Es un capítulo un poco diferente a lo que suelo hacer pero lo merecía, espero que os guste.
XXV
-Deja que se vaya, Roan -dice tranquilo Frank- Nadie tiene por qué salir herido de esto, solo queremos hablar.
-¿Te crees que soy imbécil? -le grita mientras me agarra con fuerza para que no me mueva- ¡Tus gorilas me están apuntando, no pienso soltarla!
-Lo hacen porque tú la estás apuntando a ella. Si la sueltas y bajas el arma ellos también lo harán, te doy mi palabra.
Roan resopla con fuerza y pega la boca a mi oído.
-Has tenido suerte, guapa, pero esto no va a quedar así -gruñe antes de separarme de él con un empujón y tirarme al suelo.
Me giro a tiempo para ver cómo levanta las manos sonriendo a los chicos de Frank, como si no pasara nada, y comienza a agacharse para soltar la pistola.
El asco que me da solo de mirarle hace que no pueda contenerme.
-Cobarde -digo entre dientes y me fulmina con la mirada-. ¿De verdad creías que me iba a dejar chantajear por ti? Eres patético.
Después, en una milésima de segundo, oigo el sonido de un disparo al que le siguen otros cinco y siento que el estómago me quema antes de que todo se vuelva borroso.
-No, no, no, no, no… Lexa, ¿me oyes? -escuchar esa voz es lo único que hace que no me deje llevar por el dolor- ¡Lexa!, ¡Contéstame, por favor!
-¿Clarke…? -apenas me oigo a mí misma- Clarke… te… te… -todo se va a negro antes de que pueda terminar.
-¿No debería de haber despertado ya? Lleva así toda la noche -distingo la voz de Clarke a lo lejos.
Un pitido intermitente la acompaña y noto el cuerpo pesado. Intento moverme y abrir los ojos pero no lo consigo.
-A ver… -contesta otra chica- sus constantes están volviendo a la normalidad. No tardará en hacerlo, tranquila.
-Dios, creo que me voy a volver loca.
-Relájate, Clarke, ¿no quieres salir a tomar el aire un rato? Te avisaremos en cuanto despierte.
-No, me quedo aquí.
Poco a poco voy siendo consciente de mi cuerpo y haciendo un esfuerzo consigo entreabrir los ojos.
Distingo a Clarke a mi lado, apoyada en la cama mientras sujeta mi mano derecha entre las suyas, cerca de sus labios, mirando concentrada a un monitor que marca mis constantes. Tiene los ojos hinchados y enrojecidos, como si se hubiera pasado la noche llorando, y las ojeras marcadas.
Se me parte el corazón al verla así pero al mismo tiempo soy feliz por poder hacerlo.
-… te quiero -digo tan bajo que no creo que me pueda oír pero inmediatamente después sus ojos se clavan sobre los míos.
-Dios mío, ¡Lexa! -se abraza a mi cuello con fuerza y le devuelvo el abrazo como puedo, apretándola contra mí con el brazo que me queda libre.
-Avisaré a tu madre de que ha despertado -la enfermera que estaba con ella sale rápido de la habitación.
-¿Me has oído? -susurro en su oído-. Te quiero, Clarke.
-Sí, sí que te he oído -se ríe nerviosa-. Yo también te quiero -me besa con intensidad durante unos segundos y después se separa para mirarme enfadada-, aunque eres estúpida.
-Lo siento…
-¿Tú sabes la noche que he pasado? No vuelvas a hacerme algo así en tu vida, Lexa, lo digo en serio.
-Lo siento, de verdad -repito mientras le seco las lágrimas que le han empezado a caer.
-¿Cómo se te ocurre ir allí?, ¿Y quién coño eran esos tipos?
-Siento muchísimo que hayas tenido que pasar por todo esto -tiro de ella ligeramente para que vuelva a abrazarme-. Te lo contaré todo después, lo prometo.
-Creía… creía que te perdía -murmura volviendo a llorar en mi hombro.
-Ven aquí -agarro su rostro con ternura y la beso con todo el amor que puedo sacar de mi pecho. Sentir que ha sufrido por mi culpa me destroza por dentro y necesito compensárselo.
-Así que eras tú -Abby nos observa seria desde la puerta y nos separamos en cuanto la vemos-. Te recuerdo, estuviste aquí por el accidente de tu amigo.
