Capítulo 25 - ¡La batalla final contra la Elite Four! ¡Green y Koga vs. Agatha; Blue y Sabrina vs. Lorelei!

- ¡Maldición! - exclamó Koga, apretando los puños -. Esa era su estrategia desde el principio, ¡separarnos!

Al otro lado del muro, Green se levantó del suelo:

- No puedo abrir los ojos - murmuró, fastidiado.

Golbat se posó en su brazo. Green lo sintió, y sonrió:

- Je - rió Green -, acabo de devolverte a Koga y otra vez estamos tú y yo juntos. Golbat, he perdido la visión, así que necesito que me guíes con tu supersónico.

Golbat emitió un gran supersónico, haciendo que resonasen todas las ondas con lo que había alrededor:

- ¡Una onda de diferente sonido! - exclamó Green, tras escuchar un sonido distinto -. Parece haber chocado contra otro onda, por lo tanto …

Golbat emitió un chillido de alerta, y Green saltó hacia un lado a tiempo. Evitó por los pelos que otro Golbat le cortase con su afilada ala:

- ¡Otro Golbat! - exclamó Green.

Mientras tanto, Agatha se había dignado a aparecer delante de Koga. Los Arboks de los dos se miraban desafiantemente.

- Así que tú eres el actual líder de gimnasio de Ciudad Fucsia - comentó Agatha, mirándole.

- Agatha … - murmuró Koga.

- Como puedes ver, los dos somos entrenadores de serpientes - dijo Agatha -, pero la diferencia entre el nivel de un mero líder de gimnasio y un miembro de la Elite es gigantesco.

En ese momento, el dibujo que el Arbok de Agatha presentaba en el cuerpo, cambió:

- ¡Su símbolo! - exclamó Koga -. ¡Ha cambiado!

- Ya sabrás que los Arboks pueden presentar diferentes dibujos - explicó Agatha -. También se cree que, a cada diferente símbolo, ¡hay un poder diferente asociado!

Acto seguido, el Arbok de Agatha tomó una velocidad increíble y rodeó a Koga y a su Arbok, estrangulándolos con su cuerpo:

- ¡No puede ser! - exclamó Koga -. ¡Demasiado rápido!

El símbolo del Arbok de Agatha volvió a cambiar:

- ¡Ahora, se multiplicará su ataque, jejeje! - exclamó Agatha.

El poder del Arbok de Agatha incrementó notablemente, apretujando a Koga y a su Arbok brutalmente:

- ¡Aagh! - gritó Koga, con dolor.

- Jeje - rió Agatha -, puedo hacer que mi Arbok cambie su dibujo con sólo chasquear un dedo. ¡Quién sabe! Quizás uno de sus símbolos suponga la muerte para ti! ¡Espachúrrales, Arbok!

El Arbok de Agatha siguió apretando. Koga sentía su cuerpo agarrotado y con dolor por todas partes, como si fuera a ser descuartizado:

- ¡AAAARGGGHH! - gritó.

En ese momento …

El escalofriante grito inundó los túneles de la cueva. Amy, que seguía su "paseo" por los interiores del volcán, sintió cómo se le ponían los pelos de punta:

- Qu … ¿Quién ha gritado así? - preguntó Amy, con el corazón de un puño.

Incluso Eevee se sobresaltó, mirando inquietamente a todas partes:

- Me pregunto … qué estará pasando … - murmuró Amy, con miedo; pero su expresión cambió enseguida -. ¡No hay que tener miedo! ¡Eevee, iremos a ayudar a quien esté en peligro!

Amy miró a su alrededor, a los diferentes túneles que la rodeaban, por los cuales había resonado el grito:

- Pero … - titubeó Amy -, ¿por cuál de los túneles tengo que ir? ¡El grito ha resonado por todas partes!

Instantes después …

A pesar de su agonizante estado, Koga insistía en pensar alguna forma de salir de su apuro:

- **Tiene que haber … alguna forma … - pensaba -. ¡Ya sé!**.

