Hola!
Como aviso este capi esta algo fuerte, por si acaso para las mentes delicadas, igual es al final.
Mi Canción
Capitulo Vigésimo quinto: "¿Enfrentándome a mi destino?".
Camine en silencio en dirección a los vestidores, los chicos, incluyendo a Inuyasha, se felicitaban y hablaban, yo aún no me podía creer que cantará frente a tanta gente, y que además, pidieran que siguiera cantando.
—¿Qué sucede, Kagome? —preguntó Riota sacándome del trance—. Estas muy callada.
—No, nada —le respondí rápido—. Es sólo que aún no me creo que estuve de pie, allí, frente a tanta gente.
—Y lo hiciste espectacular —dijo Ren—. Pero ya abre la cajita que te dio Inuyasha, Takumi nos desesperó diciendo que sólo él sabe lo que hay en su interior.
—Takumi eres un bocón —le dijo Inuyasha soltando mi mano y caminando hacía Takumi.
Mire mi mano, y vi la pequeña caja color gris claro que Inuyasha me había pasado, "Es verdad", me dije, "Inuyasha me dio esto". Con mi otra mano lo abrí.
—¡Qué lindo! —dije al ver la pequeña piedra que colgaba de una fina cadena de oro.—¿Qué es? —dijo Riota llegando a mi lado, seguido por el resto de los chicos.
—Es muy lindo —dijo Rui.
—Y color rosa —dijo Kenji—. Especial para ti.
—Es un fragmento de una piedra llamada Shikon —dijo Inuyasha al llegar frente a mí—. Ese día la vi y me recordó a ti, así que te la compre. ¿Te gusto?
—¡Me encantó! —le dije mientras saltaba a sus brazos y le daba un beso en los labios—. Luego que me cambie ropa me ayudas a ponérmelo.
—Claro —dijo Inuyasha abrazándome fuerte—. Si quieres también te ayudo a quitarte la ropa.
—Kagome es solo una niña —le dijo Takumi a Inuyasha dándole un pequeño golpe en la cabeza por atrás—. No la perviertas.
—¡No molestes, Takumi! —grito Inuyasha dándose la vuelta.
—¿Me vas a golpear? —dijo Takumi a Inuyasha en tono de molestar
.—Te daré tan fuerte que no volverás a tocar la batería —le dijo Inuyasha.
—Sólo si me atrapas —le dijo Takumi sacándole la lengua. Ambos salieron corriendo como un par de niños que juegan a las peleas. Los mire y sonreí.
—Si están emocionados —dijo Ren.—Por suerte —dijo Riota—. Perro que ladra no muerde, Inuyasha no le hará nada a Takumi, ni Takumi a Inuyasha.
—Así es —les dije a los chicos.—Ve a cambiarte de ropa, Kagome —me dijo Riota—. A no ser que estés cómoda así.
—La verdad es que no me quejo —le respondí—. Pero, andar con tanto encaje y blonda me esta dando picazón, así que me iré a los vestidores.
—Aquí te esperaremos —dijo Kenji.
—Ya vuelvo —les dije dándome la vuelta y caminando a los vestidores.
Entre al mismo lugar de hace un rato, me quite el traje de Gothic Lolita y me puse mi habitual uniforme de Instituto. Me mire al espejo, y me puse por encima el colgante que me dio Inuyasha, se veía lindo, sonreí y lo volví a guardar en la cajita.
—Ahora —dije suspirando frente a mi reflejo—. A enfrentar mi destino con mis padres.
Agarre mis cosas y salí de los vestidores, Inuyasha y Takumi ya habían dejado de correr y estaban abrazados como los mejores amigos que pueden haber sobre la faz de la tierra.
—Estoy lista —les dije a los chicos interrumpiendo su conversación—. ¿De qué hablaban? —pregunté curiosa.
—De cómo será su boda —dijo Takumi.
—Aún no salimos del Instituto y ya están pensando en eso —les dije suspirando y mirando el suelo.
—¿No quieres que la boda sea mañana? —dijo Inuyasha.
—¡¿Qué? —grite y di unos pasos hacía atrás.
—No exageres, Kagome —dijo Inuyasha mirándome fijo— Mientras más pronto, mejor.
—Así es —dijo Takumi—. Piensa en el vestido, solo tienes unas horas para elegirlo.
—¡¿Qué? —volví a gritar y dar unos pasos hacía atrás.
—Ya no me amas —dijo Inuyasha bajando la cabeza y mirando el suelo.
—Inuyasha yo… —dije pero un nudo se me hizo en la garganta, camine lento hacía Inuyasha—. Si te amo —le dije cuando estaba más cerca— Pero…No alcance a terminar la frase, Inuyasha me tomó de la cintura y agarró mis labios con los suyos, dándome un beso que me dejo sin respiración.
