonio.
La ceremonia fue bastante rápida y sencilla. Los novios se prometieron amor, fidelidad y estar juntos para toda la vida. Y Ahora eran Señor y Señora Malfoy. Se les veía radiantes y felices. Ella vestía un sencilla túnica perla tenía una corona de flores sobre su cabeza. Su larga cabellera negra estaba suelta al viento. Draco por otra parte vestía una túnica azul; su cabello rubio bien peinado hacia atrás. Sin perder su estilo.
En el jardín se encontraban Nicholas, Harry y Ginny, Ron y Hermione, Sirius y Marina, Remus, Darius, Laura y Raphael, Evanna y Allen, Neville y todos los niños: James, Lili, Patrick, Joaquín, Bella, Domenica, Hugo, Dereck, Devon, Benjamín y Lucía.
Harry pensó que una boda a estas alturas era una bienvenida pequeña distracción. Un poquito de paz para lo que se veía venir. Pensó en todo lo que tenía que preparar antes de ese día. Por fin tenía fecha de cierre. Drusila le había dicho tantas cosas… A noche a penas y pudo dormir un poco.
-En que tanto piensas-le preguntó Ginny entrelazando su mano con la suya.
Él la miro a los ojos y con una pequeña sonrisa tremula dijo:
-Pienso en que esta debería haber sido nuestra boda.
Ginny lo miró con algo de pesar. Harry tenía razón... no podían saber qué pasaría en el futuro. Sólo esperaba poder sobrevivir a lo que sería la batalla final con Gregory.
-Ya tendremos nuestro momento. - Le respondió. -sólo procura regresar enterito a mi lado.
-Lo haré- le prometió. Beso su mano como señal de una promesa.
Harry estaba decidido ir a la guarida de Gregory y encararlo. Iba a tomar al toro por las astas de una vez por todas y acabar con todo. Ginny sabía de sus planes. Se lo había contado todo anoche después de haber hecho el amor y también le había dicho que usarían el "Fidelio", y que tendría que esconderse con sus hijos y con Bella. Hermione y Laura irían tb. Y él sería el Guardían. No conocía a nadie mejor para hacer ese papel. Por otro lado, Joaquín y Karmina partirían a América en 2 días. Draco los llevaría y dejaría instalados y luego el se regresaba enseguida.
Todos iban a separarse por seguridad.
Pero Ginny no estaba de acuerdo.
Más tarde después de la ceremonia, se llevo a cabo un delicioso almuerzo y animoso baile. Las parejas bailaban, los niños jugaban y Sirius Black observaba desde su mesa a su recién descubierto hijo Raphael bailando con Laura; hija recién descubierta de Remus. Vaya coincidencias!
-Deberías acercarte a él y hablarle.- le dijo Remus también observando a la pareja.
-Y que puedo decirle- le respondió- Él es un tanto complicado.
-Es un buen chico- le refutó Remus. -A mi me gusta como novio de mi hija.
-Seremos familia-dijo sonriendo Sirius.
-Siempre lo hemos sido. Sólo que ahora nuestros hijos nos unirán más.
Y ambos miraron a la pareja que bailaban una pieza lenta bien pegaditos.
-Por cierto, como tomo la noticia Nicholas de este matrimonio?
-No estuvo de acuerdo al principio, hasta retó a Draco a un duelo -dijo Marina sentándose junto a Sirius- pero después se dio cuenta de lo mucho que se aman esos 2 y terminó aceptando. -Le dio un suave beso en los labios a Sirius. Luego mirando a Remus agregó- me pregunto cómo reaccionarán cuando sepan que tendrán una niña como hermanita. -Remus se hecho a reír de lo lindo.
-Enloquecerán! -rieron.
-No es chistoso- gruño Sirius. -Ni siquiera estas embarazada.
-Pero podríamos intentarlo- insistió Marina. -Tengo ganas de tener un bebé; y no es broma.
Sirius la miro raro.
-Estas bien, amor?
-Completamente- Le insistió su esposa.
-Ejem, ejem! creo que salgo sobrando en esta conversación, ya regreso.-dijo Remus alejándose de la pareja.
-No entiendo amor, porque de pronto quieres tener un bebé.
-No lo sé- dijo Marina con sinceridad- simplemente tengo muchas ganas y ya.
Sirius iba a decirle algo al respecto; sin embargo, Raphael llegó hasta él pidiéndole hablar un momento.
Marina se alejó de la mesa para darles algo de espacio.