Pero no dijo nada. Prefirió esperar un poco más porque, además, el Arbok de Agatha había disminuido la presión de su ataque. Agatha le observaba, divertida, como si aquello fuera lo más entretenido del mundo:

- Espero que esto os sirva de lección - dijo -. ¡Nadie es rival para la Elite Four!

- ¡Arbok, ataque deslumbrar! - ordenó Koga.

Su Arbok emitió un potente destello para paralizar al Arbok de Agatha, pero no consiguió nada:

- ¡Esa birria de ataque no tiene efecto sobre mi invencible Arbok! - exclamó Agatha -. ¡Arbok, golpe cuerpo!

Aún mientras les estrangulaba con su cuerpo, el Arbok de Agatha golpeó fuertemente al Arbok de Koga.

- ¡Y ahora, mordisco! - ordenó Agatha.

Con sus afilados mordiscos, su Arbok mordió fuertemente al Arbok de Koga, arrancándole la cola brutalmente del mordisco. El Arbok de Koga cayó al suelo.

- ¡No! - gritó Koga -. ¡Arbok!

- Jeje - rió Agatha -, parece que tu Arbok ha exhalado su último suspiro. ¡Para que veas que la Elite Four no se anda con piedades!

Irritado, Koga envió a luchar a Weezing y a Muk:

- ¡Adelante, Weezing, Muk! - exclamó -. ¡Gas veneno y polución!

Los dos pokémons de Koga emitieron sendos gases venenosos por sus bocas para atacar al Arbok de Agatha:

- ¡Arbok! - exclamó Agatha.

El dibujo de su Arbok volvió a cambiar.

- ¡Ahora, mi Arbok es inmune al veneno! - exclamó Agatha -. ¡Y además, les devolverá el ataque a tus pokémons multiplicado por tres!

Arbok repelió los gases y se los devolvió a Weezing y a Muk, que cayeron derrotados.

Al otro lado del muro, Green y Golbat las pasaban canutas contra el enorme y malvado Golbat de Agatha. Uno de los ataques ala alcanzó a Green, lanzándolo al suelo.

- ¡Argh! - exclamó Green -. ¡Golbat!

El Golbat de Koga acudió en la ayuda de Green, bloqueando los ataques del Golbat de Agatha, no sin pasar apuros por ello:

- **Sin ver, no tengo oportunidad alguna de ganar - pensaba Green, agobiado -. Si por lo menos pudiera contactar con Koga … Él es un experto en veneno y parálisis y podría ayudarme. Pero … ¿cómo?**.

Koga, solo, sin ninguno de sus pokémons en condiciones para ayudarle, se enfrentaba a Agatha y a su Arbok:

- Estás acabado - dijo Agatha.

- **Ese chico … Todavía no hay rastro de él - pensó Koga, mirando de reojo al enorme muro de rocas y estalactitas -. El daño en sus ojos debe de haber sido mayor de lo que me esperaba …**.

Entonces, Koga sacó varias shuriballs y empezó a lanzar la mayoría en dirección hacia Agatha y Arbok:

- ¡Vamos! - exclamó Koga.

No acertó ni una. Todas las shuriballs no aspiraron a más que pasar rozando a Agatha y a su Arbok:

- Oh, querido, ¿qué ha sido eso? - preguntó Agatha -. Siempre está bien intentarlo, pero creo que lo mejor para ti será rendirte.

Las shuriballs se perdieron en la oscuridad, volando por los aires.

- ¡No me detendré hasta acabar contigo! - exclamó Koga -. ¡Arbok!

En ese momento, el Arbok de Koga, que parecía estar muerto, levantó la cabeza e hizo que naciera una nueva cola de su cuerpo, reconstruyendo la parte dañada:

- Mmh … - murmuró Agatha -. Nunca había visto una curación tan sorprendente, se ha curado de una herida mortal …

- Tu Arbok tendrá sus trucos - dijo Koga -, ¡pero el mí tiene su propio talento!

