CAPITULO 25

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Estaba atardeciendo cuando Hermione se apareció delante de la Mansión de los Ryddle, o por lo menos eso era lo que creía ella, puesto que al estar la cada protegida bajo el encantamiento fidelio no podía verla, aunque intuía que estaba allí, en alguna parte.

Tras recuperar la respiración perdida por la aparición, miró al cielo de color gris plomizo en ese momento, en busca de algún tipo de inspiración.

El día amenazaba tormenta.

Después de respirar hondo un par de veces dijo "Vas a tener que ser muy fuerte hoy, mi pequeño. Muy fuerte por mi y por tu papá… Y yo muy valiente por vosotros dos" el bebe pareció comprender lo que su madre le pedía y los pinchazos que sentía cesaron instantáneamente.

"¿Preparado?" le preguntó y sintió mariposas por su estomago.

Colocó la punta de su varita en un lateral de su cuello y después de respirar hondo por última vez comenzó a gritar "¡¡¡Tom Ryddle. Da la cara si te atreves!!!" La varita en esa posición hacía las veces de amplificador y sus gritos resonaban por todo el pequeño pueblo, pero donde más trascendencia tuvieron fueron dentro de la Mansión donde todos y cada uno de sus ocupantes la oían, aunque sin duda, al que más le impactaron fue a Remus.

Lupin les había oído comentar en voz alta, al otro lado de la habitación donde estaba encerrado, lo que habían planeado y lo que Voldemort haría con ella.

"No, mi amor ¿porqué has venido?" se lamentó Lupin en voz baja. Una mezcla de sentimientos le poseyeron. Alegría por saber que había ido a buscarle, esperanza por que pensaba que Lonna estaba acompañada por gente de la Orden y miedo por si la pasaba algo a ella o a su bebe.

"Aquí la tiene, mi señor, tal y como se lo habíamos prometido" oyó Remus decir a Bellatrix.

"¿Cómo se atreve a llamarse así? ¿Quién se cree que es?" gritó lleno de furia Voldemort.

"¡¡¡Tom Ryddle . Da la cara si te atreves!!!" siguió gritando Hermione mientras que caminaba lentamente por lo que creía eran los alrededores de la mansión.

"¡¡¡Tom Ryddle. Da la…!!!"

"¡¡¡Como te atreves a llamarme así, niña!!!" la gritó Voldemort fuera de sí. Había salido de la nada unos cien metros delante de ella.

"Por qué ese es tu nombre ¿Acaso tienes miedo de que todo el mundo se entere que eres hijo de un muggle?" le espetó Hermione.

"¡¡¡Como te atreves!!!" la gritó "¡¡¡Avada Kedavra!!!"

Antes de que la mujer pudiera reaccionar, un fénix se interpuso entre ella y la maldición, haciéndole explotar en mil pedazos.

Cuando se sobrepuso de la explosión, Hermione miró hacia atas y vio a Dumbledore en primer plano y detrás de él James, Lily, Sirius, Marlene Mckinon Y Fabian Prewett.

"Lonna, ponte detrás de nosotros" la pidió Dumbledore. La chica le hizo caso y en cuanto se situó al lado de Sirius, este la pasó un brazo por la cintura y la atrajo hacía sí.

¿Qué haces aquí, Dumbledore?" le dijo con rabia.

"Lo sabes de sobra, Tom. Danos a Lupin" le pidió Dumbledore.

"No te metas. Esto es algo entre la Señorita Reilly y yo" le respondió mirando a Hermione.

"Entonces devuélveme a Remus" le dijo la mujer soltándose del abrazo de Sirius.

"Damos a Lupin o atente a las consecuencias" le amenazó el director extendiendo un brazo y parando a Hermione.

Voldemort llamó a sus mortifagos y al instante comenzaron a aparecerse todos delante de ellos, incluso Snape y lo que más enfureció a los chicos, Pettigrew, que se escondía detrás de Rosier.

"Dame a la chica y te devuelvo al licántropo" le ofreció Voldemort.

"No he venido a negociar, Tom" le dijo muy serio Dumbledore.

En ese momento Hermione oyó varios "plof" cerca de ellos, miró y vio a Melvina, Aubrie, Dobby y cerca de veinte elfos más, seguramente procedentes de las cocinas de Hogwarts.

