Capítulo veinticinco: Tengo miedo, ¿De acuerdo?

Después de un aburrido e incómodo silencio, Piper habló.

― ¿Ahora qué?

La abuela suspiró. Estaba triste por la hija de Cole, todas lo estábamos para ser honesta.

― La mujer dijo que ahora que lo habiá encontrado, la niña era su responsabilidad. Dijo que mañana le enviará sus cosas y que no quiere saber nada más de ella; añadió que le debía el dinero que había gastado en niñeras y sus necesidades. ―respondió.

― Perra. ―se quejó Piper, quien nunca usaba esas palabras.

― Tal cual. ―le secundó la abuela.

El resto de nosotros estaba sorprendido, si la abuela no la había reprendido por usar ese lenguaje signficaba que estaba realmente enojada por esto.

― Estoy en shock. ―dijo Paige― Pobre Cole, quiero decir, ha estado viviendo una mentira. Pasó seis años de su vida atrapado en un centro de rehabilitación por una mentira.

― Eso no debe ser fácil de aceptar. ―murmuró Andy.

― Entiendo su dolor, ―dijo la abuela, quien también había perdido a su única hija― pero de una forma u otra prefiero haber pasado años lejos de mi hija que saber que nunca más va a regresar.

Piper se puso de pie para abrazarla. Todas podíamos sentir la falta de mamá. ¡Cuánto la extrañábamos!, Cuanto la necesitaba ahora...conmigo...

Me sentía egoísta con respecto a Cole, Paige tenía razón: su vida había sido una montaña rusa y lo único que yo estaba haciendo era complicar las cosas cuando en realidad debía servirle de ayuda, darle apoyo como le había prometido que haría.

― Esperen. ―pedí levantándome del sofá.

Andy y Paige intentaron detenerme pero salí de la casa de todas formas intentando encontrar a mi familia. La noche era fría y ventosa, pero no me importaba, simplemente afirmé mi pesado vientre con mi mano derecha y traté de darme algo de apoyo en la espalda con la izquierda: caminar rápido no era para nada fácil.

― ¡Phoebe! ―escuchaba gritar a Paige y a Andy corriendo detrás mío, pero los ignoré.

― ¡Espera! ―grité cuando vi a los Turners― ¡Espera! ―grité de nuevo; ya no podía dar un paso más, estaba cansada y me dolían los pies.

Cole me escuchó y detuvo su andar para voltearse y verme a media cuadra de distancia.

― ¿Qué haces afuera? ―gritó de vuelta, corriendo hasta a mi con su hija en brazos.

― Cole, no te puedes ir solo en la mitad de la noche con una niña. ―le dije intentando respirar― Estás arrendando una habitación con un grupo de extraños, ¿Y si le llegase a pasar algo?

― ¿Qué quieres que haga? ―me preguntó mirándome a los ojos.

― Quédate esta noche. Por favor, discutiremos acerca de toda esta locura mañana, pero ahora lo más importante es su seguridad, y la tuya. ―le pedí con una mirada seria.

Me miró por unos segundos. Yo lo miré a los ojos y le extendí mi mano para mostrarle que no estaba enojada ni nada por el estilo, solamente confundida. Me besó la frente y con su hija mayor en brazos y conmigo caminando frente a él con nuestras manos sobre su hija menor, nos dirigimos a la casa a paso lento.

Un nuevo día llegó a San Francisco después de una noche bastante extraña para todos. Andy durmió con Prue en su casa, dijo que prefería ser él quien le explicaba todo el asunto para poder detener su furia, pero para eso tenía que sacarla de la casa por su propia salud mental. Piper compartió cuarto con Paige, en lugar de Prue, esta noche; le dejó su habitación a Cole y Johanna ya que era la que tenía la cama de dos plazas. La abuela se mantuvo en su dormitorio.

Yo en tanto dormí sola; bueno, en realidad me quedé despierta gran parte de la noche.

