Mil gracias por vuestro apoyo. Pen´se que este capitulo os gustaría y ha tenido menos éxito que otros… espero que el fic os siga gustando. BESOS
Capítulo 25 – " Inoportuna Visita"-.
Draco no tenía sueño. A su lado se encontraba la única mujer por la que daría la vida y él sin hacer nada. Realmente era un cobarde. No había dado la cara por ella. La había dejado que sus amigos la humillaran y él no había hecho nada por su estúpido orgullo, pero eso él, Draco Malfoy, jamás lo admitiría abiertamente.
Con todos estos pensamientos en mente, una dormida Hermione se removía por al cama. El rubio la observó, parecía que la chica estuviera soñando con alguna pesadilla. Quería despertarla pero se contuvo.
Una serpiente se deslizaba por la verde alfombra de aquella sala, la Mansión Malfoy.
En el final de la alfombra se encontraba una pequeña habitación donde dos personas se hallaban encerradas. Un par de personas vestidas de negro seguían a la serpiente a un metro de distancia. Llegaron a la puerta y abrieron con un fácil hechizo. La serpiente siguió caminando por aquella sala y fijo su vista en un único punto. Su nueva víctima.
Se acercó y se enganchó en la pierna de aquella persona. Fue subiendo deslizándose por el pantalón de aquel muchacho.
-Cuidado Harry – gritó una castaña que se hallaba tirada en el suelo rodeada de aquellas dos personas.
El moreno no le hizo caso y miró a la serpiente fijamente. Abrió la boca y de ella un fino silbido detuvo a la serpiente. Esta miró a Harry y se giró lentamente. Empezó a deslizarse alejándose de aquella escena.
Aquellos hombres de negro se acercaron hacia Harry y Hermione. Ella, instintivamente se echó hacia atrás intentado, en vano, alejarse de ellos.
Hermione se movió bruscamente en la cama. El rubio le observaba el rostro viendo cada señal de desagrado que no podía ocultar, a causa de los sueños que estaba teniendo.
Uno de los hombres se acercó a ella. Hermione buscó entre sus ropas y alrededor suya algún tipo de arma o algo que le sirviera para defenderse de ellos. El hombre sacó la varita y le apuntó con ella. Se quitó la careta y vio que se trataba de…¡Krum!
Una joven muchacha despertada sobresaltada y respirando agitadamente mientras Draco le observaba extrañado.
Hermione se llevó una mano al pecho para tranquilizarse a sí misma. Poco a poco su respiración se fue volviendo normal. Se levantó con cuidado, pensando que Draco permanecía con los ojos cerrados y dormido, y se fue al baño para olvidarse de ese mal sueño.
Entró en el baño con cuidado y lo primero que hizo fue verse al espejo.
Aquella mañana no tenía ninguna marca ni ningún moratón. El hematoma causado por aquél sueño de la noche anterior en el brazo, había desaparecido a una velocidad increíble. Ahora ya no tenía ni una marca, nada, había desaparecido.
Se echó agua en la cara, se refrescó y volvió al cuarto. Miró el reloj y aun eran las 4:00 de la mañana. Se acostó de nuevo y justo cuando se acababa de meter de nuevo en la cama, una atractiva voz le hizo girarse y enfrentarse a aquella mirada.
-¿Estás bien? – preguntó con tono preocupado.
-Sí – contestó la castaña con una tímida sonrisa – solo era una pesadilla.
-¿Qué has soñado? – preguntó curioso.
-Nada, tonterías – dijo quitándole asuntó a la cosa. Draco la miró confuso. La mirada de ella le confesaba que para ella sí eran importantes esos sueños, así que intentó seguir insistiéndole.
-¿Quién aparecía en tu sueño? – insistió.
-Krum – susurró.
-No le tengas miedo a ese cabrón. Yo te voy a proteger, de verdad – dijo seguro de sí mismo y acariciando la mejilla de la chica con su mano.
Hermione se acercó a su rostro cómo hacía semanas que no se acercaba. Olió la fragancia que Draco desprendía y deposito un suave beso en la mejilla.
-Gracias Draco – dijo regalándole una sonrisa sincera.
-Sé que no te he defendido bien estos últimos días pero en cuanto supe que era él, intenté protegerte.
-Lo sé, y de verdad que lo siento – dijo la castaña con una mirada suplicante – pero para mí era demasiado difícil pensar que la única persona que estaba a mi lado me quisiera ver muerta – murmuró con dolor – siento haberte complicado tanto la vida – susurró para sí misma a pesar de que llegó a oídos del rubio.
-No te preocupes – respondió el rubio.
-Oye … - comenzó a hablar Hermione – y ¿cómo averiguaste que era Vic..Krum?
