¡Hola chicas! Por fin el capitulo 24, ¿verdad?
Espero que les guste este capítulo, también. Ya saben, como siempre se los digo y lo pido, jeje =D
Me causó un buen dolor de cabeza, pero lo logré. Los capítulos están saliendo medio disparejos, creo. Uno tiene un buen número de hojas, otro menos, otro más o menos, está algo loco. Pero me esfuerzo, espero que se note...
Edward y Bella disfrutan de sus regalos por el cumpleaños 19 de Bella.
Ahmm, creo que es todo lo que tengo que decirles, por el momento. No recuerdo algo en especial, y como no he leído sus comentarios de esta semana, pues no puedo responder. GRACIAS a quienes siguen esta historia, lo aprecio mucho, de verdad. Espero que pronto pueda responder personalmente y a cada uno de sus comentarios, me choca el no hacerlo, pero de verdad no puedo. Pronto...
Disfruten del capítulo, y claro, Comenten.
¡TWILIGHT ES PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER!
ESTE CAPÍTULO ES REEDITADO... solo errores ortográficos.
CAPÍTULO 24. Sorpresa
Había sabido muy bien desde antes que Alice volviera cual sería la reacción de Bella ante esas dos palabras. Había tratado por lo imposible el no llegar a los dieciocho primero y luego a los diecinueve. Era obvio que Alice no le decía que tenía en realidad diecinueve años, pero sí era su cumpleaños número diecinueve. Al menos tenía diecinueve años en este planeta, existiendo.
¿Cuál era el problema? Recordaba perfectamente como me había dicho en nuestra luna de miel que quería esperar, que quería ser humana por un tiempo más.
"Aún así... dieciocho, diecinueve. No es realmente una gran diferencia."
"No. ¡De ninguna forma!" Bella dijo, mientras sacudía su cabeza rápidamente. Luego volteó a verme, y le sonreí, casi de forma presumida. Solo porque sabía que era ella quien desearía tener aún diecisiete, y yo sus diecinueve. "No, esto no cuenta. Dejé de envejecer hace tres días. Tengo dieciocho para siempre."
Sigues siendo el más pequeñito de la familia, Edward. Bueno, después de Renesmee. Alice bromeó mientras volvía su atención a Bella y su rabieta.
"Como sea." Alice le dijo encogiéndose de hombros. "Estamos celebrando de todas formas, así que acéptalo."
Bella suspiró, Alice ya había visto un segundo antes que esto pasaría. Aún así, le gustaba jugar.
Su sonrisa se volvió más grande al ver que su visión no le había fallado, y de anticipación. Ya quería ver el rostro de Bella cuando viera lo que era el regalo. Aún no podía ver si le gustaría o no, porque Bella no tenía idea de que se trataba.
"¿Estás lista para abrir tu regalo?"
"Regalos." corregí a Alice.
Oh, sí. El Ferrari, cierto. ¿Sabes? Eso es aún más fácil, Bella lo aceptará pero...
Yo tampoco necesitaba una visión para saber que Bella no estaría ni un poco emocionada con su segundo regalo, pero ya era suyo.
Sería mejor que esperes por Jacob y Seth a que estén despiertos. Alice me recomendó, más por el hecho de que no quería perder más tiempo e ir directo hacia el regalo que ella traía, de parte de toda la familia.
Me llevé la mano hacia la bolsa del pantalón para sacar la llave de su nuevo auto. Estaba seguro que al verla sabría de qué se trataba.
¡Edward! No te atrevas. Alice me advirtió.
"El mío primero." Alice insistió, luego me sacó su pequeña lengua. Aunque esté más cerca el tuyo.
"El mío está más cerca." insistí, también.
¿Siquiera lo usaría? No tenía idea, quizá si, quizá no. Eso lo sabría después, aunque viendo su conducta y como toda su personalidad había quedado completamente de la misma forma que al ser humana-algo que no era raro-apostaba que no le emocionaría, y no lo usaría.
A Bella no le gustaban los autos deportivos y la velocidad como a toda mi familia parecía gustarnos.
"Pero mira como está vestida." Alice se quejó.
Le hubiera dicho que no debía preocuparse por eso esta noche, pero sería demasiado a revelar ante la familia, así que me contuve.
"Me ha estado matando todo el día. Esa es claramente la prioridad." Alice terminó.
Miré a Bella arrugar su frente al escuchar a Alice. Al parecer, ni su sentido de la moda y el gusto por la ropa nueva y carros rápidos habían cambiado.
Me alegraba el ver que era la misma Bella que hace unos días aún se sonrojaba con mis sonrisas.
"Ya sé-jugaré contra ti por el. Piedra, papel y tijeras." Alice ofreció.
Típico de Alice. Como si no supiera. Jasper se rió entre dientes.
Suspiré, Jasper tenía razón. "¿Por qué no simplemente me dices quien gana?"
Era casi tonto el esperar que fuera a ser yo quien ganara en esta ocasión. Con Alice, nunca se ganaba. De una forma u otra, siempre se salía con la suya, como seguramente sería en esta ocasión.
Oh, bueno, si tanto insistes... me dijo bromeando.
Alice estaba aún más feliz que antes. La emoción era casi imposible para ella de esconder. "Yo gano. Excelente."
Incluso tú lo sabías, Edward. Ja.
Decidí seguir el consejo de Alice respecto al Ferrari y los lobos. "Es probablemente mejor que espere a la mañana, de todos modos." volteé hacia Bella y le sonreí. Luego asentí hacia Jacob y Seth dormidos en el sofá, completamente inconscientes de lo que pasaba en este momento a su alrededor. Estarían allí toda la noche. Era algo bueno que no fuéramos estar aquí para escuchar a Rosalie quejarse del olor toda la noche, también. "Creo que quizá será más divertido si Jacob está despierto para la gran revelación, ¿no estás de acuerdo? ¿Así haya alguien que sea capaz de expresar el correcto nivel de entusiasmo?"
Bella sonrió abiertamente hacia mí. Podía imaginar lo que pasaba por su mente. Quizá si el auto hubiera sido su vieja Chevy de vuelta, si se hubiera emocionado.
Pero todos, incluido yo mismo, odiábamos esa camioneta.
"Yay. Bella, dale a Rosalie Ness-Renesmee."
Iba a ser un problema si todos seguían corrigiéndose de esa forma frente a Bella. Al menos no se había quejado del sobrenombre con nadie, excepto el mismo Jacob, claro.
En el fondo, sabía que ninguno dejaría de hacerlo, y que al final, seríamos Bella y yo quien termináramos aceptando su sobrenombre. Quizá yo lo haría mucho más pronto que ella, el escucharlo en la mente de todos era un problema extra que Bella no tenía.
"¿Dónde duerme usualmente?" Bella preguntó.
Conmigo, Rosalie pensó alegremente, o Jacob. Su tono cambió a irritado. Con Esme, también a veces. La abuela estaba encantada cuando era su turno...
Por mi mente pasó rápidamente la reacción que hubiera tenido mi madre-Elizabeth-si hubiera conocido a Renesmee o incluso a Bella.