"Melvina ¿Qué haces aquí?" preguntó Hermione sorprendida.

"Yo también quiero luchar, señorita. Melvina no va a permitir que les hagan daño."

La actitud de la elfina la conmovió muchísimo "Si solo pudiéramos ver donde está la mansión…" dijo Hermione desesperada.

"Nosotros podemos señorita Lonna" la respondió la elfina.

"¿El fidelio no funciona con vosotros?" preguntó asombrado James.

"Melvina no sabe que es eso de fidelio, pero Melvina y los demás elfos pueden ver la casa"

"¿Podrías aparecerte dentro y sacar a Remus?" la preguntó Hermione mientras Dumbledore mantenía una tensa conversación con Voldemort.

"Por supuesto que si, señorita. Aubrie y Dobby pueden venir conmigo" la respondió Melvina muy contenta por poder ser de ayuda.

"Está bien, pero tened mucho cuidado" le dijo Hermione y los tres elfos desaparecieron.

"Oh, pobrecitos, los elfos tienen miedo" dijo Bellatrix con tono burlón y todos los mortífagos rieron.

A lo lejos resonó un trueno, dentro de poco la tormenta llegaría hasta ellos.

"Es hora de terminar con esto" dijo Voldemort.

Los hechizos comenzaron a volar y en poco tiempo los miembros de la Orden del Fénix consiguieron abatir a tres mortífagos mientras que Voldemort y Dumbledore mantenían un duelo aparte.

Los tres elfos volvieron trayendo con ellos a Remus, que rápidamente se sumó a la lucha.

"Lonna y Lily, iros de aquí ya" les ordenó Lupin, pero las mujeres estaban tan ocupadas en ese momento intentando derrotar al mortífago con él que estaban peleando cada una que apenas oyeron a Lupin.

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"Estás loca" le gritaba Sirius a Bellatrix contra la que estaba batiéndose en duelo.

"Eres la vergüenza de la familia" le gritaba ella lanzándole feroces maldiciones que el merodeador conseguía repeler con la misma fiereza.

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Mientras tanto James, después de aturdir a Avery comenzó a pelearse con Pettigrew.

"¿Cómo pudiste traicionarnos, Peter?"

"Oh, James, yo no quería…ellos me obligaron…yo no quería…perdóname" lloriqueaba Pettigrew.

"Por tu culpa Gideon murió y Lily estuvo a punto, si no hubiera sido por... Eso no te lo voy a perdonar en la vida"

"Yo no quería que le pasara nada malo a Lily, te lo prometo. No entraba dentro de nuestros planes que Gideon y Lily llegaran tan pronto…Solo íbamos a por esa maldita de Lonna Reilly"

"No hables así de Lonna" le advirtió James muy enfadado y apuntándole con la varita. Pettigrew intentó aturdir a James, pero el merodeador fue más rápido que él y le desarmó.

"No me hagas daño, James. Por favor" Le suplicaba Colagusano tirado en el suelo a su merced "No lo hagas. Soy yo, el pequeño Peter. ¿Recuerdas todo lo que hemos pasado juntos?"

"Eras tu el que lo tenía que haber recordado antes de traicionarnos, Peter. Adiós" le dijo muy serio y le dejó inconsciente.

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A Rosier le dio tiempo de convocar la marca tenebrosa la marca tenedora antes de que Lily le aturdiera. Pocos minutos después comenzaron a llegar más mortífagos y criaturas tenebrosas.

La gente del pueblo, asustados, se escondían en sus casas al ver como los inferis se acercaban, seguidos por los pocos hombres lobos que estaban del lado de Greyback y los vampiros que bajo amenazas o bajo la maldición imperio actuaban a sus órdenes.

Greyback tenía en su punto de mira a Hermione, y cuando esta aturdió a un mortífago, el licántropo en seguida fue a por ella.

"Te vas a arrepentir por todo lo que me has hecho" la dijo y se abalanzó contra ella con la intención de morderla, pero antes de que pudiera llegar apareció Remus "Carpe Retractum" y mandó a Greyback lo más lejos que pudo de ellos.

"Vete de aquí" la gritó a Hermione.

"No" le respondió y se dio la vuelta para segur luchando.

