Disclaimer: Todos los personajes (salvo algunos de mi invención) pertenecen a J.K. Rowling y a W.B.


Capítulo 25: Fugitivos

Al segundo día de mi estancia con mi tía Petunia llegó una carta de la fiscalía de menores que le comunicaba a Petunia que en una semana la condena de Dudley llegaba a su fin. Petunia se puso muy contenta. Aquel día me pidió que fuese a buscarla a la salida de su trabajo. Petunia trabajaba como secretaria para un abogado. Esa tarde nos fuimos juntos de compras. Petunia se compró ropa nueva y se arregló el pelo. Estaba muy ilusionada hasta que unos pocos días antes de que Dudley saliese del reformatorio llegó llorando. Se sentó en la mesa de la cocina.

Vernon dice que no quiere saber nada de su hijo- dijo entre sollozos.

Jamás me imaginé teniendo esa reacción hacia mi tía Petunia pero la abracé con fuerza y le dije que todo estaba bien, que Vernon recapacitaría. Si no lo hacía por las buenas, lo haría por las malas. Al día siguiente vi como mi tía Petunia se iba al trabajo como cada mañana. Me vestí los vaqueros, una camiseta y salí a la calle después de afianzar mi varita dentro del pantalón. Fuera de casa había un gatito atigrado de color gris sobre uno de las columnas de la verja. Eché a andar y el gato me siguió. Giré la cabeza y le sonreí. Él me guiñó un ojo. Aquel gato era mi profesora de Transformaciones que de vez en cuando, convertida en gato solía rondar por la casa de mis tíos. Caminé hasta la fábrica de tornillos en la que trabajaba mi tío. Me recibió su secretaria, la mujer por la que había abandonado a mi tía. Petunia no se había quedado corta en la descripción de Erica. Era en verdad una mujer preciosa.

¿Desea algo?

Soy Harry Potter, sobrino del señor Dursley y me gustaría hablar con él.

Justo en ese momento salió Vernon de su despacho.

¡¡Potter!!

Dursley- contesté con odio. Entré detrás de él en su pulcro despacho

¿Qué diantres haces aquí¡¡Y con ese gato!!

Es mi gata. Se llama Minerva. Pero eso no importa, quiero pedirte un favor

Un favor… tú… a mi… no me hagas reír.

Se trata de Petunia y Dudley. O es que acaso estás tan ocupado mirándote el ombligo que ya no te preocupas por tu mujer y tu hijo.

¡¡Quién te ha dado permiso para usar ese tono conmigo!!- dijo Vernon bramando. Levantó el puño para golpearme, pero yo le esquivé diestramente.

Cuidado señor Dursley… se puede lastimar…- asomé la punta de mi varita por el bolsillo del pantalón. Vernon palideció. Yo sonreí triunfante.

¿Qué quieres?

Que vengas con nosotros a recoger a Dudley.

Ese delincuente no es mi hijo.

Tal como yo lo veo la cosa es así. Dentro de muuuyy poco seré mayor de edad y ya no tendré restricciones en el uso de la magia. Y no se… se me ocurre que accidentalmente, por supuesto, puedo inflarte como a tu hermana. Eso lo hice en tercero, imaginate lo que han hecho estos tres años en mi magia…

¡¡Está bien, está bien!!, lo haré.

Salí satisfecho y agradecí que a mi tío todavía le asustasen las amenazas. Esa misma noche Vernon telefoneó a Petunia para decirle que había estado muy grosero y que iría a recoger a Dudley si lo deseaba. Fue tan educado que hasta a mi me sorprendió.

El día señalado Petunia ya andaba dando vueltas por la casa desde temprano. Estaba nerviosa como una chiquilla. A eso de las diez llegó Vernon a su antigua casa, pero no iba solo, sino acompañado de Erica con una sonrisa triunfante. Era asqueroso ver cómo la exhibía delante de mi tía como si fuese algo que mostrar. Pero para mi sorpresa Petunia les miró con indiferencia. Pensé en Hermione… si ella me hiciese eso a mi, me moriría. Era posible que o Petunia ya no estuviese enamorada de Vernon o que fingiese muy bien. Erica iba vestida con ropa informal, unos vaqueros, un polo de color rosa y deportivas. Nos subimos todos en el coche. Tardamos cerca de una hora en llegar al reformatorio donde había estado Dudley. Nos hicieron pasar adentro. Dudley esperaba en la sala de espera. Apenas reconocí a mi primo. Dudley seguía siendo igual de alto, pero estaba casi delgado y musculoso. Incluso se podía decir que era bastante guapo. Petunia le abrazó llorando en uno de esos abrazos que parece que te va a estrujar. Dudley se acercó a mi y me dio un puñetazo suave en el hombro.

¡Hey! Qué pasa primo…- me dijo.

Aquello era más de lo que podía imaginar. No podía dar crédito a lo que veía. Dudley pasó bastante de su padre. Cuando a Dudley lo arrestaron, Vernon simplemente renegó de su hijo. Eso a Dudley le dolió profundamente, al igual que le dolió ver cómo trataba a Erica, exhibiéndola delante de todos. Volvimos en silencio a Privet Drive. La tensión podía cortarse con un cuchillo. Dudley no dejaba de enviar miradas furiosas a su padre. Cuando Petunia abrió la puerta, justo en ese preciso instante sonaba el teléfono.

¿Sí?- contestó la tía Petunia.

Buenos días¿Señora Dursley?

Sí, soy yo.

Oh, Soy Hermione Granger y me gustaría visitar a su sobrino Harry, si puede ser.