Una vez solos Raphael empezó diciendo.
-No sé por dónde rayos empezar.- dijo
-Puedes empezar diciéndome cómo es que tu madre y yo...
-Realmente no sé cómo pasó, sólo sé que soy tu hijo porque mi abuela antes de morir me lo dijo. Mi madre se quitó la vida después de que me tuviera y se enterara de que estabas preso por asesinato. Ella era hija de muggles. Si mal no recuerdo mi abuela decía que ella siempre hablaba de ti y que soñaba contigo y la verdad no entiendo por qué. No eres la gran cosa.-dijo.
-Vaya, Gracias!
-El asunto es que no sé cómo mi madre pudo terminar enredada contigo. No recuerdas su nombre verdad?- pregunto tras una pausa.
-Si me dijeras su nombre tal vez recuerde...
-Cristine Baltimore.- Dijo Raphael sin darle más vueltas al asunto. Sirius hizo un esfuerzo por recordar, el nombre le sonaba, pero no estaba muy seguro hasta que se le iluminó el cerebro. Abrió grande los ojos por la sorpresa.-Veo que ahora la recuerdas.
-No puede ser... es que ella era la novia de mi hermano Regulus. No entiendo como...
Y entonces se acordó. Ella lo buscó para darle la noticia de la muerte de su hermano. Sirius se mostró indiferente. No le interesaba saber nada con respecto a la familia que lo repudió por tantos años. Le daba igual si morían o no. Sin embargo ante su insensibilidad y su comportamiento indiferente, Cristine le reclamó e insultó y dijo miles de cosas más. Cansado de escucharla y con unas copitas de más en su sangre; Sirius la beso para silenciarla y le gustó tanto su sabor que no pudo detenerse y ella le correspondió hasta el final. Y cuando todo terminó, Sirius la trató como si fuera una más en su haber. Le pidió que se marchará y nunca más volvió a saber de ella.
-Estas seguro que soy tu padre? Tal vez seas hijo de mi hermano Regulus.
-Me hubiese gustado que fuera así, pero no. Lamentablemente soy tu hijo.
-Raphael yo...
-Bueno, sólo quería que sepas quien fue mi madre y nada más. No vengo a buscarte como un hijo a su padre, ni que me des tu apellido, ni me reconozcas ni nada. En realidad no quiero nada de ti.
-No seas rencoroso. Yo no sabía nada de tu existencia.
-Si lo hubieses sabido, habría cambiado en algo la situación? Creo que no. Así que no te preocupes por nada. Haz de cuenta que no pasó nada y sigamos como hasta hace unos días. Simples conocidos. Compañeros de trabajo y ya.
-Al menos déjame acercarme más a ti. Ser tu amigo -dijo... pero Raphael Ya se había marchado y no le escuchó pronunciar sus últimas palabras.
OoOoOoO
-De qué habrán hablado- preguntó Harry a Ginny.
-No sé amor, pero Sirius parece deprimido.
Ambos bailaban una pieza lenta en la pequeña tarima montada como pista de baile. La fiesta estaba por terminar. Ya se hacía noche y lo mejor era resguardarse. Las pocas personas que aún permanecían acompañándolos se estaba retirando a sus habitaciones o se iban a sus respectivas casas.
-Imagino que Zanabria no querrá saber nada de él.- dijo el ojiverde.-No lo culpo.
-Tal vez- respondió una Ginny un poco distraída.
-Pasa algo amor?- preguntó dubitativo.
-Nada, o bueno, sí. Ya sabes la respuesta.
-Sabes que no cambiare de parecer, verdad?
-Lo sé y yo tampoco lo hare.
-Ginny…
-Tal vez si hubiera sido al principio de todo, lo hubiera aceptado, pero ahora no. No quiero que nos separemos. Tenemos que estar los 4 juntos- ambos se miraban a los ojos. Habían dejado de bailar. Harry se armó de paciencia. Cuando Ginny quería ser testaruda no había quien le ganara. La llevo a un lado de la pista de baile.
-Hablemos de esto después- le dijo- no le arruinemos el momento de Draco y Karmina.
-Harry…
-Lo sé, mi amor. Sé que es difícil para ti, pero también lo es para mí. – Harry sabía que Ginny se estaba aguantando las ganas de maldecirlo. No la culpaba, él también se sentía mal por la situación, pero no tenían otra opción.
-Papá, mamá- decía James acercándose a la pareja. Ambos voltearon a verlo. Estaba pálido y ojeroso. Ambos se hincaron frente a él.
