CAPITULO 24

Hacía dos horas que se habían llevado a Bella, Esme y Alice, según ellas para prepararla para esta noche, ella pensaba que solo saldríamos a cenar todos juntos, pero esos no eran mis planes. Con la ayuda de Carlisle y Jasper arregle la casa para una noche muy especial para nosotros dos solos. Jasper me ayudo con lo que sería la cena y Carlisle con la decoración.. Una vez que todo quedo a mi gusto me fui a duchar y a vestir. No me podría de traje ya que no era mi estilo, pero tampoco iría como normalmente vestía, quería que se deslumbrara con mi aspecto, por primera vez me arreglaría para ella. Si alguna vez me hubieran dicho que estaría preparando algo especial para una chica seguramente lo habría tachado por loco pero ahora era uno de esos tantos tontos enamorados que hacían lo impensable por hacerla sentir especial.

Me coloque unos vaqueros oscuros y un polo bastante ajustado de Carlisle donde se marcaban bastantes mis músculos, la ropa que me había dejado demostraba que yo tenía más cuerpo que él. Pero no tenía tiempo para cambiarme. Quedaba poco tiempo para que llegará Bella y aún tenia algo que hacer para que esta noche fuera como yo quería.

Antes de salir los chicos esparcieron los pétalos de rosas como les había pedido que hicieran haciendo un camino hacía el salón donde yo esperaría a oscuras solo alumbrándome con las luces de unas velas estrategicamente colocadas. Pronto el ruido de un coche llego a mis oídos el cual me avisaba que Bella había llegado. Escuche las voces de las chicas que pedían a Bella que se adelantara y cuando escuche la puerta de la calle supe que la hora había llegado.

Pude escuchar sus pequeños pasos acercarse poco a poco donde yo estaba, mis nervios y mis miedos se hicieron presente y mis manos empezaron a sudar, ¿y si no le gustaba?¿y si me rechazaba?¿y si no era lo suficiente para lo que ella aspiraba?, suspire un par de veces cerrando mis ojos y limpiándome las manos en mi pantalón dándome fuerzas y el valor que necesitaba quedándome de pie delante de la mesa a la espera de su aparición.

Cuando la vi aparecer por la puerta prácticamente me quede sin respiración. Llevaba un hermoso vestido azul claro con un poco de vuelo y corte debajo del pecho con un escote de palabra de honor, su pelo recogido con una pequeñas horquillas dejaban prácticamente su hermoso rostro a la vista y su cara sin apenas maquillaje resaltaban su enorme belleza donde un pequeño sonrojo aparecía en sus mejillas.

-Edward-dijo ella con jadeo de sorpresa-¿que es todo esto?-dijo mientras una hermosa sonrisa se asomaba en su cara.

-Quería que esta noche fuera especial para nosotros-levante mi mano para invitarla a que se acercara aún más a mi-quiero regalarte una de las noches más especiales antes de separarnos por un tiempo-vi como una pequeña luz de tristeza se instalo en su mirada-pero será por poco tiempo te lo prometo, y te llamaré todos los días para decirte lo mucho que te amo-un pequeño jadeo salio de su preciosa boca mientras veía como sus ojos se llenaban de lagrimas, yo mientras me había acercado a ella y la sujetaba de sus caderas acercándola aún más a mi-te amo Bella, más de lo que nunca he amado a nadie pequeña.

Saque la caja alargada que tenía en mi bolsillo ofreciendosela sin dejar de mirar a sus ojos, ella me la miro con los ojos abiertos y volvió a mirarme a mi yo le di una sonrisa temblorosa pensando que no la cogería por el tiempo que tardo en levantar su temblorosa mano para cogerla, pero una vez que la abrió me miro con esa chispa de alegría que hacía tiempo que no la veía en su mirada.

-No es un anillo de compromiso pero vale de igual manera-dije mientras sacaba la pequeña pulsera de oro blanco con un corazón de diamante en su centro-sabes que no soy tradicional para nada y también sabes que no diré el típico discurso yo no soy así y no cambiare, pero solo espero que quieras pasar el resto de tu vida conmigo, por que nena no aceptare un no como respuesta.-ella soltó una pequeña risa con lagrimas en los ojos mientras me miraba y afirmaba con la cabeza-¿eso es un si?-dije con una sonrisa viéndola como volvía asentir con la cabeza y una pequeña lagrima recorría su mejilla mientras me sonreía.

