Todos los personajes pertenecen a MAPPA, así como a sus creadoras Yamamoto-sensei y Kubo-sensei. La historia sí es mía C:
CAPÍTULO XXIV
Las enormes ventanas del palacio de Víktor habían estado cubiertas desde que llegamos varios días atrás, impidiendo que ninguno de nosotros notara el paso real del tiempo; nuestras horas se deslizaban entre el sueño y algunas platicas medio embotadas de agotamiento.
Víktor me había contado sobre sus años en el Infierno, antes de buscar nuevas cosas que hacer atormentando a algunos humanos en la Tierra; también había logrado descubrir un poco sobre las visiones que tuve cuando la Parca había estado a punto de llevarme a mí.
-pude ver campos verdes infinitos y cielos azules, prístinos y luminosos…- le miré, apoyado sobre su pecho, siempre cuidando que nuestras heridas en proceso de curación se mantuvieran a salvo –gente volando con alas tan blancas como la nieve… tu cabello era más largo y tenías mechones color plata, literalmente…
-uhm…
-¿uhm? ¿Nada más que decir?- me recargué sobre mi codo para verlo mejor, sin perder ningún detalle.
-no es que no desee… - lo vi arrugar su frente, probablemente buscando las palabras para explicarme –pero no es algo que valga la pena nombrar ahora, no es el motivo por el que estás aquí, ni por el que me "pegué" a ti en Rusia… tampoco fue la razón por la que te salvé.
-¿entonces?- mi rostro debió evidenciar mi nivel de confusión, porque se irguió lo suficiente para obligarnos a ambos a reacomodarnos en la cama y poder estar frente a frente, sin riesgo de perdernos ninguno el más mínimo detalle. Esa conversación se estaba volviendo algo demasiado importante.
-sí, no mentiré y te diré que tus visiones no son recuerdos suprimidos de un alma que ha pasado por este mundo un par de veces…
-¿estás diciendo que es reencarnación?
-estoy diciendo que hay ocasiones en las que ocurre, en especial con las almas buenas que se necesitan en este mundo- se encogió de hombros, como si el revelar que mi alma había vivido más de una vida no fuese lo suficientemente extraño -. La tuya es de las mejores, lo que explica por qué se te ha dado un don tan poderoso.
-pero si no fue por lo que viví como ángel- porque eso es lo que había visto: antes de la caída de los primeros desertores yo habitaba los cielos a su lado – entonces, ¿qué te trajo a mí?
Sus dedos acariciaron mi mejilla y sonrió dulcemente, mientras me quitaba el cabello del rostro.
-fuimos amigos, en aquella época- su voz se tornó tan suave como sus caricias, con un brillo nostálgico por el recuerdo -; eras diferente físicamente, así que ninguno de mis amigos te ha identificado por ello, pero eres exactamente el mismo en esencia… quizá con un poco más de ansiedades y manías ahora.
"A pesar de ello, siempre supe que nuestra amistad había sido especial, incluso cuando tú decidiste permanecer en los Cielos mientras nosotros caíamos sin remedio y, por supuesto, después de perderte en una de tantas batallas en las que nuestros ejércitos se enfrentaron… La muerte de quién fuiste dejó un vacío en mí que siempre permanecerá; sin embargo…
"El día que naciste te sentí, el eco de tu alma llamando la mía, supongo…
"Al principio sólo se trataba de velar por el recipiente que poseería el alma de mi mejor amigo, cuidar que no pasara ningún peligro y mantenerlo a salvo… después me di cuenta que me hacía feliz hacerlo, verte jugar y reír. Eras un niño precioso y entusiasta, aun cuando podía notar como te ibas apagando cuando comenzaste a comprender lo que podías hacer.
"Después de algunos años, las cosas empezaron a desestabilizarse en los Infiernos y dejé tu cuidado por períodos de tiempo cada vez más largos, esperando siempre que nada te dañase irremediablemente, hasta que un día no logré regresar sino años después y cuando lo hice, te habías ido.