-Qué pasa mi amor? Te sientes mal?- le preguntó Ginny preocupada. James asintió.
-Estoy escuchando voces. Como si me estuvieran llamando. – Contaba- tengo miedo.
-Tranquilo amor, no pasa nada- le decía Ginny abrazándolo.
-No me gusta su voz- insistía- Dice que pronto vendrá por mí y Bella.
Harry y Ginny intercambiaron miradas y de inmediato buscaron a Bella. Al principio no la vieron, pero luego James señalo hacia la colina que llevaba al boque. Harry corrió hacia ella ante la sorprendida mirada de todos. Logró alcanzarla. Se puso delante de ella. Casi grita del horror. Los ojos de las pequeña estaban blancos. La abrazo y le susurró.
-Bella, reacciona pequeña. No lo escuches. No permitas que se apodere de tu mente- le hablaba suevemente.
-Mi papá… el me llama. Tengo que ir.
-No! No lo escuches. Estas a salvo con nosotros. Somos tus amigos, tu familia. Gregory no lo es. No lo escuches pequeña. Nosotros te queremos- le decía una y otra vez tal como Drusila le había dicho que hiciera.
Ya Drusila le había advertido que eso pasaría y que debía tener cuidado porque Gregory de una u otra forma podía entrar en su mente y llamarla, atraerla… Pero eso solo pasaría si él estuviera cerca, lo suficientemente cerca.
Bella pareció reaccionar a la voz de Harry y con lágrimas en los ojos lo abrazo.
-No quiero ir con mi papá, pero él me llama.- le dijo.
-No lo harás princesa, no lo permitiré. No dejaré que vayas con él, ok- le dijo y la niña asintió temblorosa.
-Que rayos fue eso?- pregunto Ron acercándose junto a Draco, Nicholas, Darius y Neville.
-Él está aquí.
-Justo ahora?- preguntó Draco mosqueado porque le estaban arruinando el día más importante de su vida.- Harry asintió
-Lo siento.- dijo el ojiverde apenado.
-No importa…-dijo el rubio- salgamos a buscarlo en todo caso. Aprovechemos que está aquí. Tal vez lo atrapemos.
Harry estuvo de acuerdo.
-Yo me encargo de la niña- dijo Raphael extendiendo sus brazos hacia ella. Todos se quedaron sorprendidos. No se habían dado cuenta que estaba cerca. Harry lo miró con cierto fastidio. Si bien cierto era que Ginny ya le había explicado toda su historia con él y de que sólo habían sido amigos, Harry a penas y podía tolerarlo.
Bueno al menos le iba a servir para algo.
-Llévala con Ginny ella sabe que hacer.- le dijo. Raphael solo asintió y se alejó de ellos con Bella llorosa.
Y bueno, el pequeño momento de paz se había terminado.
OoOoOoOoO
Se separaron en grupo de 2. Buscaron por los alrededores por casi un poco más de 1 hora. Al no encontrar nada se reunieron en el punto de encuentro.
-Algo?- pregunto Harry.
-Nada. Buscamos por todos lados y no encontramos ningún maldito rastro de él.- dijo Nicholas.
-Bueno, es porque no buscaron como tenía que ser- dijo Gregory desde lo alto de la rama de un árbol.
-Gregory- Harry pronuncio su nombre asqueado.
-Amigos! ¿Cómo han estado?- preguntó muy animado. Como si fuera un encuentro de viejos amigos.
-Maldito seas, Gregory!- escupió Ron- No somos amigos.
-De verdad? Oups… hasta hace unos días creí que lo éramos- dijo como si estuviera apenado.
-¿Qué es lo que quieres aquí Gregory? ¿A qué has venido?
-Bueno, querido amigo Nicholas, me enteré que había una boda a la que no me invitaron y decidí venir por mi cuenta; pero, Oh sorpresa, me di cuenta que no podía entrar si no tenía invitación. Por eso me quedé aquí afuera sentadito esperando con mis amigos.- terminó diciendo con una sonrisa.
Detrás de los arboles comenzaron a salir mortifagos. Al menos 3. Tal vez los más allegados a él: Jordan, Romilda y…
-Lindsay…- Nicholas pronunció su nombre sobrecogido al verla entre las filas enemigas.
