EPILOGO

Estoy en Texas, tuve que viajar de improvisto justo un día después del ataque a Candy, hubiese deseado estar cerca de ella pero afortunadamente tengo planeado regresar a más tardar el lunes.

Ya no sé qué hacer, haberla visto en el estado que estaba ayer me abrió los ojos de cierta manera, no sé cómo pude ser tan ciego, es verdad extraño su cuerpo y la manera que tenemos de hacer el amor más que nada en este mundo pero al verla en ese nivel de vulnerabilidad me destrozó el alma si antes tenía la sospecha de que mi corazón de piedra, aquel que pensaba tenía como un mero adorno había despertado con ella, ahora no tengo duda, lo sé fui un idiota porque mi alma bailaba cuando ella me declaro que sentía amor por mi.

Pero no pude hacer nada, mis malditas dudas me lo impidieron, Candy es una mujer tan hermosa que se merece lo mejor y no quiero, no me gustaría arrastrarla a mi mundo, aquel donde aún tengo que convivir con el fantasma de mi ex mujer y su madre, y con aquella culpa que me carcome y que no sé cómo sacarla de mí.

Durante estos días he pensado en cómo me acercaré a ella, como hacerle entender que en todo este tiempo yo me he enamorado de ella, porque esa es la verdad yo la amo… creo que la amo desde el momento en que chocamos por su torpeza, jamás una mujer me había hecho sentir lo que ella, jamás me he abierto así con nadie, pero tengo un miedo atroz porque siempre arruino lo que amo.

He tenido pesadillas nuevamente en las cuales veía a Susana haciéndole daño a ella y a su hija, había dejado de tenerlas pero ya hace varias semanas que no voy al psiquiátrico a verla y creo que la culpa nuevamente se hace presente en mi subconsciente. Luego de pensarlo decido pasar el domingo y terminar antes el pendiente acá, quizás con un poco de suerte pueda verla esa misma noche.

Sr. Grandchester que gusto verlo por acá- una enfermera me da la bienvenida y me lleva hacia la sala donde está Susana.

Ella ha estado más taciturna de lo normal desde la última vez que vino- me comenta la mujer mientras veo a la que fuese mi ex mujer sentada en el suelo supongo que jugando con unas bolitas de madera, se ve perdida, me duele tanto verla así y más me duele porque yo soy el causante de todo esto.

Susana, querida- la enfermera se acerca a ella ya que ni siquiera se inmuta cuando mencionan su nombre- alguien ha venido a visitarte

Ella levanta la mirada y me observa por largos minutos, me estudia de abajo hacia arriba creo que tratando de recordar quien soy, yo la observo también, al cabo de unos minutos que parecen eternos se acerca a mí y sin decir nada me abraza. Me quedo paralizado es la primera vez en todo el tiempo que vengo que reacciona de esa manera. Le devuelvo el abrazo como si se tratara de un niño indefenso que necesita protección y así nos quedamos durante largo rato.

Susana, ¿te encuentras bien?- le pregunto porque siento que poco a poco se va soltando de mi agarre y se desvanece en mis brazos,

Susana- trato de llamarla pero es imposible hacerlo está totalmente perdida.

La enfermera corre a socorrerla, Susana empieza a convulsionar violentamente, yo no sé qué hacer y solo corro para pedir ayuda, de inmediato entra un doctor y le pone algo en el brazo, no entiendo que es lo que pasa la veo morderse la lengua hasta que un hilo de sangre correo por su boca, se hace necesario que tres personas la tomen para que no se lastime más.

No puedo entender que es lo que pasa, nunca le había pasado algo así al menos no en mi presencia, cuando logran estabilizarla la sacan hacia su habitación.

Pido de inmediato audiencia con el doctor encargado y me dirijo con él hacia su oficina,

Doctor, ¿Qué pasa? ¿Desde cuándo Susana es epiléptica?-

Su problema neuronal es demasiado grande y desarrollo la enfermedad, además de las que usted ya conoce-

Dios, como es posible-

Sr. Grandchester la situación de Susana es de extrema gravedad, no se alimenta lo suficientemente bien y su cabeza ya no responde-

¿Qué me quiere decir, Doctor?-

Yo sé que usted es el único se puede decir familiar que tiene-

Bueno, su madre está viva pero la verdad no podemos contar con ella puesto que la mujer se ha dado a la bebida-

Entiendo es solo que esté preparado para lo peor en cualquier momento-

Entiendo, doctor, ahora si me disculpa iré a ver que se encuentra bien para poder retirarme-

, disculpe el atrevimiento pero lo he visto venir acá durante los últimos años y estar con Susana, puedo sentir que usted siente una gran culpa por todo lo que paso y yo solo quiero decirle que busque ayuda, necesita superar esto-

Doctor- sus palabras me habían dejado helado y no sabía cómo responderle.

