EL ASUNTO

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

C 25 La consciencia

Cuando despertó, todo estaba oscuro a excepción de una pequeña lámpara al fondo de la habitación. Pestañeó unas cuantas veces antes de poder acostumbrar a sus ojos a la tenue luz. Intentó moverse pero el esfuerzo resultó agotador, así que se limitó a mirar a su alrededor para ver si podía identificar donde se estaba. Enseguida reconoció que se encontraba en una de las tan familiares habitaciones del hospital de Konoha. Era una estancia austera. Una cama, un armario, una butaca para las visitas y una mesita. Eso sí, tenía su propio baño, que era de agradecer. Al parecer alguien había venido a visitarla recientemente porque había un gran ramo de flores aún frescas en un jarrón en la mesita. Intuía que serían de Ino y se lo agradeció mentalmente a su amiga.

El resto del cuarto estaba impecable, al menos lo que podía ver, porque había algo encima de la colcha que le impedía observar el frente. Se movió un poco para ver si el "bulto" se caía pero resultó que el "bulto" se movía con ella. Tras mirar más detenidamente se dio cuenta de que esa cosa no estaba sobre la colcha, si no que estaba por debajo de esta. Entonces, como si un deslumbrante flashazo hubiera despejado su mente, los recuerdos de lo que para ella eran las últimas semanas se revelaron ante ella dejándole una abrumadora sensación. Todas los momentos importantes, su relación con Neji, la noche con Kakashi, la pelea con Ren donde al parecer debió resultar herida y la más impactante, la noticia de su embarazo desfilaron por su mente en un solo segundo sobrecogiéndola de tal forma que sus constantes vitales se alteraron tanto que las máquinas que tenía conectadas a su cuerpo comenzaron a pitar.

Debía de haber pasado mucho tiempo inconsciente porque aquello no era una chaqueta o una manta que alguien hubiera dejado sobre su cama, no, aquello era su tripa y la última vez que se miró en el espejo apenas se apreciaba un ligero abultamiento de su vientre. Empezó a preguntarse cosas como quién estaría al tanto de la situación y que habrían pensado… por descontado que Tsunade lo sabía, ahora temblaba solo de pensar en el inevitable encuentro y en cómo le explicaría a su maestra porqué se encontraba así. Podía imaginarse perfectamente la mirada de decepción en sus ojos. ¿Neji?, ¿Lo sabría Neji?, ¿Qué habría dicho? y ¿Kakashi?, ¿Por qué le importaba ahora lo que opinara Kakashi? lo realmente importante era si su hijo se encontraba bien y al menos, para su tranquilidad, todo indicaba que sí.

Casi inmediatamente después de que las máquinas comenzaran a pitar, dos azoradas enfermeras entraron en la habitación.

- Sakura, Sakura ¿Puedes oírme? - La llamó mirándola directamente a los ojos Tamura, una madura enfermera que siempre había sido muy amable con ella.

La peli-rosa intentó contestarle, pero sus labios no parecían querer colaborar. Intentó moverse un poco como había hecho momentos atrás, pero las emociones experimentadas al recordar todo lo ocurrido la habían dejado tan exhausta que cualquier esfuerzo resultaba inútil. Al final, reuniendo todas las fuerzas consiguió pestañear varias veces.

La enfermera que la observaba con atención captó el mensaje.

- Sakura, si puedes oírme vuelve a pestañear - le pidió de nuevo.

La peli-rosa volvió a pestañear débilmente para reiterar su estado de consciencia, pero enseguida sintió como el sueño le vencía poco a poco mientras oía en la lejanía como Tamura le ordenaba a otra enfermera a la que no había podido ver, que avisara a la Hokage.

Pasó algún tiempo hasta que volvió a despertar. Primero oyó voces en la oscuridad, después, al abrir los ojos sintió como unos tardíos rayos de sol se colaban por la ventana deslumbrándola en un primer momento e impidiéndole de esta forma ver a quién pertenecían aquellas voces. Tras unos segundos pudo ver como Tsunade y Shizune, a quienes había estado oyendo hablar, la miraban atentamente.