-Mi padre me llevó a una reunión de mortifagos, se hallaba enfrente de mí pero no lo pude distinguir con esa máscara que llevan. A los pocos días mi padre me invitó a ir a mi casa y se puso a divagar a cerca del Señor Tenebroso, que si iba a llegar alto. Ya sabes que cuando se pone a hablar sobre él no piensa en los secretos que tiene que ocultar así que se lo saquñé fácilmente – dijo con orgullo.
-¿Seguiste investigando? Eso es muy peligroso – exclamó preocupada y en parte también emocionada por ver cuánto se preocupaba Draco por su seguridad – y ¿por qué me perseguía a mí?
-Siempre te voy a estar protegiendo Herms, al menos, lo intentaré. Krum te perseguía por los mortífagos. Quieren acabar con los sangre sucia, ya sabes – dijo intentando ocultar la otra verdad. Hermione lo miró suspicaz y añadió.
-¿No hay ningún motivo más? Hay miles de nacidos de muggles en Hogwarts y no creo que se molesten en amenazar a todos para que abandonemos el mundo mágico.
-Pero tú nombre estaba en una profecía. Hermione – dijo respirando hondo y diciendo las siguientes palabras pausadamente, intentando no asustarla – tienes el poder de la luz.
-¿Qué es eso? ¿Es por ese poder por el que me quieren asesinar? – chilló asustada.
-Hay muy pocas personas que tienen ese poder. El poder de la luz es un poder extra que tienen algunas personas a la hora de luchar y de tener energía mágica. En una lucha o en cualquier duelo tu tendrás más magia que cualquiera, y por eso tú eres una pequeña amenaza más para los mortífagos. Eso sin contar, con que eres la mejor amiga de el niño que sobrevivió – dijo esto último con asco.
-Era – corrigió apenada – así que es por eso.. – dijo quedándose pensativa. La causa de todos sus sollozos estaba en una profecía. Era inaudito pensar cómo una esfera era capaz de trastornar su vida – la profecía puede estar equivocada – dijo.
-Has demostrado, de sobra, que la profecía no miente y que se refiere solo a ti.
-El poder de la luz – murmuró con la mirada ida. Quería quitarse ese poder, y regalárselo a cualquiera con tal de poder tener un vida normal, sin amenazas, sin luchas de por medio y sin nadie tras sus espaldas intentando matarla.
-¿Tienes pesadillas muy a menudo? – dijo Draco intentando hacerle olvidar a Hermione aquél asunto.
-Últimamente sí – confesó Hermione – siempre se dan en el mismo lugar, pero cada noche ocurren cosas diferentes – dijo en un susurro.
-¿En dónde? – preguntó Malfoy.
-En… – dudó unos segundos que a Draco se le hicieron eternos antes de contestar – en la Mansión Malfoy.
El rubio le miró con ojos como platos. Ella jamás había visitado su casa, ¿cómo podía saber que era la Mansión Malfoy?
-Pero tú nunca has estado en mi casa, puede ser otra casa ¿no? – preguntó confuso.
-No pero sé que es tu casa Draco. En todas las figuras que hay adornadas hay dos M marcadas. Esa adornada todo con colores plateados y verdes y los adornos como serpientes abundan. Además – dijo segura de sí misma – tu padre también ha aparecido en mis sueños, todos los seguidores de él, e incluso tú – dijo bajando la voz a cada palabra que decía.
-¿Aparecen los mortífagos? – La castaña asintió - ¿y qué hacen?
-Atacarnos a mí y a Harry, o a la persona que me acompañe en el sueño. ¿Recuerdas el brazo que ayer viste con un hematoma enorme? – preguntó.
-Sí.
-Amanecí con él después de una de esas pesadillas, pero ha desaparecido con mucha más rapidez que un moratón normal – explicaba la castaña.
-¿Y no te lo habrás hecho en otro lado sin darte cuenta? – preguntó el rubio sin poder creer lo que Hermione le decía.
Hermione le miró con reproche. ¿Acaso creía que todo eran imaginaciones suyas?
-Pues claro que no. Yo sé perfectamente lo que hago durante el día – le contestó secamente.
-¿No podías haber acudido a mí para ayudarte? – le preguntó sin pensar las consecuencias de aquella pregunta.
-No creía que fuera una buena idea. No creo ni siquiera que te llegara a importar lo que me ocurría – murmuró aquella última frase que llegó a oídos de Draco.
-A mí siempre me va a importar lo que te ocurra.
-Siempre y cuando no estén tus amigos delante, ¿no? – preguntó con voz suave mirándolo a los ojos.