No quiero involucrarme en su vida pero como profesional de la salud es importante que se lo diga-

No se preocupe, no me molesta, muchas gracias-

Salí de la oficina y me dirigí a la habitación de Susana estaba dormida tan plácidamente, tanto que casi no se notaba la verdad que ocultaba detrás, la recordé como antes tan hermosa, siempre lo fue, llena de vida, altiva, seria y a veces cariñosa, nunca había podido amarla como ella quería, nunca había sentido algo fuerte por ella más que una fuerte atracción, ni siquiera cuando llego Florencia había podido amarla por haberme bendecido con un bebe, supongo que muy dentro de mi sabía que algo estaba muy mal con ella y de un momento para otro lo iba a descubrir, cuantas veces me he recriminado por no escuchar a mi consciencia, cuantas veces no me he culpado por haber estado con esa mujer en mi oficina, cuantas veces no me he odiado por no haber visto las señales y haber tomado a mi hija lejos.

Salgo del hospital y voy directo al cementerio, quizás no había pasado a ver a Susana en varios domingos pero la visita a mi hija la hacía siempre, mi angelito, aún recuerdo la alegría que sentí cuando pude sentirte entre mis brazos, ha sido lo más grande que jamás haya sentido.

Te extraño- le digo mientras las lágrimas salen a raudales de mis ojos- estuviste por un momento tan corto conmigo y sin embargo me llenaste la vida, daría todo lo que tengo por haberte visto crecer mi niña.

Saco del auto un juguete, una muñeca, cambio la anterior y dejo está en su lugar, siempre le llevaba un regalo además de las flores para adornar su casa terrenal.

¿Sabes? Candy tiene una hija también y me recuerda a ti- le dije mientras me sentaba a un lado, le había contado de Candy, le había hablado sobre mi amor hacia ella, para mi era importante que mi hija lo supiera.

Luego de estar largos minutos ahí, me levanto lanzándole un último beso y me voy a mi auto, pienso en buscar a Candy hoy pero emocionalmente no me siento bien, llego al departamento con la convicción de que mañana si lo haré a primera hora.

Cuando despierto me siento con energía para hacer lo que quiero, me levanto y tomo una ducha al salir veo que mi celular tintinea anunciando que he recibido un mensaje, al ver el remitente veo que es de Erika, la madre de Candy.

Terry, Candy se va a Londres el día de hoy, ella no quería que tú supieras pero yo sé que te interesa, yo sé que para ti ella es importante, el vuelo sale a las 11:30am puerta numero 3 BA 260, lo dejo en ti.

Palidezco, siento que todo me da vuelta, Candy se va y no quiso que yo supiera, no puedo permitirlo, tengo que llegar no pienso perder al amor de mi vida.

Miro la hora y ya son las 10:30, Erika me mando el mensaje hace más de dos horas pero como diablos no me di cuenta antes.

Maldigo por lo bajo y me visto lo más rápido que puedo ni siquiera me peino y salgo como rayo del edificio a toda velocidad en uno de mis autos más veloces,

Dios, por favor no permitas que se vaya- digo en voz baja quiero llegar, quiero decirle, gritarle que la amo que voy a luchar por ella, que soy capaz de cualquier cosa pero que por favor me dé la oportunidad de demostrárselo.

Son las once de la mañana cuando finalmente llego al aeropuerto me acerco a toda velocidad a la puerta número 3, miro desesperado pero no hay indicios de ella por ningún lado, siento ganas de gritar su nombre.

Terry- una voz familiar me despierta y veo a Erika a unos pasos de mí- ya abordó Terry.

No puede ser- le digo casi al borde las lágrimas.

Lo siento, querido-

Erika, ¿Por cuánto tiempo se va?-

Por un año-

No puedo, voy a buscarla-

Pero, ¿Por qué?- una pequeña sonrisa se ocultaba

Porque la amo Erika, y soy un idiota-

Ella sonríe ampliamente y me abraza,

Lo sabía, Terry pero Candy piensa lo contrario-

Lo sé yo me encargue de hacerle pensar eso- agaché mi cabeza ante tanta estupidez

No es tarde, yo viajo en dos semanas, viaja conmigo-

No puedo esperar tanto- le dije impaciente acercándome al ventanal mientras ella me hablaba en la distancia

Terry, escúchame hace las cosas bien ahora, lucha por ella pero hazlo bien-

Me pierdo mirando hacia el avión que daba la vuelta para despegar y me apoyo en el ventanal, siento que nuestras miradas se cruzan a través de los cristales y lo único que anhelo es poder verla nuevamente.

Sin ti he estado perdido, sin ti mi vida no tenía sentido, ahora has llegado, mi ángel, ha salvarme y yo solo quiero volver a encontrarme entre tus alas- susurro mientras veo que el avión despega llevándose lo que más amo en la vida.