Hermione notó como pequeñas gotas de agua comenzaban a caer sobre ellos. En ese instante vio como Dolohov le mandaba una avada kedavra a Fabian Prewett y este caía fulminado al suelo. Pero no había tiempo para llorar ni para lamentarse, les estaban comenzando a superar en número. Necesitaban ayuda urgente.

"Desmaius" gritó Hermione y le dio en el pecho a Dolohov.

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"Cofringo" oyó Hermione que Lily gritaba a un grupo de inferis se estaba acercando demasiado a ellos. La explosión consiguió que la mitad perdieran tanta cantidad de miembros de su cuerpo que no pudieran moverse, pero los otros seguían aproximándose lentamente.

"Fuego, Lily, crea una barrera de fuego, eso los alejara" le gritaba James desde el otro lado.

"Lacarnum Inflamarae" gritó Lily y prendió fuego a unos árboles que estaban cerca de ellos. "Mobiliarbus" volvió a decir agitando enérgicamente su varita y arrancó los árboles del suelo, interponerlos entre ellos y el grupo de inferis.

Mientras, Hermione vio a Rabastan Lestrange acercarse a ellas blandiendo su varita.

"Impedimenta" gritó Hermione y consiguió bloquear el hechizo que él mortífago las había enviado, pero el hombre siguió aproximándose a ellas lanzándolas otro hechizo "Desmaius" gritó Hermione casi al mismo tiempo que el mortífago.

Todo fue tan rápido que no tuvo tiempo de enterarse de lo que había pasado, solo sabía que Lestrange la había lanzado un hechizo y que un segundo después había sentido una fuerza que la había lanzado contra el suelo mientras una capa negra ondeaba delante de sus ojos.

Un espeluznante grito la sacó del estado de desconcierto en el que se encontraba y como pudo se levantó del suelo. La persona de la capa negra que la había salvado se giró hacia ella tan rápidamente como la había arrojado al suelo. Lo primero que Hermione vio fueron sus plateados y feroces ojos y a continuación su boca llena de sangre que le goteaba por la barbilla. El hombre la hizo una reverencia y con la misma agilidad y rapidez con la que se había vuelto para mirarla se alejó y se enzarzó en otra pelea. Hermione le reconoció, era Vladimir.

Instintivamente miró al lugar donde había estado el vampiro unos segundos antes y lo que vio casi la hizo vomitar, Rabastan Lestrange, tirado en un enorme charco de sangre y con el cuello partido formando un extraño ángulo.

Hermione volvió a mirar a Vladimir. En ese momento comprendió a la perfección porque era el hombre de confianza de Broz. Nunca había visto a nadie luchar como él, era fuerte, rápido, ágil y letal. El segundo hombre con el que se había enfrentado había caído muerto a sus pies en menos de tres minutos y a juzgar por su aspecto, el tercero iba a correr la misma suerte que los otros dos.

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Entretanto Sirius y Bellatrix seguían luchando encarnizadamente. El hombre parecía estar a punto de ganar cuando el marido de la mortífaga acudió a su ayuda.

"Tu no te entrometas" le gritó la mujer "Esto es cosa de familia" añadió. De pronto una luz verde procedente de la varita de Sirius la dio en el estomago y calló fulminada al suelo.

Rodolphus Lestrange chilló de ira y dispuesto a lanzar un avada kedavra al merodeador apuntó su varita hacía él "Avada…" fue lo último que dijo antes de caer al suelo muerto al lado de su esposa.

Sirius miró al lugar del que había procedido el hechizo que había acabado con la vida de su primo político. Allí de pie estaba un chico moreno y algo más bajo que él que le hizo una reverencia con la cabeza. Aunque que hacía mucho tiempo que no se veían, Sirius le reconoció al instante, era Regulus, su hermano pequeño.

"¿Por qué lo has hecho?" le preguntó el merodeador.

"Nunca me cayó bien" bromeó Regulus, pero Sirius ni siquiera le sonrió, le miraba con seriedad. "No quiero seguir de su lado" añadió el chico y ante la nula respuesta de su hermano le dijo "Por favor, Sirius, dame una oportunidad"

"De acuerdo, pero no te separes de mi ¿entendido?" dijo Sirius y su hermano asintió.