Alice se encogió de hombros y le contestó. "En brazos de Rosalie. O Jacob. O Esme. Tienes la imagen. Nunca ha sido puesta en el suelo en su vida entera. Va a ser la mitad vampiro más mimada en existencia."
Me reí, eso era completamente cierto. Veríamos si al tener su recamara lista querría dormir en su propia cuna o preferiría estar en brazos de su madre.
Mmm... esperaba que fuera la primera opción.
Nessie, tan hermosa. Pero no será la más mimada nada más...
Rosalie se acercó y tomó a Renesmee en sus brazos, feliz de tenerla de vuelta con ella. "Es también la mitad vampiro menos mimada en existencia. La belleza de ser una en su especie."
Le sonrió a Bella al tener a Renesmee en brazos.
Otra hermana, y me hizo tía. Rosalie pensó mientras veía tanto a Bella como a Renesmee.
Nunca, nunca hubiera imaginado que habría un bebé en la familia, mucho menos que estaría en la familia gracias a Bella, a quien había odiado tanto desde el principio, y a mi.
Podía ver que todas las fricciones entre nosotros habían quedado atrás, como si nunca hubieran existido. Me daba gusto.
En ese momento, también pude ver más claramente como lo que Rosalie me había dicho hace dos días había sido totalmente cierto. Aún cuando lo había visto en su mente y me había asegurado que ahora sentía un verdadero sentimiento de hermana hacia Bella, era mucho más fácil ver que era verdad viéndola sonreír de esa forma y viendo sus pensamientos. No había ningún resentimiento en ellos, solo había alegría por ver que la familia estaba unida, y junta para la eternidad.
Sabía que a Bella la alegraría también el saber que Rosalie ahora si la aceptaba e incluso la quería.
A mi me alegraba.
Bueno, ya es tiempo. Necesita empezar a ver que ropa usar y como no destruirla. Por lo menos no tendrá que cazar en una semana al menos.
Alice volteó hacia Bella y empujó la llave en su mano. Luego la tomó del codo para voltearla hacia la salida.
Edward, vamos. Alice me dijo.
Esme se dirigió a mí antes de que saliéramos. Espero que les guste, hijo.
"Vamos, vamos." Alice estaba casi desesperada por llevar a Bella a que abriera su regalo.
"¿Está afuera?" Bella preguntó.
"Algo así." Alice le dijo mientras la empujaba hacia adelante para que saliéramos de allí.
"Disfruta de tu regalo. Es de parte de todos nosotros. Esme especialmente." Rosalie le dijo ahora que todavía podía.
"¿No vienen ustedes, también?"
¿Para qué nos quieren a nosotros? Querrá que no durmamos. Ja ja. Emmett bromeó conmigo.
"Te daremos un chance de apreciarlo a solas. Puedes decirnos acerca de ello... después."
Carlisle y Esme estaban abrazados mientras nos veían salir a los tres. Esme, más que nadie, estaba rebozando de felicidad al ver que la tormenta había pasado, y que por fin habíamos encontrado un poco de paz después de este tiempo.
Esme recordaba las tantas veces que me había tratado de convencer que todo saldría bien, mientras estuve con Bella, y antes y después de esa estúpida decisión de dejarla.
Emmett no aguantó más y se soltó a carcajadas.
Si sobrevive la casa, y tú hermanito... Emmett volvió a bromear. Pensando en la fuerza extrema que Bella tenía por ser una neófita.
Y el que con un solo abrazo me había hecho decir ow cuando despertó.
Se burlaría de eso por la próxima década, estaba casi seguro. Le hice una cara antes de salir, y Emmett alzó las cejas.
¿Qué? Es cierto.
Salimos de la casa apresuradamente con la ansiedad de Alice, entonces, los demás se despidieron tranquilamente, y los escuché volver a sus cosas tan pronto como nos alejamos.
Esto es emocionante. Ya quiero ver su cara. Alice seguía cantando lo mismo mientras nos dirigíamos al río. Hicimos un buen trabajo, creo. Alice me dijo, mostrándome de nuevo como estaba la casa para que le pudiera dar el recorrido a Bella al entrar.
Me estaba preguntando, al ver como era la casa, si a Bella le gustaría. Era el tipo de cosas que a Bella le gustaban, pero la respuesta seguía en duda.
Nunca atinaba sus reacciones. Solo esperaba que esta vez si fueran como esperaba.
La casa era más pequeña que cualquiera de nuestras propiedades. Esme le había encontrado desde la primera vez que habíamos venido al estado de Washington hace varias décadas. Ni siquiera podía ser considerada casa, era más como una casa de campo. Aún así, Esme había decidido remodelarla, era la propiedad más cercana a nuestra casa, y como me había dicho antes de irnos a Isla Esme, no nos quería lejos de ellos. Pero también había pensado, que siendo recién casados, querríamos un lugar donde vivir solo nosotros dos por un tiempo.
Me pregunté ausentemente, mientras nos acercábamos al río, si pronto habría la oportunidad de que Bella conociera el lugar que había elegido en New Hampshire.
Emmett había insistido en ampliar la casa de campo, claro, pero Esme se había negado, creyendo que a Bella le gustaría más de la forma en que se suponía que debía ser. Acordaba con Esme.
Los gustos de Bella y Rosalie eran muy diferentes, Emmett lo había dicho pensando en Rose.
Pero la forma en que estaba, los pisos de piedra y los colores café, los muebles todos diferentes pero que de alguna forma Esme siempre encontraba la manera de hacerlos combinar, las pinturas en las paredes que habían elegido de la casa para Bella, eran algunas de sus favoritas. Principalmente, la recamara, estaba seguro que sería una gran sorpresa al verla. Sería casi como volver a Isla Esme. La cama, la vista al exterior, Esme se había esforzado por traer algunas cosas de la isla, suponiendo que nos había encantado el lugar, en especial a Bella.
Sería nuestra segunda luna de miel casi de la misma forma que nuestra primera luna de miel.
Bella sonrió abiertamente, y Alice interpretó su sonrisa como emoción.
Golpeó ligeramente su codo, y le dijo. "Allí está el entusiasmo que estoy buscando."
Espero que tú puedas mostrar el correcto nivel de entusiasmo, también. Alice me dijo, copiando las líneas que había usado con Bella, mientras soltaba su brazo para saltar el río.
"Vamos, Bella." Alice le dijo del otro lado.
Justo... ahora. Alice dijo mientras veía decidir a Bella el segundo en que saltaría, haciendo que yo, inconscientemente siguiera sus palabras, saltando al mismo tiempo que Bella.
Me preguntaba que pensaba Bella ahora que era de noche. La oscuridad no era problema para nosotros.
Alice corrió hacia el norte donde estaba nuestro nuevo hogar, todo el tiempo considerando la opción de hacer este regalo en verdad una sorpresa. Hubiera comentado a sus pensamientos sino fuera por el hecho de que Bella podía ahora escuchar hasta el mínimo susurro del viento, así que me contuve y solo escuchaba lo que planeaba.
