Cap. 25

Adiós…

La llegada de Lilith al paraíso, había puesto en alerta a absolutamente, a todos sus habitantes. Sin embargo lo que les sorprendió a la mayoría, es que ella no hubiese llegado por su propia cuenta, sino que estaba siendo escoltada por el señor de los infiernos.

Los arcángeles a manera de protección formaron una barrera, que impedían que aquel maligno ser ingresara; pero al ser Naraku el que les pidió que se apartaran, no tuvieron más opción que dejarlos pasar.

Sesshomaru: ¿te has vuelto demente? ¿Por qué la has traído hasta acá?

Naraku: ¿dónde está Midoriko?, debo hablar con ella

Sesshomaru: está a buen resguardo. Si deseas hablar con ella, yo te guiaré hasta donde se halla (mirando feo a Lilith) pero sólo a ti. Ella no puede ingresar

Lilith: hazte a un lado, ángel estúpido, que ni tú, ni todo tu ejercito, son rivales para mí (iba a hacerlo a un lado, cuando Naraku se lo impidió)

Naraku: hemos venido en son de paz, por lo que por favor permítenos el paso

Sesshomaru: no sé qué tramas, por lo que los guiaré hasta donde está ella, pero los mantendré vigilados de cerca

Lilith: más te vale que no interfieras en mi camino o te extingo… angelito (sonrío con malicia)

Sesshomaru los guío hasta limbo, en donde se hallaba Midoriko, admirando apaciblemente el paisaje; cuando notó la presencia de los recién llegados.

Midoriko: ¿a qué debo tu presencia?

Lilith: por fin estamos cara a cara. Maldita usurpadora (recibió una sonora bofetada en su rostro por parte de Midoriko) ¡¿cómo te atreves a tocarme…?!

Midoriko: estás en mis dominios, por lo que guarda tu ponzoñosa lengua, dentro de bien cerrada boca

Lilith: ¡Naraku! Termina de una vez con lo que te pedí o está ofensa por parte de tu "amada" será pagada con la extinción de todos los habitantes, incluidos los del paraíso animal

Naraku: de acuerdo, será como tú ordenes (desenfundó su espada y empuñándola en contra de Midoriko…) lo siento cariño, pero es por el bien de todos los habitantes de este mundo

Midoriko: ¡¿qué… que es lo que pretendes hacer?!

Naraku: (acercándose a ella) lo siento, realmente lo lamento (la amenazó con la espada y cuando estaba por clavársela, en lugar de empujarla hacia adelante, la empujó hacia atrás, atravesándola por el abdomen de Lilith)

Lilith: (retorciéndose del dolor) ¡maldito! Eres un maldito bastardo traidor… sabía que no debía confiar en ti (retrocedió, retirándose la espada, pero lo que cayó al verde pasto, sorprendió a los presentes) ¡¿sangre?!... estoy sangrando… eso… no es posible… los no vivos… no sangramos, esto… esto… sólo puede significar que… ella está cerca (muy mal herida emprendió el vuelo y abandonó el paraíso)

Naraku: (mirando el mortal líquido rojo en el suelo) ¡no puede ser! Esto sólo se puede significar una cosa ¡PERSEFONE! (se dirigió al mundo shinigami)

Miroriko: ¿qué es lo que está ocurriendo? ¿Quién es Perséfone? ¡Que alguien me expliqué que está sucediendo!

Sesshomaru: (al oír gritos fue hasta ella) ¡Midoriko! ¿Te encuentras bien? (al observarla, la notó confundida) ¿qué ha ocurrido acá? ¿Qué eso rojo en el suelo?

Midoriko: es sangre… la sangre de Lilith

Sesshomaru: ¿qué? ¿Cómo es eso posible?

Midoriko: no entiendo que está pasando, lo único que sé, es que Naraku mencionó a Persefone y fue tras de Lilith ¿tú entiendes algo?