-Si-dijo de manera temblorosa casi en un susurro-si, si, si-dijo ella riéndose, la cogí de la cintura y sin ningún cuidado di unas cuantas vueltas con ella por la alegría de su respuesta mientras ella me abrazaba por el cuello con sus pequeños brazos.

-Genial, cuando cumplas los 18 dentro de un mes nos iremos a las vegas y nos casaremos-pero luego caí en algo-acaso que quieras hacerlo por la iglesia o por el juzgado quizá eso tarde más para preparar todo o quizás quieras una boda más convencional...-fue al mirarla cuando me di cuenta que estaba hablando por lo nervioso que me sentía en ese momento, ella solo me miraba con una sonrisa tierna esperando que dejara de hablar .

-Edward-me dijo en un suspiro-las vegas están bien para mi -dijo mientras me acariciaba la mejilla donde pude sentir todo el amor que ella me procesaba en ese simple gesto-sera perfecto solo tu y yo.

-Entonces será mejor que no se lo digas a Alice por ahora, sabes como es, se pondrá hecha una furia -me acerque a ella abrazándola más fuerte para que apenas quedara sitio entre nuestros cuerpos-me gustaría que llegara ya ese día, seras mi mujer para siempre pequeña-dije mirándola de nuevo a sus ojos- nadie podrá separarnos ni siquiera tu familia-dije hablando tan cerca como podía de sus labios-te amo y quiero que todo el mundo lo sepa.

Acorte el poco espacio que quedaba para sentir sus labios y pude emborracharme de su sabor mientras mis manos empezaban a picar por acariciar la suavidad de su piel. Sabia que esa sería su primera vez por eso quería que fuera perfecto, necesitaba que confiara en mi y que supiera que nunca la haría daño. Sabía que la primera vez para una mujer era muy doloroso y era algo que quería evitar lo más posible.

-¿Quieres cenar algo?-pregunte intentando separarme de ella algo que no logre ya que sujeto mi camiseta.

-No tengo hambre ahora mismo -dijo ella volviéndose acercar a mi.

-Bien -la cogí en brazos estilo novia y me la lleve a la habitación, ya no podía esperar más, llevaba mucho tiempo deseando su cuerpo-hora de la recompensa que tanto te debía.

-Edward bajame-dijo riéndose mientras me abrazaba por mi cuello.

-No, es nuestra noche y no quiero desperdiciar ni un segundo-la lleve casi a la carrera a la que era nuestra habitación hasta este momento y con mucha delicadeza la deje de pie delante de la cama.

Volví a besarla con toda la delicadeza que pude mientras la acariciaba su espalda de arriba abajo, mis manos apenas la tocaban dejándola pequeñas caricias como mariposas, necesitaba ser cuidadoso para no asustarla, ella era diferente, me repetía una y otra vez, ella era tan delicada como una flor la cual tenía que abrir con mucho cuidado y paciencia para no poder destrozarla.

Poco a poco y sin dejar de besarla fui bajando la cremallera de su vestido, pude sentir como su cuerpo temblaba, en ese momento me detuve y me separe un poco de ella, quería ver la aprobación en su mirada, necesitaba saber que era lo que ella quería que pasara. Pude ver como sus ojos me daban su aprobación y seguí bajando la cremallera acariciando la suavidad de su piel mientras sentía como ella me abrazaba por el cuello. Su vestido fue resbalando por su hermoso cuerpo hasta caer a sus pies dejándome ver la más hermosa visión que jamas habría imaginado.

Era como una diosa bajada del Olimpo solo para mi y sentí un enorme temblor que recorría mi cuerpo, su ropa interior de encaje de color blanco inmaculado casi me rebelaba sus hermosos pechos, prácticamente me había dejado con la boca abierta, algo que nunca ninguna mujer había conseguido hacer. Ella malinterpreto mi mirada y se tapo sus pechos con sus brazos.

-No, no te tapes mi hermosa sirena-dije cogiéndole de sus brazos y volviendo a dejar esa maravillosa visión ante mi-dios eres mas hermosa que en mis sueños-dije mirándola a los ojos, una sonrisa tímida apareció en su hermosa cara mientras me miraba entre sus pestañas.