Por mi mente pasó el comentario que Jacob había hecho mientras Bella aún estaba embarazada.
Sí tenía éxito con esto, sí Bella vivía, Edward no iba a ser capaz de salirse con la suya tanto cuando sus sentidos fueran tan agudos como los suyos. Tendría que trabajar con la honestidad.
Alice y sus ideas me distrajeron de ese recuerdo, que aún estaba en el montón que no quería recordar.
Sus ideas siempre eran algo exageradas y tendía a salirse con la suya, de cualquier forma, así que tampoco tenía caso el regañarla por lo que planeaba.
Al último segundo, decidió que se subiría a su espalda, porque Bella era un poco más alta que ella, para taparle los ojos y así no pudiera ver nada hasta que estuviéramos justo en frente de la puerta. Sabía lo que pasaría si lo hacía sin advertirle a Bella que haría, lo acababa de ver en sus visiones, y la respuesta era obvia, también, porque cualquiera de nosotros hubiera reaccionado de la misma forma. Pero, confiando en que su control personal siguiera siendo tan eficiente como al inicio, decidió intentarlo.
Aquí, si vamos más lejos Bella verá el regalo antes de tiempo. Alice pensó mientras se detenía.
Bueno, Edward, cuídame la espalda. Alice me dijo antes de voltear hacia Bella.
Los dos nos detuvimos y Alice volvió hacia nosotros.
"No me ataques." le dijo antes de volverse a la espalda de Bella.
"¿Qué estás haciendo?" Bella preguntó, mientras se retorcía. Estaba seguro que sentía la necesidad de tirar a Alice, pero de alguna forma se controló.
Nunca me cansaría de impresionarme ante el control que podía ver en ella.
Bien, Edward, ahora le cubriré los ojos, ¿eh? Tú dirigirás el camino.
"Asegurándome que no puedas ver." Alice explicó.
En este momento me parecía infantil lo que Alice hacía, pero también sabía que aunque se lo dijera, no habría forma de hacerla cambiar de opinión.
"Podría hacerme cargo de eso sin la teatralidad." le dije a Alice, que rápidamente se negó, por supuesto.
Sí, claro. Y yo aún me chupo el dedo. Alice me contestó escéptica.
"Quizá la dejes hacer trampa. Toma su mano y llévala hacia adelante."
"Alice, yo-" Bella dijo pero Alice la interrumpió.
"No te molestes, Bella. Haremos esto a mi manera."
Tomé la mano de Bella y entrelacé nuestros dedos. Habían pasado varias horas desde que había tenido su mano entre la mía, y se sentía bien. Traté de hacerla sentir mejor respecto a Alice, sabiendo que mis palabras molestarían algo a mi hermana. "Solo unos cuantos segundos más, Bella. Entonces se irá a fastidiar a alguien más." le dije mientras la jalaba hacia adelante como Alice me había dicho.
"Quizás podrías ser un poco más apreciativo. Esto es tanto para ti como para ella." me dijo mientras sacaba su lengua hacia mi.
Tú tampoco me has dicho que te parece, eh.
"Cierto." contestó ambos comentarios. "Gracias otra vez, Alice."
"Si, si, está bien."
Seguimos caminando unos pocos segundos más cuando entramos al lugar que tanto habíamos esperado. Nuevos olores llegaron a nosotros mientras nos acercábamos. Podía asegurar que Bella podía notarlos, también, aunque no dijo nada.
Allí está, Edward. Esperemos que Bella la ame. Esme realmente se esmeró.
"Detente allí." Alice casi me gritó con la emoción, marcando un lugar justo al inicio de un pequeño camino de piedras que iba a dar a la puerta del frente. "Voltéala solo un poco a la derecha. Si, de esa forma. Bien. ¿Estás lista?"
"Estoy lista." Bella respondió.
Bueno, veremos por fin si le gusta o no. Alice pensó, con un poco de miedo por la reacción de Bella.
Los demás no habían querido venir para no forzar a Bella a que diera una respuesta positiva, o como yo había dicho, para no forzarla a que mostrara emoción al ver su regalo. Si hubiera habido forma, Alice tampoco hubiera venido, pero no podía soportar la idea de no ver el rostro de Bella y sobretodo su reacción. A pesar de su miedo, no tenía que leer la mente de Bella ni ver el futuro para saber que a Bella le encantaría.
Alice quitó sus manos de los ojos de Bella, dejando que viera lo que tenía a su frente, y luego se bajó de su espalda.
Ni Alice ni yo dijimos una sola palabra mientras observábamos el rostro de Bella y cualquier signo o cambio en su expresión que nos dijera que era lo que sentía. No había nada que ver, no había expresiones que leer, su rostro estaba blanco con la sorpresa.
Escuché como su mano apretaba un poco la llave que traía.
Tenía que aceptarlo, a mi me gustaba, y considerando que los gustos de Bella y los míos eran muy diferentes, me pregunté, si después de todo, habría atinado a su reacción. Seria casi irreal que Bella la odiara o menos dramático, que no le gustara.
Alice estaba demasiado ansiosa por escuchar la respuesta, pero se quedó en silencio mientras esperábamos que Bella dijera algo, o que terminara de apreciar lo que veía.
Definitivamente nos podía ver aquí, podía ver a Renesmee y Bella caminando sobre el camino de piedras que daba a la puerta, tomadas de la mano. Las podía ver entrando a casa para descansar después de un largo día. El bosque estaba frente a nosotros como nuestro jardín personal. Recordé nuestro prado, y pensé que debíamos llevar a Renesmee pronto.
Lo único que esperaba en ese momento, era que Bella también pudiera visualizarse a ella y a Renesmee y a mí en esta casa que sería nuestro hogar.
Oh, basta, tengo que escuchar algo. Dijo Alice, en un tono que era tranquilo a pesar de su ansiedad.
¿Cómo logró controlarse? No tenía idea.
Cuando habló, era en el mismo tono. "¿Qué te parece?"
Bella abrió la boca pero no dijo nada. La curiosidad quemaba dentro de mí, casi de la misma forma que Alice. Tenía que saber que pensaba.
"Esme pensó que quizá querríamos un lugar para nosotros por un tiempo, pero no nos quería demasiado lejos. Y ama cualquier excusa para renovar. Este pequeño lugar se ha estado desmoronando aquí afuera por al menos cien años." le dije, esperando que Bella dijera algo.
De nuevo nada, su boca estaba abierta mientras seguía observando lo que estaba delante de ella.
Cada vez que hacía esto, que se quedaba callada mientras los demás, especialmente yo, estábamos esperando a que terminara con su silencio, me frustraba más y más, pero no había nada que pudiera hacer para ver dentro de su mente.
Alice malinterpretó su silencio, y sin poder quedarse callada, empezó a hablar. "¿No te gusta? Quiero decir, que estoy segura que podemos arreglarla diferente, si tú quieres. Emmett estaba dispuesto a añadir unos cuantos cientos de pies cuadrados, un segundo piso, columnas, y una torre, pero Esme pensó que te gustaría mejor de la forma en que estaba pretendida a ser."
