-Muy bien Severus, y así lo hicieron hijo mío, ahora mismo los Señores Weasley me están esperando en el despacho de la profesora McGonagall, iré con ellos
-Espera Albus, y ¿qué hay de la chiquilla?-
- No te preocupes creo que con respecto a eso, ya se nos han adelantado- dijo y le giño un ojo, Severus ya había aprendido que era mejor no hacerle muchas preguntas al viejo
La media hora pasó rápidamente, Madame Pomfrey se dispuso a preparar las dosis adecuadas para cada paciente, Severus se sentó al lado de su hija y lo vio y la contemplaba como lo que era para él: Su más grande tesoro
-Severus ya está listo- dijo la enfermera, llamando su atención
-Deme Pomfrey- dijo Severus alargando la mano- yo le daré la poción a mi Hija
-De acuerdo, toma- hablo la mujer entregándole el vaso con la poción
Con su varita y teniendo mucho cuidado, Severus levito ligeramente a su hija para ponerla en una mejor posición y así ayudarla a ingerir la poción, se acerco a ella y vertió muy despacio en su boca el contendido del vaso con una mano, mientras que con la otra rodeaba el cuerpo de la pequeña con mucha facilidad. Cuando toda la poción termino de pasar por la garganta de la niña, esta se estremeció bruscamente, mientras su cara retomaba el color que había perdido, y su cuerpo iba perdiendo la rigidez, de pronto la pequeña abrió los ojos aunque, no estaba consiente en realidad y empezó a sacudirse fuertemente, Severus permaneció tranquilo, pues ese era exactamente el efecto que debería tener el antídoto, pero le perturbaba de sobremanera que su hija tuviera que pasar por eso, Lily tocia conforme las convulsiones cesaban y Lily volvió a desfallecer
Severus, la acomodo con mucha delicadeza de nuevo sobre su cama, ahora su cuerpo había recuperado su movilidad, Snape giro la cabeza y comprobó que los otros petrificados estaban siendo curado por madame Pomfrey con la ayuda de madame Sprout y algunos elfos. De pronto la puerta de la enfermería se abrió y por ella apareció Ginny Weasley con un aspecto fatal (pálida y toda manchada de barro).
La chica que venía acompañada por sus padres camino un par de pasos contemplando con los ojos llenos de lágrimas a su amiga, que yacía en la cama. Severus la veía sorprendido
Lily comenzó abrir los ojos lentamente, no sabía dónde estaba, ni como había llegado ahí, cuando su vista se enfoco correctamente vio parada frente a ella a una niña pelirroja con la túnica sucia y de pronto todo volvió a su mente, Slytherin, Ginny, La Cámara, El basilisco.
Ginny esperaba que Lily la acusara de haber atacado a todos, de ser la autora de todas aquellas atrocidades, hubiera podido soportar que le gritara, que la señalara, todo menos la expresión de terror que apareció en el rostro de su amiga
Lily soltó un gritó ahogado y se escondió en los brazos de su padre, este inmediatamente la abrazo importándole muy poco lo que pensaran los presentes, en ese momento lo único que le importaba era protegerla
-Lily, yo lo siento, no… no era yo… fue el diario… - dijo Ginny atropelladamente, La señora Weasley tomo a su hija por los hombros y la alejo de ahí, Lily no se giro a mirarla.
-Vamos Ginny será mejor que se recuperen todos para poder hablar con ellos- Severus solo los veía sin comprender nada, mientras madame Pomfrey los conducía hacia una camilla
Al poco rato la puesta volvió a abrirse y por ella entraron Ron seguido por un muy extraño profesor Lockhart, que miraba en todas direcciones con expresión de niño curioso
-¿Y a él que le sucede?- pregunto la enfermera, examinando los ojos del profesor
-Se ha borrado la memoria a sí mismo- dijo Ron algo divertido
Severus permaneció al lado de su pequeña todo el tiempo, había cerrado las cortinas para tener un poco más de privacidad, hasta que pasado un tiempo la enfermera fue a revisarla
-¿cómo te sientes linda?- pregunto con voz dulce
-bien, creo- dijo ella, mientras la bruja pasa su varita alrededor de ella
-solo necesitas una poción revitalizante y estarás como nueva, dijo ella sonriéndole- hora los dejo solos
- ¿qué ha pasado papá?- pregunto ella confundida por la repentina felicidad de madame Pomfrey
-Todo ha acabado Lily- dijo Albus Dumbledore que corría las cortinas de tras de él todo cubierto de barro y de sangre estaba Harry con una sonrisa en los labios a pesar de estar evidentemente fatigado
-¡Harry por Merlín ¿qué te ha pasado?!- pregunto mirando con los ojos muy abiertos sus ropas manchadas
-No te preocupes Lily- dijo amablemente Dumbledore- como dije todo ha terminado- el director camino hasta posicionarse a un lado de Hermione que ya estaba despierta en la cama de junto
Señoritas, reconocen ustedes esto- dijo mostrándoles la pagina que Hermione había arrancado del libro, las chicas se miraron entre si y asintieron levemente con la cabeza
-¿Qué es eso?- pregunto Severus a Albus
-es la página de un libro, que habla del basilisco- dijo Lily sin dejar de mirar a Dumbledore
-Exacto- concedió el director- ella dedujeron que era la bestia que estaba en la cámara ¿es por eso que estaban en la biblioteca el día que fueron atacadas, no?- las chicas volvieron a asentir con la cabeza
-así es profesor, cuando salimos de ahí nos encontramos con...- Hermione calló y volvió a mirar a Lily
-¿con la señorita Weasley?- pregunto amablemente Dumbledore, ambas chicas lo miraron muy sorprendidas- si lo sé todo, pero he de decirles que no ha sido su culpa, sino de ese diario- dijo señalando el diario de Riddle que tenia Harry en la mano, solo que ahora estaba muy maltratado, con un agujero en el medio y manchado de tinta.
