X de Xilófono.

—Es un juguete para el niño —le explicó la anciana Pinako—. Con esto lo tendrás entretenido unas horas al día.

—Pero qué es.

—Un xilófono. Sólo hay que golpear las placas de metal con este palillo y obtienes diferentes sonidos.

Y como muestra, dejó que Kain deleitara a su madre con la melodía que había creado en la mañana. Rose se arrodilló a su lado y lo contempló jugar, haciendo saltar aquel palo lijado de un extremo al otro, escogiendo entre una lámina u otra. Esta era la música de su hijo.

—Gracias. —Fue todo lo que dijo ella. Con gestos tan desinteresados como estos, Rose comenzaba a ver a Rizenbul como su verdadero hogar.