- Me alegro mucho de que hayas despertado Sakura, me tenías muy preocupada - le saludó su maestra colocándose a un lado de la cama. La rígida posición de su cuerpo transmitía autoridad, pero la sonrisa ladeada que se había formado en sus labios delataban que se había activado su lado maternal y aunque a simple vista pueda parecer signo de buena fortuna, en ocasiones puede ser una maldición.

- Yo también me alegro mucho de verte - saludó cordialmente Shizune desde los pies de su cama, en su acostumbrado y discreto segundo lugar.

- ¿Qué tal te encuentras?, ¿Puedes hablar?, ¿Puedes moverte? - Le preguntó la Hokage sentándose al borde de la cama.

- Me encuentro bastante bien Maestra, siento haberla preocupado - le contestó su discípula incorporándose ligeramente.

- No te muevas, no es conveniente que te esfuerces. Tú mejor que nadie deberías saberlo - le reprendió la Godaime impidiéndole el movimiento con una de sus manos.

- Siempre dándome sabias lecciones Maestra, pero podríamos hacer una excepción hoy, estoy muy cansada - le pidió la kunoichi aprovechándose de su actual posición privilegiada.

- No pretendo importunarte, lo que ahora necesitas es descansar. Ya hablaremos con detenimiento más adelante. Descansa y coge fuerzas para ti y el niño, las vas a necesitar - le dijo la Quinta dándole una palmadita en sus manos.

- ¿Has dicho niño? - preguntó incorporándose ilusionada tras asimilar la información que acababa de recibir.

- Si, es un niño. No pretendía decírtelo así, pero bueno, que se le va a hacer - se lamentó la Hokage sorprendiéndose por su torpeza.

- Él está bien, ¿Verdad? - preguntó un tanto inquieta la kunoichi mientras adoptaba una clara posición defensiva rodeando su vientre con sus manos.

- Perfectamente. Tendremos un fuerte y poderoso shinobi en nuestra próxima generación - declaró con orgullo la líder de la aldea.

- Bueno, eso ya se irá viendo. No quiero que crezca con esa presión - comentó recordando con tristeza cómo fue su juventud junto a sus dos compañeros de equipo tan marcados con sus respectivas pesadas cargas desde tan niños.

- Pero eso no quita el hecho de que va a ser un gran shinobi. Ha sobrevivido a dos ataques de rayo negro antes de nacer, la leyenda le precederá. Solo espero que también herede el Byakugan, si fuera así sería perfecto - declaró la Hokage sin darse cuenta de lo inadecuado de su pensamiento.

- Puedes dejar de relamerte pensando en tu shinobi perfecto, estás hablando de mi hijo - se molestó la kunoichi. Sabía lo que eran y lo asumía, pero odiaba esa parte de la sociedad ninja.

- No estés susceptible Sakura. Sé que estás hasta arriba de estrógenos, pero eso no te da derecho a perderme el respeto - Le recriminó su maestra.

Tras unos tensos segundo en silencio, Sakura volvió a hablar.

- ¿Lo sabe Neji? - preguntó para cambiar de tema.

- Sí, llegó un momento en el que ya no pude ocultárselo más - se explicó ya más tranquila - Todos y cada uno de los días que ha estado en Konoha, ha venido a visitarte. Al volver de una misión larga tu vientre había crecido tanto que no pude negarlo. Hubiera preferido que se lo explicaras tú, pero no pudo ser.

- ¿Ha seguido viniendo incluso después de saber lo del embarazo? - preguntó intentando ocultar su inquietud.

- Claro, esas flores de ahí son suyas - Respondió la Hokage sin haberse percatado del ligero titubeo en la voz de su alumna.

- Pensé que eran de Ino - Comentó la kunoichi descuidadamente.

- La chica Yamanaka también ha venido muy a menudo, pero salió hace una semana de misión y no volverá hasta dentro de dos - le informó la Godaime.

- ¿Cuánto tiempo he estado en coma? - preguntó tímidamente la peli-rosa.