Koga acarició a su Arbok:

- Puede regenerar cualquier parte de su cuerpo que haya sido cortada - dijo -, y ya ha salido de peores situaciones que esta, de todas formas.

Koga recordó su batalla contra Green de hace dos años, en las que su Arbok sufrió severos cortes por parte de Charmeleon.

- Bah, sólo habéis conseguido ganar un poco de tiempo - dijo Agatha, sin darle importancia -. ¡Pero mi Arbok y yo os destruiremos igualmente! ¡Y el mismo destino les espera a tu amigo Green y a tu Golbat!

En ese preciso instante, la silueta de un Golbat se divisó en el techo de la cueva:

- ¡Ah! ¿Lo ves? - preguntó Agatha -. ¡Ahí llega mi victorioso Golbat …!

Pero el Golbat que llegaba era algo más pequeño y su expresión no era fría ni malvada, sino ligeramente alegre:

- ¡Ese no es mi Golbat! - chilló Agatha.

- Je - rió Koga.

Green apareció saltando el muro de rocas y estalactitas, acompañado de su Golduck y con el Golbat de Agatha derrotado bajo el brazo:

- ¡Green! - exclamó Agatha, y se fijó un poco más -. ¡Tus ojos estás abiertos, ¿pero cómo?

Green y Golduck llegaron junto a Koga:

- Bien pensado, Koga - dijo Green -. Los objetos que me enviaste fueron de gran utilidad. Gracias.

Green le devolvió a Koga un shuriball abierta y un antídoto, ya usado.

- ¡Entonces, esas pokéballs voladoras eran …! - exclamó Agatha.

- Exacto - afirmó Koga -, mis shuriballs nunca tuvieron como objetivo alcanzarte, estaban vacías, sólo esperaba a que te distrajesen para poder lanzar una shuriball con un antídoto dentro y lanzarla adonde estaba Green.

- Ya basta de charlas - dijo Green -, voy a acabar con ella.

- No - negó Koga, cortándole el paso, de nuevo -, tengo un plan definitivo para acabar con su Arbok. ¡Golbat!

El Golbat de Koga se posó en su brazo:

- ¡Ataque chupa vidas! - ordenó Koga.

Para sorpresa de todos, Golbat clavó sus colmillos en el brazo de Koga, empezando a absorber la sangre:

- ¡¿Ha mordido a su propio entrenador? - chilló Agatha.

- Qué idiota he sido … - murmuró Koga -. Mira que no haber pensado que la sangre es opaca … ¡y perfecta para bloquear a tu Arbok!

Golbat escupió la sangre de Koga a modo de chorro y tapó el símbolo de Arbok:

- Ahora … uff, uff … tu Arbok ya no podrá cambiar su dibujo - murmuró Koga, dejándose caer de rodillas al suelo.

Había perdido una buena cantidad de sangre y se encontraba débil:

- ¡Muy listo! - exclamó Agatha, irritada -. ¡Pero te has dado cuenta demasiado tarde! ¡Arbok, ataca!

- ¡Golduck - exclamó, entonces, Green -, confusión!

Golduck atacó al Arbok de Agatha con sus poderes psíquicos, confundiéndole y haciendo que golpeara a Agatha:

- N … no puede … ser - murmuró Agatha, antes de caer al suelo.

Y quedó inconsciente, al igual que su Arbok. Koga también emitió un quejido, su brazo no cesaba de sangrar:

- ¡Koga! - exclamó Green.

- No te preocupes - dijo Koga -. Era … la única manera de detener a esa cosa. Mira, Agatha usaba a sus pokémons como juguetes. Y pretendía mantenerse oculta entre las sombras todo el tiempo …

Koga señaló a la cola del Arbok de Agatha. La malvada anciana había colocado en la punta de la cola de su Arbok y aguijón de acero venenoso:

- Eso podría haber acabado con nosotros - murmuró Green.