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Remus por su parte acaba de abatir a un grupo de inferis con la ayuda de James, cuando Greyback se abalanzó contra él, tirándole al suelo y comenzaron a forcejear.

"Voy a acabar contigo, Lupin" le advirtió el licántropo.

"Eso está por verse" le contestó.

Por todas partes seguían apareciendo criaturas de todo tipo para unirse a los mortífagos y a pesar de que la llegada de Vladimir y sus hombres les había supuesto una gran ventaja, si las cosas seguían así dentro de poco iban a tener problemas de nuevo.

La lluvia comenzó a caer con más fuerza, haciendo que la poca luz que les proporcionaban los árboles en llamas fuera cada vez menor. Había oscurecido con tanta rapidez que hasta ese momento no se habían dado cuenta.

Lily ahora estaba con Snape intentando mantener a ralla a un par de arpías.

Hermione iba a enfrentarse con uno de los hombres de Greyback cuando aparecieron Balder y sus hombres. En ese momento todos los hombres lobo excepto Greyback y Lupin comenzaron su propia batalla.

La tenue luz de los árboles en llamas, casi extinguidos le daba un aire aún más siniestro al paisaje si era posible. La sangre de las victimas se mezclaba con el barro del suelo tiñéndolo de rojo.

Sin que Hermione supiera cuando habían llegado, pudo ver al resto de los integrantes de la Orden del Fénix y los que supuso serían aurores, puesto que consiguió distinguir a Kingsley Shacklebolt y a los Longbotton entre ellos.

Después de abatir a una banshee, Hermione miró por unos instantes la pelea que estaban manteniendo Dumbledore y Voldemort. Parecía increíble que un hombre tan mayor como él pudiera luchar con tanta fuerza. Bloqueaba los hechizos que Voldemort le mandaba, aparentemente sin ningún problema, enviándole a continuación otros que a su contrincante le resultaba difícil interceptar, hasta que pasó algo que nadie se esperaba. Cuando parecía que por fin Voldemort iba a ser derrotado, en su intento por salir airoso de la situación, le ató las piernas a Dumbledore con unas cuerdas que salieron de su varita y le hizo caer al suelo, golpeándose el director en la cabeza y perdiendo el conocimiento.

"No" gritó Hermione al ver la escena y salió corriendo torpemente para socorrer al director, intentando no tropezar con los cuerpos sin vida que había por el suelo, interponiéndose a su paso.

En es mismo momento, Remus conseguía deshacerse de Greyback, haciendo que cayera fulminado ante sus pies por un hechizo que le dio de lleno al licántropo en el corazón.

"Desmaius" gritó Hermione apuntando a Voldemort, pero este desvió el hechizo como si de una molesta mosca se tratase.

"¿Pretendías hacerme algo con eso?" la dijo y se rió.

Remus que acababa de ver lo que había pasado fue corriendo hasta donde estaba su futura esposa, gritando "No, Lonna"

"Vaya, parece que alguien está preocupado por ti" la dijo mirándola "Crucio"

Remus cayó al suelo retorciéndose y chillando de dolor.

"Ya basta" le gritó Hermione a Voldemort "Esto es algo entre tu y yo, deja en paz a los demás"

"¿Me estas retando a un duelo?" la contestó divertido.

"Si" le respondió muy seriamente Hermione que se había acercado a Remus y se había arrodillado ante él con dificultad.

"No, mi amor, no lo hagas, por favor. Piensa en el bebe, en mi" la suplicó Remus intentado recuperar las fuerzas.

"Es por vosotros por lo que lo hago" le dijo acariciándole la cara. "Nunca olvides que te amo" añadió y le dio un suave beso en los labios. "Perdóname"

"Que escena tan tierna" les interrumpió Voldemort

"Nunca" le repitió Hermione a Lupin poniéndose de pie.

"¡¡¡No!!!" gritó Lupin poniéndose de pie, pero Voldemort le lanzó un hechizo y el licántropo se cayó al suelo.

"¡¡¡Tu y yo solo, Ryddle. Ese es el trato!!!" le gritó Hermione.