Sesshomaru: en lo absoluto. Pero si Naraku fue tras de Lilith, es porqué algo debe estar tramando. Lo mejor será que lo vigile

En el infierno…

Los ángeles sanadores se estaban encargando de curar las heridas de los demonios. Estos habían sido enviados por orden de Midoriko, y a pesar que en su interior sentían que algunos demonios no merecían ser sanados, ellos sólo podían seguir órdenes.

Rin: ¿te encentras mejor?

Inuyasha: mis heridas son leves. Los que me preocupan son los demás. Hay muchos que están realmente heridos (ambos escucharon a Kagome gritar muy fuerte) ¡Kagome! ¿Dónde está? (la buscó con la mirada y la encontró a varios metros lejos de él, y sin pensárselo 2 veces fue a su encuentro) ¿qué ocurre, por qué gritaste?

Kagome: (estaba de rodillas, cubriéndose con sus alas, a manera de abrigo, y en cuanto posó su mano sobre su abdomen, esta se tiñó de sangre) sabía que esto podía llegar a ocurrir… debí escuchar a Naturaleza y abandonar mi lado humano

Inuyasha: (la oía, pero no entendía nada) ¿de qué hablas? ¿Qué es lo que está ocurriendo? (en cuanto vio la sangre, le pidió a Rin que la sanara)

Rin: (por más esfuerzos que hacía, la herida no dejaba de sangrar) lo siento, pero esto escapa a todos mis conocimientos y poderes curativos. Yo… no sé qué más puedo hacer

Kagome: descuida. Gracias por tu ayuda, pero… esto sólo significa que Lilith está próxima a ser derrotada y yo… con ella (miraba con tristeza, el suelo que se iba tiñendo de rojo)

Inuyasha: ¡¿qué estás diciendo?! ¿Qué es lo que está sucediendo? Sea lo que tenga que hacer, lo haré. No permitiré que seas eliminada… tú no

Kagome: (le regaló una débil sonrisa) lo siento, no quería preocuparte. Por ello no te dije nada. Pero… Lilith y yo estamos destinadas al mismo final. Ya que ella es parte de mí y yo parte de ella.

Ella…, no es del todo inmortal. Es por ello que cualquier cosa que le pase, me ocurrirá a mí también.

Lo lamento, pero no cumplí cabalmente con el entrenamiento de Naturaleza y no me deshice del todo de mi lado humano, ya que… eliminé mis emociones humanas, pero mantuve mi mortalidad, es por ello que pude llegar antes a este mundo, y… mi tiempo acá… se debe estar agotando (estaba empezando a perder el conocimiento)

Inuyasha: (la cargó entre sus brazos) si tu destino y el de Lilith están ligados, entonces me encargaré de cambiarlo. Aniquilaré a Lilith con mis propias manos y te liberaré de tu mortalidad

En el mundo shinigami…

Las almas sentenciadas, habían desaparecido, por lo que los agotados shinigamis, por fin podían tomarse un descanso.

Después de tan ardua batalla. Sentían que habían estado luchando por siglos, cuando en realidad solo habían sido un par de décadas.

Ninguno entendía muy bien lo que estaba sucediendo, tan sólo sabían que la batalla no había podido terminar de esa manera, por ende lo mejor era que estuvieran listos para lo que pudiera ocurrir en adelante.

Sango se encontraba examinando las heridas de sus compañeros, cuando de pronto sintió una maligna presencia; tras de ella se encontraba alguien con un poder inmenso que emanaba una escalofriante aura de maldad.

Renkotsu: ¡cuidado Sango! (al ver que Lilith estaba a punto de atacarla, se adelantó e intentó partirla en dos con su guadaña, pero fue inútil, ya que ella fue mucho más fuerte y lo exterminó usando la misma en su contra)

Sango: ¡Renkotsu! (se giró a verla con odio contenido) ¡eres un monstruo!

Lilith: (la tomó del cuello con fuerza) ¡si no quieres ser tú la que sigue, llévame ante Kikyo!

Sango: (intentando zafársela) ¡nunca! ¡Extíngueme si lo deseas, pero nunca te llevaré ante ella!