- Casi tres meses. Llegué a pensar que ya no despertarías - Le contestó apesadumbrada la Hokage - Como parece que estás mejor de lo que creía te haré un resumen de lo sucedido - comenzó a explicarle - Al parecer Kakashi y tú salisteis heridos de un encuentro fortuito que tuvisteis con Ren. Kakashi pidió ayuda y cargó contigo aun estando al límite de sus fuerzas, para salir al encuentro de los refuerzos. Os estabilizaron y os trasladaron a Konoha. Kakashi se recuperó con la rapidez que le caracteriza, ya sabes que tiene fobia a los hospitales, pero tú… Tú fuiste otra cosa. Por un lado la inesperada noticia de tu embarazo, y por otro que no despertabas. Nos has hecho sufrir mucho a todos, ¿Sabes?.

- Perdón maestra, no era mi intención preocupar a nadie.

- No te disculpes, supongo que no era tu intención salir herida, pero… ¿Cómo no se te ocurrió comentarme que estabas embarazada antes de que te mandara a esa misión?. Es muy peligroso, has sido una inconsciente. Habéis tenido mucha suerte tú y el bebé, pero podía haber acabado mucho peor - le reprendió la Quinta.

- Yo… lo siento mucho maestra, lo que pasó fue que… - comenzó a balbucear la kunoichi intentando explicarse - Yo… esto…

- ¿Quieres soltarlo de una vez?, me estás poniendo nerviosa - la apremió la Hokage.

- Tranquila Sakura, tú solo explícanos que fue lo que te impidió decirnos que estabas embarazada - habló una olvidada Shizune intentando serenar a la peli-rosa.

- La verdad es que me da vergüenza decirlo, pero lo que pasó fue que pensaba que el primero en saberlo debía de ser Neji, pero nunca encontraba el momento adecuado para decírselo. Siempre pasaba algo, o esa era mi excusa para posponerlo - Se sinceró.

- ¿Por qué tenías miedo de decírselo? - Preguntó recelosa la Godaime.

- Porque todavía es pronto y no sabía cómo se lo iba a tomar… Yo, bueno… esta no es precisamente la vida que yo me había imaginado… - Balbuceó la peli-rosa.

- Las acciones tienen sus consecuencias, y hay que aprender a hacerse cargo de éstas - le sermoneó su maestra.

- Lo sé, y creo que es lo que estoy haciendo, pero me daba miedo que Neji no lo viera así - Se defendió muy digna la peli-rosa.

- Pues al parecer está más que dispuesto a hacerse cargo de lo que le permitas. Es un buen chico, no te ha dejado sola en ninguno de los momento en los que ha podido estar contigo. Es sumamente leal, será un estupendo padre y un mejor marido - Vaticinó la Quinta.

Después de un largo silencio la peli-rosa volvió a hablar.

- ¿Qué pasó con Nanako e Ichiro?, ¿Conseguisteis atraparlos? - preguntó inquieta.

-La información que nos facilitasteis fue muy valiosa. Tras recibirla mandamos un operativo de exterminio a la guarida y arrasamos el lugar, pero al parecer Nanako ya había escapado. Con Ichiro tuvimos más suerte, fue ejecutado por el Raikage cuando intentaba huir.

- Bueno, por lo menos ha merecido la pena - Se consoló la chica - ¿Dónde está Neji?

- Está de misión, no me puedo permitir tenerlo contemplándote todo el día - se burló la Hokague - Volverá en una semana. No te preocupes, se alegrará muchísimo de que hayas despertado.

- ¿Y Kakashi? - Preguntó la kunoichi intentando que sonara lo más casual posible.

De repente notó como el pulso se le disparaba y tuvo miedo de que su maestra se preguntara el porqué de esa reacción. Intentó serenarse rápidamente respirando hondo hasta que lo consiguió.

- ¿Estás bien Sakura? Te deberíamos dejar descansar, todavía es demasiado pronto para esto - Se disculpó la Hokage al haber creído que estaba agotando a su educada alumna.

- Estoy bien Maestra. Enseguida descansaré, pero solo quisiera saber si Naruto y Kakashi también están de misión - preguntó incluyendo a Naruto para disimular.