"Entonces que tus guardaespaldas no se metan"

"Los tuyos tampoco"

"Está bien. No quiero ninguna distracción mientras acabo contigo" Dicho esto, el hombre creo un escudo invisible entre ellos y el resto de personas que poco a poco iban dejando de pelear para mirarles. El escudo parecía una enorme burbuja de humo plateada que les rodeaba y emitía una tenue luz blanquecina, suficiente para iluminarles.

Todos los presentes eran conscientes de que de esa pelea dependía el destino de la comunidad mágica y por lo tanto de todos ellos.

"¡¡¡Lonna, no lo hagas!!!" la gritaban James y Sirius.

"¡¡¡Sal de ahí!!!" la pedía Lily

Hermione sentía que tanto Lily como James y Sirius la estaban gritando para que se alejase de allí, pero ella no podía escuchar lo que decían, lo único que sabía era que al otro lado del escudo Remus estaba tirado en el suelo y ella y su bebe apunto de morir.

Una idea se abrió paso en su mente, salir corriendo y acurrucarse en los brazos de Remus, desaparecerse lo más lejos posible de allí y comenzar una nueva vida lejos del dolor y del sufrimiento los tres juntos, pero al instante se dio cuenta de algo, este era el momento por el que ella había viajado en el tiempo veinte años atrás, derrotar a Voldemort. Ahora no se podía echar atrás, tenía que vengar la muerte de sus padres, de Harry, de Ron, de Ginny, de los Potter, de Sirius, de Dumbledore, de todos aquellos amigos que había perdido por el camino y de las personas que no conocía pero habían sufrido tanto como ellos y sobre todo de Remus, de su Remus, del que sin ni siquiera proponérselo tanto se había enamorado y la había dado tantos momentos de algo que ella pensaba que nunca podría volver a sentir nunca, felicidad. Dos imágenes de Lupin se colaron entre sus pensamientos, la primera, tirado en el suelo de Hogwarts, muerto, con la cara quemada y la segunda, tumbado en la cama que compartían, con la cabeza ladeada sonriéndola abiertamente, con un mechón de pelo que le caía por la frente y con esa mirada tan llena amor que la hacía estremecer.

No podía fallarles ahora.

Giró la cabeza y vio como los merodeadores intentaban atravesar la barrera que el mago había creado, pero todos sus intentos fueron inútiles, ni siquiera los elfos, con Melvina a la cabeza, pudieron.

Hasta ese momento el bebe que no se había movido, comenzó a dar pequeñas pataditas.

Voldemort se puso en guardia y ella hizo lo mismo. Se saludaron y el primero en atacar fue Voldemort, que la lanzó un feroz hechizo que Hermione repelió con muchos apuros. Eso hizo que el hombre riera.

Hermione notó como el bebe cada vez golpeaba más fuerte y colocó una de sus manos sobre su vientre inconscientemente.

"Ya decía yo que notaba algo diferente en ti. La última vez que nos vimos no tenías… eso" la dijo con desprecio señalando su barriga y acercándose peligrosamente a ella.

Hermione le lanzó un hechizo, pero el mago volvió a repelerlo como si nada.

"Me estoy cansando de jugar, niña. Dime que te hace tan especial para que una profecía diga que tu eres la mujer que está destinada a derrotarme y tal vez acabe contigo de manera rápida."

"Que se absolutamente todo de ti" le dijo Hermione desafiante.

"Tu no sabes nada sobre mi. El que conozcas mi sucio nombre muggle no quiere decir nada."

"Es que eso no es lo único que conozco, Tom Sorvolo Ryddle. Conozco que tu madre Merope Gaunt se enamoro de un muggle llamado Tom Ryddle y que para que la hiciera caso un día le dio Filtro de Amor y se escaparon juntos, pero en cuanto él se entero que ella era una bruja la abandonó dejándola embarazada de ti. Tu madre entro en una gran depresión y murió una hora después de que tú nacieras. ¿Quieres que siga?"le preguntó Hermione.

Que alguien conociera toda esa cantidad de información sobre su familia le inquietaba, pero no se podía permitir el lujo de que todas las personas que le estaban mirando lo notaran y mucho menos la mujer que había hecho público uno de sus mayores secretos. "Que conozcas algo de información sobre mi pasado no va a impedir que te mate y si por alguna rara casualidad alguno de tus amiguitos consiguieran herirme después de que acabara contigo y con tu bastardo, no podrían hacerme nada. ¿Sabes porqué? porque soy inmortal. He hecho cosas para conseguir la inmortalidad que tu ni siquiera podrías imaginar" alardeó orgullosamente y sonrió.