Lilitih: ¡que patética eres! Intentas proteger a tu ama, aún sabiendo que para mí no será nada difícil hallarla

Notó que Lilith tenía una profunda herida en el abdomen y aprovechó para patearla con todas sus fuerzas, logrando que esta la soltara.

En cuanto se vio libre, emprendió el vuelo y fue en busca de los suyos.

Mientras que se revolcaba en el piso del dolor y nuevamente empezaba a sangrar, lo mismo le ocurría a Kagome.

Kagome: (volvió a gritar de dolor entre los brazos de Inuyasha, el cual se estaba dirigiendo al mundo shinigami) déjame a mi suerte por favor y sálvate tú.

Si la enfrentas te terminará extinguiendo

Inuyasha: no dejaré que te siga lastimando y sólo me extinguiré una vez que acabe con ella, y esté seguro que estás a salvo

Kagome: sin importar que hagas, si ella es eliminada, yo… también lo seré

Inuyasha: hallaré la forma de que ello no pase… te lo juro

Sango sentía que sus alas la traicionaban, ya que por más que trataba de volar lo más rápido posible, no era suficiente.

Presa de la desesperación, empezó a llamar a Miroku con todas sus fuerzas y en cuanto éste la oyó, de inmediato fue en su auxilio.

Miroku: (sosteniéndola, ya que estaba tan cansada que no podía mantenerse ni en pie) Lilith… ella está aquí, está buscando… a Kikyo

Miroku: iré a confrontarla, tú espera acá

Sango: (lo retuvo) ¡no vayas! Lo mejor será hallar un lugar donde nos podamos refugiar todos. Ella ya… exterminó a Renkotsu y si te encuentra… estoy segura que también te exterminará

Miroku: descuida. No soy tan débil, por lo que no logrará hacerme daño (la besó y se dispuso a ir en la búsqueda de Lilith, cuando de pronto)

Lilith: (aplaudiendo de manera burlona) ¡vaya, vaya! Pero si que pueden llegar a ser estúpidos al creer que se pueden esconder de mí

Miroku: (en posición de ataque, protegiendo a Sango) hasta que nos vemos las caras, monstruo

Lilith: ¡uy, pero que galante! Déjate de estupideces y dime de una retorcida vez, dónde se halla tu ama y señora o… (Levantantó su mano e hizo que Sango se elevará) me encargaré de acabar con tu insignificante esclava

Sango: (parecía un títere, flotando) ¡no le digas! Pase, lo que pase conmigo, no le digas nada

Miroku: (la apuñaló con su guadaña, agrandándole la herida, pero ella no se inmutó) Lilith: uhm… atácame todo lo que quieras… si me aniquilas, tu adorada ghoul, sufrirá las consecuencias (cerró su mano y Sango, sintió como si la estuvieran estrujando, por lo que dio gritó de mucho dolor)

Miroku: ¡Sango!

Sango: no… le digas nada… por favor… me pase lo que me pase, no le digas nada, si ella llega hasta Kikyo, no sabemos qué es lo que le pueda pasar a nuestro mundo

Lilith: ¡oh, ya cállate! ¡Me tienes harta! (giró su puño y Sango explotó)

Miroku: ¡SANGO! (La rabia, dolor, ira, odio, impotencia, lo invadieron y confrontó a Lilith, con todas sus fuerza, lastimándola en diversas partes del cuerpo con su guadaña)

Kagome empezaba a sangrar por la boca y a llenarse de corte por todos lados.

Inuyasha: ¡maldición! ¿Dónde está? ¡Debo hallarla! (ya se encontraba en el mundo shinigami)

Kagome: puedo sentirla cerca de acá… Inuyasha… no la enfrentes, ella es muy… fuerte. Por favor huye de acá. A mí me queda poco tiempo, Hari, me dijo que cuando mi tiempo de mortal acabará… me extinguirá, por lo que por favor… sálvate

Inuyasha: ¡nunca! ¡Jamás te dejaré sola! Hallaré la forma de volverte inmortal, así tenga que extinguirme

Kagome: (sonrió con torpeza) al menos pude estar a tu lado… otra vez (se desmayó)

Inuyasha: ¿Kagome? ¿Kagome? ¡Kagome, respóndeme!... ¡maldición; te juro que acabaré con la maldad de Lilith y te liberaré de ella! (la recostó dentro de una cueva) Te prometo que volveré por ti (besó sus fríos labios)

La lucha entre Miroku y Lilith, era apoteósica. Ambos poseían igualdad de fuerzas y era casi imposible pronosticar, cual saldría victorioso.