-Creo que tu tienes demasiada ropa-dijo mientras sus mejillas se teñían de color.

Con sus manos temblorosas cogieron el dobladillo de mi camiseta y poco a poco la fueron subiendo para poder quitármela, yo deje que lo hiciera ella, ya que quería que se sintiera cómoda al mirarme, necesitaba que empezará a conocer mi cuerpo por ella misma. Una vez que me la quito sus manos me acariciaron los hombros, y fueron bajando poco a poco yo solo pude cerrar mis ojos sintiendo sus caricias mientras mis manos picaban por acariciarla a ella, pero quería darle su tiempo.

Sus manos llegaron hasta mi estomago y sentí como desabrochaba de manera algo torpe el botón de mi pantalón. Una vez que lo consiguió empezó a bajar mi cremallera rozando mi gran erección, yo solo pude soltar un jadeo cerrando mis puños con fuerza hasta que sentí como mis nudillos se volvían blancos.

-Nena como sigas acariciando allí no tendré control ninguno-le dije en un susurro, yo solo pude escuchar su risa temblorosa mientras se agachaba delante de mi para poder bajar mis pantalones dejándome solo con mis bóxer-joder nena tampoco hagas eso-dije viendola arrodillada delante de mi mientras se mordía el labio.

Cuando pude ver la luz de diversión que tenían sus ojos la sujete de sus brazos y la levante de nuevo delante de mi, con uno de mis brazos la rodee su cintura mientras la acercaba aún más a mi para poder besarla sujetándola con una de mis manos por la nuca, solté su cintura y le quite las horquillas para soltar su pelo. Al terminar mis manos acariciaban cada trozo de piel que ellas encontraban. Cuando me tope con el cierre de su sujetador no espere para desabrocharlo, necesitaba acariciar sus hermosos pechos, esos que se amoldaban tan bien en mis manos. Cuando lo hice sentí como sus pequeños pezones se tensaban y ella soltaba un gemido, música para mis oídos. No pude reprimirlo más y lleve mis labios para probarlos, eran como pequeños caramelos que llamaban mi atención para acariciarlos con mi lengua.

En el momento que mi lengua hizo contacto con uno de ellos otro gemido salio de sus labios mientras sus manos agarraban mis cabellos y daban pequeños empujones para acercarme más a ella. Sentía el calor que empezaba a desprender su cuerpo y era algo terriblemente atrayente, era como si me llamara con su cuerpo, pero necesitaba seguir con el auto control en activo, quizá la próxima vez podría dejarlo a parte pero hoy no sería ese momento.

La volví a coger en mis brazos y la tumbe en el centro de la cama, era la más maravillosa de las visiones ella solo en sus braguitas mientras su pelo se esparcía en la almohada y su piel brillaba gracias a la luz de la luna que entraba por la ventana. Me acosté encima de ella soportando mi peso mientras empezaba de nuevo a besarla, empezando por sus labios, fui bajando poco a poco por su cuello saboreando su piel, ella poco a poco se estremecía por mis caricias mientras bajaba aún más. Llegue de nuevo a sus hermosos pechos y volví a emborracharme de ellos, mientras lamia uno de ellos acariciaba el otro con una de mis manos.

Pero necesitaba prepararla para poder entrar en ella, necesitaba tenerla lo suficiente húmeda para no hacerla apenas daño. Seguí bajando con mis labios por su estomago llegando a su pequeño ombligo, le acaricia con la punta de mi lengua en su agujero mientras sentía como se estremecía y soltaba unas pequeñas risas, al parecer tenía cosquillas allí.

La mire para que me diera su autorización para lo que iba hacer y ella me la dio, con dos de mis dedos la fui bajando poco a poco sus braguitas mientras me llevaba una grata sorpresa, la mire a sus ojos oscuros por la excitación y ella solo supo encogerse de hombros mientras sus mejillas se volvían rojas, se había depilado entera y era algo maravilloso. Le acaricie en esa zona y era como acariciar la piel de un bebe, sin nada de pelo.