No es que no apreciara a su amigo, lo quería como a un hermano, es solo que sabía que él estaría bien, al fin de cuentas era Naruto Uzumaki el famoso jinchuriki y lo que a ella le interesaba ahora era saber si podía ver a Kakashi en un futuro cercano. No entendía el porqué repentinamente tenía esta acuciante necesidad, solo sabía que tenía que verlo. Debía hablar con él, tratar de explicarle todo lo sucedido y pedirle perdón por no habérselo contado y haber permitido que ambos cometieran aquel error. Todo eso si conseguía hacer que la escuchara y para eso hacían falta dos cosas, que él estuviera dispuesto a escucharla y que ella reuniera el valor para enfrentarse a él.

Sintió como la Hokage se levantaba de la cama y temió que su maestra no le concediera su última petición, pero cuando llegó a la altura de Shizune se volvió hacia la peli-rosa y le contestó.

- Naruto está en Konoha, le avisaré mañana para que venga a verte, ahora tienes que descansar. Respecto a Hatake - continuó la Quinta mientras su cara reflejaba como la ira se iba apoderando de ella por momentos al pensar en el peli-plata - Solo te diré que no está en la villa.

- Entonces está de misión - conjeturó la kunoichi.

- No, digamos solo que no está en Konoha - Respondió Tsunade mientras sentía como las barras de hierro del pie de la cama se deshacían entre sus dedos.

Habiendo padecido el carácter de su maestra durante varios años, sabía que lo más conveniente en estos casos era no preguntar más, así que se despidió amablemente, se volvió a recostar y fingió dormirse.

Estaba cansada, volver a revivirlo todo junto con la nueva información recibida la habían dejado exhausta pero a la vez inmersa en un estado de desasosiego que no le permitían dormir. Agradecía enormemente a Neji que se hubiera quedado con ella, al parecer el chico de ojos perla la quería más de lo que ella sospechaba y a pesar de no haberle contado lo del embarazo, la había perdonado y había decidido permanecer junto a ella. Justamente por todo esto, se sentía mezquina y miserable al desear tan ardientemente la cercanía de otro hombre. ¿Cómo iba a ser capaz de lidiar con esta situación?. Formar una familia junto a un hombre al que no amaba mientras intentaba ocultar al mundo entero quién era su verdadero amor. Era una perspectiva de vida bastante trágica y desalentadora.

Se sentía desdichada y se compadecía a sí misma por el triste destino que estaba tomando su vida, pero no podía hacer nada más que dejarse arrastrar por él, al menos no tenía fuerzas para más. Además se sentía un tanto inquieta por la contestación y el comportamiento de la Hokage cuando le preguntó sobre Kakashi. ¿Qué sería lo que había hecho esta vez el peli-plata para que la Quinta reaccionara así? Se diría que a juzgar por las huellas de los dedos de Tsunade en los barrotes de hierro de la cama, como mínimo alta traición.

Al final, después de varias horas pensando y un punzante dolor de cabeza, consiguió relajarse y dejarse vencer por el sueño.

Al día siguiente, a las doce en punto un huracán rubio irrumpió en la habitación de la peli-rosa.

- Sakura-chan, Sakura-chan, como me alegro de verte - la saludó efusivamente el jinchuriki - Las viejas morsas de la entrada no me han dejado visitarte hasta hoy - se quejó

- Yo también me alegro mucho de verte Naruto - le saludó la chica incorporándose en la cama para poder prestarle más atención a su amigo - No sabía que no te habían dejado pasar - Dijo dándose cuenta en ese momento de que seguramente habían estado restringiendo sus visitas para que la noticia de su embarazo no se extendiera.

- La vieja Tsunade es una gélida roca desalmada. Aunque le rogué cien veces que me permitiera poder acompañarte no dio su brazo a torcer. No entiendo el por qué de tanto secretismo en tu estado. Si me hubieran dejado visitarte hubiera conseguido que despertaras mucho antes - le aseguró el portador del Kyubi mostrando una radiante sonrisa mientras cogía una silla que habían traído para las visitas y se sentaba a su lado.

- No lo dudes. Seguramente el primer día que hubieras aparecido habrías dicho algo inconveniente y me hubiera tenido que despertar para propinarte un buen capón - se río la kunoichi.