En la habitación de Kikyo…

Por más que intentaba convencer a Bankotsu que la dejara ir a luchar, éste le repetía que no estaba dispuesto a permitir que se enfrentara a semejante monstruo.

Kikyo: deja de retenerme por favor. Entiende que soy la única que puede acabar con ella

Bankotsu: si la enfrentas en el estado que te encuentras, ella te derrotará antes de empezar a luchar

Kikyo: ¿de qué hablas? Ya recuperé mis energías del todo

Bankotsu: si crees que tengo los ojos por gusto, te equivocas. Puedo ver perfectamente que está llena de heridas letales y múltiples cortes (los ojos de un seminius podían ver lo imperceptible)

Kikyo: aún así, debo confrontarla

Bankotsu: si la derrotas, te auto aniquilarás ¿no es así?

Kikyo: ¿cómo lo sabes?

Bankotsu: puedo sentir una fuerte conexión espiritual entre ella; tú y una tercera alma. Tú estás recibiendo el dolor de todos sus ataques y la otra parte está teniendo las mismas heridas que ella ¿por qué? ¿Qué es Lilith en realidad?

Kikyo: ella es el cumulo de mis emociones negativas, ella es una parte de mi alma. Antes de conocerte yo fui la señora de los infiernos, pero como me cansé de serlo, me deshice de mi esencia de demonio y fueron tantas las cosas negativas que saqué de mí, que sin proponérmelo la creé. Es por ello que estamos conectadas y destinadas a correr la misma suerte

Bankotsu: y la otra alma es Kagome ¿no es así?

Kikyo: no sé desde cuándo o cómo te volviste tan entendido en esto, pero sí. Kagome es mi parte humana y es por ello que ella es más propensa a Lilith. Todo los daños físicos que esté sufriendo o sufra le afectaran a ella y a más cerca estén una de la otra, más afectada saldrá Kagome. Es por ello que debo acabar con Lilith

Bankostu: pero si haces ello, te terminarás aniquilando a ti misma

Kikyo: debo acabar con lo que empecé, por lo que por favor… déjame enfrentar mi destino

Bankotsu: no puedo seguir reteniéndote aunque lo desee, por lo que, seré tu escudo. Yo te defenderé de aquel ser monstruoso

Kikyo: te lo agradezco, pero lo que deseo es que tú salgas bien librado de todo esto, por lo que… (Él posó un dedo sobre sus labios)

Bankotsu: eres mi reina, y yo tu esclavo, por lo que es mi deber defenderte hasta el final de mi existencia

Mientras ellos conversaban, la lucha entre Lilith y Miroku estaba llegando a su fin, siendo él, el perdedor. Ya que después de haber luchado arduamente contra un sinfín de almas, ya casi no le quedaban fuerzas para seguir luchando.

Miroku: (de rodillas) si vas a aniquilarme, hazlo de una buena vez o de lo contrario te arrepentirás

Lilith: no sabes cuánto estoy disfrutando de verte en estado tan deplorable; será un verdadero placer aniquilarte lenta y dolorosamente (en cuanto estaba por aniquilarlo, el hábilmente tomó su guadaña y se la atravesó por la abierta herida de su abdomen hasta su espalda)

Lilith: ingenuo… puedes atacarme todo lo que desees, pero las que sufrirán las consecuencias de mis heridas serán otras (sonrió de manera despiadada) tu venerada ama y señora, debe estarse retorciendo cual gusano, en este momento

Miroku: (sorprendido) ¡¿de qué estás hablando?!