Harry notó que Nicholas tenía ganas de ir corriendo hacia ella y separarla del grupo. A leguas se notaba que Lindsay no estaba actuando por cuenta propia. Tenía los ojos apagados, la mirada perdida… estaba siendo dominada por la maldición "Imperius"
-Qué le hicieron- dijo Nicholas enrabiado. Se podía ver en el rostro de la joven los morados que habían dejado las horas de tortura en los calabozos de Gregory.
-A que me quedó linda? - decía Romilda. - Hasta le hice un lindo collar- dijo descubriendo su cuello y mostrando la espantosa marca de cadenas. La piel la tenía en carne viva.
-Maldita bruja. -gruño Nicholas queriendo matar a Romilda. Lindsay intervino poniéndose de escudo.
-Alto- dijo levantando su carita hacia Nicholas.- Si te mueves te mato.
El joven Black se detuvo resistiéndose las ganas de sacudir a Lindsay para hacerla reaccionar. Romilda comenzó a dar saltitos de felicidad.
Gregory se echó a reír.
-Esto es demasiado divertido- dijo limpiando una lágrima inexistente. -En serio! No sé cómo no me di cuenta antes del jueguitos que tenían ustedes 2. Pero bueno ya Lindsay aprendió la lección y ahora no volverá a desobedecer. Se supone que tenía órdenes y sólo fingió que las seguía, En fin…-dijo divertido- Por otro lado, Tengo grandes planes para mi querido sobrino. ¿Cuál era su nombre Jordan? -hasta ese momento el aludido no había hablado. Estaba mudo observando atentamente a Draco y compañía.
-Benjamín- dijo- Benjamín Black.
-No tocarás a mi hijo.
-Oh, claro que sí. Repito, Tengo grandes planes para él y todos esos niños que están adentro. Serán un gran ejército de pequeños Diablillos comandados por tu hijo- le dijo a Harry. -Serán el futuro de nuestra organización.
-Eso ya lo veremos- respondió controlándose todo lo que podía.- Primero te mato.
Gregory sonrió.
-Ojalá puedas- y tras una breve pausa, agrego- Por cierto, Tengo algo que les pertenece. Y con chasquido de sus dedos hizo aparecer el cuerpo de Arthur Weasley. Luego lo dejó caer sin contemplaciones a los pies de los jóvenes autores.
Parecía muerto.
-Papá- dijo Ron arrodillándose junto a él- que te hicieron.
-Bueno, tuvimos que persuadirle un poco para que hablara. Por cierto, nos fue de mucha ayuda, pero ya no lo necesitamos así que se lo pueden quedar. Creo que aún respira. - terminó diciendo antes de desaparecer junto a los demás.
OoOoOoO
Arthur Weasley estaba muy débil. Si pulso casi no se sentía. Entre Laura y Ginny hicieron todo lo mágica y humanamente posible para estabilizarlo y sacarlo del peligro. Estaba muy mal herido. Tenía muchos cortes por la cara y cuerpo además de múltiples contusiones. Sus costillas estaban rotas así mismo la pierna y cadera. Con una posion super poderosa lograron reconstruirle los huesos rotos y cerrar varias heridas abiertas.
Ginny estaba agotada igual que Laura, pero a diferencia de su amiga, no sólo se sentía fatal físicamente, también estaba anímicamente destruida.
Cuando Harry se la llevó para que descansará, le ayudo a bañarse, la vistió y metió a la cama. Harry se acostó a su lado y la abrazo y fue su paño de lagrimas hasta que agotada se quedó dormida.
Los niños para su tranquilidad ya dormían. Una vez más Hermione se había quedado con ellos junto a Karmina
Y Marina que había decidido quedarse a pasar la noche junto a Sirius.
Harry se encontró con sus amigos en el estudio. Tomo su lugar y empezó a hablar.
-Esto se está poniendo peor.-Dijo molesto.- no sólo están matando a nuestros amigos y/o familiares también los estan torturando hasta la locura Y usan el Imperius en ellos para ponerlos de su lado. Eso fue Lo que pasó con Arthur estos últimos días y ahora lo estan haciendo con Lindsay. No sé si haya alguien más bajo esta modalidad.
-Entonces que haremos? -preguntó Draco preocupado. - Ellos ya no sólo quieren a James. Quieren llevarse a nuestros hijos y formarlos como futuros mortifagos.
-Lo sé. Y para empezar sería bueno que Karmina adelante su viaje con Joaquín y se lleve a Benjamín. Claro, si Nicholas está de acuerdo
-Estoy más q dispuesto. No quiero a mi hijo cerca.
-Bueno tenemos 2 días para hacerlo todo.