-Sí, yo… esto… -miro a Clarke sin saber qué decir, la mirada de su madre me taladra.
-Hola, mamá -la saluda agarrando mi mano con fuerza.
-Hola, cielo -revisa la carpeta que cuelga en la cama con mis datos y luego se acerca hasta mi lado. Me mira fijamente con las manos en los bolsillos de la bata-. ¿Sabes por qué estás aquí?
-Creo que sí -trago saliva nerviosa.
Imagino que querrá saber lo que ocurrió anoche y por qué aparecí con su hija teniendo una bala en el estómago, pero es evidente que si me pregunta por ello no voy a poder responder.
-Cuando llegaste anoche habías perdido mucha sangre y desde entonces hemos tenido que hacerte varias transfusiones -señala a un gotero del que cuelga una bolsa donde se lee escrito a mano "A+, Lexa Woods"-, luego tuvimos algunas complicaciones para extraer todos los restos de bala pero ningún órgano ha quedado dañado. Has tenido suerte, Lexa.
-Gracias. Sí que la tengo, sí -respondo echando un vistazo rápido a Clarke.
-Bien, ahora llegan las malas noticias: la policía está fuera esperando para hablar con vosotras, fuisteis testigos de un tiroteo y me han dicho que necesitan haceros unas preguntas.
¿Testigos de un tiroteo? Miro a Clarke confundida pero sin embargo ella no lo parece, lo cual me confunde más todavía.
-¿No pueden subir los chicos antes? -le pregunta.
-Será solo un momento, luego podrán hacerlo. Lexa, ¿te ves capaz de hablar con ellos ahora?
No sé qué contestar y tampoco tengo ni idea de a qué se refiere Clarke con "los chicos".
Todo esto me está poniendo muy tensa y busco su mirada de nuevo para que me ayude. Asiente imperceptiblemente mientras me da un apretón en la mano para tranquilizarme.
-Sí... -le digo a su madre- Estoy bien, tranquila.
-De acuerdo, iré a decírselo -se aleja para marcharse y vuelve a mirarme un instante antes de salir por la puerta.
-¿Qué ha sido eso?, ¿Por qué no me ha preguntado por el disparo?, ¿Y a qué chicos te referías? -suelto rápidamente.
-Lexa, cálmate, por favor. Anoche sabía que mi madre me iba a acribillar a preguntas así que mientras estabas en quirófano Anya y yo llegamos a un acuerdo para contarle lo mismo -se muerde el labio y me mira con temor-. Le dijimos que estabas en aquel barrio por culpa de tu ex, que se había metido en ese mundo y que te llamó en mitad de la noche llorando, por lo que fuiste a verla para tranquilizarla.
Abro los ojos como platos.
-¿En serio?, ¿Y se lo tragó?
-Sí -se encoge de hombros-. Todo lo que soltó tu hermana sobre Costia en ese momento ayudó bastante a que se lo creyera, yo solo le tuve que decir que había ido contigo para no dejarte sola y me entendió.
-Pero… ¿y el disparo?
-Una bala perdida por un tiroteo entre bandas que nos pilló allí de sorpresa. Son bastante frecuentes así que también se lo tragó, aunque tendrías que haber visto su cara…
-Es… -sacudo la cabeza atónita- no sé… es difícil de creer. ¿Se le ocurrió a Anya?
-En gran parte, sí.
-No me sorprende -pongo los ojos en blanco-. Es experta en ocultar la verdad.
-Lexa…
-Lo sé, lo sé -suspiro-. Me he pasado tres pueblos con ella estas últimas semanas… ¿Y lo de los chicos?
-Me refería a Lincoln, Octavia y Raven, están esperando abajo para verte. Les hemos contado lo mismo que a mi madre pero solo por encima y Lincoln no ha parecido muy contento, así que es probable que luego quiera preguntarte algo más.
-Madre mía -apoyo la cabeza en la almohada y respiro hondo intentando procesarlo todo.
En el fondo me siento mal por echarle las culpas a Costia de todo pero, pensándolo bien, nada de esto habría pasado de no ser por ella. Y después de que ayer saliese corriendo a pesar de que ese no era el plan, demostrando una vez más lo egoísta que es, está más que claro que no va a venir a negar nuestra versión, por lo que puede funcionar.
-Oye, y si tu madre se lo ha creído todo… ¿por qué me miraba de esa manera? -pregunto de pronto.
