XXV: HUMANO

Podía computar con exactitud los años, meses, días, horas, minutos y segundos transcurridos desde que se conocieron; pero su sistema marcó "información insuficiente" cuando intentó identificar aquella tétrica niebla que había enloquecido a los aldeanos y trastornado a su mejor amiga.

La encontró desnuda al borde del nevado acantilado: llameante cabellera y mirada perdida.

Todo en Snow era frágil y humano: todo lo que él no era.

Cuando Octavio la cubrió con su abrigo ella lo maldijo, encajándole sus agudas uñas, forcejeando en vano contra el gigante y gentil androide con una intensidad decididamente diabólica.

Él no la abandonaría nunca...