Le echó un vistazo a Agatha:

- No pareces contento - comentó Koga, mirando a Green.

- ¿Cómo quieres que lo esté? - preguntó Green, mientras ayudaba a Koga a tenerse en pie -. El que tenía algo personal contra Agatha era YO. Te dije que no interfirieras …

- Jeje, tan gallito como siempre …

- Da igual. Simplemente calla y sigamos andando. Tenemos que llegar al final de este laberinto.

Green y Koga tenían que moverse por el laberinto que habían creado los muros de rocas y estalactitas para salir de aquella enorme sala subterránea del volcán.

Unos minutos después …

Blue, Jigglypuff, Sabrina y Kadabra caminaban por otro de los túneles de la cueva. Gracias a los poderes psíquicos de Sabrina y su pokémon, estaban siguiendo el camino correcto:

- Por aquí - decía Sabrina.

Blue no paraba de mirarla, siempre atenta, sin olvidar que una vez Sabrina había sido su más peligrosa enemiga:

- Déjame recordarte que no ganaste - dijo Sabrina, leyendo los pensamientos de Blue al ver el silencio que había -. Pero mejor guardemos la nostalgia para luego.

- ¿Me guardas rencor, mi psíquica amiga? - preguntó Blue.

Entonces, llegaron al final del túnel. Vieron un altar de roca, en el centro del cual flotaba un pequeño objeto que brillaba como el oro:

- ¿Qué es eso que brilla? - preguntó Blue.

Sabrina se acercó a mirar, pues el objeto aquel le resultaba enormemente familiar:

- ¡Es mi medalla de gimnasio! - exclamó -. ¡La medalla pantano! ¿Pero qué está haciendo aquí?

- ¡Eso no es algo que debáis saber! - exclamó otra voz femenina.

Blue y Sabrina se giraron bruscamente.

- **¿Quién …?** - pensó Blue.

- **¿Dónde …?** - pensó Sabrina.

Blue notó frío en su mano izquierda y, antes de que pudieran darse cuenta, ella y Sabrina estaban unidas por la mano mediante una esposa de hielo.

- ¡Ah! - chilló Blue.

- ¡¿Pero qué dem …? - preguntó Sabrina.

Intentaron desprenderse de la esposa de hielo, pero no había manera. La mano izquierda de Blue no se separaría de la mano derecha de Sabrina:

- Jejeje …

Blue y Sabrina miraron hacia arriba. Lorelei apareció, sentada sobre su poderoso Cloyster:

- Parecéis estar muy unidas - comentó Lorelei, con una sonrisa -, ¿me equivoco?

Lorelei les mostró una estatua de hielo en miniatura de Blue y Sabrina, que estaban unidas por las manos. Una X marcada con pintalabios estaba dibujada sobre la unión entre ambas manos:

- Mi Jynx ha creado esta figurilla de hielo vuestra - explicó Lorelei -, sólo he tenido que pintar una X con mi pintalabios para manteneros unidas por las manos. Así que tened cuidado cuando me ataquéis, porque si rompéis la figura … ¡vosotras también saltaréis en pedazos!

- Lorelei - gruñó Blue.

- ¡Cloyster, rayo hielo! - ordenó Lorelei.

- ¡Cuidado! - chillaron a la vez Blue y Sabrina.

Pero cada una saltó hacia un lado y, aunque lograron esquivar el ataque, se cayeron al suelo y se hicieron mucho daño en el brazo:

- ¡Presta atención hacia dónde hay que saltar, estúpida! - le gritó Sabrina a Blue.

- ¡Lo mismo podría decirte yo! - exclamó Blue.

- Oh … Parece que no nos llevamos muy bien, ¿no? - preguntó Lorelei, mirando divertida a Blue y a Sabrina -. Bueno, eso me hará el trabajo mucho más fácil.