Lilith: (se acercó a su oído a la par que se auto inflingía más daño) Kikyo y yo somos una parte de la otra y a más cerca estemos, más daño sufrirá ella (besó su mejilla y arrebatándole la guadaña lo aniquiló) pobre idiota. Creyó inútilmente que podría deshacerse de mí

En vista que ya no sentía dolor, a pesar de la gran cantidad de sangre que seguía perdiendo, comprendió que tanto Kikyo, como Kagome debían estar cerca, por lo que aprovechó para continuar buscando.

Anduvo por los alrededores, y cuando sintió que ya estaba cerca de su objetivo, alguien se interpuso en su camino.

Inuyasha: (amenazándola con su enorme espada) no des un paso más o te extingo

Lilith: ¡jeh! Y crees que porque tú me lo pides, me voy a detener ¿no seas ingenuo? Ni tú ni nadie detendrá mis planes de conquista.

Ya estoy muy cerca de deshacerme de aquellas dos estúpidas a las cuales estoy vinculada y en cuanto lo haga seré completamente inmortal e inmune a todo, y de ese modo este mundo y el de los humanos sucumbirán a mis pies

Inuyasha: eso no ocurrirá nunca. Porque yo no te lo voy a permitir

Lilith: ¿ah, sí? Y ¿cómo piensas detenerme?, si tú mejor que nadie sabes lo que le ocurrirá a Kagome si me lastimas

Inuyasha: hallaré la manera de desligarte de ella, la hallaré me cueste lo que me cueste

Lilith: (se le acercó y le susurró al oído) mejor ve olvidándote de ella, ya que a estas alturas… dudo que siga existiendo

Inuyasha: aunque ella se extinga, hallaré la manera de encontrar su alma y permanecer a su lado, por la eternidad

Lilith: ¡ay, pero que idiota eres! Una vez que se extinga, ya no quedará absolutamente nada de ella

Al mismo Tiempo…

La diosa de los shinigamis se estaba preparando para afrontar su destino, estaba más que consiente que eran sus últimos minutos de existencia y que si no se deshacía de Lilith, todo estará perdido. Lo lamentaba mucho por Kagome, pero sin proponérselo, la había arrastrado al mismo final.

En cuanto salió de sus aposentos, se topó con el señor de los infiernos que le impidió el paso.

Naraku: ¿qué pretendes hacer entregando tu existencia y el de Kagome? Sabes perfectamente que aunque la enfrentes y te auto sacrifiques, ella no se extinguirá

Kikyo: debo hacerlo, mientras sea mortal, ya que de lo contrario, nunca podremos derrotarla

Naraku: es una locura lo que pretendes hacer. Deja que sea yo el que se encargue de ella

Kikyo: ¿qué harás? ¿Auto exiliarte, junto con ella y ser su eterno esclavo? Eso no resultará y tú bien lo sabes, ya que lo que ella siente por ti es una enfermiza obsesión y en cuanto te tenga a su merced, se cansará y vendrá por los seres de este mundo.

Yo fui quien la creo y seré yo quien la aniquile

Naraku: todo esto fue mi culpa. Por haberte retenido a la fuerza a mi lado en un pasado. De no haberte arrebatado del mundo humano nada de esto estaría ocurriendo

Kikyo: (le acarició el rostro) te sentías solo y hallaste compañía en mí, pero en cuanto te dejé de interesar, yo también me sentí de la misma manera y por ello huí. Pero descuida, no te culpo de nada, ahora… hazte a un lado que tengo una última batalla que librar

Naraku: no permitiré que te le enfrentes sola, yo estaré a tu lado

Kikyo: gracias por la oferta, pero no es necesario. Esta es mi batalla y debo librarla sola

Naraku: pase lo que pase, prometo que no permitiré que tu alma se extinga… Perséfone

Kikyo: gracias… (Miró a Bankotsu que estaba presto a seguir sus ordenes) ya es hora

Bankotsu: como ordene mi señora

El señor de los infiernos, sintió mucha culpa por dejarla partir y no luchar a su lado, pero ella tenía razón, esa era su lucha y él nada podía hacer.

