Los personajes son de Glee, asi como la historia a S. D. Perry.


Capítulo dedicado a Ana (también me alegro de leerte:), a Guest (tranquilo que me quedo, es más fácil si comentáis los capis :), Eastbook (la historia de Residentet evil original es la de los videojuegos, después los libros narran lo que transcurre en los juegos, y por último están las pelis que crearon a Alice como protagonista. En mi opinión al personaje que se podría parecer en los juegos es a Jill Valantine en el 5º juego, que después de inyectarle un virus, se hace una superchica. Y no descarto que a Quinn le hagan algo parecido:) y a SoLonely82 (gracias por tu pasión por esta historia :) Gracias por vuestros comentarios y por leer. Nos vemos la próxima semana con más y mejor. También actualizare Déjame soñar contigo ;)


PUNTO DE VISTA DE BRITT

La oficina de los STARS estaba vacía y desordenada, además de fría y de cubierta de polvo, pero Britt se resistía a marcharse. Después de su atropellada y aterrorizada huida a través de los pasillos repletos de cadáveres de la segunda planta, encontrar el lugar donde su amiga había pasado sus horas de trabajo durante tantos días la había dejado débil por la sensación de alivio. El Señor X no la había seguido, y aunque estaba ansiosa por encontrar a Santana y por ayudar a Sherry, descubrió que estaba retrasándose a propósito, que tenía miedo a salir de nuevo a los fríos pasillos sin vida... y que dudaba en abandonar el único lugar donde sentía la presencia de Rachel.

¿Dónde estás, Rachel? ¿Qué voy a hacer? Zombis y fuego, muerte, tu estrambótico jefe Irons y esa pequeña niña perdida. .. y justo cuando pensaba que esta enloquecida situación no podía empeorar, tengo que enfrentarme a El Ser Que No Quería Morir, la locura de todas las locuras. ¿Cómo voy a superar todo esto?

Se sentó en la mesa de Rachel y se quedó mirando la pequeña tira de fotografías en blanco y negro que había encontrado en uno de los cajones de la mesa. Las cuatro instantáneas eran de ellas dos gesticulando y poniendo caras en un fotomatón, un recuerdo de la semana que habían pasado juntas en Nueva York las últimas Navidades. El hallazgo de esas fotografías casi la había hecho llorar, y todo el miedo y la confusión que había contenido surgieron por fin al ver su sonrisa encantadora. Sin embargo, cuanto más miraba su cara o bien la imagen de ellas dos riendo y pasándolo bien, mejor se sentía. No contenta, ni siquiera bien, y no menos temerosa de lo que se avecinaba, simplemente mejor. Más tranquila. Más fuerte. Ella la quería a rabiar, y sabía que dondequiera que Rachel se encontrase, también estaría pensando en ella. Ella podría con esto.

Podría y lo haría. Encontraré a Sherry y a San y, si Dios quiere, encontraré a mi mejor amiga, y todas juntas vamos a salir de Raccoon City.

La verdad es que tampoco le quedaba otra opción, pero necesitaba pasar por todo el proceso de la aceptación de su escasez de opciones para poder actuar. Había oído decir que el valor no era la ausencia de miedo, sino la aceptación de ese miedo y de hacer lo que fuese necesario en ese momento. En cuanto estuvo sentada y se quedó pensando en la sonrisa de Rachel y la mirada de valor de Santana, creyó estar preparada para hacerlo.

Brittany inspiró profundamente, se metió las fotografías en el chaleco y se alejó de un pequeño salto de la mesa. No sabía hacia dónde se dirigía el gran Señor X, pero no parecía del tipo de personas que se quedan a la espera. Volvería a la oficina del jefe Irons y comprobaría si Sherry había regresado, o Irons, ya puestos. Si el Señor X todavía estaba por allí, siempre podría echar otra vez a correr.

Además, debería haber registrado su despacho en busca de alguna información sobre los STARS, porque aquí no hay nada que me indique qué ha pasado con ellos...