"El eco de tu alma estaba disimulado por tu acercamiento a la Iglesia y me fue imposible encontrarte, al menos hasta que te vi entrar en la habitación de esa niña y pude ver tus ojos, siempre esos mismos ojos… café que no es café, algo profundo, quizá rojizo, tal vez ocre o puede que caoba; sin duda algo más que simple café pardo.
"Te vi ahí, parado ante mí: un hombre. Un atractivo hombre de fe. Ya no eras más el bebé al que cuidé en las noches mientras tenía pesadillas, ni el adolescente introvertido que prefería mantenerse al margen de todo… Eras diferente y el mismo, eras tú.
-¿yo?- no le había interrumpido porque su versión resultaba no sólo esclarecedora, sino también encantadora; casi sonaba mágico.
Se inclinó lo suficiente sobre mí para robar un par de besos rápidos.
-me di cuenta que eras a quién había estado esperado una eternidad: eras el alma de mi mejor amigo, el niño a quién cuidé y creció para convertirse en alguien sumamente atractivo; sabía que eras inteligente, dulce y eras solitario por las circunstancias, que tenías miedo y la ansiedad había clavado sus garras en ti; eras una persona hermosa por todas esas cosas y habías crecido para convertirte en mucho más. Sabía que eras mío, creado para mí. Todo tú.
-estás loco… haces que suene como destino.
-¿no crees en el destino?- sonrió, como si disfrutara de una broma privada –Recuerdo cuando tenías doce años y una "vidente" en un festival te dijo que te casarías con alguien mayor…
-y también me dijo que sería un príncipe, eso no significa que tuviera razón…- suponía que no debía sorprenderme que él supiese sobre ese tipo de cosas, debía acostumbrarme a que me había seguido durante años como un extraño acosador/protector.
-en realidad…- volvió a darme esa sonrisa divertida –siendo mi Consorte, eres básicamente un príncipe.
-¿qué?
-nuestro reino está dividido en principados… Jean era el regente de uno, que ahora también nos pertenece, así que sí… eres algo así como el Príncipe Consorte del Príncipe Regente de una extensión grande y poderosa de Infierno.
Parpadeé.
Sí, no podía hacer mucho más que eso después de esa noticia.
-creo que deberías darle más mérito a esa ancianita- soltó, haciéndose el gracioso con mi desconcierto -, tuvo razón en cada cosa…
Entrecerré los ojos, dándome cuenta de lo que estaba tratando de decir.
-¿dices que somos almas destinadas?, además, no estamos casados.
-bueno, algo logró que nos encontráramos en esa habitación en Rusia y mucho antes en la sala de cuneros del hospital donde naciste…- sus caricias suaves descendieron hasta tomarme de las manos y besarlas castamente –si deseas llamarlo destino está bien, si ese concepto te molesta, llamémosle una casualidad afortunada… y no estamos casados, aún.
Recargué mi cabeza contra su hombro y sonreí contra él. Por supuesto, podíamos llamarle del modo que deseáramos, lo verdaderamente importante era que estábamos aquí juntos en ese momento.
Cuando finalmente salimos de la habitación, parecía ser bien entrada la tarde y sólo había unos pocos demonios pululando por el palacio; no me sorprendió tampoco ver a Otabek y Yurio descansando sobre uno de los sofás en una de las estancias.
Otabek tenía varios golpes –en proceso de curación- visibles en el rostro, mientras que Yurio tenía vendajes en manos y parecía que sus movimientos estaban limitados, por lo que suponía que también tendría lastimadas las costillas. Mis pasos eran lentos e inseguros, sin nombrar por todo lo que Víktor había pasado; así que era evidente todos habíamos recibido nuestra cuota de daño.
Víktor me ayudó a llegar hasta otro de los sillones y sonreí cansado cuando él se sentó a mi lado.
-entonces…
Yurio parpadeó, irguiéndose, puesto que había estado casi acostado sobre Otabek.
-¿decidieron unirse al mundo de los vivos?- preguntó.