Arrugué la frente cuando escuché la descripción de Alice y lo que Emmett quería hacer. Era claro que había tenido en mente los gustos de Rosalie al ofrecer esos cambios.
No conocía para nada a Bella si había pensado en añadir todo eso. Me alegraba que Esme no lo hubiera escuchado.
"Si estaba equivocada, podemos regresar a trabajar. No tomará mucho-"
"¡Shh!" Bella la calló.
Sonreí mientras Bella seguía mirando y Alice apretaba sus labios para no hablar de más hasta que Bella dijera algo.
Tomó varios segundos, y Alice estaba poniéndose ansiosa otra vez.
¿Qué pasaba con ella y su desesperación? Teníamos mucho tiempo para esperar a que Bella dijera algo.
Sí, lo teníamos, y el solo pensarlo me puso de buenas aún cuando todavía estaba frustrado por su falta de respuesta.
"¿Me están dando una casa por mi cumpleaños?" Bella apenas murmuró. Sus ojos aún en la casa.
"Nos. Y no es más que una casa de campo. Creo que la palabra casa implica más espacio." la corregí.
"No critiques a mi casa." Bella me dijo.
Entonces... "Te gusta."
Bella sacudió la cabeza, y en lugar de pensar lo peor, considerando las palabras de Bella, Alice supo lo que Bella quería decir.
"¿La amas?"
Sin decir, de nuevo, otra palabra, Bella solo asintió.
Alice explotó de alegría y emoción al ver la respuesta de Bella. Era lo que había estado esperando desde el momento que habían dejado la casa para ir por nosotros. A mi, también, me alegraba que a Bella le encantara. Lo único que haría falta para hacerla perfecta, era tener a Renesmee en su hogar pronto. No habían tenido el suficiente tiempo para arreglar su habitación.
Oh, hubiera deseado que Esme hubiera venido ahora. Pero el segundo regalo estaría arruinado.
Si hubiera sido capaz de sonrojarme, hubiera estado como Bella aún humana al escuchar el segundo regalo de nuestra familia.
"¡No puedo esperar a decirle a Esme!"
Casi me sorprendió que Alice no saliera disparada de regreso a la casa para decirles a todos.
"¿Por qué no vino?" Bella preguntó.
Ahmm... ¿tengo que responder? Alice me preguntó dudosa, claro que no le dije nada, lo tenía que hacer. Bella no la dejaría irse.
El rostro de Alice se torció al ver que estaba obligada a responder. "Oh, tú sabes... todos recuerdan como eres respecto a regalos. No querían ponerte bajo demasiada presión para que te gustara."
"Pero claro que me encanta. ¿Cómo no podría?" Bella le dijo.
"Les gustará eso." Alice le dijo, mientras palmeaba su brazo antes de irse. "De cualquier forma, tu clóset está abastecido. Úsalo sabiamente. Y... supongo que eso es todo."
"¿No vas a venir adentro?"
Claro que no. Alice pensó, mientras daba unos cuantos pasos hacia atrás. "Edward conoce el camino. Pasaré... después. Llámame sino puedes combinar tu ropa bien."
Que lo dudo, que la combine y que me llame.
Alice sonrió. "Jazz quiere cazar conmigo." dijo, y entonces desapareció en el bosque, de repente ansiosa de nuevo.
Bella no dijo nada por unos segundos.
Pronto, no pude escuchar ni los pensamientos de Alice mientras se alejaba.
Me preguntaba que era lo que Bella estaba pensando, y como si hubiera escuchado mi duda, Bella habló. "Eso fue extraño. ¿Realmente soy así de mala? No tenían que quedarse lejos. Ahora me siento culpable. Ni siquiera le agradecí bien. Deberíamos volver, decirle a Esme-"
"Bella, no seas tonta. Nadie piensa que tú era así de irrazonable." le aseguré antes de que siguiera pensando de esa forma.
Esta aún era su noche y tenía que disfrutarla. De sus regalos...
"Entonces que-"
"Tiempo a solas es su otro regalo. Alice estaba tratando de ser sutil al respecto."
"Oh."
Bella se quedó mirando a mi rostro, mientras yo veía el suyo. Era como sino hubiera nada más a nuestro alrededor, sentía como la fuerza magnética que me había obligado a estar con ella sin dejarme escapar de caer enamorado de ella desde el principio, estaba alrededor de nosotros de nuevo. Como si este pequeño lugar fuera nuestra propia burbuja...
No había nada más en este mundo que pudiera alejarme de ella, nada ni nadie ahora.
Lo único que importaba en el momento, era que la tenía a mi lado, y que sería de esa forma para la eternidad. El solo pensar en eso, me hacía estremecer de emoción en mi interior.
De nuevo, la curiosidad flotó en mi mente, preguntándome que era lo que estaba pensando Bella.
De alguna forma, la casa volvió a mi mente, y recordé lo que estábamos a punto de hacer hace un momento, conocer nuestro nuevo hogar. "Déjame mostrarte lo que han hecho."
Tomé su mano, y con la emoción que sentía en el momento, la corriente eléctrica que sentía cada vez que tenía su piel sobre la mía, me recorrió más fuertemente. Era una sensación placentera, y sabía que no duraría mucho antes de tenerla cerca de mi pronto.
Tendría la excusa en unos momentos.
Bella no dijo nada, pero vi algo en su expresión que me recordó a sus días humanos. Sus reacciones cada vez que la tocaba, incluso en los más casuales momentos.
Su corazón siempre reaccionaba, sus latidos se aceleraban o a veces se detenía. Siempre me preguntaba que había en mi para poder causar tales reacciones en un ángel tan hermoso como ella. Pero de nuevo, sabía que si yo hubiera sido humano, también, mi corazón hubiera reaccionado igual que el de ella.
Mi respiración también se hubiera vuelto difícil cuando me acercara a besarla, y no por miedo a matarla, sino por anticipado placer.
Sus mejillas hubieran estado sonrojadas de un rojo hermoso.
Pero todo eso, todo lo que una vez creí que extrañaría tanto al perderlo cuando Bella se volviera uno de nosotros, no era nada en este momento, teniendo a Bella de mi mano. Sabiendo que estaría conmigo por la eternidad.
Era un insignificante detalle.
Bella se rió, entonces, como si también acordara con lo que acababa de pensar.
Sabía que así era. Era ella quien había insistido en estar conmigo, desde el principio, y ahora, finalmente, veía su deseo, nuestro deseo cumplido.
"¿Escucharé el chiste?" le pregunté.
Empezamos a caminar hacia la puerta, mientras Bella contestaba. "No es uno muy bueno." me dijo, "Solo estaba pensando-hoy es el primero y el último día de para siempre. Es un poco difícil el envolver mi cabeza alrededor de eso. Incluso con todo este espacio extra para envolver."
Bella rió otra vez, y como siempre me pasaba, reí un poco al escucharla. Tenía razón en lo que decía. A todos nos había pasado algo parecido.