Blue y Sabrina fruncieron el ceño, y cada una de ellas envió a uno de sus pokémons. Blue envió a Nidorina y Sabrina sacó a Venomoth:

- ¡Adelante, Nido! - exclamó Blue -. ¡Patada doble!

- ¡Venomoth, somnífero! - ordenó Sabrina.

- ¡Cloyster, ataque ventisca! - ordenó Lorelei.

Con un potente vendaval helado, Cloyster alejó el polvo adormecedor, enviándolo hacia Nidorina:

- ¡Oh, no! - exclamó Blue -. ¡El somnífero ha rociado a Nido!

- ¡Eso le pasa por estar en medio! - exclamó Sabrina.

- ¡¿Cómo has dicho?

- Jajaja, qué divertido - comentó Lorelei, sonriendo; se dirigió al pokémon que estaba a su lado -. ¡Jynx, ataque golpe!

Jynx se abalanzó sobre Blue y Sabrina, pero a quien se dispuso a golpear fue a Blue. Aquella vez, tanto ella como Sabrina reaccionaron igual y esquivaron el ataque con éxito, pero el poderoso golpe provocó una enorme fisura en el suelo:

- Glups … - murmuró Blue, sin atreverse a mirar al interior de la profunda grieta.

- ¿Por qué la mayoría de sus ataques van dirigidos a Blue? - preguntó Sabrina.

- ¡Jajaja! - rió Lorelei -. Mi Slowbro me acababa de traer este pequeño regalo.

Lorelei les mostró una pequeña horsea, amordazada y sin poder moverse:

- ¡Horsea! - exclamó Blue.

- ¿Tuya? Me lo imaginaba - comentó Lorelei -. Me gustaría darte las gracias por interponerte siempre en mi camino, Blue. Si quieres que te devuelva a esta pequeña Horsea sana y salva, ven hacia aquí.

Sin pensar en nada más que en su pokémon, Blue empezó a avanzar hacia Lorelei:

- ¡No! - gritó Sabrina, sin tiempo para arrastrarla hacia atrás -. ¡Es una trampa!

- ¡Ahora, Jynx! - exclamó Lorelei -. ¡Ataque destructor!

Jynx le dio un enorme golpe a Blue en la cara, lanzándolas a ella y a Sabrina por los aires. Mientras caía, Blue se golpeó la cabeza contra una roca y quedó inconsciente: - ¡Blue! - exclamó Sabrina -. Idiota … ¡Ahora, me he quedado sola!

Sabrina intentó desprenderse de la esposa de hielo que la mantenía unida a Blue, en vano:

- ¡No te servirá de nada! - exclamó Lorelei -. ¡Acaba con ella, Jynx! ¡Ataque …!

- ¡Flareon, ataque ascuas!

Sin previo aviso, un Flareon irrumpió en la batalla, atacando a Jynx con un ataque ascuas algo más poderoso de lo usual. Al ser de tipo hielo, Jynx sucumbió al ataque:

- ¡¿Quién anda ahí? - preguntó Lorelei, hecha una furia.

Por otro de los túneles que conducía a esa sala de la cueva, apareció Amy:

- **El grito que escuché antes era de hombre, pero aquí no hay ningún hombre - pensó Amy, mirando a las combatientes -. Bueno, pero ya que estoy aquí …**.

- ¡¿Y tú quién eres, niñata? - chilló Lorelei, fuera de sus casillas -. ¡No interfieras en la batalla!

Sabrina se quedó mirando a Amy. Estaba mejor vestida y acicalada que la última vez que la vio, hace dos años, pero sus ojos morados eran inconfundibles:

- **Esos ojos morados …** - pensó Sabrina -. ¡Tú eres aquella niña!

- Bueno, una mocosa con un Eevee no os será de gran ayuda - comentó Lorelei, dándole la espalda a Amy y dirigiéndose de nuevo hacia Sabrina -. ¡No me dignaré siquiera a hacer una estatua de hielo de ella!