Creo que deberías decírselo a él querida.

La tía Petunia me pasó el auricular del teléfono con una sonrisa burlona. No se podía imaginar lo importante que esa llamada sería para nuestras vidas.

¿Sí¿Hermione?

Harry, junta tus cosas. Llevate a todos de allí… rápido. Te están esperando en Grimmauld Place- en su voz había verdadero temor, estaba asustada.

¿Qué pasa Hermione?

No lo entiendo pero vas a recibir la visita de nuestro amigo Tom Ryddle. ¡Sal de ahí!

Los segundos siguientes pasaron a cámara lenta. Por el teléfono oía a Hermione dandome instrucciones. Miré a mi tía con Pánico. En cuanto le dije en un susurro que Voldemort estaba a punto de dejarse caer por allí recogimos rápidamente nuestras cosas. Yo usé la magia. No podía pararme. Sabía que era menor de edad y que lo tenía prohibido, pero teníamos que salir de allí corriendo. Cuando bajabamos las escaleras con las maletas oí el estallido propio de la aparición y después el grito desgarrador de Erica. Cuando fui al salón allí estaba Voldemort y Erica estaba tirada en el suelo, sin vida.

Vaya, vaya, mi amigo Potter nos honra con su presencia.

¡Iros ya!- le dije a mi tía y a Dudley- Cuánto tiempo.

Sí… he tenido un año muy ocupado. He oído que tuviste una pequeña aventura con el asqueroso de tu padrino y esa sangre sucia amiga tuya.

¡No nombres a Sirius y a Hermione!- dije con ira.

Oh… lo olvidaba… estás tan enamorado de esa sangre sucia… ¿Te crees que no me doy cuenta? Te pasas el día como una plañidera llorando por ella por los rincones.

Es más de lo que tú podrás sentir jamás. Yo por lo menos estoy vivo… puedo sentir amistad…. Amor…. Algo que jamás has sentido tú.

Son sentimientos inútiles, te nublan la mente y te hacen cometer estupideces.

¡Matalo ya y dame lo que me prometiste!- dijo Vernon enfadado. Aquella conversación le estaba aburriendo.

Oh, me había olvidado de ti muggle insignificante…

Tío Vernon…- dije sorprendido. Sabía que Vernon me odiaba, pero no sabía que lo hacía hasta el punto de entregarme a Voldemort.

¡Avada Kedavra!- dijo Voldemort y Vernon quedó silenciado para siempre.

Justo en ese momento llegaron algunos aurores del ministerio, el ministro de magia, Albus Dumbledore y Minerva McGonagall. Voldemort se fue tras decirme que nos veríamos pronto. Petunia y Dudley entraron de nuevo en la casa.

¡Vernon¡Erica!

¡Papá!

Dudley lloraba a lágrima viva. En el fondo quería a su padre, muy en el fondo.

Harry, tenemos que irnos, dejémos que los aurores hagan su trabajo. Pero esta vez me parece que no podremos impedir que los muggles metan sus narices- dijo Dumbledore mirando los cuerpos sin vida de Erica y Vernon.

¿Juntaste todo?

Sí. Usé la magia.

Lo se- dijo Kingsley, el nuevo ministro de magia- no te preocupes que no te quitaremos la varita y tampoco te someteremos de nuevo a Wizengamot.

¿Sabes aparecerte, Harry?

Sí, Hermione me enseñó estando en el colegio.

Perfecto, llévate a tu primo a Grimmauld Place- dijo Dumbledore.

Muy a disgusto mio cogí a Dudley de la mano. Saqué la varita y en unos segundos me vi en ese tunel oscuro que te presionaba todo el cuerpo para aparecer de nuevo en la cocina de Grimmauld Place. Allí estaba solamente Molly Weasley. Al segundo aparecieron Dumbledore y Minerva McGonagall con la tía Petunia. Molly me dio uno de esos abrazos quebrantahuesos suyos. Después me dijo que Hermione, Valerie, Draco, Frances, Ginny y Ron estaban en la habitación de Ron esperando. Cuando entré Hermione se abalanzó sobre mi. Rodeó mi cuello con sus brazos. Desee que el mundo se detuviera por un instante. Todos hicieron una piña a mi alrededor.

¿Escapaste a tiempo?- preguntó Valerie.

¡Es obvio que sí! Sino, no estaría aquí, verdad Potter…- dijo Draco.

Bueno, escapé por los pelos. Le vi. Nos saludamos y eso…

¡Harry no hagas chistes con eso!- dijo Hermione.

Vernon de alguna forma se puso en contacto con él, le dijo dónde encontrarme. Al parecer Voldemort le prometió algo, pero le mató y no supe el qué. También mató a la novia de mi tío. Así que los periódicos muggles no tardarán en hacerse eco del suceso.

Entonces llegó la señora Weasley que nos dijo que la comida estaba preparada. Dumbledore se había llevado a Vernon y a Petunia a casa de la tía Elizabeth. Comimos juntos y después Hermione se fue a casa de su abuela. Como había predicho, los periódicos no tardaron de hacerse eco. Lo trataron de crimen pasional, Petunia era la principal culpable y Dudley y yo sus secuaces.


¿Qué os ha parecido? Petunia y Dudley se han vuelto personas y Vernon está muerto. Qué le voy a hacer es el que menos me gusta de los tres. Aunque Dudley también ha tenido su merecido ¿ehh? Dejad reviews.

Capítulo 26:

- No podré hacerlo sin ti-

- Podrás… claro que podrás… Harry… eres muy buen mago… un mago genial… una maravillosa persona… y me alegro de haberte conocido.