Alcé mi mano hacia la perilla y la apunté para que Bella fuera quien la abriera. Después de todo, era su regalo, y yo podría disfrutar de el, también. Incluso Nessie.
Bella introdujo la llave y la giró.
"Eres tan natural en esto, Bella; olvido cuan extraño todo esto debe ser para ti. Ojala pudiera escucharlo."
Y como no lo podía evitar más tiempo, me agaché para tomarla entre mis brazos. Eran los únicos brazos donde Bella estaría el resto de nuestra eternidad.
Solo teniéndola conmigo, incluso ahora que era tan inquebrantable como yo, era cuando la sentía segura.
Mi instinto protector quizá nunca me dejaría.
"¡Hey!"
"Los umbrales son parte de la descripción de mi trabajo." le dije. "Pero estoy curioso. Dime que estás pensando ahora mismo."
Mientras le decía abrí la puerta, y cruzamos el umbral hacia el interior de nuestra nueva casa.
"Todo. Todo al mismo tiempo, tú sabes. Cosas buenas y cosas de las que preocuparse y cosas que son nuevas. Como sigo usando demasiados superlativos en mi cabeza. Ahora mismo, estoy pensando que Esme es una artista. ¡Es tan perfecto!"
Pude ver sus ojos recorriendo cada rincón de la casa, y su mirada me recordó a esa que había tenido en Isla Esme. La diferencia era que aquí no había reconocimiento, porque aunque Esme diseñaba nuestras propiedades de la misma forma, usando los mismos colores, esta era diferente en todos los aspectos. Los colores eran cálidos, justo como Bella. No importaba que ya no fuera humana, su esencia seguía manteniendo ese calor que siempre había emanado de ella.
Era como si la Bella en mis brazos fuera la misma Bella que conocí, esa Bella humana y llena de vida. Con sus ojos café chocolate y sus mejillas rojas.
Simplemente, pertenecía a este lugar, ella lo hacía perfecto.
Viendo a su rostro, recordé las tantas veces que había pensado, que había creído que al renunciar a nuestra mortalidad por la inmortalidad, perdíamos nuestras almas.
"¿Cuántas personas en esta habitación tienen un alma? ¿Una oportunidad al cielo, o lo que sea que hay después de esta vida?"
"Dos." Bella había respondido sin un segundo de vacilación.
En ese momento, solo había sonreído al escuchar la seguridad en su respuesta. ¿Cómo podía saberlo, cómo podía estar tan segura?
Quizá ella no era la única que creía en los mitos de vampiros.
Pero, ahora, en este justo momento, mientras miraba a su rostro inmortal, aún cuando yo mismo había jurado que no teníamos almas, aún cuando veía a mi familia y a veces dudaba de mi creencia, no era nada parecido a la duda que entraba en mí en este momento.
¿Cómo podía ser posible que un ser tan bueno y puro como Bella no tuviera alma, aún cuando fuera a vivir por la eternidad?
Por primera vez, en mi larga existencia, creí en verdad y con todo mí ser, que Bella estaba en lo cierto.
Era difícil creer que Bella, si llegaba a dejar este mundo, aún cuando me dolía tanto el considerar la idea, no tuviera un lugar mejor a donde ir después.
Llegar al paraíso, y por lo menos tener el derecho de ser juzgada por lo que hizo en este mundo.
No habrían dudas de su presencia en el paraíso.
Me aseguraría de mantenerla lejos de la tentación. No había roto ninguna regla que le prohibiera el cielo. Cumpliría mi promesa. Todas y cada una de las promesas que le había hecho alguna vez. La más importante de todas, hacerla feliz y amarla cada día de para siempre.
La imagen de Renesmee apareció en mi mente, no solo era Bella a quien haría feliz y amaría, también a mi hija, nuestra hija.
Cuando sentí los ojos de Bella en mi rostro, supe que había terminado de admirar el trabajo de Esme.
"Tenemos suerte de que Esme pensó en añadir una habitación extra. Nadie estaba planeando para Ness-Renesmee."
Bella arrugó su frente, y sabía perfectamente porque. "No tú, también."
"Lo siento, amor. Lo escucho en sus pensamientos todo el tiempo, sabes. Se me está pegando." le dije, y Bella suspiró.
Decidí cambiar el tema, algo que la distrajera casi por completo. Y así, también seguiríamos nuestro recorrido por la casa. "Estoy seguro que estás muriendo por ver el clóset. O, por lo menos le diré a Alice que lo estabas, para hacerla sentir bien."
"¿Debería estar asustada?"
No tienes idea, pensé. El clóset era impresionantemente más grande que nuestra habitación.
Esme y Alice habían discutido solo por esa parte de la casa. Sabiendo que ni Bella ni yo necesitábamos algo tan grande, después de todo, Alice solo permitía que usáramos un solo cambio de ropa una vez, y luego casi nos lo arrebataba para reemplazarlo con otro nuevo.
Entonces, ¿para qué había necesidad de darle tanto a Bella? En especial, cuando sabía que mi ángel no era una adicta a la ropa a la moda como ella.
"Aterrada."
La llevé en mis brazos por el pasillo hacia nuestra habitación. Cerca del nuestro estaba el que sería la habitación de Renesmee cuando Esme y Alice terminaran de decorarlo.
Mientras más nos acercábamos, cada paso que daba hacia nuestra habitación, la corriente eléctrica me recorría sin parar, haciéndose más fuerte. Parecía que caminábamos hacia el mismo lugar que la primera vez, casi parecía la noche de nuestra luna de miel.
"Esa será la habitación de Renesmee." le dije, mientras apuntaba con la cabeza hacia un cuarto vacío. "No tuvieron tiempo para hacer mucho con el, con lo de los hombres lobo enojados..."
Bella rió tranquilamente. Y aunque no le pregunté cual era el chiste ahora, la curiosidad estaba en mi mente, pero era más fácil de ignorar de lo que hubiera creído. Mi mente estaba ocupada con otras cosas más interesantes.
Como el hecho de que estábamos más cerca de nuestra habitación...
Llegamos a la última puerta, la abrí y entramos. Era como si estuviéramos de regreso en Isla Esme.
"Aquí está nuestra habitación. Esme trató de traer algunas cosas de la isla aquí para nosotros. Supuso que nos encariñaríamos."
Otra vez, Bella recorrió la habitación, y después de unos segundos, susurró. "Oh."
"Lo sé."
Los dos nos quedamos parados. Los recuerdos de cada minuto que estuvimos en Isla Esme pasaron por mi mente.
Era tan diferente esta luna de miel, que casi parecíamos otros. Ella era otra, no completamente. Pero al menos no tendría que preocuparme por lastimarla o matarla. Podría amarla de forma intensa sin más restricciones.
Me estremecí de placer al considerar eso.
Las imágenes seguían pasando como una película.
"Nos pertenecemos." Bella me había dicho en un susurro mientras estábamos en la playa.
"Para siempre."
Para siempre, esas palabras resonaban en mi mente, ahora más que nunca.