-teníamos que hacerlo con el tiempo…- Víktor bostezó –aunque todavía no me siento del todo recuperado y supongo que Yuuri tampoco.
-es bueno verles bien- Mila entró al lugar, traía en sus manos una carpeta -; hemos estado controlándolo todo en su ausencia, las pocas escaramuzas en las tierras de Jean de algunos de sus aliados que habían permanecido ocultos han sido detenidas rápida y eficientemente…- miró algo en sus notas y prosiguió –también Sara se ha encargado de brindar atención médica a quien todavía lo requería y hasta el momento eso está en orden.
-¿algo más?- Víktor sonaba tan cansado como yo me sentía, pero comprendía que debía ponerse al tanto de lo que estaba pasando en su reino.
-hay… cosas… rumores…- Mila me miró de reojo y sentí su energía nerviosa raspando contra mi piel.
-¿sobre qué?- cuestionó Víktor, frunciendo el ceño, probablemente notando hacia dónde iba esa conversación.
-bueno… en realidad…
-sobre mí, ¿no es cierto?- tomé su mano suavemente, intentando que se tranquilizara y no tomara a mal lo que era un hecho su compañera estaba a punto de decir –Hay rumores sobre mí y lo que hice en el campo de batalla.
-sí.
Sentí a Víktor tensarse, pero esto era algo que había estado trabajando internamente desde que todo había acabado. Sabía que la gente no podría dejar de relacionar mi nombre con todos los hechos violentos que perpetré sin ningún miramiento. Acaricié el dorso de su mano y afirmé para Mila, pidiéndole con el gesto que continuara.
La vi tomar aire antes de explicar:
-los guerreros de nuestro ejército hablan sobre la ayuda que fue para nosotros, un activo básicamente invencible trabajando con nosotros…
-¿pero?- Víktor la interrumpió y tuve que darle un golpecito en el hombro para que la dejara terminar.
-pero también han escuchado a los prisioneros… sobre la destrucción y el terror que sembró.
-buena cosa- dijo Yurio en voz alta, cortando a Mila, en tono firme -, que nosotros respetemos a quien siembra terror y, por el miedo, gobernamos. – se puso en pie y tomando de la mano a Otabek, hizo su camino hasta la puerta, sólo para concluir antes de irse: - Hiciste un buen trabajo, Yuuri. Hiciste lo que debías hacer y haz dejado claras las consecuencias para todo aquel que ose contrariarnos… ¿o no están de acuerdo, todos?
Víktor sonrió y afirmó con un gesto, al igual que Mila.
-deja que los rumores se extiendan…- sentenció mi demonio –que lleguen a todos los rincones del Infierno y el Cielo, que todos sepan hasta dónde podemos llegar. Tienes razón, Yuri: esto es como debe ser.
Supuse que debía sentirme un poco más contrariado sobre eso de causar aprensión en la gente, pero me gustaba la sensación; era como si me cobijara la seguridad de que si me tenían el miedo suficiente, se alejarían de nosotros y podría vivir tranquilamente junto a mi demonio azul. Y eso era perfecto.
-¡muy bien!- terminó Mila, mirando de reojo como Yuri y Otabek salía de la habitación –Entonces, supongo que estaré informándote sobre cualquier otra cosa y les dejaré descansar por ahora. Nos vemos.
Tiempo después, conmigo acariciando el cabello de Víktor bajo la suave luz nocturna –él estaba medio recostado sobre mí, su cabeza en mi hombro mientras leía-, me pregunté cuál era el siguiente paso que debía realizar.
-¿crees que pueda regresar a Hasetsu?
Los ojos de Víktor se elevaron del libro que él había estado leyendo y enarcó una ceja.
-no creo que sea lo mejor hacer un viaje como ese en este momento- dijo con voz suave, como si no buscara enfadarme con sus palabras -, debes recuperarte antes de ver a tus padres… en tu estado, probablemente terminarías por asustarlos…
-oh, yo sé que me veo terrible, muchas gracias… pero no me refería a ir inmediatamente; aunque la verdad estoy preocupado ya que no sé lo que están pensando de mi desaparición o si creen que estoy en peligro o algo así.