- Me ha dolido solo el imaginármelo - le acompañó en su risa el rubio simulando que se frotaba la zona golpeada.

- De todas formas, no deberías ser tan duro con Tsunade. A veces las personas se exceden en proteger al que creen más débil y pueden perjudicar sin querer a otros en su cometido - explicó la peli-rosa.

- ¿Por qué Tsunade iba a querer protegerte de mí? ¿Ni que yo fuera a hacerte daño? - Le contradijo el chico.

- No es que quisiera protegerme de ti, igual me he expresado mal. Lo que quería decir es que igual ella pensaba que había ciertas cosas que me gustaría explicárselas en persona a la gente que más aprecio - intentó justificar el comportamiento de su maestra - Yo le agradezco de verdad la oportunidad, porque su pongo que te habrás dado cuenta ¿No?

- ¿Darme cuenta de qué? - Preguntó ingenuamente el rubio.

- ¿De verdad que no me notas cambiada? - Le increpó incrédula la peli-rosa.

- Bueno, no quería ser grosero, pero has engordado un poco durante tu estancia en el hospital. No sé qué es lo que te han puesto en el gotero, pero pídeles la versión light ya - Comentó poniéndose serio para exasperación de su ex-compañera de equipo.

- Naruto, yo no estoy gorda - Le recriminó la chica forzándose a sí misma a respirar hondo para tratar de tranquilizarse.

- No, gorda no, estás un poco rellenita - corrigió el jinchuriki al pensar que su sobrepeso era el motivo de su enfado.

-¡ Naruto, Basta ya!, ¿No ves que lo que me pasa es que estoy embarazada? - Le espetó directamente para ver si el chico reaccionaba de una vez - No entiendo como a veces puedes ser tan zoquete.

- ¿Qué estás embarazada?, Eso no puede ser - Se sorprendió el rubio.

- Claro que puede ser. Esta es la evidencia - Dijo mientras se frotaba su abultado vientre.

- Pero… y… ¿Quién es el padre? - Preguntó expectante el portador del Kyubi - No, no por favor, no me digas que es ese estirado de Neji Hyuga. Cualquier menos él. Bueno, y el cejotas tampoco y ya puestos su maestro menos. Shino tampoco me gusta, eso de los insectos me parece un poco siniestro y me han dicho que Gemma tiene muy mala reputación…

- Cállate ya Naruto, al final vas a hacer que me levante para darte una buena tunda - Le cortó al peli-rosa - Claro que el padre es Neji. Me alegro mucho de que sea así, va a ser un padre estupendo - Dijo mientras sentía como iba absorbiendo poco a poco toda la energía positiva del lugar.

- ¿Un padre estupendo?, ¿Quién?, ¿Neji? No me lo creo. Seguramente sea tan frío, impersonal y exigente con él como con todos.

- Él no es así. Tú no lo conoces. Es una gran persona - Le aseguró la chica.

Un largo silencio se apoderó de ellos. Parecía mentira, pero por una vez el ruidoso jinchuriki se había quedado sin palabras.

- Me gustaría que os llevarais bien. Para mí sería algo muy importante - Le pidió la kunoichi - Los dos soy personas a las que quiero mucho y me gustaría que ambos siguierais formando parte de mi vida, pero para eso es necesario que os llevéis bien.

- Pero es que no lo entiendo, después de todas las veces que hablaste mal de él, ahora resulta que le quieres. Es un tanto confuso ¿No crees? - expuso el rubio con sinceridad.

- Puede que parezca confuso, pero todo lo que tienes que entender es que yo quiero a Neji y que además va a ser el padre de mi hijo.

Está bien, si tú me lo pides lo haré, me llevaré bien con el Hyuga - le prometió su amigo.

- Gracias - Contestó sonriendo un poco más aliviada.

Permanecieron otro rato en silencio sin saber de qué hablar. Ahora los temas cotidianos parecían nimiedades comparado con la nueva situación de Sakura.

- ¿De cuánto tiempo estás? - Preguntó el rubio.

- De casi 7 meses por lo que me ha dicho Tsunade - contestó la kunoichi.