Echó un último vistazo alrededor allí en medio, de pie, deseando que la oficina de los STARS le hubiera proporcionado algo más de información. Lo único que había encontrado era un libro detrás de la mesa de Rachel. Según indicaba el dorso del mismo, era el anuario de la escuela Mckinley, del año de su graduación. Según abrió el libro, pudo reconocer un: ¡Encantada de librarme de ti, enana. Satán.", otra dedicatoria escrita a dúo de Tina y Mike, la de Blaine y Kurt, Artie, Mercedes y la de los demás, incluso la suya misma. Las leyó y las contó, pero faltaba una. Una que hubiese destacado por encima de las demás por su elegante letra cursiva. No le extrañaba que faltase la de Quinn, siempre fue muy orgullosa como para aceptar que Rachel le caía bien, y que muy a su pesar, la admiraba por su fuerza de voluntad.

Buscó la fotografía de New Directions y cuando la vio no pudo evitar que una lágrima le resbalase de su mejilla hasta su triste sonrisa.

Arrancó la página de las dedicatorias y la de la foto y cuando iba a guardar el libro, un sobre blanco cayó de él. Dos billetes de tren y una carta: "Para que vengas a visitarme cuando quieras. No quiero perder el contacto contigo, porque por muchas cosas que hayamos pasado, nos une una extraña conexión, que hace que seamos la luz que nos guía a través de la obscuridad cuando estamos perdidas. También compré billetes para ir a verte a New York y que me invites a primera fila el día que estrenes obra en Broadway, no quisiera perderme por nada del mundo el verte brillar, como lo que eres, una gran estrella. Tu amiga, Quinn Fabray."

Vaya Quinn…

Un ruido fuerte pero lejano la arrastró del sueño de un recuerdo pasado. Necesito encontrar otra arma o incluso más munición para la que tengo…

Solamente le quedaba un cargador con trece balas, un cargador completo. Quizá debería detenerse a registrar algunos de los cadáveres en su camino de regreso al ala este. Incluso a lo largo de su alocada huida se había fijado en que algunos de los cuerpos pertenecían a policías, y también que su pistola era la de ordenanza en algunos de ellos. A Britt no le gustaba ni un pelo la idea de tocar alguno de aquellos cuerpos muertos, pero quedarse sin munición era mucho peor, sin duda, sobre todo si tenía en cuenta que el Señor X todavía estaría dando vueltas por la zona.

Britt se dirigió a la puerta y la abrió, intentando organizar sus pensamientos al mismo tiempo que se asomaba al sombrío pasillo. Dejar atrás la oficina que le causaba tantas emociones puso a prueba su resolución y su fuerza de voluntad. Tuvo que reprimir un estremecimiento cuando recordó la imagen del Señor X mientras cerraba la puerta a su espalda, sintiéndose de repente vulnerable de nuevo. Giró a la derecha y comenzó a regresar hacia la biblioteca. Decidió que no pensaría en el gigante a menos que fuese estrictamente necesario, y que no volvería a hacer pasar por su mente el recuerdo de aquellos ojos inhumanos y sin expresión o el modo en que había alzado su terrible puño, como si estuviese dispuesto a destruir todo lo que encontrase en su camino...

Así que, deja de pensar en ello. En su lugar, piensa en Sherry, piensa en cómo conseguir de una puñetera vez algo más de munición o en cómo manejar a Irons la próxima vez que lo veas. Bueno, eso si lo encuentras. Piensa en cómo mantenerte viva.

El oscuro pasillo de madera giraba de nuevo a la derecha delante de ella, y Britt intentó prepararse para la tarea que la esperaba. Si la memoria no le fallaba, había un policía muerto justo al doblar la esquina...

Como si no pudiera adivinarlo por el olor... Tendría que registrarlo. No presentaba un aspecto demasiado asqueroso. Bueno, al menos a ella no se lo había parecido...