-Hermione, yo… llevo sobre mí un apellido al que tengo que hacerle cara. No puedo ser como tú. Que le da igual la gente y que solo actúa por corazón. No, en mi mundo las cosas no son así. Tengo que pensar veinte veces las cosas antes de actuar, pensar fríamente y jamás actuar por instinto ni por algo tan estúpido que por los sentimientos – dijo cansado de aquella conversación. No sabía por qué no le había defendido a Hermione. Sólo sabía que la quería y que no la quería dejar escapar. Pero él era un Malfoy, y tenía que ser consecuente lo que ese apellido significaba.
-¿Estúpido? – Preguntó con enfado la castaña - ¿ahora te parecen estúpidos los sentimientos? Yo no te estoy reprochando que tengas que ser frio con todo el mundo. Simplemente te estoy diciendo que si tanto dicen que me quieres ¿porqué no lo pudiste demostrar? ¿Por qué no pudiste acabar con todo antes de que yo me enterara? ¿Por qué no pudiste terminar con toda esa mierda antes de que yo me enterara? ¿Por qué tuvisteis que involucrar a Harry? – dijo escupiendo todo lo que había guardado durante todo ese tiempo.
Draco volvió a quedar mudo. No sabía qué contestarle, así que cambió el rumbo de aquella discusión.
-Joder, ya sé que la he cagado miles de veces pero ¿perdóname, vale? – dijo con sinceridad.
-Jamás estuve enfadada contigo, nunca pude estarlo.– dijo con una leve sonrisa que cautivó al rubio. Draco se acercó a ella peligrosamente. Hermione le observó cautelosa. - Pero lo estoy pasando muy mal con todo esto - Él se acercó a su rostro con la intención de depositar un suave beso en sus labios pero ella, al ver sus intenciones dio un paso hacia atrás, giró con maestría y todo quedó en un pequeño abrazo por parte de ambos. Draco entonces comprendió algo.
-¿No quieres volver a estar conmigo? – preguntó con un leve temblor en la voz.
-Yo… -comenzó a decir pero unos fuertes golpes la hicieron callar. Alguien detrás de la puerta la estaba golpeando chillando.
-Hijo, ábreme – dijo la oscura voz de Lucius.
Hermione miró aterrada a Draco.
-Metete en el baño y no salgas –susurró. La castaña asintió y se fue rápidamente hacia el baño.
-Que haces aquí – escuchó Hermione que le decía Draco a su padre.
-Vengo por asuntos oscuros, hijo.
-¿Qué ha ocurrido?
-¿Recuerdas lo que te conté de que hay que eliminar a muchos sangre sucias, entre ellos, la asquerosa de Granger? – oyó que decía Lucius. A Hermione se le retorció el estómago al escuchar su propio nombre.
-Sí, ¿Qué ocurre con esa? – preguntó con desprecio. La joven sintió como un cachito de su interior se rompía en mil pedazos. Sabía que el rubio tenía que hablar así delante de él, pero igualmente, era duro escucharlo.
-Krum tenía que amenazarla, junto a su ayudante. Hoy Krum se intentó divertir con esa asquerosa pero alguien por detrás le lanzó un petrifcus. ¿No sabes nada? – preguntó con tono amenazante.
-Yo no sé nada de la vida de esa zorra – contestó. Hermione se agachó de rodillas en el baño. No quería seguir escuchando aquello.
-Draco, no creas que soy imbécil – le dijo enfadado – ¿recuerdas la última vez que estuviste en casa? – el chico asintió.
-¿Qué haces aquí hijo? – dijo mirando a su hijo con ojos penetrantes, casi temerosos.
-Venía a informarme, ya sabes, sobre las reuniones de mortifagos, sus planes y todo – dijo con simpleza. La mirada de su padre era cada vez más espeluznante, daba pavor.
El rubio comenzó a sentí un pequeño mareo. Su mente daba vueltas. Sus piernas flaqueaban, cerró por unos instantes los ojos. Los abrió y se encontró a su madre mirándolo preocupada. Giró la cabeza y miró con reproche a su marido Lucius.
-¿Te encuentras bien hijo? – preguntó preocupada.
-Narcisa, déjalo respirar, no ha sido nada más que un pequeño mareo ¿verdad hijo? En el colegio les ponen demasiados exámenes – dijo sin darle importancia.
-Penetré en tu mente, hijo – dijo mirándolo con una malvada sonrisa.
-¿Te gustó lo que viste, padre? – dijo con el mayor desprecio que pudo. Su padre sabía todo. A pesar de que él sabía algo de Oclumancia, tenía claro que eso no le había servido para ocultar su mente. Su mirada divagó. ¿Acaso su padre sabría todo a cerca de Hermione y él?
-Parece que tus clases de oclumancia hicieron su efecto, pero no del todo – rió con voz malévola – sé que has tenido algo con la asquerosa sangre sucia esa. Sé que este es tu último año en Hogwarts y que enseguida acabes, te convertirás en mortifago, solo quiero que sepas, que tu camino es ese y no lo vas a abandonar por una cualquiera.