Toda la eternidad se estrechaba delante de nosotros. Y no había nada que me pudiera hacer más feliz. Nada más que estar con ella. Era lo que siempre había querido, lo que ella siempre había querido y por tonto me había negado.
Nada de eso importaba ahora.
Luego otra cuestión cruzó mi mente. Bella ya no era humana, y aunque había visto y ella misma me había dicho que aún me deseaba, ¿sería así?
"Eres demasiado humana, Bella." le había dicho aquella noche que había sido demasiado para ambos y me había rendido ante sus deseos, finalmente. "Te controlan las hormonas."
"Esa es la cuestión, Edward. Me gusta esta parte de ser humana. No quiero dejarlo todavía. No quiero esperar años de ser una neófita loca por la sangre para que sólo parte de esto vuelva a mí."
Sacudí esos pensamientos. Parecía que no conocía a Bella, como si el ser una vampiro recién nacida fuera a ser obstáculo para ella, o siquiera para mí. Honestamente, no me importaba.
"Aún no he tenido suficiente." me había dicho mientras recorría mi pecho desnudo.
Era casi irreal que eso fuera lo que al final, haría que Bella aceptara esperar un poco más de tiempo como humana para luego ser un vampiro y unirse a mi por la eternidad. Debí de haber sabido que esa sería la mejor forma, aún cuando no se cumplió y en lugar de tener unos años como humana, consiguió a Renesmee, ahora podía verlo como una bendición en lugar de una maldición.
"¿Quieres ir esta tarde a nadar con los delfines? ¿Para quemar las calorías?"
"Tal vez más tarde. Tengo otra idea para quemar calorías."
"¿Si? ¿Y qué es?"
"Bueno… todavía queda un gran trozo de cabecero en la cama…"
Había pasado tanto tiempo desde que había tenido a Bella en esa forma.
Pero esperaría a que apreciara su regalo. Ni siquiera sabía donde estaba el clóset que Alice tan amablemente había abastecido ella misma.
Sonreí ampliamente, adivinando la reacción de Bella al verlo. "El clóset está detrás de esa puerta doble. Debería advertirte-es más grande que ésta habitación."
Bella ni siquiera volteó a ver hacia el clóset que le había señalado. No había otra cosa más o siquiera palabras que me explicara la razón de su falta de interés. Si hubiera sido mi regalo, tampoco hubiera volteado a verlo teniéndola a ella frente a mí.
No necesitaba más pistas, rodeé mis brazos a su alrededor, mis labios solo unos centímetros de los suyos, y ansiedad llenándome entre más cerca de ellos estaban los míos.
Bella puso sus manos en mi cabeza. "Le vamos a decir a Alice que corrí directo a la ropa." me dijo, mientras sus dedos se entrelazaban entre mi cabello, sus manos jalando mi rostro más cerca hacia el suyo, y yo me dejé llevar sin vacilación. "Vamos a decirle que pasé horas allí probándome ropa. Vamos a mentir."
Jalé a mi rostro el suyo, repentinamente ansioso por tener sus labios sobre los míos y no separarme de ella ni un segundo. Era como si mi mente se hubiera puesto en blanco y no hubiera nada más en este planeta que nosotros dos.
Sus labios tocaron los míos, y la sensación era simplemente maravillosa. Escuché un quejido salir de mi boca y sentí a Bella responder a mí con la misma intensidad.
No había miedo, no había vacilación, no había más espera para nosotros, podíamos estar juntos plenamente, sin restricciones, y eso me emocionaba aún más que el tenerla conmigo, porque por primera vez sería capaz de disfrutar de tenerla por completo.
La tela de nuestra ropa rompiéndose bajo nuestras manos, trajo a mi memoria esa segunda noche a su lado. Esa noche en que su seducción había llegado demasiado lejos, hasta el punto de destruir mi control personal, el juramento que había hecho conmigo mismo de no estar con ella hasta que fuera un vampiro. Me había rendido ante ella con un gruñido, y su camisón había quedado hecho pedazos justo como ahora nuestra ropa quedaba. Solo que la única diferencia, era que Bella también había destrozado la mía. Sabía que si fuera humana, sus mejillas hubieran estado de un rojo brillante.
Y sin siquiera pensarlo, estábamos sobre el suelo en lugar de la cama blanca en el centro de la habitación.
Si había creído que estar con Bella mientras era humana, y que esa noche había sido la mejor noche de mi vida, había estado equivocado. No tenía comparación con esta noche. Aún no podía creer-ni siquiera teniendo a Bella en mis brazos y con todas esas sensaciones y emociones recorriendo mi cuerpo mientras Bella hacía lo mismo-que fuera capaz de sentirme de esta forma.
Pero sabía que solo era la mejor noche de mi existencia porque estaba con Bella.
Después de unos minutos, Bella observó mi rostro, mientras sus manos recorrían mi pecho, y nunca hubiera esperado que palabras fueran a salir de su boca.
"Y pensé que te conocía mejor que a mí." susurró, sus ojos se paseaban por cada parte de mi cuerpo que estaba al alcance.
Reí entre dientes, y Bella me silenció con otro beso apasionante.
No tenía idea de que fuera capaz de sentir más amor por ella del que ya me llenaba.
Si Bella creía que yo era diferente-como seguramente era al verme con sus nuevos ojos-no tenía idea de como la veía yo, como la sentía bajo mis dedos, como era su sabor, su deseable aroma floral mezclado con miel, si había sido lo más dulce que había olido, ahora era mucho más potente. Su rostro era tan suave como había sido siendo humana, mis manos podían sentir su suavidad con tanta facilidad que me era difícil levantar mis manos de su rostro para colocarlas en otro lugar, sus labios eran tan suaves y tan deseables que me costaba mucho trabajo el separarme de ellos para probarla.
Su lengua recorrió la piel de mi garganta, haciéndome temblar de placer.
"Esto es mucho mejor." susurró contra mi garganta.
"¿Mejor?" le pregunté al sentir sus manos de nuevo en mi cabello.
Sonreí, y algo se me ocurrió.
Antes de que siquiera pudiera notar lo que planeaba, tenía a Bella sobre mi.
Le sonreí, podía sentir el tono juguetón en mis ojos cuando me vio con sorpresa. "Esto es mejor."
Bella sonrió y empezamos donde nos quedamos.
Mientras la besaba y éramos uno solo, recordé la promesa que le había hecho a Bella mientras aún esperábamos porque Renesmee naciera.
Me tomó varios minutos el apartarme de su boca y de su piel para recordarle esa promesa.
La detuve un momento, y sus ojos parecían asustados de nuevo, como si esperara por mi rechazo. ¿Cómo podía pensar eso en este justo momento?
Atraje su rostro hacia el mío lentamente, como si dudara, como si estuviera cuidando de ella como cuando aún era humana. Sus ojos reconocieron la vacilación y la mirada en mis ojos, y su frente se arrugó un poco.
Le sonreí gentilmente. "¿No tengo que preocuparme porque me ataques, verdad?"