- Eso lo dices porque tu Jynx está fuera de combate - comentó Amy.

- ¡Uh! ¡Cállate! - ordenó Lorelei -. ¡Como sea, nunca seréis capaces de arrebatarme esta estatua de hielo!

Lorelei colocó la estatuilla de hielo de Blue y Sabrina en el interior del caparazón de Cloyster:

- ¡Venomoth, ve a por Cloyster! - ordenó Sabrina.

Pero Cloyster se encerró en su caparazón, y Venomoth no podía hacer nada contra él:

- Qué pobre intento de robar mi estatuilla - comentó Lorelei.

- Grrrr … - gruñó Sabrina, que sujetaba a Blue para no arrastrarla por los suelos -. Y encima con este peso muerto encima …

- ¡Eevee! - exclamó Amy, sacando una piedra trueno -. ¡Evolución!

Flareon volvió a convertirse en Eevee, que evolucionó en Jolteon gracias a la piedra de evolución:

- ¡Jolteon, ataque impactrueno! - ordenó Amy.

Jolteon lanzó una descarga eléctrica hacia Cloyster, haciéndole gran daño y obligándole a abrir su caparazón. La estatuilla estuvo a punto de caérsele:

- ¡¿Pero cómo puede ser? - chilló Lorelei -. ¡Ascuas e impactrueno son los ataques más básicos de tipo fuego y eléctrico! ¡No pueden ser tan poderosos!

- Antes de mandarle atacar, le di a mi Eevee el objeto ataque X - dijo Amy, muy seria -. ¡Una vez más, Jolteon, ataque onda …!

- ¡No te dejaré! - gritó Lorelei -. ¡Cloyster, rayo aurora!

- ¡Cuidado, niña! - exclamó Sabrina, incapaz de poder ir a ayudar a Amy.

Amy se tapó la cara con las manos, pero Cloyster no atacó. Extrañada, Lorelei se volvió hacia Cloyster:

- ¡Cloyster! ¿Qué te pasa? - le preguntó.

Cloyster cayó al suelo, derrotado. Venomoth apareció detrás de él:

- Vaya, veo que lo has conseguido - comentó Sabrina, mirando a su pokémon -. Y menos mal, porque no habría podido ir a salvar a esa niña si Cloyster hubiera atacado de verdad.

Venomoth voló hacia Sabrina. Lorelei miró a Sabrina, sin saber lo que estaba pasando. Amy tampoco lo entendía.

- No hizo falta que Jolteon paralizase a Cloyster con un onda trueno - comentó Sabrina, sonriendo -. Mientras Cloyster sufría el ataque impactrueno, le ordené a Venomoth mentalmente que intentase robarle la energía a Cloyster con su ataque absorber. Al ser un impactrueno algo más poderoso de lo normal, Cloyster quedó ligeramente paralizado, lo que le facilitó la tarea a mi Venomoth, pudiendo derrotar a tu estimado pokémon, Lorelei.

Sabrina sonrió, triunfalmente. Amy se quedó mirando a Sabrina, boquiabierta:

- **Esa chica … - pensó -. Es muy lista … Puede que antes fuera una enemiga, pero, sin duda, es increíble …**.

Mientras tanto …

LT. Surge, Electabuzz y Bill caminaban por otro de los túneles. Mientras que Surge iba a toda prisa, Bill prácticamente se arrastraba de la desgana que tenía:

- Oh, tío … - murmuraba el chico -. ¡Menudo día llevo!

- ¿Qué has dicho? - le preguntó Surge.

- N … ¡Nada, nada!

Surge empezó a gritar a nadie en especial, simplemente para que alguien le oyera, resonando su atronadora voz en todas las paredes:

- ¡Me da igual cuál de los cuatro sea nuestro oponente! - gritó -. ¡Sea quien sea, lo aplastaré! ¡No permitiré que destruyáis Ciudad Carmín!