Por medio de este objeto, una persona que lleva causando problemas desde hace mucho tiempo, Lord Voldemort- La mayoría de los presentes se estremecieron al oír mencionar el nombre. Afortunadamente, el señor Potter y el señor Weasley han logrado detenerlo antes que atacara de nuevo, claro con su ayuda señoritas. Motivo por el cual se les concederá el Premio de Servicios Especiales de colegio a ustedes cuatro, ahora si me disculpan hay algunos asuntos de los que debo ocuparme ¿Severus me acompañas?
-Si Señor director, vendré después Lily- dijo con un tono frio, se sentía muy incomodo con tanta gente en la habitación, Lily rio débilmente y asintió con la cabeza, en ese momento Ginny se acerco tímidamente a ambas chicas
-¿cómo estás?- pregunto nerviosamente Lily a su pelirroja amiga, que la miro confundida- yo… la verdad… siento haber reaccionado así… es que yo
-Yo habría reaccionado exactamente igual- dio Ginny sonriendo por primera vez en mucho tiempo
-entonces…. ¿todo bien?- Lily sonrió también
-Todo perfecto- dijo la otra y abrazo a su amiga- por sobre el hombro de su amiga Lily busco con la mirada a Harry, lo encontró sentado al lado de Hermione y le sonrió, también bio a ron que era abrazado por su madre y lo llenaba de besos, el también estaba cubierto de barro, su sonrisa se hizo aun mas grande, si eso era posible y pensó:
-"ya todo está bien, al menos por ahora"
El año escolar terminó de lo más tranquilo, todo había vuelto a la normalidad, el profesor Dumbledore había mandado a preparar un Banquete excepcional para celebrar la recuperación de los que habían sido petrificados donde anuncio como regalo a los alumnos los exámenes habían sido cancelados, todos se alegraron menos Hermione a la que casi le da un infarto.
Draco había estado muy atento con Lily, desde que saliera de la enfermería aunque al principio había estado muy desanimado porque habían sacado a su padre del consejo estudiantil, ella creía que tenía algo que ver con el asunto de la cámara, pero nadie había querido decirle nada.
Pronto llego el día de de volver a casa, Severus le había dicho a Lily que regresarían juntos a casa, pero ella le había pedido hacer el recorrido en el tren con los otros, el había accedido a regañadientes, detestaba cuando su hija y Dumbledore se confabulaban para lograr algo, porque sabía perfectamente que no tenía ninguna posibilidad de ganarles.
Pasaron el trayecto en el Expreso de Hogwarts, jugando a desarmarse unos a otros pues era lo único que sabían hacer (aprovechando las últimas horas que tenían para hacer magia), jugado Snap explosivo y comiendo caramelos
En cuanto bajaron del tren, Harry saco un pergamino y escribió tres veces un número telefónico en él y se los entrego a cada uno de sus amigos,
-Llámenme por favor, no creo poder soportar otro verano en casa de los Dursley sin noticias de ustedes Ron ya le explique a tu padre cómo funciona el teléfono, Lily…
-No te preocupes Harry- dijo sonriente- yo si se usar el teléfono
-De acuerdo entonces llámame
-De acuerdo
Los tres se salieron juntos al mundo muggle donde se despidieron con efusivos abrazos,
-No dejes de escribirme y tienes que venir a mi casa- decía Ginny entusiasmada
-Claro, oye tienes que ayudarme en algo- dijo Lily muy misteriosa
-¿Ayudarte? ¿A qué?- decía la pelirroja en voz baja
-te lo diere después- dijo pícaramente
De pronto apareció en el andén un hombre corpulento y con un enorme bigote
-Hey tú- llamo a Harry
-Mi tío Vernon un hombre encantador ¿no te parece?- dijo Harry haciendo una mueca extraña-nos vemos
-hasta pronto Harry- dijo ella caminando por la plataforma afortunadamente no tenía que llevar el enorme baúl pues su padre lo había enviado por medio de magia a su casa, así que camino hasta el vestíbulo de la estación ahí se sentó en una banca para esperar a Severus, poco después por la puerta apareció su padre ataviado en un traje sastre (ropa muggle por supuesto) y una coleta baja y se acerco a ella con una mirada severa y una mueca en la cara de quien a lamer un limón
-Mira lo que me hace hacer, ¡esta ridícula ropa!- Lily rio, se notaba que lo disfrutaba de lo lindo
-Con eso me demuestras lo mucho que me quieres- dijo Lily tiernamente y justo cuando Severus estaba a punto de sonreír agrego- además con esa pinta podrías conseguirme una nueva mamá
-¡Lilian!- la reprendió Severus entre divertido y molesto, ella rió aun más fuerte y se abrazo de su papá
-Vamos a casa papi