Bella sonrió, y por lo que veía en sus ojos, podía ver que recordaba el día que había usado esa palabra para describir su reacción ante nuestro primer beso. "Presumido." repitió la misma palabra que ese día.
"No." le dije, justo como esa vez, haciendo que quedara grabado en su memoria. "Estaba pensando que había algo que quería intentar."
Tomé su rostro entre mis manos, Bella detuvo su respiración, y yo vacilé. Luego nuestros labios se tocaron suavemente, y la besé. Justo como aquella tarde, Bella me besó con más intensidad y su respiración se volvió en un jadeo, sus dedos se entrelazaron entre mi cabello, sus labio se abrieron, y yo me detuve. Tomé su rostro con mis manos para alejar su rostro del mío, y Bella abrió sus ojos.
"Oops." murmuró.
Claramente recordaba mejor nuestros momentos juntos de lo que yo tenía idea.
Bella volvió sus labios a los míos y su atención a la forma en que nuestros cuerpos estaban unidos. Sus manos recorrieron mi rostro, como si estuviera tratando de memorizarlo con tan solo tocarlo. Sus dedos jugaban entre mi cabello, y era una sensación maravillosa.
No pude evitar gemir de nuevo, y su beso se volvió más intenso.
Los segundos pasaban y nunca parecía haber algún momento en que me fuera a cansar de esto. Físicamente no había forma posible, pero emocionalmente, simplemente no había forma de que en algún momento dejara de desear el tener su cuerpo sobre el mío, cada línea de su figura a mi alcance, mis manos sobre su rostro, su cuello, su espalda, todo...
Miles de sensaciones recorrían cada parte de mi cuerpo mientras Bella y yo éramos uno solo. No podía creer que fuera capaz de sentir tanto, no podía creer que después de tanto dolor, Bella por fin estaba conmigo para toda la existencia.
Y lo más maravilloso, que había sido capaz de hacerla mamá, de darle una hija, y era la criatura más hermosa de este planeta, después de su madre, por supuesto.
Nunca, ni aunque viviera cien mil años más, podría encontrar la razón de porque me había ganado el amor de un ángel tan puro y hermoso como era Bella, como había podido darle algo que pensé nunca podría, algo que renunciaría al ser vampiro, una hija. Ahora habían dos personas importantes en mi vida, una familia propia.
Bella se alejó de mí de repente, no lo suficiente para estar separados más de un centímetro.
"¿Hice algo mal?" le pregunté, confundido por su reacción ante algo que no había sentido.
"No – lo contrario." me dijo, y sus palabras me recordaron algo. "Me estás volviendo loca."
Y entonces, lo entendí. Más recuerdos.
"¿De verdad?" le pregunté, contento de que fuera eso. Le sonreí igual que esa primera noche en su habitación. Era una de mis noches favoritas, como una vez le había dicho.
"¿Te gustaría una ronda de aplausos?"
Le sonreí abiertamente, y continué con el recuerdo. "Solo estoy agradablemente sorprendido. En los últimos cien años más o menos, nunca imaginé nada como esto. Nunca creí que algún día encontraría alguien con quien quisiera estar... en otra forma que con mis hermanos y hermanas. Y luego el encontrar, aunque es todo nuevo para mi, que soy bueno en eso... en estar contigo..."
"Tú eres bueno en todo." Bella me recordó, me encogí de hombros y luego los dos reímos.
Sus labios estaban de regreso en mí, terminando ese recuerdo.
Solo ella tenía el poder de hacerme hablar o callar en el momento en que ella quisiera. Lo único que quería era darle lo que ella deseaba, y si en ese momento no era hablar, bueno... ¿quién era yo para negarme ante sus deseos?
"No puedo creer que la pesadilla haya quedado atrás." Bella me comentó varias horas después de nuestras últimas palabras. Los recuerdos ya no eran necesarios por el momento. Habría muchísimo tiempo para eso. ¡Toda la eternidad!
Sonreí ligeramente, y asentí. "Sé a que te refieres."
Era como si nunca fuera a ser capaz de separarme de ella, pero en el fondo de mi cabeza sabía, que por lo menos este día, no se podría continuar aunque lo quisiéramos.
Ahora habían responsabilidades para ambos que antes no teníamos. Éramos padres, y estaba seguro que Renesmee estaría esperando porque Bella llegara en unas cuantas horas. Ansiosa de mostrarle todos sus recuerdos, también.
Después de un rato, el sol apenas empezaba a querer salir de su escondite, cuando Bella habló de nuevo, sorprendiéndome un poco con sus palabras.
"¿Lo extrañas?"
No entendía por completo cual era el punto de su pregunta. ¿Qué podría extrañar cuando lo tenía absolutamente todo?
"¿Extrañar qué?" le pregunté, curioso por escuchar lo que estaba pensando.
"Todo-el calor, la suave piel, el sabroso aroma... yo no estoy perdiendo nada en absoluto, y solo me preguntaba si era un poco triste para ti que tú si lo estabas perdiendo."
Reí, entendiendo de lo que Bella estaba hablando. Pero no tenía ni idea de lo que decía, mucho menos de que su suposición estaba absolutamente equivocada. Se lo había dicho una vez, cuando ella me había dicho que tenía un poco de miedo de que ya no la quisiera cuando cambiara, que sí esa era la razón que yo tenía para no querer que se convirtiera en vampiro.
"Sería difícil encontrar a alguien menos triste de lo que yo soy ahora. Imposible, me aventuraría. No mucha gente obtiene cada cosa que quieren, más todas las cosas que no pensaron el pedir, en el mismo día."
Y por una parte, Bella debía encajar con esa descripción. Estaba casi seguro.
Ella también estaba obteniendo todas las cosas que nunca pensó en pedir. Una familia que no fuera solo el ser parte de los Cullen, era más que eso, era su propia familia, Cullen Swan. Con un esposo que la amaba incondicionalmente para la eternidad y ahora también una hija que la amaría de la misma forma.
"¿Estás evitando la pregunta?"
¿Era posible que aún dudara que su posesión sobre mi era irrompible?
Tendría que dejárselo muy claro de nuevo. Todo por ver que Bella estuviera completamente segura de que lo que me importaba y me hacía feliz, era tenerla a ella para la eternidad, no las características de su vida humana. Porque en realidad no estaba perdiendo nada de ellas, solo habían cambiado un poco.
Me llevé la mano sobre su mejilla y la presioné suavemente. "Eres caliente."
Su piel no tenía el mismo grado de calor que antes, por supuesto, cualquier otra persona, humana, notaría el frío de nuestra piel, pero al ser iguales ahora, no había diferencia. Pasaba lo mismo con un humano, pero al revés. Su piel es caliente y no notan la diferencia, pero si uno de ellos tiene frío, el otro lo nota. Bella debía notar ese punto.
Piel suave Bella había dicho, su piel tan suave o incluso más de lo que había sido mientras era humana, tenía que dejarlo claro.