Fui bajando mis dedos hasta su raja donde su clítoris estaba algo hinchado por lo excitada que estaba, empece acariciarlo y la habitación se lleno de sus gemidos que fueron directos a mi miembro. Baje mi cara para poder acariciarlo con mi lengua y mis papilas gustativas se llenaron completamente de su sabor, era uno de los manjares más exquisitos que había probado.

Seguí lamiendoselo mientras poco a poco fui introduciendo uno de mis dedos con sumo cuidado, ella volvió a gemir esta vez más alto, cuando vi que entraba mi dedo con más facilidad por sus flujos introduje otro más, necesitaba dilatarla para cuando introdujera mi miembro en ella, seguí por un tiempo excitando con mi lengua su clítoris mientras seguía introduciendo mis dedos el cual había añadido otro más.

Sentí como sus caderas empezaban a moverse según los envistes de mis dedos y su cuerpo empezaba a temblar, su orgasmo estaba a las puertas y quería que fuera mio, sería el primer hombre que lo provocaba y sería el dueño de ellos. Cuando sentí como aprisionaba mis dedos y sus gemidos casi se convirtieron en gritos fue el momento que estaba esperando, retire de su coño los dedos y me introduje en ella de un tirón.

No sabia en que momento me había quitado el bóxer, lo único que sentía es que era increíble que mi polla estuviera rodeada por ese enorme calor que ella desprendía allí, era como si estuviera mi polla rodeada de fino terciopelo, sus espasmos empezaron a remitir mientras soltaba un pequeño quejido entre el dolor y el placer.

-Lo siento-dije limpiándole una lagrima que había salido de sus ojos-no he visto otro modo de hacerlo más rápido para que apenas te doliera-dije yo dándole un pequeño beso.

-No importa apenas me has hecho daño-dijo regalándome una pequeña sonrisa.

Cuando sentí que ella empezaba a moverse fue la señal para que yo también lo hiciera. Empece hacerlo despacio para intentar no hacerla más daño, poco a poco fuimos cogiendo velocidad, ella enredo sus piernas en mi cintura mientras mis embistes se hacían más profundos, todo el placer que había contenido en este tiempo me estaba pasando factura, no duraría mucho en correrme, pero necesitaba que ella llegara de nuevo.

-Vamos nena, regalame otro de tus orgasmos-baje mi mano de nuevo hasta su clítoris y le empece acariciarlo, sus gemidos volvieron poco a poco a transformarse en gritos de placer mientras se empezaba apretar a mi alrededor haciendo que yo apretara mis dientes para contener el orgasmo que estaba a punto de tener apoyando mi frente en el hueco de su cuello-vamos mi amor -dije algo desesperado.

-Edward-dijo entre gemidos mientras arqueaba su espalda apretando sus pechos contra mi torso.

A los pocos segundos pude sentir como su orgasmo llegaba arrastrándome al mio de cabeza, era como llegar al nirvana del placer, jamas me había sentido de esta manera, algo entre nosotros realmente cambio en ese momento que nos fundíamos los dos en un mismo ser. Pude sentir como su respiración aún estaba algo alterada mientras yo intentaba recuperar la miá, necesitaba moverme de encima suya por si la estaba aplastando, pero sus brazos aún me mantenían abrazado a ella mientras mi miembro aún continuaba en su interior.

En ese momento fue cuando caí en algo, dios no me había cuidado, no sabia si Bella estaría tomando algo o no, pero con el subidon del momento se me olvido por completo el haberme puesto el condón. Por norma siempre lo hacía pero solo con Bella podía volverme loco y olvidarme por completo.

-Nena creo que he metido un poco la pata-dije en un susurro en ese momento la sentí como se tensaba-he olvidado ponerme la protección-no quise levantar la cabeza por si estaba enfadada conmigo por el despiste, pero poco a poco sentí como su pecho vibraba y empezaba acariciarme el cabello que seguramente lo tenía empapado del sudor.

-Cariño tranquilo tomo la píldora desde los 14 años-dijo ella, yo levante la cabeza para mirarla¿por que coño tomaba la píldora si nunca había tenido relaciones?, tuve que ver la pregunta en mis ojos por que empezó acariciarme el entrecejo-tuve problemas para hormonar y me la mandaron, pero como ya me habitué a ella no la he dejado desde entonces.