― Buenos días. ―le dije a quien fuera que hubiese habierto la puerta de mi habitación, sin mirar. Eran las ocho de la mañana pero todos dormían en casa al ser un día sábado.

― Hola, ¿Cómo estás? ―me preguntó Cole sentándose en mi cama.

Lo miré y suspiré, él tomó mi mano.

― Bien, solo...un poco cansada, ayer fue un día agotador, ¿Cómo estás tú? ―pregunté de vuelta. No tenía gans de hablar, pero valoraba sus esfuerzos.

― Sé que esto es difícil para ti...Phoebe, te juro que no tenía idea de esto tienes que cree...

― Te creo. ―le interrumpí― Te conozco demasiado bien, Turner. ―agregué sonriendo débilmente. Él me sonrió agradecido.

― Significa mucho para mi.

― Estabas sorprendido anoche, ¿Hablaste con ella?, ¿Te ha dicho algo? Se veía asustada.

― Habló casi toda la noche. ―sonrió― Sabe que su madre está muerta. Le conté la verdad...

― ¿Qué verdad? ―le pregunté. No sabía si había sido selectivo o no.

― Todo lo que pasó. No quería decirle pero, se lo debía. Pensé que iba a odiarme pero...

― Te ama aunque no te conozca. ―le dije acariciando su mejilla― El sueño de toda niña es ser una princesa, los papás son nuestros príncipes cuando somos pequeñas y cuando los perdemos...siempre estamos esperando a que regresen a nosotras.

Despejó mi cara de cabello; sabía que yo hablaba de mi propia perspectiva y de mi no existente relación con mi padre.

― Gracias por dejarnos quedarnos aquí anoche. Estaba preocupado, mi arriendo no es un lugar seguro para una niña, o una mujer de hecho.

Asentí, luego cerré mi boca. Estaba cansada y deprimida. Tomó mi rostro entre sus manos.

― ¿Qué te preocupa? ―me preguntó con suavidad. Ambos sabíamos que muchas cosas, pero él se refería a ahora.

― No dormí anoche. Estoy cansada, eso es todo...

― No me digas que eso es todo.

Miré hacia abajo, a mis manos.

― Phoebe...―insistió con ternura.

― Es...tengo miedo Cole, ¿De acuerdo? ―confesé sacándome sus manos de la cara― Tengo miedo de todo lo que está ocurriendo. Cole, yo, hace un par de meses atrás, no era nada más que una causa problemas de diesiciete años viviendo la vida loca y haciendo lo que se me pegara en gana. No tenía miedo a nada, era irresponsable. Estaba fuera de control, y era libre. Estaba soltera, iba a donde quería y hacía lo que se me ocurriera. Tenía pocos amigos pero hacíamos cosas estúpidas e incluso ilegales sin siquiera pensarlo dos veces. Yo era la chica mala; la gente me odiaba y me temía o me amaba y quería ser como yo.

― ¿Y ahora? ―me preguntó intentando ser comprensivo.

― Ahora...―suspiré mordiéndome el labio― Tengo dieciocho años y voy a ser mamá. Tengo un novio, que me apoya en todo, pero que tiene una hija de nueve años durmiendo en mi casa y que desde ahora va a ser su total responsabilidad.

― ¿Eso te molesta? ―me preguntó con seriedad― ¿Es un problema para ti que tenga otra hija?

― Sí. ―respondí rápido. Él no cambió su expresión, aún estaba tranquilo y serio― Es un problema porque...porque antes de que nuestra historia ocurriera yo sabía que la tenías y...nunca pensé en ella antes de...bueno, de, dormir contigo.

― Creo que no entiendo. ―me dijo confundido.