Estiré mi mano sobre su rostro, y luego con la punta de mis dedos recorrí su rostro y luego toda su garganta desde su mentón. Recorrí cada centímetro de su piel hasta su cintura. Con placer al ver como sus ojos se desenfocaron un poco mientras recorría una línea eléctrica sobre su cuerpo. La corriente que emanaba de ella, me hacía desear el mostrarle más de su piel suave.
"Eres suave."
Lo último era el olor, me pregunté rápidamente como podría explicarle que tampoco extrañaba eso.
"Y a lo que te refieres con el olor, bueno, no podría decir que extraño eso. ¿Recuerdas el olor de esos excursionistas en nuestra caza?"
Esperaba que el recuerdo no la hiciera sufrir, como sería normal. Pero no había encontrado una mejor comparación. Era exactamente como su olor era ahora. Irresistible.
"He estado tratando muy duro el no hacerlo." Bella me dijo.
Quizá cambiaría de opinión si lo veía desde mi punto de vista "Imagina besar eso."
"Oh."
Era obvio que había entendido a lo que me refería.
"Precisamente. Así que la respuesta es no. Estoy puramente lleno de alegría, porque estoy extrañando nada. Nadie tiene más de lo que yo ahora."
Bella me besó de nuevo, pero casi estaba seguro de lo que hubiera dicho.
Solo podía haber una excepción a mis palabras, Bella.
Nunca, ni siquiera cuando conocí a Bella, cuando me aceptó como era y me juró que prefería morir antes de estar lejos de mi, ni siquiera cuando me aceptó de vuelta después de haberla lastimado tanto, y cuando aceptó casarse conmigo y decidió que me amaba más a mi que a Jacob, ni siquiera cuando estuvimos juntos esa primera vez, se podía comparar con la felicidad que sentía ahora. El tenerla en mis brazos y saber que estaba segura conmigo, que no había más peligro ni miedos al estar juntos de poder lastimarla o matarla, no tenía comparación. El saber que a nuestro regreso a la casa donde estaba nuestra familia, no solo eran nada más Carlisle y Esme, Alice y Jasper, Rosalie y Emmett, sino que también no esperaba nuestra hija, Renesmee. Era irreal.
Era la primera vez en toda mi existencia, que en verdad podía decir que no me hacía falta nada, no tenía absolutamente nada que pedirle a la vida ahora.
No había necesidad de descansar ahora, Bella no iba a perder energía cuando más quisiera seguir como al ser humana, y como si supiera en que estaba pensando, Bella habló de nuevo, y el tema de su duda no era muy diferente a lo que estaba pensando.
"¿Cuánto es lo que dura esto?" me preguntó cuando el sol estaba saliendo. "Me refiero, a que Carlisle y Esme, Em y Rose, Alice y Jasper-no pasan todo el día encerrados en sus habitaciones. Están afuera en público, completamente vestidos, todo el tiempo. ¿Este... deseo alguna vez disminuye?" dijo mientras se acercaba más hacia mi, y hubiera preferido el no contestarle y seguir, pero...
"Eso es difícil de decir. Todos son diferentes y, bueno, hasta ahora tú eres la más diferente de todos. El vampiro joven normal está tan obsesionado con la sed que no nota mucho más por un tiempo. Eso no parece aplicarse a ti. Aunque, con el vampiro normal, después de ese primer año, otras necesidades se hacen conocidas. Ni la sed ni otro deseo realmente nunca se debilitan. Es simplemente una cuestión de aprender a balancearlos, aprender a priorizar y manejar..."
"¿Cuánto tiempo?" Bella insistió.
Sonreí, y luego arrugué la nariz recordando las primeras noches en que Emmett y Rosalie estuvieron juntos, eran una pesadilla el recordarlas. Era una de las peores cosas de tener una memoria fotográfica sin oportunidad de algún día olvidar aunque sea una cosa. Y había sido peor para mí, con el hecho de poder leer mentes... "Rosalie y Emmett fueron los peores. Tomó una sólida década antes de que pudiera soportar el estar dentro de un radio de tres kilómetros. Incluso Carlisle y Esme tuvieron un tiempo difícil soportándolo. Sacaron a la pareja feliz eventualmente. Esme les construyó una casa, también. Era más grande que esta, pero entonces, Esme sabe lo que a Rosalie le gusta, y sabe lo que a ti te gusta."
"¿Así que, después de diez años, entonces? ¿Todos son normales otra vez? ¿Como son ahora?"
Era casi entretenido que Bella preguntara estas cosas.
En realidad no sabía muy bien a lo que Bella se refería con normales, pero bueno, tenía que explicar algo de lo que yo suponía que Bella quería saber.
En tiempos como este, era frustrante el no poder leer su mente y saber lo que realmente pasaba por su cabeza. Sería mucho más fácil...
Le sonreí, y dije. "Bueno, no estoy seguro a que te refieres con normal." le dije honestamente, repitiendo lo que hace un instante estaba pensando. "Has visto a mi familia hacer una vida de forma bastante humana, pero has estado durmiendo en las noches." le guiñé, esperando que entendiera a lo que me refería, y continúe. "Hay una tremenda cantidad de tiempo libre cuando no tienes que dormir. Hace el balance de tus... intereses bastante fácil. Hay una razón por la cual soy el mejor músico de la familia, porque-además de Carlisle-he leído más libros, estudiado más ciencias, llegado a ser el que domina más idiomas... Emmett te ha de haber tenido creyendo que soy tal sabelotodo por lo de leer mentes, pero la verdad es que he solo he tenido mucho tiempo libre."
Pero ahora, esperaba que fuera todo lo contrario.
Quizá ya era hora de que se acabara mi tiempo libre. Había tenido más de setenta años para hacer todo eso, para leer libros, para estudiar ciencias e idiomas.
¿A quién le importaba todo eso cuando tenía a la mujer más hermosa del planeta en mis brazos?
Ciertamente a mi no.
Los dos reímos, y el movimiento causó sensaciones interesantes a nuestros cuerpos unidos como uno solo. No hubo conversación de nuevo en un largo rato.
No había palabras lo suficientemente interesantes para distraerme de Bella en ese momento.
Por fin habíamos llegado a nuestro paraíso eterno.
Chavas, se acerca Eclipse, ¡que emoción!
Alguien me preguntó que si que me había parecido el anillo de compromiso que Edward le da a Bella y como no lo había visto cuando me preguntaron no comenté nada, pero ya lo vi, y creo que está bonito, y aunque no estoy muy segura, creo que si se apega a lo que dice SM en el libro, lo único que creo que no vi, fue la banda de oro que forma como una telaraña sobre las piedras o más bien los diamantes... quizá por esa razón no parece el anillo descrito, pero a mi me pareció bien.
Bueno, espero que les haya gustado lo que escribí y dije acerca del anillo, porque considerando las quejas que he leído en Internet que ha habido... bueno, a mi me gustó en lo personal... ya quiero ver la película y me va a encantar con el solo hecho de que no aparezca tanto Jacob o más que el Edward, porque no voy a verla otra vez, ; D
Sale, me voy. Saludos.