—No nos casaremos hasta después que yo tenga una profesión —dijo Inuyasha separándose de mis labios.
—Debiste ver tu cara de asombro cuando Inuyasha dijo que no lo amabas, Kagome — dijo Taumi cerca de nosotros riendo a más no poder, las risas de los demás también se escuchaban.
—¿Era todo una broma? —dije soltándome de Inuyasha.
—Pues, si —dijo Inuyasha.
—¡Qué simpáticos! —les reclame—. De verdad me preocupe por ti, al verte triste —le dije a Inuyasha.
—Bien —dijo Takumi— Creo que gane, vayan entregando el dinero.
—¿Hicieron una apuesta? —les dije furiosa.
—Claro, de nada sirve molestar sino ganamos algo más a cambio —dijo Inuyasha que estaba junto a Takumi recogiendo el dinero de los demá tome una pelota de basketball que había cerca de unas sillas y se la lancé a Inuyasha en la cabeza.
—¡Auch! —grito mientras se volteaba a mirarme.
—Tonto —fue lo único que le dije, me di la vuelta y camine en dirección a la salida del enfurecida y lanzando maldiciones por todo el camino que me llevaba al patio del Instituto, sabía que en un rato vendría tras de mí, y sabía toda la diversión que les había ocasionado a los chicos, a ellos les encanta hacer eso, molestar a las personas y más si son amigos, e Inuyasha, se había adaptado rápidamente al ritmo de ellos, esta, no era la primera vez que me hacían una broma a mí, pero aún así, no me acostumbró a sus juego, a pesar de todo el tiempo que llevó con ellos.
—¡Kagome! —escuche una voz de mujer llamarme—. ¡Kagome! —volví a mi paso y mire a los lados, no vi a nadie conocido, continúe caminando, pero otra vez mi nombre se escucho en el aire. Hasta que divise de donde venía.
—¡Hola, Mayu! —grite al ver a la chica de ojos verdes y pelo castaño claro que tenía a unos pasos de mí.
—Hasta que me tomas en cuenta —dijo al llegar a mi lado.
—Lo siento —le dije sonriendo—. Te escuche, pero no te vi.
—Lo pensé —me dijo Mayu con su sonrisa típica, es por eso que ella y Takumi eran el uno para el otro, siempre alegres por la vida.
—¿Para qué me llamabas? —le pregunté al recordar que ella me buscaba.
—Quería saber si Takumi sigue en los vestidores —me dijo con un singular sonrojo en sus mejillas.
—No, ellos no se cambiaron ropa —le dije al recordar que se habían quedado con lo mismo de la presentación.
—¿Aún están en el gimnasio? —me preguntó con mucha curiosidad.
—Así es —le respondí.
—¡Kagome! —escuche a Inuyasha gritarme.
—¡Kagome! —esta vez fue Takumi.
—Allí viene —le dije a Mayu tratando de sonreír pero, lo que en realidad quería hacer era matar a esos dos.
—¿Qué te hicieron ahora? —dijo Mayu sonriendo.
—¿Por qué lo dices? —pregunté asombrada.
—Siempre que te hacen algo, te vas sola —me dijo aún con su sonrisa—. Y luego ellos corren a pedirte disculpas.
—Es verdad —le dije—. Pero, esta vez, no los perdonare, será mi pequeña venganza.
—Debería ser una gran venganza —me dijo Mayu sonriendo con malicia—. Ya casi están aquí.
—¡Mayu! —dijo Takumi al ver a su novia hablando conmigo—. Pensé que estarías en el stand de tu salón.
—Si estaba —le dijo Mayu—. Pero, luego fui a verte a la presentación, y ahora iba por ti para que vamos a comer algo, ya pasan de las 12.
—¡Qué tarde es! —le dije a Mayu—. Nos vemos luego, Mayu —dije marcando el nombre de la chica.
—Nos vemos, Kagome —me respondió Mayu aún con su sonrisa de mala.
—¡Kagome, espera! —dijo , ya era tarde, yo ya había comenzado a caminar muy rápido en dirección al stand de mi curso.
Escuche que una chica llamo a Inuyasha, me detuve y me gire a ver quien era, no la conocía, y al parecer Inuyasha tampoco, "que raro", me dije, "luego que me vengue, le preguntó quien es", seguí caminando rápido para que Inuyasha me perdiera de vista, me metí entre dos edificios del Instituto, no me gustaba pasar por allí, era como caminar en esos callejones oscuros que dan miedo, pero esta vez, sería solo por mi venganza contra Inuyasha.