Clarke alza las cejas y sonríe divertida.
-Eso es porque acaba de enterarse de que eres mi novia.
A los pocos minutos un par de agentes entran en la habitación y la tensión aumenta de inmediato.
Tras preguntarnos por nuestros datos nos piden que contemos lo que pasó y dejo que Clarke hable primero con la excusa de que aún tengo los recuerdos mezclados. De esa manera solo me tengo que limitar a repetir después lo que dice para no salirme de su versión ni la de Anya.
Después de un par de preguntas más sobre los tipos a los que supuestamente vimos dispararse, y cuando ya creemos que se van a marchar satisfechos, uno de ellos, el que aparenta más edad y que está apuntando nuestra declaración, le pide al otro que salga de la habitación mientras él termina con nosotras y ambas nos miramos nerviosas.
Aprieto con fuerza la mano de Clarke cuando se acerca a mi lado de la cama y se me queda mirando con seriedad.
-Frank lamenta mucho lo ocurrido y me ha pedido expresamente que te lo comunique. No vas a tener problemas por esto, puedes estar tranquila -dice simplemente antes de marcharse.
Me quedo de piedra. K dijo que Frank y su gente tenían contactos para ayudarnos si algo salía mal pero no me imaginaba que fueran a tenerlos también dentro de la propia policía.
-¿Quién es Frank? -pregunta Clarke.
-Es el tipo que anoche hablaba con Roan -aún sigo mirando perpleja a la puerta pero me recompongo en cuanto digo su nombre-. Por cierto, ¿esta…
Clarke asiente lentamente a modo de respuesta y no puedo evitar sentir que una presión enorme se esfuma de mi pecho al pensar que ya no va a volver a aparecer en mi vida, ni en la de nadie que me importe.
-¿Se puede? -Octavia se asoma dando golpecitos en el marco y luego se acerca para abrazarme- ¿Qué tal está la enferma?
-Podría estar peor -digo devolviéndole el abrazo.
-¡Vaya cara que tienes, Lexa! Ni que te hubiesen pegado un tiro o algo -bromea Raven cuando me ve y me echo a reír abrazándola a ella también-. Pero, Clarke, suéltala ya mujer que es evidente que no se va a escapar.
Clarke mira a la mano que me lleva agarrando desde antes que despertara y me sonríe. Luego la libera y se levanta de su butaca para besarme la frente.
-¿Quieres que te deje a solas con ellos? -pregunta en voz baja.
-Ni se te ocurra.
El siguiente en saludarme es Lincoln, y aunque me sonríe al hacerlo noto el cansancio en sus ojos por haber pasado la noche en vela, al igual que Clarke. Me suelta un escueto "ya hablaremos" cuando me abraza y luego me revuelve un poco el pelo mientras se ríe.
Anya es la única que no se ha acercado aún hasta mí y espera pacientemente a que le sonría para hacerlo. Cuando la tengo cerca puedo darme cuenta de que está a punto de echarse a llorar aunque intente ocultarlo y algo se me rompe por dentro al verlo.
No he sido justa con ella después de todo lo que ha hecho por mí y no me quiero ni imaginar lo que le ha tenido que doler volver a ver que me metía en problemas por culpa de Costia.
Me mira sorprendida cuando le extiendo los brazos para que me abrace también y casi tengo que tirar de ella para que lo haga.
-Gracias por todo -digo con sinceridad en su oído y la aprieto con fuerza contra mí.
Ella me responde con la misma intensidad y en ese momento, por fin, vuelvo a sentir a mi hermana después de esa estúpida distancia autoimpuesta durante tantos años.
4 meses después…
-Llegaremos tarde -gruñe Clarke mientras rodea el coche y espera en la puerta del copiloto.
-Vamos bien… -suspiro y le doy al botón para que pueda entrar.
La observo mientras se pone el cinturón en silencio y luego clava la vista en su ventanilla, moviendo los dedos de la mano con nerviosismo. Me mira molesta poco después cuando ve que aún no he arrancado.
-¿A qué esperas?
-A que te relajes -digo con media sonrisa.
-Estaría relajada si no te hubieses puesto a hablar con Raven antes de salir de casa…
-Ha sido literalmente un minuto, Clarke, y tenemos tiempo de sobra hasta que comience la exposición. Tranquilízate, por favor.