-Es muy poco tiempo. Crees que lo podamos lograr-preguntó Sirius.
-Lo vamos a lograr si o si
OoOoOoO
-Bella, hijita; tú sabes lo que tienes que hacer verdad?
-No quiero hacerlo.
-Bella, ellos no son tus amigos. No son nada tuyo. Yo soy tu padre y me tienes que ayudar.
-Pero James es mi amigo. No quiero que lo lastimes.
-No le haré nada malo. Solo quiero curar su alma y él seguirá siendo tu amigo para toda la vida.
-No lo escuches Bella. Él miente.-James apareció de la nada y se detuvo un poco más atrás de Bella. Tenía una mirada fiera y desafiante como la de su madre: Ginny.
-OH vaya! El pequeño Potter está aquí. Que sorpresa!- dijo Gregory maravillado- Voy a tener que averiguar cómo fue que pudo pasar.
Bella que se encontraba en medio de los 2 quiso caminar hacia su amiguito James. En los últimos días habían hecho lazos de amistad así como con los otros niños. Ya no le tenían miedo e incluso cuidaban de ella y procuraban que estuviera bien de salud y que comiera todas sus verduras.
-Alto allí Bella, aún no terminamos de hablar.- Quizá Gregory le puso un poco de fuerza a sus palabras y luego se arrepintió un poco- Por favor hijita, no me dejes aún.
-Yo no quiero hablar papá, Yo quiero irme con James, con mis amigos.
Exasperado y molesto, Gregory no sabía cómo lograba controlarse para no estrangular a su hija. El podía hacerlo. Estaba dentro de su mente y fácilmente podría instarla a que se hiciera daño y un sin fin de cosas más. Pero la necesitaba y por esa misma razón no podía deshacerse de ella. Así como el hijo de Potter le serviría para revivir a Voldemort; su hija Bella le ayudaría a traer de vuelta a su querida madre Bellatrix. Todo estaba saliendo de maravilla. Sólo tenía que tener un poco más de paciencia. Ya no faltaba nada. Sólo esperaba que a Potter no se le ocurriera sellar la magia de su hija. Para eso tendría que encontrar a un mago o bruja con la misma intensidad. Ambos de familia pura… Gregory estaba más que Seguro que su hermana Drusila podría haber hablado un poco de más.
-Hijita, Yo no soy el malo que todos dicen. Soy una buena persona y te quiero.
A la pequeña Bella se le lleno los ojos de lágrimas, su papá nunca le decía que la quería. Estaba feliz y también muy asustada.
-Yo también te quiero papá- iba a dar unos pasos hacia él, pero James la detuvo.
-No, el miente. Es malo, muy malo. Me quiere matar y a ti también a todos…
-Sabes pequeño Potter, eres demasiado hablador… debería darte una muy buena surra para que aprendas a callarte…
Y todo comenzó a desvanecerse. Ninguno de los 2 niños lograron escuchar que más decía Gregory. Las imágenes comenzaban a distorsionarse. Bella sintió un fuerte dolor de cabeza, sentía que le estaba por explotar; sin embargo, el dolor fue parando poco a poco hasta que sintió nada. Lentamente fue abriendo sus ojos. Había mucha luz por todos lados, pero eso no molestó a la pequeña; sin embargo, aún así agradeció enormemente la pequeña sombra sobre su rostro. Cuando pudo mirar mejor se encontró con 2 hermosas orbes verdes que la miraba fijamente. Ambos se quedaron mirando a los ojos por un pequeño momento. Estaban asustados, demasiados como para hablar. Bella se puso a llorar, se levantó del cesped y lo abrazó. Sorprendido y avergonzado, James correspondió medio dudoso a su abrazó.
Habían estado jugando tranquilamente en el salón de juegos como siempre hacían y de pronto Bella comenzó a escuchar a su papá. Se había acercado a la ventana para buscarlo cuando en eso sintió a James a su lado que le preguntó si "estaba bien" ya que él también lo escuchaba. Bella asintió y entonces se durmió y el la agarró en el aire y ambos desaparecieron ante la mirada sorprendida de los demás niños. Ahora estaban en un claro del bosque que pertenecía a la casa. Había mucha luz en esa parte. No recordaba haber llegado allí con Bella. Sólo despertó y aunque al principio no reconoció el lugar, luego se ubico ya que su papá lo había llevado allí un par de veces.
- No llores Bella. Yo voy a cuidar de ti. No dejaré que nada malo te pase.