"Si te refieres a tus horcruxes, deberías saber que los hemos destruidos, todos y cada uno de ellos, incluyendo la copa de Helga Hufflepuff que tenías dentro de la mansión" la retó Hermione más orgullosa de si misma.

Voldemort se quedó blanco "Eso no puede ser"

Ahora la tocaba sonreír a Hermione. "¿Qué dices a eso, Tom Ryddle? ¿Quieres que te los enumere?...Déjame ver… El diario…el anillo de Sorvolo Gaunt…el medallón de Slytherin… " le enumeró Hermione.

"¡¡¡Cállate!!!" la gritó fuera de sí Voldemort y dando un fuerte golpe a su varita la dejó inmóvil y la desarmó.

"Accio copa" gritó Voldemort. En vista que la copa no aparecía volvió a gritar "Accio copa" pero seguía sin aparecer.

Voldemort enloqueció. Hermione nunca le había visto así y sintió pánico. Si no fuera porque estaba totalmente inmóvil todo el mundo la hubiera visto temblar como una débil hoja agitada por una fuerte tormenta de viento.

"Te vas a arrepentir de esto, niña. Te voy a hacer sufrir tanto que me vas a suplicar que te mate"

Hermione notó como el bebe se revolvía dentro de ella, estaba asustado también y notó como una oleada de calor se extendía rápidamente por todo su cuerpo hasta llegar a sus mejillas.

Voldemort la abrió la túnica y puso sus manos en su vientre. Inmediatamente, Hermione experimentó un fuerte dolor y chilló. Aunque el contacto había durado solo escasos segundos a ella la habían parecido horas. Hermione Luchaba con todas sus fuerzas para poder romper el hechizo que la tenía inmóvil y poder defenderse, pero todo era inútil.

"Perdóname por hacerte pasar por todo esto, mi pequeño. Aguanta un poco más, por favor" pensó con lágrimas en los ojos.

Voldemort rió "No eres tan arrogante ahora" la dijo. "Primero voy a hacer que el engendro que llevas dentro de tu vientre muera de la forma más dolorosa posible y que tu lo sientas tanto como él." Añadió y volvió a poner las manos en su vientre.

Hermione sintió al bebe dar una patada especialmente fuerte, y como si de una descarga eléctrica se tratara, Voldemort salió despedido varios metros delante de ella, quedándose inconsciente en el suelo durante unos segundos.

Ella lucho con todas sus fuerzas para recuperar la movilidad y cuando lo consiguió alcanzó su varita y gritó "Desmaius" al mismo tiempo que Voldemort se levantaba y la gritaba "Avada Kedavra"

El haz de luz de la varita de Hermione chocó contra la cabeza de Voldemort prácticamente al mismo tiempo que el verde de él la golpeaba en el vientre y una fuerte luz blanquecina iluminaba todo a su alrededor.

Los dos cayeron al suelo, el primero en hacerlo fue Voldemort, que se golpeó con una piedra en la cabeza al caer, y después, inconsciente, cayó Hermione.

Con el golpe del hombre, el escudo que había invocado desapareció y todos se quedaron a oscuras bajo la fría lluvia.

Remus al ver lo sucedido corrió como un loco para socorrer a su novia. No le importaba si Voldemort había muerto o no, solo le importaban Hermione y su hijo.

"!!!Nooo, Lonna. Nooo¡¡¡" gritaba arrodillándose ante ella y abrazándola fuertemente mientras la acunaba. Sus desgarrados gritos se oyeron por todo el pueblo. "!!!Nooo¡¡¡" seguía gritando y llorando al mismo tiempo. "No me dejes, por favor…Quédate conmigo…quédate conmigo mi amor…" la pedía entre llantos zarandeándola ligeramente, pero la mujer no reaccionaba. "!!!Nooo…mi bebe…nooo, por favor…no me dejéis…!!!" lloraba Remus colocando una de sus manos sobre el vientre de Hermione, acariciándolo.