-¡lo olvidé!- Víktor se irguió y acomodó de tal forma que pudiéramos estar frente a frente –En cuanto fuiste abducido por la maniaca de Isabelle, Chris se encargó de hacer parecer que recibiste una llamada urgente de El Vaticano, tus padres piensan que estás allá recibiendo noticias sobre una carta que enviaste… el único que sabe la verdad, o parte de ella, es tu amigo Phichit. Dado que ha estado en contacto con el ángel, o al menos eso fue lo que me dijo Seung.
Bueno, eso reducía mi lista de preocupaciones apremiantes.
-supongo, entonces, que Phichit ahora sabe que estoy bien.
Soltó una risa corta, volviéndose a acomodar contra el sofá.
-sí, nuestro amigo angelical ha mantenido contacto con él, así que es casi seguro el que ya le ha informado de tu estado… a menos claro, de que hayan logrado pasar a otras cosas y estén demasiado ocupados como para hablar de ti- bromeó.
Le golpeé, juguetonamente el hombro sano, aunque internamente deseé que tuviera razón y mi amigo hubiese podido franquear todas las imposibilidades para llegar a aquel frío ángel.
-hablando de lo cual…- Víktor se movió rápido y ágil sobre mí, haciéndome retroceder contra el brazo del sofá, mientras él se cernía con una sonrisa traviesa –nosotros también deberíamos ocuparnos en ciertos asuntos pendientes…
-¿deberíamos?- traté de sonar juguetón, aunque fue imposible ocultar la nota nerviosa en mi tono; después de todo, yo había tomado muy en serio mi voto de castidad y, además, nunca se me habría ocurrido que de romperlo, fuese con un hombre.
-no estés nervioso- susurró, apoyando un brazo contra el lugar donde estaba mi cabeza para mantenerse sobre mí sin tener que recostarse por completo -, mi amado Yuuri, tendré mucho cuidado.
Tragué nervioso, dejando a mis dedos alzarse para recorrer sus mejillas y cuello; le vi cerrar sus ojos y respirarme, mientras mi boca comenzaba a hacerse agua y los latidos de mi corazón se aceleraban. Respiré también, llenándome con su aroma decadente –de pecado y Víktor concentrados-.
Cuando abrió los ojos, me encontró mordiéndome los labios con ansiedad no disimulada, combinada con simple y llano deseo. Sus ojos me fijaron en mi sitio, su dedo pulgar liberando mi labio aprisionado con extrema dulzura.
-he estado esperando esto por… mucho tiempo.
Igual yo.
Me levanté lo suficiente sobre mis codos para conectar nuestros labios, dándole un beso deseoso y temeroso –a pesar de haber compartido ya tantos-; me permitió explorarlo con calma y a mis anchas, pasando mi lengua contra sus labios y aferrándolos con ligeras mordidas. Quería marcar su sabor en mi memoria, para siempre.
Después de un tiempo, me obligó con su cuerpo a recostarme de nuevo y fue su turno de explorar, marcar y poseer. Su beso se volvió profundo y dejó de ser suave para convertirse en pólvora ante el fuego: pura energía liberada y explosiones en llamaradas.
Mis manos se volvieron posesivas, aferrándome a sus hombros y espalda con fuerza, casi con furia, mientras sus labios abandonaban los míos –permitiéndome respirar, aunque fuese a través de jadeos acelerados- para recorrer mi rostro y cuello, donde encontró rincones inexplorados donde mordió con la fuerza suficiente para dejar marcas. Yo también dejé las mías, en su cuello con mis dientes, en su espalda con mis uñas.
Fui el primero en desesperarme por completo con toda la tela que había de por medio, quité sin cuidado su camisa, deshaciendo el nudo del lazo que la unía –agradeciendo no tuviese botones-; y miré fascinado por un minuto entero la extensión infinita de piel blanca. Cada curva y plano, cada cicatriz y herida.