—Sin gritar —escuche una voz en mi oí mano tapaba mi boca, y tenía un brazo rodeando mi cintura, me apretó fuerte el estomago y me jalaban hacia atrás, una puerta se abrió, y me arrastraron al interior. Forcejee para tratar de soltarme, intente morder la mano, pero nada funcionaba, me tenía muy bien agarrada—.Tranquila —volvió a decir la voz en mi oído—. No te haré miedo me invadió, era una voz de hombre, no la reconocía, el lugar estaba oscuro, "Inuyasha, ¿dónde estás?", fue en lo único que pensé—. Tu padre no me dijo que cantabas tan lindo —dijo la voz en susurro, siempre cerca de mi oído."Mi padre", pensé, y comencé a recordar el tono de voz, "Taiga", me dije al recordar al chico con el que me quieren comprometer—. No te haré nada —me dijo en susurro—. Sólo quiero hablar un momento contigo, más bien, yo hablo y tu escuchas —dijo con tono burlón—. Tu padre tiene una gran empresa —continuó hablando—, y mi padre esta muy interesado en ella, pero, tú padre sólo se la entregará a aquel que sea tu esposo."La empresa", me dije al escuchar esas palabras, que eran mi maldición familiar—. Por eso —siguió diciendo mientras yo me intentaba soltar—. Yo debo casarme contigo —dijo agarrándome más fuerte—. Quieras o no, ese matrimonio se llevará a cabo. Además —dijo pasando su lengua en la parte de atrás de mi oreja—. Estas deseable.
Me moví lo más que pude tratando de soltarme, no se como me tenía agarrada pero, por más que lo intentaba no podía soltarme, sentir su lengua hacer contacto con mi piel me causo repugnancia y un escalofrió me recorrió entera.
—Si te sigues moviendo así terminaremos de otra manera —me dijo otra vez pasando su lengua, yo aún moviéndome para soltarme—. Si eso es lo que quieres —me dijo y pude sentir en su respiración que había reído me agarró de tal manera que sentía en mi parte de atrás su excitado miembro, la mano que estaba en mi cintura bajo rápidamente por mi pierna, y se metió entre mi falda hasta llegar a mis bragas, abrí mis ojos como plato al sentir sus dedos tocar mi intimidad, grite lo más que pude, pero todos mis gritos eran apagados con la mano de aquel tipo.
Sus dedos comenzaron a tocarme en aquel lugar, presionando fuerte, mientras su lengua seguía en mi oreja, quería que parara, no sabía que hacer para detenerlo, unas lágrimas comenzaron a salir de mis ojos. Taiga metió sus dedos por entre mis bragas, los dejo en la entrada y metió dos, rápida y fuertemente, solté un gemido, que se perdió en su mano, mientras mis lágrimas no dejaban de salir, Taiga continuó con sus dedos cada vez más rápido, mi cuerpo ya no reaccionaba como yo quería, cada vez gemía más, y no quería, sólo Inuyasha podía disfrutar de eso, mi espalda se arqueo, Taiga metió lo mas que pudo sus dedos, mi cabeza quedo recostada en el cuello de aquel imbécil. Sacó sus dedos y me soltó.
—Eres un imbécil —le dije con palabras cortadas.
—Este imbécil te seguirá causando orgasmos así de ricos —me susurro cerca de mis labios—. Así que prepárate —no le respondí nada, caí de rodillas al suelo, no sabía que hacer, Taiga paso por al lado mió y salió por la puerta, me lance al suelo y seguí llorando.
Me sentía sucia, no quería volver a ver nadie en mi vida, no se cuanto tiempo estuve allí, pero, al final me puse de pie y salí. Camine por aquel callejón, y seguí por el patio del Instituto, llegue al estacionamiento, por suerte no había nadie, no sabría que decir si me preguntaban algo, y por mi aspecto, parecía cualquier cosa. Llegue a la moto de Inuyasha.
—Kagome —escuche su voz—. ¿Qué paso, mi preciosa? —me dijo mientras me abrazaba.
—No lo se —le respondí llorando—. No lo se, pero llévame lejos de aquí —me tomo en sus brazos y me dejo en la moto, en la parte de adelante, no se como iba conduciendo conmigo de esa manera, todo el camino llore, y no preste mas atención que a lo que me había pasado, la moto se detuvo, Inuyasha me tomo en sus brazos, nuevamente y me recostó en aquel enorme árbol en el cual hace tan poco habíamos estado celebrando por su moto nueva, aquel árbol que nos vio crecer, y aquel árbol, en donde Inuyasha me pidió la primera vez que fuera su novia. Inuyasha se sentó a mi lado, lo abrace fuerte, no quería volver a separarme de él, me odiaba a mi misma por lo que paso, me odiaba porque ya no podría volver a estar con Inuyasha, no me perdonara después de eso.
Continuará...
Muchísimas gracias por leer!