- ¿Lo sabe alguien más? - Preguntó el hijo del Yondaime.

- Creo que solo Neji e Ino pero no estoy segura. Al menos eso es lo que saqué en conclusión después de mi conversación con Tsunade - Le informó la chica - Ah, Kakashi-sensei también lo sabe.

- Se lo dijiste a Kakashi-sensei antes que a mí - se quejó el rubio de forma infantil.

- ¿Qué querías que hiciera?. Me estaba muriendo y era el que tenía más a mano - arremetió sarcásticamente la kunoichi.

- Tienes razón, lo siento. Es solo que… me da rabia ser siempre el último en enterarse de las cosas - se quejó.

- Venga, no te pongas así. Ahora vas a ser tío. Tío Naruto, suena muy bien - Le dijo para distraerle y cambiar de tema.

- ¿Podré entrenar con él?, ¿Podré enseñarle todos mis jutsus?

- Todos no, me niego a que le enseñes el sexi-jutsu - le amenazó la peli-rosa - Y hablo muy en serio - recalcó mostrando su puño.

- Tío Naruto, sí, la verdad es que suena bien - corroboró el rubio.

- Por cierto, ¿Tu sabes dónde está Kakashi-sensei?. Tsunade no me lo ha querido decir - Le preguntó la chica reiterando el uso del "sensei" frente a su amigo.

- No lo he visto desde hace mucho tiempo - contestó el rubio.

- Pero sabrás algo ¿Está de misión? ¿Está buscando a Nanako? - le interrogó la peli-rosa.

- Creo que sí, que está buscándola pero al parecer no bajo las órdenes de la Hokage - le contestó de forma que sonó un tanto misterioso

- ¿Qué quieres decir con eso? - quiso saber intrigada.

- Por lo que he oído Kakashi-sensei le pidió a Tsunade unirse a los grupos de búsqueda de Nanako, pero la Hokage no se lo permitió. Le ordenó explícitamente que se quedara en la aldea hasta nuevo aviso para asegurarse de que se recuperaba debidamente. Al día siguiente Kakashi-sensei había desaparecido del hospital y nadie ha vuelto a saber de él- comentó sin darse cuenta del peso de sus palabras.

- ¿Cómo que no ha dado señales de vida?, ¿No se ha puesto en contacto con nadie en todo este tiempo? - preguntó visiblemente inquieta.

- No que yo sepa, pero no te preocupes, estoy seguro de que estará bien. Estamos hablando de Kakashi, el legendario ninja copia, solo yo puedo vencerle - comentó pavoneándose y simulando hacerse el importante para suavizar el ambiente.

- No seas engreído Naruto, ¿De verdad piensas que podrías con Kakashi-sensei? - Le chinchó entre risas siendo muy consciente de que si se lo propusiera Naruto vencería sin problemas a su ex-maestro.

- Claro que sí. ¡Soy el mejor ninja del mundo y voy a ser el próximo Hokage! - Exclamó mientras se levantaba de su asiento y alzaba su puño en alto.

Tras un breve tiempo de transición para asimilar la nueva situación, las aguas parecían haber vuelto a su cauce. La conversación fluyó amena entre risas y amenazas como tantas otras veces hasta que la enfermera les avisó de que el horario de visitas había terminado y el hiperactivo chico se despidió prometiendo volver todos los días que estuviera en Konoha.

Cuando Naruto se marchó de la habitación se sintió sola por primera vez en mucho tiempo. La soledad le había acompañado durante toda su vida y ya se había acostumbrado tanto a ella que a penas la percibía, pero en ese momento, cuando la poderosa anaranjada aura abandonó la estancia, sintió la solemnidad de su presencia.

Pensó en todas las personas que había perdido y en todas aquellas que ahora que tanto las necesitaba se encontraban muy lejos de ella.

Su pensamiento voló hacia Kakashi, sintiendo como si sus mentes estuvieran conectadas de alguna forma. Lo imaginó en un frondoso bosque de los que él tanto disfrutaba. Lo vio sentado bajo el cobijo de un gran árbol leyendo alguno de sus atesorados libros, descansando después de una larga caminata. Lo imaginó rodeado por cuatro de sus perros los cuales se mantenían pegados a él para conservar mejor el calor. Junto a ellos un pequeño fuego les ayudaba en su tarea de no morir congelados por el viento invernal.