Desde que le dijeron hace un mes que había resultado ganadora del concurso al que se presentó con mi fotografía y que tenía que seleccionar una pequeña muestra de su trabajo no ha parado quieta ni un solo día.
Todas las mañanas se plantaba delante del ordenador y tardaba horas en seleccionar unas pocas de los cientos y cientos de imágenes que guarda en su disco duro, para luego siempre acabar descartando la mitad frustrada.
Raven y yo no nos atrevíamos a decirle nada cuando estaba en ese plan porque sabíamos que nos comería y quedamos bastante aliviadas cuando eligió las definitivas y las mandó.
Apoya la cabeza en el asiento y cierra los ojos cansada. Respira hondo antes de volver a mirarme.
-Lo siento. Es solo que… estoy muerta de miedo. Nunca había enseñado mi trabajo ante tanta gente y habrá críticos profesionales por todas partes, ¿y si no les gusta? No estoy preparada para escuchar cómo se hablan entre ellos criticando mis fotografías.
-Eh -me acerco y agarro su barbilla-, olvídate de si les gustará o no y de las críticas que te puedan hacer. Solo disfrútalo, ¿de acuerdo?
Asiente con tristeza y le doy un beso rápido antes de meter la llave en el contacto y arrancar el coche.
-Además, salgo yo en la fotografía principal, ¿cómo no les va a gustar? -bromeo provocando que se eche a reír.
Llegamos a la galería media hora antes de lo previsto, por lo que apenas hay aún gente y eso tranquiliza un poco a Clarke durante unos minutos. Es algo bastante informal pero al tratarse de una galería tan importante está previsto que asista bastante gente y sus nervios son totalmente comprensibles.
En cuanto la ven aparecer los coordinadores se la llevan para hablar con ella, así que mientras lo hace aprovecho para dar una vuelta por la sala que han habilitado para la exposición.
El trabajo de Clarke es el protagonista esta noche, pero no es el único que se exhibe, también están las fotografías de los ganadores de años anteriores y de los segundos y terceros puestos, además de alguna que otra obra de arte.
Es una especie de convenio que tienen con la universidad para promocionar cada año a nuevos talentos en la modalidad artística y hay cosas realmente increíbles.
El recorrido está ordenado de tal manera que lo último que veas sean las imágenes del ganador de este año, y cuando llego al final me quedo boquiabierta.
La fotografía que Clarke me tomó en el banco, con un tamaño bastante más grande del que me esperaba, ocupa el centro de una pared blanca y a cada lado hay otras seis fotografías de un tamaño algo menor.
Absolutamente en todas ellas salgo yo.
Me ha utilizado de modelo durante todo el verano en cada lugar al que íbamos pero no tenía ni idea de que pensara utilizar esas imágenes para algo, y nunca me dejó saber cuáles había elegido finalmente para la exposición.
-¿Te gusta? -me giro sorprendida al oírla y la encuentro sonriendo detrás de mí.
-Es… es increíble -digo aclarándome la voz-. Son todas preciosas, pero pensaba que yo solo iba a salir en una.
-Bueno… -se acerca hasta mi lado y las observa-, me dijeron que no me preocupara por demostrar nada esta noche, que ya había ganado, y me recomendaron que eligiera simplemente las que más me gustasen -me mira con intensidad-. Resultó que solo me gustaban aquellas en las que aparecías tú.
Sonrío avergonzada y aparto la vista de sus penetrantes ojos azules.
-Se van a creer que estás obsesionada -me río nerviosa.
-Porque lo estoy -susurra antes de darme un suave beso cerca del oído y un cosquilleo me recorre el cuerpo desde la cabeza hasta la punta de los pies.
La sala se llena de gente durante el tiempo que dura la exposición y después de los nervios iniciales Clarke empieza a moverse como un pez en el agua hablando con todo aquel que le pregunta por las imágenes. A pesar de que la modelo sea siempre la misma ha conseguido que todas parezcan diferentes entre sí y habla entusiasmada de cada una de ellas.
Después de dos horas de felicitaciones, alguna crítica y ofertas de gente que asegura querer posar para ella por fin llegamos a casa. Me pongo rápidamente delante de la puerta cuando está a punto de abrirla para detenerla.
-¿Qué haces? -pregunta riendo.
-Sabes que estoy muy orgullosa de ti, ¿verdad?