Draco rió fuerte.
-Padre, parece que no me conoces. Claro que he tenido algo con ella. Puro sexo. Nos hemos acostado incontables ocasiones, pero no era más que eso. Me da asco, es una simple sangre sucia, una zorra más de Hogwarts.
Hermione abrió los ojos como platos. Vale que tuviera que mentirle a su padre, ¿pero tenía que humillarla de semejante manera? Dos pequeñas gotas nacieron en sus ojos.
Su padre rió junto al rubio.
-Ese es mi hijo – respondió orgulloso - ¿entonces no sabes quién ha atacado a Krum?
-No, nada. Si quieres ya averiguaré algo entre los slytherin. ¿Dónde está ahora?
-En una de nuestras guaridas, está a salvo. Bueno hijo, me tengo que marchar. – y en un simple chasquido desapareció sin dejar a Draco decir ni un simple 'adios'.
Draco se sentó en la cama, pensando en todo. Ahora Krum estaba protegido por sus amigos. 'Joder' – pensó el rubio.
Hermione no volvía a esuchar la voz de Malfoy. Abrió la puerta y al ver que solo se hallaba Draco, entró a la habitación.
-Me tengo que ir – dijo con prisa. Quería desaparecer de ahí. Pensarlo todo con claridad.
-No, espera. ¿No te habrás creído nada de lo que he dicho ahora, no? – preguntó con miedo el rubio.
-No – dijo segura de sí misma.
-¿Entonces?
-Tengo que irme ya, sino tus compañeros se levantarán y me verán – dijo. Draco pensó y ella tenía razón.
-Una cosa, antes de que viniera mi padre te he preguntado si podrías volver a estar conmigo ¿qué me dices? – preguntó con pavor hacia la respuesta.
-Quiero pensar que todo lo que le has dicho a tu padre es mentira, pero igualmente no puedo vivir así. Escondiéndome y escuchar de tus labios decir esas cosas de mí. Tú y yo siempre discutimos, siempre acabo sufriendo a tu lado.
-Eso puede cambiar.
-¿Cómo? ¿Diciéndole a tu padre que yo solo era una zorra más con las que te acostabas? – dijo mientras abría la puerta y se iba con los ojos brillando.
-Así que sí te has creído lo que le he dicho a mí padre… - murmuró el rubio para sí mismo.
Hermione se encerró en su habitación y por primera vez en mucho tiempo, ninguna lágrima cayó por sus mejillas. Estaba cansada. Su corazón ya no podía aguantar ni un tipo de dolor más. Estaba totalmente cansada.
Sabía que Malfoy había tenido que decirle a su padre todo lo que le dijo. Ella era consciente de que su padre no podía enterarse de la relación que habían tenido. Pero, ¿era necesario que lo hiciera diciendo todas esas cosas de ella? La había humillado delante de Lucius Malfoy. Estaba cansada. Le daba igual en esos momentos no ser totalmente justa, simplemente sabía que cada vez que estaba con él algo malo ocurría, algo en su pecho se oprimía y quería salir mediante los sollozos y las lágrimas. Pero esta vez no, Hermione estaba cansada. Lo amaba, claro que sí pero ya había soportado demasiadas cosas. Quería esperar un tiempo, hasta final de curso, cuando todo ya se hubiera olvidado, y volver a hablar con él. Lo necesitaba junto a ella, pero las cosas no se ponían de su parte.
Se duchó en cuanto llegó a su torre y bajó a dar una vuelta.
Draco no se quería levantar. En esos momentos el colegio estaría lleno de gente y de niños corriendo emocionados por la llegada de las navidades. Él tenía ya que empezar a hacer el equipaje, al día siguiente ala mediodía saldría el tren hacia Londres.
Estuvo echado en la cama durante mucho tiempo. El mundo no estaba de su parte. Quería a Hermione, peor si ella no era capaz de entender cómo era su vida, no podrían estar juntos. Su vida estaba llena se secretos y completamente unida a la oscuridad. No le quería llevar con él. Hermione siempre había tenido una sonrisa en el rostro y ahora por su culpa aquella sonrisa iba desapareciendo. Así que él, Draco Malfoy, a pesar de amarla como a nadie, no se iba a acercar más a ella. Quería protegerla de sí mismo. Lo tenía decidido.
Se levantó y se fue para su armario a preparar las maletas para las vacaciones de Navidad. Las pasaría con sus padres esquiando en los Alpes occidentales. Aquél plan no le hacía ninguna gracia. Tener que aguantar a su padre y tener que hacer la actuación de familia feliz que se cree superior.