Se preguntó si pensaría en ella, si en alguno de los momentos en los que se sentía solo dejaba volar su mente hacia ella con la esperanza de sentirla más cerca como estaba haciendo ella en este momento y anheló que así fuera. Se daba cuenta de lo inapropiado que era su deseo pero no lo podía evitar, después de todo ella nunca había sido buena reprimiendo sus sentimientos. Le esperaban varias horas de reflexión hasta la cena así que se sumió en sus pensamientos imaginando diferentes alternativas y evadiéndose de la realidad.

Lo que Sakura no sabía era que la imagen que se había creado de Kakashi apenas distaba de la estampa que ofrecía la versión real, era un poco menos idílica pero bastante similar a la de verdad.

El peli-plata se encontraba descansando apoyado sobre un gran árbol frente a un fuego, rodeado de sus perros para darse calor. La diferencia radicaba en que como llevaba casi tres meses mal alimentado y pasando frío, su estado físico se había resentido. Estaba bastante más delgado que de costumbre y su higiene dejaba bastante que desear. Apenas había pisado un pueblo en las últimas dos semanas y necesitaba una ducha con urgencia. Tenía hambre y frío, pero estaba siguiendo una pista bastante fiable y no quería dejarla escapar.

Había oído que en algún lugar de ese bosque Nanako tenía su nueva guarida. Se había permitido hacer fuego porque era de día y no había sentido ninguna presencia alrededor. Era un lugar bastante resguardado y llevaba varios días sin poder calentarse en condiciones, así que se concedió encenderlo.

Llevaba un par de semanas siguiendo el rastro de una pista conseguida en una posada. Todas las señales indicaban que Nanako se escondía en alguna parte ese bosque y él la encontraría. Había atravesado varios bosques parecidos y tras disuadir a unos cuantos salteadores de los alrededores, sus pies y su información le habían conducido hasta allí. Las indicaciones habían sido un tanto ambiguas en alguna ocasión y le habían inducido a error, pero esta vez estaba seguro de haber encontrado el lugar.

Sabía que existía un río, información arrancada a uno de los bandoleros a los que se había encontrado por el camino. Otros tantos había hablado sobre un viejo campanario en la cima de un monte en el que recientemente se habían visto apariciones y sucesos extraños. En aquella zona existía unas ruinas de un antiguo templo del que seguro que Nanako se aprovechaba para mantener a los entrometidos lejos de su guarida. Era un bosque muy extenso y frondoso, ideal para refugiarse si no se quiere ser visto, un lugar de paso sin aldeas en varios decenas de kilómetros a la redonda. Si al poco tránsito le sumas una maldición, tendrás un bosque libre de miradas indiscretas donde reagruparte. Tan vacío, que hasta los maleantes habían abandonado sus territorios y eso era lo más sospechoso de todo. En los últimos meses había sido testigo de varias peleas entre bandas por el control de tierras. No era nuevo que una banda llegara a un territorio ya controlado por otra banda e intenta adueñarse de la zona, lo raro era que todas las bandas que buscaban nuevos lugares donde operar, antes lo hicieran por esos bosques.

Terminó su descanso y se dispuso a rastrear el siguiente sector junto a sus perros. Llevaba cuatro días peinando el bosque y todavía no había encontrado nada. Además de ser bastante extenso, dispersadas por todo el bosque había varias colinas y rocas con cientos de cuevas que ofrecían el resguardo ideal.

Caminó hasta apurar el último rayo de luz sin encontrar ningún indicio sobre la guarida de Nanako. Bastante desanimado se refugió junto a sus perros en una pequeña cueva que había visto durante su búsqueda. Desenrolló su saco y se tumbó dentro. Sus fieles compañeros se acurrucaron a su alrededor y guardándose las pocas provisiones que le quedaban para el desayuno, intentó descansar. No quería pensar en ella, pero inevitablemente su mente viajó hasta sus recuerdos más preciados. Rememoró la noche de la posada hasta el último detalle gracias a su sharingan y se concentró en recordar todos y cada uno de los momentos felices que había vivido junto a ella. Al hacer memoria se dio cuenta de que en los últimos años la peli-rosa se encontraba en todos y cada uno de esos momentos felices, pues no encontraba ninguno digno de mención en el que ella no estuviera. Se preguntó si precisamente esos momentos eran felices porque ella estaba allí.