Sonríe con ternura y asiente.
-Y que te quiero con locura también, ¿no?
-¿A qué viene esto ahora? -dice nerviosa.
Me acerco hasta ella y tomo su cara entre mis manos.
-Contesta.
-Sí, Lexa, lo sé. Yo también te quiero -pone los ojos en blanco y me río dándole un beso.
-Vale, entonces ya puedes abrir.
Me mira de reojo mientras pasa por mi lado y mete la llave en la cerradura.
-¡SORPRESA! -gritan todos nuestros amigos en cuanto enciende las luces y ella pega un pequeño salto por el susto.
Choco los cinco con Raven cuando entro detrás de ella y le paso la mano por los hombros mirando a Clarke divertida.
Después de salir del hospital me instalé en su casa para no molestar más a Lincoln mientras buscaba piso y Raven lo hizo prácticamente al mismo tiempo.
Congeniamos de maravilla casi desde el principio porque, aunque a veces actúe de manera desequilibrada, descubrí que tiene una mente brillante para gastarle bromas a Clarke o hacerla rabiar y siempre que lo propone yo acepto ser su compinche encantada.
A los pocos días de convivir con ellas tuve claro que no quería estar en ningún otro sitio y descarté por completo la opción de marcharme.
-Os voy a matar -gruñe Clarke antes de que Octavia le pegue un abrazo y tire de ella para llevársela al salón con los demás.
Busco a Anya con la mirada y cuando la encuentro cerca del sofá con las manos vacías cojo un par de cervezas y me acerco hasta ella.
-Hola -le doy un pequeño abrazo y le ofrezco una.
-Hola. ¿Qué tal ha ido?
-Se los ha metido a todos en el bolsillo -miro a Clarke mientras ella habla con Octavia y Lincoln y no puedo evitar sonreír-. ¿Qué? -pregunto cuando veo que Anya me observa con una ceja levantada.
-Nada, es solo que… ¿recuerdas que al principio Clarke no me gustó para ti?
-¿Cómo olvidarlo? -bromeo irónica.
-Fui una idiota, lo sé -suspira-. ¿Pero sabes en qué momento supe que me equivocaba?
Niego con la cabeza y espero atenta su respuesta.
-Cuando vi que te miraba del mismo modo que tú a ella.
Observo a Clarke otra vez y la pillo mirándome con media sonrisa. Me guiña un ojo antes de volver a prestarle atención a su amiga y se me forma un nudo en la garganta al darme cuenta de lo muchísimo que la necesito en mi vida.
-Oye, cambiando de tema… ¿sigues sin saber nada de aquella gente? -pregunta con miedo.
-Nada de nada.
No he vuelto a pisar la fábrica después de lo que pasó y K nunca ha intentado ponerse en contacto conmigo, tal y como prometió después de contarnos su plan.
A Costia, por su parte, parece que se la haya tragado la tierra… Nadie la ha vuelto a ver por ningún lado y no hay rumores de si ha dejado o no otra vez la ciudad.
Nunca he sabido si llevó a cabo la idea que me contó y, sinceramente, aunque espero que no lo hiciese, prefiero no saberlo.
-Gracias, Anya -susurro.
-¿Por qué?
-Por todo, pero sobre todo por darme a Clarke -frunce el ceño sin entenderme-. Te eché las culpas en su momento por haberlo pasado mal durante tanto tiempo y solo pensaba en que si ella no hubiese aparecido en mi vida quizás nunca habría conocido la verdad sobre Costia. Pero, analizándolo bien, de no ser por ti y lo que hiciste jamás habría tenido la oportunidad de encontrar al amor de mi vida sacándome fotos en una plaza, así que gracias.
Se echa a reír y me abraza con fuerza.
-Casi que prefería a la Lexa gruñona antes que a la empalagosa -bromea.
-¡Eh, vosotras dos! -nos grita Clarke divertida- ¿Qué hacéis ahí tan apartadas? Venid aquí, que Raven nos quiere contar por enésima vez el guarrazo que se pegó Bellamy borracho este verano en la playa.
- FIN -
Esto me duele a mí más que a nadie lo juro.
¡Muchísimas gracias por haber leído la historia hasta aquí y por vuestros comentarios!
Dejaré una nota en el siguiente aclarando por qué la acabo ya y un par de cosas más para quien le interese :)