Yo me di por satisfecho por su respuesta y la volví a besar. Esa noche la hice el amor tres veces más hasta casi el amanecer dejándonos extenuados. Pero el reloj sonó demasiado pronto y tenia que ponerme en marcha. Mire a mi princesa que aún dormía a mi lado y se me rompía el corazón el tener que volver a separarme de nuevo de ella. Pero era inevitable, si quería que mis planes salieran como yo quería necesitaba volver.

Me acerque a ella con mucho cuidado de no despertarla y le dí un pequeño beso en los labios, susurro algo que no la entendí pero cuando estaba apunto de salir por la puerta pude escucharla otro de sus murmullos entre sueños, "Edward te amo" me acerque de nuevo a ella y vi que aún seguía durmiendo.

Con una sonrisa la volví a besar en la frente y salí de la habitación pudiendo ver como Jasper ya vestido me esperaba sentado en la mesa del salón, pude ver su sonrisa burlona sabiendo que me esperaba un viaje lleno de preguntas pero esperaba que en este momento me dejara tranquilo necesitaba un café para conseguir bajar un poco del cielo en el cual aún seguía flotando.

-¿Bien la noche?-pregunto Esme saliendo por la puerta de la cocina mientras llevaba una bandeja que contenía una jarra y algunas tazas..

-Todo bien gracias Esme-dije fue cuando me di cuenta que todo lo que había preparado ayer estaba recogido-y gracias por limpiar todo lo que arme ayer.

-De nada, estoy encantada ayudando en todo lo que puedo, hace tiempo que no me lo pasaba también-dijo con una sonrisa picara mientras sus mejillas se coloreaban de rojo-bueno a desayunar rápido que tenéis un viaje largo.

Nos sentamos en la mesa mientras Esme seguía llenando la mesa con comida, cuando estaba bebiendo mi café unos pequeños brazos me rodearon el cuello, por su aroma supe perfectamente quien era y una enorme sonrisa se instalo en mi cara. Al parecer podría despedirme de mi pequeña sirena.

-Hola nena-dije alzando mi cabeza para poder besarla.

-Hola chico guapo ¿pensabas irte sin despedirte?-dijo ella mientras me daba otro beso.

-Estabas tan guapa durmiendo que no quería despertarte mi ángel-la cogí de la cintura y la senté en mis piernas-pero al menos ahora me das la oportunidad de despedirme de ti antes de marcharme-acaricie su esbelto cuello con mi nariz mientras aspiraba su dulce aroma -Dios no se como voy a sobrevivir estos días sin poder tocarte, sin poder olerte y sobre todo sin poder besarte y hacerte el amor-dije mientras la volvía a besar.

-Vuelve pronto-dijo ella sonriéndome.

-Lo haré, te lo prometo-dije volviéndola a besar.

-Bueno vale ya-dijo la voz de Jasper a mi lado-demasiado azúcar desde por la mañana.

-¿Que planes tenéis para cuando lleguéis allí?-dijo Carlisle.

-Seguramente estaremos más vigilados que de costumbre, por eso pretendo que nos vean por la ciudad de Chicago tranquilos como cualquier día-mire hacia Jasper haciéndome un gesto estando de acuerdo con mis planes- que investiguen lo que quieran donde vivimos, lo que hacemos, si nos ven en esa actitud podremos crear una cortina de humo y despistarlos lo suficiente para que duden sobre el secuestro.

-¿No sera un riesgo para vosotros?-dijo Esme.

-No lo creo, necesitamos esa duda para que así las investigaciones sobre el secuestro de Bella se desvíen hacia donde nosotros queremos. Es una manera de manipularlos.-dijo Jasper-no es la primera vez que jugamos con ellos al despiste.

-No quiero que os arriesguéis-dijo Bella.

-No hay riesgo ninguno, y dentro de un mes vendré a por ti para hacer nuestro viaje-dije con una sonrisa.

-¿que viaje?-dijo la voz de Alice detrás de nosotros, en ese momento yo me tense y mire a Bella con terror-¿que viaje?-dijo de manera amenazante mirándonos hacía nosotros.

-Pues...-volví a mirar a Bella pidiendo ayuda pero ella solo pudo sonreír escondiendo su cara en mi cuello.