¿Qué sería de ella? Suponía que hacía tiempo que había despertado y que ahora estaría organizando todos los preparativos del nacimiento y su mudanza a la casa Hyuga. Todavía no se creía que Sakura fuera a tener un hijo de Neji ¿Cómo no se había dado cuenta? y ¿Por qué no se lo contó? después de todo lo que habían compartido… aunque ahora entendía mejor la reacción que tuvo la kunoichi la mañana después de su noche juntos, ella esperaba un hijo de otro hombre y era completamente imposible que pudieran volver a estar juntos otra vez.

Llevaba tres meses solo junto a sus perros y sus pensamientos. No hacía nada más que caminar y darle vueltas al asunto y al final había llegado a la conclusión de que era imposible que el hijo que esperaba Sakura fuera suyo. Las fechas según su información, no cuadraban.

La noche que abandonó el hospital fue a despedirse de ella antes de marcharse. Comprobó primero que el molesto Hyuga no se encontrara en la habitación y se coló dentro. La contempló durante un largo tiempo. Le colocó el pelo en su sitio, le acarició dulcemente la cara y justo antes de irse, no sabiendo muy bien porqué, cogió el historial de la peli-rosa y lo leyó. En estaban reflejadas todas las pruebas y resultados que se le habían realizado así como las conclusiones.

Inevitablemente sus ojos buscaron la información sobre cuantos meses de embarazo llevaba para determinar cuando pudo ser concebido el niño. Necesitaba saber si había alguna posibilidad de que él fuera el padre, no podía marcharse sin saberlo. Secretamente lo deseaba, soñaba con que fuera su hijo, no había hecho otra cosas desde que se había enterado de su estado, pero la información que leyó le devolvió a la cruda realidad.

Pese a que los resultados eran provisionales, Kakashi no los puso en duda. Al parecer como efecto secundario del ataque, Sakura seguía desprendiendo una pequeña pero constante aura electromagnética que impedía que ciertos aparatos funcionasen correctamente y a consecuencia de esto no se había podido determinar el tiempo exacto de gestación de la kunoichi. A falta de estas pruebas, ateniéndose a otras menos fiables, se situaba el embarazo entorno a la octava semana de gestación.

Partiendo de esta información, la noche que buscaba se situaba a la vuelta de Kumo. Los hechos cuadraban, si hubiera sido antes de su misión en Kumo les habrían informado de su estado cuando estuvo ingresada en el hospital tras el primer ataque, el problema era que esto implicaba que no había ninguna posibilidad de que él fuera el padre.

Esta era la milésima vez que le daba vueltas al asunto, pero la conclusión siempre era la misma. Por mucho que le doliera Neji Hyuga era el padre, y eso era algo que no podía cambiar.

Cambió de posición girándose hacia la entrada de la pequeña cueva para poder contemplar el poblado firmamento. Deseaba dejar de torturarse con los recuerdos y seguir a delante con su vida, pero a partir de ahora tendría que acostumbrarse a mirarla desde lejos. Si el Hyuga estuviera allí estaría riéndose de cómo giran las tornas. Todavía sin poder dormir, se prometió a si mismo que no pararía hasta que terminara lo único que podía hacer por ella, mantenerla a salvo, y para eso tenía que acabar con Nanako.

Kakashi siguió mirando el cielo, identificando las constelaciones que en él se alojaban para alejar por un momento todas sus preocupaciones y poder entregarse por fin al tan ansiado descanso. Después de un largo rato lo consiguió.


Hola a todos otra vez, espero que os haya gustado el capítulo. Hay que decir que por lo menos en este Sakura está despierta jeje.

Ya sabéis, lo de siempre. Gracias por leer y por favor, dejadme vuestros comentarios.

Besitos