-Mi papá quiere hacerte daño.
-Mi papá no lo dejará. Él nos cuidará.
-Pero mi papá es muy fuerte.
-El mío lo es más.
Se quedaron calladitos. Tratando de averiguar ahora que hacer.
A James se le ocurrió una idea, sólo que no se acordaba bien donde estaban los caballitos fantasmagóricos de su papá. Quería enseñarle a Bella para que se olvidara de lo ocurrido.
Habían hecho la aparición sin saber aún como. James había sido el ejecutor de dicho encantamiento. Seguro que en su casa su mamá estaría muy preocupada... tenía que regresar rápido.
-Hay que sentarnos aquí-decía llevándola de la mano hasta un viejo árbol.
James comenzó a mirar por todos lados buscando a los tresthal hasta que vió uno husmeando cerca por donde estaban. Sonrió. Bella lo vio alejarse un poco y luego volver con un caballo muy grande y feo.
-Mira... es el caballito de mi papá. Creo que sabía que iba a venir y por eso vino. Vamos Bella, Vamos! Él nos llevará a casa.
Con algo de temor la pequeña se puso de pie y se acercó a ellos. El animal se mostró amistoso y le dio una lámida provocando la risa de ambos. Luego el Tresthal se agachó para permitirle a James a subirse a su lomo.
-Sabes cómo manejar al caballo?- le pregunto Bella.
-No, siempre lo hace mi papá, pero como no está yo lo haré y te llevaré a nuestra casa. Vamos, sube! -Le extendió la mano. Con algo de miedo y dudas, Bella aceptó la invitación y una vez arriba, James le grito: Agárrate fuerte!
Los 2 niños gritaron. James emocionado y Bella aterrada. Se abrazó a él y cerró sus ojos, pero al sentir el frío del viento sobre su piel decidió abrir sus ojitos. Uno a uno. Lo que vio le encantó. La fascinó y sonrió feliz. Se sentía libre como los pájaros y grito de emoción. Ambos niños gritaban felices y de pronto...
-James!- escucharon la voz de Harry.
-Oh, Oh! creo que estamos en problemas.
OoOoOoO
Gregory estaba muy curioso con lo ocurrido. Las cosas estaban mejor que nunca, al parecer ya había una conexión entre su hija y el pequeño Potter. Eso estaba de lujo. Entonces había que adelantar las cosas sí o sí. Estaba contra el tiempo.
-Jordan, ve preparando el terreno. Muy pronto tendremos a nuestro señor de regreso!
-Ok, aunque Gregory, tu sabes lo que yo realmente quiero. -Dijo levantándose de su sofá.
-Claro, la tendrás. Ten paciencia. Romanov, aunque ahora señora Malfoy -dijo divertido ante la cara de fastidio de Jordan- será tuya.
-Ustedes en verdad…, habiendo tantas brujas en el mercado elijen meterse con esas perras. No entiendo!
-Esa misma pregunta debería hacerte yo a ti. Porque Harry Potter?
-Bueno, a diferencia de ellas, él es famoso, guapo, bien dotado entre otras cosas que a ustedes les falta-sugirió.
Gregory se rió de buena gana.
-Me has hecho reír con lo de bien dotado, pero sabes, creo que te sacaré de tu error?
-Los dejaré solos. Tengo otras cosas que hacer.
-No te nos uniraaaas? -pregunto Romilda sintiendo como Gregory se abría camino por detrás.
-No estoy de humor. Adiós- y Jordan se fue dejando a Gregory montarse a Romilda.
-Tu te lo pierdes!-fue lo ultimo que escucho Jordan tras cerrar la puerta.
Si fueran otras las circunstancias la habría compartido con su amigo como siempre lo hacían. Pero en este momento no. Estaba fastidiado. Furioso... no quería hacer un trio con ellos; lo que realmente quería era matar a Malfoy. Lo odiaba con todas sus fuerzas. Él siempre él... Karmina siempre lo prefirió a él. Y pues al final el maldito se la quitó.
-"Pero no va a ser por mucho tiempo"-pensó- "Karmina será mía"
Iba saliendo de la mansión Lestrenger cuando descubrió deambulando a una inesperada visita.
-Qué es lo que quieres aquí.
-Vengo a buscar a Gregory.
-Y crees que él te atenderá.
-Yo creo que sí.-hizo una pausa y luego añadió- tengo información para él muy importante y... además sé cómo puede entrar a casa de Potter.
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