― Estoy decepcionada. Me...decepcioné a mi misma...hice cosas que no debía y no digo que me arrepienta de ellas, ―dije de inmediato― Nunca he amado a alguien así como te amo a ti. Nunca había sentido una responsabilidad más grande y estado tan de acuerdo y feliz con ella que cuando acepté que iba a ser mamá. Y de verdad quiero pasar el resto de mis días contigo...pero...yo...―respiré profundo, suspiré pesadamente― No sé si tu quieres pasar los tuyos conmigo o...o si solamente estás aquí por nuestra hija...o...no sé y...aunque estuvieras aquí pr mi y quiseras comprar una casita para vivir ahí hasta que uno de los dos muera, no sé si voy a ser lo suficientemente madura para cuidar a esta bebé o a tu hija. Me siento demasiado joven, inexperta, perdida y asustada, ¡Cole, por favor!, ¡Esta bebé va a nacer dentro de cuatro semanas!, ¡En un abrir y cerrar de ojos!, ¡Y yo sigo usando un pijama de ositos de peluche! ―grité tirando mi almohada lo más lejos posible, furisoa― No me siento lo suficientemente buena para enfrentar mi propia vida, y tener una relación estable no es para nada fácil porque, porque...porque ahora sé que estamos bien, ¿Pero qué va a pasar cuando peleemos? No me siento capacitada para cuidar a esta bebé y darle la vida que merece, y menos aún para ser una figura materna para una niña nueve años menor que yo que podría ser mi propia hermana, ¡Es casi la misma diferencia de edad entre Paige y Prue y...!

― Detente. ―me pidió llevando su dedo índice a mis labios.

― ¿Al menos le dijiste de nosotros? ―le pregunté de todas formas.

Cole negó despacio, lo cual se sintió peor que una puñalada entre medio de las costillas.

― Pasamos la noche hablando del otro. Me contó de su vida, lo que le gustá y le disgusta y yo le hablé de mi. Pensé en decirle sobre ti y su hermana, ―ambos sonreimos ante esa palabra― pero sentí que no era el momento...estaba realmente, no es fácil para ella. Dijo que Carry había estado intentando deshacerse de ella desde hace mucho tiempo. Tuve que tranquilizarla, explicarle que ahora tenía un hogar...

― Entiendo Cole, lo último que quiero es interferir entre tu hija y tú. ―le dije pacíficamente. No estaba tratando de llamar su atención o hacerme parecer una víctima del destino; estaba siendo honesta e intentando ser un apoyo para él.

― No eres ninguna interferencia. ―me dijo tomando mi cara entre sus manos de nuevo― Eres mi vida, la mujer que amo, la madre de mi hija y definitivamente la indicada. Tienes un lugar especial en mi corazón y nada va a cambiar eso.

Me restregué los ojos, intentando distraerlo porque me sentía demasiado débil e insegura, tanto que lo único que quería era llorar. Él se dio cuenta.

― Phoebe, escucha: yo...

Oímos un leve "crac" desde la puerta seguido por pequeños pasitos corriendo. Cole me acarició la mejilla mientras se levantaba para dejar mi cuarto. Suspiré, sintiéndome sola. Tomé el osito que le había comprado a nuestra hija desde la mesita junto a mi cama y lo abracé con fuerza. Me recosté de nuevo intentando una posición fetal para sentirme más segura.

Apreté mis párpados. Estaba perdida, lo que no era nada nuevo, pero esta vez era peligroso porque pronto habría una pequeña personita dependiendo de mi y eso era incluso aún más aterrorizante.

Yo, por primera vez en mi vida, no tenía idea qué era lo que sentía. Era una mezcla entre felicidad, tristeza, enojo y ansiedad, pero principalmente miedo. Tenía miedo de los cambios y la pequeña Phoebe viviendo en mi deseaba que aún fuera una niña, o una adolescente normal, mientras tanto la adolescente estaba callada intentando concentrar todas sus energías en convertirse en una adulta.

Pero ninguna de las dos estaba logrando su cometido.


Respuesta(s) de review(s):

Faiwill: ¡Gracias por dejar rr! :) jajaa ahora que iba a decir algo lo interrumpieron jojojojo. ¿Sí?, ¿recordaste el otro final?, ¿Por qué :O? Petición completa, ¡Capitulo nuevo arriba!