Dobló la esquina y se quedó inmóvil, mirando incrédula. El estómago se le encogió y le indicó que estaba en peligro antes incluso de que sus sentidos se lo advirtieran: el cuerpo sobre el que había saltado en su huida hacia las oficinas de los STARS ya sólo era un montón de carne destrozada, con unos cuantos huesos que sobresalían aquí y allá entre los ensangrentados restos y los jirones de su uniforme. Le había desaparecido la cabeza, aunque no estaba segura de si se la habían arrancado o la habían machacado hasta convertirla en una pulpa irreconocible. Parecía que alguien había pasado con un hacha o con un martillo pilón por allí y se había dedicado a mutilar el cuerpo hasta dejarlo irreconocible durante los breves minutos que habían transcurrido desde que ella había pasado por allí y lo había convertido en poco más que una mancha con relieve sobre el suelo.

Pero cómo, cuándo. No he oído nada de nada...

Algo se movió. Una sombra leve y veloz pasó por encima de los restos aplastados, a unos diez metros de donde se encontraba ella, y al mismo tiempo, Brittany oyó un extraño sonido rasposo, como una respiración...

Miró hacia arriba sin estar segura todavía de lo que veía u oía: aquella respiración jadeante y el clac de las garras chocando contra la madera, las propias garras, gruesas y curvadas, las garras de una criatura que no podía existir. Era grande, del tamaño de una persona adulta, pero aquél era el único parecido, y era un ser tan imposible, que su mente sólo fue capaz de admitirlo por partes mientras se esforzaba por unirlas para verlo por entero: la carne sonrosada e hinchada de la criatura desnuda y de largos miembros que colgaba del techo; el tejido blanco y grisáceo de su cerebro parcialmente al aire; los agujeros rodeados de cicatrices donde deberían haber estado los ojos...

No estoy viendo esto...

La criatura echó hacia atrás su redondeada cabeza, y su amplia mandíbula se abrió. Un grueso hilo de baba oscura salió de ella y cayó salpicando sobre lo que quedaba del policía. Aquello comenzó a extender su lengua, una lengua rosada del mismo grosor de una anguila, con la superficie rugosa y brillante por la humedad. Siguió saliendo y saliendo, y dejó de ser una lengua, para transformarse en una serpiente que se desenroscaba y que danzaba de un lado a otro. Era tan larga que incluso atravesó la carne podrida del cadáver.

Todavía incapaz de moverse, Britt se quedó mirando con una horrorizada expresión de incredulidad cómo aquella lengua increíble se enroscaba de nuevo con rapidez, esparciendo gotas de sangre por el aire. Todo aquel movimiento solamente había durado un segundo, pero el tiempo parecía haberse detenido. El corazón desbocado de la rubia latía a tanta velocidad que todo lo demás ocurría a cámara lenta... incluso la caída de la criatura al suelo de madera, girando en mitad del aire para aterrizar en una postura agachada sobre el cuerpo mutilado del policía.

La criatura abrió de nuevo la boca y aulló...

Y Britt pudo moverse por fin cuando el extraño y agudo grito surgió de la garganta de aquel otro monstruo. Por fin pudo apuntar y disparar. El rugido del arma de nueve milímetros apagó el aullido que resonaba por el estrecho pasillo...

Bam! ¡Bam! ¡Bam!

Y la criatura salió disparada hacia atrás, todavía chillando con aquel grito agudo, y sus garras se agitaron en el aire. Los movimientos espasmódicos de sus patas arrancaron grandes trozos ensangrentados del cuerpo destripado.

La criatura logró poner sus patas bajo su cuerpo de algún modo y se lanzó hacia adelante con un salto. Avanzó corriendo hacia ella como una araña sobre sus patas a toda velocidad, agarrándose al suelo de madera con sus terribles garras mientras continuaba chillando.

Brittany disparó de nuevo sin darse cuenta de que ella también estaba chillando. Otros tres proyectiles se estrellaron contra el ser que se lanzaba contra ella medio agazapado sobre sus patas, y atravesaron la materia gris que sobresalía de su cráneo abierto.

Iba a morir. Se le echaría encima en menos de un segundo y la destrozaría. Sus garras ya estaban a escasos centímetros de sus piernas...