Lilith: ¡vamos!, ¿no se suponía que me ibas a aniquilar? ¡Anda que esperas! o qué, ya te arrepentiste y te entró el miedo por saberte el responsable de extinguir a tu absurda amada

Inuyasha: hasta ahora no comprendo, como puedo haber creado a un monstruo sin corazón como tú. De no ser que aniquilarte significaría, hacerle lo mismo a Kagome, te acabaría con mis propias manos

Lilith: ¡ay, que aburrido y patético eres! ¡Sino vas a atacarme… entonces ¡lo haré yo! (la atacó con todas sus fuerza, con un odio descontrolado, deseaba tanto deshacerse de él, todo su ser aclamaba por venganza, quería aniquilarlo, quería extinguirlo, deseaba tanto que ya no existiera, que lo atacó de forma descontrolada) ¡¿POR QUÉ NO TE RINDES DE UNA BUENA VEZ?! ¡Te odio, no sabes cuánto te odio!

Inuyasha: (conteniéndola, con su espada) Te lo dije, no me pienso rendir, por lo que no importa cuánto luches, no podrás aniquilarme

Lilith: ¡ya cállate! ¡Lo único que deseo es que desaparezcas! ¡tú y esa estúpida mujer merecen extinguirse juntos! (estaba a punto de darle la estocada final, cuando de pronto se detuvo en seco, al ver quien lo estaba protegiendo) ¡¿tú?! ¡¿Por… qué… por qué lo proteges?! ¡¿POR QUÉ NO ME DEJASTE ANIQUILARLO?!

Naraku: Inuyasha, ve en busca de Kagome y llévatela, lo más lejos posible de acá… yo me haré cargo de Lilith

Lilith: ¡jah! ¡Ingenuo! ¿Crees acaso que te tendré compasión, por el simple hecho que siento algo por ti? ¡jah! Estás muy equivocado, si crees que las cosas siguen siendo iguales (lo atacó con furia, pero nuevamente, no se atrevió a lastimarlo) ¡maldición! ¿Qué es lo que está ocurriendo conmigo? ¡¿Por qué no puedo acabar contigo?!

Naraku: porque estás compuesta de sentimientos tanto positivos como negativos; conformados por las almas de Kikyo y Kagome, es por ello que por más que desees aniquilarme, no podrás. Ya que tú sabes que en tu interior sientes amor por mí

Lilith: ¡¿amor dices?! ¡¿Cómo se supone que puedo tener ese absurdo sentimiento por ti; luego de lo que me hiciste?!

Naraku: (abrazándola) lamento haberte lastimado, pero lo que me pedías no podía ser. Es por ello que para enmendar mi traición, me auto exiliaré contigo y permaneceré a tu lado por la eternidad, para que nunca más te vuelvas a sentir sola

Lilith: (correspondiéndole el abrazo) ¿lo dices… en serio?... no me dejarás sola, nunca más

Naraku: te lo prometo

A la par que él la mantenía entretenida; Kikyo se hallaba lista para atacarla por detrás.

Se había situado a varios metros tras de ella y aprovechando que estaba completamente concentrada en Naraku, pondría en marcha el plan, que ambos tácitamente habían concretado para derrotarla.

Sacó de su carcaj, una flecha, la cual se volvió dorada y en cuanto estaba lista para dispararla…

Bankotsu: ¡detente! ¡No la dispares por favor!

Kikyo: (continuó apuntando) hazte a un lado, que no quiero lastimarte

Bankostu: ¡no me apartaré! Sé lo que pretendes hacer, y si lo haces, te perderé para siempre, ya que… no podré volver a ir por ti

Kikyo: (sin dejar de apuntar) ¿a qué te refieres con volver por mí?

Bankotsu: yo… te he ocultado la verdad todo este tiempo.

Yo en realidad soy Hermes, el hermano menor de Destino y el mensajero de los dioses supremos.