Surge volvió a dirigirse a Bill:

- Teníamos planeado plantarles cara a la Elite Four para cuando vinieran a Ciudad Carmín, ¿lo sabías? - le dijo.

- ¿Ah, sí? - preguntó Bill, sorprendido.

- Escuchamos rumores de que uno de los miembros de la Elite Four se estaba dirigiendo a Ciudad Carmín - explicó Surge, frunciendo el ceño -. Por eso les pedí a nuestros antiguos oficiales que tomaran posesión del Santa Ana. ¡Todo era parte de ese plan! ¡Pero tu amiguito Yellow lo malinterpretó todo y lo echó a perder!

Bill empezó a sudar la gota gorda, con miedo a que Surge la tomara con él por ello:

- ¡No … ¡No tenía ni idea d … de eso! - chilló Bill.

Siguieron caminando hasta llegar al final del túnel. Surge se detuvo en seco, Bill le miró, preocupado:

- ¿Ocurre algo? - le preguntó.

- Puede ser - contestó Surge -. Mira.

Acababan de llegar a una enorme cavidad de la cueva, con un lago en el centro y estalactitas y estalagmitas por todas partes. También, sospechosos puentes rocosos recorrían todo el espacio:

- ¿Qué sitio es este? - preguntó Bill.

- Vamos, tenemos que cruzar este puente - dijo Surge, empezando a caminar sobre el puente de rocas.

Bill le siguió, cuidadosamente. A los pocos minutos, el puente pareció moverse, con lo que Bill tropezó y se cayó:

- ¡Chico! - exclamó Surge.

Bill cayó al lago, sólo que no era de agua:

- ¡Agh! - gritó Bill -. ¡Quema! ¡Esto no es agua! ¡Adelante, Magikarp!

Bill hizo aparecer a Magikarp y se agarró a él con fuerza:

- ¡Salpicadura! - ordenó Bill, a toda prisa.

Salpicadura era el ataque más inútil de todos, lo único que hacían los Magikarps era dar saltos cuando lo efectuaban, pero aquella vez les ayudó a volver al puente de rocas:

- Uff, menos mal - suspiró Bill -. Gracias, Magikarp, y perdona que te haya hecho aparecer en un ambiente así.

- Ese líquido, desde luego, parece agua - comentó Surge, mirando hacia abajo -, pero no tengo ni idea de lo que puede ser en realidad. Mira tus pantalones.

Bill echó un vistazo a la parte de sus pantalones y zapatos que se había sumergido en aquel extraño líquido. Estaban destrozados, literalmente.

- ¡Tío! - exclamó Bill, asustado -. ¡Sea lo que sea ese líquido, es peligroso!

- Es como las babas de Victreebel - comentó Surge -. Bueno, sólo una cosa es segura, si caemos en eso, estamos perdidos.

- Exactamente - dijo, entonces, una firme voz -. Pero para vencer en esta batalla, debéis superar este campo de batalla extremo.

Un joven fornido, muy musculoso y con el cabello largo y castaño acababa de llegar frente a Bill y Surge.

- ¿"Campo de batalla extremo"? - repitió Surge, mirando a sus pies.

Fue entonces cuando se dieron cuenta de que el puente de rocas no era un puente simplemente:

- ¡Es un Onix! - exclamó Bill -. ¡Por eso se movió antes!

Surge miró al joven:

- Entrenador de un Onix - murmuró -. ¡Tú debes de ser Bruno, de la Elite Four!

- Sí, lo soy - afirmó Bruno -. Este puente viviente se moverá cuando menos os lo esperéis en el combate. Si caéis en este lago de mucus corrosivo, estaréis acabados, pero si conseguís cruzar el puente antes que yo, habréis vencido.

Surge y Bill se quedaron mirando a Bruno, meditando sobre las reglas del juego. Aquella iba a ser la batalla más dura de sus vidas.