Vi mis dedos tocarlo con un cuidado reverente, paseándose por su pecho y vientre, agradeciendo a quién fuese responsable por haberlo creado y brindármelo a mí. Suspiré, completamente hechizado, levantándome de mi sitio recostado y haciéndolo acomodarse de nuevo en el sofá, arrodillado.
-Yuuri…- la voz ronca y baja de Víktor me hicieron levantar la vista para encontrarme con su mirada zafiro, hambrienta –bésame, Yuuri.
Y eso hice, aunque por la maldición que soltó supongo que no esperaba que lo hiciera dónde lo hice; mis labios tomaron su pezón con suavidad, antes de que mi lengua se encargara de hacer círculos a su alrededor hasta ponerlo duro contra ella. Mis manos se cogieron de su espalda, no obstante no estuvieron quietas; pronto, recorrí cada extremo de ella, hasta encontrar un lugar privilegiado al final de ella.
-Yuuri…- un murmullo, un suspiro.
Quería decir su nombre, pero si lo hacía, tendría que dejar de besarlo y eso era impensable…
Hubo un golpe en la puerta. Luego un par más.
Fruncí el ceño y levanté la mirada, Víktor también lo hizo; me sorprendí al notar que no era el único que estaba fulminando esa puerta con la mirada.
-¡¿qué?!- el demonio en él se mostró en cada una de las letras de esa pregunta.
-necesito hablar contigo, Víktor. Es importante- la voz al otro lado de la puerta sonaba cansada y avergonzada; aun así, pertenecía a alguien a quien ni Víktor ni yo nos atreveríamos a ignorar.
-dame un segundo, Yakov- aunque su tono parecía firme, Víktor aún estaba sonrojado, mis manos en su trasero y ambos teníamos pinta de haber estado haciendo exactamente lo que hacíamos.
Me sonrojé completamente, quitando mis manos de ahí, ayudando a Víktor a anudar de nuevo su camisa e intentar entre nosotros acomodar nuestro cabello lo mejor posible; por lo menos eso tratamos, antes de que él abriera la puerta.
Antes de que cualquiera de ellos pudiese decir más nada, me despedí de ambos, argumentando cansancio e intenté escabullirme lo más rápidamente posible; aunque Víktor me retuvo sólo un segundo para susurrar sólo para mí:
-en cuanto esto termine, sin interrupciones- me guiñó un ojo -. Espérame.
Y bueno, ¿qué se podía argumentar frente a eso?
Salí tan rojo como una cereza de ahí.
He vuelto!
Estas semanas han sido complicadas, pero siempre era un alivio poder "perderme" de la realidad un momento escribiendo; esta historia, como podrán notar está casi por terminar, preveo un capítulo más, un epílogo y quizá un par de extras (sobre todo el extra ganador) para que no quede ningún cabo suelto.
En cuanto a mi futuro como escritora de Fanfics, quizá le dé la oportunidad a alguna idea que tengo también para Víktor y Yuuri, les informaré -de ser así- en los siguientes capítulos; estoy pensando en subir esta historia a Wattpad -como ya había mencionado-, así que tal vez comience a buscar a alguna artista para la portada...
Sé que este capítulo no fue muy movido y que interrumpí algo que hemos venido esperando todas, peroooo... ya estaba muy largo y también les hacía falta descansar a los personajes un poco, asentarse después de la batalla y todo eso :P
En fin, agradezco como siempre a quienes me regalan un lindo review, fav, follow o simplemente pasan a leer en forma de amables fantasmas; agradezco su tiempo y consideración.
Les ama:
~Clarisee (Silvia)
PD: He ganado un sorteo, o algo así... ha sido fantástico, una artista maravillosa ilustrará algo del fic -me muero por verlo!- y en cuanto tenga un link o algo parecido estaré compartiendo para que griten conmigo y, si desean, le agradezcan o se pasen a ver su trabajo que es hermoso. Ahora sí, adiu