Cuando huiste del infierno, Hades, me pidió que fuera por ti, pero al verte convertida en humana… me enamoré perdidamente de ti y le pedí a mi hermano que me quitará la inmortalidad, para estar cerca de ti, y así fue come me convertí en tu esclavo. Pero en cuanto morimos… mi hermano decidió separarnos, sin embargo luché contra su decisión, y volví a la vida, por ello cuando conocí a Kagome, supe que eras tú, pero en cuanto descubrí que ella era sólo una parte de ti, me alejé de ella para buscarte, pero en algún punto perdí la menoría y te olvidé

Kikyo: ya es muy tarde para arrepentimientos (sonrió) adonde iré, ni tú ni nadie, podrá salvarme… adiós (disparó la flecha y recitó un conjuro poderoso) Dievo šviesos, išleisti savo sielą su asociego, kad esate

Aquella flecha dorada, se cargó de una luz intensa y a pesar que atravesó a Bankotsu, no le hizo el menor daño, ya que está sólo lastimaría a Lilith y a… Naraku que estaba abrazado a ella adrede.

Lilith: (al sentir un poder impresionante) ¡Maldito! ¡Me tendiste una trampa! ¡Nunca debí confiar en ti!

Naraku: (mirando la flecha acercarse) te equivocas, te prometí que me iría contigo, y es lo que voy a hacer

Lilith: en ese caso serás mío… por siempre (se empinó para besarlo, pero en ese preciso instante, alguien lo tumbò al suelo, consiguiendo que la poderosísima flecha cargada de un increíble poder divino… sólo la atacara a ella)

Todo ocurrió tan rápido y al mismo tiempo, que los involucrados y afectados, no tuvieron tiempo, ni para decirse adiós

Bankotsu: ¡te lo ruego, no me dejes! (se aferraba en un fuerte abrazo a Kikyo, pero está se volvió cenizas y se evaporó)

Inuyasha: (aferrándose al inerte y maltrecho cuerpo de Kagome) no importa a donde hayas ido, te alcanzaré (se evaporó entre sus brazos)

Naraku: (tendido sobre el suelo, siendo cubierto por unas grandes y cálidas alas angelicales) ¿cómo supiste que estaría acá?

Midoriko: en cuanto mencionaste el nombre de Perséfone, le pregunté a Myoga, que es lo que sabía y descubrí la verdad.

Estabas dispuesto a sacrificarte, por el bien de nuestro mundo ¿verdad?

Naraku: la única forma de acabar con la maldad de Lilith, era dándole lo que tanto quería… y lo que ella deseaba era no volver a sentirse sola

Midoriko: uh… ¡y por eso fue que estuviste a punto de besarla!, ¡uish!, Eres incorregible ¡demonio tenías que ser!, ¡que cólera me das!

Naraku: (la miró extrañado, pero feliz) uhm, parece que alguien se puso celosa… (Le regaló una jocosa sonrisa

Midoriko: ¡¿y cómo esperabas que me pusiera, luego de enterarme que entre Kikyo y tú, existió, y hasta quizá seguía existiendo algo entre ustedes?! ¡Y no sólo ello, sino que estuviste a punto de autoexiliarte, junto con Lilith! (estaba sumamente enojada) de no ser que llegué a tiempo, no sólo me hubieses sido infiel, sino que… (Sus palabras fueron calladas por un beso por parte de él)

Naraku: (abrazándola enérgicamente) gracias por venir por mí. Saber que te importo me hace muy feliz, más de lo que se me está permitido sentir

Midoriko: ¡tonto! Sabes que te amo y haría lo que fuera por ti

Mientras que ellos celebraban su amor y otros se lamentaban el haber perdido a sus seres amados en aquella cruenta y desgarradora batalla. Una imponente voz se dejó escuchar, hasta en el más recóndito espacio de aquel mundo.

Aquella voz, les ordenó a absolutamente todos los sobrevivientes, reunirse en el purgatorio, para ser sometidos a un juicio, en el cual serían sentenciados por sus actos.