-¿Lo hiciste?-dijo Esme con una sonrisa, a lo cual yo solo pude dar mi afirmación con la cabeza-Oh Dios mio, felicidades-dijo abrazándonos.

-¿Que pasa?-ahora si estábamos perdidos, Alice hizo uno de sus pucheritos de perro abandonado y Bella pudo verla cayendo en su trampa.

-Edward me pidió que me casara con él y yo le dije que si-dijo con una sonrisa.

-¿De verdad?-dijo con un chillido-Abra que preparar todo, el vestido, el restaurante, la gente que vendrá, los vestidos de las damas de honor-yo solo me estaba poniendo blanco cuando supiera que toda esa lista se iría a la mierda cuando supiera de nuestros planes-¿cuando os casaréis?.-yo volví a mirar a Bella y ella negó en silencio diciéndome que no sería ella quien rompiera la burbuja de nuestra pequeña amiga.

-En un mes en las Vegas-dije en un pequeño susurro rezando por que no me escuchara, pero al parecer la duende tenía buen oído.

-¿QUE?-grito-¿EN LAS VEGAS?.

-Alice queremos casarnos pronto y en la intimidad-dijo Bella.

-Pero te queda un mes para cumplir años y yo tendría tiempo para preparar la boda-quise protestar pero ella siguió-quizás Esme podría ayudarme hablar con el cura de este pueblo y casaros aquí, también podríamos celebrarlo con algo sencillo no se dejarme unos días para pensarlo.-yo mire de nuevo a Bella y supe en este momento que la estaba convenciendo-Por favor-Bella me miro con tristeza y volvió a mirar a su amiga-Por favor-Dios otra vez ese puchero ahora si estamos perdidos.

-Edward-dijo Bella mirándome de manera suplicante.

-Me rindo-dije levantando mis manos-haz lo que tu quieras mi amor, te lo dije anoche-vi como Alice iba a gritar de nuevo pero antes de que lo hiciera la señale con un dedo-en un mes Alice lo quiero todo preparado. El día del cumpleaños de Bella quiero estar dando el si y que ella se convierta en mi mujer, si no me la llevaré a las Vegas y tu no podrás evitarlo.

-Te lo prometo-grito dando palmadas con sus pequeñas manos-tendrás la boda de tus sueños Bella, tengo tantos planes.

-Me has condenado-dijo Bella en un susurro-no te perdonare lo que me espera con esta loca.

-Lo siento mi amor-dije dándole un beso-pero piensa que sera solo un mes.

-Un largo mes-dijo con un suspiro mientras se acurrucaba en mi pecho-te echare mucho de menos.

-Y yo a ti-la empece a besar de manera dulce pidiéndole paso con mi lengua acariciándole su labio inferior. Un carraspeo a nuestro lado nos hizo separarnos, mire a Jasper y dándome una triste sonrisa supe lo que me quería decir-es hora de irnos.

Me levante levantando a su vez a Bella de mi regazo y llevándola conmigo de la cintura hacia la entrada de la casa seguidos por nuestros amigos, pude ver de reojo como Alice y Jasper se fundían en un enorme abrazo de despedida, pude ver el cariño que se tenían el uno con el otro. Abrace a Bella con todas mis fuerzas pensando que podría fundirla en mi piel para no tener que separarme nunca de ella, pero mis planes se rompieron cuando a los pocos minutos el pito del coche sonó haciéndome romper nuestra conexión.

-Te amo-dije acariciándola su mejilla viendo como intentaba mantener sus lagrimas a raya-no llores ¿vale? Cuando menos lo esperes estaré aquí de nuevo.

-Lo sé-dijo mirándome con tristeza-por favor cuidate mucho, te necesito de una sola pieza.

-Te lo juro, volveré a por ti-dije besándola con todo mi corazón. Me separe de ella unos segundos después y pude ver como Carlisle y Esme se acercaba a nosotros-cuidadla, os dejo mi mayor tesoro.

-Estará a salvo con nosotros-dijo Carlisle dándome su mano.

-Te estaremos esperando-dijo Esme dándome uno de sus abrazos amorosos.

-Adiós-no quise alargar mas las despedidas y dando un ultimo beso en los labios a Bella nos marchamos de allí con la esperanza de volver pronto junto a ella.